Capítulo 2. Una chica muy peculiar.
-Buenas tardes –saludé entrando contento y satisfecho de mi buena obra de caridad. No había demasiada gente ya que los estudiantes aún no habían salido de clase, sin embargo Lana estaba allí, preparando las tazas y platos para la muchedumbre.
-Hola Lex ¿Cómo tú por aquí? –saludó ella siempre con rostro feliz y ocultando tras sus ojos la tristeza de su vida.
-Bien, demasiado bien. –me senté en la barra.
-¿Te ha ocurrido algo alucinante que me quieras contar? –rió.
-Sí. Me he encontrado a una chica muy…diferente.
-¿Diferente? ¿Una periodista?
-No. Una dibujante de cómic profesional.
-¿Sí?
-Tenía el coche averiado y yo me he prestado para ayudarla. Al parecer vivía en Illaville pero ahora vive una calle más atrás, sobre el supermercado.
-Parece que has entablado una buena amistad con ella. Y las últimas chicas que han pasado por tu casa lo único que querían era quitarte el dinero.
-No la veo mala chica. Maja, atractiva, sincera, bella.
-Me parece que cupido ha pasado por tu lado. ¿Quieres tomar algo?
-Luego, ahora no.
-Bien, dentro de poco llegará toda la juventud de Smallville.
-¿Cómo es que no estás en clase?
-Quería preparar esto, siempre se me hace eterno por eso quiero adelantar faena. Luego le pediré los apuntes a Clark.
-Cada vez le dedicas más tiempo a esto. Tendrías que buscar otra persona que estuviera al cargo.
-No hay suficiente beneficio como para contratar y remunerar a otra persona.
-Ya veremos… -dije para mí.- Me pondré un café.
Me sentía tan extraño que hasta yo mismo quería ponerme un café, aquella chica se había clavado en mí tanto que no la podía olvidar, su nombre resonaba en mi cabeza una y otra vez.
………
-Bien, es aquí. –dije mirando la puerta con la letra B en la parte superior.- No parece un lugar muy acogedor.- llamé a la puerta y esperé impaciente.- ¿No me abren? –volví a llamar más fuerte. La hoja de madera maciza se abrió lentamente dejando ver a un tío bastante inteligente aunque algo borracho.
-…hola… -saludó abriendo la puerta.- ¿Eres la nueva inquilina?
-Sí, me llamo Nessa. –le tendí la mano pero él ni se inmutó. Me dio mala espina.
-Mi compañero estará a punto de llegar. Te hemos dejado el estudio para ti, como eres dibujante…
Al menos un poco de cortesía. Me llevó hasta la puerta. Un olor asqueroso salía del váter, seguramente no lo habrían limpiado desde que se instaló. Abrí la puerta y me encontré con una cama rota en la pared y un escritorio con una pata de menos, lleno de telarañas y bolsas de basura rodeadas de moscas.
-¿Qué es esto? –pregunté cada vez más furiosa.
-Tu habitación. –dijo riendo.
-¿Mi habitación? Yo aquí no me quedo. –dije enojada yendo hacia la puerta de salida. Justamente en ese momento estaba bloqueada por el otro inquilino. Su rostro estaba drogado, los ojos se le salían de las órbitas, pálido como un muerto y casi sin comer que estaba, se le veían los huesos.
-Dios mío…
-Menuda piva. –dijo mirándome con perversión. Paré las manos que se acercaban a mi cuerpo.- No te vamos a hacer nada muñeca, solo vamos a jugar un rato contigo. –la puerta de una de las habitaciones mejores recogidas estaba abierta y me llevaban hacia ella.
-Por favor… -dije con voz temblorosa.
………
-¿Se puede? –pregunté subiendo las escaleras hasta el desván donde Clark trasnochaba.
-Claro, pasa Lex. –dijo él tumbado en la hamaca mientras dejaba de balancearse.- ¿Qué te ocurre?
-Me siento extraño. He conocido a una mujer y no me la puedo quitar de la cabeza.
-Lex y sus romances ¿en qué lío te has metido ahora? –bromeó.
-En ninguno. –sonreí- Solo que he dejado a una mujer en un mal sitio.
-Ahora eres tú quien actúa de superhéroe. –en el momento en que escuchaba a mi mejor amigo sonó el móvil, miré el número, no lo conocía ¿quién podía ser?
-¿Sí?
Miré extrañado como la mirada tranquila de Lex se volvía angustiada, preocupada.
-¿Dónde estás? –preguntó exaltado- ¡¿Maniatada?! ¡¡¿Medio desnuda?!! –quedé perplejo del rostro cambiante de Lex, se volvía protector y me hacía gracia.- Ahora mismo voy con la policía.
-Debo irme. –dije yendo hacia las escaleras.
-¿Es algo grave?
-Me temo que sí. –bajé los escalones de dos en dos y cuando estuve abajo estaba el sheriff hablando con los Kent.
-Lex, quería hablar con usted. –dijo el policía hablándome con serenidad.
-Ahora no puedo agente, necesito que me acompañe.
-¿Qué pasa Lex? –preguntó Jonathan.
-Intento de secuestro y violación. Avenida Goodrig número dieciocho, B.
-Enseguida voy.
-No, ya. –dije tajantemente.
Me sorprendió la facilidad que tenía Lex para mandar, propio de él. Interesado por la novia secreta fui tras el coche patrulla del sheriff, quizás podría ayudar a salvar a la damisela. No corrí mucho pues el paso para mí era lento cuando ellos iban acelerando cada vez más por el asfalto, nadie me veía a aquellas horas de la noche y más en un pueblo como Smallville.
No podía llamar a nadie porque la legión de policías de élite de propiedad mía estaba en la Metrópoli y seguramente tardarían demasiado en llegar, tarde tal vez. Subí con el sheriff junto a una arma, la tenía legalizada y nadie me podía decir nada. El silencio era roto por los gritos, éstos cada vez más angustiados que pedían auxilio. La furia podía conmigo, me daban ganas de entrar haciendo estallar la puerta con una patada pero la tranquilidad del sheriff me lo impedía.
………
-¡¿Qué has llamado a la policía?! –gritó el borracho montado sobre mí y dándome un puñetazo en la cara. Sentí la sangre resbalar por la barbilla, me dolía el labio y lo único que podía hacer era apretar los dientes por que estaba maniatada y sin poder delatarme.
-Hay que salir de aquí. Si nos encuentran seremos pastos de las cárceles de Metrópoli. –dijo el drogado con un toque de inteligencia en su primitivo celebro.
-Nos la llevaremos, saldremos del país y ya no nos podrán encontrar. –vi como a mi brazo se acercaba una jeringuilla con un líquido blanquecino en su interior. –no te va a doler… -susurró a medida que sentía el flujo en el interior del cuerpo.
Una sombra negra fue lo que vi tras el cristal que separaba la habitación de la terraza, el vidrio se rompió en mil pedazos y supe quien era. Me tapé con el brazo como pude para que los trozos no me dañasen, cada vez la visión me era más borrosa, aún así tenía las fuerzas suficientes para mirarle a los ojos y contemplar sus ojos azules.
-…Clark…-fue lo que dijo antes de quedarse dormida. ¿Cómo, de qué me conocía? Lancé a uno que parecía borracho contra la pared, se desmayó. El otro se levantó de sobre ella y la amenazó con el arma que hasta ese momento en el bolsillo llevaba.
-Si te acercas un paso más la mato. –dijo sin piedad alguna en sus ojos.
Me concentré en el arma y ésta salió ardiendo, podía quemar objetos y demás con los ojos.
-¡¿Cómo lo has hecho?! –exclamó asustado.- Es igual, pronto acabaré con ella. –dicho se esfumó como un lagarto, ágil y rápido, tan camuflado que no lo podía ver.
Tenía que irme, el sheriff y Lex intentaban abrir la puerta cerrada y no me podían ver.
Al entrar la vi y casi se me partió el alma en mil pedazos, apenas la conocía y ya sufría por ella. Me acerqué, no parecía drogada, solo el labio le sangraba, las ropas estaban rotas y el sujetador se le veía. La cogí mientras el policía detenía a uno de los agresores, estaba medio dormido y en la pared.
