Hola! Aún huyo por mi vida, así que veamos si con este cap logro remedirme y me perdonan la vida, al menos por los próximos caps… (jejeje –sonrisa nerviosa-)
Como era de esperarse, recibí encantadoras amenazas de muerte.
Gracias por seguir mi fic!
………………………
Capítulo 18
Claro Como el Agua
En un último intento, Rin le inyectó 10 mls de adrenalina directo al corazón y le dio una descarga máxima con el desfibrilador. No hubo cambios. Como único desahogo a sus frustraciones, Rin golpeó a Sesshoumaru con todas sus fuerzas en el pecho.
-SESSHOUMARU! CUÁNTAS VECES ME VAS A DEJAR!
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Rin vio el reloj, iba a declararlo cuando se los monitores comenzaron a registrar pulso y respiración. Rin bajó la cabeza y cayó de rodillas a su lado. Ésta vez las lágrimas eran de alegría.
Kagome se acercó y lo revisó.
-Está estable… va a estar bien…
Subieron a Sesshoumaru a una habitación. Los días pasaron y Sesshoumaru no despertaba ni variaba su estado. Kagome, luego de examinarlo, convencía a Rin de comer.
-Rayos! Sí qué están hechos el uno para el otro! Él hacía esto mismo contigo!
-Es que no comprendes, Kagome, yo le hice esto… casi lo mato… todo esto es mi culpa… No me va a perdonar… sé que no lo hará…
-Odio usar esta carta, pero mírate a un espejo y dime si Sesshoumaru te va a querer ver así.
-Kagome…
Era tarde en la noche. Kagome había tenido que ir por Satoshi e Inuyasha aún estaba trabajando. Rin se sentó al lado de la cama sosteniendo la mano de Sesshoumaru. Acarició sus mejillas recién afeitadas y su pelo acabado de peinar. A diario Rin lo bañaba y lo preparaba como si fuese él mismo. Lo besó en la mejilla.
-Sesshoumaru… despierta, por favor… te amo…
Rin se recostó a su lado y comenzó a quedarse dormida. Llevaba 4 días sin siquiera intentarlo. Sintió que algo apretaba su mano.
-Sesshoumaru!
Sesshoumaru giró la cabeza hacia ella. Rin encendió la luz.
-Rin…
Rin sonrió al verlo despierto. Lo llenó de besos. Él la separó lo suficiente como para verla a los ojos. Su expresión era dura y fría. La sonrisa de Rin se borró al verlo. Bajó la cabeza.
-Qué me pasó?
-Sufriste un infarto mientras conducías…
-Salí tras de ti… alguien más resultó herido?
-No… nadie más… Sesshoumaru, lo siento…
Sesshoumaru no se inmutó. Rin tomó su estetoscopio.
-Lo voy a examinar.
Le tomó la presión, revisó sus reflejos, sus movimientos musculares.
-Todo está bien… Descanse por el resto de la noche…
Rin sentía desarmarse por dentro. Era claro que Sesshoumaru no quería volver a verla. Pero no lo dejaría solo aunque ella misma se estuviese muriendo. Apagó la luz y se sentó en el sillón que estaba al otro lado de la habitación.
-Me escucharás y no dirás una palabra hasta que yo te diga que puedes hablar. Enciende la luz.
Rin le obedeció. Se quedó parada al lado del interruptor.
-No te quedes ahí parada, ven aquí!
Rin se acercó a él. Su mirada ya no era la misma, pero no era la que ella conocía.
-Me puedes explicar porqué rayos entraste a mi apartamento a la mitad de tu turno, comenzaste a recoger tus cosas, me golpeaste y me tiraste las llaves de tu auto? Eso, sin mencionar que dudaste de mí.
-Sesshoumaru, olvida eso…
-Sabes lo que es un infarto? Sientes que te abren el pecho y te aprietan el corazón hasta exprimirle la última gota…
-Perdóname…
-No he terminado… Qué pretendías el viernes?
-Qué?
-Supe que eras tú desde que me besaste. Todo el tiempo lo supe.
-Tú…
Rin se llevó las manos a la boca. Instantáneamente, las lágrimas rodaron por sus mejillas.
-Qué pretendías? Que no te reconociera? De ser así, confías tan poco en mí que me tendiste una trampa.
-Lo sabías! P-por eso…
-Por eso te llamé Megan. Recuerdo que cuando estuvimos juntos te llamaba así cuando estábamos solos. Era parte de nuestro secreto…
-Kami! Por qué no me llamaste Megan cuando…?
-No sabía de qué hablabas… Creí que sabías que yo me había dado cuenta. Pensé que estabas así por lo de las madrugadas.
Rin movía la cabeza en forma negativa.
-Perdóname… perdóname…
-Por qué? Por estar celosa de ti misma? O por provocarme un infarto?
Rin salió corriendo de la habitación. Sesshoumaru se desconectó todos los cables que tenía pegados y los monitores se volvieron locos pitando y chillando. Tomó el suero y se levantó. Las piernas le fallaron un poco, pero luego de unos minutos, se pudo mover. Siguió a Rin. Estaba al final del pasillo, en una esquina, encorvada. Sesshoumaru la abrazó.
-No deberías estar levantado!
-Entonces llévame a mi cama.
Volvieron a la habitación y se encontraron con varias enfermeras y médicos.
-Todo está bien. Disculpen la alarma.
Una vez que estuvieron solos. Sesshoumaru la haló por una mano para llamar su atención.
-No sé ni por dónde comenzar…
-Qué tal si comienzas por decir que lo sientes…
-Lo siento…
-Y que no volverás a estallar en celos al menos que tengas pruebas y con pruebas me refiero a video, fotos y ADN!
Rin rió, lo vio a los ojos y notó que su mirada era la misma de antes, dulce y tierna.
-Adoro tus ojos.
Sesshoumaru la acercó más a él y la besó en la mejilla. Rin se sorprendió ante este gesto, creía que todo estaba acabado. Como leyéndole la mente, Sesshoumaru le contestó la pregunta sin formular.
-Me han obligado a casarme con una mujer que nunca quise, me golpearon, trataron de matar, perdí la memoria, Inuyasha me ha partido la boca 7 veces y no he hecho nada al respecto, sufrí un infarto… Y todo eso, fue por ti… quizás seas lo más dañino en mi vida y si seguimos así, no me queda mucho tiempo… pero si te dejo ir otra vez, no me quedará ni un minuto más.
Rin se lanzó a sus brazos y lo besó apasionadamente. Sesshoumaru la apretó contra él.
-No me vuelvas a hacer una cosa así. No soy nada sin ti…
Rin rió a la vez que se refugiaba en su pecho. Sesshoumaru la besó en la sien.
-Ahora seamos sinceros… Vete a dormir, pareces un garabato.
-Sessh!
-Pero eres mí garabato…
-Hasta mañana…
-Descansa, cariño…
-Nunca me habías dicho así.
-Hay muchas cosas que van a cambiar. Digamos que el más allá me abrió los ojos para el más acá.
Sesshoumaru despertó y Rin hablaba en voz baja por su celular. Adivinó en un instante que era con Kagome. Sonrió y esperó a que acabara. Cuando ella lo vio despierto, se acercó y lo besó en la mejilla.
-Hola.
-Hola, preciosa. Quisiera darme un baño…
-Sólo evita que se te moje ésta cinta. Es lo que mantiene el catéter adentro.
-Eso lo sé.
-Entonces, no tienes problemas…
Sesshoumaru pasó una mano por su hombro.
-Creí que me ibas a ayudar…
-No tan rápido. Y recuerda que esto es un hospital, no un hotel.
-Como quieras.
-Una cosa… Aún tienes algunos moretes y raspones.
-Sólo han pasado dos días…
-Sesshoumaru, duraste 5 días dormido.
-Dormido?
-Por así decirlo, no era un coma, no estabas anestesiado, pero no despertabas.
-Hay muchas cosas de las que tenemos que hablar, pero primero me daré un baño. Una cosa más. Por qué estoy embarrado de yodo?
-Por si tenía que abrirte el pecho y mover el corazón con mis propias manos.
-Halagador.
-Te hicieron un cateterismo. De ahora en adelante, tendrás esa dieta de chivos que tanto odias. Tu infarto no fue por estrés, fue por una arteria tapada.
-Está bien. Lo que digas.
Rin le tomó la temperatura.
-Qué?
-Esto me pasó por comer hamburgesas y pizzas a media noche.
-Esto te pasó por no obedecer a tu médico.
-No volverá a pasar.
La besó en la mejilla. Al salir del baño, Rin recibía el desayuno de él. La enfermera le preguntó que si necesitaba algo más y ella dándole las gracias le dijo que no. Al quedarse solos, Sesshoumaru la abrazó.
-Qué tan extraño puede ser que un romance comience en una habitación de hospital?
-Seremos los dueños de un circo.
Rin rió. Lo acostó y le conectó los monitores nuevamente.
-Come esto. Yo voy a buscar algo para mí. Luego, te haré un electrocardiograma.
-Preciosa, gracias…
-Siempre.
-Lo que no me explico es éste golpe que tengo justo en el medio del pecho.
-Lo siento, eso es mi culpa…
-Tuya? De dónde sacaste tanta fuerza?
-Trabajo todos los días con tracciones de 45 a 60 libras. Poner un hueso en su lugar no es fácil.
-Cuando creo que te conozco, algo nuevo sale a la luz.
Después de haber desayunado. Sesshoumaru aprovechó que ella le fue a poner un medicamento y la abrazó por la cintura.
-Cuidado! Si te pongo esto demasiado rápido, te va a doler.
-Termina. Ah! Eso pica!
-Te lo dije. Eres como un niño grande.
-Pero no lloré.
-Y por eso te voy a dar…
Rin le dio un caramelo.
-Te lo cambio por un beso.
-Hm! Hecho.
Se besaron con ternura.
-Me podrías explicar el delfín que tienes tatuado en…
Rin le selló los labios con un beso.
-Podemos hacer de cuenta que no existe.
-No, no podemos. De hecho, me gustó. Me puedo acostumbrar. Pero qué hay detrás de eso?
-No te vas a poner celoso?
-Te lo prometo.
-Salí con un biólogo marino y… no sé cómo me convenció, estaba muy ebria.
-Con que no tomas alcohol?
-Desde ese día. Qué sería lo próximo una perforación?
-Y cuándo fue esto?
-Hace mucho…
-Preciosa, ya lo recuerdo todo, al menos todo lo relacionado contigo. Y no tenías ese tatuaje.
-No… me lo hice en Inglaterra… Kami! Lo recuerdas todo, todo!
-Todo, incluyendo que yo…
-Desde cuándo recuerdas eso?
-Cuando recordé que estuvimos juntos…
-Y no me lo dijiste!
-Me perdonas? No quería presionarte con eso.
-Eres genial!
Rin lo besó.
-Rin… yo… yo… yo…
Tocaron la puerta. Kagome y Satoshi entraron en la habitación.
-Rin…
-Tío!
Satoshi corrió a la cama. Rin lo cargó y lo besó en la mejilla. Lo dejó sobre las piernas de Sesshoumaru.
-Vuelvo ahora.
-Me vas a dejar solo?
-Con tu sobrino favorito.
Rin y Kagome salieron de la habitación.
-Te perdonó?
-Sí. Creí que no lo haría… pero… Kagome, lo amo, estoy segura…
-Eso lo sabemos. La cosa es si él te ama…
-No digas eso… la verdad, ya no me importa… el simple hecho de estar con él, me basta…
Rin se llevó las manos a la boca a la vez que miraba la puerta abierta. Escucharon a Satoshi reír.
-Seguro que no oyó nada.
Rieron y entraron en la habitación.
-Kagome. Quiero que me prestes a mi sobrino por dos semanas.
-Qué!
-Es hora de que sea un verdadero tío.
Sesshoumaru abrazó a Satoshi. Rin y Kagome cruzaron miradas y rieron. Una enfermera entró con una máquina de EKG.
-Sessh, vamos a hacerte un electrocardiograma.
-Cuándo saldré de aquí?
-El EKG nos dirá.
-Tía!
Satoshi se lanzó a los brazos de Rin, quién lo abrazó con fuerza.
-Terremoto!
-Tía?
-Dime!
-Ya tío sabe que lo amas?
Sesshoumaru la vio fijo a los ojos, ella estaba con la boca abierta y Kagome al punto de un infarto. Rin rió y besó a Satoshi.
-Tu tío sabe mucho y si sabe tanto, sabrá que lo quiero en la misma manera que él a mí.
-Mou!
-Qué pasa?
-Pero lo amas o no? Porque mami le dijo a papi que ustedes eran novios, pero que ya no…
-Satoshi!
-Igual de indiscreto que su padre.
Rieron.
-Sesshoumaru, estás seguro que quieres que se quede con ustedes? Es decir… apenas…
-Rin no me lo ha dicho, pero si antes había un par de restricciones, ahora es una docena!
Rieron.
-Bueno. Tu cardiólogo te dirá lo mismo. Debes de ser capaz de subir escaleras sin sofocarte.
-Eso es cierto.
-Escaleras? Bien.
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Sango llega al apartamento, ve las llaves de Miroku y lo busca por todo el lugar. Lo encuentra en el estudio. Se acerca por detrás y lo abraza pasando sus manos por su pecho, lo besa en la mejilla.
-Hola, mi amor.
-Hola, cómo te fue hoy?
-Un poco estresante.
-Quieres que compre la cena?
-Tienes hambre?
-En realidad no.
-Cenaré frutas.
Miroku la besó en la mejilla y la hizo sentarse en sus piernas. Se besaron.
-Te ves cansada.
-Nada que un buen baño no alivie, me acompañas?
-Aunque sea tentador, debo terminar de revisar esto.
-Qué es?
-No es nada, es sólo que lo he pospuesto demasiado.
-Anda, dime.
-Sango, no es nada…
-Si no fuera nada, no le pondrías tanto interés.
-No tiene importancia.
-Si insistes…
Sango lo besó.
-Mañana estarás libre, verdad?
-Sí. No es que tenga mucho que hacer.
-No hables así. Es que en la tarde iremos donde Sesshoumaru.
-Está bien.
-Te esperaré.
Cuado Miroku entró en la habitación, sonrió. Las luces apagadas, velas encendidas. Sango estaba en el balcón. Miroku la abrazó y la sintió temblando.
-Hace mucho frío. Vamos adentro.
Entraron a la habitación, Miroku cerró las puertas. Sango lo abrazó y lo besó apasionadamente. Él la vio a los ojos sonriendo y acariciando sus mejillas. Aún así sonreía sus ojos reflejaban una infinita tristeza.
-Te amo, Sango…
-Te amo… Pero te ves… qué te pasa? No eres el mismo…
-Amor, tengo un problema, sí. Pero estoy tratando de solucionarlo.
-Miroku… Qué pasa? Por Kami me voy a casar contigo y no puedes comentarme un problema?
Miroku sonrió bajando la cabeza. Se sentó en la cama abrazándola por la cintura, la besó en el vientre.
-Simplemente no esperaba que me despidieran. Y… cambié el auto, compré este apartamento y…
-Y compraste el anillo… y pagaste el tratamiento de Kohaku…
-Sango, amor, no te preocupes, una vez que vuelva a trabajar, no más problemas.
Se acostaron abrazados, sus manos entrelazadas.
-Miroku, no me has dejado pagar nada, si necesitas algo dímelo, ésta es mi casa también.
-Te lo dejaré saber. Hasta mañana, mi amor.
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Han pasado varios días. Como Sesshoumaru insistió tanto, Kagome cedió a dejar a Satoshi con ellos. Rin llegó tarde en la noche, apresurada.
-Lo siento!
Sesshoumaru le hizo señas para que hablara en voz baja y le señaló a Satoshi dormido sobre el sillón. Se acercó a ella y la besó a la vez que la rodeaba con sus brazos.
-Hola.
-Hola. Ya cenaron?
-Sí.
-Lo siento, me…
-Está bien…
-Sessh, perdóname, se me olvidó llamarte…
-Preciosa, no importa…
Sesshoumaru tomó sus manos y las iba a besar. Se detuvo al sentir un perfume.
-De quién es este perfume? Con quién estabas?
-Estás celoso?
-No, sólo quiero saber porqué mi novia huele a un perfume para hombres que yo no uso.
-Fui a un café con unos colegas…
-Unos colegas?
-Sí.
-Rin…
Rin sonrió y lo besó.
-Cómo serás de tonto! Vamos a llevar a Satoshi a… no pensamos dónde dormiría…
-Conmigo.
-Eheh… es que Kagome e Inuyasha tienen problemas porque Satoshi llora si no duerme con ellos. Y lo primero que me prohibió fue que durmiera con él.
-Y qué haremos? Que duerma en tu cama y tú conmigo? No es mala idea, sabes?
Aún no la había soltado y la pegó más a él.
-Veremos, estoy exhausta.
Rin lo besó y se fue a su habitación diciendo que se iba a dar un baño. Sesshoumaru se aseguró que Satoshi no se fuera a caer del sillón y fue al estudio, removió unos libros del estante y abrió la caja fuerte oculta tras los libros. Sacó de su bolsillo una pequeña caja forrada en terciopelo azul y la abrió, contempló con una sonrisa la sortija de oro blanco que lucía un hermoso diamante rosado de no menos de dos quilates.
-(Cómo te doy esto si no soy capaz de decirte que te amo? Creo que aunque así sea, tendré que llevar las cosas paso a paso… te amo, Rin, porqué no puedo decírtelo!)
-Sesshoumaru?
Rin había entrado en el estudio justo cuando Sesshoumaru cerraba la caja. Rápidamente la metió en la caja fuerte y la cerró.
-Sí?
-Quiero estar contigo! No es justo, pasábamos más tiempos juntos como amigos que ahora.
Sesshoumaru abrió los brazos y la recibió en su pecho.
-Dices que trabajo mucho, pero tú no descansas.
-Sessh…
Sesshoumaru acarició sus mejillas y se acercó lentamente, sus labios rozaron para luego atraerse como imanes y quedaron presos en un ardiente beso lleno de pasión y deseo.
-Sesshoumaru…
-Dime, preciosa.
-Por qué me perdonaste?
-Porque te… aún sabiendo que eras tú, debí quitarte la máscara. Debí decirte desde hace meses que corro por las madrugadas en la azotea, pero más importante que todo, no debí permitir que cruzaras esa puerta.
-Pero, Sessh…
-Rin, lo único que se puede calificar como bueno en el tiempo en que estuvimos separados es que mi adicción al trabajo hizo que la empresa creciera sin límites. Pero a qué precio? Aumenté mi fortuna, pero a qué precio? Yo daría todo ese dinero ahora mismo, sólo por ti.
Sesshoumaru acarició sus mejillas, removiendo la humedad de las mismas. Se besaron apasionadamente. Sesshoumaru recorrió su cintura, sus caderas, su espalda y enredó sus dedos en su pelo. Ella, aferrándose a su cuello, se dejó llevar.
-Mi amor…
-Cómo podré dormir lejos de ti después de volver a probar tus labios?
-Sessh!
-Rin… yo… yo…
Sesshoumaru la miraba a los ojos, pero los nervios lo traicionaban, lo hacían ver a otro lado, sus manos sobre sus mejillas, se calentaron, lo sabía, lo sentía, estaba desesperado y no podía sacarlo de su pecho. Rin lo sabía, sabía lo que quería, ella había estado esperando 10 largos años para escuchar esas palabras. Pero a esos 10 años, se sumaría otro día. Tocó una de sus manos y la besó en la palma.
-Sesshoumaru…
-Quieres oírlo…
-Me escuchaste con Kagome?
-Cuando estaba interno.
Rin descansó su cabeza en su pecho, él aún la rodeaba con sus brazos. Le llenó la cabeza de dulces besitos. Ella lo abrazó.
-Sé que me lo dirás cuando lo sientas. Mientras tanto, sabes que yo te amo y que estar así contigo como estamos ahora, me hace feliz.
Sesshoumaru la apretó contra él. Esas palabras lo devastaban, pero lo llenaban de calor, de ese calor humano que Rin emanaba, y a la vez lo hacían sentirse vacío. Porque no era capaz de decirle a la única mujer que había amado, la verdad.
-Yo…
-Tía…
Satoshi estaba parado en la puerta estrujándose los ojitos y con las mejillas mojadas. Rin se apartó de los brazos de Sesshoumaru y se arrodilló frente a Satoshi.
-Hola, mi amor. Qué pasa?
-Quiero leche…
Rin sonrió y lo besó en la mejilla.
-No tienes que llorar para eso. Vamos a la cocina.
Lo cargó. Sesshoumaru se le había acercado, lo besó en la mejilla antes de salir del estudio. Sesshoumaru se sentó en el desayunador con Satoshi mientras Rin le preparaba leche tibia al niño. Sonrió y de repente se atrapó pensado en cómo sería un hijo de ambos.
Aceptando irremediablemente su parecido con su hermano y recordando que Rin y Kagome fácilmente pasaban por hermanas. Contempló a Satoshi y sonrió. Cuando volvió en sí, Rin estaba frente a él, apoyada en sus codos a su mismo nivel y sonreía llena de felicidad.
-Qué pasa?
-Estás sonriendo.
-No, no es así.
-Sesshoumaru, estás sonriendo y tus ojos brillan.
-Es porque te estoy viendo.
-Sabes algo? Tienes una sonrisa preciosa. Me gustaría verla más a menudo. En qué pensabas?
-En ti. Alguna vez te he dicho lo hermosa que eres?
-No recientemente…
-Lo eres, eres hermosa… tanto que las estrellas sienten envidia de ti cuando sonríes, brillas con tu propia luz y no hay nada que sea capaz de borrar esa sonrisa…
Rin lo besó apasionadamente. Se separaron al escuchar a Satoshi reír.
-Estoy viendo!
-Sí, estás viendo… ya te bebiste toda la leche!
-Sí…
Bostezó.
-Tengo sueño tía…
Rin lo cargó y lo llevó a su cama. Sesshoumaru estaba en la puerta y la vio ponerle el pijama y arroparlo antes de darle el beso de las buenas noches.
-No vas a dormir conmigo, tía?
-Ya eres un niño grande y los niños grandes duermen solos.
-Y dónde vas a dormir tú?
-Con tu tío.
-Pero tío es grande…
-Tu tío no es un niño, es un hombre. Descansa, mi amor, es tarde.
Rin lo besó en la frente. Al momento en que Satoshi se durmió salió de la habitación. Sesshoumaru la abrazó. Se acostaron y Sesshoumaru no la soltaba. Reunió todo su valor para hablar.
-Rin…
-Sí?
-Alguna vez imaginaste que… un niño… tuyo y… mío… se…
-Se parecería a Satoshi?
-Sí.
-Sí, lo he pensado cientos de veces… pero, mi amor…
-Qué pasa?
-Creo que es demasiado pronto para pensar en eso…
-Pero tú…
-Sesshoumaru, sólo vive el momento. En este momento, no hay más niños que Satoshi. Olvida lo que yo desee, lo que sea que te preocupa, simplemente disfruta el estar vivo.
-No me quieres presionar…
-Cada vez que lo hago las cosas salen desastrosamente mal. Así que será día a día.
Sesshoumaru la besó en la mejilla y se acostó boca arriba.
-Buenas noches.
Rin se mordió el labio inferior nerviosa, lejos de ser una respuesta, había sido una respuesta fría e impersonal.
-Sessh…Sesshoumaru…
-Sí?
Rin apoyó su barbilla en su pecho.
-Mi amor…
-Dime.
-Me encanta la idea de tener un hijo contigo. Pienso que sería maravilloso si tuviera tus ojos y tu sonrisa… descubrí que es muy bonita…
Sesshoumaru la rodeó con sus brazos y sus labios se curvaron en algo que se puede calificar como una media sonrisa. Sostuvo su rostro entre sus manos y la besó. Ella se recostó en su pecho sonriendo. Y dijo algo en voz baja creyendo que él no la había escuchado.
-Lo que más quisiera en este mundo es tener un hijo tuyo.
Sesshoumaru sonrió y ya la tenía apretada entre sus brazos, cerró los ojos y se quedó pensando en el futuro que pocos minutos atrás comenzó a planear con Rin a su lado.
Pasado la medianoche, Rin despertó al escuchar a Sesshoumaru hablar dormido. Lo iba a despertar, pero notó que no era una pesadilla, que todo lo contrario, hasta sonreía dormido.
--Sesshoumaru…
Sesshoumaru miraba en todas direcciones. Esa voz!… esa voz!… hacía tantos años que no la escuchaba, juraba que la había olvidado.
-Madre!
-Sesshoumaru…
Su imagen se hizo clara, estaba postrada en una cama y Sesshoumaru era apenas un niño. El rostro de la mujer poseía una increíble hermosura, el pelo largo y platinado como el de su hijo. Acarició su rostro.
-Sesshoumaru, hijo… quiero que me prometas que serás fuerte… el hecho de que ya no me veas, no quiere decir que no te ame… te amo…
La mano cayó lejos de su rostro y nunca más se volvió a levantar. Sesshoumaru la llamó desesperadamente.
-Mamá! Te amo, mamá! Despierta! Yo te amo!
Después de esto, Sesshoumaru no derramó una lágrima, pasó el funeral y Sesshoumaru no lloró. Nunca más volvió a llorar, ni a expresar el más bello de los sentimientos.-
Rin pensó que el sueño ya no era agradable, porque Sesshoumaru comenzó a sudar y tenía movimientos repentinos. Lo despertó con un beso en la frente.
-Sessh…
Sesshoumaru despertó con su cabeza sobre el regazo de Rin, ella le secó el sudor de la frente.
-Rin…
-Sólo fue un mal sueño…
-Un sueño?
-Sí…
Sesshoumaru buscó refugio en su vientre, ella lo rodeó con sus brazos. Lo besó en la mejilla y se acomodó a su lado.
-Descansa, mi amor…
Se quedaron dormidos abrazados. Los rayos del sol se colaban por las cortinas. Sesshoumaru despertó y no se atrevió a mover ni una fibra de su cuerpo. Él la mantenía pegada a él, una de sus manos descansaba sobre su vientre y el otro brazo le servía de almohada. La besó en la mejilla, ella despertó y sonrió al sentir cómo él la abrazaba.
-Hola, preciosa.
-Hola, mi amor…
Rin apenas se sentó en la cama cuando se abrió la puerta de la habitación. Satoshi estaba parado en la puerta con el peluche de Rin entre los brazos. Rin rió y le dijo que se acercara, lo subió a la cama y lo besó en la mejilla. Sesshoumaru la abrazó por la cintura. Rin sonrió.
Más tarde, Satoshi jugaba en la sala y Rin estaba recostada en el balcón. Sesshoumaru la abrazó por la espalda.
-En qué piensas preciosa?
-En lo que dijiste anoche…
-Qué dije anoche? Hablamos de muchas cosas.
-En lo de los niños…
Sesshoumaru soltó un poco el abrazo.
-Rin… por qué actúas tan raro cuando tocamos ese tema?
-Te amo, Sesshoumaru, desde la primera vez, tenía 8 años amándote en secreto… y desde que volví a contemplar la posibilidad de estar contigo, soy feliz… pero sé que no te gustan los niños… Satoshi, sí, es tu sobrino… ya me había hecho a la idea de que no los tendría…
-Escúchate, sólo son sandeces…
-Sandeces?
Sesshoumaru conocía ese tono, pronto Rin explotaría. Se apresuró a hablar.
-Basas un temor en como me creías conocer 8 años atrás… ya no soy así. Me gustan los niños. Y…
La apretó contra él rozando sus labios con su lóbulo, le susurró.
-No creas que después de todo voy a perderte por que tú quieras hijos y yo no. Si algo se puede dar por seguro es que si no es contigo, nunca los tendré. Está claro?
-C-como el agua…
Sesshoumaru la sintió temblar bajo su peso y la hizo girar. Rin tenía los ojos inundados, su expresión cambió a una de desconcierto.
-Por qué lloras?
-Sesshoumaru!
Rin se abrazó a él con todas sus fuerzas.
-Cómo es que logré hacerte tanto daño?
-No fuiste tú… yo me hice todo esto…
-Preciosa…
XXXXXXXXXXXXXX
Han pasado dos semanas. Rin llega al apartamento después de haber dejado a Satoshi en la casa de Kagome. Se sorprendió al ver a Sesshoumaru empapado en sudor. El pelo se le pegaba al rostro y la camiseta por igual al pecho.
-Qué te pasó!
-Me siento de maravilla!
Besó a Rin en la mejilla.
-Cómo te vas a sentir bien, mira lo sudado que estás!
-Subí las escaleras. Y me siento bien.
-Subiste las escaleras… Subiste un piso y te pusiste así?
-Subí uno, nada, dos, tres, los 25! Quise conocer mi límite, y descubrí que no tengo!
-Te estás pasando! 25 pisos!
-No. Quise subir hasta que no pudiera más, pero… esas escaleras son calientes… hace mucho calor ahí…
Rin sonrió. Sesshoumaru estaba emocionado, parecía un niño.
-Vete a dar un baño, yo prepararé la cena.
Más tarde, Rin se extrañó que Sesshoumaru se tardara tanto. Fue a buscarlo y lo encontró profundamente dormido. Lo acomodó y cuando iba a arroparlo, él la abrazó por la cintura, ella sonrió y trato de soltarse.
-No…
-Voy a cenar… luego vuelvo, es que tengo mucha hambre…
-Estoy exhausto…
-Después de subir 25 pisos es lo menos que te puede pasar… descansa…
Rin lo besó en la mejilla. Sesshoumaru se negó a soltarla.
-Tienes bastante fuerza, para estar tan cansado…
-Prométeme que dormirás conmigo…
-Sessh…
-Eres mía… y quiero que estés conmigo!
-Te lo prometo…
Después de haber cenado, Rin tomó su agenda y marcó unos días. Se tomó tres pastillas, todas de diferentes tamaños. Apenas se sentó en la cama, Sesshoumaru la abrazó. Ella, con una amplia sonrisa lo besó en la mejilla.
Al día siguiente, Sesshoumaru estaba en el estudio con un libro de anatomía en las manos. Rin entró vistiendo una yukata de seda verde y sonrió al verlo, lo besó tiernamente en los labios y rodeó su cuello con sus brazos, parada detrás de él, se apoyó en su hombro para ver qué leía.
-Y esto?
-Si te acompañaré a un cóctel lleno de médicos, al menos quiero entender la mitad de lo que hablen.
Rin rió divertida.
-Créeme, no querrás saber de qué hablan. Es tarde, qué quieres de cenar?
-A ti con crema batida.
Con un ágil movimiento Sesshoumaru hizo que Rin quedara sobre sus piernas.
-Sabes? Leí algo muy interesante en ese libro tuyo…
-Sí?
-Y me pregunto qué tan certero es eso?
-De qué hablas mi amor?
Sesshoumaru se puso de pie y con Rin en brazos se dirigió a la habitación. Al ver sus intenciones, Rin sintió su rostro calentarse y adivinó la intensidad del escarlata que debía tener. Sesshoumaru sonrió al verla.
-No haré nada que tú no quieras.
-Estás sonriendo!
-Tú me haces esto…
La besó a la vez que la dejaba sobre la cama y se posicionaba sobre ella, soltó el nudo de la yukata y recorrió su cuerpo con sus manos, ella metió las manos por la camisa y acariciaba su torso y se aferraba a su cuello. Luego de intensos besos que los dejaban sin aliento, Sesshoumaru se separó un poco y con un dedo recorrió desde sus labios hasta su vientre con un rastro de besos tras la senda del dedo. Removió la yukata y observó atónito sus jugosos pero firmes senos que pedían a gritos besos y caricias.
-Sessh…
-Eres hermosa, Rin…
La besó a la vez que tocaba sus senos, sintió sus pezones endurecerse a su tacto y dibujando una senda con su lengua llegó a su pecho y lo saboreó regocijándose en las delicias de su piel. Dejó escapar un suspiro y pasó sus manos sobre su cabeza, acariciando su rubia cabellera. Él fue recorriendo su cuerpo con sus manos hasta que notó algo irregular en su vientre del lado derecho. Se detuvo y vio lo que había tocado. Una cicatriz. La vio a los ojos y ella lo veía como en súplica, lo veía a la expectativa sin saber si Sesshoumaru diría algo de su cicatriz, con una sonrisa, él se inclino sobre ella para besar la piel irregular que evidentemente la atormentaba sin sentido, la acarició con su lengua, ella se estremeció ante la caricia. Volvió a su rostro y la besó, bajó su mano hasta su entrepierna introduciendo sus dedos en aquella cálida cavidad. Ella tembló bajo sus manos y él la besó en el cuello a la vez que sonreía, no había duda de que Rin no había cambiado en lo absoluto. Se aferró a su espalda y le dijo que la hiciera suya.
-No quiero esperar más… Sessh…
Sesshoumaru la besó y se apresuró a introducirse en ella quien dejó escapar un gemido. Los besos eran interminables. Rin sentía cómo Sesshoumaru la llenaba y la llevaba al cielo y de vuelta con cada embestida, se aferraba a él y entre gemidos llenos de placer lo llamaba en un tono igualmente seductor y excitante.
-Sessh…! Sesshoumaru!
El cuerpo de Sesshoumaru, rígido, dejó correr dentro de Rin su cremosa esencia. Ella lo apretó en su interior y clavó sus uñas en su espalda, ambas cosas provocaron que Sesshoumaru gritara el nombre de Rin acompañado de un rugido.
-Argh! RIN!
Estaban envueltos entre besos y caricias, sus cuerpos sudados aún unidos. El cielo se teñía en un anaranjado dando anuncio al nuevo día. Ellos aún se estaban amando. Sesshoumaru salió de ella con cuidado y la dejó acomodarse entre sus brazos, la besó como si no existiera un mañana. Poco a poco y entre besos y caricias, Rin se fue quedando dormida escuchando los latidos de su corazón.
La vio dormir entre sus brazos, la escuchó llamarlo entre sueños, pero lo que más le sorprendió fue notar que Rin sonreía dormida.
………………………
No olviden sus reviews! Es lo que me inspira a seguir!
N/A: Qué tal? me perdonan la vida? Soy una master del suspenso, verdad? (modestia aparte)
Gracias a: Ceci, Eli, Lou, Mary (te extraño amiga!), Aki-chan, Syren888 (sí, amenaza yo se como me las cobro), Kagi35 (Yo tambien te quiero), Inusesshogirl, Lig, FENIXGIRL, Ishi-dora, Keyg, Hitomi Kansaki Fanel, Denisse (Dónde estás? Me haces falta!) Lesly-Radcliffe, Kaori-sama, Michiyo, Lady Sesshoumaru, Saya, Miri, Hana faija fujimi…
Si olvide a alguien pueden matarme…
Bueno, gracias a todas por seguir mi fic! Las adoro a todas!
Besos y abrazos
Mizuho.
