Bajaron al comedor, desayunaron, y después aprovecharon que hacía buen tiempo para volar con la Saeta de Fuego de Harry. Estuvieron toda la mañana en el campo de Quidditch prácticamente solos, ya que la mayoría de la gente estaba tirándose bolas de nieve y haciendo muñecos, aunque no de la manera muggle, sino con fáciles conjuros y hechizos.

Pronto llegó la hora de la comida, y con ella el nerviosismo entre los estudiantes de Hogwarts. Estaban deseando que llegara la tarde para ver cómo estaba decorado el comedor. Y, por supuesto, para saber quién iría con quién al baile.

Esta vez, cuando Harry y Ron fueron al comer, pudieron fijarse en si faltaba alguien, algún alumno de Snape que tal vez no hubiera tomado la poción. Pero sorprendentemente todos estaban allí. Nadie había decidido no tomar el veritaserum. Y la hora de la comida también trajo algo nuevo, era la primera vez que coincidían todos tras la charla de la noche anterior. Hermione estaba sentada junto a Ginny, y justo enfrente estaba Neville, y junto a él se sentaron los otros chicos. De los cinco tan sólo Neville se atrevía a levantar la mirada del plato, y había un silencio que no era normal. Finalmente fue Ginny la que se atrevió a decir algo.

-Oh! Acabo de acordarme… ¿Por qué no me lo recordaste, Neville?

-¿Yo? ¿Recordarte qué?

-¡Lo del baile! Ya hablé con Luna, y me dijo que iría contigo. Pero le tengo que decir una hora para quedar.

-Bueno… no se.

-Está bien, ya quedaré luego con ella- dijo Ginny.

Tan sólo un minuto después Hermione se levantó de la mesa y se fue, presumiblemente, a la sala común o a su habitación.

-Creo que yo también me voy. Nos vemos luego- dijo Ginny.

Poco después de que se fuera fue Harry quien aprovechó para intentar hablar con Ron.

-Deberías hablar cuanto antes con Hermione.

-Sí, lo se. Lo que no sé es qué le voy a decir. Oye, ¿y por qué no nos olvidamos del baile? Podríamos quedarnos en la sala común, y…

-Ya oíste a Dumbledore, es obligatorio. Piensa que sólo va a ser una fiesta, nada más. Vamos a intentar pasarlo lo mejor posible, ¿a que sí, Neville?

-Emm… ¿sí?- Neville apenas se estaba enterando de nada, estaba en su mundo particular.

-Bueno, tal vez tengáis razón. Bajaremos, comeremos todo lo que encontremos, beberemos todo lo que queramos y después a descansar. Sí, suena bien.

Terminaron de comer y los tres se levantaron de la mesa. Cuando apenas habían dado unos pasos, Ron se fijó en dos chicos que seguían comiendo. No veían a los gemelos desde el incidente en el cuarto de baño.

-Me las pagarán- susurró Ron- puede que no hoy, ni mañana, pero esta me la guardo.