-Ya están de nuevo con lo de la tienda de artículos de broma- comentó Ron.

-Si, bueno, pero lo cierto es que no les va mal, ¿no?. Hay mucha gente aquí en Hogwarts que está encantada con sus artículos de broma- dijo Harry con cierto sentimiento de culpabilidad, ya que fue él quien financió el proyecto de los gemelos.

-Si, en fin, es mejor dejarles. ¿Qué tal si echamos unas partidas al ajedrez mágico?.

-Sí, está bien.

Se sentaron junto a la mesa, y mientras observaban cómo iban desapareciendo la mitad de los peones, alfiles y caballos llegó Neville, un tanto confuso.

-Pero, ¿no teníamos ahora la clase de Herbología?- preguntó a los chicos.

-¿No te han dicho nada? Se ha cancelado por el mal tiempo- contestó Harry.

-Vaya, para una asignatura que no se me da mal...

-Bueno, esa y Adivinación. Por lo menos te has librado de dos horas de completo aburrimiento- añadió Ron.

Y de nuevo volvió a abrirse la puerta de la sala común. Quien apareció a través de ella fue Ginny, que parecía que acababa de correr un maratón del sofocón que llevaba.

-Bien... eeeh... por fin... os encuentro.

-Relájate Ginny, ¿qué ocurre?- le preguntó Ron.

-He estado hablando... con esa chica tan rara... Luna Lovegood. Y me ha contado lo que ocurrirá mañana.

-¿Mañana?- preguntaron Harry y Ron al unísono.

-Si, bueno, lo cierto es que es un rumor. Pero se comenta que podría haber una fiesta... con baile incluido.

-Pero eso no es posible. Ningún otro año han hecho nada de eso por Navidad. ¿Por qué este año iba a ser distinto?- preguntó Ron.

-No lo se. Bueno, que solo he subido para contároslo. Me voy, que me están esperando abajo.

Y de la misma forma que llegó, se volvió a ir.

-¿Creéis que puede ser cierto lo del baile?-esta vez quien preguntó fue Neville.

-Uuuuy... yo creo que si. Cuando surgen rumores sobre fiestas... normalmente es porque va a haber una.

Se giraron para comprobar quién estaba hablando. Era Fred.

-A mi me da igual, no voy a ir a ningún baile- dijo Ron.

-¿Por qué, hermanito? ¿Te da miedo que te rechacen? ¿O es que eres demasiado vago para encontrar pareja?- esta vez quien habló fue George.

-¿Y a vosotros qué mas os da? En fin, bajemos al comedor, es la hora de la comida.

Y de esa forma Ron zanjó el asunto. Esta vez cuando entraron al comedor había bastante más gente que en el desayuno, y casi todos hablaban animadamente. Ahora sí les dio tiempo a fijarse en el impresionante decorado del comedor. Había bolas y espumillones mágicos que colgaban de todas partes, y muérdago que había sobre las mesas y el techo.

Se sentaron los tres juntos, Neville, Ron y Harry, y cuando ya habían terminado el primer plato fue cuando vieron entrar a Hermione, que ni siquiera se acercó donde estaban ellos, y se sentó lo más lejos posible. De nuevo fue Harry quien sacó el tema de la pelea.

-Vaya, Hermione ni siquiera se ha acercado a saludarnos.

Nadie contestó nada.

-¡Ron! ¿No crees que deberías hacer las paces con ella?

-¿Hacer las paces? ¿Por qué? Yo no he hecho nada malo.

-A veces lográis sacarme de quicio- dijo Harry.

Y, sorprendentemente, ya que nunca solía ocurrir en la hora de la comida, el profesor Dumbledore se levantó de su asiento. Llevaba un sombrero de estrellas y lunas, y una túnica turquesa. Miró a los alumnos y pidió silencio.