-Ginny, ¿no tendrás pareja para mañana, verdad?
No había podido mirarla, pero algo era algo.
-Eemm… pues… no.
-¿Querrías venir conmigo?- Lo dijo sin pensarlo dos veces.
-Bueno, está bien.
Y de nuevo una tonalidad rojiza se hizo visible en la cara de uno de ellos, en este caso en la de la pelirroja. El silencio volvió a adueñarse de la sala común durante unos minutos, Harry apenas podía levantar la mirada del suelo, mientras Hermione y Neville parecían disfrutar de la situación. Una gran sonrisa se había apoderado de sus caras. Se nuevo Ginny tomó las riendas de la situación.
-Y vosotros… ¿ya sabéis con quién iréis al baile?- aunque parecía decidida, lo cierto era que le temblaba la voz. Sin duda estaba nerviosa.
-No, lo cierto es que no, pero no te preocupes- le primera en contestar fue Hermione, y después lo hizo Neville.
-Pues… no.
-Bueno, si queréis que os ayude sólo tenéis que avisarme, ¿vale? Ah! Se me acaba de ocurrir… tal vez funcione. Neville, ¿a ti te gustaría ir con Luna? Ya sabes, esa chica…
-Oh! Si… bueno, vale. Está bien.
Neville también se sonrojó. Y de nuevo tomó la palabra la hermanita de Ron.
-Bueno, ¿y tú, Hermione?
-Gracias, pero de verdad que no hace falta.
-Pues entonces creo que voy a buscar a Luna. Mañana te cuento, Neville. En fin, que paséis una buena noche.- Se dio la vuelta para salir por la puerta y prácticamente chocó con Harry. No se acordaba que se encontraba allí. Jamás había pasado tanta vergüenza como entonces, ni siquiera la primera vez que vio a Harry en la madriguera. Se separó de él y salió por la puerta.
-Bueno- dijo Harry- creo que voy a subirle algo de las sobras a Ron, debe estar hambriento.
-Sí, y yo creo que me voy a mi cuarto. Nos vemos mañana chicos- añadió Hermione.
-Hasta mañana Hermione. ¿Vienes, Neville?
-Sí, claro.
Así que los dos chicos hicieron acopio de lo que quedaba sobre la mesa (un par de cervezas de mantequilla y unos muslos de pollo) y subieron a llevárselo a Ron. Cuando entraron en la habitación le vieron metido en la cama, completamente dormido. Así que sin hacer ruido dejaron las cosas sobre una mesita y también ellos dos se metieron en la cama. Harry no tardó en escuchar los suaves ronquidos de Neville, aunque ese no fue el verdadero motivo por el que no puedo pegar ojo en buena parte de la noche. Si pasara algo entre Ron y Hermione, él… probablemente ya no volvería a llevarse tan bien con Ron, ni a hacer las mismas bromas… Por otro lado hacía mucho que Voldemort no daba señales de vida… finalmente con esos pensamientos logró quedarse dormido, casi al amanecer.
La mañana del 25 de diciembre nadie se levantó pronto para bajar a desayunar, pues no tenían ninguna clase. Aunque la inquietud por abrir los regalos fue lo que despertó a más de uno. Precisamente el sonido de los papeles de regalo fue lo que despertó a Harry aquella mañana. Ron estaba abriendo sus paquetes.
-¡Vaya! ¿Cuántas cosas no?
Ron miró hacia su izquierda, y vio a Harry, con su habitual pelo revuelto. Poco a poco se iba incorporando para abrir los regalos.
-Sí, Feliz Navidad Harry.
-Feliz Navidad, Ron. ¿Otro jersey rojo?
-Ya ves, hay cosas que no cambian.
Una mirada les bastó para echarse a reír. Parecía que todo lo ocurrido el día anterior no les había afectado para nada. De repente, un sonido que provenía de fuera de la habitación hizo que desaparecieran repentinamente esas sonrisas de los rostros de los chicos.
