Capítulo 8

Confundidos

Sesshoumaru está sentado, un poco impaciente en la sala de espera del consultorio de un cardiólogo. Cuando al fin llega su turno, entra como un rayo.

-Doctor Fricke...

-Sessoumaru, muchacho, cuánto tiempo sin verte!

-Doctor...

-Por favor, Sesshoumaru, te ví nacer, de hecho te traje al mundo, llámame Sean.

-Sean, usted era el mejor amigo de mi padre, verdad?

-Sí, y su médico también.

-Entonces, me podrá decir lo que quiero. La enfermedad de mi padre, es hereditaria?

-Sesshoumaru...

-Tengo desvanecimientos, sufro de la presión... tengo la misma enfermedad?

-E-es posible...

-Cuánto tiempo me queda?

-Ya tienes 37 años, no?

-A esa edad murió mi padre... los cumpliré en 3 meses. Eso quiere decir que me quedan 3 meses?

-No, hijo, claro que no! La medicina ha avanzado mucho desde ese entonces. Ya la gente no muere de eso al menos que no se trate. Puedes llegar a ser anciano. Te haré varios exámenes y veremos un tratamiento para tí.

Al hacer los exámenes, el doctor estaba revisando los papeles con los resultados.

-Sesshoumaru...

-Cuánto tiempo me queda?

-Tienes la presión muy alta, te recomiendo que te relajes, toma vacaciones. No trabajes hasta medianoche...

-Eso no es posible, no puedo trabajar menos de lo que ya lo hago.

-En ese caso, muchacho, el corazón se te va a cansar. Sólo me temo lo peor. Estás tan tenso que tus músculos están rígidos.

Sesshoumaru salió del consultorio. Llegó al apartamento de Rin.

-Sesshoumaru!

-Rin, conoces algún cardiólogo?

-Pero si conoces al mejor de todos, el doctor Fricke es excelente. Porqué?

-No puedo seguir así. Ya ni puedo dormir. Fui a su consultorio.

-Y qué te dijo? No, ya me lo imagino, lo noté anoche, cuando me abrazaste... Estás tan tenso como un cable de acero.

-Algo parecido.

-Hm! si quieres, tengo un buen tratamiento. Tanto para que te relajes, bajar tu colesterol y controlar tu presión.

-...-

La cara de Sesshoumaru representaba una eterna negativa.

-Es sólo una sugerencia. Pero debes aceptar que comes demasiadas comidas rápidas, sólo por seguir trabajando sin perder tiempo, lo que te mantiene eternamente tenso y así no puedes conseguir más que un infarto.

-No haré nada de eso, y mucho menos una de esas dietas locas que hacen ustedes.

-Quienes?

-Las mujeres.

-Sesshoumaru Hamasaki, te estás pasando de la raya.

-Pruébame que las mujeres no se matan de hambre para entrar en un vestido.

-Ya desayunaste?

-No.

-Entonces, te reto.

-Me retas? A qué?

-Comerás lo mismo que yo durante el dia completo, y verás que para la noche ya te sientes mejor.

-Hmpf! A ver... pasar el día contigo y morir de hambre ó lo dejamos para otro día y como como un rey hoy...

-Bien, cuáles son las flores que más te gustan?

-Para qué?

-Para saber cuáles llevar a tu sepelio.

-Bien, ya entendí. Lo haré.

-No, no lo hagas por que yo te obligue, hazlo por que quieres.

-Rin, quiero hacerlo.

Rin estaba preparando el desayuno y Sesshoumaru estaba en el balcón, fumando.

-El desayuno está... estas fumando!

-N-no...Sí. Me relaja.

-Sesshoumaru, debes comprender que no... El fumar te hace más daño que bien. Especialmente ahora, afecta mucho más que los pulmones, afecta el corazón.

-Rin, tengo la mitad de mi vida fumando, no lo dejaré de la noche a la mañana.

-Hubo una época en la que no lo hiciste. Lo habías dejado por completo.

-Cómo? No me lo imagino.

Rin se recostó de la baranda y sonrió, la brisa levantaba su pelo en un suave y alegre jugueteo. Sesshoumaru estaba hipnotizado con su belleza, la tentación de saborear sus labios se hacía más fuerte a cada instante.

-Teníamos un trato... yo te besaba en la mejilla por cada día que no fumaras...

-Qué tal si renovamos ese trato?

-Estás loco. No. A tus novias nunca les gustó la forma en que nos tratábamos.

-No es como ahora? Claro que no, yo casi te...

-No, no es por eso. De hecho, eso está en el pasado.

Sesshoumaru se acercó más a ella, tanto que podía percibir su aroma. Rin se sonrojó.

-Rin... esto es algo difícil...

-Sabes que puedes decirme lo que quieras, aparentaré que eres un iceberg con patas...

Sesshoumaru la tomó entre sus brazos y la besó apasionadamente, ella al principio se opuso, pero luego fue cediendo y terminó derretida entre sus fuertes brazos.

-Sesshoumaru... Ay! No!

Se separó de él tortuosamente.

-N-no podemos hacer esto...

Su mirada tenía tamaña interrogante. "Porqué no" Rin leyó la pregunta en sus ojos y no tardó en responder.

-Sabes que acabo de salir de una relación... sólo han pasado unos días y...

-Con un imbécil que no merece ni que recuerdes su nombre. Rin...

-No, Sesshoumaru, somos amigos, los amigos no se enamoran.

-Entonces, es así? No sientes nada por mí?

Los ojos de Rin se llenaron de lágrimas al instante, ella apartó la mirada y su voz se quebró al contestar.

-No, sólo somos a-migos...

-Mientes.

-No.

-Mientes y lo sabes.

-No! Sesshoumaru, no me hagas esto...

-Bien, lo siento. Creí que... perdóname, no tenía ningún derecho a hacerlo. Creo que mejor me voy, nos vemos en 10 años...

Satoshi se había levantado y estaba en la puerta del balcón.

-Tío!

-Hola. Adios.

-Ya te vas?

-Sí.

-No! Yo no quiero! Quédate!

Satoshi comenzó a llorar. Sesshoumaru vio a Rin.

-Satoshi, Sesshoumaru, vamos a desayunar.

-Pero...

-Hablaremos de eso después. A solas, como debe ser.

-Al menos dime que me perdonas lo que acabo de hacer.

-Sí, te perdono. Ahora, vamos a comer antes de que le salgan pelos a la comida.

El desayuno fue un banquete. Mucho más de lo que Sesshoumaru esperaba para ser una dieta. Al terminar, Satoshi se sentó en las piernas de Sesshoumaru.

-Debo admitirlo, esto está delicioso.

-No quieres más?

-Más? No, ya estoy bien. Gracias.

-Jugo, tío, dame jugo.

Sesshoumaru le sirvió más jugo. Satoshi se lo bebió en un dos por tres. Mientras Satoshi y Sesshoumaru jugaban Rin recogía la mesa y sonreía cada vez que escuchaba reír a Satoshi.

-(Es un niño grande... Kami, qué hago! Algo debe de... no, es demasiado. Sólo seré una más de sus conquistas... aún si... noél no siente nada por mí... Ay! pero qué rico besa!... pero no... Kagome cuánto te necesito!)

Sesshoumaru estaba sentado en el balcón con Satoshi en sus piernas, jugando con su pelo.

-Tío, tu eres hermano de tía Rin?

-No, soy hermano de tu papá.

-Y lo quieres mucho?

-...-

Sesshoumaru abriéndose a sus sentimientos? No va a pasar, al menos no en esta vida. Pero Satoshi había aprendido de la mejor, de su persuasiva tía Rin.

-Ni a mí?

-...-

-Ni a mi tía Rin?

-...-

-Eres malo!...

-No, Satoshi...Sí, si los quiero... a todos.

-Quieres a mi tía Rin?

Sesshoumaru sintió una punzada en su pecho. Sacó un cigarrillo y casi lo encendía cuando se lo sacó de la boca y lo rompió.

-Satoshi, no todo es querer y no querer...

-Tío, no quieres a nadie.

-Mira, siempre quieres a tus hermanos, tu papá es mi hermano y tu mamá y tu tía Rin son mis amigas.

-Entonces amas a mi tía Rin.

-...-

-Ella te ama... Oh, oh!

Al escuchar éstas palabras Sesshoumaru sintió que su corazón en realidad latía.

-Qué pasa?

-Era un secreto entre ella y yo...

-No se lo diré. Ahora, tú y yo tenemos un secreto. Sí?

-Sólo si me dices que quieres a mi tía Rin.

-Sabes demasiado para tener 3 años.

Satoshi se encogió de hombros.

-Sí, la quiero mucho, pero es un secreto, de acuerdo?

-Ok.

Rin se les unió.

-Satoshi, tu tío estaba fumando?

-No.

-De verdad?

-Sí.

-Hm! Te voy a creer.

Rin lo besó en la mejilla. Sesshoumaru sintió que cada fibra de su cuerpo se alborotó. Por supuesto que nada de esto se exteriorizó, con su acostumbrada calma, la vio a los ojos y luego desvió la mirada. Rin sabía bien la respuesta que había causado, sonrió.

-Satoshi, qué tal si te vas a ver animés a mi habitación?

-Siii!

Satoshi fue como un rayo a la habitación de Rin. Sesshoumaru se acercó tanto que le dio una sensación de acorralamiento a Rin. Podía sentir su aroma, eso lo enloquecía.

-Sakura…

-Qué?

-Siempre has olido a Sakura.

-Es mi perfume favorito... Sesshoumaru, por favor, estás demasiado cerca.

-Rin...

-Necesito tiempo y necesito que me comprendas. No puedo, ahora mismo necesito estar sola, necesito un amigo más que...

-No necesitas más amigos.

-Te necesito, pero como mi mejor amigo.

-Entonces, aquí estoy.

-Sin tratar de meterme en tu cama?

Por primera vez desde que lo conocía, lo veía con algo parecido a una sonrisa. Sus labios estaban doblados en una curva justo en la comisura.

-Yo no he tratado de meterte en mi cama...

-Más te vale...

-De ser así, ya estarías en ella.

Rin abrió la boca sorprendida de su respuesta.

-Sesshoumaru Hamasaki, ahora sí que te pasaste de la raya.

-Bien, entonces puedo besarte?

-No!

-Era una broma, Rin.

-El gran Sesshoumaru Hamasaki sabe bromear?

-No me digas así. Sabes qué recordé hace poco?

-Qué cosa?

-Como me llamabas antes.

Rin rió divertida.

-Sesshy?

-Siempre odié que me dijeran así, pero de tí lo toleraba. Por qué?

-No lo sé, pero no lo tolerabas mucho, te decía así porque me gustaba la manera en la que virabas los ojos cada vez que te llamaba.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

Kagome despertó rodeada por los brazos de su esposo, sonrió al sentirlo dormir plácidamente a sus espaldas, su respiración, calmada con un ritmo marcado que acariciaba su cuello, un brazo, sobre el cual ella descansaba, que pasaba por debajo de su cuello y la abrazaba hasta el hombro y el otro, la envolvía y su mano descansaba abierta, sobre su vientre. Ella trató de moverseél la apretó conta él aún dormido, ella volvió a intentar con extremo cuidado y una respuesta soñolienta pero firme no se hizo esperar.

-Ni se te ocurra...

Ella no pudo evitar reír. Acarició sus manos, tanto la que descansaba sobre su vientre como la que la mantenía contra él por su hombro.

-Mi amor...

-No!

-Mi vida, no me voy a levantar, sólo me quiero cambiar de posición. Te lo prometo.

Inuyasha emitió un leve gruñido y la soltó del hombro. Ella rió divertida. Se cambió colocándose frente a él y sonrió al ver un extraño brillo extra en sus ojos.

-Pasa algo?

-Kagome... hace un tiempo que quería preguntarte...

-Qué cosa, mi cielo?

Inuyasha la contempló sonreír y quedó hipnotizado por su belleza.

-...Hermosa...

-Qué? Qué me quieres preguntar?

Inuyasha salió de su trance y desvió la mirada, clavándola en el techo.

-Olvídalo...

-No, Inu, dime...

-Satoshi tiene tres años... y me preguntaba... si piensas... si quieres... tener más hijos...

Kagome no pudo ocultar su felicidad y lo abrazó efusivamente.

-Mi amor!

-Qué me dices? Sé que Satoshi no fue...

-Satoshi es una bendición... no habrá llegado en el mejor momento, pero...

-Cuando dijiste que si tenías que divorciarte, lo harías... de verdad lo hubieras hecho? Me hubieras dejado si yo no lo aceptaba?

Kagome ocultó su sonrisa con mucha dificultad.

-Sí.

-Pero sabías que me retractaría?

-Lo esperaba, lo ansiaba.

Inuyasha volvió a clavar la mirada en el techo.

-Ya me dijiste lo que quería oír, ahora dime la verdad.

-No se te escapa una, verdad?

Kagome lo besó en la mejilla.

-Sí era capaz de dejarte con tal de tener a mi hijo, te comportaste como un verdadero imbécil y pensé que quizás nunca me amaste. Te conozco tan bien que sabía que eso eran sólo conjeturas y mi corazón me gritaba que no me separara de tí. No sabía sobre si te retractarías, no estuve segura hasta que te encontré viendo el video del ultrasonido.

Inuyasha la vio a los ojos, encadenó su mirada con la suya, la apretó contra él y dejó escapar un suspiro.

-Kagome... nunca te lo dije, pero... realmente... lamento todo lo que te dije e hice, no me hubiera sorprendido si me dejabas...

-Olvida eso. Apenas estaba embarazada cuando pasó y desde que Satoshi nació no has sido menos que excelente, lo amas y no lo ocultas.

Inuyasha asintió y sonrió.

-Qué me dices? Quieres?

-Sí, me encantaría. Pero ahora no. Debemos esperar un poco más.

-Esperar a qué?

-Quiero que Satoshi está más grande y quizás yo me pueda planificar más y no tener estos horarios locos que apenas me dejan tiempo para ustedes dos.

-No me quejo mientras me sigas dedicando las noches.

-Inuyashaa!

-Hm! Me gusta cuando me llamas en ese tono!

Con un dedo delineó su cuerpo desde el hombro y hasta su cadera, sintió su piel erizarse bajo el sútil roce de su piel.

-Qué tal si comenzamos a practicar?

La caricia continuó aún bajo las sábanas y rozó su sexo. Ella se estremeció.

-...HIh-nuh...

-Shh! Sólo quiero hacerte el amor...

-

pero...

-Sólo yo. Tú no harás nada.

Era cerca del medio día. Rin se disponía a preparar el almuerzo. Satoshi tenía a Sesshoumaru de arriba abajo. Terminó por subirse en sus hombros y hacerlo andar por toda la casa como si él fuese un avión Y Satoshi el piloto.

Tan pronto terminaron de comer, Satoshi se quedó dormido en el sillón de la sala. Rin iba a cargarlo y llevarlo a su cama, pero Sesshoumaru no se lo permitió. Después de acomodarlo en la cama de Rin, se reunió con ella en el balcón.

-Satoshi... te hace hacer cosas que nunca imaginé que harías.

-Es mi sobrino, mi único familiar aparte del idiota...

-No le digas idiota, es tu hermano. Y todos sabemos muy bien que te importa al menos lo suficiente como para preocuparte por él.

-Sabes porqué no se lo entregué a los familiares de Izayoi?

-No, ustedes nunca hablan de eso.

-Ellos se opusieron tanto a la unión de mi papá y ella que le dieron la espalda...

-Tú tampoco estabas de acuerdo, o me equivoco?

-No... Al principio no. Odiaba a mi padre por volver a enamorarse cuando yo aún extrañaba con toda el alma a mi madre. No quería que las cosas cambiaran. Ya estaba acostumbrado a estar solo todo el día...

-Alguna vez la aceptaste?

-Ella me respetaba y yo a ella, la llegué a querer como a una madre... Ella siempre me trató como si fuese hijo suyo, me protegió cuando mi padre murió y me preparó para que tomara las riendas de la empresa tan pronto cumpliera los 18 años. Al parecer las empresas de mi padre son muy codiciadas... son unas empresas que él creó, la levantó de la nada sólos él y mi madre con sus ahorros personales. Cuando mi padre murió aparecieron todos los "familiares" que "estimaban" a mis padres, pero que nunca pude recordar sus rostros en ninguno de los dos sepelios. Aparecieron a la hora de leer el testamento. Afortunadamente mi padre hizo que la herencia fuese patrimonial, sólo los hijos podían tocar ese dinero, sólo nosotros dos podíamos reclamarlo como nuestra herencia y sin importar nuestra edad decidir cómo usarlo. Izayoi dejó de trabajar y se ocupó de administrar las empresas, me enseñó todo lo que sabía, lo que papá le había enseñado, por dos años tuvo un sueldo mínimo, sólo lo justo para sus necesidades, cuando lo supe, inmediatamente la hice subirlo, ella era la presidenta de las empresas y ganaba apenas 100 yenes sobre el sueldo de los conserjes. 15 veces menos de lo que ganaba con su columna en el periódico, en la sección de economía...

Sesshoumaru sintió una repentina urgencia por abrazarla y no lo pensó, la apretó entre sus brazos buscando su calor.

-Sesshoumaru, si te molesta...

-No, está bien. Quiero hacerlo. Sólo si tú me quieres escuchar. Está bien?

-Claro que sí. Soy tu mejor amiga, para eso. Continúa...

-Cuando ella enfermó, hizo un testamento en el que sólo heredábamos Inuyasha y yo. Mitad y mitad...Tres meses después de su muerte, aparecieron unos familiares reclamando la custodia y la herencia de Inuyasha. Pero Izayoi se había encargado de todo, y en su testamento me entregaba la custodia completa, sólo si era mi voluntad, yo entregaría a Inuyasha.

-Tenías 18 años, nunca pensaste en tí? A esa edad la mayoría sólo piensan en fiestas y chicas...

-Casi siempre que lo pienso creo que hice lo correcto. Renuncié a la vida normal de adolescente para criar a mi único hermano. Pero al menos tenía un hermano...

-Tienes un hermano...

-Exacto, las fiestas se acaban y eso fue todo. Pero mi hermano siempre estuvo ahí, así como yo siempre estuve con él...

Justo en ese momento Rin se dio cuenta de que Sesshoumaru le estaba abriendo su corazón. La capa fría y la coraza dura que lo rodeaban se habían ido, y sólo quedaba él. Sesshoumaru Hamasaki, un hombre común, con sentimienos y un pasado lleno de sufirmientos, no muy diferente del suyo.

-Sesshoumaru, me permites...?

-Tú no tienes que pedirme permiso para nada...

Rin lo abrazó con todas sus fuerzasél al principio se asombró, pero luego le respondió el abrazo en la misma magnitud.

-Te diré un secreto. Cada vez que veo a Satoshi, recuerdo a Inuyasha a su edad. Son casi idénticos, hasta en las travesuras que cometen.

-Te diré un secreto. Sólo con ver a Inuyasha, y cómo se ha transformado de un chiquillo a un hombre responsable, exitoso y padre de familia, dice mucho de ti. Y sólo con verte junto a Satoshi, dice que algún día serás un padre excelente para tus hijos.

-Eso crees?

-Estoy segura.

Satoshi se había levantado y fue al balcón, los vio abrazados y sonrió ampliamente.

-Ya se arreglaron?

-Qué?

-Ya no están peleando. Se arreglaron, ya están juntos. No?

-Pero nosotros no estábamos peleando, mi amor.

-Entonces, ahora son novios?

Rin lo cargó y lo sentó en sus piernas.

-Tu tío y yo somos amigos, mejores amigos. No novios...

-Tía, todavía quieres a Yuuji?

-No, porqué?

-Ya no lo veré otra vez?

-No.

-Qué bueno.

-Porqué dices eso?

-Porque... mama me dijo que no te lo dijera...

-Está bien que me lo digas.

Él me decía cosas feas, y que cuando se casara contigo, yo no te volvería a ver...

Rin se carcajeó ampliamente y divertida. Sesshoumaru no comprendía nada.

-Mi amor, nunca me vas a dejar de ver. Te lo prometo, sabes por qué?

-No.

-Quizás aún eres muy pequeño para entender, pero yo soy tu madrina, es como tu segunda mamá.

-Satoshi, qué cosas feas te decía el...Yuuji...

-El imbécil? Así le dicen papi y mami...

Sesshoumaru soltó una carcajada. Rin en cambio, le dio una reprimenda.

-Satoshi, esa clase de insultos, no se les dice a nadie. Entiendes? A nadie!

Satoshi se entristeció. Y por si fuera poco, Sesshoumaru también llevó parte.

-Y tu? De qué te ríes? De seguro y te sientes orgulloso de que tu sobrino de 3 años tenga un vocabulario de verdulero! Pues está mal, un niño de tres años no debe de saber ni siquiera un sólo insulto.

-Tía, eres mala!

-No, no soy mala, te estoy corrigiendo. Por más daño que Yuuji haya hecho, tú no tienes porqué repetir los insultos que oyes de los adultos.

-Rin, calma, sólo tiene tres años, no entiende ni la mitad de lo que le dijiste.

Rin aspiró profundamente y luego lo dejó salir todo. Satoshi estaba al borde de las lágrimas.

-Perdóname, mi amor. Pero prométeme que no vas a repetir esas cosas feas, porque eso me pone más triste que cualquier cosa que él me haya hecho.

Satoshi se refugió en su pecho, ella lo besó en la cabeza.

-Te quiero, mi chiquito.

Sesshoumaru los veía y a cada segundo sentía un extraño calor que arropaba su corazón.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

N.A: Uy! No se imagina lo bien que me siento con la acogida que tiene este fic.

Ceci: Gracias por mantenerme despierta y escribiendo! XD

Lou: Fuente de torturas… Ya se me ocurre algo nuevo…

Mary: Felicidades por tu calificación! No me esperaba menos de ti!

Eli: Mi Mudita! Espero que este cap te haya gustado como los demás.

Clari: Luv ya with my soul!

Syren: Si te alcanzo te mato. XP

Cata, Shiteru, Carmen, Lady Sesshoumaru, InuSesshogirl, Fenixgirl, Missau04, Inuclau, Cristal-Darling: Gracias por soportar mi fic! Las llevo en el alma!