Como en la hoja que les daban junto a la carta que se les enviaba a los alumnos de Hogwarts a principios de curso no ponía nada de llevar la túnica de gala, los chicos podían ir vestidos a la fiesta con la ropa que quisieran. Harry y Ron se decantaron por unos vaqueros, y unas camisetas roja y blanca respectivamente. Neville iba un poco más elegante, con unos pantalones de vestir y una camisa. No hace falta decir que, como es habitual, apenas tardaron 10 minutos en prepararse, mientras que Hermione y Ginny habían subido después de comer, y aunque eran las cuatro, todavía no habían aparecido. Así, mientras esperaban los chicos estaban jugando al Risk mágico. Era igual que el Risk muggle, sólo que como pasaba con el ajedrez mágico, las piezas se peleaban entre ellas y se echaban unas a otras fuera del terreno de juego. Iba ganando Neville, algo poco usual, por lo que Ron y Harry se iban enfadando cada vez más. No por Neville, sino porque no sabían perder. Bueno, más que no saber, no les gustaba nada.

La primera en llegar a la sala común fue Ginny. Estaba increíble, incluso su propio hermano se quedó boquiabierto cuando entró por la puerta. Llevaba el pelo ligeramente ondulado. Iba maquillada, aunque no demasiado. Tan sólo una sombra de ojos clara, algo de máscara de pestañas y brillo de labios. En cuanto a la ropa, llevaba un vestido azul claro de tirantes que le llegaba por debajo de las rodillas.

-¡Vaya!- exclamó Ron.

-E… estás muy guapa- dijo Neville.

-Sí, estás muy guapa- se apresuró a decir Harry. Fue con el comentario de Harry con el que Ginny se ruborizó.

-Gracias. Por cierto, ¿todavía no ha bajado Hermione?

-Pues no, supongo que en seguida bajará- dijo Ron.

-Bueno, ¿y ya se sabe con quién va a ir?- y es que Ginny todavía no se había enterado de nada.

Una vez más se quedó sin saberlo. Eso sí, por poco tiempo, porque justo en ese momento Hermione bajaba por las escaleras. Estaba casi tan impresionante como Ginny. Iba con el pelo prácticamente liso y suelto, con colorete que marcaba sus pómulos, una camiseta verde semi-transparente que dejaba entrever su figura, y una falda negra hasta las rodillas. Antes de que nadie pudiera decir nada, Ron se apresuró a hablar.

-Bueno, ya estamos todos. Será mejor que bajemos.

-Sí, o si no haremos esperar a Luna- añadió Ginny.

Aunque aún no eran las cinco, las puertas del comedor ya estaban abiertas, y eran muchos los alumnos que esperaban dentro. Era una situación un tanto extraña, ya que no solían coincidir todos vestidos sin su túnica y su ropa del colegio. Los que no habían cambiado su atuendo eran los profesores, que poco a poco iban llegando. Otra de las cosas inusuales era que las mesas principales habían desaparecido del comedor, aunque sí había unas mesas más pequeñas en las que se encontraban los aperitivos y bebidas. Y otra de las cosas que llamaban la atención era que en uno de los extremos del comedor había un pequeño escenario.

Mientras observaban todo aquello la pareja de Neville ya había llegado, así que no esperaron más y entraron al comedor.

Quien tampoco tardó mucho en aparecer fue Dumbledore, que tan extravagante como siempre dio la bienvenida a alumnos y profesores.