Se suponía que nadie les había seguido. Pero había dos personas que habían pasado por alto... Los gemelos Weasley.
-¿Que... que... qué estáis haciendo vosotros aquí?- preguntó Ron.
-Bueno hermanito, ¿pensabas que nos íbamos a perder el espectáculo? ¡Para nada! No todos los días uno se toma un Veritaserum.
-ASí que lo sabéis... pero, ¿cómo?.
-Bueno, a estas alturas lo sabe ya todo el colegio.
-¿Pero como sabíais que estábamos aquí?- esta vez fue Hermione la que habló.
-Bueno, tenemos un mapa en nuestro poder, y puede decirnos donde está quien queramos.
-¡El mapa del merodeador!- exclamó Harry.
-Exacto. Bueno, podéis empezar cuando queráis. Nosotros os vemos desde aquí- estaban justo al lado de la puerta.
-O sea que no pensáis iros- dijo Ron.
-Para nada hermanito.
-Muy bien, pues no podemos esperar más. Hay que hacerlo cuanto antes- dijo Hermione.
Todos siguieron su consejo y sacaron las pócimas.
-Será mejor no pensárselo dos veces. Vamos allá.
Acababan de comenzar esos diez minutos de secretos compartidos. Bueno, realmente fueron nueve, ya que Fred y George consiguieron estar callados durante tan solo sesenta segundos. Comenzó la ronda de preguntas.
-Bueno, habría que comprobar si funcionan las pócimas, ¿no crees, Fred?
-Estoy totalmente de acuerdo contigo, George. ¿Por quién empezamos?
-De... ¿de qué estáis hablando?
-Oh! Tranquilo Neville, no pasa nada. Solo que... bueno, vamos a aprovechar la ocasión. En fin Ron, nos preguntábamos si habías buscado ya pareja para el baile.
Rápidamente pensó la respuesta en su cabeza, pero no fue la misma que salió de su boca.
-No- respondió.
Vaya, parece que los deberes le han salido bien- comentó Fred- ¡esto es mejor que inventar artículos de broma!.
Una gran sonrisa apareció en los rostros de los gemelos.
-Y bien- esta vez quien habló fue George- ¿no has pensado en pedírselo a nadie?
Ninguno de los cuatro que estaban bajo los efectos del Veritaserum se atrevía a hacer o decir nada. Sólo Ron podía contestar a aquello.
-Pues... no.
-Bueno, pues no es tan difícil hermanito. Sólo tienes que decir,¿quieres venir al baile conmigo, Hermione?
-¡¡¿¿QUÉ!- Harry y Hermione estaban completamente perplejos y asombrados.
-No es algo tan difícil de imaginar. Los veranos en La Madriguera, esos continuos enfados... está completamente pillado por ella.
El tiempo se iba acabando, y el color rojo no sólo predominaba ya en el pelo de Ron, si no también en su rostro. Y no sólo en el de él, sino que se extendía también al de Hermione.
-¿No vas a decir nada, Ron? Fred, me parece que hemos acertado. Bueno, y por curiosidad ya para dejaros tranquilos, ¿tú tampoco tienes pareja para el baile, verdad Harry?
-Eh... pues no.
-Oye pues haber si te animas con Ginny, que está completamente loca por ti desde que te conoció. Todo el día Harry por aquí, Harry por allí... en fin, que le haría mucha ilusión. Bueno, parece que se os acaba el tiempo. Nosotros nos vamos que tenemos ya ganas de cenar. ¡Nos vemos luego!
Los gemelos se fueron de allí, dejando la puerta cerrada tras ellos y un profundo silencio. Nadie era capaz de decir nada. Neville porque no se atrevía; y Harry, Ron y Hermione porque estaban asimilándolo que acababa de pasar. Sobre todo Ron que a medida que iba pasando el tiempo, se iba poniendo más y más rojo. Finalmente, después de un par de minutos, fue Hermione quien comenzó a hablar, pero no dijo mucho.
