-Buenas tardes a todos. Antes de nada quisiera desearos una Feliz Navidad. Espero que podamos disfrutar de una grata tarde todos juntos. Para los más hambrientos, en las mesas tenéis algo para comer y beber. Y para los que quieran divertirse, ¡que comience la fiesta!

No tardaron mucho en darse cuenta de para qué era el escenario, aunque a Harry le pareció un tanto extraño, ya que no estaba acostumbrado a ver ese tipo de cosas en Privet Drive. De repente apareció sobre el escenario algo que a Harry le parecía una especie de holograma de un hombre. Se trataba de un karaoke mágico, en el que nadie tenía por qué subir a cantar, ya que ese "holograma" lo hacía por ellos.

-¿Habéis visto eso?- preguntó Harry.

-Sí, un karaoke mágico. Sólo los he visto un par de veces. Oh, vaya, este canta realmente mal.

-Bueno- añadió Harry- será mejor que busquemos sitio para sentarnos…

-¡¿Sentarnos! Oh! Vaya. Hermione, creo que vamos a tener que divertirnos por nuestra cuenta- dijo Ginny.

No se lo pensó dos veces, la agarró del brazo y se la llevó hacia donde se empezaba a congregar todo el mundo.

-Ay… mujeres- dijo Ron tras un largo suspiro- en fin, vamos Harry. Por cierto, ¿dónde está Neville?

Miraron a su alrededor, pero no le encontraron.

-Bueno, estará por ahí. Luego le veremos.

Aunque prácticamente no había nadie sentado, ellos se fueron directos a las dos primeras sillas que encontraron. Y allí se quedaron prácticamente toda la fiesta, ya que casi al lado tenían una mesa con bebidas y algo para picar. Además era un lugar estratégico, ya que desde allí podían ver a los gemelos Weasley en acción, que de vez en cuando engañaban a algún alumno de un curso menor cambiándole su varita por una de pega. Así que todo estaba bien. Ellos, haciendo bromas y recordando viejos momentos, las chicas cuchicheando y riéndose cada dos por tres entra la multitud. Y Neville no debía estar demasiado mal, ya que no se había pasado por allí. El tiempo pasaba, y la fiesta llegaba a su fin.

-Me lo estoy pasando realmente bien en este estupendo colegio, pero ya falta muy poco para terminar. Para este final he reservado dos canciones para las que necesitaréis pareja, así que buscadla rápidamente- quien hablaba era el "hombre" del karaoke-.

-Oh, oh. Me parece que vamos a tener que ir a buscar a las chicas- dijo Harry.

-Tienes razón, vamos.

No tardaron encontrarlas. Y después de pasar el mal trago de acercarse a ellas, comenzaron a bailar. Ron era un poco patosillo, por aquello de que no le gustaba bailar, pero se defendió lo mejor que pudo. Casi cuando estaba terminando la primera de las dos últimas canciones, Hermione decidió preguntarle algo a Ron.

-Ron, sobre lo de ayer…

-¿Qué? Ah, si, lo de ayer. Si, tenemos que hablar. Pero aquí… mejor vamos a la sala común, que allí no hay nadie, y fuera hace frío.

-Está bien.

Así que los dos salieron del comedor, subieron las escaleras y le dijeron la contraseña a la mujer gorda del cuadro.

-Cerveza de mantequilla.

-No… hip! No me queda… hip! Ah! La contraseña… hip! Sí, podéis pasar… hip!

Se notaba que no sólo había fiesta para los alumnos y los profesores. Algunos de los cuadros también habían aprovechado para celebrar la Navidad.

Entraron en la sala común, y llegó el momento de aclarar ciertas cosas.