† IT´S NOT LIKE OTHER FAIRY TALE †
No more blood, I will be there for you my love... (no mas sangre, yo estaré ahí para ti mi amor)
Wish 2
Las dos religiosas dejaron de discutir y lo voltearon a mirar sorprendidas –eso que dice es imposible Joven Yuy... ¿ que usted no tiene a su madre aquí?... por algo será..- le dijo la hermana a quien habían llamado Emily.
Después de mirar a Heero miraron a Duo, seguía sentado y aparentemente lejano a la discusión –lo sé..- dijo Heero – mi madre esta aquí por que ella ya perdió conciencia de todo...- y era tan difícil cuidarla, difícil anímicamente.. moralmente...
-Ja.. como si el no estuviera igual...- dijo despectivamente la religiosa llamada Emily.
-Pero el no!...- contesto Heero elevando la voz –él sabe quien es.. se puede valer por si mismo.. yo solo.. tendría que cuidar que no se lastimara ¿cierto?... entonces eso es lo que haré.-
-Pero Joven...- hablo de repente la hermana Teresa -¿esta seguro?...- sus ojos mostraban que se preocupaba por el destino de Duo.
Heero contesto con una afirmación de la cabeza.
-Entonces tiene la autorización...- habló una voz femenina suave y grave, a ellos se acerco la Madre Superiora, lo miro por un momento para después mirar a Duo, el chico había levantando la cabeza y miraba fijamente a Heero. –es el segundo incendio que se causa, o causa no lo sabemos a ciencia cierta, en la habitación del joven Maxwell... si usted se compromete a cuidarlo... pero no nos haremos responsable si algo malo le sucede a usted o su hogar...- ¿para que mentir?... tener ahí al joven Maxwell le había causado un gran problema a la Madre Superiora, varias de las hermanas temían pues decían que el chico era el mismo diablo, o causaba destrucción o mala suerte a donde quiera que iba, y considerando las historias que se contaban sobre el pasado del chico no las culpaba.
Si el joven se iba de ahí, seria un respiro para todos, religiosas y pacientes.
-Tomaré el riesgo...- contesto Heero, girándose al momento para ver a Duo, este estaba recargado en la pared y lo veía impasible, sus ojos amatista lo estudiaban concienzudamente...
Entonces Heero cayo en cuenta... trataban a Duo como alguien que no pudiera decidir su destino, como un loco o algo parecido, siendo que él había comprobado que el chico no estaba tan apartado del mundo real como los demás creían debido a su hermetismo social, o tal vez lo creían por su pasado...
-Duo!.. ¿no estas contento?.. vivirás con el joven de ojos como mar...- dijo Teresa acercándose a Duo y abrazándolo, Heero supuso que la hermana Teresa era quien cuidaba de Duo, ¿joven de ojos de mar...? sonrió, pues entonces él era el joven de ojos de piedra preciosa...
Mas Duo seguía mirando fijamente a Heero, hasta que sonrió y cerro los ojos –si el quiere hacer eso.. por mi esta bien, señorita Teresa...-
La Madre Superiora tomo a Heero por el brazo y lo hizo caminar, mientras llegaban a la oficina principal ella hablaba –el señor Maxwell tiene una fortuna, que es con lo que se paga su estancia aquí, usted tendrá derecho cada mes a lo que equivaldría al pago de esta...-
-No lo necesito...-
-No se niegue, joven Yuy. Usted tomara bajo su cargo a Duo, y aunque no lo quiera tiene que encargarse de todo y eso incluye la herencia más todo lo relacionado-
-Bien...- contesto pasándose la mano por el lado derecho de la cabeza, que fastidiosos eran esos tramites.. ¿y por que el había querido llevar a Duo a su casa, por alguna razón, sentía que debía hacerlo, no, no por que fuera un deber que se siente cuando uno esta bajo de moral o por que sintiera lastima por Duo... no... si no por que en ese momento, lo quiso hacer.. y aun quería, algo en él estaba conectado con ese chico, y el quería saber qué y por qué.
Para cuando salió de la oficina de la Madre Superiora, Duo ya lo esperaba acompañado de la hermana Teresa. El pelo del chico estaba recogido en una trenza, y sus ropas era una holgada camisa negra junto a un pantalón de mezclilla; la hermana Teresa tenia a Duo por los hombros y sonreía. –cuídense por favor... – le dio un beso en la mejilla a Duo –te extrañare pequeño...-
Duo solo sonrió y asintió con la cabeza, y aunque lo dijo en voz muy baja contesto a la despedida de la hermana.
Al entrar al coche, Duo no dijo nada mas, Heero tampoco lo considero necesario, aunque si se espero un mar de preguntas por parte del chico de ojos violetas, pero tampoco llegaron esas preguntas, en silencio viajaron al centro de la ciudad, el departamento de Heero tenia un estilo medio victoriano, de esos que carecen de espacio y ventanas, pero al parecer Heero se había esforzado para que pareciera lo contrario, pues ya adentro era muy hermoso y hogareño.
Duo entro mirando a su alrededor, sin decir nada se encamino a una pequeña mesa que estaba debajo de un espejo –hortensias..- dijo tocando con sus finos dedos las hojas de los flores , después sonrío –me gustan...-
-A mi también...- contesto Heero.
Se sonrió divertido –lo sé... también te gusta la leche con miel... el pan recién horneado y odias a los perros...- le dijo, siguiendo con su paseo por la casa admirando cada detalle, y dejando a un perplejo Heero en pleno pasillo ¿cómo era que ese chico recién conocido sabia sus gustos?...
Tuvo que obligarse a cerrar la boca y comenzar a caminar, para enseñarle por si mismo a su invitado su nuevo hogar.
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A Duo le gustaba a miel, las fresas frescas, mirar la lluvia, y estar junto al chico que recién había conocido, pero que había esperado hace mucho y sin duda conocía bien, a veces se quedaba viendo su rostro, y en esas ocasiones entendía por que su madre sonreía al ver esa fotografía.
En esas ocasiones Heero solo sonreía y giraba su vista a otra parte, Duo solo suspiraba y comenzaba a fregar los platos.
Sabia que había habido veces en que Heero lo había visto hacer algo que se suponía nunca debería de hacer.
Y esas cosas mas que asustar a Heero lo intrigaban aun mas, por ejemplo esa vez que sin querer Duo dejo que la cucharilla del café revolviera sola... o esa vez en que los girasoles que Heero tenia en el jardín se habían marchitado el los había refrescado con solo tocarlos...cuando Duo se daba cuenta de que Heero había visto algo así se sobresaltaba y terminaba haciendo algún desastre, o el siendo el desastre pues esa vez se echo la regadera con agua que traía para las flores del jardín.
Había algo mas de lo que Heero se había dado cuenta, de repente el jardín había comenzado a tener vida, las flores lucían con mas color y mas aroma, y por supuesto había varias mariposas de colores siempre, aunque las que mas abundaban eran las azules, aunque esto en lugar de molestarlo le gustaba.
Un día amaneció demasiado lluvioso, pero Heero tenia que ir a entregar a la editorial el ultimo libro que había terminado de traducir, le dijo a Duo que lo esperara, no tardaría, aunque por la mirada de Duo se podría decir que el muchacho no estaba muy a gusto con la repentina salida.
-En serio que no tardare- le dijo colocándose el abrigo.
El solo suspiro –esta lluvia no es normal.- le dijo con semblante serio, ambos se quedaron mirando unos segundos al os ojos, Duo tratando de convencer a Heero con la mirada para que no saliera, y Heero mirando tratando de saber que era lo que le preocupaba a Duo realmente de esa lluvia.
Podía decir que se quedaría en casa, pero no podía posponer esa entrega, además de que se suponía debía entregarlo el mismo para demostrar su responsabilidad para con sus trabajos, no es que necesitara trabajar, su padre había dejado una herencia para permitirle vivir con lujos y sin preocupaciones hasta quizás su propia vejez.. pero era su trabajo, su responsabilidad...
-Esta algo fuerte.. cuídate.. enserio que no tardo...- le dijo finalmente –cuídate- repitió cuando salió abriendo el paraguas y cerro la puerta.
-No te preocupes... no incendiare la casa...-
-Tu no... ¿pero que tal yo?- le pregunto una voz rasposa tras él, Duo se giro rápidamente, mirando con ojos desorbitados al ser frente el, un chico alto y rubio, de ojos color rubí que ahora lo miraban, y a esa perfección de rasgos fríos acompañaba una socarrona sonrisa.
-Tu!- grito Duo con un leve temblor en la voz y alejándose un paso.
-Te volví a encontrar, mi pequeño tesoro...- dijo acercándose a él, levantando su barbilla con dos dedos para que sus ojos chocaran.
-NO!- se escucho el grito del joven resonar, mientras afuera se veía claramente como un incendio comenzaba dentro de la casa.
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Los bomberos ya estaban delante de su casa cuando él llegó, el fuego había sido controlado y el denso humo era el único vestigio del incendio, Heero se deshizo rápidamente del jefe de bomberos que le quería dar la causa exacta del incendio, lo mas probable, una fuga de gas.. pero el estaba mas preocupado por una cosa.. por el chico que estaba bajo su custodia.
Adentro todo era humo, ceniza y restos de lo que habían sido muebles y demases... salió al jardín... este estaba intacto, pero aun así lucia sin vida alguna... vio en el suelo algo azul que trataba de revolotear par volver a surcar los cielos, tomo entre sus manos a la pequeña mariposa, y esta de inmediato emprendió el vuelo, para luego posarse en su hombro..
Y como un relámpago lo golpeo la imagen de una antigua casa inmersa en un gran jardín, una casa que estaba demasiado lejos de esa ciudad... una casa que lo llamaba...
-Por que no?...- le dijo a la mariposa que aun continuaba en su hombro, esa mariposa parecía seguirlo a él y a Duo como una especie de mensajero, así que... su corazón le exigía que debía hacerle caso.
Condujo el coche lo que fuero unas dos horas, pero a él le pareció mucho mas tiempo, salió de la ciudad, adentrándose en el bosque, durante un momento fue solo la carretera y árboles lo que vio, mas al cumplirse casi las dos horas y medias de viaje comenzó a divisar un pequeño pueblo, de esos en que todo parece perfecto, pues hasta las casas pintadas de blanco parecían estar perfectamente coordinadas.
Mas que nada esto le dio escalofrió a Heero, por lo que paso de largo, la casa que él buscaba estaba un poco mas apartada de ese pequeño pueblo, dio vuelta en un pedazo del camino para adentrarse, y pronto entre grandes árboles se divisaba una gran casa, que se veía que hacia mucho tiempo había sido abandonada.
Estacionó debajo de unos sauces llorones, los pasos resonaban en la grava con mas intensidad por la soledad del lugar, los escalones crujieron uno a uno mientras el los subía, la puerta de madera ya vieja y vencida estaba semiabierta... entro... y al hacerlo todo cambio completamente...
Las paredes dejaron de estar viejas y con el papel tapiz casi cayéndose para estar bien pintadas, muebles había en la pieza, adornos, flores en cada mesa que había en la pequeña sala... y el ruido de unos pasos infantiles bajar las escaleras acompañados de unas risas..
-Duo ven para cortarte ese cabello, niño!- se escucho una voz femenina y unos pasos que también bajaban a prisa las escaleras.
-No quiero!- le dijo un niño que entro a la sala; pequeño, no tendría mas de cinco años, tez blanca, el pelo castaño hasta la barbilla y unos hermosos ojos azules.
-Pero no lo debes de traer tan largo!... a ver.. dame una buena razón para que te lo deje así- le dijo una joven que entro también a la sala, su largo cabello negro caía en cascada sobre su espalda, y unos mechones sobre su pecho, y los ojos azules era obvio de quien los había heredado el pequeñín.
-Por que quiero tenerlo largo como tu mami!- contesto el niño con una gran sonrisa en su rostro.
La mujer solo suspiro y se llevo las manos a la cadera medio sonriendo –ay Duo, pero eres niño...-
-Déjalo, Carmen...- a la escena entro una anciana, los años ya la hacían encorvarse –te aseguro que se vera lindo con su cabello largo-
-Pero...bien, bien...solo deja te recorto las puntas para que no te crezca disparejo.- dijo al final la mujer mientras sonreía –a veces creo que te tenemos muy consentido mi pequeño Duo...- le dijo tendiéndole los brazos a los que el pequeño acepto gustoso...
Y tan pronto como esa escena había aparecido en ese cuarto.. todo desapareció con un leve eco de las risas infantiles...
Dio un paso, pero al hacerlo de inmediato se detuvo... ¿qué demonios había sido eso? Si había sido una ilusión ¿por qué lo sintió tan real? Instintivamente había echado un pie hacia atrás, listo para salir de la casa.. pero no.. sabia que ahí estaba Duo, y si tenia que buscarlo en cada habitación de esa casa lo haría...
Respiro profundo, es que ya no sabia que se podía encontrar en ese lugar... visiones, fantasmas, lo que fuera si lo habían inquietado... entro a la puerta que estaba a la derecha de él, una vitrina con platos ya sucios, una pequeña estufa típica del campo, una gran mesa de madera y sillas tiradas había dentro.
Heero recordó que las hermanas habían dicho que Duo había incendiado la casa, pero no había signo de incendio alguno en esa casa, o al menos en los cuartos que había estado... paseo alrededor de la mesa, posando ya al final del recorrido su mano en la vieja madera... y de nuevo todo el paisaje se renovó como si de antiguas memorias quisiera la casa dar a Heero.
-Vamos Duo, ya es hora de la cena- dijo la anciana que ya había visto antes, colocaba los platos en la mesa, al fondo, abierta estaba una puerta de cristal, al ver la señora que no obtenía la atención del chico salió a buscarlo ella misma.
Heero no lo dudo ni un instante, siguió a la señora, saliendo a un inmenso jardín, flores, sauces y demás árboles de gran altura, además de enredaderas de diferentes tipos de planta que trepaban por la pared, y ahí en medio estaba Duo, esta vez tendría unos siete años, su pelo ya mas largo casi hasta los hombros lo tenia sujeto en una coleta, su polera de mangas largas blanca y unos pantalones cortos color azul, llevaba algo en las manos... una cesta con varias hojas y pétalos de flores, se acerco a una hortensia de un color azul marino fuerte.
-y que tenga los ojos de papá...- se escucho que el niño susurro mientras echaba los pétalos de las ultimas flores que había recogido a la cesta.
-Duo, hijo, ¿qué haces?- pregunto la señora sentándose cerca de Duo en una banca.
-Un hechizo... ¡lo encontré en tu libro, Nana!- anuncio feliz el niño dándose la vuelta dándole la cara a la señora –es para traer a una persona especial...-
-¿Ah si?..- sonrió la señora –pequeño travieso.. no deberías ver ese libro, aun no...- la señora suspiro -¿y como quieres a tu persona especial...?-ya sabia bien de que hechizo se trataba, era uno simple y para nada peligroso...
-Será amable...- cogió unos pétalos de margarita y se los mostró. .- me protegerá...- ahora cogió un par de hojas de roble - tendrá el cabello castaño como papá...- cogió unas castañas –tendrá la sonrisa de papá-le mostró ahora unos dientes de león, -los ojos azules como papá- le mostró los pétalos de la hortensia –y sobre todo me amará...- y le enseñó pétalos de rosas rojas y rosas.
-jajajaja...- la señora rió –entonces tu lo que quieres es a alguien como tu padre, hijo...-
-Así es... por que si viene alguien como papá a mí.. mamá será feliz- contesto mientras cerraba los ojos y ladeaba la cabeza en un gesto de recordar, sonrió después –y ella siempre sonreirá... y es significara que será feliz.- abrió los ojos y fue soplando poco a poco dentro de la cesta, todo lo que había en ella empezó a flotar poco a poco, elevándose hasta que se fueron perdiendo en la infinidad del cielo que ya se comenzaba a llenar de estrellas.
Y todo el encanto del jardín que alguna vez tuvo vida desapareció... el sol ya casi caía por completo, por lo que solo pudo observar el despojo de todas las plantas que ya habían muerto por falta de cuidados. Entro de nuevo a la casa ¿hechizos?... bien, ya suponía que Duo podía hacer trucos, algo así como magia.. pero...ya hablar de hechizos y todo eso estaba hablando de magia... verdadera magia...
Se quedo parado en la puerta de la cocina, con la mano en la frente, para después deslizarla sobre el cabello, debía seguir buscando... Duo ahora era su responsabilidad... además, de que realmente le preocupaba como estaría Duo...
De pronto se quedo mirando la puerta que estaba precisamente enfrente de él, esa puerta parecía en verdad haber sido quemada con anterioridad... pero el fuego no había pasado de ahí, ni siquiera la pared de fuera de la puerta tenia signos de humo o algo semejante.
Al dar un paso de nuevo la casa cobro vida... ¡demonios! Cuanto daría por saber cuando iban a pasar esos extraños extractos recuerdos fantasmales...
La puerta de la sala se abrió de repente, entrando Duo ya ahora de diez años, su pelo caía en su hombro sujeto en una trenza evidentemente mas largo, reía y sujetaba un frasco con varias luciérnagas dentro, lo seguía su abuela, batallando un poco para seguirle el ritmo al hiperactivo niño.
De pronto se escucho el grito angustiante de la madre de Duo salir de esa habitación –¡¡¡NANA! ¡¡¡¡NO DEJES ENTRAR A DUO.. LLÉVATELO.. LLÉVATELO LEJOS!- grito con dolor, parecía que le costaba gritar esas palabras.
-¿mami?-el chico dejo caer el frasco al escuchar a su madre suplicar que lo llevaran lejos de aquella forma pero su abuela lo agarro con ambos brazos.
-No mi niño... vámonos...-
-Pero Nana! Algo le paso a mi mami!-
-No... mi niño.. no- a la anciana también le costaba hablar pues la voz se le quebraba... sabia que debía ir a ayudar a Carmen.. pero era mas indispensable cuidar del pequeño...
Heero fue el que no lo dudo, fue hasta la puerta y justo iba a agarrar la perilla se dio cuenta que esta no existía para él, era una ilusión que solo podía ver, así que solo hizo lo que le quedaba hacer: entro a la habitación.
Dentro pudo ver a la madre de Duo frente a frente a un chico que no tendría mas de 17 años, su cabello rubio caía en su frente, y sus ojos miraban con odio y frialdad a la mujer.
-Sabes que hiciste mal Carmen... eso que llamas hijo, no debió existir jamás.. has creado una raza poderosa...-
La mujer sólo sonrió -¿y eso es lo que te molesta Jeliel?... que he creado a alguien que te puede superar.. que he creado por fin a algo que le temes?...-
-Calla!- alzo su mano y de ella salieron llamas que tocaron a la mujer, mas esta se cubrió con sus brazos y las llamas parecieron pasar de largo. Pero se veía claramente que eso le había costado energía pues su respiración se agito tras esto... mas su mirada no perdió su decisión.
-Matare a ese maldito engredo... hijo de una hada y un mago...- el joven rubio hizo una cara de asco –eso esta prohibido... no solo por mi.. si no por los de tu raza también!...-
-Es mi niño! No dejare que le hagan daño!- grito soltando unas lagrimas –no me importa las reglas de mi clan... como a Cassiel tampoco le importo!...-
Los ojos rojos del chico miraron con ironía a Carmen, sonriendo -¿y como termino ese imbécil mago?... muerto... aunque tienes razón.. lo mío nada tiene que ver con que hayas roto reglas o no... has creado algo precioso para mí.. pero la cosa esta en que me sirve mas muerto...-
Carmen miro alarmada al demonio –¿a... a que te refieres, Jeliel...?-
-Los ojos de Cassiel me dieron poder.. los tuyos sin dudas los aumentaran...- se acerco a la mujer que parecía estar paralizada, y así era, Heero pudo ver como su cuerpo era sujeto por unos finos hilos que terminaban en la mano de Jeliel. –y los de tu hijo me harán invencible...-
-No... no lo harás.. Duo aun ni siquiera despierta su poder...-
-Oh..- hizo como si le diera lastima eso –pero algún día lo hará...- sonrió –lastima que no puedas ver el día en que le arranque los ojos a tu hijo...-
Heero vio en cámara lenta como un hilo se enredaba en el cuello de la mujer, y como Jeliel apretaba el puño, apretando con esto el agarre del hilo.
-MAMI!- se escucho que Duo grito y que la puerta se abría.
"¡No!" Pensó Heero, Duo no debía ver esto, Duo no debía...
Pero fue demasiado tarde... Duo se quedo parado, sintiendo como algo cálido caía en su rostro y en su ropa... miró al suelo al sentir que algo había rodado y parado en sus pies... ahogo un grito de horror y de dolor cuando vio como la cabeza de su madre estaba en el suelo... con las cuencas de los ojos vacías y bañada en sangre.
-Ma...- las pupilas del pequeño se dilataron –ma..má...- el azul del iris comenzó a convertirse en amatista... el chico rubio miraba con una sonrisa de deleite al pequeño mientras en su mano sujetaba un par de hermosos zafiros.
Entonces los ojos violetas miraron con furia a Jeliel... la mirada dura y fría no parecía la de un niño... Duo alzo ambas manos hacia el chico y unas llamas salieron... pero Jeliel fue más rápido esquivando el ataque mientras decía –pronto será tu turno.. mi pequeño tesoro...-
Pero de nuevo Duo ataco y esta vez las llamas de un vivo color azul tocaron a Jeliel, haciendo que este soltara un gemido mientras desaparecía, tal parecía que Duo había ganado esa batalla.
Mas el pequeño cuerpo desfalleció al perder toda la energía...
La escena desapareció ante los ojos de Duo, pero no volvió a ser la casa destruida... no... al salir a la sala se encontró con la Nana sentada en una mecedora, abrazando a Duo quien no lloraba, ni hacia nada.. y eso era lo que parecía angustiar mas a la abuela...
Heero se fijo en los ojos de Duo que miraban a la nada... ya no eran azules... eran amatistas... notó entonces los labios de la anciana que aunque no decían nada en voz alta formaban claramente la oración "sus ojos azules mezclados con el rojo de la sangre de su madre... amatista.. el color del dolor..."
Ahora si toda esa escena desapareció... Heero sintió el frió viento del mes colarse por los vidrios rotos de la ventanas... pero no hizo el menor intento de cubrirse o incluso de que tuviera en verdad frió... el negro manto de la noche ya cubría por completo la casa... pero sus ojos no intentaban acostumbrarse a la oscuridad...
Una horripilante verdad le había sido revelada, Duo no había provocado ninguna de esas muertes... había sido el sujeto al que la madre de Duo llamo Jeliel, apretó los puños desesperado, ahora mas que nunca debía de encontrar a Duo, ¡estaba en peligro! Recorrió la casa, con la esperanza de que más pasajes le fueran revelados, pero nada, ni siquiera aquella mariposa azul hacia su aparición..
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