-Hermione, por favor, ¡esto es importante!
-Ah, si claro. O sea que recurrís a mí en asuntos importantes, ¿no? Esta mañana no pensabais igual.
Esta vez Harry se dirigió a Ron:
-Ron, ¡dile algo!
-Eeh... esto... Hermione, creo que Harry tiene razón, tenemos que hablar. Es... sobre la poción. Harry tiene un plan.
-¿Un plan que me incluye? Oh, vaya, todo un detalle por vuestra parte.
-Bueno, ya está bien, ¿no? ¿Podéis dejar vuestras diferencias para otro día? Deberíamos pensar en qué hacer con las pociones.
-Bueno- dijo Hermione- estoy echando un vistazo a algunos libros pero... no sabemos el hechizo que ha utilizado Snape. Creo que sólo hay una solución.
-Tomarla- dijo Ron.
-Sí- añadió Harry- he estado pensando que lo mejor sería tomarla estando juntos... por si nos ocurriera algo. Lo que no sé es dónde podríamos hacerlo sin que nadie nos viera, un lugar donde nadie pudiera entrar.
-Bueno, si queréis saber mi opinión, lo mejor será el cuarto de baño de chicas. Ya sabéis, hacerle una visita a Myrtle a la hora de la cena, cuando todos bajen. No creo que vaya a aparecer alguien por ahí. Además, sólo serán diez minutos.
-Creo que tienes razón, Hermione, eso será lo mejor. En fin, deberíamos subir a la sala común a dejar las cosas de clase. Y esperemos que nadie se haya enterado de lo que ha pasado en la clase de Pociones.
Lo que menos podía imaginar Harry en ese momento era que la mitad de los alumnos que estaban pasando las Navidades en Hogwarts ya sabían lo que había ocurrido.
Llegaron corriendo a la sala común. La única persona que se encontraba allí era Neville. Parecía soñar despierto. Estaba sentado en uno de los sillones, mirando fijamente su Veritaserum, que estaba apoyado en uno de los reposabrazos. Ni siquiera pareció inmutarse cuando ellos se acercaron. Ron, Harry y Hermione se miraron. No hizo falta una palabra para saber lo que estaban pensando.
-Harry, Ron y yo habíamos pensado si se te había ocurrido algo... sobre la poción.
-Ehh?... ah!... pues... no se...
-No pasa nada, tenemos un plan- fue Harry quien habló.
-¿Un plan? ¿Para qué? ¿No se supone que hay que tomarla y ya está?
-Sí- dijo Hermione- pero imagínate que de repente aparece alguien y empieza a hacer preguntas... que no quisieras responder.
-Pero... ¿qué podemos hacer?- Neville seguía sin comprender. Hermione continuó hablando.
-Tenemos un plan. Sabemos de un lugar, donde no hay nadie nunca, y donde nadie entra. Aprovecharemos para ir en seguida.
-Pero ahora... quiero decir, en seguida será la hora de la cena, ¿no?
-Por eso, es el momento idóneo para hacerlo. Además, solo serán 10 minutos.
-Está bien.
-Una cosa más- dijo esta vez Ron- ¿has visto a alguien por aquí? ¿Le has contado a alguien lo del Veritaserum?
-No, creo que no, por aquí no ha pasado nadie- respondió Neville.
-En fin- dijo Hermione- será mejor que vayamos ya. ¿Tenéis todos el frasco? Entonces vamos.
Salieron los 4 de la sala común, y antes de llegar a su destino, tuvieron que hacer varias paradas, ya que cada dos por tres se encontraban con un profesor o algún prefecto. Pero bueno, después de casi veinte minutos, por fin lograron llegar. En cuanto abrieron la puerta se dieron cuenta de lo enorme que continuaba siendo aquel sitio. Justo en el centro estaban los grifos del agua, y lo que era lo mismo, la entrada a la Cámara de los Secretos. Un lugar en el que Ron y Harry habían estado durante su segundo año en el colegio. Al fondo estaban los servicios individuales, cada uno con su puerta verde. Y también estaba Myrtle, apoyada en la ventana circular que había en una de las paredes.
-¡Harry! Qué sorpresa. Cuánto tiempo sin venir por aquí ha hacerme una visita. Oh, estoy tan feliz... buaaaaaaaah!
Y empezó a llorar, para variar.
-Oh! Bueno... esto... yo también me alegro de verte, Myrtle. Pero lo cierto es que en seguida nos iremos.
-Vaya, que raro, no sé cómo no me lo había imaginado. Nadie quiere estar con Myrtle, a todos os da igual cómo esté yo... buaaah!
Y entonces se oyó un fuerte golpe, seguido de un plof. Myrtle se había metido por uno de los retretes.
-Bien hecho Harry, así ya podremos estar solos- dijo Ron.
De repente, la puerta se abrió y cuando todos miraron hacia allí se quedaron boquiabiertos.
