-Ron, yo…

Pero Ron simplemente se encaminó hacia la puerta, y salió del baño de las chicas. Justo en el momento en que se escuchaba el portazo, Harry comenzó a dirigirse también hacia la puerta, pero Hermione logró frenarle.

-Harry, creo que es mejor dejar a Ron tranquilo con el tema de…

-Sí, ya lo sé, no te preocupes. Voy a buscarle.

Primero decidió bajar el comedor, pero en seguida se dio cuenta de que Ron no habría bajado… así que tras pensar en ello se fue directamente a la habitación. Y efectivamente, allí se encontraba, sentado sobre la cama. El también se sentó, y se quedó callado. Había decidido no decir nada, y dejar que fuera Ron el que decidiera contarle algo. Y lo hizo tras un rato de silencio.

-No sé cómo han podido hacerme esto. No te habrás creído nada de lo que han dicho, ¿verdad Harry?

-Emmm… bueno… supongo que no… no… no lo sé. ¿Por qué no lo desmentiste?

-¿Y cómo iba a hacerlo?- Ron estaba comenzando a ponerse rojo una vez más aquel día- Tú no lo entiendes…

Sea lo que sea, a mi me parece bien. De verdad. Pero creo que deberías aclararlo con Hermione. ¿Por qué no quedas con ella mañana?

-Pero… yo no quiero que cambien las cosas entre nosotros.

-Entre nosotros no cambiará nada. Sólo entre tú y Hermione.

Era increíble lo rápido que había madurado Harry en tan poco tiempo. Y es que no le había quedado más remedio, estar amenazado de muerte por el mago tenebroso más poderoso de todos los tiempos no le había dejado otra opción.

-Voy a bajar a por algo de comer, estoy muerto de hambre. ¿Vienes, Ron?

-No, creo que me quedaré aquí.

-Muy bien, entonces te subiré algo. Hasta luego.

Se levantó de la cama y salió de la habitación. No le hizo falta bajar hasta la cocina para encontrar algo de comida porque en la sala común parecía que se estaba celebrando todo un banquete. Neville y Hermione estaban cenando, mientras Ginny les observaba. Fue Hermione la primera que se percató de la presencia de Harry.

-¡Harry! ¿Has hablado con Ron? ¿Está…?

-Bien, sí, está estupendamente, no te preocupes. Se le pasará.- Se fijó en la comida, había pollo, cerveza de mantequilla, zumo de calabaza y pastelitos de chocolate.- ¡Vaya! Parece que habéis terminado con las reservas de la cocina.

-Ah! Por cierto, estuvimos con un elfo que decía conocerte. Dijo que mañana te traería un regalo, y que tiene muchas ganas de verte- dijo Neville a Harry.

-¡Vaya! ¿Habéis estado con Dobby?

-Sí, pero muy poco rato- contestó Hermione.

-Bueno, ¿alguien piensa contarme ya qué es lo que pasa con Ron?- Ginny aún no sabía nada de lo que había ocurrido hacía unos minutos.

-¿Ron? Nada, en serio. Es una larga historia. Tal vez algún día…

-Oh, si, quiera contármelo. Lo entiendo.

Y, por primera vez en aquella noche, Harry se fijó en Ginny. Y lo hizo como nunca antes lo había hecho. Recordó aquello que le habían dicho Fred y George. Se fijó en sus ojos, y sobre todo en su sonrisa. Al darse cuenta de que Harry no dejaba de mirarla, se comenzó a poner nerviosa.

-Bueno, si no vais a contarme nada creo q me voy.

Era entonces o nunca. Sacó fuerzas de donde pudo, y lo hizo.