Después de ti.

Capitulo VI

De nuevo en Chicago

Eliza miraba distraída por la ventana del vagón, el ruido del ferrocarril era apagado y aun había suficiente luz para ver el paisaje. Su marido estaba sentado frente a ella, totalmente ocupado en los papeles que tenía. Trataba de no pensar, de no recordar lo que apenas la mañana anterior su medico le confirmó. Estaba esperando un hijo, un hijo de Horacio Holbein¿Cómo había sucedido, pensó que había sido muy cuidadosa, ella no quería tener hijos tan pronto, se pondría fea y gorda, y para colmo en cuanto Horacio lo supo decidió regresar a Chicago para que ella estuviera mas cerca de su madre, de su familia. Este pensamiento fue el que hizo que el semblante siempre sereno, se tornara rojo y enojado.

¿Querida, te sientes mal? – le preguntó su marido levantando los ojos de su documento – Te has puesto muy roja.

No Horacio, es solo el cansancio¿tal vez si pidieras un poco de té? – le dijo regresando de sus recuerdos

Bien, lo pediré en seguida, no dejes de decirme cuando quieras dormir, ahora debes cuidarte más. – comentó antes de salir

En cuanto su marido salió del carro privado, Eliza volvió de nuevo a sus recuerdos, últimamente solo pensaba en Chicago y por supuesto en Candy. Hacia más de un año y medio que no la había visto, todo lo que sabía era a través de los periódicos y chismes que llegaban a Boston por boca de Neil.

Se comentaba últimamente que se le veía siempre acompañada de William Andric, hasta algunos decían que parecían una pareja. Este pensamiento la lleno de angustia y de miedo. Si Candy llegaba a casarse con William, habría ganado nuevamente donde ella fracasó. Aun recordaba la última conversación con William o tal vez debería decir Albert. Jamás imaginó que él fuera el hombre que la hospiciana ayudará. Albert era su nombre y tambien William Andric, con el que había vivido en ese departamento sórdido de Chicago. Irónicamente su plan para desprestigiar a Candy a los ojos de Albert resulto totalmente en su contra. Podía recordar cada parte de aquel ingrato momento.

Vamos Mika, te llevaré a conocer a mi prima Candy, la has observado toda la noche.

¿Eres prima de la Srita. Andric, Eliza! Que suerte, lo apreciaría muchísimo.

Oh no tienes por qué. – contestó Eliza, pensando que así ella podría hablar con William y se dirigieron a donde la pareja estaba sentada mientras conversaban animadamente.

Buenas noches William, Candy – dijo Eliza cuando se acercó

Buenas noches Eliza – contestó Albert mientras se levantaba, pero evitando tomar la mano de Eliza para besarla

Buenas noches Eliza – dijo Candy con sencillez

Permítanme presentarles a Mika Villart, Conde de Villart. – dijo – Ellos son William Andric y su hija Candice White Andric

Encantado de conocerlo – dijo Albert sonriendo franco al conde.

Es un placer – dijo Candy sin levantar la mano, pero sonriendo.

El placer es todo mío – dijo Mika totalmente desconcertado.

El Conde me pidió que le presentara a mi prima William, tal vez para invitarla a bailar.

Bueno yo…, si en realidad me encantaría, si su padre no se opone por supuesto – contestó aun más desconcertado y nervioso, mirando a todos.

Las risas suaves de Candy y Albert no se hicieron esperar. Candy tomo la palabra y en su habitual forma aclaró lo que parecía tener tan nervioso al Conde.

Por favor, Conde de Villart, no malinterprete nuestra risa, es que solo en contadas ocasiones somos presentados así, en realidad soy hija adoptiva de la familia Andric.

Así es, soy el tutor legal de Candy, pero mas que padre podríamos decir que somos grandes amigos. – tercio Albert con una gran sonrisa.

El disgusto en la cara de Eliza contrastaba con el alivio de la cara del Conde, este repitió su petición de bailar con Candy y tras algunos momentos en que miró a Albert, aceptó.

No tardare Albert - le comentó

No te preocupes Candy, yo le haré compañía ahora, así que baila cuanto quieras. – dijo Eliza colgándose del brazo de Albert.

No te parece que hacen una linda pareja – le comentó momentos después de que se fueron

No lo sé – contestó sin tono y sentándose de nuevo seguido de Eliza

Pues a mi me parece que si, además Candy debe sentirse mas a gusto en compañía de un Europeo, ya sabes, son mas liberales.

No entiendo de que hablas Eliza.

Bueno, es que para Candy sería más sencillo encontrar marido entre los hombres europeos, ellos no le dan tanta importancia a… bueno a las indiscreciones.

Sigo sin entender nada de lo que dices.

Bueno no es mi afán criticar a Candy, por el contrario, trato de que se case bien, como quiere la Tía Abuela Elroy.

Sigo sin entender que tiene que ver el Conde con Candy, ella aún no quiere casarse. La tía lo sabe bien, por eso no permití la boda con tu hermano.

Y nunca te preguntas porque la Tía Abuela no dijo nada al respecto.

¿A donde quieres llegar Eliza?

Mira William, se que quieres mucho a Candy y que por eso tal vez la Tia Abuela quiera evitarte un disgusto, pero alguien debería decírtelo… tal vez así entenderías porque estamos tan preocupados en la familia.

Decirme que... – le preguntó Albert imaginándose hacia a donde iba la intriga de esa mujer.

Esta bien, te lo diré. Candy tuvo un romance, antes de que se anunciara el compromiso con Neil. Ella se involucro con un soldado, hasta… Bueno…

¿Hasta que..? – volvió a preguntar Albert con semblante tranquilo.

Vivió con él. – dijo en tono dramático y de fingida vergüenza.

La risa queda de Albert y su reacción descontrolaron por completo a Eliza, inmediatamente pensó que no lo había escuchado y se lanzó en pos de repetir en tono cada vez mas histérico, las implicaciones del comportamiento de Candy.

Suficiente de esto Eliza.

Pero William, tal vez no entiendes que después de algo así, ningún caballero de Chicago la desposaría, por muy Andric que fuera.

Entonces ¿Tú que crees que sería lo adecuado?

Bueno, no lo se… - contestó totalmente desconcertada

No debería casarse con el hombre con el que vivió.

Por supuesto que si. Tienes razón, pero la Tía Abuela se pondría furiosa de saber que como tu heredera se casaría con un soldado pobre. Pero nadie sabe como se llama ni donde esta ahora. Por eso trato de presentarle jóvenes europeos.

¡Oh! estoy seguro de que si fuera así la fortuna de los Andric no estaría en ningún peligro, pero mira ya regresan. – le dijo antes de que Eliza pudiera preguntar nada.

Sr. Andric, es usted muy afortunado de tener a tan bella acompañante hoy. – dijo el conde con admiración.

Gracias, pero por favor, no me diga Sr. Andric, mi nombre es William, William Albert Andric.

Te lo dije Mika, Albert es un rebelde sin remedio – le comentó riendo Candy – tanto como yo o quizá mas.

Candy mencionó que tienen mucho de conocerse Albert – le dijo

Si, así es Conde Villart

Por favor llámeme Mika, a mi tampoco me gustan mucho las formalidades.

Con gusto – dijo Albert

Me decía Candy que es enfermera, algo asombroso…

Y puedo decirle que de las mejores, siempre trato de persuadirla de no enrolarse en el ejército.

¡Candy! La guerra es algo demasiado horrible para usted.

Estoy conciente Mika, tal vez por ello me he conformado con cuidar de aquellos que regresan del frente.

Incluido yo mismo. – comentó Albert.

¿No sabía que habías participado en la guerra! – dijo Eliza escandalizada.

En realidad venía de África, cuando mi tren sufrió un bombardeo, en el momento perdí mis papeles y al despertar me confundieron con un soldado americano y me enviaron al Hospital Santa Juana.

Fue el primer soldado americano que llegó al Hospital – dijo Candy – Claro que en aquel momento nadie sabía que era William Andric. Cuando despertó tenía una falta total de la memoria.

¡Yo no sabía nada! – comentó Eliza totalmente extrañada.

Yo no quería que se comentara nada, pero en realidad es una historia muy emotiva, de hecho, Candy es la heroína de mi historia. De no ser por ella, hubiera vagado sin memoria, sin dinero y sin posibilidades de recuperación. Candy arriesgo todo por mí, sin saber quien era yo realmente.

¿De verdad, eres una extraordinaria mujer Candy.- se admiro Mika.

Basta de alabarme, los dos, es suficiente, solo hice lo que tenía que hacer. Albert y yo nos conocimos desde que era muy niña, solo le devolví el favor, el también salvo mi vida, pero no sabía que era un Andric. Siempre me pregunte porque me había adoptado el Tío Abuelo Andric. – comentó riendo – de haber sabido que eras tú, te hubiera mandado a la mansión a que te recuperarás – siguió diciendo Candy en tono de broma al cual todos. excepto Eliza, rieron.

Pero en vez de eso, Candy rento un pequeño apartamento y arriesgando su reputación, me cuidó y me protegió. Como podrás ver Eliza, yo soy el soldado con el que Candy vivió.

Este último comentario fue demasiado para Eliza, se dio cuenta de cómo William o es decir Albert se había burlado de ella¿Cómo fue posible, Candy había vivido con Albert, con la cabeza de la familia Andric, y ¿se conocían desde antes? Estaba tan asombrada que no pudo sentirse más que desconcertada. Con razón se opuso al compromiso con su hermano. Seguramente Willam igual que Anthony y Terry estaba enamorado de esa hija de nadie. Que tenía Candy que podía enloquecer a todos, hasta a su hermano. Sin saber que decir ni como lidiar con esta información se retiro del grupo y de la fiesta, llegando hasta su cuarto para allí poder dar rienda suelta a su dolor y su rabia. Esa rabia aun la acompañaba el día de hoy, cuando volvía a Chicago. Pero en esta ocasión se vengaría de todos: de William, de Candy, de todos.


Pasaron 2 largas semanas antes de que Flammy pudiera viajar al Hogar, ella y Candy llenaron de suministros y donaciones el carro de la rubia y se dirigieron a Lakewood aquella mañana. Se sentía nerviosa al principio, pero la constante cháchara de Candy la iba tranquilizando. Su amiga solo hablaba de Albert y Paty, de cómo parecía que el romance iba viento en popa. De hecho ellas fueron en varias ocasiones, testigos de las miradas tiernas y apasionadas que ese par no dejaban de regalarse.

Sabes Flammy, si yo lo hubiera planeado, no habría salido tan bien. Estoy segura que para cuando este año termine Albert y Paty ya se habrán casado.

Te lo creo, el comportamiento de ambos raya en el escándalo – comento riendo la morena – Creo que jamás he escuchado tantos pretextos para permanecer en compañía, primero la venta de la casa para la oficina de Paty.

Y que me dices de cuando Martha salió del Hospital, parecía que Albert se convertiría en enfermero ese mismo día, solo le falto dormir en el departamento…

Y las clases de manejo, ese si que fue divertido, de hecho si Paty no me hubiera animado, no habría aprendido…

Pues me alegra, ya me canse de ser su chofer Srita. Hamilton… Pero creo que lo mejor son las rosas que llegan todas las mañanas – regresando al tema – con esas cartas que hacen suspirar… ojala alguien me escribiera a mi… - soltó quejándose con un mohín.

Pues a mi lo que mas me agrada son las miles de formas que encuentra para adularla… recuerdas cuando en ese café se encontró con el Sr. Britter, le dijo que estaba en negocios con Paty, creo que no se que me dio mas risa, el sonrojo de Paty o la cara de diversión de el padre de Annie.

"Tan bella como inteligente, pero más que nada dulce" dijo Candy imitando la voz de Albert y su entonación- Nunca pensé que mi tutor fuera un poeta.

Tienes razón, ojala alguien nos dijera y nos escribiera de esa forma…

Pero mira nada más la hipócrita…

¿Cómo¡

Claro que si, pero si Tom no dejo de mirarte embobado y de decir que eras la mujer mas hermosa del salón en esa fiesta.

Y tu Candy, te la pasaste bailando y rechazando los avances de mas de 3, no puedes decir que no…

La diferencia es que a mi no me importa ninguno, en cambio a usted Srita. Hamilton, le interesa Tom y bastante…

¡Candy¡ Nunca dejarás de ser indiscreta…

¿No tengo por qué? – contestó riendo como siempre.

Flammy sintió su cara roja de vergüenza, pero en el fondo sabía que era verdad, había esperado este viaje con grandes esperanzas. Tom había pedido permiso para visitarla en su estancia en el Hogar. Estaría una semana… o tal vez dos.

Candy miraba a su amiga, se veía nerviosa y llena de vida, hacia tiempo que había descubierto los sentimientos de Flammy por su amigo. Pero después de todo, Tom había descubierto a su amiga antes de que ella metiera su cuchara, igual que con Paty, todas sus amigas encontraban el amor, eso la hacia sentirse feliz y al mismo tiempo triste, no podía dejar de sentir que ese sentimiento le era negado. No podía sentir amor por Terry, seguramente el ya estaría pronto a casarse, pero algo dentro de ella se negaba a dejar morir ese sentimiento. Tal vez su destino era amarlo siempre.

Ya no pienses más en él, Candy.

Tanto se nota Flammy

Siempre que piensas en el parece que tus ojos se apagan, se que aun lo amas demasiado, pero hasta los corazones rotos tienen remedio…

Algunos si Flammy, otros no…

Cada paciente tiene su tiempo de recuperación – sentenció Flammy

Si, pero algunos deben vivir a sabiendas de que su enfermedad es incurable – contestó con tristeza.

¡Candy, no digas eso, tú mas que nadie debes ser feliz… lo mereces…

Dejemos el tema Flammy, mejor prepárate por que por lo que veo, en la puerta del hogar esta la carreta de cierto ranchero alto y guapo…

¿Cómo? Dios Candy, Tom esta en el Hogar, no quiero verlo… no quiero que me vea… estoy tan ordinaria.

Vamos Flammy, te ves hermosa con ese vestido.

No lo sé. Pensé que iba tener tiempo para llegar e instalarme y bueno…

Hacerte a la idea…

Pues si, en realidad si.

Demasiado tarde, la realidad nos esta saludando con el sombrero.

A lo lejos Tom sacudía su sombrero de un lado a otro, estaba muy emocionado, quería ver a Flammy y en cuanto supo el día de la llegada, pretextando llevar la leche que semanalmente dejaba en el hogar llego desde muy temprano. La hermana María lo había embromado toda la mañana y la señorita Pony lo miraba y se reía moviendo la cabeza, parecía que hasta los niños sabían porque estaba en el Hogar ese día. Cuando Candy estaciono cerca el automóvil, bajo sonriente, como siempre, pero el solo tenía ojos para la otra chica, la del vestido amarillo claro, de mangas cortas, su mano se levantaba para saludarlo a lo lejos, se veía hermosa con su cabello suelto debajo del sombrero de paja.

Hola Romeo, porque no vas a ayudar con los suministros en lo que yo saludo a la hermana María.

Basta Candy, no es gracioso… - le riño

Si pudieras ver tu cara de bobo, comprenderías

Candy, deja en paz a Tom¿Cuándo dejaras de ser indiscreta?- dijo la hermana María

¿No tengo por qué? – contesto la rubia igual que siempre que le decían lo mismo.

Bienvenida Flammy.

Gracias Tom. Buenas Tardes Hermana.

Buenas Tardes querida. Candy la Srita. Pony y yo queremos hablar contigo, aprovechemos antes de que la cena y los niños nos vuelva a ocupar. Estoy segura de que Tom y Flammy pueden terminar con los suministros¿me equivoco?

Claro hermana. – dijo Tom

Por supuesto – tercio Flammy

Tom y Flammy se quedaron bajando los suministros, mientras Candy saludaba a los niños y a la Srita. Pony. Entre los niños Candy miro un chiquillo nuevo, estaba en los brazos de la Srita. Pony, de pronto unos ojos azules y oscuros la miraron expectante, el cabello era castaño oscuro, pero cuando sonrió, el corazón de Candy brinco, era tan parecido a Terry, sin embargo el pequeñín era inquieto y su sonrisa era muy franca, al acercarse vio innumerables pecas en la nariz del chico. Después de unos segundos, Candy pensó que un hijo de Terry y de ella sería así. Su repentina palidez no paso desapercibida para la Srita. Pony.

Siéntate hija, parece que vas a desmayarte.

Lo siento Srita. Pony, es que fue una sorpresa ver al pequeño, es tan, tan

Tan parecido a Terrence

Candy se admiro de la perspicacia de su madre, nada escapaba a sus ojos, desde niña había sabido leer en Candy aun aquello que quería guardar. Sin poderlo evitar sus ojos se llenaron de lágrimas, lágrimas antiguas y amargas, lágrimas jamás derramadas. Candy se llevo las manos a la cara y lloró sin consuelo, sin poder detener el dolor. La Hermana María quiso consolar a Candy, pero una mirada de la Srita. Pony la detuvo. En silencio las dos madres de la chica esperaron a que se tranquilizara, inesperadamente el pequeño en los brazos de la Srita. Pony habló.

¿Triste? – dijo señalando a Candy

Si, estoy triste contestó Candy limpiándose los ojos

No triste¿quieres?

El pequeño le daba la paleta de dulce que hasta ese momento había estado comiendo. Candy sonrió abiertamente y negó con la cabeza.

Me llamo Candy. ¿Cómo te llamas?

Tein – contesto el pequeño – y se llevo de nuevo la paleta a la boca

Jostein – dijo la Hermana María

Este pequeño nos lo dejó una anciana mujer que nos dijo que su madre había muerto y que no podía cuidarlo por su edad.

¿El padre¿Se sabe quien es?

Un soldado, dijo que iba a averiguar si estaba aun vivo, que era de infantería, dejo el nombre de la madre Carolyn Latour, francesa, vino hasta aquí buscando al padre, no lo encontró, enfermo y murió.

¿Que edad tiene?

Casi dos, de hecho cumple años el mismo día que tu Candy, el 7 de mayo.

Candy tomo en sus brazos al pequeño y lo besó, inmediatamente el niño tomo sus rizos y comenzó a jugar con ellos, Candy lo miraba embelesada.

Te sientes mejor.

No, pero si mas tranquila

Mejor. Creo que deberíamos comenzar a hablar sobre los pendientes, no me gustaría que te fueras muy tarde y sola de regreso a Chicago.

No, no lo haré. Me quedare hasta mañana y saldré temprano.

Que bueno querida, nos hace falta tu presencia.

Gracias hermana.

La hermana Maria salió a ver a los pequeños y a iniciar los preparativos de la cena. Mientras Candy y la Srita. Pony hablaban sobre las cuentas que debían pagarse, de la pequeña Mary y su inminente adopción y de la llegada de Jostein. Esto último preocupaba a la Srita. Pony mucho, si el niño tenía un padre, necesitaban encontrarlo.

Entiendo Srita. Pony, veré que puedo hacer, le pediré a Albert que me ayude, si fue un soldado americano tal vez con las fechas y el nombre de la madre podamos localizarlo.

Ojala querida, espero que sea pronto. De momento el pequeño Jostein se a dormido en tus brazos, llévalo al cuarto de los pequeños Candy y descansa un poco tu también, yo iré a ver como van la cena y los suministros.

O sea que va a ver que Tom sea un perfecto caballero.

Candy, Candy,- le dijo en tono de cansancio - ¿Cuándo dejaras…

Indiscreta. ¿No se porque todos siguen haciendo esa pregunta? – terminó la frase riendo.

Candy miro al pequeño dormido en la pequeña cuna, se admiro de que esa cuna aun estuviera en uso, ella misma durmió ahí. Mirando alrededor se dio cuenta de que el Hogar tenía muchas cosas nuevas, pero que la Srita. Pony no desperdiciaba nada de lo que hasta entonces se ocupaba en su hogar.

Riendo para si, pensó que en ningún lugar se sentía tan tranquila como ahí. Tal vez su futuro estaba en ese lugar. Tal vez sus hijos serían muchos Jostein o muchas Mary, de pronto no le pareció un futuro amargo, el amor que daba a esos niños podría compensar el hecho de que no tuviera los propios.

Tom y Flammy terminaron de guardar los suministros y donaciones para el Hogar, su plática había variado en temas sobre el hogar, el rancho y los niños. De pronto un pequeño batallón de pequeños irrumpió en la bodega, todos estaban alborotando, tratando de ver donde se habían colocado los dulces y en su caso poder hacerse de alguna bolsa de caramelos. Flammy vio riendo como la pequeña Mary engatusaba con sus ojos grandes y su sonrisa a Tom, quien trataba de explicarle que no podía darle dulces antes de la cena mientras los otros chicos intentaban apoderarse de la bolsa que estaba mas cerca. El pobre Tom no podía dejar de sentir angustia ante la mirada llena de lágrimas de la consumada actriz que era Mary. Sin dudarlo intervino antes de que los pequeños se salieran con la suya.

Vamos Mary, deja de llorar, esas lágrimas no son reales.

Srita. Flammy, es que…

¡Oh Flammy! Mira nada mas, se a puesto a llorar nuevamente - dijo Tom mas angustiado aun

Uhhmm. Si claro y mientras ella despliega su actuación, los cómplices se quedan con el botín que le has negado.

¿Como! – dijo mirando atrás en el momento exacto en que los chicos ponían sus manos en la bolsa de caramelos.

Los chicos agarrados en la travesura salieron corriendo dejando a la pequeña actriz con todo el paquete. Tom miró a la pequeña y esta a su vez a él y mientras le miraba sonriendo trataba de hacerse perdonar.

Por Dios Mary, compadezco al hombre que se enamore de ti.

Es que tu no me quieres

Bueno si, claro que te quiero

Entonces podemos ser novios y casarnos

Las palabras de Mary desconcertaron tanto a Tom que no sabía que decir. Flammy miraba a la pequeña maravillada, entonces fue en auxilio de su pretendiente.

Lo siento Mary, pero Tom no puede ser tu novio

¿No¿Por qué?

Flammy le iba a decir algo a Mary, pero Tom le contesto mas rápido.

Pues porque yo ya tengo novia, pequeña.

¿Si'¿Tú novia es Candy?

No.

Entonces ¿es ella?

Cuando la niña señalo a Flammy con los ojos llenos de enojo, esta se sintió totalmente descubierta. Se puso colorada y regañando a Mary por ser tan curiosa la despacho diciéndole que si no dejaba de hacer preguntas la Srita. Pony se enteraría de la pequeña incursión a la bodega. Mary se dio cuenta de que podría meterse en un lío y salió corriendo.

Creo que Mary me ha tomado por sorpresa.

No solo a ti, esa chiquilla es una gran actriz.

Vuelvo a decirlo, compadezco al hombre que se enamore de ella.

Pues creo que te tiene puesto el ojo a ti Tom.

Tal vez, pero mi corazón ya pertenece a alguien mas – le dijo acercándose a ella – a una enfermera de Chicago.

¡Oh Tom, de verdad.

Claro que si, estaba ansioso de verte Flammy ¿porque lo dudas?

Es que pensé que viéndome así, bueno normal… sin el vestido y el maquillaje… soy tan ordinaria.

Podrían decirte de ti muchas cosas, menos que ere ordinaria Flammy, no solo porque eres muy hermosa, si no también muy fuerte, pero muy dulce. Se que has sufrido Flammy, que tu infancia no fue agradable y que en la guerra has visto cosas terribles, pero espero poder hacerte olvidar lo desagradable, espero que puedas llegar a… pues a quererme un poco.

No soy una santa Tom, en realidad, siempre he sido muy seria.

Pero nadie te ha visto con los niños aquí en el hogar, o cuando no debes pretender ser una profesional, cuando esa parte tierna y dulce sale de ti. Yo si la he visto, desde la primera vez que viniste aquí con Candy. Desde esos días no has dejado de rondar en mis pensamientos.

¿En verdad, pensé que el vestido y el arreglo hicieron que por fin me notaras.

No Flammy, yo te note siempre, pero no había tenido oportunidad, por eso fui a la dichosa fiesta de compromiso, tú sabes que nunca me he sentido bien en esos círculos. Soy un chico de granja, tú en cambio eres una chica de ciudad. Aunque debo decirte que tu vestido fue una sorpresa que solo hizo que me atreviera a pedirte… bueno a suplicarte que me dejarás cortejarte.

Yo también fui con la esperanza de verte, aunque me enteré que ibas a última hora.

Se miraron a los ojos, de alguna forma se habían acercado el uno al otro, Tom tomo las manos de Flammy entre las suyas y se las llevo a los labios, después la miro de nuevo y sin poder evitarlo la beso pleno en los labios. Flammy se tenso unos segundos, su primer beso y no sabía que hacer, pero después pareció el instinto la rescató y dejando caer sus manos en los anchos hombros de Tom, se rindió al beso. Tom la tomo por la cintura y apretó su cuerpo al de ella unos segundos, preciosos segundos de pasión, luego la soltó y miro sus ojos llenos de pasión, sus mejillas arreboladas, su sonrisa preciosa.

Por Dios Flammy, no me mires así porque no voy a poder controlarme.

Entonces Tom, tampoco me mires tú, porque siento que mis piernas no van a sostenerme.

Dios Mío - murmuro - si un beso tuyo puede hacerme sentir así…

En ese momento escucharon que la Hermana María los llamaba, se separaron rápidamente y Tom se puso el sombrero bajando la parte de adelante en un intento de que no viera sus sonrojo, mientras Flammy le daba la espalda pretendiendo limpiar su lentes.

Aquí Hermana, ya terminamos con los suministros.

Bien, dijo la Hermana Maria, aparentado no darse cuenta de nada. Entonces Tom junta a los niños y tu Flammy por favor llama a las niñas, deben lavarse antes de ir a cenar, por supuesto nos acompañas Tom.

Si Hermana, jamás me perdería una cena de sus manos, con gusto.

Voy por la niñas – dijo Flammy huyendo.

Me imagino que con mucho gusto – murmuro la hermana María con una sonrisa mientras Tom corría también.

La cena transcurrió normalmente, Candy llegó con Jostein en brazos, en cuanto lo vio Flammy se sorprendió muchísimo, estaba segura que Candy se había dado cuenta del parecido con Terry, y mirando a la Srita. Pony entendió por la mirada que le lanzó que todos eran conscientes. Después de que los chicos cenaron entre risas y regañinas, levantaron la mesa.

Esa noche cuando la Casa Pony estaba en silencio, en un mar de respiraciones acompasadas, Candy volvió a sentir que su futuro ya no era tan solitario, tendría la bendición de los hijos de pony y su trabajo, ser enfermera y madre sustituta la compensarían por todo.


Un hombre alto y de cabellos castaños se encontraba mirando fijamente el portón de una mansión, sus ojos eran dos tormentas azules en la claridad de la tarde, su actitud, desafiante. El aire removía sus cabellos y su larga capa, mientras daba un paso hacia adelante murmurando para si mismo:

"De nuevo en Chicago Candy, estoy aquí de nuevo"

Terry Granchester jalo la cadena que hacia sonar las campanas de la entrada de la Mansión Andric, mientras una mezcla de excitación y miedo se apoderaban de su alma.


Un capítulo mas, un momento mas que compartir con ustedes.