DE VACACIONES AL FIN! CELEBRANDO POR HABER SALIDO DE VACAS Y HABER PASADO
Aquí el Cap 17, perfecto, largo y delicioso… (Según yo)… Bueno, espero que lo disfruten.
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Capítulo 17
La Amante de Sesshoumaru
Rin sale de la sala de cirugías. Se quita el gorro y lo tira al piso. Rabia. La cabeza baja, la mirada perdida. Tristeza. Mira sus manos, aún amarillas por el yodo y con rastros del talco que tiene el interior de los guantes. Impotencia. Kagome salió detrás de ella.
-Rin…
-No…
-Oye, Rin, por mejor médico, cirujano que seas… no eres Dios, ni puedes jugar a serlo…
-Todos los días jugamos a ser Dios… Todos los días devolvemos a la vida a 4 ó 5 pacientes…
-Pero no todos los días nos llega un paciente con una bala en el cerebro y otra en el corazón…
-Hablaré con la familia, ya llegó?
-No. Era un narco. Están buscando alguien que se haga responsable…
-Un narco? Traficante?
-De opio…
Unos policías las interceptaron camino al lounge.
-Cómo está el traficante?
-Murió…
-Le hicieron un favor a la ciudad…
Rin se enfureció a más no poder.
-No, ustedes le hicieron un favor a la ciudad. Si hubiese dependido de mí, estaría vivo.
-Sabe cuántos niños mueren a diario por culpa de hombres como ese?
-No cree que es mejor que vayan a la cárcel y pagen por sus crímenes?
-No me importa…
-Salga de mi vista!
Entraron al lounge.
-Rin…
-Qué! Lo siento… mejor me voy… tengo dos días sin dormir y ya se me comienza a notar…
-Sin mencionar tu mal humor.
-Sí, hoy estoy algo al revés…
Kagome le dio una palmada en la espalda.
-Me llevas? Inu no puede venir.
-Tienes suerte que me quedas de paso.
En el camino, estaban en un embotellamiento.
-Lo que me faltaba.
-Oye, y cómo van las cosas con Sesshoumaru.
-En pausa. No he podido hablar con él.
-Rin, va a ser casi una semana…
-Tuvo que ir a Nagoya de urgencia y hablamos un par de veces, pero hace dos días que no hablamos…
-Oye, Rin… tú no estarás esperando que Sesshoumaru te diga lo que siente…
-Creo que sería mejor esperar a que se congele el infierno.
-Nunca te lo ha dicho?
-Nunca.
-Ni se le zafa? A Inuyasha se le zafaba cuando discutíamos…
-Nada. Sesshoumaru no discute, se queda callado…
-Es verdad que es un iceberg con patas.
-No, no tanto. Quizás nunca lo oiga decirlo, pero me lo demuestra…
-Son uno para el otro.
-Que Kami te oiga!
Rieron. Al Rin llegar al apartamento, se metió a su baño y luego en su cama. Sesshoumaru se apoyó de la puerta y creyendo que estaba dormida, se dispuso a salir. Ella lo notó.
-Sessh!
-Hola, preciosa…
Se acercó a la cama y se sentó a su lado. Ella lo abrazó con fuerza y lo besó en la mejilla.
-Cómo estás?
-Yo bien, llegué anoche. Y me cansé de llamarte.
-Fue un caos total. Me pasé toda la noche y la mañana en cirugías.
-En ese caso, descansa…
-Tienes algo qué hacer?
-No. Porqué?
-Me gustaría tenerte de almohada un rato.
-Sólo si aceptas salir conmigo esta noche.
-No sé si me despierte… Pero te prometo salir contigo.
Sesshoumaru se acomodó a su lado y ella lo abrazó, refugiándose en su pecho.
-Preciosa…
-Sí?
Rin levantó la mirada apoyando la barbilla en el pecho de él. Él acarició sus mejillas y apartó varios flequillos que caían sobre su rostro. La vio a los ojos y ella pudo identificar cierto brillo en sus ojos. Un brillo que hace mucho creía perdido para siempre. Rin sonrió.
-Yo también te extrañé, Sessh…
Aún no sabía la razón, pero no podía evitar sentir el calor en sus mejillas cada vez que ella lo llamaba Sessh. Ella se recostó sobre su pecho nuevamente. Él la abrazó y cerró los ojos dejando que sus sentidos se embriagaran de su esencia. Así abrazados y sin notarlo, se entregaron a los brazos de Morfeo.
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Inuyasha llega con Satoshi y al ver la bata sobre el sillón de la sala, sonríe. Entra en la habitación y la ve acostada boca abajo, atravesada en la cama. Se quita la camisa y los pantalones, dispuesto a darse un baño. Todo con el máximo cuidado de no despertarla.
Al salir del baño, con unos boxers y la toalla al cuello, sonrió al verla con Satoshi sentado en sus piernas.
Hola, mi amor…
Hola…
Se inclinó sobre ella y la besó. Sonrió y pasó su mano por la cabeza de Satoshi.
-No me despeines!
Rieron. Inuyasha se sentó a su lado y la besó en la mejilla. Se acostó rodeándola por la cintura.
-De verdad odio cuando haces doble turnos.
-No más que yo. Cómo estás?
-Bien. Algo abandonado de tu parte, pero sigo vivo…
-Qué malo eres!
-Es broma. Pero quiero que descanses… Así podré jugar contigo esta noche…
Se lo susurró al oído y la besó en el cuello.
-Veremos qué se puede hacer con eso…
Kagome se recostó en su pecho, él la rodeó con sus brazos y Satoshi estaba entre ellos.
-Usabas camisa y corbata… dónde estabas?
-No me lo vas a creer.
-Pruébame…
-Estaba en la finaciera…
-Qué?
-Desde ahora estoy a cargo de la financiera.
-P-pero tú…
-Sí. Hablé con Sesshoumaru… me… me disculpé y…
Kagome sonreía y comenzó a llenarlo de besos. Satoshi rió y se tapó la cara dejando los dedos separados para espiar entre ellos. Inuyasha lo abrazó a la vez que reían.
-Mi vida…
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Rin sentía cierta calidez que la rodeaba, no quería despertar, no quería enfrentar la verdad que le esperaba. Sintió ese perfume tan familiar, tan cerca y sonrió entre sueños a la vez que evocaba en sus sueños al propietario de tal aroma.
-Sesshoumaru…
Despertó al sentir que todo temblaba. Era Sesshoumaru, estaba haciendo algo parecido a reír. Rin se abrazó más a él.
-Estás riendo?
-No pude contenerme…
-Por qué no?
-Porque me hiciste cosquillas… qué soñaste preciosa?
-Tienes cosquillas? No lo recuerdo…
-No me cambies el tema…
-No te voy a contar mi sueño.
-Entonces quieres que se cumpla…
Rin se sonrojó a más no poder.
-Qué pasa, preciosa?
-Sí… quiero que se cumpla… de hecho, apenas puedo esperar…
-Preciosa, sabes qué? Tengo hambre…
-Me traes un hamburger grande con doble carne, doble queso, papas grandes y refresco de dieta…
Sesshoumaru no pudo evitar estallar de la risa.
-Qué?
-Te vas a comer todo eso para aplacarlo con un refresco de dieta?
-De lo que estoy segura es que hoy no quiero salir. En realidad no tengo hambre.
-En ese caso… descansa.
-No me dejes sola…
Sesshomaru acarició su rostro.
-Descansa, preciosa.
Era cerca de medianoche, Rin sentía una suave y extraña caricia, no lograba identificar qué podía acariciar su rostro con tanta suavidad y dulzura. Sintió la caricia en sus labios y un exquisito aroma inundar sus sentidos. Abrió los ojos sonriendo. Sesshoumaru estaba a su lado y era quién acariciaba su rostro con una flor.
-Sesshoumaru…
-Hola, preciosa… descansaste bien?
-Sí, gracias…
-Estás bien despierta?
-Ahora sí… Gardenias! Cómo lo supiste?
-Lo recordé de repente…
-Gracias, son preciosas…
-No, son bonitas… tú eres preciosa… Sabes algo? Desde que recuperé la memoria… tenía un gran sentimiento de vacío, de algo que me faltaba… hasta que te volví a encontrar…
-Sesshoumaru…
Sesshoumaru bajó la cabeza.
-Detesto cuando entonas mi nombre de esa manera… ya lo sé. Tiempo…
Rin lo besó suavemente en los labios.
-Sólo si me prometes que iremos paso a paso.
-Como un cuentagotas.
Rin sonrió y lo volvió a besar. Sesshoumaru la tomó por la cintura y la pegó a su cuerpo. Él estaba de pie, ella, arrodillada sobre la cama, sus manos se encontraron sobre las mejillas de ella.
-Rin…
-Sí?
Sesshoumaru la vio a los ojos. Esta vez, realmente brillaban, transmitían un sentimiento como de calma, de paz en el alma. Rin sonrió entendiendo que le estaba diciendo que la quería.
-Yo también…
El beso no se hizo esperar. Ella sentía un rastro de fuego por la piel que sus manos acariciaban, algo parecido a un corrientazo recorría su espina. Rompieron el beso. Ella sonreía.
-Ya me dio hambre.
Rieron. Estaban sentados uno frente al otro. Sesshoumaru le mostró un recipiente con frutas frescas y ella sonrió y lo besó. Comenzaron a disfrutar de las frutas que ya estaban cortadas en trozos.
-Te diré un secreto, Sesshoumaru…
-Cuál?
-Es la primera vez, en casi 8 años, que ríes…
-No tenía motivos para hacerlo.
-No?
-Te lo acabo de decir. Desde que desperté y hasta que te volví a ver, sentí que algo me faltaba…
-Sessh…
Rin no podía creerlo, Sesshoumaru expresaba sus sentimientos. Hizo las frutas a un lado y lo abrazó.
-Recuerdo esto. Siempre me abrazabas…
-Qué más recuerdas?
-Que las fotos que te regalé, son de cuando estuvimos juntos…
Sesshoumaru la apretó entre sus brazos.
-Preciosa… te irás a tu departamento cuando esté listo?
-Cuando esté listo, lo sabrás.
-Y hoy? Te quedarás conmigo?
-Sesshoumaru, disfruta el momento…
Sesshoumaru levantó su rostro y acarició sus mejillas, acercó su rostro al suyo y se besaron apasionadamente. Rin pasó sus manos por su cabeza, enredando sus dedos en el sedoso pelo platinado. Los deslizó en toda su extensión. Él la abrazaba por la cintura.
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Rin despertó y se encontraba sola en la cama de Sesshoumaru. Se sentó y vio a su alrededor, ni señas de Sesshoumaru. Vio su reloj, eran las 5 de la mañana. Lo sintió entrar y se hizo la dormida. Comprendió que Sesshoumaru había estado en la calle. Lo sintió cerca de ella y lo vio desvestirse y meterse en el baño. Sesshoumaru se dio un baño y volvió a acostarse a su lado. Ella todo el tiempo se hizo la dormida. Apretó las manos para evitar llorar.
-(No voy a llorar! No le voy a dar el gusto! Kami, sabía que aún no se podía! Él sigue con sus andanzas! No, debió ser otra cosa… Sesshoumaru es mujeriego, pero no me engañaría, y menos en el mismo día… Calma, Rin, no te vallas a echar cuerpo a tierra…)
La alarma del despertador sonó a las 6 de la mañana. Sesshoumaru la apagó de inmediato. Rin abrió los ojos.
-Hola, preciosa…
-Hola…
-Es muy temprano, descansa un poco más.
La mirada de Rin era dura y acosadora, pero al ver sus ojos ambarinos y su mirada suave y tierna, no pudo continuar. Nunca había podido continuar enfadada con él después de ver sus ojos, y esta vez no era excepción. Sesshoumaru se sentó en la cama y la besó en la mejilla.
-La fiesta es la semana que viene. Ahora tienes que ir conmigo…
-Ya sabías que me toca rotar, veré qué puedo hacer. Porque si Kagome va…
-Cómo es que sabías desde hace un mes que te tocaba rotar?
-Es fácil, es por turnos. Puedo saber desde hoy que me toca en 6 meses. El mes que viene es de Kagome, luego va Kashimi… y así…
-Hoy no te toca trabajar.
-No… pero tengo una reunión a las 10.
Sesshoumaru se levantó y se fue al baño. Salió al rato con un pantalón puesto y el pelo y el torso mojados y otra toalla en el cuello.
Creí que te habías vuelto a dormir…
-Soy yo o te ves más fuerte?
-He hecho un poco de ejercicio. Tú me lo dijiste, que debía hacerlo.
-Sí…
Sesshoumaru se vio al espejo, el pelo estaba realmente largo.
-Me lo corto?
-El qué?
-Ya me llegan más debajo de los hombros.
-A mí me gustan así. Te ves más joven.
-La verdad es que odio cortarmelo.
-Pues déjalo largo, te ves más… sexy…
-Sí?
Se deslizó como un lince sobre su presa hasta que quedó sobre Rin. La besó en el mentón y en las mejillas. La vio fijo a los ojos y la besó tiernamente.
-No tienes idea de lo que me haces…
Rin estaba sonrojada, abrió los ojos como luna llena al sentirlo excitado.
-Tengo una reunión a las 8, pero me tienes que prometer que al medio día me irás a buscar a mi oficina.
-No que vas a estar en una reunión?
-No importa. A la 1 me irás a buscar.
Rin lo besó y se levantó.
-Qué quieres desayunar?
-A ti…
-Con calma, no te adelantes el postre.
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Rin y Kagome salieron de la sala de reuniones, Rin miró su reloj.
-Las 12 y 15…
-Qué pasa?
-A la 1 tengo que ir a la oficina de Sessh…
-Sessh? No!
-Sí.
-Relajas!
-No…
Kagome la agarró de las manos y estaba que brincaba de la felicidad.
-Tienes que contármelo todo!
-Pues no fue muy dramático, ni nada por el estilo… es que cuando le iba a decir lo mismo, se puso tan triste… no lo soporté…
-Sólo tú lo has visto con más de una emoción.
-Mira, Kagome, se le pusieron los ojos como opacos y bajó la cabeza… me dijo que ya lo sabía… no pude contenerme y lo besé…
-Al fin!
-Sólo hay algo que… me preocupa…
-Oye, es Sesshoumaru, no te va a decir que te ama así a la ligera…
-Eso lo sé… y no es eso… es que… Nunca lo he visto sonreír… Ríe, sí, se carcajea… pero nunca lo he visto sonreír sinceramente, sin ocultar dolor… es como… cuando lo ha hecho, tiene la tristeza reflejada en sus ojos…
-Es verdad… pero… Oye, y viviendo juntos… cómo se aguantaron?
Rin se sonrojó a más no poder.
-Qué te pasa?
-La última vez que estuve con alguien fue…
-Con Yuuji, me imagino…
-No… nunca me acosté con Yuuji y doy gracis a Kami…
-Con Shippo?
-No…
-Kami! Rin! Dime ya!
-Con Hakudoushi…
-Queee! Cómo?
-Shippo era demasiado tímido y nunca intentó nada…
-Yuuji, un bestia…
-Hakudoushi… me arrepiento de lo que hice con él… quise usarlo para olvidar a Sesshoumaru y casi me caso con ese hombre…
-Gracias a Kami, resultó ser un idiota más…
Faltaba poco para la una y Rin subía en el ascensor hacia el piso en que se encontraba Sesshoumaru. Una mujer de curvas espectaculares, pelo largo y rubio le preguntó a dónde se dirigía.
-A presidencia…
-Lamento decirle esto, pero presidencia tiene todo el día en una junta, dudo mucho que la atiendan.
-Me están esperando, de lo contrario, me habrían avisado…
Sonó el celular de Rin.
-Disculpe… bueno?
-Rin, dónde estás?
-Cómo serás de desesperado, ya estoy llegando.
-Entra en mi oficina y espérame allí.
-Como quieras…
-Preciosa…
El silencio. Rin entendió y no pudo evitar sonreír.
-Yo también… Estoy a tres pisos de ti…
-Bien.
Cerraron la llamada. La mujer tenía una ligera sospecha de quién era el interlocutor de Rin.
-Vas a ver a Hamasaki?
-Sí…
La mujer no se contuvo un segundo más.
-Será mejor que te alejes de él. Sesshoumaru Hamasaki es mío, así que aparta tus sucias manos de él. Me escuchaste? Chiquilla?
Rin estaba perpleja. Las puertas del ascensor se abrieron, Sesshoumaru la estaba esperando, Rin sonrió.
-Que tengas un buen día…
La mujer vio sorprendida cómo Sesshoumaru la tomó por la cintura.
-Creí que no llegarías.
-Fui por Satoshi al jardín de infantes.
-Está contigo?
-No, Kagome se quedó con él.
-Mejor…
Sesshoumaru la había abrazado desde que salió del ascensor y aún seguían así. El pasillo se comenzaba a poblar.
-Vamos a mi oficina… hay demasiado público…
Rin rió. Al entrar en la oficina, Sesshoumaru cerró la puerta de un trancazo y la haló por una mano acercándola más a él y la besó con pasión. Acarició sus mejillas.
-Rin…
Sesshoumaru la besó en la mejilla.
-Tengo algo para ti.
-Sí? Qué es?
-Pero no sé si dártelo ahora o dártelo cuando seas mía…
-Hm! Tratas de convencerme de algo?
-No, de nada. Sólo que no quiero que influya.
-Hm! Tengo una idea… mi cumpleaños es dentro de poco, qué tal si me lo regalas de cumpleaños?
-No, ya tengo tu regalo de cumpleaños.
-Bueno. Me lo das cuando quieras.
Rin lo besó.
-Oye, Sessh… no te han dicho nada de mi auto?
-Te lo iba a decir esta noche… hablé con el mecánico hace un rato…
Sesshoumaru se sentó en su silla y Rin en el escritorio con el frente él. Sesshoumaru se puso de pie.
-Nunca se deja a una dama de pie.
-No te molestes…
-Rin…
Intercambiaron lugares. Sesshoumaru, antes de sentarse la besó.
-No me fijé esta mañana. Usaste el auto que te presté?
-Sí, lo he estado usando…
-Y te gusta?
-Me encanta… es tan suave… es decir no hay comparación, es una diferencia del cielo a la tierra entre tu auto y el mío… Pero, qué te dijo el mecánico?
-No sirve…
-Qué?
-Arreglarlo costará mucho más de lo que vale en realidad…
-P-pero… llamaré al seguro…
-Ya lo hice.
-Y qué te dijeron.
-Que tienes una fianza de 20 mil dólares, pero el seguro sólo cubre hasta daños a terceros… en otras palabras, como no es completo, no cubre vandalismo.
-Qué!
-Lo siento, preciosa…
Rin se puso de pie y comenzó a dar vueltas por toda la oficina murmurando cosas sin sentido. Sesshoumaru trató de llamar su atención varias veces sin éxito alguno.
-Rin!
-Qué? Lo siento e-es que… con lo de mi apartamento y ahora esto… no tengo tanto dinero… qué voy a hacer? Un préstamo? Ya sé. Qué tal si mi apuesto y encantador novio me hace un préstamo en su banco?
-No escuchaste una palabra de lo que te dije.
-Lo siento…
-Ven aquí…
Rin se acercó a él y él la besó.
-Me darás el préstamo? Sí?
-No puedo…
-Me lo supuse, no tengo nada que poner en garantía…
-Preciosa, me vas a escuchar o qué?
-Sessh… es que son demasiados problemas…
Sesshoumaru selló sus labios con un dedo.
-Escúchame. Lo harás?
Rin asintió.
-Lo de tu auto es caso perdido, no se puede hacer nada por eso. Por lo de tu apartamento, no te preocupes, yo me encargaré de todo hasta el último centavo…
Rin lo abrazó y lo besó en todo el rostro.
-Gracias… pero no estoy tras tu dinero. Así que mejor me facilitas un préstamo…
-Rin, quiero hacerlo. Sé bien que no estás tras mi dinero. Pero aunque me siguieras pidiendo tiempo, iba a hacerme cargo de eso.
-Porqué?
-Porque todo es mi culpa. No importa lo que pasara, nunca debí dejar que te fueras cuando lo hiciste.
-No, Sessh…
-Quiero pagarlo. Punto final.
-Bien. Te dejaré pagar lo del departamento, pero me tienes que dar el préstamo para comprar un auto.
-No me dejaste terminar. El Audi es tuyo…
-Qué! Estás loco! No puedo aceptarlo…
-Porqué no?
-Es demasiado… es un auto de medio millón de dólares…
-No lo es… cuesta 140 mil.
-Es demasiado caro…
-Rin… dime desde ahora si vas a rechazar cada regalo porque sea caro…
Rin bajó la cabeza y se recostó de su pecho.
-No es eso… es que de verdad no me interesa tu dinero… y esto que haces…
-Preciosa…
Sesshoumaru la besó con ternura.
-Olvida eso, ya lo sé…
-No sé qué decir… gracias…
-No tienes que decir nada. Sólo sigue llamándome como lo haces.
-Cómo? Sessh?
-Sí…
-Sessh.
Unieron sus labios en un apasionado beso, él acariciaba su cintura y su espalda con una tortuosa calma y la hacía estremecer. Se separaron debido a la falta de oxígeno. Sesshoumaru acarició sus mejillas sonrojadas. Rin sonrió.
-Debemos aprender a separarnos antes de morir de asfixia.
-No me importa si muero mientras seas tú quien beba mi aliento.
Rin sonrió. Sesshoumaru la veía a los ojos y se perdía en su mirada.
-Vamos a comer. Tengo hambre.
-Que quieres comer?
-Lo que quieras.
-Hm! Quiero algo sencillo. Vamos a comer Sushi.
-Sí.
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Sesshoumaru estaba sentado en el balcón. Rin se acercó con un vaso en las manos. Lo besó en la mejilla y le dio el vaso. Él lo puso en una mesa a su lado y la haló por los brazos haciéndola caer sobre sus piernas. Ella reía mientras él la rodeaba con sus brazos y la besaba en el cuello.
-Qué te divierte tanto, preciosa?
-Me haces cosquillas!
-Puedo hacerte mucho más que cosquillas…
-Suena tentadora, esa oferta…
Sesshoumaru estaba concentrado en su cuello y sonrió al escucharla suspirar. Comenzó a mordisquearla suavemente.
-Sessh!
Sonrió recordando cuándo ella lo llamaba en ese tono. Como arrastrando las palabras, sacando de su interior las fuerzas para llamarlo en un suave susurro que endulzaba su oído.
-Sessh!... N-no me vallas a marcar…
-Por qué no?
-Porque mañana tengo que trabajar y se verá…
-Y eso qué importa? Que sepan que eres mía…
-Sesshoumaruuu!
Sesshoumaru abandonó el cuello y reposó su barbilla sobre su hombro rodeando su cintura con sus brazos. Ella respiró aliviada, temía que si él seguía, no podría resistirse mucho más.
-Adoro el sabor de tu piel…
Se besaron. Rin se refugió en su pecho.
-Son las 11 de la noche…
-Estoy cansada.
-Te llevaré a tu cama.
Sesshoumaru la cargó y la llevó hasta su cama, la depositó sobre la misma y se sentó a su lado.
-Buenas noches…
-Dulces sueños…
Sesshoumaru acarició sus mejillas y la besó. Ella entrelazó sus brazos alrededor de su cuello. Se separó con tortuosa lentitud bebiendo su aliento a distancia.
-Si no lo hacemos así, no quedará mucho del caballero que prometí ser.
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La semana pasó en un abrir y cerrar de ojos. El día de la fiesta había llegado y Rin no había encontrado a nadie con quién negociar el turno.
-Kagome! Qué hago! Sesshoumaru espera que vaya!
-No me mires, Satoshi va a dormir donde mamá, porque no dejó de llorar todas las noches. Inuyasha se está desesperando.
-Te entiendo. Sesshoumaru ya parece animal en celo.
-Y por qué no?
-Tenía una visita…
-Ya te inyectaste?
-No.
-Y cuándo lo harás? Cuando te lo pida a gritos?
Rin viró los ojos exasperada.
-Reza para que no se acuerde de que lo habían hecho, si lo hace, te va a matar.
-Oye! Bájale un poco, estás algo agresiva.
-Perdón… es que tú me deseperas… por Kami, te regaló un Audi! Viven juntos y… Kashimi! Le preguntaste?
-Sí, Kagome! le voy a decir a un hombre que está enamorado de mí que si podría trabajar el turno de la medianoche porque yo quiero salir con mi novio. En qué mundo vives?
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La fiesta se llevaba a cabo en un lujoso hotel del centro de la ciudad. Todos usaban máscaras, según la tradición de los anfitriones, las máscaras se removerían después de medianoche. Al llegar Inuyasha y Kagome, Sesshoumaru se les acercó.
-Pudo salir?
-No, dice que lo siente…
La noche avanzaba entre animadas charlas y apretones de manos. Cerca de la media noche, Sesshoumaru notó que lo estaban viendo. Una pelirroja con un cuerpo despampanate. Se dirigió al bar por un trago y ella se sentó a su lado, lo tomó por el cuello y lo besó. Él la separó casi al instante y examinó su rostro. Cubierto casi en su totalidad, no había mucho que diferenciar, la vio a los ojos de un azul penetrante que atraían sin poder evitarlo. Puso cerca de sus manos una tarjeta, Sesshoumaru la vio, una llave de habitación. Ella se alejó soltando su corbata poco a poco.
Pocos minutos después, él subió a la habitación. La iluminación era escasa pero increíblemente seductora. Ella se acercó, sólo vestía una yukata negra, abierta en el espacio entre sus senos y hasta su ombligo que dejaba entredicho que no llevaba nada bajo ella. Con fiereza y agilidad comenzó a desvestirlo. Lo empujó y lo lanzó sobre la cama. Ya se había deshecho de su camisa y el pantalón ya estaba abierto. Un roce bastó para notar que ya estaba excitado. Ella podía sentir su interior arder al imaginarse aquella musculosa extensión dentro de ella.
Le susurró al oído casi como una súplica que entrara en ella. Él giró y se colocó sobre ella. Separó sus piernas a la vez que saboreaba sus senos. Al tocar su sexo notó que estaba húmeda y caliente, sonrió para sí. Entró en ella, quien arqueó su espalda al sentirlo por completo en su interior. Él comenzó con un movimiento lento y pausado. Sus gemidos lo excitaban cada vez más y lo incitaban a embestir cada vez con más fuerza.
Sus cuerpos sudorosos, resbalaban con sus movimientos al unísono. Ella arqueó la espalda a la vez que ahogaba un grito. Él la sintió apretarlo en su interior y dejó correr su esencia dentro ella. Cerró los ojos aferrándose a ella.
-MEGAN!
Esto la tomó por sorpresa. Él acariciaba y besaba todo su cuerpo. La rodeó con sus brazos y se acomodó a su lado. Ella se levantó y comenzó a recoger sus cosas.
-Qué haces?
-Me voy de aquí.
-Por qué?
-Es obvio… Supongo que hasta el amante más experto un día se equivoca…
Esto dejó a Sesshoumaru perplejo. Ella se marchó. Él hizo lo mismo y llegó a su apartamento. Se dio un baño y se quedó dormido en la sala.
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Rin llegó al apartamento a las 7 de la mañana. Fue directo a su habitación y comenzó a recoger sus cosas en una maleta. Sesshoumaru despertó y camino a su habitación la vio. Entró y la abrazó por la espalda, la besó en el cuello.
-Hola, cariño…
Ella se quedó inmóvil. Esas palabras… nunca las había escuchado de él. Sintió su cuerpo estremecerse. Se soltó de su abrazo y continuó metiendo su ropa en la maleta.
-Qué haces?
-Qué! No lo ves?
-Te vas de viaje?
-Me largo de aquí.
-Por qué? Qué pasa?
-No creas que no sé lo que hiciste anoche…
-Yo? Qué hice anoche?
-Sesshoumaru, no somos niños… Y si me vuelves a negar que te escabulles en la noche y vuelves en la madrugada, juro que te mato.
-…-
-Me lo imaginé. Gracias por la estadía y por… por…
-Rin, no sé qué hablas…
-Pues sigue sin saberlo! Ya estoy harta! Por Kami Sesshoumaru, el mismo día en que te dije que sí, te saliste y volviste a las 5 de la mañana! Y dormí contigo!
-Pero y qué es lo que piensas? Que me escapo a verme con mujeres?
-Y no es lo que haces? No es lo que hiciste anoche?
-Pero…
-PERO! PERO! Sólo eso sabes decir!
Sesshoumaru comenzó a sacar las cosas de la maleta al mismo ritmo en que ella las introducía.
-No permitiré que te vayas. Y mucho menos a un hotel.
-Vete al diablo! A dónde vaya no es asunto tuyo! Ya no! Deja de hacer eso!
-Rin! Háblame primero! Espera!
-Porqué voy a esperar? A qué voy a esperar? Ciertamente tú no esperaste ni un segundo. Olvídalo Sesshoumaru…
-Que olvide qué?
-Ambos sabemos que hemos estado en este juego por demasiado tiempo… estoy harta de este vaivén. Pero ya no, se acabó. No pudiste con lo único que te pedí… tiempo…
-Rin, te he esperado, te estoy esperando. No sé de qué hablas.
-Y de cuándo acá sabes de algo que no sea sobre ti! Es fácil, estoy harta de ti y de tus andanzas, si quieres ser un mujeriego por el resto de tu vida, adelante, pero no me convertirás en una más del montón. Sigue con tu vida y yo con la mía…
-Rin! Pero no sé de qué rayos hablas! Quieres saber lo de las madrugadas? Salgo a hacer ejercicio! Me voy a las 4 y vuelvo a las 5! Voy a la azotea, doy varias vueltas y vuelvo.
-No me vengas con cuentos! Sesshoumaru… Olvídalo, es simple, se acabó! Tómalo todo, tus vestidos y tu maldito auto!
Rin le tiró las llaves del auto. Sesshoumaru no comprendía nada en lo absoluto. El comportamiento de Rin era más que frustrante.
-Tengo que irme… volveré por esto cuando no estés aquí…
-Rin! Espera!
-No Sesshoumaru, estoy harta de esperar!
-RIN!
La haló por un brazo, ella se volteó y le dio una cachetada.
-Jugaste conmigo una vez, no volverá a pasar.
-Rin… yo… yo…
-NO TODO GIRA EN TORNO A TI!
-Yo te quiero…
Rin se detuvo en seco. A punto de dar la vuelta y saltar a sus brazos. Pero se detuvo en el impulso. Apretó los puños recordando que se había prometido no llorar. Con un intenso dolor en el pecho le gritó lo que para ella era la verdad.
-No Sesshoumaru, tú no quieres a nadie! A nadie que no sea a ti mismo!
Rin salió del apartamento. Sesshoumaru se vistió y salió tras ella. Iba a toda velocidad en su Mercedes. De repente sintió un fuerte dolor en pecho.
-No! Ahora no!
Perdió el conocimiento, su pie presionó el acelerador aún más y el auto se salió de control, se subió sobre la vía peatonal y se volcó, dio 4 vueltas y quedó sobre el techo. Varios testigos sacaron a Sesshoumaru de inmediato, pocos segundos después el auto estalló.
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Rin estaba haciendo una sutura y sintió un dolor punzante en el corazón. Una enfermera entró en la sala de suturas.
-Doctora, trauma uno, la necesitan ahora.
-Ya llegó?
-En un minuto.
Un residente entró en la sala de suturas y tomó el trabajo de Rin. Rin fue a la sala de trauma uno.
-Qué esperamos?
-Infarto al miocardio mientras conducía.
La experiencia le decía que esos pacientes casi siempre se perdían.
-Preparen el desfibrilador, sangre –O, adrenalina, dopamina, bandeja de toracotomía, rayos X…
Al momento en que los paramédicos llegaron, todo estaba listo excepto Rin para lo que venía. Al ver a Sesshoumaru, sintió que la sangre se le helaba y que el dolor en el pecho se hacía más insoportable.
-…Doctora! Está bien!
-Sí. Necesito que llamen a Kagome.
-Pulso débil. Ella está en cirugía.
-No importa, llámenla. Dopamina 5ml. Rayos X.
Tomaron los rayos X y lo medicaron.
-Se pierde el pulso. Está fibrilando, no hay sistólica!
-Desfibrilador! Carga 120v!
Rin efectuó la descarga. El monitor registró dos latidos y luego volvió a la línea cero. Continuó aumentado las descargas hasta los 360v, sin éxito alguno.
Cuando Kagome llegó, suprimió un suspiro y se llevó las manos a la boca. Rin estaba haciendo RCP, las lágrimas corrían libres por su rostro.
-5ml más de epinefrina!
-Rin!
-No me dejes! No me dejes!...
-Cúanto tiempo lleva sin pulso?
-15 minutos, está cianótico…
-Rin… ya…
-NO ESTÁ MUERTO! HE REVIVIDO HASTA DESPUÉS DE MEDIA HORA!
En un último intento, Rin le inyectó 10 mls de adrenalina directo al corazón y le dio una descarga máxima con el desfibrilador. No hubo cambios. Como único desahogo a sus frustraciones, Rin golpeó a Sesshoumaru con todas sus fuerzas en el pecho.
-SESSHOUMARU! CUÁNTAS VECES ME VAS A DEJAR!
……………………………
N/A: Qué les pareció? Mucho drama, verdad? (Sonrisa maliciosa). Se lo pueden agradeceer a mis grandes amigas Ceci y Eli, (les prometí que me las cobraría!).
Gracias a: Ceci, Eli, Lou, Mary (te extraño amiga!), Aki-chan (Felicidades por tus perritos! Y GRACIAS por mi mini-manga! Está de pelos!) , Syren888, Kagi35 (el sentimiento es mutuo), Inusesshogirl, Lig, FENIXGIRL, Ishi-dora, Keyg, Hitomi Kansaki Fanel, Denisse (que bueno que estás bien!) Lesly-Radcliffe, Kaori-sama, Michiyo, Lady Sesshoumaru, Saya…
Si olvide a alguien pueden matarme… aunque creo que de igual manera están tentadas a matarme…
Bueno, gracias a todas por seguir mi fic! Las adoro a todas!
Besos y abrazos
Mizuho.
