Después de ti.
Capitulo V
Compromisos
Archie y Albert estaban tomando una copa de vino mientras esperaban la hora de pasar a recoger a Candy, Paty y Flammy, la sala de la mansión Andric era demasiado grande y poco acogedora, pero a Albert ya no le molestaba, desde que Patricia entró de nuevo a su vida, ya casi nada lo molestaba. Se había ofrecido a pasar por ellas para poder ver a Patricia antes de llegar a la fiesta, se sentía nervioso y excitado, la ultima vez que la vio hacia ya una semana, cuando el les enseño a ella y a Flammy a manejar, en compañía de Candy, la aventura había sido una serie de risas y buenos momentos, llenos de diversión. Los pretextos para verse eran cada vez más risibles, iban desde negocios hasta la perra de Paty, pero eso tampoco le importaba. La última vez que las vio, Candy se dedicó a bromear con ellos y a hacer comentarios sobre los hermosos vestidos que llevarían a la fiesta de compromiso… de repente río fuerte y sin pena, ahí esta él, William Albert Andric, un hombre que consideraban inmune al encanto femenino, preocupado por el vestido de una mujer… una mujer que no era Candy.
-Puedo preguntar el motivo de la risa - dijo sorprendido Archie - De hecho me gustaría que me dijeras que ha pasado esta última semana que pareces otro.
-Mas bien creo que soy de nuevo yo Archie ¿Qué me dirías si te dijera que estoy enamorándome? Me siento como cuando vivía en aquel apartamento con Candy.
-Querría saber inmediatamente que maravillosa mujer logro lo que ninguna de nuestras debutantes logro en 4- temporadas. . . Debe ser alguien muy especial. ¿La conozco? – pregunto temiendo que le dijera que era Candy, que por fin había decidido hablarle de sus sentimientos.
-No se como vayas a tomarlo, pero es Patricia O' Brian, te conté de nuestro encuentro en Boston.
-¡Paty, dime que Candy no tiene que ver con esto - dijo temiendo la respuesta -En lo absoluto, es que no has visto a Patricia en mucho tiempo, pero en cuanto la veas hoy entenderás.
-¿Tú cree?- contestó nada convencido, recordando a la chica de anteojos que amo profundamente su hermano - En fin, lo último que supe de ella es que se iba a casar. -Pues no lo hizo, se negó a casarse con el hombre que su padre quería y se mudo con Martha.
-¿Cómo lo supiste? no, no me contestes ya se... Candy- Entonces a estado aquí todos estos años.
-No, en realidad se fue poco después a vivir a Boston y puso un negocio.
-¡Negocio Paty, no puedo creerlo, trabajando una O' Brian, su padre debe estar furioso.
- No creo que le importe, la desheredo.
-¡Dios mío! Era lógico, en Boston son aun más estrictos los convencionalismos sociales. Pero cuéntame ¿De qué es su negocio? No puedo imaginarme en que puede estar metida….
Albert extendió la plática hasta el mismo automóvil y terminaba de contarle cuando estaban llegando a la Clínica, mientras George avisaba a las damas que ya estaban ahí, Archie le comentó a Albert con tono cansado
-Me da gusto que te sientas tan feliz, que hayas superado el amor a… bueno, solo espero que salga bien. – y en seguida comentó mirando a través de la ventanilla - Mira ya vienen.
Las tres mujeres llevaban hermosas capas de distintos colores, pero nada preparó a Archie para la imagen que a continuación vio. Patricia era una atractiva mujer que caminaba y se movía segura de si, su sonrisa no era para nada tímida y sus ojo castaños estaban clavado en albert. Mientras este la ayudaba a subir al automóvil pudo observar su vestido ¡Rojo nada menos! Muy poco discreto como convendría a una dama joven y soltera, parecía una de las reinas celtas que había visto en algunos libros, con el cabello castaño rojizo que caía en ondas enmarcando su tez blanca. Ahora entendía porque Albert se había sentido atraído hacia esta mujer, rompía con todas las normas establecidas, fue tan inteligente como para establecerse en medio de mundo comercial, en una posición imposible de cuestionar por ningún hombre., nada había ya de la chica tímida que el conoció, la novia de su hermano ya no existía, en su lugar se encontraba bella, atrevida e inteligente mujer que miraba a Albert con pasión.
Cuando miró hacia donde otra mujer castaña se aproximaba reconoció a Flammy, hacia tiempo que la veía en la compañía de Candy, pero no encontraba por ningún sitio a la enfermera adusta y sería, se veía hermosa, cabello, ojos y figura hacían de esta trigueña una visión ante los ojos. La blanca piel contra el azul de su vestido contrastaba y obligaban a mirarla dos veces. Se veía elegante… su estatura la hacía verse muy distinguida.
Cuando Candy subió, el corazón le dolió inmediatamente. Estaba hermosa, simplemente hermosa, se había levantado el cabello en un peinado alto y su cuello blanco y perfecto se dejaba asomar por encima del cuello de la capa, el vestido era verde y negro, seda que susurraba al caminar. ¿Cómo iba a poder dejar de mirarla?
-Definitivamente señoritas seremos los hombres mas envidiados cuando entremos al salón de los Britter, con ustedes a nuestro lado – comentó Archie
-Nada de alabanzas a otras chicas, Señor mió, usted es un hombre comprometido – contesto riendo Candy, bromeando.
Archie se puso pálido ante las palabras de Candy, pero el barullo que había en el coche no dejo que nadie se percatará. El comentario había dado en el blanco, Candy lo había vuelto a su realidad.
-Albert y tú están muy bien con esos trajes de etiqueta, me encantan las corbatas, muy a la moda caballeros, supongo que tendremos grandes comentarios sobre lo que vestimos… y a la tía abuela le va a dar un ataque en cuanto entremos…- tercio Paty.
-Gracias Paty. Creo que tienes razón, la "tía" seguro sufre un ataque de "buenas maneras" yo solo puedo decir que luces increíble esta noche- contestó Albert por los dos – todas estan muy hermosas.
-Pues vamos de una vez que todavía tenemos que hacer una parada – contesto Albert mirando a Candy con complicidad.
-¿A dónde? – preguntó Paty -
Recogeremos a Tomas en el Grand Hotel de Chicago – contestó Candy
-¿Tomas? – preguntó Flammy – te refieres a Tom
-Si, Archie y el son amigos y además Albert tiene negocios con Tom
-No lo sabía, no me comentaste nada Candy
-Pero supongo que la sorpresa es grata¿no Flammy?
-¡Candy! Cuando…
-Ya sé, ya se y de una vez te digo: Nunca dejare de ser indiscreta Flammy.
El comentario se gano la risa de todos los presentes. Las risas y la buena conversación reinaron y cuando se les unió Tom, la conversación se animó aun más. El joven, altísimo un poco mas que Albert, vestido de etiqueta, parecía algo incómodo al principio, pero en seguida la camaradería de los demás lo contagio. Todo el tiempo miraba hacia a Flammy sin poderlo evitar, mientras la trigueña se sonrojaba igualmente cada vez.
-Hemos llegado ya – anunció Archie
-Es una casa vieja, antigua y helada – dijo Paty nada mas verla – nunca me gustó
-Estamos de acuerdo, a mi tampoco – terció Candy – me recuerda el San Pablo o la casa Andric – continuo arrugando el ceño-
-Pero esta noche estará tan llena de gente que dudo que sintamos frío – dijo Albert mirando la cantidad de carruajes y automóviles que había dispuestos en la entrada
Dirigiéndose a la entrada, fueron conducidos al salón principal. En cuanto entraron, los ojos de todos voltearon a verlos, algunos curiosos otros críticos. Los murmullos no se dejaron esperar, pero el grupo se dirigió hasta donde los anfitriones
-Bienvenidos caballeros, William, Archibald
-Señor Britter – contestaron ambos con la inclinación requerida
-Señoritas es un placer darles la bienvenida a mi casa
-Gracias- dijo Paty mientras Candy sonreía
-Me permite presentarle a dos amigos muy queridos, la dama es la Srita. Flammy Hamilton y el caballero es el Señor Tomas Stevenson – presento Albert
-Un placer, sean bienvenidos igualmente.
Archie se despidió del grupo y fue a buscar a su prometida al pie de la escalera, ya casi habían llegado todos los invitados y no tardaría en aparecer.
La noche transcurrió como se esperaba, Annie bajo por la enorme escalera al salón y al pie fue recibida por Archie. El Sr. Britter interrumpió la música e hizo el anuncio oficial de compromiso y del regalo de bodas de su familia, una hermosa casa en Chicago. Después fueel turno de Albert para brindar por la pareja y de igual modo mencionó los regalos para los novios, que consistía en acciones de las compañías de los Andric y una hermosa cuadra con 6 finos caballos. Archie sonriendo levanto la copa y agradeció en nombre de ambos los regalos. Annie sonreía automáticamente mientras escuchaba en silencio. Al final levanto su copa igual que el resto de las personas y bebió un sorbo de champagne. Cualquiera diría que eran una pareja feliz.
Si alguien hubiera podido leer los pensamientos de Annie se sorprendería. Ella no solo no estaba feliz, se encontraba enojada y furiosa consigo misma, pero no sabía por que. Todo parecía ir a la perfección, viendo a su prometido, no pudo dejar de sentir amor. Archie representaba todo lo anhelado. Se acerco a ella y extendió la mano para iniciar el baile. De su mano llego al centro de la pista y comenzaron a bailar. Inmediatamente más parejas llenaron la pista.
-Parece que la fiesta es todo un éxito - comentó Archie dirigiéndole por primera vez la palabra en todo ese tiempo.
-Si eso parece - contestó Annie con desgana.
-Tu vestido es muy hermoso Annie, lamento no haberlo dicho antes - le dijo mirándola; bien por primera vez en toda la noche
-No te disculpes - dijo en el mismo tono.
-¿Estas enfadada?
-No¿Tendría que estarlo?
-Entonces ¿estas cansada?
-No Archie y preferiría que no me preguntaras
-¿Por qué? - pregunto Archie muy extrañado con el comportamiento de Annie.
-Por que no es momento ni lugar para esta conversación.
-Vaya, nunca me habías hablado en ese tono, supongo que debo haber hecho algo muy malo para que te encuentres así, pero como dices no es ni el lugar ni el momento.
Archie paro de bailar y la saco de la pista mientras se dirigían al jardín, en realidad estaba muy sorprendido y curioso del comportamiento de su prometida, no recordaba que le hubiera hablado en ese tono antes, parecía que quería pelear, pero no era posible que Annie estuviera, así por nada, definitivamente algo andaba mal, pero ¿Qué podría haber alterado a la dulce chica?
-Sentémonos aquí - dijo Annie.
-Bien¿Qué sucede?
Annie miro a los ojos de Archie, no encontró enfado, tampoco amor, parecía muy curióso sobre la situación, pero nada mas, por un momento pensó no decir nada, pero después de ver como una sonrisa aparecía en su rostro, la furia regresó y con ella el valor que necesitaba.
-¡Qué es tan gracioso? – preguntó
-En realidad, todo Annie. Se supone que debería ser uno de los días mas felices de tu vida, pero parece que no lo estas disfrutando, tienes una actitud que nunca había visto y el tono en que me hablas me dice que estas enojada conmigo, antes jamás lo has estado. Eso me parece gracioso.
-El día más feliz de mi vida… - le dijo intranquila – Si, puede que debiese ser así, pero ¿Y es uno de los días mas felices de tu vida Archie?- le contesto irónica
-No comprendo que quieres decir – respondió descontrolado.
-No evadas mi pregunta, es tan simple como saber si eres o no feliz. . . conmigo.
-Annie, no entiendo a que viene en este momento esas preguntas – le dijo molesto al sentirse atrapado por una simple pregunta, o mas bien por la respuesta - Me gustaría que regresáramos al salón, ya deben estar preguntándose donde estamos.
-Bien, entonces si no quieres contestar regresa tú, yo no me voy a mover de aquí.
-Esa es una actitud muy infantil
-¿Si tú lo crees?
-Si lo creo.
-Déjame aclarar esto Archie – le dijo ya totalmente furiosa- ¿Es una actitud infantil el que te pregunte en este día si eres feliz conmigo Archie? Cuando tu respuesta inmediata debió ser "Si". Era lo menos que esperaría de mi prometido. Tal vez es infantil mi actitud cuando me dices que nunca antes me había enojado contigo, y que es precisamente hoy, el día que decidimos pasar juntos el resto de nuestras vidas cuando me pregunto ¿Por qué te casas conmigo?
-Annie yo no creo...
-Archie nunca me has dicho que me amas, jamás me has besado, y estoy preguntándome ¿Por qué?... Por favor contéstame, pero no lo que quiero escuchar, quiero la verdad.
Archie miraba a Annie sin saber que decir, nunca imagino que la amable chica que lo complacía siempre, pudiera ponerlo en una situación así, se sentía enojado, acorralado y sin respuestas. Se lleno de cólera contra ella, su perfecta visión del futuro se tambaleaba por una simple pregunta o más bien por la simple respuesta que no acudía a su boca. Desesperado contestó con todo el miedo y la furia que sentía en ese momento.
-Tú nunca podrías enfrentar la verdad, no tienes esa clase de valor.
Annie se puso muy pálida, se llevó la mano a la boca para detener e! sollozo que subía desde su estomago, bajo los hombros, como si hubiese recibido un golpe ¡No la amaba! y ni siquiera la consideraba lo suficientemente adulta o mujer para decírselo a la cara.
El dolor invadió su corazón y su alma, pero era un dolor viejo, como si siempre hubiera estado ahí pero ella solo lo ignoraba. Detrás del dolor, Annie percibió algo que no había sentido en mucho tiempo…alivió y paz. Delante de un hombre que ya se había arrepentido de sus palabras, recogió los pedazos de su vida rota y volvió a erguirse, con el dorso de su mano limpió las lágrimas que no pudo evitar derramar y enfrento la mirada de Archie. En cuanto lo miró vio la culpa reflejada en ellos y adivino su siguiente movimiento aun antes de que él siquiera lo pensar, lo conocía muy bien.
-No te disculpes. . . - dijo y cuando Archie dio un paso hacíapero Anniele pidió retirándose - tampoco me toques, quiero que te vayas al salón, te alcanzaré en unos minutos.
-Annie no puedo dejarte así – negándose a irse, muy preocupado.
-No me estas dejando Archie, una dama te pide que te marches, se un caballero y retírate.
-Pero que vas a hacer, la fiesta aun no acaba y no estas en condiciones de regresar.
-No te preocupes, en 10 minutos estaré en el salón.
-Annie…
-¡Necesito tiempo!
Annie espero a que Archie se marchara, este la miro nuevamente a los ojos brevemente inclino la cabeza y dio medía vuelta hacia las puertas del salón, caminaba rápido, parecía, que huía, si no fuera tan triste, se reiría de la ironía que eso representaba. Después quiso llorar pero no pudo, sentía sus ojos secos, se estaba acostumbrando al dolor de su alma, parecía que la tormenta dentro de ella estaba terminando, pero el desastre que ocasiono estaba ahí. Si regresaba al salón se casaría, si no lo hacía rompería el compromiso, las dos cosas la aterrorizaban. ¿Qué haría?
-¿Annie eres tú, - dijo una voz -¡Eh¡ -¿Estas bien?
-¿Paty, qué haces aquí?
-Vi entrar a Archie hace un momento y su semblante no me dijo nada bueno, Albert fue con él y yo vine para acá. Annie, querida ¿Qué sucedió?
La morenamiró a su amiga, respiro hondo y por primera vez hablo alto y sin pensar.
-Sucede que soy todo lo que no debería ser, estoy pagando muy caro mi egoísmo, mi falta de coraje, sucede que ni toda mi educación ni el dinero de mis padres pudo mas que una sola sonrisa de Candy - comentó con amargura.
-No te entiendo - dijo Paty preocupada.
-Paty… ¿Tu sabias que Archie no me ama?
-Pero eso no es posible, si son novios desde el colegio.
-Gracias a quién
-A Candy, ella logró que ustedes se enamoraran
-No – dijo dolida - ella logró que Archie me cuidará, recuerda que él la amaba, hasta se peleó con Terry por celos
-Pero eso fue hace mucho Paty, él siguió contigo después de que Candy se fue.
-Si, pero no me ama. Se lo pregunte.
-Y qué te dijo.
-Me dijo que alguien como yo no sabría que hacer con la verdad, que no tengo esa clase de valor para asumirlo.
Paty miro en silencio a Annie, parecía muy triste, pero no derrumbada como hubiera pensando que estaría si algo así le sucedía, sonrió par si misma y le dijo animada.
-Pues yo creo que eso no es cierto, se necesita mucho valor para preguntárselo, no lo hubieras hecho si no supieras que podrías con esa respuesta. Amiga, eres más inteligente y fuerte de lo que tú misma crees, y por experiencia te aconsejo, sigue tu corazón y pelea por lo que quieres en verdad.
-¿Por lo que quiero de verdad?
-Si, lucha, pero no como lo haríamos Candy o yo o cualquier otro, pelea como tú eres, esa es la formula Annie, no es que los hombres miren a Candy y se enamoren de ella, es que ella lucha y vive como quiere hacerlo, a su manera, ellos no admiran la forma en que Candy realiza su trabajo o desafía a la sociedad, admiran el valor, y también el hecho de que sea fiel a si misma y sus pensamientos.
-¿Cómo hacerlo Paty, ni si quiera se por donde empezar... ¿Cómo lo hiciste tú?
-Cuando yo estuve en tu lugar, me di cuenta que solo sería feliz si me era fiel a mi misma, como Stear, Terry y Candy, ellos decidieron su vida de acuerdo a lo que eran y en lo que creían, yo también decidí y no me arrepiento de nada a partir de ese día, tú, querida Annie, debes decidir que te hará feliz y luchar por ello.
-Luchar. . . es una palabra que en mi inmenso vocabulario he usado tan poco... Gracias Paty, tengo mucho que decidir, y debo hacerlo ahora mismo.
-No te precipites Annie, piénsalo un poco.
-Pensar que Paty, en realidad solo tengo dos opciones, o me quedo y lucho por conquistar el corazón de Archie antes de casarnos, o entre ahí y anuncio que el compromiso queda roto, con lo cual lo pierdo para siempre.
-Bien, entonces piensa, lo que decidas nosotras te apoyaremos.
-No quiero que Candy lo sepa, no merece que piense que tiene la culpa de algo aquí.
-Bien, no se lo diré yo, lo harás tú cuando creas que debes hacerlo.
-Si, lo haré.
-Entonces te dejo sola para que decidas, recuerda que primero debes pensar en ti. Olvida a todos, incluido Archie, debes hacer lo que te haga feliz a ti, querida Annie – le dijo abrazándola fuertemente.
Annie vio como Paty se dirigía al salón por el mismo camino que Archie. Levanto la cara y clavo los ojos en el cielo, respiro hondo y se pregunto¿Qué hace feliz a Annie? La respuesta fue rápida-. Archie, bien eso estaba claro, ahora ¿Qué iba a hacer con respecto? Luchar¿sería capaz de conquistar el amor de Archie, se casaría en 6 meses, entonces tal vez tenía tiempo de averiguarlo y si al final de ese tiempo no lo lograba, no se casaría, sería un gran escándalo, pero lo prefería a casarse con un hombre que no la amaba. Se sintió mas tranquila que nunca en su vida, por fin sabía lo que quería.
Nadie había notado su ausencia, inmediatamente se escabullo hacia el espejo mas cercano para retocarse. Mirándose en el se encontró con los ojos de Paty y le regalo un inmensa sonrisa, que ella le devolvió. Finalmente encontró a su prometido, estaba en medio de un grupo de hombres mayores, cuando la vio aproximarse parecía intranquilo, camino lentamente hacia él, y sin que nadie lo esperará, se puso de puntitas para alcanzar su mejilla besándolo tiernamente. Archie la miró aun mas asustado sin dar crédito a lo que estaba pasando, ella lo miró y sonrió¡parecía a punto de desmayarse!
-Señores voy a robarles a mi prometido, quiero bailar, ustedes podrán hablar con él en el club mañana, esta noche es todo mío.
-Por supuesto Srita. Britter - contestó uno de los hombres de más edad – entendemos perfectamente.
Annie volvió a reír y le cerró el ojo mientras arrastraba aun atónito hombre al centro de la pista.
-¿Qué esta sucediendo Annie?- preguntó consternado por su comportamiento
-Si estas preguntándote si este es el comportamiento de un mujer histérica, olvídalo, estoy muy tranquila y plenamente consciente de lo que hago querido, en cambio tu parece que estas a punto de salir corriendo, te recuerdo que solo hace 20 minutos me pediste que regresáramos aquí porque estarían preguntándose donde estábamos, así que será mejor que sonrías y empieces a hacerme girar.
Archie miro rápidamente a su alrededor y enseguida tomo a Annie por la cintura y comenzó a bailar, la chica se dejo llevar, pero sorpresivamente acerco su cuerpo, se apretó contra él y suspiro, dejándolo sin aliento, nunca esperó un movimiento como ese, estaba muy incomodo.
-¿Qué pasa Annie, ésta no eres tú?
-Te equivocas Archie, esta que tienes enfrente soy yo, y de ahora en adelante las cosas van a cambiar entre los dos, pero no vamos a discutirlo hoy, lo haremos mañana, cuando vengas a recogerme - le dijo mientras lo miraba con una espléndida sonrisa
-Pero mañana tengo varías diligencias que hacer y en la tarde voy al club, me será imposible. . .- comenzó a decirle pero no terminó, Annie lo interrumpió.
-No, no te será imposible, esta vez tendrás que posponer algo para verme, no sólo porque es importante si no porque te lo estoy pidiendo, por la tarde estoy libre, en la mañana tengo cita con el modisto para mi vestido de novia, así que nos vemos en mi casa.
-Annie yo no puedo posponer…
-Si puedes y lo harás – contestó en un tono muy firme - A partir de ahora, los dos decidiremos cuando vernos y quien tendrá que posponer su agenda, si vamos a ser una pareja y nos casaremos, es mejor que aclaremos cuanto antes todo esto.
-¿Cómo "si vamos", te recuerdo que esta es nuestra fiesta de compromiso? – contesto molesto.
-Los compromisos pueden romperse Archie. Yo ya no estoy segura de querer casarme contigo… por lo menos no así.
-Si no te tuviera enfrente pensaría que eres otra persona, pero esta bien tú ganas, mañana por la tarde.
-Gracias Archie – le contestó mas tranquila mientras volvía a acercarse a el.
Archie por poco tropieza, sintió como el calor le subió por todo el cuerpo, trato de separarse delicadamente, pero cuanto mas lo intentaba, Annie ponía mas empeño en lo contrario. Su pequeño cuerpo encajaba bien contra el suyo, por primera vez sintió deseo por la tímida chica. Confusión y deseo. Archie no podía definirse, sentía que nada a su alrededor estaba ya bajo su control. Al dejar a Annie en el jardín, no sabía que sucedería, pero tenía la certeza de que iba a ser un desastre, y ahora, estaba aquí bailando como si nada sucediera… por lo menos nada que el pudiera anticipar... mucho menos tener asu tímida prometida pegada al cuerpo y el olor de su perfume y su calor comenzaron a marearlo. Entonces la pequeña Annie lo miro a los ojos, parecía divertida con su incomodidad. Estaba a punto de decírselo cuando sin más, paro de bailar y en medio del salón frente a todos, lo besó.
-¡Annie! – Dijo estremecido y sorprendido – todo el mundo nos mira.
-Ahora soy yo la que te recuerdo que estamos comprometidos, es nuestra fiesta ¿no?
-Si lo es – contesto – Es solo que no entiendo…
-Se que no lo entiendes… - lo interrumpió con una sonrisa triste -Yo necesito saber si puedes verme como una mujer. Claro que si no te gusta que te bese Archie, solo dilo – Termino retándolo.
La miro sin poder dar crédito a todo lo ocurrido. La mujer frente a él le estaba dando una lección, estaba tomando el control de una situación que pensaba iba a estallar en cualquier momento. De pronto se dio cuenta que Annie solo estaba haciendo lo que sabía hacer, ser una perfecta dama. Se había preocupado demás, Annie nunca haría un escándalo, aunque en ese momento no reconociera la actitud, el tono, reconocía la paciencia, la educación., la elegancia y el respeto a las costumbres. No Annie no lo haría quedar mal nunca. Más tranquilo, empezó a ver las ventajas de este nuevo cambio, sería interesante descubrir que mas tenía escondido su pequeña prometida y decidió entrar en esta inesperada situación de lleno, quería averiguar hasta donde llegaría esta nueva Annie.
-Annie. .. si me gusta.
-Si te gusta ¿Qué? - contesto Annie sin saber que él estaba continuado la conversación.
-Que me beses.
-Bien entonces no veo problema de ahora en adelante en ello - contesto mientras el color se le subía a las mejillas y después mirando alrededor - Debemos empezar a circular y recibir las felicitaciones
-Si, bailaremos una o dos piezas más, aunque no conozco ni a la mitad de estas personas, son amistades de mamá.
-Pero son importantes relaciones para tu futuro marido - comentó burlándose.
-Entonces tendré que darles la bienvenida y reír de lo que dicen aunque sea tonto y aburrido- contesto Annie en el mismo tono
-Y yo tendré que escuchar mil veces la misma sosa conversación
-Por lo menos estaremos juntos - dijo Annie con tono dramático y llevándose la mano a la frente como vio hacer a una artista de teatro.-
Archie río ante la pose, después la tomo del brazo para salir de la pista, en el camino la miro y no pudo evitar admirarla, en realidad era la primera vez que se sentía así con respecto a ella. A pesar de lo terriblemente que se comportó, de la situación misma, Annie supo sobrevivir a su manera, el amargo momento.
-Gracias Annie. .. por haber vuelto al salón.
-No Archie, no me lo agradezcas aun, esto es solo un momento, mañana tendremos que enfrentarnos a la realidad.
-Si, pero ahora puedo pensar que podremos resolverlo.
-Los dos, Archie.
-Los dos Annie - y le besó la mano reteniéndola mas de lo normal.
-Circulemos entonces - dijo Annie guiñándole el ojo.
-Después de ti.
Albert tenía a Patricia entre sus brazos, giraban al ritmo de la música. Mirando sus ojos castaños ni siquiera la crisis de Archie parecía importante, no es que no le preocupará, pero como la misma Paty comentaba, ese problema era sólo ellos y solo ellos podrían resolverlo.
-Mira Albert, parece que por el momento Annie y Archie están mas tranquilos, de hecho Annie parece muy serena - comentó Paty para llenar el silencio.
-Si - contesto Albert mirando a la pareja - comienzan a moverse por el salón, seguro para recibir las formales felicitaciones por el enlace.
-¿Tú sabías que Archie no amaba a Annie?
-Jamas discutí sobre su relación, él y yo hemos sido muy herméticos en cuanto a nuestros sentimientos Paty, aunque de alguna manera lo intuía, sin embargo debes creerme que conozco a Archie y se que la quiere, tenía la esperanza que el amor de Annie lo hiciera olvidar... - callando de repente
-A Candy, no te sorprendas Albert, lo sé. Yo estuve ahí cuando en el San Pablo Terry logró conquistarla haciendo que olvidará a Anthony, pude ver los celos que Archie tenía. Stear en cambio sentía un cariño por Candy distinto ya, era... el de un hermano, aun cuando al principio también se enamoro de ella, yo sabía que su corazón me pertenecía... - Paty termino la frase con voz ronca, llena de nostalgia.
-¿Aun lo amas Paty?- pregunto Albert apesadumbrado.
-Y tú Albert¿Aun amas a Candy? - le contestó clavando la mirada en sus ojos azules.
Albert no esperaba la pregunta de Paty, y por unos segundos se tenso, perdió el paso de baile, pero inmediatamente se recupero y desde el fondo de su alma surgió una alegría inmensa. No le era indiferente a Paty, estaba celosa, tenía muchas posibilidades de conquistar su corazón, una sonrisa apareció en su rostro que se fue transformando en una risa plena que sorprendió mucho a Paty y a las parejas alrededor de la pista de baile.
-No Paty, por favor no te ofendas, siento mucho mi reacción, no fue nada gentil, pero es simplemente que nunca me había encontrado en una situación así. Aquí estoy, un hombre que siempre pensó haber podido esconder sus sentimientos... al descubierto.
-Entonces Albert¿Aun sientes algo por Candy?
-No Paty, yo ya no estoy enamorado de Candy, algún día pensé estarlo, pero recuerda que fui yo quien la vio sufrir su rompimiento con Terry y me di cuenta que nadie podría ocupar el lugar de él, mi batalla estaba perdida antes de empezar, yo solo le recordaría lo que no pudo tener.Y tú Paty, dime¿aun amas a Stear?
-Siempre amaré el recuerdo del hombre que me hizo sentir el amor por primera vez Albert- le dijo tras un suspiro - Su recuerdo es y será siempre parte de mi misma... Si alguien me lo hubiera preguntado hace unas semanas tal vez hubiera contestado que si, hoy... es diferente - le decía mientras bajaba la mirada y se sonrojaba.
-Puedo pensar que es por mí. Puedo tener esperanzas con respecto a ti, a nosotros.
-No sería propio de una dama decir que si ante la primera insinuación caballero - comentó Paty y enseguida en voz mas baja y acercándose un poco a su oído - pero como me considero mas mujer que dama la respuesta es si.
Albert sintió como su cuerpo reaccionaba, sin perder un segundo tomándola del brazo la saco de la pista. Sus ojos buscaban un lugar donde pudieran estar solos, encontró la terraza de la casa y se dirigió con ella hasta ahí. Toda la maniobra le costo casi 3 minutos y sin perder un segundo mas, la tomo en sus brazos para besarla. Sintió la sorpresa de Paty pero momentos después ella lo beso también. Paty se rendía a la invasión de su boca con un hondo suspiro...
-¡Dios mío Paty, se que debería disculparme por esto, pero no puedo mostrarme ni siquiera arrepentido.
-Y yo debería mostrarme avergonzada, pero no me siento así.
-Estoy enamorándome de usted Srita. O'Brian -Y yo de usted Sr. Andric
Albert la abrazo con fuerza y la sintió temblar en sus brazos. Patricia despertaba todo en él, y parecía que ella sentía igual. Sin decirse nada mas, tomados de la mano regresaron a la bulliciosa fiesta.
