El lunes 28, cumplo años! Síp 20 añitos de vida... Así que (y lo juro que es coincidencia) SexySesshy y yo estaremos de cumpleaños toda la semana. XD
Cuando me den las notas de mis exámens, si me fue super bien publico dos caps juntos. Con la única condición de que me pondrán mi review por cap (Es que los adooooooro!) Además de que cada cap es diferente y deben de tener diferentes opiniones.
Espero que les guste muchísimo y créanme que compensé la falta de beso del cap 9 XD!
Capítulo 10
Un Cumpleaños Feliz, Una Partida en Silencio
Rin mira su reloj al salir de la sala de cirugía. Junto con Kagome.
4:30am, un nuevo récord.
Nos vemos mañana.
Sí, buenos días y dulces sueños.
Entró al lounge a buscar sus cosas en su casillero.
Odio las dobles guardias!
No me pagan lo suficiente…
Únete al club. Hablamos en la noche.
Bien, adiós.
XXXXXXXXXXX
Sesshoumaru sale de una reunión con cara de pocos amigos. Entra en su oficina y mira su reloj.
(10:45am! El día es demasiado largo! Rayos! Me quiero largar de aquí!)
Se recuesta de su silla y ordena a su secretaria por el intercom que no le dejara pasar a nadie. Reconoce cierto perfume y cierra los ojos. Vuelve a abrirlos al descubrir que el aroma provenía de su corbata.
(La tenía puesta la noche de la pizza… curioso, se impregna su perfume y no el olor a albahaca y salsa de tomate…)
Suena su celular y aquel molesto timbre lo saca de sus pensamientos. Reconoce el número al instante, Inuyasha, lo llamaba para felicitarlo por su cumpleaños, la charla fue corta porque Inuyasha estaba en la corte. Lo invitó a cenar a su casa y Sesshoumaru aceptó pensando en encontrarse con Rin. Volvió a cerrar los ojos.
(Todo está listo, sé bien que Inuyasha podrá tomar las riendas de la empresa… Satoshi…)
Nuevamente sus pensamientos se vieron interrumpidos, el aroma estaba tan concentrado, era tan fuerte, que comenzó a soltarse la corbata.
Sessh…
Abrió los ojos y vio a Rin parada en frente suyo y una muy aterrada secretaria detrás.
H-Hamasaki-sama… n-no pude hacer nada…
Está bien. Déjanos solos. Y esta vez, no dejes entrar a nadie.
S-sí señor…
La secretaria salió al borde de un colapso nervioso. Rin sonrió y se acercó a Sesshoumaru.
Al menos no se atreverá a desobedecerte otra vez.
Quieres algo de tomar?
No, gracias. Por cierto, feliz cumpleaños.
Gracias.
Rin lo abrazó y lo besó en la mejilla.
Viniste sólo a felicitarme?
Y a secuestrarte. No es justo que pases tu cumpleaños encerrado trabajando.
Dímelo a mí. Pero…
Si no sales conmigo de esta oficina, no te vuelvo a hablar.
No crees que eso es algo infantil?
Puede ser, pero mi trabajo es más exigente que el tuyo y aún así saco tiempo para divertirme. Anda, te prometo que no te vas a arrepentir.
Bien, me convenciste. A dónde piensas llevarme?
Es una sorpresa, aunque ahora comprendo que no quieras dejar tu oficina. Rodeado de tantas piernas perfectas, curvas peligrosas y…
Gracias, Rin no necesito gráficas.
La verdad es que se vio forzado a interrumpirla porque cada cualidad que ella mencionaba, él las notaba en ella y ponía una peligrosa atención a cada curva que ella le nombraba. Sus pupilas dilatadas, y se le hacía la boca agua a la vez que sentía una tormentosa presión en la parte baja de su cintura.
Y bien, nos vamos?
Sólo déjame poner esto en orden.
Llamó a su secretaria y le ordenó entrar a su oficina.
Diga, Sesshoumaru-sama.
Cancela todas mis reuniones de hoy y pásalas para mañana. No me pases llamadas a mi celular. Nos vemos mañana.
Sí, Sesshoumaru-sama.
Luego de que la secretaria saliera, Sesshoumaru se puso de pie y vio por la ventana.
No parece que fuera a llover.
Por fortuna. Que te pasa?
Eh? Ah! Nada.
Sesshoumaru movía su hombro en forma circular ocultando cierta incomodidad.
Cómo que nada, se nota que te molesta. A ver, siéntate.
No, estoy bien…
Sessh…
Sesshoumaru se sentó. Rin sonrió y removiendo su saco puso sus manos sobre sus hombros.
Estás demasiado tenso. Pareces una tabla.
Nada que un beso no resuelva.
Sesshoumaru!
Es broma. Estás haciendo maravillas… Ah! Ahí!
Te gusta?
Sí… es genial… Argh!
Bien, vamos…
Pero a dónde?
Es una sorpresa, vamos.
P-pero…
Vamos!
Salieron de la oficina, en el parqueo, lo guió a su auto. Llegaron a un parque. Se ubicaron bajo la agradable sombra de un frondoso árbol. Rin se quitó los zapatos.
Anda, quítate los zapatos.
Rin!
Humpf! Eres un estirado.
Sesshoumaru, sin entender porqué obedecía se quitó los zapatos y sintió alivio. Rin sonrió.
Ves que se siente rico? Ayúdame a tender esta manta.
Tendieron la manta y Rin se sentó en ella, a su lado había una canasta de la cual emanaban, deliciosos aromas. Sesshoumaru se sentó a su lado.
Huele a rollos turcos… es eso?
No seas tan curioso.
XXXXXXXX
Sango entra en la habitación con una taza de café. Sólo la cubre una camisa manga larga, al juzgar por el tamaño pertenece a un hombre, lleva el pelo atado en una cola alta. Se sienta en la cama recostada de algo que parecía un enorme bulto cubierto por las sábanas.
Despierta, dormilón…
Hm! No quiero. Me tomaré el día libre.
Anda! Levántate.
Ya estoy despierto.
Miroku!
Miroku se destapa la cara y se coloca boca arriba sonriendo.
Hola, linda…
Hola…
Miroku la abrazó y la haló sobre él. Ambos reían.
Vamos a quedarnos aquí hoy.
Esta noche tenemos un compromiso.
Tenemos?
Sesshoumaru cumple años y su hermano preparó una reunión en su casa.
Está bien. Pero igual no me quiero levantar ahora.
Bien…
Sango se levantó.
A dónde vas?
Voy a enviar unos documentos por e-mail.
Sango se levantó y en silencio se dirigió al estudio para usar la laptop. Ella estaba tan concentrada en su trabajo que no se dio cuenta que Miroku se aproximaba sigilosamente. Vestía solo los pantalones largos del pijama, silenciosamente la abraza por la espalda y la besa suavemente en el cuello a manera de provocación.
Miroku!
Vamos, cariño, no tiene gracia que me quede acostado si no estás conmigo.
Ya voy, pero si no mando esto, mi celular va a estallar.
Sólo mandarás eso?
Sólo eso.
Me lo prometes?
Te lo prometo.
Está bien, te espero.
Confiando en la promesa Miroku se marchó, no sin antes darle un apasionado beso que la hizo auxiliarse con unos documentos, echándose aire, tratando de recuperar el aliento. Terminó de enviar el documento aún sonrojada por la intensidad de aquel beso apasionado. Acomodando las cosas sobre el escritorio, apago la luz y se encamino a la habitación. Al fijarse bien notó que Miroku estaba en el baño, entró y lo vio en la ducha.
No que me ibas a esperar?
Er-sí, pero se me antojó un…
Sango se había desabotonado la camisa, pero aún la cubría, el abierto llegaba hasta un poco más debajo de su ombligo y dejaba a la vista su vientre y la piel entre sus senos. Miroku balbuceó las palabras cegado por la visión de la piel femenina.
…Baño… cariño…
La voz masculina se falseó y Sango rió. Con los ojos en su novio se soltó la larga y sedosa melena que le cubría la espalda casi en su totalidad. Entró a la ducha y él la rodeó con sus brazos. Entre besos y caricias terminó de quitarle la camisa, dejando su cuerpo a merced de su devoradora mirada e inquietas manos.
Extasiado con la belleza frente a él, la contempló unos minutos. El agua empapaba todo su cuerpo y corría sobre su piel formando pequeñas corrientes.
No te cansas de verme?
Nunca…
Mir…
Apoyándose contra la pared mojada, la tomó en sus brazos y la besó apasionadamente a la vez que la cargaba. Ella rodeaba su cuello con sus brazos, al él cargarla, rodeó su cintura con sus piernas. Sus sexos se rozaron y Sango rompió el beso.
Miro…ku!
Miroku se introdujo en ella provocando que un gemido escapara de la boca de su amante. Esto sólo lo excitó más y lo incitó a continuar, sus manos no recorrían su cuerpo, la sostenían contra él a la vez que aprovechaba para acariciar su trasero con total libertad. La cargaba y dejaba hacer con cierta fuerza, lo que aumentaba la fricción y la fuerza de las penetraciones.
La recargó contra la pared y sus embestidas eran cada vez más fuertes. Sus gemidos llenaban el ambiente, Sango se aferró a él con tanta fuerzas que le marcó el cuello dejando la evidencia de su pasión. Por lo que parecieron minutos eternos se movieron al compás de su amor y la pasión que ambos sentían hasta que el éxtasis de llegar al clímax sacudió a ambos.
Estaban exhaustos por lo que se quedaron abrazados bajo la ducha permitiendo que el agua corriera libre sobre ellos, los besos eran apasionados y no parecían llegar a su fin.
Miroku cerró el paso del agua y la llenó de besos antes de salir del baño. Estaba acostado en la cama, boca arriba, y solo lo cubría la sábana. Sango, envuelta en una toalla, buscaba su ropa. Él la contempló, su cuerpo aún tenía gotas de agua que resbalaba por sus hombros y espalda, hasta encontrarse con la toalla.
Viéndola como en trance, Miroku deseaba ser aquellas gotas que la recorrían, que acariciaban lugares que quizás él aún no. La toalla se le soltó y sus curvas quedaron a merced de su voraz mirada. Intoxicado por la intimidad del momento, la abrazó provocando que ella se irguiera y aprovechando para besarla en el cuello.
Te creía dormido…
Eres hermosa, Sango, lo sabías?
Una de sus manos se deslizó hacia abajo, hacia su feminidad y la otra hacia sus senos. La besaba en el cuello mientras sus manos la hacían delatar sus puntos de más placer. Ella sólo gemía disfrutando cada caricia, tomando todo lo que él le daba.
XXXXXXXX
Rin y Sesshoumaru estaban sentados sobre la manta.
Cuándo fue la última vez que hiciste esto?
…-
Entendiendo su silencio, Rin alzó la vista al cielo.
Con mi mamá…
Lo siento… debes estar recordando cosas dolorosas…
No. Estoy bien… pero ya ves si ha pasado tiempo… es posible que fuera 30 años atrás…
Estás algo melancólico.
No. Estoy bien… Gracias por sacarme de mi oficina.
Rin lo besó en la mejilla. Él no pudo evitar sonrojarse. Ella sonrió y lo abrazó.
Nunca cambias.
Ni tú. Y… dime, ya sí serás mi novia?
Nah! No sirves como novio.
Gracias.
Volvió a besarlo en la mejilla.
No es eso! Sino que… todavía te prefiero como amigo.
Sesshoumaru sentía que la cara le ardía, al ser su piel tan blanca adivinaba que debía estar igualmente de colorado.
Oye, si son rollos turcos los quiero ahora. El olor me esta volviendo loco.
Espera un poco más. Relájate. Respira el aire fresco.
Hmpf!
Guardaron silencio.
Sessh…
Rin…
Trataron de hablar a la vez. Como consecuencia, quedaron a escasos centímetros uno del otro. El aire se hizo espeso, la brisa se sintió cálida. Sus miradas quedaron presas una de la otra. La tensión fue tal que no la soportaron y unieron sus labios en un cálido y tierno beso que convirtieron en uno más apasionado. Él acarició sus mejillas y con su lengua saboreó sus labios, ella los separó permitiendo que él saboreara su interior. Sus manos se enredaron en su rubia cabellera y se entrelazaron alrededor de su cuello, las de él, bajaron por su espalda y descansaron en su cintura. Rompieron el beso con amarga obligación. Sesshoumaru acarició sus mejillas y pasó sus dedos sobre sus labios delineándolos.
Manantial del cual emana la más dulce de las mieles. Qué dicha la mía si pudiera volver a probarlos.
Sesshoumaru…
Selló sus labios con sus dedos.
Lo sé, no puede ser, no me lo repitas.
No te vallas…
No lo haré. No sin probar esos rollos turcos.
Rin rió. Sesshoumaru curvó sus labios en algo parecido a una sonrisa.
Bien, vamos a servirlo.
Es eso? Son rollos turcos?
Sí. Son rollos turcos.
Rin volvió a sonreír. Sabía muy bien que Sesshoumaru no era nada paciente y de su pasión por los rollos turcos. Sacó de la canasta un termo y dos vasos plásticos y un envase plástico que guarda el calor.
El aire a su alrededor se envició del delicioso aroma a pastelillos recién horneados.
Acaso eres dueña de una pastelería y yo no lo sabía?
No. Porqué?
Sabes cuánto tengo que caminar para encontrarlos así de frescos? Te digo que siempre tengo que recalentarlos. No sabe igual.
Están súper frescos. Te lo garantizo.
Sesshoumaru tomó uno y sin más le dio una mordida. Rin lo veía a la expectativa de su reacción. Al él mantenerse carente de expresión por tanto tiempo, Rin soltó un suspiro y se resignó a comerse uno de los exquisitos rollos.
(Por eso nunca podrías ser mi novio, nunca te fijas en los detalles…)
Dónde conseguiste éstos?
Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no lo escuchó preguntarle. Hizo falta que la llamara por su apodo, lo que más odiaba en todo el mundo.
Oye, pecosa…
Nunca me digas así. Qué quieres?
Por qué te molestas? Acaso te mordí?
Como si lo hubieras hecho…
Lo dijo en un tono tan bajo que las palabras nunca llegaron a los oídos de Sesshoumaru.
Dime, qué era?
Que dónde conseguiste éstos rollos?
No te gustan?
Bromeas? Me encantan, están deliciosos. Saben exactamente igual a los que probé en Turquía.
Al escucharlo hablar así, se retractó de lo que había pensado y dicho antes. Sesshoumaru podía ser un hombre de pocas palabras, pero cuando hablaba, se ganaba el mundo y en este momento se estaba ganando lo que más anhelaba. El corazón de Rin. Ella le contestó con una pícara sonrisa.
Pues no están a la venta. Lo siento.
Eh? Y cómo los conseguiste?
Los hice yo.
Qué? En serio?
Sí. Conseguí la receta y los preparé esta mañana.
Pues mis felicitaciones a la chef, están deliciosos.
Sesshoumaru se inclinó y la besó en la mejilla. Como única respuesta Rin se sonrojó tanto que no pudo disimularlo. Sesshoumaru sonrió para sus adentros por causar tal reacción en la chica. Aprovechó la cercanía para aspirar su aroma, cerró los ojos y se dejó envolver.
(Ay! Qué hago? Él no me besó, yo lo besé… bueno, nos besamos, pero ese no es el punto… No sé cuanto más me pueda resistir… todo lo que hace es para enamorarme. Aunque no quiera…)
…Rin?...
Eh?
Estás en las nubes hoy. Estás bien?
Sí, sí, estoy bien…
En cuestión de minutos el cielo se había ennegrecido y gotas comenzaron a caer. Rin rió y comenzó a recoger todo rápidamente. Sesshoumaru la ayudó, en una carrera por llegar al auto, Rin resbaló, pero Sesshoumaru evitó su caída. El aguacero ya había comenzado y estaban empapados. Llegaron a una pequeña caseta y trataron de entrar, pero estaba cerrada, el techo tenía una corta extensión y se refugiaron allí, el espacio era tan pequeño que debieron abrazarse tanto para caber bajo el alerón como para darse calor.
Rin reía sin control y Sesshoumaru disfrutaba esa inocente risa.
Preciosa, de qué te ríes?
Quizás no lo recuerdes, pero nos pasó esto una vez. Estábamos en una playa y comenzó un aguacero igual a este…
Ya lo recuerdo, fue cuando Kagome e Inuyasha comenzaron como novios…
Sesshoumaru tenía la cabeza baja y Rin levantó la mirada, y sus labios encajaron como engranajes, Rin cerró los ojos y pasó sus brazos alrededor de su cuello, él puso sus manos en su cintura y la rodeó con sus brazos, saboreó su boca jurando nunca olvidarse de ese sabor. Se separaron por la falta de oxígeno. Sesshoumaru acarició sus mejillas sonrojadas y rozó sus labios con los suyos. Ella se refugió en su pecho, se quedaron abrazados hasta que amainó el aguacero.
XXXXXXXXXX
La noche había caído y ya todos se encontraban reunidos en la casa de Inuyasha, junto con varios amigos en común que tenían los hermanos. La noche, así como la cena fue animada. Sesshoumaru le hizo señas a Rin para que se reuniera con él en el balcón. Desafortunadamente, para él, era el centro de atención y no lograba ni 30 segundos a solas con Rin. Al momento de marcharse, el auto de Rin no quiso funcionar, Sesshoumaru se ofreció a llevarla. Subió con ella al apartamento.
Gracias por todo, Sesshoumaru.
No, gracias a ti…
Hasta mañana…
De hecho, Rin, he tratado de hablar contigo todo el día.
Pasa, no hablaremos en la puerta.
Se sentaron en la sala. Rin estaba algo extrañada, sabía muy bien que Sesshoumaru, siendo un hombre de pocas palabras, esta repentina urgencia por hablar era más que extraña. Decidió darle tiempo para que hablara. Pasaron los minutos, cuando Sesshoumaru por fin estuvo listo.
Rin…
Sentía el corazón en la boca. En su mente rondaban miles de pensamientos y voces. Sus sentimientos se agolpaban en su pecho y sólo podía reconocer la confusión.
Sesshoumaru, sólo cálmate, y dime qué pasa.
Esto no es fácil…
Lo sé. Acaso tú… embarazaste a tu novia? A una de ellas?
QUÉ! No, Kami, que cosas dices! No… esto se trata…
Rin lo besó en la mejilla.
Sessh…
Sesshoumaru no la dejó hablar, pasó sus manos por su cintura y en un ágil movimiento la atrajo hacia él y de la misma manera la besó. Ella se opuso, pero como veces anteriores, acabó rindiéndose y respondiendo al beso con la misma pasión con la que él la besaba.
Ella se sentía en un sueño, conocía muy bien a Sesshoumaru y sabía que esto no era un capricho. Saboreó sus labios y juró nunca olvidar aquel sabor. Se separaron con extrema dificultad. Ciertamente, ninguno había experimentado algo así nunca. El deseo les ardía a flor de piel, la pasión se desbordaba cada vez que se encontraban solos.
Sesshoumaru volvió a sentir aquello parecido a un pinchazo en el corazón. Sólo lo sentía cuando besaba a Rin, cierta calidez lo envolvía y lo hacía convertirse en el hombre que todos estos años ella trató que él fuera. Sólo con ella podía hablar, no se sentía hostigado ni hastiado. Rin, hacía mucho tiempo había dejado de ser uno más de sus caprichos para convertirse en la única mujer que verdaderamente había amado con locura.
Él acarició sus mejillas, aquella piel suave y tersa que ardía bajo el roce de sus dedos.
Ella sentía su rostro arder, no tenía que adivinar que sus mejillas estaban al máximo del escarlata en que se podían tornar. Nunca, ningún hombre la había hecho sentir así. Nunca con un beso, nunca con una suave caricia, nunca con una mirada.
Sus ojos estabas fijos los de uno en los del otro. Sus miradas transmitían miles de señales, pero esta vez ella no fue capaz de reconocerlas.
Preciosa, quiero que seas mía…
Sesshoumaru, por favor, ya no sigas.
No te comprendo, Rin…
Entonces te pondré las cosas claras. No estoy lista para ningún tipo de relación…
Su voz se resquebrajaba a cada palabra, luchaba con sus ojos para no soltar ni una de las lágrimas que se arremolinaban. Sentía un dolor en el pecho. Era su corazón, que se despedazaba con cada pensamiento de alejarse de él.
Sólo dime que me perdonas.
Yo no tengo nada que perdonarte.
Quiero oírte decirlo.
Bien, entonces, te perdono. Pero ya no insistas…
Esta mañana… tú…
Sé bien lo que pasó esta mañana, no… dame tiempo, por favor…
Sesshoumaru se puso de pie y se despidió con un beso en la mejilla.
Al momento en que cerró la puerta tras la salida de Sesshoumaru Rin sintió que el corazón se le partía en dos mitades. Corrió a su habitación y lloró hasta que el sueño venció las ganas de continuar llorando.
Sesshoumaru volvió a la casa de Inuyasha, lo esperaba con un abrigo en las manos. Kagome cargaba a Satoshi dormido.
Todo está en orden, los papeles están en la caja fuerte.
Entonces, lo harás?
Sí.
Cometes un grave error Sesshoumaru…
No lo creo. Me lo ha dicho en todos los tonos, mejor me voy y los dos olvidamos. Ya se durmió?
Sí.
Sesshoumaru cargó a Satoshi y lo llevó a su cama. Lo arropó y lo besó en la frente.
Te quiero, pequeño. No me olvides…
Salió de la habitación y se encontró con Inuyasha y Kagome. Kagome lo abrazó como despedida. Ya en el camino al aeropuerto.
Seré más joven que tú, pero te digo que estás cometiendo un grave error.
Inuyasha!
El que lo llamara en ese tono significaba que estaba sintiendo dolor.
Oye, Sesshoumaru… qué crees que va a pasar cuando ella se de cuenta que la abandonaste?
No la abandoné…
La abandonaste! Ella creyó en ti! Eres su mejor amigo, su confidente… quizás no la abandonaste como tu pareja pero sí la abandonaste como su amigo y créeme que esta, no te la perdonará.
…-
Aquel silencio significaba mucho, pero lo más importante era que lo escuchaba.
Debes esperar. Ella no te ha dicho que no te quiere. Pero compréndela. Su prometido la abandonó, y viene el pelmazo este y mira lo que le hace… es una mujer. No puedes esperar que del día a la noche acepte que te ama…
Tú…
No seas tan estúpido y escúchame. Sí, soy menor, sí, has tenido muchas más amantes… no, amantes, no, compañeras de cama. Pero, yo supe aceptar mis sentimientos, dejé mis caprichos a un lado y esperé por Kagome… Sé su amigo, estoy seguro de que ella te lo dirá cuando esté lista. Si te vas ahora, te valdrá olvidarla, porque ella lo hará. "Si amas algo déjalo libre, si vuelve, es tuyo, sino, nunca lo fue".
Por eso me voy, la dejo libre.
Ba-ka! Ella te dejó libre. Tú debes volver a ella. Te pidió tiempo. Pero no es para que lo pases con una mujer en tu cama. Es para que lo pienses, ella te conoce y sabe de tus caprichos. Y te diré algo, si Rin es sólo un capricho más y la hieres, te parto la cara. De acuerdo?
Lo que digas.
Llegaron al aeropuerto y Sesshoumaru estaba listo para abordar cuando sonó su celular.
Bueno?
Sesshoumaru!
Su voz sonaba aterrada.
Rin? Estás bien?
Ayúdame! Por favor!
Voy para allá
Apúrate!
Estoy muy lejos, qué pasa?
Yuuji… va a tumbar la puerta…
Llama a la policía…
No puedo… él es policía…
Bloquea la puerta, voy en camino!
Sesshoumaru salió del avión y fue corriendo al parqueo.
Sesshoumaru!
Inuyasha estaba aún allí, inmediatamente se acercó al auto.
Bájate, yo conduzco.
Qué pasa?
Rin está en aprietos… Baja ya!
Inuyasha le confió el volante de su deportivo, pues sabía que Sesshoumaru era un conductor experimentado en altas velocidades. Apenas subió Sesshoumaru arrancó provocando que las llantas chillaran. Inuyasha se apresuró a ponerse el cinturón de seguridad.
Oye, calma!
El imbécil ese está apunto de derribar la puerta de Rin! No me digas que me calme!
El motor del auto rugía a la vez que los neumáticos devoraban el asfalto. Sesshoumaru esquivaba y rebasaba con gran facilidad, el auto estaba mostrando su mejor rendimiento.
Si le hace algo lo mato! Te juro que lo mato! Maldito bastardo!
Cuando llegaron al apartamento de Rin, Sesshoumaru sintió el corazón abandonar su cuerpo. La puerta estaba violada. Entró sin pensarlo.
RIN! RIN! DONDE ESTÁS!
RIN, SOMOS SESSHOUMARU E INUYASHA!
Sesshoumaru corrió a la habitación. No estaba, fue al baño, tampoco. Al volver al pasillo, vio algo que lo dejó petrificado. La sangre se le heló y sentía tremendo dolor en el pecho. Se acercó a la puerta de la habitación de huéspedes. La puerta estaba llena de golpes.
INUYASHA!
La puerta estaba cerrada, Sesshoumaru rompió el cerrojo de una patada. Entraron, la imagen ante ellos, los aterró tanto que no se pudieron moverse. Sesshoumaru reaccionó primero y se lanzó sobre ella.
Continuará…
N.A: Bueeeno,que les parece? Les diré que hay cosas que ni me imaginaba que iba a ser capaz de poner. Espero que lo disfruten en grande.
Gracias en especial a Eli, que me ayudó en este cap. A Ceci, sí, te partiste la cabecita también tratando de ayudarme, mil gracias. Lou, lo prometido es deuda. Gracias por tus mega-testa-review, los adoro. Alis, espero que te puedas dar una escapadita y dejarme otro mega-testa-review, Aki, mi nueva victima... (Ves Ceci? Siempre tengo a quién torturar ;p), Denisse, Claudia, InuSesshogirl, Syren888, Kagi35, o me dejas el review o no publico más XXD (puro cuento). Crystal-Darling, grax! FENIXGIRL, Saya, me gustaría que me dijeras qué esperabas exactamente del cap 9, se puede solucionar ese problemita, aún queda mucho por escribir.
Espero que el fic no esté volviéndose cansón, si es así me lo dicen. XD
Aquí les dejo un avance del cap 11 (quizás lo convierta en una tradicion, quién sabe?)
-Vendrás a vivir conmigo, preciosa?
