Capítulo 6

Primavera, tiempo de que el romance florezca.

En una esquina se detiene una joven, en la mano derecha tenía un maletín y en la izquierda un vaso de café. La muchahca estaba vestida con una chaqueta y una falda marrón, en el interior de la chaqueta lucía una blusa color amarillo claro, los tres primeros botones sueltos. Esperaba el cambio de la luz peatonal. El pelo negro, recogido, pero le caían unos mechones acentuando el marco de su cara.


-(Hermosa...)

Piensa el joven que conducía un cómodo Toyota Camry dorado del año presente. Volvió la vista forzado recordando que estaba condunciendo. Muy tarde, se escuchó el rechinar de las llantas y el joven hizo un giro forzoso hacia la acera. La joven se apartó rápidamente del lugar en que estaba, el café le cayó arriba. El conductor se baja de su auto sumido en disculpas. Ella está sumida en su traje arruinado.

-De verdad lo lamento! Está usted bien?!

-Fíjate por dónde vas!

-L-los frenos parecen tener problemas... lo siento!!

-Oh! Rayos! mi blusa!!! Tengo una reunión en 15 minutos!

-La llevaré... por favor, permítame llevarla...

-Y de verdad piensa que después de casi matarme, me subiré a un auto con usted?

-Lo siento! Si hay algo que pueda hacer...

-Uy! es un idiota! Qué acaso no se fija por dónde...

Levantó la mirada y notó que el hombre no se veía nada mal, en absoluto, estaba tal y como si ella lo hubiese mandado a hacer.

-...va?...

-Disculpe, d-de verdad lo siento... (Bien hecho, estúpido!!)

-Er-... bueno...

-Tenga, lleve su traje a ésta tintorería y cárgelo a mi cuenta.

Le dio dos tarjetas, una de presentación y otra de la tintorería.

-S-si no tiene arreglo contácteme, se lo repondré. Por favor acéteplo.

-Está bien, pero si no tiene arreglo, va a saber de mí.

-(Kami! eso espero)... No lo dude... Shouhi Miroku.

-...-

-No me dirá su nombre? Así sabré cuando lleve el traje...

-A cuántas personas ha atropellado?

-N-no es eso! Pero si no les digo, no le atenderán.

- Taiyii Sango.

Cada cual continuó su camino, sin siquiera sospechar que de igual manera el destino los uniría ese mismo día.

M.P.O.V

-(Es hermosa... hace casi un año que la veo todos los días en esa misma esquina... bien hecho, estúpido, casi la matas!... aunque por una par de piernas así, mataría a cualquiera... pero no a ella, animal!!)

Mientras Miroku se autoinsultaba y reprochaba su descuido y la eliminación de cualquier posibilidad de realmente conocerla.

S.P.O.V

-(Es tan distraído, ya sabía yo que había visto ese auto, pasa todos los días por aquí... ay! pero está como para chuparse los dedos! Hm! Creo que esa frase se me pegó de Sesshoumaru, lo he oído varias veces decirlo, especialmente cuando me habló de su amiga Rin...estaba bastante interesado meses atrás en ella y ahora resulta que son mejores amigos. En fin, Miroku... creo que aunque todo salga bien sabrás de mí...)


Rin entra en la habitación de Sesshoumaru con varias tablillas de expediente en las manos.

-Cómo te sientes hoy?

-Hola... ya estoy harto de estar aquí.

-Todo depende de tu presión. Veamos.

Rin le tomó la presión.

-Bien, está muy bien. Pero sólo te daré de alta si me prometes dejar de fumar y tomarte las pastillas todos los días y no cada vez que te sientas mal.

-Hmpf!

-Sesshoumaru, si no te tratas esa enfermedad desde ahora, va a empeorar.

-...-

-Hazlo por mí. Si no lo haces por tí, hazlo por mí. Necesito a mi mejor amigo.

-...Está bien, lo haré.

-Me lo prometes?

-Te lo prometo.

Rin sonrió y se emocionó tanto que terminó plantándole sendo beso en la mejilla. Sesshoumaru sólo pudo adivinar que así como sentía ese extraño calor, debía tener los cachetes colorados. Siendo tan blanco, era imposible ocultar aquel rubor, fijó su vista en la ventana. Rin notó el rubor y sólo sonrió.

-No me has preguntado por Yuuji.

-Es un imbécil, no quiero saber nada más.

-Gracias...

-...-

-Jaken me lo contó todo. Y es casi increíble, pero Yuuji trató de adelantarse a usted y me hizo un cuento increíble.

-Si te lo hubiese dicho yo, en lugar de Jaken...

-Te hubiese creído. El cuento de Yuuji tiene un error. Él juzga que por mi apartamento yo tengo una súper herencia. Y no sabe nada de tu imperio empresarial.

-Eso no tiene nada que ver.

-Mucho, porque quiso hacerme creer que estás tras mi dinero.

-Estúpido...

Sesshoumaru se bufó. Rin le revisó el vendaje de la cabeza y lo comenzó a quitar.

-Me asusté mucho cuando te ví...

-...-

Su mirada lo decía todo. Ella lo comprendía. El hablaba mucho con ella, pero no tanto. Ella también había aprendido a leer su mirada. Aveces sólo se perdía en el brillo dorado que tenían sus ojos y estaba decidida a desaparecer aquella sombra triste que se encontraba allí aunque según él, estuviera felíz.

-En 7 días te removeré los puntos.

-Puntos?

-Sangrabas mucho, así que te di dos puntos. No quedará marca.

-Rin, arigatou...

-Umm! Mondainai...

-Me siento soñoliento, cansado...

-Aún tienes los efctos de los medicamentos. El que te de la alta, no significa que irás de una vez a trabajar. Tienes que reposar unos días. Esta noche, en mi casa, haremos una cena...

-Sabes si Inuyasha habló con la fiscal?

-No. Pero le preguntaré. Tenías reunión con ella hoy, no es así?

-Sí.

-Y qué...

-Una copia de los archivos del caso de mi divorcio, y quiero ver... hay una cosa que quiero saber.

-Tú no te divorciaste...

-Eh?! Aún estoy casado con esa...?!!!

-No. Inuyasha logró anular el matrimonio. Nunca pasó, no eres divorciado, nunca te has casado.

-Gracias a Kami.

Se sentía cierto alivio en su voz. Rin sonrió y le quitó el pelo de la cara acomodándolo detrás de la oreja. Él aprovechaba cada segundo aspirando su aroma y concentrando cada fibra en sentir el suave roce de sus dedos en su piel.

-Puedes descansar un poco. Duérmete. Yo te llevaré a tu apartamento cuando esté lista el alta.

-En mi billetera hay una tarjeta de crédito.

-No, yo...

-Y cobra tus honorarios.

-No, como se te ocurre? Eres mi amigo.

-Cóbralos, si no veo el cargo en... 15 días que me llega el balance, volveré a fumar y a tomar como un loco y botaré las pastillas.

-Osea que te vas a matar.

-Sí.

-Hm! Sabes que no lo necesito con tanta urgencia.

-Gástalo en tí.

-O en mis niños...

-Tus qué?!!!

Aunque fuese sólo aire, Sesshoumaru sintió que se ahogaba. Rin sonrió.

-En qué piensas? Son mis pacientes. Soy traumatóloga pedriatra.

-Sí, lo sé. Pero de repente... no sé.

-Bueno, eso me recuerda que tengo que ir a verlos. Vuelvo en un ratito, Inuyasha y Kagome no tardan en llegar.

Rin salió de la habiración, no sin antes darle un beso en la mejilla que lo dejó entre las nubes. Sesshoumaru ahora estaba seguro de que Rin sí se preocupaba por él, lo había atendido anteponiendo su relación amorosa. Tomando nota mental de visitar a su cardiólogo, el sueño lo hizo preso mientras recordaba el roce de los labios de Rin sobre su piel y evocaba su aroma que mezclado con la colonia de sakura, era un manjar para sus sentidos. Una pregunta que hacían varios años, había olvidado, le vino nuevamente. "Cómo sería besarla?" Pero volvió rápidamente a la realidad y sacando de su mente aquella loca idea de hacerla suya. Sabía bien que Rin, poseyendo un temple de acero, amigos era lo más lejos que jamás iban a llegar. Su rostro se ensombreció al recordar que de sus labios no han salido las palabras que él más deseaba oír, las que lo dejarían morir felíz. "Te perdono".


Sango entra en la tintorería y coloca el traje sobre el mostrador.

-Buen día...

-Buen día. Vengo a dejarlo para sacarle unas manchas.

-De qué son las manchas?

-Café.

-Ah! Miroku-sama llamó y avisó, todo está listo. Sólo llene esta planilla y la llamaremos cuando este todo listo.

-Gracias.

Cuando Sango abrió la puerta, resbaló. La caída era inminente. Pero nunca llegó. Unos enormes y fuertes brazos la rodeaban por la cintura y la acercaban a unos cálidos pectorales.

-Está usted bien?

-S-sí… Shouji-san…

-Ah! Miroku, por favor. Todo está bien?

-Sí, gracias…

-Se puede reparar?

-Sí… eso parece.

-Taiyii-san…

-Sango, por favor.

-Sango-san, parece que soy un peligro cerca de un café, pero… me acompañaría a tomar uno? Yo invito…

-Hm! Ya es medio día…

-Bueno, en otra será…

-Pero puede invitarme a comer…

-Sería un placer. Conozco un lugar prefecto.

Sango sonrió y Miroku sintió que el corazón le saltaba un latido.


Rin estaba en el pabellón de pediatría y trataba de calmar a los niños que estaban enfadados porque ella no había ido con ellos en todo el día.

-Nos abandonaste!

-No digan eso...

-Ya no nos quieres?

-Claro que sí. Son mis amores. Pero es que allá arriba está mi mejor amigo y está muy enfermo y también tengo que cuidarlo a él.

-Y porqué no lo trajiste aquí?

-Porque él ya es grande y este lugar es sólo para niños.

-Pero yo soy grande.

-Sí, tú eres un niño grande, pero él ya es un hombre... Creo que tiene la edad del papá de Sayaka.

-Es un viejo!

Rin rió.

-No, no es tan viejo. Veré si cuando salgo lo convenzo de pasar a conocerlos.

-Es tu novio?

-No! De dónde sacas eso?

-Hm! porque haces como si estuvieras enamorada, te pones toda roja y los ojos te brillan. Mi hermana se pone así cuando habla de su novio.

Rin volvió a reír. Sonó su celular. Luego de cerrar la llamada.

-Me tengo que ir. Pero les prometo que volveré más tarde.

-Pero Rin, mi pie todavía me duele.

-Ya te puse en el récord un calmante, ahora te mando a una enfermera para que te lo ponga.

-No! duele mucho!

-Hm! A ver... es que no lo tengo aquí ahora...

Justo en ese momento entró una enfermera con el carrito de los medicamentos. Rin buscó el calmante y se lo puso a la niña.

-Listo. Ahora, me tengo que ir. Los quiero mucho.


Sesshoumaru aún dormía, Inuyasha estaba sentado en un sillón leyendo una revista de autos.

-Rin?

-No está aquí, están atendiendo una emergencia.

-Porqué hueles a sakura?

-...-

Inuyasha se negó a contestarle.

-Sabías que hueles a perfume de mujer? Por qué?

-Mi esposa es adicta a ese perfume.

-Eso no implica que huelas a él.

-Sesshoumaru, tengo que dibujártelo? Estoy casado, idiota.

-Dónde está Satoshi?

-En el jardin de infantes, tienen una fiesta hoy, iré por él más tarde.

Justo en ese momento, entraron Rin y Kagome, riendo. Usaban las batas de consulta, la de Kagome, blanca y adornada por un muñequito al lado del nombre. La de Rin por otro lado, estaba llena de muñequitos, uno en cada bolsillo, en las mangas bajo el sello del centro y en el cuello.

-Hola, Inuyasha.

-Hola, Rin. Y dime, haremos la cena?

-Sí, claro, ya todo está listo. La enfermera vendrá a quitarte el suero.

La enfermera entró y comenzó a remover el ceta-o. Rin le entregó las llaves de su casa a Kagome.

-Para que vayan preparando todo, yo llevaré a Sesshoumaru a su apartamento.

-Y lo irás a buscar?

-Porqué no mejor sólo buscamos mi ropa y me baño en tu casa? Es decir, no quiero ser un problema...

-Para nada. Vamos.

Al salir de la habitación, Kagome e Inuyasha se adelantaron a buscar a Satoshi.

-Sesshoumaru...

-Sí?

-Quieres conocer a mis niños?

-...-

Llegaron al piso de pediatría.

-Si quieres puedes esperar aquí.

Rin entró en la habitación.

-Ven? Les dije que volvería.

-Y tu novio?

-No es mi novio. Y no quiso entrar.

-Es malo!

-No, aún se siente muy cansado...

Rin estaba sentada al lado de una niña que tenía la cabeza vendada. Y la cara llena de moretones.

-Cómo va esa cabecita? Aún te duele mucho?

-No, ahora no...

Sesshoumaru entró, la niña de la venda en la cabeza se tapó con la sábana.

-Sesshoumaru...

-No quiero que me vea! Haz que se vaya...

-Sesshoumaru, por favor, espérame afuera.

-Porqué? Porqué no puedo ver a una niña tan hermosa como tú?

Sesshoumaru se sentó a su lado. Rin no lo podía creer, pero le siguió el juego.

-Anda, déjame ver tu carita. Sé que eres hasta mucho más bonita que Rin.

-Nadie es más bonita que Rin.

-Estoy de acuerdo contigo, pero eres tan bonita como ella. Verdad que sí?

Poco a poco Sesshoumaru la convenció de destaparse la cara.

-Ya. Yo tenía razón. Eres preciosa, hasta... quieres ser mi novia? a mí sólo me gustan las niñas bonitas.

La niña y Rin sonrieron.

-Mira eso, si hasta tiene una sonrisa tan linda. Rin, creo que me estoy enamorando de esta chica.

Más tarde, se despidieron de todos y se marcharon. Camino al apartamento de Sesshoumaru, se vieron en un embotellamiento. Sesshoumaru tenía la cabeza recostada y miraba por la ventana. Giró la cabeza y vio una lágrima rodar por su mejilla. Acercó su mano y dejó la gota tocar sus dedos.

-Porqué?

-Por nada...

-...-

Hubo silencio por unos minutos, pero Rin no podía detener las lágrimas. No habían avanzado ni un centímetro.

-Oye... si nada es ese imbécil, no lo vale.

-Lo sé...

-Rin...

Rin lo vio a los ojos, su mirada lo decía todo, era suave y cálida. Se ofrecía a su disposición. Ella asintió y él le quitó las lágrimas del rostro.

-Ya has tenido suficiente con lo que yo te hice. No necesitas otro imbécil que te arruine la vida.

-Sesshoumaru!

A cada segundo la llenaba de sorpresas, él no era así y ella lo sabía. Lo que había pasado en pediatría, según ella era la gran excepción, que él haya sido, no sólo tan cariñoso con ella, pero tan abierto, era como si estuviera viendo el completo opuesto de Sesshoumaru. Sintió su corazón palpitar al escuchar sus palabras.


N.A: Weweweweweweee! Por fin terminé (suspiro) espero que les haya gustado. sé que está un poquito flojo en el asunto Sango - Miroku, pero prometo que eso va a cambiar.

Agradezco a mi pelotón de lectoras que no me dejan desanimarme y en especial a Sesshi23 y a Lou-Asuka que me mantiene despierta para que escriba.

Ya se nota que soy algo débil con ustedes, porque aunque quiera tardar más, no puedo, porque ya me comienzan a rogar, no acaban de leer este y ya me preguntan por el 7. Lo que sí les prometo son capítulos más largos,quizás... veremos si la química está de acuerdo con dejarme más tiempo. Ya me están echando la soga con unos cálculos kilométricos.

Gracias a: Zetus, Aome, Shiteru, Inu-Clau, Ania-san, Syren888, Alcione-chan, Lariana, Suisho Haruka, Ari-chan, Fenixgirl, Kagi35...

Si se me queda alguien, me avisan, acepto de todo, siempre y cuando no se cumplan las amenazas de muerte XD...

Las adoro, nos vemos por ahí...