-Han llegado hasta mis oídos ciertos rumores sobre un supuesto baile que se celebrará mañana. Pues bien, creo que ha llegado el momento de confirmarlo. Ya se que normalmente no se suelen celebrar fiestas ni bailes por Navidad, pero este año habéis sido muchos los que os habéis quedado en Hogwarts, y por eso hemos querido daros la sorpresa. Así que mañana a las 5, y en este mismo lugar se celebrará la fiesta. Por cierto, obligatoria para todos, tanto estudiantes como profesores. Qué menos que un día de descanso en estos días... En fin, ¡eso es todo! Si tenéis alguna duda, hacédselo saber al jefe correspondiente de vuestra casa. Ah! Y una última cosa. Deberíais empezar a buscar pareja para el baile. Eso es todo. ¡Ya podéis continuar!
-¡Así que al final era cierto!- dijo Ron, con cara de asombro.
-Pues... eso parece- comentó Harry.
-¡Y tenemos que buscar pareja! ¿Cómo lo vamos a hacer?- preguntó Ron.
-No tengo ni idea. Y lo que está claro es que esta tarde no podemos. No se que es peor, si tener clase con Snape o tener que buscar pareja para el baile en tan poco tiempo.
-Bueno, no os preocupéis, seguro que al final encontráis a alguien- se giraron, y vieron que era Ginny quien les hablaba.
-¿Sabéis lo que os digo? Que me da igual el baile. Lo único que me preocupa es seguir vivo esta noche...
-¿De qué estás hablando, Ron?- le preguntó Harry, que estaba bastante preocupado.
-Vaya, ¿se te ha olvidado? ¡La clase de Pociones! Snape nos dijo que nos tenía preparada una bonita sorpresa para hoy... creo que hasta que no acabe con nadie no va a quedarse satisfecho. Y ya sabes, después de haberla tomado conmigo en la última clase...
-Tranquilo, Ron, sin duda a quien odia con todas sus fuerzas es a mí, así que si hoy hay sorpresa, seguro que yo seré parte de ella. Quien sabe, puede que esta vez no se haya equivocado la profesora Trelawney...
Entonces los cuatro se miraron, y Ron y Harry comenzaron a reír ante la atónita mirada de Neville y Ginny.
No tardaron en salir del comedor y dirigirse a la clase de Pociones. Era la única asignatura que tendrían aquella tarde, pero nada volvería a ser igual a partir de aquel momento.
Con cierto nerviosismo todos los alumnos que estaban esperando fuera comenzaron a entrar en clase. El profesor Snape no tardó en llegar. Tenía el pelo largo, casi le llegaba a los hombros, y parecía que no se lo lavaba desde hacía días. Eso unido a su atuendo, de color negro, le hacían un tanto siniestro.
-Buenas tardes, queridos alumnos- sobre todo miraba a los de Slytherin.- Como os dije ayer, tengo preparada una grata sorpresa para todos vosotros. Vamos a poner en práctica esos escasos conocimientos que tienen algunos- esta vez se fijó en Harry- y vamos a preparar una poción que seguro que conocéis. Sólo será una simple muestra de prueba, y nunca mejor dicho- dijo sonriendo maliciosamente.
