No sabían quién podía estar al otro lado, pero no tardaron en descubrirlo.
-¿Se… señor Potter? ¿Está usted despierto, señor?- era una voz chillona y aguda, e inconfundible. Se trataba de Dobby, un elfo bajito, de orejas puntiagudas y llamativos ojos verdes.
-¡Dobby! Sí, claro, entra. Tengo algo para ti…
Harry se levantó y abrió la puerta para que Dobby entrara. Tras esto, regresó donde se encontraba su cama, y saco de debajo su baúl, lo abrió, y buscó dentro algo que sabía que le gustaría a Dobby. Eran un par de calcetines, uno rojo y otro negro. Los sacó y se los dio al elfo.
-Oh! Pero, señor, usted no tiene que dar nada a Dobby. Es Dobby quien le trae un pequeño regalo. Quería demostrar una vez más su gratitud al señor por salvar a Dobby de su amo…antiguo amo.
-No pasa nada, Dobby.- aprovechó para abrir el pequeño paquete, aunque ya se imaginaba el regalo. Y no se equivocó. Tenía en sus manos un par de calcetines de distinto color, uno rojo, con el escudo de Gryffindor, y otro blanco con la insignia de Hogwarts.
-Muchas gracias Dobby. Me los pondré antes de bajar.
-Dobby está muy agradecido por su muestra de cariño, señor, pues él mismo hizo los calcetines con sus propias manos.
-Muchas gracias Dobby, de verdad.
-Dobby también se pregunta qué tal está el señor Ron.
Ron se dio la vuelta y le miró. Dejó sus regalos a un lado y cogió un puñado de grageas multisabores Bertie Bott, y se acercó a él.
-Muy bien Dobby. ¿Te apetece un caramelo?
-¿Caramelo? Oh! Dobby acaba de recordar que debe bajar a la cocina, hay mucho trabajo. Dobby espera que el señor Potter baje a verle algún día, señor.
-Claro que sí, Dobby. Cualquier día de estos bajamos a hacerte una visita.
Y sin más, el pequeño elfo de ojos redondos salió de la habitación. Durante la conversación, Neville se había despertado, pero había optado por haberse quedado metido en la cama. Ahora que Dobby se había ido, se incorporó en la cama.
-Feliz Navidad, chicos.
-Feliz Navidad, Neville- dijeron Harry y Ron a dúo.
No tardaron en descubrir los regalos que quedaban. Había de todo: libros, ropa, grageas de sabores, bombas fétidas. Cuando terminaron de verlos, se vistieron. El primero en bajar a la sala común fue Neville, momento que aprovechó Harry para hablar con Ron.
-¿Has pensado ya lo que vas a hacer con Hermione?
-¿Hermione? Ah, si. Supongo que luego hablaré con ella. Después de comer, o en el baile… no se. Por cierto, ¿al final encontraste pareja? ¿Se lo pediste a Ginny?
-Bueno…- comenzó a decir Harry, pero no hizo falta aclarar nada más.
- Será mejor que bajemos- dijo Ron.
-Sí, vamos.
