Después de ti.

Capítulo III

Historias nuevas y viejas


Candy aun no podía creer lo que escuchaba y veía, Albert estaba mirando a Paty como un niño ve un dulce, además estaba feliz. En el último año no lo había visto sonreír mas de dos ocasiones y hoy estaba riéndose de la anécdota que les estaba contando Patricia sobre alguna aventurera joven que desafiando todo cambio de lugar con su hermana el mismo día de la boda. Fue entonces cuando se percato que Martha también los estaba mirando y en cuanto sus ojos se cruzaron compartieron la sonrisa cómplice que tienen las mujeres cuando se dicen "te has dado cuenta" Nunca se imagino que Paty conquistando el corazón de Albert, sobre todo sin su intervención, pero se alegraba por ellos.

Bueno Martha, te dejo en buena compañía, Paty, Albert, debo regresar a hacer mi ronda por el ala infantil, regresaré en una hora o un poco más.

¡Oh Candy, gracias de nuevo por ayudar a la abuela.

Ni lo digas Paty, sin ella y Albert, "La ayuda de Dios" no habría sido posible.- comentó la rubia – yo debo estar agradecida, además sabes cuanto quiero a Martha

Claro que no Candy, ese proyecto es exclusivamente tuyo, a tu trabajo, nosotros solo aportamos paredes y material medico, esa clínica de ayuda es tu éxito, tú eres la que pasa su vida ahí, tú eres quien convence a los doctores de dar consulta gratis, y enseñas enfermería a las chicas que no pueden pagar una escuela, eso además de todo el trabajo que haces en este hospital.- dijo Albert con un tono de gran orgullo en su voz.

Tiene razón niña, nada debes agradecer- tercio Martha.

Me dan demasiado mérito, pero gracias, volveré después.

Los tres vieron salir a Candy, sus pasos se perdieron en el pasillo, fue cuando Martha comentó:

Se ha convertido en una gran mujer, además de hermosa, tiene un corazón capaz de dar sin límite.

Tiene razón abuela, Candy ha crecido en todos sentidos, nunca para de trabajar – le dijo Paty preocupada

Eso es cierto, sus vacaciones las pasa en el Hogar de Pony, ayudando a la Hermana María y a La Srita. Pony y aquí no sale a divertirse nunca, deberíamos hacer algo- comento Albert

Tal vez para su cumpleaños¡organicémosle una fiesta! Sería una sorpresa maravillosa, invitaríamos solo a sus amigos, yo puedo encargarme de organizarlo todo.

Me parece una excelente idea, pero ¿no será mucho trabajo, además debes organizar la boda de Annie y montar la oficina que tendrás aquí.

Bueno si. . . tienes razón, pero me las arreglare.

Nada de eso, te ayudaré en todo, si estas de acuerdo por supuesto.

Claro que si esta de acuerdo chico¡no ves que se muere de ganas¡

!Abuela por favor¡

Por favor mis narices, Patricia, dale la oportunidad de demostrarte lo que siente.

¡Dios mío! Albert por favor no tomes en cuenta nada de lo que dijo, discúlpala.

Nada hay nada que disculpar- comentó entre risas Albert.

Lo ves niña. . .

¿Nunca cambiaras Abuela?

Albert pensó en ese momento que ojalá Paty fuera como su abuela a su edad, esa mujer tenía una vitalidad impresionante, a pesar de estar en cama en un hospital, no podía dejar de decir lo que pensaba.

Bueno volvamos al tema, también yo quiero ayudar en lo de Candy, aun que para eso primero tengo que salir de este lugar

Candy dijo que pronto lo harás

Bien, eso espero, por que ya no aguanto estar quieta.

Paty miro a su abuela y no pudo dejar de sentir ternura, ella era toda su familia, estaba muy preocupada cuando llegaron al hospital. Albert la acompaño todo el tiempo, era una sensación única sentirse apoyada y confortada por un hombre como él, una nueva experiencia que le agradaba enormemente.

La puerta se abrió y George apareció en la habitación, llevaba un ramo de rosas que coloco junto a la cama de Martha mientras saludaba.

Espero se sienta tan bien como luce Sra. O' Brian.

Gracias caballero, las flores son hermosas

Un detalle del Señor Andric, por su puesto

Pero las elegiste tú para mi ¿no?- dijo coqueta

Solo tuve que pedir las que me recordaron su belleza- contesto con una sonrisa siguiendo el juego de Martha. Todos rieron de la broma.

Pero voy a tener que privarlas de nuestra compañía, el Señor Andric tiene algunos asuntos que arreglar y aun no hemos terminado de llegar a casa.

Es cierto George. Llevaste el equipaje de la Srita. Paty y a Bunns al apartamento de Candy.

Así es, Señor, la Señorita Hamilton me recibió.

Entonces dejemos a las damas descansar, Sra. O' Brian estoy a sus ordenes, Patricia nos veremos muy pronto.

Gracias por todo a los dos, nos veremos entonces.

Albert y George salieron de ahí, mientras Paty y su abuela siguieron hablando hasta que Candy regresó y les dijo que había terminado la hora de visita. Después de acomodar a Martha, las jóvenes mujeres salieron rumbo al estacionamiento del hospital donde Candy tenía su automóvil, un regalo de Albert, que ella acepto cuando se dio cuenta lo útil que era para su clínica.

Debes enseñarme a manejar Candy, tengo deseos de aprender¿es muy difícil? - preguntó Paty

No, no es nada difícil, pero será mejor que se lo pidas a Albert, él me enseño a mí.

No crees que seria una imposición – preguntó curiosa

Creo que estaría mas que encantado de hacerlo, de hecho sería la mejor excusa que podrías encontrar…

¿Y por qué tendría que buscar alguna excusa? – la interrumpió Paty fingiendo sorpresa

Porque quieres verlo – le dijo Candy mirándola y guiñándole el ojo

Tan obvio es Candy – contesto Paty despues de un momento de silencio

Solo me basto verlos juntos cuando estaban con Martha, la verdad es que me sorprendiste Patricia O' Brian, ni yo pude haberlo planeado mejor

Yo no planee nada Candy, además no estoy segura de que Albert este interesado. – repuso Paty entre ofendida y divertida

¿No, entonces es que necesitas revisar esos lentes inmediatamente, tienes que contarme como es que se encontraron en Boston

¡Candy! Eres igual a la abuela, nunca cambiaras.

No tengo porqué.

Esta bien, lo haré esta noche mientras cenamos

Ya casi llegamos.

Gracias por dejarnos quedar a Bunns y a mi, Candy, me volvería loca yo sola en la enorme casa sin la abuela.

Me encanta que estés conmigo, y Bunns será algo novedoso para la guardería de mi clínica, además tengo espacio suficiente desde que adapte la planta alta como departamento.

Daban la vuelta a la esquina, y mientras seguían hablando, Candy se detuvo frente a un edificio con un enorme letrero que decía "La Ayuda de Dios".

¡Dios Mío Candy! Cada vez que vengo lo veo mas grande

No tanto como para poder cubrir las necesidades de todos mis pacientes Paty, ojalá pudiera hacer de "La Ayuda de Dios" un hospital.

Entonces no tendrías tiempo ni para respirar.

Claro que no, tengo mucha ayuda, sobre todo desde que Flammy esta conmigo y la escuela de enfermeras me provee de personal.

¿Flammy trabaja en la Clínica? le oí decir a George que ella recibió a Bunns y mi equipaje.

Trabaja y además vive conmigo.

No lo sabía¿Cuándo paso? y ¿Cómo?

Te lo contaremos esta noche mientras cenamos, también yo me sorprendí en el momento que sucedió, pero ahora no se que haría sin su ayuda, hemos llegado a ser tan buenas amigas como tu y yo, hasta vamos al hogar de Pony juntas.

Entonces viviremos juntas, no crees que le moleste que me quede.

Por su puesto que no, Flammy a cambiado desde que regreso de la guerra Paty.

Si, supongo que si, esa maldita guerra cambio a mucha gente, incluidos los que no estuvimos en ella.

Candy y Paty bajaron del automóvil y se encaminaron al edificio blanco de tres pisos que daba consulta externa y tenia la escuela de enfermería en una de sus alas, "La Ayuda de Dios" fue el proyecto al que Candy se entregó después de que cancelara su compromiso con Neal, gracias a Albert que la apoyo como siempre lo hizo en el pasado, él fue quien le dio el edificio que pertenecía a sus propiedades y la Abuela Martha, los Britter y otros mas le proporcionaron donaciones para acondicionarlo. Ni si quiera los gritos de la tía Abuela puedieron alejar a Candy de su nueva vida. No dejo el Hospital General de Chicago pero trabajaba solo de voluntaria medio día, el resto del tiempo se lo dedicaba a la Clínica, conseguía donaciones y convencía a los doctores y especialistas del Hospital de dar consulta gratis unas horas a la semana, su ultimo éxito consistió en abrir la escuela de enfermeras, ella había puesto todo su corazón en ello. A pesar del recuerdo insistente de Terry en su corazón de alguna manera era feliz. Finalmente la mayor parte del tercer piso lo acondiciono para vivir ahí, no tenía caso que estuviera en otro lugar, para ella ese sería su mundo, ya que sabía que no podría entregar su corazón a otro hombre.

Las dos jóvenes entraron y después que Candy dejo a Paty instalándose, bajo a ver que pendientes había en la Clínica, se dirigió a la oficina de enfermeras, buscando a Flammy. Como siempre a esa hora la enfermera se encontraba trabajando en algún informe y en cuanto entro Candy la saludo sonriendo detrás de sus lentes.

Hola¿Cómo sigue Martha?

Hola, muy bien, el "doc." Robertson dice que la dará de alta en unas 2 semanas o antes si se estabiliza su presión, supongo que antes ya que esta volviendo locas a las enfermeras de turno- comentó sonriendo

El "Doctor Robertson" –dijo Flammy con intención- seguramente esta encantado de poder servir a ¿Cómo es que dijo¡Ah, si! " "Miss Curly" (Señorita Rizos, refiriéndose a su cabellera)

Vamos Flammy, ese hombre coquetea con todo el personal, pero es inofensivo, o no lo crees "Mis nut" (refiriéndose al color de sus ojos y cabellos cafés como nueces)- contesto Candy con el apodo que usaba para ella.

Si tienes razón. . .se instalo ya tu amiga, hace rato vino George a dejar su equipaje y una enorme perra, por cierto la instale junto a la guardería como recomendaste, los niños están fascinados.

Paty esta arriba y como me toca cocinar el día de hoy, espero que estés lista a las 7:30, quisiera que se conocieran mejor.

Candy, esa chica es una O' Brian, no se si quiera cenar conmigo

Flammy estamos hablando de la nieta de Martha – contestó sentenciosa

Bueno si, pero. . .

Pero nada, se llevarán muy bien, de hecho Paty también es una "rebelde" trabaja y tiene su propio negocio, no es una niña mimada.

¿Como Annie?

Si, digo no¡Oh! Flammy lo que me haces decir. . . – dijo con una media sonrisa

Lo siento Candy, no quise ofender a Annie

No, yo se que no, además la verdad no es ofensa, en fin, te espero ¡escuchaste!

Si Señorita Andric.

Muy graciosa Flammy Hamilton - dijo Candy mientras le sacaba la lengua y se dirigia a la puerta.

Candy hizo su recorrido, checo los horarios de las estudiantes, verifico quien se quedaría de guardia, reorganizo los expedientes del siguiente día, y apoyo a los 2 medicos que daban consulta esa tarde, paso por la guardería a ver a los niños que cuidaban. Los niños eran hijos de las mujeres que trabajaban en la fábrica, algunos otros de los trabajadores de la clínica. Candy les daba esa tarea a sus estudiantes turnándolas, pero siempre pasaba a visitar a los pequeños, a veces pensaba que estos niños y los del hogar de Pony serían los únicos "hijos" que tendría. Trataba de no pensar en eso, pero siempre que los veía no podía evitar pensar como seria un hijo suyo y de Terry y el dolor de saber que eso sería imposible le llenaba los ojos de lágrimas. Entonces se regañaba a si misma, se llamaba "niña llorona" y seguía adelante.

Esa tarde salió de la guardería mas temprano de lo usual, el alboroto por Bunns era evidente o quizás el ver a Paty con Albert le afecto mas de lo que pensaba, pero se sentía deprimida así que haría pastel de chocolate, como siempre que se sentía así y con paso firme subió al tercer piso para comenzar a preparar la cena.

Paty, ya estoy de vuelta.

Hola Candy, estoy en la cocina, prepare té¿Quieres un poco?

Paty te vas a ir al cielo, voy a cambiarme mientras lo sirves¿Flammy no ha llegado?

No todavía.

Bueno no tardo, por cierto Bunns esta muy bien

Gracias, iré a verla mas tarde.

Por supuesto, te acompañare, voy a mostrarte las mejoras y el aula de enfermeras

Me encantaría.

Candy se miro en el espejo nada mas entrar en su habitación, mientras se cambiaba pensaba que había cambiado desde que lo dejo de ver, era increíble como su vida se dividia en antes y después de Terry. "Después de ti" pensaba. Tal vez el también estaría cambiado. Volviendo a la imagen del espejo noto que su cabello era mas largo, ahora lo trenzaba para levantarlo en un rodete, pero sus rizos siempre se escapaban y estaba demasiado delgada, por lo menos las pecas no se le notaban tanto. Termino y salió rumbo al olor del té de menta en la cocina.

Huele delicioso Paty¿terminaste de instalarte?- preguntó.

Si, la habitación es muy hermosa Candy, gracias.

Recorriste el resto de departamento.

Aun no, pense que era mejor hacer té para cuando ustedes llegarán, me siento un poco inútil de momento

Tómalo como un respiro Paty, creo que comenzare la cena, haré un cacerola de pollo y verduras y pastel de chocolate, como postre por supuesto

Festejo o depresión- dijo Flammy entrando a la cocina

Las dos- contesto riendo Candy

Buenas Tardes Srita. O' Brian

Por favor llámame Paty y si me permites puedo llamarte Flammy ¿no quieres un poco de té, lo acabo de hacer? – contestó Paty algo nerviosa

Por supuesto- dijo sonriendo- huele delicioso.

Es lo que yo le dije.

Las tres bebieron té y platicaron de la Abuela Martha, del viaje de Paty, entre otras cosas.

Voy a ducharme y vendré por esa cena que tanto platicas y que no te veo cocinar Candy.- dijo Flammy levantándose

Pues entonces basta de cháchara y manos a la obra.

Yo te ayudo con las verduras- coreo Paty mientras seguía a Candy a la cocina

¿Que tal has estado con Flammy? - le pregunto nada mas entrar a la cocina

Muy bien, es una chica inteligente y muy educada, no me recuerda en nada a la enfermera que conocimos cuando estudiabas con Mary Jane.

Te dije que cambió.

No me has contado aun como terminaron viviendo juntas.

Pues déjame pensar por donde comenzar, si creo que fue cuando tuve un problema con la jefa de enfermeras del ala de cuidados intensivos. . .


Candy estaba el ala de cuidados intensivos, tenía en sus manos la carta de una mujer que le escribía al hombre que se encontraba en la cama, vendado de los ojos, aun no sabía si recuperaría la vista.

En la misiva la mujer le decía que lo amaba, que nada de lo que hubiera pasado podría cambiar eso, que la dejará viajar hasta Chicago y quedarse con él. Las palabras de la mujer en voz de ella le daban esperanza al soldado que vivía la angustia de la incertidumbre sobre su estado, casi terminaba de leerla cuando fue interrumpida por la Sra. Reed, jefa del ala de cuidados intensivos.

Enfermera White¿Qué hace aquí? - pregunto ya en un tono beligerante

Lo siento Sra. Reed, solo estaba leyendo una carta para Steven - dijo Candy mirando hacia la cama

¿Quién!- preguntó la enfermera confusa

Para mi- contestó el soldado, también en un tono muy poco agradable

Enfermera no debería estar aquí, esta no es su área- dijo ignorando al paciente

Candy miro a la Sra. Reed, furiosa, mientras en voz baja le decía.

Será mejor que termínenos esta conversación afuera.- encaminándose a la salida de la habitación, no dejándole otra opción a la jefe mas que de seguirla

Jovencita, voy a reportar su comportamiento al Dr. Samuel - le dijo inmediatamente después de salir

Puede hacerlo, esta en su derecho.- contestó Candy insolente

No entiendo como pueden dejarla perder el tiempo así, cuando deben estar necesitándola en su propia área.

Estoy en mi tiempo libre Sra. Reed, esta era solo un visita

Pues si era una visita debió ser a la hora indicada para ello, además que se le recomendó mucha tranquilidad al paciente de ese cuarto.

Candy no pudo contenerse más y comenzó a discutir con la mujer sin darse cuenta que el Dr. Samuel y Flammy salían del quirófano cercano, y se encaminaban hacia donde estaban.

¡Eso es lo mas tonto que he escuchado! Sabe perfectamente que mi horario jamás me permitiría hacerlo en las horas de visita, además el "paciente" se llama Steven, y esta ciego no sordo, escucha perfectamente y no tiene porque ignorarlo así!

Nadie me habla de esa manera, soy la jefa de esta ala del hospital así que aquí las cosas se hacen como digo, en cuanto a ti, voy a reportarte y me encargaré de que te echen de este hospital. . .ni tu cara bonita podrá salvarte. . .

¡Pero que pasa aquí¡- intervino el Dr. Samuel quien había escuchado parte de la discusión.

Esta enfermera se niega a cumplir una orden Dr. Samuel - contestó inmediatamente la Sra. Reed.

No me estoy negado, simplemente que no me parece justo que no pueda ver a Steven en mi tiempo libre.

En serio doctor, esta niña es una altanera y maleducada

Candy, así te llamas verdad - le pregunto el Dr. Samuel

Si, Dr. Samuel

¿Qué hacías en la habitación de Steven?

Le leía una carta de su novia que le llegó esta tarde, en su estado no puede hacerlo y pensé que podía animarlo.

¡Tú pensaste¡ - casi grito la Sra. Reed- ¡Qué no sabías que el Dr. Samuel recomendó absoluta tranquilidad para este, este... soldado! Ya tiene bastante con haber quedado ciego y tu entras a importunarlo, estos hombres necesitan que se les deje en paz con su remordimientos. . .

Cállate Reed- le dijo entonces Flammy, que había permanecido en silencio hasta ese momento- no tienes idea de lo que necesitan estos hombres, hablas de ellos como si no fueran personas, te recuerdo que cada uno fue voluntariamente a ofrecer su vida por ideales en los que creen, por defender tu libertad, jamás podrás imaginar cuanto necesitan, te recuerdo que tranquilidad no significa aislamiento o ignorarlos, Candy solo estaba tratando de ayudarlo que es mas de lo que te he visto hacer desde que estoy aquí.

Las tres personas que miraban a Flammy estaban sorprendidas, Candy jamás supo lo que pensaron entonces el Dr. Samuel o la enfermera Reed, pero ella estaba muy agradecida con Flammy, después de lo que dijo, el Dr. Samuel le dio permiso a Candy de volver cuando quisiera y sin decir mas dejo a las tres mujeres ahí.

No te vas a salir con la tuya Hamilton, esto no se va quedar así.

¡No me digas! Crees tu acaso que los doctores no se dan cuenta de tu trabajo tan mediocre, jamás tendrás la fuerza o el interés por la gente que esta bajo tu cuidado, si fueras un poquito como es Candy sabrías que cada paciente tiene un nombre y que cada vez que ellos te necesitan, no solo es para cambiar una venda o darle una pastilla, necesitan saber que están vivos, ninguno debe ser ignorado, sea soldado o no.

La mujer se fue dando pasos apresurados y con la cara totalmente encarnada

Gracias Flammy- le dijo Candy

No me des las gracias, debiste anticipar que esto podría pasar Candy, debiste pedir permiso para esta aquí directamente al doctor o a Reed, ya no eres una estudiante.

Lo sé, como siempre hago las cosas con imprudencia.

Bien, ya no hay remedio¿Cómo esta Steven?

Mas animado ahora que sabe que Caroline estará con el pase lo que pase¿quieres verlo?

Si, me encantaría platicar un momento con él, venimos juntos desde Londres¿Cómo lo convenciste para que le escribiera a Caroline?

Yo no lo hice, simplemente le hice saber a ella donde estaba - dijo guiñándole el ojo

Candy siempre serás una entrometida. – comentó Flammy moviendo la cabeza de un lado a otro

También lo se, toma la carta termina de leérsela tu, voy a alcanzar al Dr. Samuel aun no lo logro convencer

¿De que?

De ir a dar consulta a la Ayuda de Dios, nos vemos Flammy y gracias otra vez.

Después de ese día Flammy comenzó a escuchar con mas cuidado los comentarios sobre la voluntaria rubia. Las otras enfermeras decían que no cobraba sueldo y que siempre estaba tratando de convencer a los doctores de ir a dar consulta a una clínica de externa, donde no se cobraba a la gente pobre. Pero según decían tenia más éxito con los doctores jóvenes, algunas enfermeras, sobre todo las mas grandes como Reed, lo comentaban con mala intención, estaban celosas de la popularidad de la hermosa chica.

Flammy jamás se dejaba llevar por los comentarios, y después de lo que paso con la enfermera Reed, decidió averiguar por ella misma todo sobre la clínica, así que en su día libre fue a la dirección que le dieron. Cuando llegó se encontró con un edificio de 3 plantas, pintado de blanco, con enormes ventanales y un letrero: "La Ayuda de Dios". C uando entro una mujer mayor estaba sentada en un enorme escritorio mientras le pedía los datos a otra mujer mucho mas joven y con un pequeño en los brazos, del lado izquierdo se habían distribuido bancas de madera donde los pacientes esperaban el turno para pasar, y por el pasillo se veían lo que debían ser los consultorios, en cuanto se acercó la mujer mayor se dirigió a ella.

En un momento te atiendo linda, porque no te sientas.

Gracias señora, vengo buscando a Candice White Andric

Ella esta ocupada ahora, pero puede atenderte otra enfermera- contestó de forma habitual, todos querían ser atendidos por Candy

No, no comprende soy enfermera, trabajo con ella en el hospital

Ah! Dijo observándola atentamente- tu debes ser Flammy, Candy no deja de hablar de ti, dice que eres excelente.

¡Candy habla de mi¿¡Y dice que?

Que eres excelente y no miento- dijo Candy llegando desde el pasillo- Martha has pasar a la señora, el doc. Samuel la atenderá ahora - dijo dirigiéndose a la mujer mayor- ¿Ya conoces a Martha, Flammy?

No, mucho gusto, Flammy Hamilton a sus ordenes Señora.

Igualmente, Martha O' Brian - comentó y dirigiéndose a la mujer con el niño - bueno señora por aquí.

Que sorpresa Flammy, vienes a ver la clínica ¿verdad?

Si¿A quién tengo que ver para el permiso?

Permiso… bueno supongo que a mi.

Tú eres la encargada aquí! – preguntó sorprendida

De hecho soy la dueña, pero no me mires así, no le robe a nadie- dijo al ver su cara de sorpresa - ¿Por qué no te cuento mientras te muestro el lugar?

Así fue como Candy le contó a Flammy lo que sucedió después de que ella marchara al frente, su familia adoptiva, Albert y toda la ayuda que recibió para poder montar la clínica.

Flammy la miro desde detrás de sus lentes, se daba cuenta de cuanto había madurado en todo el tiempo que no se habían visto y también le ofreció ayudarla en su tiempo libre. Sin embargo fue la enfermera Reed la que contribuyó por completo para que Flammy y Candy comenzaran a vivir juntas. Después de casi 2 meses del percance, la enfermera Reed había estado esperando la oportunidad de vengarse, y un día encontró a Flammy con una caja llena de vendas y otros artículos dentro, se fijo que salía del cuarto donde se almacenaba todo el material y simplemente fue directo a la puerta de salida de empleados.

Con un guardia del hospital esperando sorprenderla vio cuando Flammy se encontró ahí con Candy, en ese instante le dijo al guardia que las detuviera, que estaban robándole al Hospita., Candy se puso furiosa e iba a contestarle cuando Flammy la tomo por el hombro y la miro como diciendo, "calla no digas nada", entonces se dirigió al guardia.

¿Supongo que quiere que lo acompañemos?

El guardia que esperaba resistencia no supo que decir, pero un segundo después la enfermera Reed casi le grito para que las llevara a la dirección del hospital, entonces los cuatro se encaminaron al tercer piso donde estaba el director en su oficina. En cuanto llegaron la enfermera Reed le dijo al Director que las había descubierto robando con la mirada triunfante, jamás espero lo que vino a continuación.

Y dice que lo que hay en la caja pertenece al almacén del Hospital

Yo misma vi cuando Hamilton las sacaba de ahí y se las llevaba a la enfermera White.

Flammy, son esos los materiales que compramos para la clínica

Así es Dr. Samuel, como siempre la factura del contenido fue pagada esta mañana.

¿Qué factura? – preguntó desconcertada Reed

La factura que cubre la totalidad del contenido de la caja, enfermera Reed, hace un mes que la enfermera Hamilton me pidió que el Hospital comprara un adicional para la clínica donde presta sus servicios voluntarios, así el dinero que destinaban a la compra de esos materiales se aprovechara mas por el precio que tenemos con el proveedor debido al volumen que nosotros compramos. Como ve enfermera Reed, aquí no hay ningún ladrón.

Bueno Dr. Samuel comprenderá que yo no estaba enterada

Si, y también comprendo la intención, puede retirarse ya.

Si doctor, yo… Lamento mucho esto.

Cuando Candy y Flammy salieron de ahí, no pudieron evitar reír a carcajadas, pero después Flammy le comentó seria, que no sería lo último, ahora tendría mas motivos para vengarse. . .

de hecho sabes que siempre esta comentando sobre mí, que vivo sola, y que seguramente tengo "amigos", es una bruja.

Bueno eso tiene solución.

Si¿Cuál?

Vive conmigo, también yo tengo el mismo problema con la Tía Abuela, siempre esta diciendo que las señoritas no debemos vivir solas y Albert no deja de darme la lata sobre lo preocupado que esta desde que vivo en la clínica y tengo mucho espacio.

Pero no podría pagarte algo así Candy.

Renuncia al Hospital y trabaja de tiempo completo en la clínica, como yo, solo seríamos voluntarias, y no nos perderemos de la practica en el quirófano, además sabes que con la escuela necesitaré gente capacitada.

Bueno, no suena mal. . .

Vamos Flammy, ya hemos vivido juntas, pero ahora tendrás tu propia habitación – le dijo tentándola

Lo que sería genial para no escuchar tus ronquidos.


Claro que yo no ronco – dijo Candy terminando su historia

Claro que si - dijo Flammy entrando a la cocina

Me temo que es verdad Candy- Tercio Paty

Las dos son imposibles, si siguen así, no les daré de cenar.

Espero que no, por que eso huele muy bien- dijo Paty - ¿Cuándo aprendiste a cocinar, cuando vivías con Albert?

Si, de hecho él me enseño.

¿Viviste en la mansión Andric, con Albert? – preguntó Flammy

No, vivimos en el apartamento que conociste, pero en ese entonces no sabía que era William Andric, te contaré toda la historia. . . – contestó Candy

Entonces cuéntalo mientras cenamos- terminó de decir Paty.

Cenaron animadamente escuchando las historias de todas, al final, parecía que tenían toda la vida de vivir juntas, por la confianza que respiraban las unas de las otras, o tal vez porque a pesar de sus distintos orígenes tenían mas en común de lo que creían, juventud, independencia y fuerza. Fortaleza nacida del sufrimiento, cada una conocía el dolor, pero también la esperanza.

Una vez que se dieron las buenas noches, Candy se retiro a su habitación y como cada noche desde hacia 4 años, se sentaba frente su espejo retiraba el rodete y liberaba su cabello que cepillaba hasta dejarlo reluciente, después se ocupaba de su uniforme y se preparaba para ir a la cama. Antes de acostarse le gustaba mirar por la ventana, Chicago parecía morir a esa hora, las farolas hacían sombras en la calle y pocos caminantes se distinguían. Mirándolos pensaba en sus vidas y preguntándose si serían felices o no, después suspiraba y se preparaba para lo que sucedía cada noche cuando ya estaba recostada. Nada podía evitar que pensara en él, su mente iba del presente a sus recuerdos, lo sentía nuevamente detrás de ella, estrechándola contra su cuerpo, su voz, sus lágrimas, luego recordaba sus labios aquella tarde en Escocia o cuando la llevaba a todo galope en su caballo… entonces se abrazaba a si misma para intentar controlar los temblores que la recorrían y entre sollozos, repetía su nombre hasta quedarse dormida, vencida por el sueño y el agotamiento. Para Candy era así cada noche.

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