Dawn of the Slayers.

Por Gabe Logan

Slayers pertenece a Rui Araizumi y a Hajime Kanzaka

Dawn of Dead es propiedad de George A. Romero

Evil Dead es propiedad de Sam Raimi

Resident Evil es propiedad de Capcom.

Episodio 13: Seyluun en ruinas...

Hace una semana...

El reino de Seyluun se encontraba descansando, pero no todos dormían, algunos grupos de soldados patrullaban la zona, mientras estrenaban sus nuevas armas de fuego. El grupo mientras realizaba su ronda de vigilancia, se percato de que en una de las últimas casas de la ciudad salía humo, el grupo entro a investigar y lo que vieron les helaría la sangre: Toda una familia había sido asesinada, pero no de una manera común, todos habían sido totalmente destrozados, como si hubieran sido devorados, todos los cuerpos estaban regados por todos lados. Pero eso solo fue el principio, en toda la semana comenzaron a haber una serie de homicidios en la ciudad y el campo. El índice de muertes y desapariciones se disparo de la noche a la mañana, los convoyes militares desaparecían sin dejar rastro, lo que provoco que el ejercito se pusiera en alerta, no solo eso, se dicto un toque de queda en la ciudad, aparte de que se empezó a poner vigilancia en todos los caminos, aun así los informes dados por los testigos hablaban sobre personas en una especie de trance, además de no responder a lo que decían las autoridades, pero otros hablaban de una especie de perros descarnados que atacaban a todo aquel que veían y los mas temerosos hablaban de misteriosos monos verdes con garras, aunque esos parecían ser mas peligrosos que los demás.

Ahora, el reino estaba bastante diezmado, la población estaba asustada y pese a los esfuerzos de los reyes, no se veía una solución pronta del problema.

-Zelgadis- dijo Amelia mientras veía a su esposo dar ordenes al ejercito.

-¿Qué ocurre Amelia?- pregunto Zelgadis.

-Deberías descansar, desde hace una semana no has dormido bien y eso puede ser malo para tu salud- dijo Amelia con preocupación.

-Estaré bien Amelia- dijo Zelgadis sonriéndole -Pero sabes que debo de revisar que el ejercito este listo para ayudar a la gente durante esta crisis.

-Lo se pero...- dijo Amelia.

-Tranquila, todo estará bien- dijo Zelgadis mientras la besaba.

-Eso espero- dijo Amelia abrazándolo.

-Que bueno que Phill fue a el pueblo de Darien- dijo Zelgadis.

-Si, no me agradaría que se uniese a las rondas de vigilancia con todo lo que esta ocurriendo- dijo Amelia sonriendo.

-Aun así, me gustaría que Gracia y Zack fueran a Zefilia- dijo Zelgadis.

-¿Y por que a Zefilia?- pregunto Amelia extrañada.

-Es que esta crisis parece que va para largo- dijo Zelgadis preocupado -Y creo que a Lina le agradaría recibir visitas.

-Si, creo que seria lo mejor- dijo Amelia que sonrió de repente -Aunque ya sabes lo que pasa siempre que se encuentran Patrick y Zack- dijo Amelia.

-Si, ya lo se- dijo Zelgadis riendo -Ese Zack no puede soportar que alguien este cerca de su querida hermana- dijo Zelgadis sonriendo.

-Es que Zack es muy sobre protector, me recuerda a mi hermana- dijo Amelia melancólicamente.

-¿Aun la extrañas?- dijo Zelgadis.

-Si, aunque me alegra saber que esta bien, aunque no este aquí conmigo- dijo Amelia -Qué bueno que se pudo presentar a nuestra boda.

-Si. Aunque aun me causa gracia la impresión que le provoco a Lina el saber que su antigua compañera de viaje era en realidad la princesa Gracia Nagha Seyluun- dijo Zelgadis riendo.

-Lastima que papá ya no este entre nosotros- dijo Amelia de pronto.

-Ya no pienses en ello, será mejor que hablemos con los muchachos, se que a Zack le molestara pero tendrá que ir- dijo Zelgadis.

-Además de que ha Gracia le va a encantar poder ver a su "amigo" Patrick, ¿Verdad?- dijo Zelgadis resaltando la palabra amigo con algo de malicia.

-Veo que a ti no te molesta tanto que a nuestra hija le guste ese muchacho- dijo Amelia.

-Bueno, se que el saco el cerebro de Gourry, pero es un buen muchacho- dijo Zelgadis -Y no es bueno interferir con los sentimientos de las personas- dijo Zelgadis.

-Este reino se ha vuelto muy peculiar, ¿verdad Zelgadis?- dijo Amelia.

-¿Por qué lo dices?- pregunto Zelgadis.

-Por que desde mi padre, no ha habido matrimonios arreglados, toda mi familia a seguido sus sentimientos- dijo Amelia. Zelgadis sonrió.

-Eso es cierto- dijo Zelgadis -Pero creo que ya es hora de ir con los chicos.

-Pues vamos- dijo Amelia.

En el bosque cercano al pueblo de Darien, José Rodríguez se encontró cara a cara con el mismo hombre con el que se encontró Gourry antes. Este hombre irradiaba una gran paz, lo que hizo que José se percatara de quien era.

-Tu... tu eres un ángel- dijo José asustado.

-Así es mi joven soldado- dijo Gabriel -Mi nombre es Gabriel.

-¿Qué ocurre?, ¿Por qué me haz traído aquí?- dijo José.

-Hay una misión que debes ayudarnos a resolver en este mundo- dijo Gabriel.

-Pero, ¿Por qué yo?- dijo José.

-Tu vienes de un mundo que fue invadido por zombis, y sabemos que recientemente los suizos han encontrado una vacuna contra ese mal, la cual fue enviada a diversos países- dijo Gabriel.

-Sí, eso es cierto, pero sigo sin entender- dijo José extrañado.

-Se que la crisis en tu mundo ya casi termino, así que no creo que te moleste llevar algo de la vacuna que llevas a la gente de este mundo- dijo Gabriel.

-¡Un momento!,¡¿Cómo sabias que yo llevaba una caja con vacunas!?- dijo José asustado.

-Es mi misión saber eso chico- dijo Gabriel -Lo que se es que este mundo las necesitara mas a esas vacunas que el tuyo.

-¿Por qué lo dices?- pregunto José.

-Este mundo tiene una ciencia medica atrasada por unos 1000 años aproximadamente- dijo Gabriel -Aunque algunos de sus magos podrían copiar la vacuna- dijo Gabriel.

-Y por eso requieres mi ayuda- dijo José -Pero tu crees que esta gente me crea, quizás piensen que soy el causante de esto- dijo José.

-Por eso no te preocupes, si viajas al oeste por ese camino- dijo Gabriel -Encontraras un pueblo, en el deberás preguntar por un hombre llamado Peter Washington, él te ayudara- dijo Gabriel.

-¿Washington?- dijo José -¿Qué este mundo esta copiado de los EE.UU.?.- dijo José con sarcasmo.

-No, el viene de tu mundo- dijo Gabriel.

-¿Como esta eso?- dijo José.

-El llego aquí 16 años antes que tu, justo cuando empezaba la crisis- dijo Gabriel.

-Y el se encuentra en ese pueblo, ¿No es cierto?- dijo José.

-Así es, ahora debes partir- dijo Gabriel. José solo suspiro.

-Aquí nadie pregunta tu opinión- dijo José.

-Lo lamento, pero tu eras la mejor opción- dijo Gabriel.

-Bueno, pues que se le puede hacer- dijo José resignado -Vamos- dijo José subiendo al viejo tanque.

-Que el señor te cuide y te proteja- dijo Gabriel desapareciendo.

El reino de Seyluun estaba tranquilo, pese a los homicidios, aun así una persona estaba enfadada por tener que salir de el.

-¡No entiendo por que debo ir a Zefilia!- dijo Zack mientras cabalgaba en un camino a las afueras de Seyluun.

-Ya tranquilízate hermano, trata de entender a nuestros padres- dijo Gracia tranquilamente.

-Bah, los entiendo, pero yo creo que estaríamos mejor en otro lugar- dijo Zack enfadado.

-¿Por qué lo dices?- pregunto Gracia.

-Tu sabes muy bien por que- dijo Zack.

-¿Lo dices por Patrick?- dijo Gracia -¿Aun no entiendo por que te cae tan mal?- dijo Gracia.

-Eso es asunto mío- dijo Zack adelantándose.

-"Veo que Patrick aun no le agrada"- pensó Gracia mientras sonreía -¡Hey hermano espérame!- dijo Gracia mientras jalaba las riendas de su caballo.

Un barco se aproximaba a los puertos en el mundo interior, en el interior del barco viajaban varias personas que huían de los homicidios ocurridos en los reinos del exterior, aun así, muchos barcos no daban señales de actividad desde hacía un tiempo, lo que preocupaba a los navegantes de los demás barcos, durante el viaje se presento una extraña enfermedad, parecía gripe en sus principios, pero después desencadenaba en violentos espasmos y ataques, luego la piel del enfermo parecía pudrirse, así como el enfermo comenzaba a mostrar un gran apetito, y culminaba con la muerte del enfermo. Las galeras de los barcos ya no se daban abasto con el almacenaje de los cuerpos, así que muchos eran tirados al mar. Sylphiel se encontraba en uno de los pocos barcos que no presentaban problemas, junto a ella estaba Ash, quien decidió ver si los amigos de Sylphiel podrían ayudarle con su problemita.

-Entonces me dices que tus amigas son grandes hechiceras- dijo Ash.

-Por supuesto- dijo Sylphiel.

-¿Si crees que puedan enviarme de regreso a casa?- pregunto Ash.

-Si alguien puede, esas serian Lina y Amelia- dijo Sylphiel.

-Entiendo, pero aun así- dijo Ash -¿Tu crees que puedan?, por que ya antes me han dicho eso y mírame, me voy a hacer un vegetal anciano antes de que vuelva a casa- dijo Ash sonriendo.

-No entiendo- dijo Sylphiel extrañada.

-Olvídalo- dijo Ash -De todos modos ni yo me entendí. Rayos, como quiero una cerveza- dijo Ash.

-Creo que el capitán debe tener algo de licor- dijo Sylphiel -Si lo desea podríamos pedir que nos regale un poco.

-Si no queda de otra- dijo Ash sonriendo.

-Bueno- dijo Sylphiel mientras sonreía con algo de pena.

Días mas tarde. El reino de Seyluun se encontraba mas activo que de costumbre, los escuadrones de vigilancia empezaron a poner algunas barricadas en las entradas a el bosque, ya que en los últimos días habían desaparecido una gran cantidad de personas en él bosque. Los hospitales y monasterios se estaban llenando de gente herida y enferma, los cadáveres de los pobladores se empezaron a acumular en las bodegas. Zelgadis se encontraba junto a los grupos de vigilancia mientras que Amelia se encontraba en el palacio atendiendo a los pobladores que pedían refugio por la falta de seguridad que había en los poblados.

-Esto va de mal en peor- le dijo Zelgadis a sus soldados.

-Su Alteza- dijo un soldado.

-No me llames Alteza- dijo Zelgadis algo molesto.

-Si, disculpe señor- dijo el soldado.

-¿Qué pasa?- dijo Zelgadis.

-El grupo que vigilaba la entrada norte no se ha comunicado en las últimas horas- dijo el soldado.

-¿Y no han enviado a alguien a revisar?- pregunto Zelgadis.

-Por supuesto señor- dijo el soldado.

-¿Y?- dijo Zelgadis.

-No han vuelto- dijo el soldado.

-Quiero que llames a algunos voluntarios- dijo Zelgadis -Iré a ver.

-Si señor- dijo el soldado mientras iba por los voluntarios.

-Será mejor que me prepare- dijo Zelgadis mientras revisaba su espada.

-Ya están esperándolo señor- dijo el soldado acompañado de 15 soldados bien armados.

-Bien vamos- dijo Zelgadis marchando.

En las afueras de Seyluun un hombre vestido de negro entraba a pie por la entrada norte del reino, lo que vio no le impresiono. Toda el lugar estaba lleno de cadáveres destrozados, las puertas y barricadas estaban hechas añicos, no parecía haber quedado alguien con vida en todo el lugar, el hombre empezó a inspeccionar los cuerpos mientras sacaba un arma.

-Esto me recuerda a Raccon City- dijo Wesker mientras revisaba los cadáveres. De pronto escucho un gemido, lo que lo hizo apuntar su arma al lugar de donde provenía el sonido, pero pudo ver que había un sobreviviente. Wesker se le acerco -¿Qué ocurrió?- pregunto Wesker.

-Nos atacaron... eran cientos- dijo el hombre pesadamente.

-¿Quién les ataco?- dijo Wesker.

-Los muertos... los que habíamos dejado en un barranco... ellos nos atacaron- dijo el hombre.

-Zombis- dijo Wesker mientras que el hombre parecía estar a punto de morir.

-Por favor...- dijo el hombre.

-¿Qué pasa?- dijo Wesker.

-Ayude... a la reina...- dijo el hombre -El castillo no es seguro... pude ver a mas de esos muerto entrando al reino.... y se que las defensas del castillo no soportaran- dijo el hombre.

-Una reina, interesante- dijo Wesker mientras sonreía maliciosamente -¿Y en donde esta el castillo? -pregunto Wesker, el hombre sonrío.

-Vaya... por ese camino- dijo el hombre.

-Antes de partir dígame, ¿Aparte de los muertos no vio a otras criaturas?- dijo Wesker.

-No pude... ver... nada mas...- dijo el hombre mientras expiraba.

-Parece que este se murió- dijo Wesker -Con que una reina, tal vez pueda conseguir algo si la ayudo- dijo Wesker -Ojala sea guapa, ya hace tiempo que no estoy con una mujer- dijo Wesker mientras sonreía con malicia y se marchaba siguiendo el camino, de pronto empezó a escuchar el sonido de los zombis -Creo que mejor me apresuro, dentro de poco esto se va a poner feo- dijo Wesker mientras empezaba a correr.

Zelgadis y su grupo de vigilancia se aproximaban a la entrada norte, pero de pronto empezaron a escuchar una serie de gemidos. Una peste empezó a inundar el ambiente, Zelgadis y sus hombres se pusieron en guardia.

-¡¿Qué pasa!?- dijo un soldado asustado.

-¡Tranquilos!- dijo Zelgadis mientras desenfundaba su espada -¡Todos formen un circulo rápido!- dijo Zelgadis, los soldados le obedecieron.

-¡Señor por allá!- dijo un soldado señalando a un callejón. Zelgadis pudo ver a varios zombis aproximándose a ellos.

-Zombis- dijo Zelgadis -Parece que un hechicero esta detrás de esto, bien pues veamos que les parece esto- dijo Zelgadis mientras se preparaba para un hechizo -¡Elmekia Lance!- dijo Zelgadis, pero solo salió un pequeño haz de luz, lo que dejo a Zelgadis sorprendido.

-¿Qué paso señor?- pregunto otro soldado.

-¡Mis poderes no funcionan!- dijo Zelgadis asombrado.

-¡Allá vienen!- grito un soldado levantando su rifle.

-¡Fuego!- grito Zelgadis mientras tomaba un rifle extra que traía otro de sus soldados para él.

Los soldados y Zelgadis comenzaron a disparar, pero los zombis no caían, los soldados comenzaron a retroceder, pero pronto se percataron de que estaban rodeados y los zombis los rodeaban. De pronto una de las criaturas cayo con la cabeza perforada y Zelgadis noto ello, apunto y le dio a otro zombi justo en medio de los ojos, con lo que este cayo al piso.

-¡A la cabeza!- dijo Zelgadis -¡Denles en la cabeza!.

-¡Si señor!- dijeron los soldados redirigiendo sus disparos.

-¡Ahhhhhhh!- grito un soldado. Zelgadis volteo a ver y noto que los zombis los habían alcanzado, algunos soldados perdieron sus rifles y empezaron a usar sus espadas.

-¡Cuidado señor!- grito un soldado de pronto, Zelgadis volteo y un zombi le mordió el brazo con fuerza. Se escucho un chasquido, como si algo se rompiera, Zelgadis noto como el zombi perdía los dientes mientras su ropa era rasgada. La expresión de Zelgadis denoto sorpresa al ver que en ves de una marca de mordedura, su piel era de color azul, y tenia una apariencia pétrea.

-¡Pero que rayos!- dijo Zelgadis mirando con sorpresa su brazo. Una luz apareció de pronto sobre Zelgadis mientras empezaba a desaparecer. Los soldados se percataron de ello, pero no podían hacer nada, ya la mayor parte había caído, así que los sobrevivientes empezaron a retirarse.

El castillo de Seyluun no se encontraba en mejores condiciones, cientos de zombis habían atacado las puertas, logrando traspasarlas, ahora lo único que impedía su entrada al castillo era una gigantesca puerta de roble la cual estaba siendo apuntalada por los soldados restantes. Aun así, las puertas empezaban a ceder y todas las salidas estaban bloqueadas por mas zombis, aunque nadie sabia de donde salían.

-¡Alteza!- dijo uno de los guardias del palacio.

-¿Qué ocurre?- dijo Amelia mientras organizaba a los pocos hombres que le quedaban.

-¡Los muertos han penetrado la puerta oeste del palacio!- dijo el guardia.

-Esto es malo- dijo Amelia -Dime, ¿ya les preguntaste a los hechiceros si su magia funciona?- pregunto Amelia.

-Si su alteza, pero están igual, solo la magia blanca parece funcionar bien- dijo el guardia. De pronto se oyeron tiros y sonidos de espadas.

-¿Qué pasa?- dijo Amelia a un soldado que acababa de llegar.

-¡Estamos perdidos su majestad!, ¡Las criaturas han entrado al castillo!- dijo el soldado.

-¡Por L-sama majestad!- dijo el guardia -¡Hay que salir de aquí!- dijo el guardia.

-¡No puedo abandonar a mi gente!- dijo Amelia decidida.

-¡Pero si ya no hay a quien defender su alteza!, ¡Todos han muerto o huido!- dijo el guardia con histeria -¡El reino de Seyluun a caído!

-¡No!- dijo Amelia -¡No puedo irme aun, Zelgadis no ha regresado!

-¡Entienda por favor alteza!- dijo el guardia cuando de pronto su cuerpo fue traspasado por una especie de cuerda roja.

-¡Por L-sama!- dijo Amelia al ver caer al guardia, al ver al techo pudo ver a una especie de hombre descarnado el cual se sujetaba del techo con unas enormes garras que salían de sus manos, Amelia pudo verlo mientras el ser se dejaba caer frente a ella, la criatura no parecía tener ojos, pero aun así parecía saber donde estaba. Amelia estaba asustada, ya desde el inicio del ataque había notado una notable disminución de su poder, y ahora estaba indefensa. De pronto la cabeza de la criatura voló hecha pedazos, Amelia estaba sorprendida.

-¡Oye, si no quieres morir será mejor que vengas!- dijo un hombre totalmente vestido de negro el cual llevaba una enorme arma.

-E... si.. ya voy- dijo Amelia, pero varios zombis aparecieron detrás de ella.

-¡Rayos!- dijo el hombre moviéndose a una gran velocidad derribo a los zombis y cargo a Amelia -¡Vamonos!- dijo el hombre mientras que de un brinco llegaba a una cornisa.

-¿Quién es usted?- pregunto Amelia.

-Luego tendremos tiempo para las presentaciones- dijo el hombre mientras empezaba a saltar de edificio a edificio con Amelia en sus brazos.

Mientras que el hombre se llevaba a Amelia, una luz apareció en una colina, de la luz surgió un inconsciente Zelgadis, justo frente a el dos hombres se encontraban observándolo, ambos hombres sonrieron mientras el cuerpo de Zelgadis comenzó a transformarse en quimera nuevamente.

El reino de Seyluun estaba ardiendo, los soldados restantes empezaron a evacuar la ciudad, pero aun así muchas personas cayeron victimas de los zombis y otras criaturas que acababan de aparecer. El reino quedo en silencio, el fuego consumía varias casas, los gemidos de los zombis era lo único que se escuchaba...

Continuara.

Notas: este capitulo me quedo raro, pero mas o menos como quería, se que me estoy apresurando mucho con algunos eventos, pero es que he tenido algunos problemas que me impiden hacer las cosas como debería de hacerlo. Espero les siga gustando. Por cierto José Rodríguez es un personaje de invención propia. Gracias por sus reviews, especialmente a Suisei Lady Dragon y a Raven.

Dudas, criticas y ayuda a Barry_Burton3000@yahoo.com.mx

Hasta Luego.