Después de ti.

Capitulo IIII

El reflejo del espejo


Archie viajaba en un ford negro, una de sus últimas compras, lo había hecho pintar de nuevo en un tono verde muy oscuro y le mando poner el escudo de la familia Cornwell al frente. Recorría las calles con aire de triunfo, de un hombre acostumbrado a ganar, hacia meses que esperaba este día.

Se estaciono frente a las oficinas de Chicago, se miro en espejo retrovisor de su automóvil, el hombre que le devolvía la mirada en el reflejo era arrogante, veía su fuerza y su capacidad para tratar con otros importantes hombres de negocios. Cuatro años de estudios y planes, de convertirse en alguien capaz. Ya no era un adolescente, su nueva imagen estaba a la par de esos tiempos, cabello corto peinado hacia atrás, el saco y el chaleco tenían el corte de moda, camisa de cuello alto y abotonado, pantalones a pinzas, zapatos de charol, seguía siendo elegante, pero ahora su porte decía mas, incluso mas de lo que él mismo pensaba.

Albert estaría ya en las oficinas, también Britter, los dos habían sido sus maestros en el intrincado mundo del comercio, ellos le dieron la experiencia que no podía obtener con el titulo de Economía y Finanzas aun siendo primero en su clase. Sabía que invirtió bien su tiempo, ahora estaba capacitado como cualquiera de los hombres con los que se reuniría, solo era mas joven y más atrevido.

Albert lo vio llegar, caminaba como un triunfador, de tener un hermano o un hijo no se sentiría mas orgulloso, el sabía que ese día sería su precedente, la iniciación en la vida comercial de Chicago. Miro a su alrededor, supo que triunfaría, no solo porque tenía garantizado el voto de Britter y el suyo, también porque había logrado la visión de un negocio, de un gran negocio. Todos se veían curiosos y animados por lo que le propondría el junior Andric como lo apodaban.

Gran día para le chico no crees Andric – le comento Britter

Si, será un buen día.

Después de hoy, solo le queda el anuncio del compromiso formal con mi hija para cumplir con todos los requisitos.

Me parece oír ironía en tu tono

Es solo porque no soporto la mente cuadrada de todos estos hombres, no por Archie, le quiero como a un hijo.

Si, entiendo perfectamente, Archie decidió jugar con sus reglas y ganar en su terreno, solo para que lo incluyeran, pero me temo que una vez dentro comenzará su verdadera lucha.

¡Ojala sea así! Nada me gustaría mas que verlos de rodillas.

Presiento que lo verás, mas pronto de lo que piensas.

Confías en él, igual que yo.

Confío en él además de amarlo mucho, recuerda que de momento, él es mi único heredero.

¿De momento, tienes pensado formar una familia finalmente.

Todo cabe en lo posible amigo mío.

En hora buena si es así, y si no por lo menos tienes a Archie, aunque finalmente el será mi heredero una vez casado con Annie.

Finalmente su plan funcionó, todos votaron a favor de invertir en su negocio, desde el final de la guerra lo había estado madurando, los aviones de batalla eran demasiado pequeños para dedicarlos a transportar gente, pero con algunas modificaciones podían transportar granos y otros productos, reduciendo el tiempo de entrega, el riesgo de que llegaran contaminado o en mal estado, aun se reducía casi el 50 de asalto, con un rápido movimiento financiero podrían ofrecerle al gobierno un precio justo por los aviones y adelantándose a las objeciones presento el nuevo diseño por completo, lo había encargado hacia 2 meses a ingenieros militares. Además un primer acercamiento a lo dueños de plantaciones agrícolas le permitió calcular que con un solo contrato recuperarían su inversión inicial ya que estaban dispuestos a pagar mas por un mejor servicio. Como expuso finalmente, en un negocio inicial no había garantías, pero el riesgo era mínimo, ya que aun fracasando, la venta de los aviones a una metalurgia daría una recuperación del 60 de la inversión.

Archie salió de la sala de reunión, entre un mar de felicitaciones por el negocio y por el compromiso, después de conversar unos minutos con Albert y de prometerle alcanzarlos en el club de caballeros esa misma tarde. Se encamino a su auto y se lanzó directamente al panteón donde se hallaban las tumbas de su hermano y su primo. En cuanto llego ahí se sentó en medio y se perdió en sus pensamientos.

Sus recuerdos vagaron desde su infancia, su adolescencia a la perdida de sus padres y hermanos, aquí mismo hacia cuatro años hizo una promesa que hoy cumplía. Le prometió a Antony conservar su apellido y su familia, ajustarla a los nuevos tiempos, la aristocracia moría y la burguesía crecía a pasos agigantados. Pocos sería los sobrevivientes, pero ese día dio el primer paso para protegerlos, y a Stear, a él le prometió que su pasión y sus sueños de aviación se cumplirían y también ese día lo había logrado. La compañía llevaría su nombre: "Transporte Aéreo S. Cornwell y Asociados". Se sentía lleno de orgullo y satisfacción, alegre, casi feliz. . . se quedo unos minutos más y regreso a su auto para alcanzar a Albert en el Club, su proyecto sería el tema de conversación de la tarde, eso y su compromiso.

Mientras manejaba su cabeza no dejaba de pensar. Después de la muerte de Steare se había sentido tan solo, pero Candy, Albert y Annie lo había cuidado y consolado en su desesperación. Su recuerdo fue el mejor motivo para vivir, cumplir los sueños de los seres que mas había amado se convirtieron en su objetivo y esperanza. Albert se convirtió en su hermano, a veces en su padre, siempre escuchando y comprendiendo, dirigiendo con mano firme sus accesos de tristeza y furia, él mejor que nadie lo comprendía, también el había perdido padres y hermana, también el cargaba en sus hombros el peso de ser el único responsable. Cuando los seres amados mueren dejan mucho mas que tristeza y desconsuelo, dejan proyectos inconclusos, que deben terminarse, pero además de todo eso ellos compartieron también el amor hacia la misma mujer, los dos sufrieron silenciosamente a Candy.

¡Cuánta angustia y cuánta impotencia, verla cada día reír, trabajar, llorar, suspirar, hasta sufrir por otro. En vez de rivales se convirtieron en camaradas, a pesar de que nunca lo dijeron con palabras, solo tenían que mirarse para saber, para entender el sufrimiento del otro, sobre todo cuando quedo libre tras su rompimiento con Terry. Archie pensó que Albert intentaría cortejarla y al principio no entendía porque no lo hacía, porqué se mantenía a distancia. Con el tiempo se dio cuenta que Albert, mas grande y mas sabio, comprendió que su batalla estaba perdida de ante mano, a los ojos de Candy, Terry era una víctima, el no la abandonó por que no la amará, la dejó amándola con todo su ser porque ella se lo pidió, y esa imagen titánica era imposible de borrar, además que Candy no quería borrarla, no quería olvidarlo o tal vez no podía.

En vez de odiar a Terry, se dio cuenta que finalmente él repitió su propia historia. Allá en los tiempos del Colegio San Pablo, cuando Candy le pidió que cuidara de Annie y ninguno de los dos tuvo el valor de negarse, no tenían mas opción que hacerlo o perderla, porque ella jamás podría haber sido feliz con Terry, sabiendo a Susana desdichada y tampoco aceptaría que el la cortejara y con ello dañar a la mujer que consideraba su hermana.

Annie. . . la dulce y tímida Annie, belleza clásica, hija de su tiempo, elegante y educada, perfecta a los ojos del mundo, pero el jamás podría amarla. Mucho tiempo su mente se pregunto ¿por qué? Y sentía culpa por ello, la quería tiernamente, sabía que sería una buena esposa, madre y anfitriona, le gustaba su delgada figura y su serenidad, pero nada mas. Con el tiempo comprendió que Annie no sería nunca objeto de su amor, ni de su pasión, simplemente por que no la admiraba, no la respetaba…No era fuerte e independiente o rubia o alegre, pero no era eso por lo que no podía admirarla o respetarla, nada de eso tenía que ver. Tal ve fue el día que se dió cuenta de que todo lo que era Annie no le pertenecía, ni sus padres, ni su fortuna, ni él mismo, todo se lo había arrebatado a Candy y el temor y la timidez que eran parte de su personalidad nacían del temor a perderlo, por consecuencia era una triste sombra, alguien sin personalidad ni voluntad propia, una egoísta niña mimada, por eso la chica lo aburría, no lo hacia desbordarse de pasión, no le provocaba celos verla con otros, no lo hacia sentirse vivo por que ella misma no lo estaba.

Entonces la culpa lo abandonó, de alguna forma Annie sabía que el no la amaba y lo aceptaba así, como aceptaba todo lo demás en su vida. Bien pues¡Qué así fuera! Se casaría con Annie Britter, por lo menos así les daría gusto a todos y daría un paso más en el camino que ya se había trazado, el amor no era un requisito para su meta.

Ver a cuatro hermosas mujeres juntas, atraía la mirada de muchas personas, pero ellas parecían ajenas. Disfrutaban de la compañía mutua y la platica, nunca se imaginaron lo que muchos hombres de Chicago miraban ese día: La serena belleza de Annie, con su rostro dulce y sus ojos enormes y negros contrastando con la hermosa cabellera de Paty y su delgada figura; Flammy lucía su altura con gracia haciendo que todos sus movimientos fueran elegantes mientras los ojos verdes de Candy junto con sus indomables rizos y su alegre animo creaban un conjunto insuperable.

Annie, jamás pensé te atrevieras a cortar tu cabello así, pero te ves tan hermosa- le dijo Paty

Yo tampoco, pero fue idea de mi madre, aunque cuando ese estilista francés termino me encanto- contesto la tímida morena

Deberíamos cortarnos todas el cabello así- dijo Candy

No, yo no – dijo Paty – Me ha costado mas de 3 años dejarlo crecer

Jamás, es lo único hermoso que tengo - dijo Flammy

Eso no es verdad – le dijo Candy – lo que sucede es que vistes demasiado serio, como si tuvieras la edad de Martha, tal vez si escogieras un color mas alegre,

Estoy de acuerdo – dijo Paty, mirándola con ojos analíticos - miren entremos aquí, esta tienda tiene una sucursal en Boston, seguro encontramos algo de moda.

Bueno, nos ponemos en tus expertas manos – dijo Candy mientras Flammy asentía con la cabeza

Cuando entraron fueron atendidas por dos hombres con marcado acento francés quienes dirigidos por Patricia, fueron mostrando todos los nuevos modelos que trajeron directamente de la capital de la moda, París había vuelto a la vida tras terminar la guerra. Para cuando terminaron, todas lucían hermosos vestidos y adornos en el cabello, hermosas cintas, medias de seda y botines o zapatos altos, cada vestido era un hermoso conjunto de telas y encajes y cuando Candy miro a Flammy le dijo entusiasmada

¡Oh Flammy, te ves hermosa, ese tono de azul, los vuelos del vestido y el escote, estas realmente maravillosa.

Yo me siento desnuda con el cuello al aire – contesto mirándose en el espejo

Flammy no podía creerlo, la mujer que miraba en el espejo no tenía nada que ver con la que veía cada mañana en el suyo, el vestido se detenía en sus hombros por dos tirantes gruesos de los cuales salían las mangas de encaje en una azul mas claro que el resto, terminando en suaves puños ajustados en las muñecas con listones para hacer moños, mientras por el frente cubría el pecho de un lado al otro, el corte imperio del vestido se ajustaba a su talle y caía en dos pliegues, una segunda falda salía del mismo talle hasta arriba de sus tobillos y los botines se ajustaban a ellos con los botones de un lado, el color resaltaba su piel. Verse así en el espejo fue toda una revelación para ella, pensó en las veces que viéndose con el uniforme no tomaba mas de un minuto frente a el. Jamás se interesó por su apariencia, siempre pensó que no necesitaba verse hermosa, ningún hombre la veía mas de dos veces, y siempre estuvo muy ocupada para que se fijara en alguno. Eso hasta que fue al hogar de Pony. . . se miro y el reflejo le mostró a una chica hermosa, y se sintió muy femenina, tal vez fuera superfluo pero se sentía tan bien…

Definitivamente es el que debes comprarte- le dijo Annie

Si, claro, te ves maravillosa – comentó Paty

Pero es muy costoso, gastaría más de lo que tenía planeado, además nunca lo usaría.

Lo usaras cuando vayamos a la fiesta de compromiso de Annie la semana que viene.

Pero no debería. . . – decía tratando de resistirse a lo que pensaba era vanidad

Anda Flammy, los zapatos van por mi cuenta – la animo Candy

No debería hacerlo. . .

Solo esta vez – suplico Candy - hagamos algo nuevo y excitante, además si tu no lo compras, yo tampoco compraré el mío

¡No, ese vestido parece que fue hecho para ti, debes comprarlo! – le dijo Flammy, entonces vio como esta sonreía, había caído en su juego. – ¡Oh Candy¿Nunca cambiarás?.

No tengo por qué – contestó a la habitual pulla

Flammy miro a Candy que usaba un vestido color esmeralda, entallado a su pecho, los hombros del vestido caían hacia los brazos a cada lado, mientras el resto solo caía hasta los tobillos, estaba totalmente cubierto de encaje negro, la sencillez de la pieza era su principal atractivo.

Candy se había visto antes vestida así, pero esta vez noto que había madurado, su cuerpo ya no era el de una adolescente, tenía mas curvas y su cara estaba menos redonda, de repente se dio cuenta del tiempo que había pasado, pero no quiso deprimirse, así que se sonrió a si misma en el espejo, una sonrisa algo melancólica.

¡Miren a Paty, que atrevido! – casi grito Annie cuando la vio salir del vestidor

El rojo, combina con los reflejos de su cabello¡Cherry!- dijo uno de los dependientes franceses

Paty salió del vestidor luciendo un hermoso vestido rojo, la falda tenía el corte alto en la cintura y caía por sus caderas hasta arriba de los tobillos, los botines eran negros con botones pequeñísimos forrados en rojo por el frente. La parte alta del vestido era una maravilla de encajes sin mangas y tenía puesta una cinta de terciopelo negro que resaltaba su cuello, ella sabía que el conjunto era muy atrevido, pero al mirarse supo que era exactamente lo que quería reflejar, nunca mas la niña tímida y sin chiste, pero aun así tal vez fuera demasiado…

¿Lo creen, no será demasiado atrevido - pregunto Paty.

Jamás podría ponerme un color así - dijo Annie

No iría contigo, pero a Paty se le ve increíble. – dijo Flammy

Pero lo que llevas si, ese modelo es muy moderno y te sienta de maravilla con el corte de cabello – comento Candy y después dirigiéndose a Paty - Si te preocupa lo que dirá Albert, te recuerdo que el mismo es un revolucionario en todo.

El vestido de Annie era rosado, en línea recta abrochado por detrás con innumerables botones de perla bajando hasta la cadera, por el frente se ajustaba a su cuerpo, y el escote cuadrado era bastante bajo, el corte era formal, y el color lo hacía parecer muy inocente, la falda plisada terminaba en un ribete de color lila por debajo de la rodilla, dejando las medias de seda al descubierto, los zapatos eran color rosa igual que la cinta en el cabello solo algunos rizos a los lados, el conjunto era sin mangas y sus blancos brazos estaban adornados con pequeñas joyas

¿Albert? que tiene que ver con esto – preguntó Annie

Eso me recuerda una platica que tenemos pendiente - dijo Candy – la señorita Patricia O' Brian trae al Sr. William Albert Andric comiendo de su mano.

Y ¿Cómo fue eso?- preguntó Flammy, contagiada por la emoción de todas

Eso es lo que yo quisiera saber también – dijo Candy

Espera, esto tenemos que escucharlo frente a una taza de té, que nos envuelvan todo - dijo Paty.

Todas estuvieron de acuerdo y cuando salieron de la tienda llevaban un montón de cajas y paquetes rumbo al coche de Candy. Luego fueron a Grocery's como había recomendado Paty, ahí esta ultima les contó como Albert la había "salvado" a ella y a Bunns en la estación de Boston.

¡Eso es tan romántico! – dijo Annie

Albert siempre ha sido un caballero en toda la extensión de la palabra – dijo Flammy

Pues yo no vi nada caballeresco en como miraba a Paty en el Hospital, parecía que iba a tomarla en sus brazos y declararse en cualquier instante.

¡Candy! - dijeron las tres al mismo tiempo y después todas rompieron a reír.

No sabes de verdad cuanto me alegro de verlos tan contentos juntos – dijo Candy

Aun no estamos "juntos" – sentencio Paty

Pero muy pronto lo estarán Paty, ya lo verás.

Annie veía el reflejo del espejo de su tocador, miraba una hermosa mujer y su mente iba de un pensamiento a otro sin detenerse. . . estaba deprimida, la tarde de día anterior la paso con sus mejores amigas, tal vez eso la puso de ese humor. De alguna manera se sintió excluida del circulo, algunos comentarios y anécdotas, hasta las bromas, nada tenían que ver con ella, a lo mejor su madre tenía algo de razón cuando le decía que no tenían nada en común, aunque la intención de ella fuera menospreciarlas. Candy y Paty podían tener todo lo que quisieran, pertenecía a familias ricas y de gran prestigio, pero ellas eligieron vivir de otro modo, desafiando todo lo establecido, nunca entendió por qué. Cuando Candy decidió ser enfermera y abandono el Colegio San Pablo, pensó siempre que su amiga tenía ese espíritu, que simplemente Candy era así, pero cuando Paty desafío a sus padres y no se caso, cuando se fue a vivir con la abuela Martha se volvió a hacer la misma pregunta, a lo mejor la muerte del ser amado te cambiaba de alguna manera. Pero entonces conoció a Flammy, ella no tenia ni apellido, ni tampoco dinero, pero no se conformo con ser madre y ama de casa, lucho por salir de su ambiente y dedicó su vida a ayudar, de hecho fue a la guerra, eso debió ser aterrador.

Pero esas diferencias no le parecieron importantes hasta hace pocos meses, cuando descubrió a su padre y a Archie alabando a Candy por su labor, escucho en la voz de esos dos hombres que amaba admiración, respeto, nunca los escucho hablar de ella en ese tono, sobre todo a Archie. Y ahora estaba lo de Paty con Albert, parecía gustarle mucho o tal vez fueran únicamente figuraciones de Candy, siempre tratando de emparejar a sus seres queridos, como lo hizo con ella y Archie. . . eso también se lo debía¿Por qué ahora le molestaba tanto, antes ni siquiera pensaba en ello, ahora Archie y ella se casarían y serían felices. . . o tal vez no. ¡Oh Dios! solo pensaba tonterías, debían ser nervios por la fiesta, debería pensar en eso, todavía ella y su madre tenían cientos de detalles que arreglar y pocos días. . .

Se levanto sin mucha prisa y se dirigió al salón familiar, cuando entro encontró a su madre con la tía Elroy, saludo a la anciana y se sentó a escuchar, no quiso estar ociosa y tomo la labor de punto, ella nunca se había tardado tanto en terminar algo así, entonces se dio cuenta de que hacía meses que no terminaba nada de lo que comenzaba, siempre se sentía cansada de nada, aburrida, si, eso debía ser, estar el día anterior con Candy, Paty y Flammy le hacía sentir que su vida era aburrida. En fin, por la tarde le pediría a Archie la sacara a dar una vuelta por el parque central. . . o tal vez a comprar algún regalo para la tía, pronto sería su cumpleaños y después podrían pasar a comprar esos pasteles de la panadería francesa nueva y traerlos para tomar el té con su madre. . .

Annie, la tía te esta hablando. . .

¡Oh Lo siento, estaba distraída . . . me decía Sra. Elroy

Te decía que supe de su visita a las tiendas, fuiste con Candy y no se quien mas de compras.

Si señora, como sabe Paty O´ Brian se encargará de la organización de la boda, y Candy y ella misma son mis madrinas, fuimos a comprar los vestidos para la fiesta de compromiso – contesto Annie algo molesta por el comentario insidioso, aunque sabía que sería así siempre.

Vaya por lo menos así estoy más tranquila de lo que usará esa chica, espero le hayas indicado lo que era mas conveniente, aunque finalmente hará lo que le venga en gana. . .

¡Ay Tía Elroy, siempre le he dicho a Annie que Candy no es una buena influencia, pero ella y Archie la quieren tanto que no me he atrevido nunca a prohibirle verla, además cuenta con el permiso de su padre, pero yo espero que ahora que estén casados Annie pueda mantener a Archie lejos de esa mujer.

Annie miro a las dos mujeres que tenía enfrente, de repente se puso pálida y comenzó a agitarse, el aire le faltaba.

Annie, hija te sientes bien, estas muy pálida.

Deberías descansar niña, esta tarde tenemos que ir a la segunda prueba del vestido de novia.

Tienen razón, mejor descansaré un poco, si me disculpan. . .

Con paso lento regresó a su cuarto y cuando entro se quedo pegada a la puerta, sudaba como si hubiese corrido, se dejo caer al piso y lagrimas salieron sin que pudiese evitarlo de sus ojos. ¡Por un segundo se vio a si misma! ella sería su madre y después sería la tía Elroy, la intransigencia, los buenos valores, la etiqueta y la medida, nunca una opinión abierta, nunca un comentario limpio, ahora entendía porque ella no encajaba, porque de repente eran tan importantes las diferencias. Una vez mas Candy le demostraba lo poco cosa que era, un adorno únicamente, así debían verla los demás, así debía verla Archie¿Cómo era posible que la amara? O mas bien la pregunta era ¿lo hacia, Archie nunca la tocaba, nunca la había besado, tampoco le había dicho que la amaba, en ese momento lo que antes le parecía profundo respeto tal vez fuera falta de interés, no podía ser otra cosa, ella siempre veía su pasión con los negocios o los estudios, sus discusiones estaban siempre cargadas de energía, en cambio con ella era solo dulce, gentil¡Jamás habían discutido nada, él decidía y ella aceptaba, dándole siempre gusto¿Hace cuanto que pasaba?. . . siempre fue así, desde que la saco de aquella pequeña cueva en el colegio¿Realmente la amaría¿Cómo saberlo, tendría que preguntarle pero si decía que no,…¡no quería saber, debían casarse, todos esperaban eso, la fiesta era solo un requisito social, ya todo mundo los felicitaba, debía callarse la boca y casarse, eso es lo que debía hacer, lo único en lo que era buena era en ser correcta y callada, entonces lo sería, no era rebelde o alocada como ellas ¿Quién necesitaba serlo y complicarse la vida? Ella no, Annie Britter se casaría con el hombre que amaba y sería feliz.

Se levanto del suelo, fue al tocador y corrigió su maquillaje, sus dudas y tristezas se quedarían ahí en esa habitación, saldría de ella con la misma serenidad que ayer y el día anterior a ese. Pero cuando volvió a mirarse en el espejo lo supo. A partir de ese día nada sería igual, se le había caído la venda de los ojos, llegó el día que había temido desde el momento en que siendo niña acepto irse con los Britter y dejar atrás a Candy, ese día comenzaba a pagar el daño que había causado por su egoísmo, ese día había descubierto quien era realmente, y lo que vio no le gusto nada.


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