Tormento.

Capìtulo dos.

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-¿Donde està Hatori? -totalmente preocupado por lo que Akito pudiera hacerle a la chica, el joven escritor trataba de comunicarse con el doctor familiar- ¡còmo que de vacaciones con Haru y Momiyi!

2 minutos desde que volvieron, bastaron 2 minutos para que el escritor tomara el telèfono y comenzara a marcar, 2 para que el gato superara su chock y saliera corriendo a toda velocidad a la casa principal, 2 minutos para que el principe saliera de sus pensamientos y leyera de nueva cuenta la nota...

(Yuki, me alegra que puedas tener noticias mias. Vine personalmente por ti, pero en vista de que no te hallabas en casa, me llevè a esa tonta que ilumina sus dìas. ¿por un motivo en especial? No sè, quizà solo quiero divertirme un momento. Ven a visitarme pronto, bueno, eso si te interesa el bienestar de mi nuevo juguetito.)

Frustraciòn, Odio, Sentimiento, y un poco de impotencia fue lo que sintiò el joven principe al terminar de leer la nota por tercera vez consecutiva. Al levantar la mirada vio como el joven escritor traìa a regañadientes al gato debido al inicio de una totalmente indeseada tempestad...

-¡Dèjame en paz! -chillaba totalmente desesperado el chico-¡Debo ir por Tohru¡No tienes idea de lo que puede llegar a hacerle Akito!

-Pero espèrate! -muy difìcilmente Shigure pudo contener a Kyo, quien amenazaba inclusive con destruir la casa- Mira, no creo que Akito cometa alguna insenzates, digo, odia a Tohru, la desprecia, piensa de ella como se piensa de algo menos que un insecto... -si continuaba con la lista, el mayor de los chicos se hubiera ganado algo màs que unos cuantos golpes- este, el punto es que nos calmemos¿quieren? Vamos por partes, uno Akito tiene a Tohru -el principe le pasa la nota al "adulto responsable"y la poca calma que habìa en el rostro de èl pasò a un semblante totalmente sombrìo- retiro lo dicho, Kyo, consìguete unos tres o cuatro impermeables...

-¡Pero que tonterìas dices! -el gato estaba totalmente fuera de sì. Amaba tanto a la chica y nunca tuvo la oportunidad de decirle nada, ni siquiera de aspirar un beso, pensando que el corazòn de ella ya le pertenecìa a ese miserable del ratòn- En lo que tu piensas en otra estupidez para tus novelas de adultos rabos-verdes, Tohru està sufriendo y todo por que al malnacido de Yuki no le nace ir con ...

-¡A mi dèjame en paz!

Los jovenes voltearon su mirada al principe, quien trataba de ocultar su nerviosismo inùtilmente. Sabìan de antemano que Akito era màs que una amenaza a pesar de tener sus dìas contados, pero les preocupaba el hecho de que el ùnico que podrìa hacer algo por la chica que tanto dolor librò de sus almas no querìa nada con el asunto.

Eso lo notò de inmediato el gato, quien totalmente furioso, golpeò al ratòn en el rostro y saliò corriendo de ahì, pensando en la manera de salvarla a ella.

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Abriò los ojos lentamente. Un profundo dolor sentido en la parte anterior izquierda de su cabeza la hizo cerrar los ojos instantàneamente, y sentìa algo en la boca. Una mordaza.

Tratò de recordar còmo es que pasò. Alguien llamaba, y cuando abriò la puerta, fue golpeada. Eso no le decìa mucho, salvo por los ojos frìos, esos ojos frìos que solo le podìan pertenecer a...

-Hasta que despertaste.

Esa voz, coincidìa perfectamente con esos ojos. Abriendo lentamente los ojos de nueva cuenta, Tohru vio como Akito se acercò lentamente a ella y cruelmente tomò su mentòn, obligàndola a verle.

-Parece que a la princesa no le gusta la habitaciòn -el cuarto en el que se hallaban estaba totalmente oscuro, y al tratar de moverse, la chica se percatò de que tenìa puestos grilletes tanto en brazos como en piernas, y se hallaba vestida ùnicamente con una yutaka- ¡Pero que princesa tan mala!

La soltò, aunque màs bien parecìa que la aventò, por el dolor que sintieron sus muñecas, el jefe de la familia tomò un latigo y con el mango de este levantò el rostro de la chica, obligàndole de nueva cuenta a verle.

-Eres muy fea, tonta y demasiado infantil -al tratar de desviar la mirada para que los insultos que le diera Akito perdieran importancia, este chasqueò el làtigo y lo enredò en el cuello de la chica- ¡mìrame cuando te hablo! Ahora tu eres mi nuevo juguete, y no pienso dejarte ir sin divertirme un momento contigo.

Apretò un poco el latigo, provocando que la chica se retorciera al sentir la presiòn en su delicado cuello. Sonriò el jefe de la familia ante el posible dolor que fuera a sentir la chica a partir de ese momento, ya que estaba dejando ver en sus ojos que no querìa formar parte de ese "juego" y menos como "el juguete".

-¿No quieres jugar conmigo acaso? -quitò el làtigo de la chica- Es una làstima -en seguida le quitò la mordaza y los grilletes- De verdad una làstima...

-¡Què es lo que quieres de mi? -hubo un momento de tensiòn, en el que Tohru deseo salir corriendo de ahi, sin embargo, ese estado se terminò al sentir el làtigo lacerando su delicada piel.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHH! -cayò de rodillas al suelo la chica, tocàndose un costado y sintiendo como la sangre fluìa manchando tanto la yutaka como sus manos.

El joven se acercò lentamente a ella, caminò en cìrculosa su alrededor y, despuès de cerciorarse de que no saldrìa corriendo de ahì, arrojò el làtigo, cerrò la puerta dejàndolos solos, y la hizo suya...

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CONTINUARÀ les guste o no.