Hola! bueno aquí ataco con el cap 12, un poco sobre la exterminadora Sango, ya sabrán que aquí es fiscal (así que sigue luchando contra el mal)
Lou, compaciendo tus peticiones, (para eso estoy) logré el flsh back que tanto anhelabas, así que aquí está con mucho cariño para tí.
Ceci, Eli, Mary, grax por estar ahí, all the day, all the time.
Capítulo 12
El Dolor de Sango.
Sango y Miroku entran en el apartamento, abrazados y riendo. Miroku le susurra al oído y ella ríe y se sonroja.
-…Vamos, princesa, la noche es corta…
-Sí, pero tengo mucha hambre. Y tengo que ir a mi apartamento.
-A que?
-Tengo que buscar ropa.
-Hm! No quiero que vayas.
-Y qué se supone que haga? A lo mejor si me pongo tu ropa mañana para ir a la corte… pero es que eres tan fuerte que tus camisas me quedan como pijama.
-Me gusta que te pongas mis camisas.
Miroku la abrazó por la espalda y la besó en el cuello.
-O mejor aún, me gusta cuando no usas nada…
-Miroku!
-Qué? Bien, vamos a cenar, primero. Qué quieres comer?
-No quiero salir, así que improvisaré con lo que tengas.
-En ese caso, mejor cocino yo.
-Gracias…
-No, no quiero decir que cocines mal, me encanta tu comida, pero soy el rey de la improvisación. Quieres algo ligero o…
-Sorpréndeme.
-Que te sorprenda? Suena tentador, qué tal si te relajas en un baño caliente y cuando la cena esté lista te acompaño?
-Suena tentador. Te espero…
Sango estaba en la tina, recostada con los ojos cerrados, Miroku se arrodilló a su lado y la besó en la mejilla.
-El agua está buena?
-Riquísima! Pero no creo que hayas preparado la cena tan rápido.
-Tienes razón, no cociné. Preparé un rico cóctel de frutas y está listo para degustar con unas copas de champán.
-Delicioso…
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Rin está hablando con Kagome, era la primera vez que podían hacerlo con calma.
-Rin… ya… no quiero verlo… le voy a pedir el divorcio…
-Espera, Kagome, calma. Por qué te apresuras a eso? Es decir…
-Mira, no sé si lo que pasó la otra vez es verdad o mentira y se lo perdoné… Y también le dije y le dejé bien claro que no habría segunda vez… Lo amo, Kami lo sabe… pero no me voy a quedar con él si eso es lo que él quiere…
-Kagome, déjame ver las fotos…
-Para qué?
-Recuerdas que trabajé en un laboratorio forense? Puedo determinar si son falsas o no. Vamos a ver las fotos.
Rin se sentó frente a la laptop y abrió el archivo con las fotos. Después de unas dos horas.
-Qué es lo que haces?
-Ya casi termino… Y… Ja! Lo sabía!
-Qué cosa!
-Son falsas, una y cada una de ellas. Cortaron la cara de Inuyasha de otras fotos y las pegaron ahí. Y ésta…
Inuyasha besaba apasionadamente a una mujer.
-No tienes un vestido igual a ese?
-Negro? Hm...
-Kagome, esa eres tú. No tú… cortaron tú cara y pusieron la de esta mujer… y es algo vieja… es de antes que Satoshi naciera…
-Rin, esa es la foto de la graduación!
-Eso prueba que él no mentía.
-Kami! Qué hice!... Espera y la llamada? Él sigue negándolo y yo lo escuché bien claro cuando ella le dijo cariño.
Justo en ese momento tocaron a la puerta.
-Será Sesshoumaru?
Rin fue a abrir la puerta, su sorpresa no pudo ser mayor al ver quién era.
-Inuyasha!
Kagome se encerró en el estudio, se mordió el labio inferior con algo de remordimiento.
-Hola, Rin… Necesito hablar contigo… Kagome está aquí, verdad?
-Pues…
-No importa, si no me contesta el celular, menos va a hablarme en persona…
-Inuyasha, cálmate y dime qué te pasó? Estás herido…
Al Kagome escucharla quiso salir corriendo a verlo, pero el recuerdo de la llamada, la detuvo.
-No importa… Sesshoumaru está aquí?
-No, no ha llegado… Esa herida es muy profunda, con qué te la hiciste?
-Un vaso. No te dijo dónde estaban unas llaves?
-No, no ha llamado tampoco. Oye, no piensas decirme qué pasa?
-Renuncié a la firma y Kagome no me aguanta, así que me voy a Nara.
-A Nara! Qué? Te volviste loco!
-No puedo hacer nada! Ya renuncié.
-Y porqué renunciaste?
-Kagome no me cree una palabra de lo que le digo, así que todo lo que haga y repita será en vano. La famosa llamada que me echa en cara… yo me estaba bañando… Hace meses que tenía que trabajar en un caso con una mujer de mi pasado… cuando ella se enteró de que estaba casado, me asedió, se metía en mi habitación y me… no me dejaba en paz… en la última noche, se metió en mi habitación mientras yo me bañaba, Kagome llamó y ella deliberadamente contestó mi celular. Nunca lo supe, sino hasta hoy. Kagome no me creer� de eso estoy seguro, la conozco demasiado bien… Dile que en una semana le devolverán el depósito…
-Qué depósito?
-Había comprado una casa para ella, era una sorpresa para nuestro aniversario… pero ya no… lo devolverán a la cuenta.
-No… no te vayas… déjame hablar con ella…
-Rin, no quiero que me acepte devuelta porque me quedé sin dinero. Quiero que me perdone… Ni sé lo que quiero! Yo no hice nada…
-Le ocultaste la verdad. Me lo acabas de decir, hace meses que tienes ese problema…
-Tienes razón… Solo quiero que vuelva conmigo…
-Hablaré con ella… Ven, déjame curarte esa herida, se ve mal.
-No me importa… Rin, cuando la veas, dile que la amo con todo mi corazón…
-Ella lo sabe…
-No puedo vivir sin ella, Rin…
-Ni ella sin ti… todo se aclarará. El amor todo lo vence.
-Todo por culpa de esa… te juro que me faltó poco para darle, tantos golpes se me antojaron, eso no es mujer… es una…
-Inuyasha. Cálmate, todo se va a aclarar. Ya probamos que las fotos son falsas, incluso hay una en la que lo que cambiaron fue el cuerpo de Kagome.
-Dile que la amo.
-Se lo diré.
Kagome supo que su esposo le había dicho la verdad, lo único de lo que él no se atrevía a hablarle era de su pasado amoroso, lo cual la convertía en una mujer celosa, muchas veces histérica. Tenía las manos en el pecho, aguantando su corazón mientras le pedía y casi la impulsaba brincar a sus brazos.
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Sango y Miroku llegan a un apartamento. Ella tiene los ojos vendados y él desde atrás y sus manos en la cintura de ella, la guía.
-Ya me la puedo quitar?
-No, aún no.
Luego de entrar al apartamento, Miroku le quitó la venda y ella quedó admirada con los arreglos que había hecho. Todo el lugar estaba iluminado con velas, colocadas sobre la chimenea y en todo el piso.
-Esto es precioso. Er-dónde estamos?
-Pues verás, estamos en el sitio geográficamente correcto. Justo entre nuestros hogares y a 15 minutos de nuestros respectivos trabajos.
-Vaya! Qué conveniente. De quién es?
-Mío…
-Te vas a mudar?
-Y tuyo, si aceptas…
-Aceptar qué?
-Vivir conmigo en una etapa de prueba que suele proceder al matrimonio…
En sólo unos segundos Sango procesó la información y la propuesta oculta en aquella oración.
-Miroku! T-tuh…
-Te amo y quiero que seas la madre de mis hijos.
Ella se lanzó a sus brazos y entre besos le dio el sí.
-Quizás unos 3 ó 4…
-Todos los que quieras…
-Hasta 10?
-Todos, todos!
-Qué tal 20?
-Qué tal todos los que se puedan?
Miroku la tomó en sus brazos. La llevó hasta la habitación principal. Había un futón en el centro, todo el rededor estaba lleno de velas y al lado del futón había una bandeja, una botella en hielo y una fuente llena de fresas.
-Cena, bebida, y postre…
-Er-no. Sólo bebida y postre…
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La mañana los sorprendió haciendo el amor, la pasión y el erotismo los rodeaban como una espesa aura. El clímax inminente se acercaba, sus cuerpos eran uno. Extasiados, ella se recostó en su pecho y él la rodeó con sus brazos, sonrió y esa sonrisa se convirtió en una risa incontrolable.
-Qué pasa, mi amor?
-No te di la verdadera sorpresa. Lo olvidé…
-Cómo que lo olvidaste? Este apartamento, las velas…
-Sabes qué? Quiero una fresa.
-Ahora quieres comer?
-Anda, antes de dormirnos. Quiero que me la des de tu boca.
-A ver…
Sango se incorporó y abrió la fuente de las fresas y al ver lo que estaba en el medio, se lanzó sobre Miroku.
-Qué pasa?
-E-es de verdad?
-Claro que es real. Era la sorpresa…
-Es precioso…
Miroku tomó el anillo que estaba entre las fresas y se lo puso a la vez que la besaba.
-Serás mi esposa?
-Claro que sí…
Se besaron. Miroku acarició su espalda desnuda a la vez que la abrazaba.
-Sango…
-Sí?
-Te amo.
-Yo también te amo, mi amor…
Sango tomó una fresa y la sostuvo con los dientes, acercó su rostro al suyo, él, sonrió y mordió la fresa, sus labios se encontraron en un frenético y apasionado beso.
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Sango llegó a su apartamento y notó algo raro. La puerta estaba forzada. Entró y sostuvo el aliento.
-Sango…
-Kohaku!
Un joven en sus tempranos 20, de pelo castaño, alborotado y ojos castaños y enrojecidos descansaba sobre el sillón de la sala.
-Kohaku, dónde estabas?
-Dónde estabas tú, vine anoche.
-Kami, Kohaku. Debes ir a un hospital…
-No, sólo necesito dinero.
-No, no te daré dinero para que te drogues.
-Eres rica! Dame dinero!
-No, Kohaku, no soy rica, no tengo dinero…
-Vamos al banco, tienes dinero en el banco…
-Kohaku, soy fiscal, sabes qué significa eso?
-Que tienes dinero, y me lo darás.
-No te voy a dar dinero, no me lo pidas.
Kohaku le vio el anillo y la tomó de la mano con fuerza.
-Suéltame!
Sango tenía los ojos cristalizados por las lágrimas, la destrozaba ver a su hermano menor en ese estado, lo había hospitalizado varias veces sin éxito alguno. Cerró la mano en un puño. Kohaku forcejeaba para abrirle la mano.
-Dame ese anillo!
-No! Kohaku, no, por favor!
Kohaku la golpeó en la cara. Ella se pasó la mano sobre el golpe y sintió el incipiente sabor a sangre en sus labios. Él se arrodilló frente a ella.
-Perdóname, hermanita, perdóname…
Justo en ese momento, Miroku llegó con un ramo de rosas.
-Amor, te falta mucho…
-Miroku…
-Qué te pasó!
El golpe se comenzaba a marcar más que un simple colorado.
-E-el es mi hermano… Kohaku…
-Y quién te hizo esto?
La sangre de Miroku hirvió al entender que ese golpe se lo había propinado Kohaku. Sango lo detuvo al ver la actitud violenta que su novio había adoptado.
-Miroku, no!
-Infeliz, cómo te atreves a golpearla así!
-Miroku! Miroku, detente!
Sango rodeó su rostro con sus manos.
-Cálmate, mi amor. Se descontroló, es todo. Vete al apartamento, te alcanzo allá.
-No, no te voy a dejar sola.
-Entonces espérame en mi habitación. Por favor.
Miroku se sentó en un lugar apartado en el comedor. Kohaku continuaba disculpándose.
-…Ayúdame…
-No te voy a dar dinero…
-No, intérname… N-no quiero volver a lastimarte…
-Cuándo fue tu última dosis?
-No lo recuerdo… dos o tres días…
-Te internaré, pero prométeme que esta vez no te escaparás.
-Te lo prometo…
-Escucha, Kohaku, eres mi hermano y te amo. Pero no tengo tanto dinero como crees y cada vez que te interno, me cuesta mucho dinero, tanto que me endeudo, así que esta será la última vez que te interne.
-Te lo prometo… te lo juro…
Sango le acarició la mejilla.
-Vete a dar un baño, luego te llevaré al centro.
Mientras Kohaku se bañaba, Miroku miraba a Sango de manera reprobatoria. Ella se sentó en sus piernas y lo besó en la mejilla.
-Mi amor, nos llevarías al centro de rehabilitación?
-Porqué permitiste que te golpeara?
-Estaba frenético, pronto su cuerpo le demandará más drogas, quería mi anillo para comprar más…
-Cuántas veces lo has internado?
-Tres. Pero nunca me lo había pedido.
-Crees que esta vez se quede?
-Si no lo hace, no lo volveré a ayudar.
Luego de que Kohaku saliera ya vestido, Miroku los llevó a un centro de rehabilitación. En el camino.
-Sango… me perdonas?
-Sólo cuando hayas pasado el tiempo de abstinencia.
-Lo siento…
Hubo silencio.
-Le dijiste mi amor… es tu novio?
-Sí. Kohaku, Miroku y yo nos vamos a casar…
-Entonces, el anillo… no…
-Sí, es el anillo de compromiso…
-Perdóname…
Luego de 2 largas y tortuosas horas, se marcharon dejando a Kohaku bajo el tratamiento de desintoxicación. Llegaron al nuevo apartamento.
-Lo siento, Miroku, pero creo que mejor me voy a mi apartamento.
-Porqué?
-No creo que hoy sea buena compañía…
-Y yo no quiero dejarte sola.
Sango sonrió con algo de sarcasmo.
Deja el teatro Miroku… hasta que Kohaku esté limpio es una carga… y yo soy su única familia… mi hermano es drogadicto y debo lidiar con eso…
Lidiaremos con eso.
No! Miroku… sé que no vas a aguantar…
Los ojos de Sango se habían cristalizado. Miroku la besó en la frente y la abrazó.
-Sango, esto es sólo un bache en el camino. Nunca supuse que tu vida fuera perfecta, de hecho, lo poco que hablas de tu pasado me hace ver y entender que tu vida ha sido dolorosa. Todos tenemos algo que queremos ocultar a los demás…
Sango ocultó su rostro entre sus brazos.
-Me quedaré contigo ésta y todas las noches en las que me necesites a tu lado y aunque digas que no, ahí estaré.
-Miroku…
-Sango, te pedí una mano y me diste tu corazón. Ayudarte con tu hermano es sólo una forma de agradecerte.
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-Flash back-
Rin y Sesshoumaru estaban en la casa de Jaken. Rin se puso de pie y despidió de ambos con un beso en la mejilla.
-Se me hace tarde…
-Oye, Rin, espera, está muy oscuro para que andes sola, te llevaré…
-Yo la llevo, igual me iba.
-Pero Sesshoumaru, si vas en vía contraria…
-No importa… te llevaré…
-Gracias.
Llegaron al apartamento de Rin, el cerrojo tenía un pequeño problema y se trababa, así que Sesshoumaru fue a ayudarla.
-No tenías que bajarte de tu auto.
-No te voy a dejar sola en la calle…
Luego de abrir la puerta, Rin se acercó para besarlo en la mejilla, Sesshoumaru le iba a devolver las llaves y sus labios se encontraron. El rostro de Rin se tiñó de inmediato de un profundo escarlata. Sesshoumaru no dejó que se alejara mucho más y tomando su rostro entre sus manos la volvió a besar.
-Sesshoumaru!
Sesshoumaru puso un dedo sobre sus labios. Luego lo sustituyó con los suyos.
-Hasta mañana.
Se marchó y dejó a Rin con tamaña interrogante. Al día siguiente, Sesshoumaru fue a buscarla a primera hora.
-Hola, voy a desayunar, me acompañas?
Sesshoumaru la saludó con un beso.
-Er- Sesshoumaru… tenemos que hablar…
-De qué?
-No lo tomes a mal, pero no soy tu tipo…
-Y cuál es mi tipo?
-Crees que no sé lo que te gusta? Cambias de novia más rápido que de ropa interior…
-Sabes algo? No me conoces.
-No?
-No. Si me conocieras supieras que me gustas, que me traes loco… Quiero que seas mi novia…
-Waaa!
-Qué dices? Quieres ser mi novia?
-Y-yo… e-es que…
Sesshoumaru sonrió y volvió a besarla, ella pasó sus brazos por su cuello y le respondió el beso. Al separarse juntó su frente con la de Rin.
-Qué hiciste de desayuno?
-Kami! Se debe haber quemado!
Rin corrió a la cocina, y sus sospechas eran ciertas. Su desayuno era un trozo de carbón. Luego de desecharlo, se sentó al desayunador junto con Sesshoumaru.
-Tengo frutas…
-No, vamos, te invito.
Camino al apartamento de Sesshoumaru, él hizo una llamada. Al llegar, todo estaba listo. La mesa estaba arreglada y exhibía un delicioso desayuno. Luego de disfrutar aquel manjar, Sesshoumaru abrazó a Rin por la espalda y la besó en el cuello.
-A qué hora sales hoy?
-Hm…! A las 4.
-Iré por ti, espérame en los bancos de la escalera central…
-S-Sesshoumaru…
-Vamos, se te hace tarde…
-No, comienzo a las 9.
-Ven conmigo.
Rin se puso de pie y por alguna razón, Sesshoumaru no se pudo contener y la besó. Saboreó sus labios, lo que la incitó a suspirar, él aprovecho aquel espacio entre sus labios e insertó su lengua acariciando los recónditos rincones de su boca. Se separaron al sentir la urgencia de volver a respirar. Sesshoumaru acarició sus mejillas sonrojadas, ella se apoyó en su pecho y él la rodeó con sus brazos.
-Sesshoumaru…
-Sí?
-No crees que nuestras edades…
-A ti te importa?
-Pues… no tanto…
-A mi no me puede importar menos.
-Entonces a mi tampoco.
Sesshoumaru la besó.
-Te llevaré a la universidad.
En el camino, Sesshoumaru tomó su mano y la besó.
-Rin…
-Sí?
-Qué tal si guardamos el secreto? Por un tiempo…
-Porqué?
-Quiero algo sólo nuestro. No hay nada mejor que un secreto. Qué piensas?
-Pues… será algo difícil porque luego si no puedo hacer algo con las chicas, no podré explicarles…
-Está bien…
-Trataré… y recemos por que Kagome no se de cuenta…
Sesshoumaru volvió a besar su mano. Al llegar a la universidad, se despidieron con un beso.
Han pasado varios días, era de noche. Sesshoumaru espera a Rin dentro de su auto, y ella sale corriendo y riendo. Kagome le grita que la espere y ella le responde que la llamará al día siguiente.
Llegaron al apartamento de Rin con un paquete de comida rápida. Sesshoumaru la carga dejando la comida en el comedor y la lleva a la habitación. La besa apasionadamente a la vez que la deposita con extrema suavidad y ternura sobre la cama.
Rin se encontraba rodeando su cuello con sus brazos él se sostenía con sus brazos sobre ella tratando de saciar su sed con su piel.
Rin… está bien?
Ella asintió. Sesshoumaru la volvió a besar. Se sentía como una bestia, no se podía controlar. De alguna manera logró hacerlo y entre besos y dulces caricias la desvistió lentamente, aún besándola pasó de sus labios a su cuello, pecho y abdomen. Volvió a sus senos y disfrutaba al máximo cada gemido y suspiro que ella dejaba escapar de sus labios. Bajó una mano a su feminidad y la sintió estremecerse, notó que su piel se erizaba y sonrió, Con suavidad separó los pliegues calientes y húmedos de piel, al sentir que estaba lo suficientemente húmeda y besándola apasionadamente, procedió a penetrarla. Al hacerlo en su totalidad, ella rompió el beso y aferrándose a su espalda dejó escapar un grito, sus ojos se adornaron con dos pequeñas lágrimas. Sesshoumaru estaba perplejo. No se atrevía a moverse, su rostro mostraba cierta desazón e incertidumbre. Reaccionando rápidamente llegó a la certera conclusión de que era su primera y decidió hacerlo inolvidable para ambos.
-Estás bien?
-Espera…
Al cabo de unos minutos, Rin movió sus caderas, lo que le dio la señal a Sesshoumaru para continuar. Entre besos, caricias y embestidas sentía a Rin envolverlo y apretarlo en su interior. El hecho de saber que era su primero lo excitó a sobremanera y dejó correr su esencia a la vez que colapsaba sobre ella. Una extensa sesión de besos y caricias, palabras ausentes, innecesarias, Rin buscó refugio en sus brazos y Sesshoumaru no dudó en brindárselo.
-Me gusta cómo se oye tu corazón.
-Sí? Y te dice algo?
-Que me quieres mucho… es así?
-Mucho más…
Sesshoumaru la apretó entre sus brazos a la vez que ella lo besaba. La vio quedarse dormida entre besos y caricias. Sesshoumaru despertó con los besos de Rin en todo su rostro. La rodeó por la cintura pegándola a su cuerpo.
-Hola…
-Pequeña, dormiste bien?
-Sí. Y tú?
-Gracias a ti.
Rin sonrió y volvió a besarlo.
-Pequeña…
-No me digas así.
-Por qué?
-Porque no soy una niña.
-Claro que no. Eres una mujer… si no quieres que te diga pequeña, cómo te diré?
-No lo sé, como quieras, menos pequeña…
-Hm…! Preciosa… te gusta?
-Síi. Me gusta mucho!
-De ahora en adelante serás mi preciosa…
Sesshoumaru se incorporó y notó rastros de sangre en las sábanas. Puso sus manos rodeando la cintura de su preciosa y la besó en el cuello.
-Por qué no me dijiste que era tu primera vez?
-Creí que lo sabías.
-Me alegra haber sido tu primero.
-Fin del Flash back.-
Sesshoumaru escuchó la puerta abrirse y salió de sus pensamientos. Rin acababa de llegar.
-(Fui tu primero, cómo me gustaría ser tu último.)
N.A: Qué les pareció? Verdad que Miroku es un amor? Tan comprensivo y...
Sesshy no se queda atrás, tan sexy...
Sesshoumaru: No me digas Sesshy...
Mizuho: Pero mi amor...
Sesshoumaru: Creí que había dejado claro cuándo y cuándo no llamarme así.
Mizuho besó a Sessshoumaru.
Mizuho: Te lo prometo. Ahora espérame en la habitación que ya estoy terminando.
Gracias a todas por seguir mi fic, las adoro, he notado nuevos lectores y eso me alegra muchísimo. Seguiré dando lo mejor de mí y espero que lo disfruten.
No se pierdan en el próximo capítulo...
-Es Please Forgive Me, de Bryan Adams… en un concierto de él fue que Inuyasha me propuso matrimonio…
Si no conocen la canción les recomiendo que la bajen o traten de escucharla, pues la canción juega un papel importante en el próximo capítulo.
