Hola! Como todas las semanas! Aquí estoy yo con otro capi más. Ya se comenzaran a preguntar cuánto más va a durar esto, verdad? Les tengo una pista todavía faltan muchas cosas por pasar. Muchas, muchas…. Jajajja (no esperaban que les contara algo, verdad?)
Disfruten el cap! Este se lo dedico a cada una de ustedes que me ha soportado ya por 19 capítulos y 5 meses (wow! el tiempo vuela!)
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Capítulo 19
Satoshi el Confesor
Rin despertó con los besos de Sesshoumaru en todo su cuello. Lo rodeó con sus brazos.
-Hm! Mi amor…
-Hola, preciosa… Se nos hizo tarde…
-Cinco minutos más…
-Preciosa…
Sonó el teléfono, Sesshoumaru contestó. Era Kagome. Rin lo abrazaba por el cuello y lo llenaba de besitos.
-Bueno?
-Sesshoumaru, hola, van a venir?
-Sí, sólo tengo que despertar a Rin…
-Buena suerte.
-Nos veremos más tarde.
Sesshoumaru se despidió y cortó la llamada. Se abalanzó sobre Rin y comenzó a besarla y a hacerle cosquillas. Rin reía sin control.
-Acaso quieres que pierda el control?
-No! Detente! Jajaja!
-No quiero. Adoro verte reír.
Rin lo besó en la mejilla y se sentó en la cama cubriéndose con las sábanas.
-Y mi yukata?
-No lo sé, tú la lanzaste por ahí.
-Mi amor!
-Toma, usa la mía.
Rin se levantó no sin antes besarlo. Estaba preparando el baño cuando sintió las manos de Sesshoumaru en su cintura, la besó en el cuello.
-Vamos a quedarnos aquí…
Rin rió.
-Guarda un poco para la noche…
-No… te quiero ahora…
-Me quieres?
-Más que a mi vida!
Rin lo miró a los ojos y lo besó. Más tarde llegaron a la casa de Inuyasha, Satoshi salió corriendo a los brazos de su tía quien lo cargó y lo llenó de besos al instante.
-Hola, mi amor!
Kagome fue tras Satoshi y luego de saludarlos, entraron a la casa.
-Te juro que Satoshi se cree más hijo tuyo que mío.
-No… pero yo soy su tía favorita.
-Las dejo sola un momento.
Sesshoumaru se alejó y Kagome se sentó al lado de Rin. Satoshi jugaba con sus manos.
-Y bien?
-Las dos mejores semanas de mi vida… pero nada…
-Cómo que nada? No que me habías dicho que era un príncipe?
-Sí, eso sí… me regala rosas casi todos los días, no pierde un detalle, me tiene en la gloria… pero quiero oírlo, Kagome! Necesito oírlo!
-Y no te ha dicho nada?
-Sólo acepta que me quiere cuando se lo pregunto…
-Rin, pero si mira por tus ojos… qué es lo que quieres?
-Quiero que me lo diga…
-Te lo ha dicho antes? Alguna vez?
-No… nunca…
-Ay! Amiga! No sé qué decirte… ni Inuyasha era así…
-Soy paciente… pero con Sesshoumaru se debe tener la paciencia de un muerto!
Kagome fue a la cocina por un vaso de agua. Satoshi tomó el rostro de Rin entre sus pequeñas manos.
-No te pongas triste tía… Yo sí te amo…
Rin se sorprendió por la perspicacia de su joven sobrino.
-Satoshi! Acaso sabes de qué hablábamos?
-Tío no quiere decirte que te ama…
Rin abrió la boca, no lo podía creer, Satoshi apenas tenía 3 años. Kagome se sentó nuevamente con ellos.
-Rin…
-Has escuchado a tu hijo? Sabe exactamente de qué hablamos!
Kagome sonrió.
-Sabes? Souta aprendió a leer a los 4 años. Creo que mi pequeño va por el mismo camino, y con la indiscreción de Inu en la sangre…
Rieron. Satoshi fue corriendo donde Inuyasha.
-Tío! Avión!
Sesshoumaru lo cargó en sus hombros. Inuyasha fue con Kagome y Rin.
-Oye tío…
-Dime.
-Tú quieres a mi tía?
-Sí.
-Y ella lo sabe?
-Sí.
-No, ella no lo sabe.
-Oye, estás muy chico para saber de éstas cosas. Y sí, ella sí lo sabe.
-No! Ella está triste, porque no se lo dices.
-Ella te lo dijo?
-Se lo dijo a mami.
En la noche, al llegar al apartamento, Rin lo besó en la mejilla y le dijo que iría a darse un baño. Sesshoumaru fue al estudio. No notó cuando Rin entró, alzó la vista y se quedó idiotizado al verla. Vestía una yukata de seda blanca ceñida a su cintura que delineaba la perfección sus delicadas curvas.
-Últimamente este se ha convertido en tu lugar favorito…
-Sólo cuando estás en él… te ves… encantadora…
-Gracias…
-Rin…
Rin lo besó en la mejilla y salió del estudio. Sesshoumaru la siguió, estaba en la habitación. Se deslizó sobre ella y la apretó entre sus brazos. Ella reía. Se sentó y la ayudó a hacer lo mismo. La tomó de las manos y se las besó.
-Rin…
Su corazón latía con fuerza, lo sentía golpear su pecho. La vio a los ojos, ella notó su nerviosismo sin sospechar de qué se trataba, se inclinó sobre él apoyándose en sus rodillas y lo besó en la mejilla.
-Te ves cansado, vamos a dormir, sí?
-…Te quiero…
-Qué!
La sorpresa de Rin no puedo ser mayor, ni pudo disimularla. Al ver la expresión en el rostro de Sesshoumaru, sonrió y se lanzó a sus brazos.
-Te quiero, preciosa…
Rin no paraba de sonreír y lo llenó de besos por toda la cara.
-Yo también te quiero!
Sesshoumaru la abrazaba por la cintura y pronto los besos se fueron profundizando y convirtiendo en más apasionados, lo que comenzó como un juego de caricias, ahora se había convertido en la mayor expresión de todo sentimiento. Por alguna razón, Sesshoumaru no podía resistirse a la idea de hacer el amor con Rin, ella lo llenaba de sensaciones nuevas y desconocidas, cada vez era diferente, excitante, el sabor de su piel lo enloquecía y siempre quería más. Le fascinaba la manera en la que se refugiaba en su pecho después de cada acto y se arrullaba con los latidos de su corazón. Lo abrazaba dormida y lo llamaba cuando se alejaba. Estudiaba sus facciones noche tras noche. Y afirmaba en su mente lo que su corazón le gritaba desde el primer día en que la conocío, lo que había allí era amor. Y su corazón bailaba de felicidad al saber que era correspondido. Hundió su naríz en su cuello y abrazando su cuerpo desnudo pegado al suyo, se entregó a los brazos de Morfeo.
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Rin despertó y soprendió a Sesshoumaru con un enorme arreglo floral en las manos. Quiso hacerse la dormida pero al ver que la habitación estaba llena de flores, no se controló.
-Mi amor…
-No!
Sesshoumaru se sentó a su lado y la besó.
-Qué tal si te vuelves a dormir y despiertas en digamos… 20 minutos?
-Pero…
-Si no te duermes no te podré dar la sorpresa que tenía planeada…
-Sorpresa?
-Sí.
-Y qué es?
-Rin…
-Bien, me dormiré… (No creo que tenga nada que ver, pero esperaré…)
Sesshoumaru la besó en la mejilla y le tapó el rostro con las sábanas. Minutos después se acostó a su lado y la besó en el cuello.
-Cariño…
Rin se destapó la cara y sonrió.
-Nunca me habías dicho así!
-Sí lo hice, una vez y tú casi me partes la cara…
-Me encanta que me digas así!
Al ver la habitación, Rin lo abrazó con todas sus fuerzas.
-Mi amor!
-Felíz cumpleaños…
-Gracias! (Lo recordó!)
Rin lo besó.
-Sé que hoy estás libre, así que yo tampoco iré a trabajar. Todo el día será para mi preciosa.
-Sessh!
-Tenemos que salir. Prepárate.
-A dónde iremos?
-Rin…
-Bien, ya me voy a bañar.
Sesshoumaru la haló por la cintura para que cayera sobre él, le hizo cosquillas y la llenó de besos.
-Ya! Jajajaja! No sigas!
Sesshoumaru se detuvo, ella estaba sobre él, se besaron de una manera tal que a ambos se le erizó la piel. Rin se levantó envuelta en la sábana.
-Dónde está mi yukata?
-El baño está listo.
-En serio?
-Al igual que el desayuno.
-Gracias, mi vida.
Rin se acercó y lo besó. Notó que tenía puestos unos jeans.
-Jeans? A dónde iremos?
-No te preocupes.
Cuando Rin salió del baño, usaba la yukata de Sesshoumaru. Como estaba sola, se quitó la yukata para vestirse, Sesshoumaru entró en el justo momento en que la seda abadonaba su piel y sintiendo un latigazo bajo su cintura, la abrazó por la espalda acariciando sus senos y besando su cuello.
-Sessh…!
-Me vuelves loco, preciosa… no tienes idea de lo que me haces…
Sesshoumaru la cargó y la llevó a la cama, mientras él devoraba sus senos y la hacía gemir de placer, aún en ese punto de goce, ella logró abrirle el pantalón. Él bajó su mano y supo que lo esperaba, la bestia volvía a despertar, no sabía cómo había logrado controlarse por tanto tiempo, mucho menos viviendo en la misma casa. Rin sentía como esta bestia la llenaba en su totalidad y la llevaba más allá de sus 5 sentidos. Logró colocarse sobre él y agarrados de la mano, con los dedos entrelazados, ella se movía y ambos tenían lo máximo del otro, Sesshoumaru quería incorporarse, saborear su piel, pero ella se lo impedía apoyada en sus amplios pectorales, lo mantenía acostado, él colocó sus manos en su cintura y la sentía moverse mientras se sentía morir y volver.
-Rin!
-Sessh… Sessh… SESSHOUMARU!
-Argh! MEGAN!
Rin colapsó sobre Sesshoumaru quien la recibió con los brazos abiertos y la llenó de besos, aún estaba excitado y ella lo sabía, él la abrazó y la colocó debajo de él, aún dentro de ella, sabiendo que estaba en un momento de extrema sensibilidad, la llenó de besos y caricias, una que otra vez movió sus caderas y ella se estremeció. Él sonrió y la besó en el cuello a la vez que la acariciaba, ella movió sus caderas y él volvió a embestir con las suyas. Sentía cierta calidez envolver su corazón, era felicidad. La sintió apretarlo y volvió a derramar su esencia en su interior.
-RIN!
Sus respiraciones agitadas, él descansaba entre sus senos, rodeado por sus brazos, no quería moverse, quería permanecer allí para siempre. Trató de salir. Pero ella lo rodeó con sus piernas y lo mantuvo en su interior.
-Me gusta así.
Sesshoumaru sonrió y la besó en la unión de sus senos.
-Vamos a descansar un rato…
-Estás cansado?
-Preciosa, no se tú, pero creo que tres veces se merece un buen sueño entre tus brazos. No?
Rin rió y lo abrazó con fuerza a la vez que lo besaba. Durmieron un buen rato hasta que el teléfono sonó. Rin contestó, era Kagome.
-Felicidades!
-Gracias… cómo estás?
-Porqué susurras?
-Está dormido.
-Sal de la habitación.
-No puedo.
-Vaya! Bueno, te pongo a tu sobrino.
-Sí.
-Tía! Felicidades!
-Gracias, mi amor…
Después de haber hablado con Satoshi, Kagome volvió a tomar el teléfono, se despidieron y Rin colgó justo antes de estallar en risas.
-Jajajaja! Basta!
-No!
-Sessh!
-A quien llamaste tu amor? No le puedes decir así a nadie excepto a mi!
Rin lo besó y sonrió.
-Estás celoso?
-Pues sí.
-Entonces eres un tonto. No te diré.
-Yo?
-Si.
-Y dime… quieres a ese con que estabas hablando?
-Mucho.
-Qué tanto?
-Lo amo.
-Lo amas?
-Con todo mi corazón…
Sesshoumaru se mostró incómodo ante la noción de que Rin le dijera abiertamente tales cosas. Ella no tuvo otra opción más que reír.
-Mi amor… tú eres al único que amo con toda mi alma. Te hablaba de Satoshi.
Sesshoumaru la besó apasionadamente sin dejarle otra opción más que responderle el beso.
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Cenaron en un lujoso restaurante, con Kagome, Inuyasha, Satoshi, Sango, Miroku y Jaken.
Al terminar la cena y camino al apartamento, Rin se dio cuenta de que no era la ruta usual.
-Sessh… a dónde vamos?
-Es una sorpresa.
Llegaron a un lujoso hotel. Rin estaba más que sorprendida.
-No…!
-Vamos.
En el lobby recibieron a Sesshoumaru con la máxima de las atenciones. Lo que molestó a Rin fue el hecho de que fuera tan conocido en un hotel.
-Esta aquí?
-Sí, señor, como indicó.
-Perfecto.
Al dirigirse al ascensor no pudo evitar escuchar los comentarios de varias empleadas y huéspedes, todos hacían el mismo comentario relacionado con la aparente juventud de la muchachita que acompañaba al magnate. Al cerrarse las puertas del ascensor Sesshoumaru la abrazó.
-Ni se te ocurra hacerle caso a esos comentarios. La mitad no tiene derecho a opinar.
-Entonces los conoces…
-Uno que otro y sus esposas y amantes son más jóvenes que tú y ellos mucho más viejos que yo. Así que no pueden opinar. Olvida eso… es tu cumpleaños y contigo me siento 10 años más joven, así que estamos a la par.
-Sessh…
-Rin, no te olvides que te quiero y eso es lo único que importa.
Se besaron apasionadamente y el beso duró los restantes 10 pisos de ascenso. Entraron a la habitación y Sesshoumaru la tomó en brazos y la llevó al balcón. La vista desde aquel 30vo piso era magnífica. Rin se apoyó de la baranda admirando el paisaje, ciertamente la ciudad de Tokio de noche era algo digno de admiración. Sesshoumaru la rodeó con sus brazos e hizo su pelo a un lado para poder besar su cuello.
-Sessh… (Me encanta cuando hace eso! Pero… Kami! Ya parecemos conejitos… llegará a cansarse de mí?)
Como si hubiera leído su mente Sesshoumaru contestó aquella pregunta sin formular.
-Nunca tendré suficiente de ti, preciosa…
-Sessh!
El vestido de Rin, negro, ajustado a sus curvas, con un atrevido escote que mostraba sólo lo necesario para volver a Sesshoumaru loco. Y había logrado su objetivo. Sesshoumaru no sólo la besaba, saboreaba su piel con delicados trazos de su lengua. Ella dejó escapar un suspiro ante tal caricia, lo que provocó que él pasara sus manos de sus hombros al resto de su cuerpo rodeándola por la cintura y pegándola más a él.
Sin notarlo y sin saber cómo llegaron a la cama. Sesshoumaru abrió el vestido de Rin y para él era todo un espectáculo ver aquella seda negra resbalar y abandonar la blanca piel de una contextura similar, sino más suave. Al ver sus jugosos y firmes senos al descubierto sintió la garganta secársele y las pulsaciones que sentía bajo su cintura se habían vuelto casi insoportables.
Ella, con extrema calma y con todo un aire de seducción envolviéndola, comenzó a desvestirlo acompañada de algo que sólo podría describir como una tortuosa lentitud.
-Rin…
-Shh…
Rin fue abriendo los botones de la camisa con los dientes y besando la piel que iba quedando al descubierto. Al llegar a su cintura y haber abierto la camisa por completo, la deslizó por sus hombros y sus brazos dejando sus pectorales libres de aquella prisión. Con extrema agilidad, se deshizo de la correa y abrió su pantalón. Sesshoumaru la abrazó y la colocó debajo de él.
-Ahora es mí turno…
-Sessh…
Sesshoumaru la besó a la vez que acariciaba sus senos, bajó una de sus manos a su feminidad y la sintió estremecerse ante su caricia, no pudo contenerse más y se deslizó como cuchillo caliente que se abre paso en la mantequilla. Su ritmo era lento, pero con fuerza, los besos eternos lograban que reinara cierto silencio interrumpido a veces por los suspiros y las inhalaciones en busca de oxígeno. El sudor de sus cuerpos facilitaba la fricción entre ellos. A cada acto le seguían extensas sesiones de besos y caricias. Rin volvió a refugiarse en su pecho, Sesshoumaru sonrió y la besó apasionadamente, apretándola contra su cuerpo, se perdió en su aroma y la contempló dormir placenteramente entre sus brazos.
-Te amo, preciosa…
Rin despertó con los rayos del sol en su rostro y los besos de Sesshoumaru en su cuello.
-Mi amor…
-Hola cariño…
-Podemos dormir un rato más?
-Sí, todo lo que quieras.
Rin se acurrucó entre sus brazos y en pocos minutos se quedó dormida. Sesshoumaru vio su saco sobre una silla y sonrió. Había olvidado darle su regalo a Rin.
-Rin…
La besó en el cuello para sacarla de se letargo.
-Preciosa…
-Mmm…
-Cariño…
Rin abrió lo ojos y sonrió.
-Sí?
-Olvidé darte tu regalo…
-Mi regalo? Y No era…
-No.
-Mi amor…
Rin se sentó en la cama y Sesshoumaru levantó la sábana hasta su pecho.
-Qué tal que entre alguien?
-Si es un hombre, le tendré pena.
-Por qué?
-Acaso no defenderás mi honor?
-Bueno, si a eso te refieres, no lo contará. Eres mía y de nadie más.
Rin sonrió y lo besó tiernamente en los labios.
-Y bien? Y mi regalo?
Sesshoumaru rió y la abrazó por la cintura colocando su cabeza en su regazo.
-Preciosa, sólo tengo una condición.
-Cuál?
-Que no lo rechazarás.
-Yo no te rechazo regalos…
-No?
-A ver… No.
-Me rechazaste el carro, los gastos del apartamento…
-Pero es que yo no me hice novia tuya para que me mantengas.
-Ah, no? Y para qué?
-Para que seas encantador conmigo y me hagas el amor como si fuera la última vez…
Sesshoumaru la besó en su vientre.
-Y cómo me estoy portando?
-De maravilla, eres el novio más tierno, dulce y cariñoso del mundo y un excelente amante! Sin contar que eres guapo… y tienes ese cuerpo de pecado mortal!
Sesshoumaru no tuvo otra opción más que reír, se sentó a su lado y la besó en la mejilla.
-Eso es lo que piensas de mí?
-Hmm! Sí! Ya me darás mi regalo?
-Pequeña…
-No me digas así!
-Lo siento…
-Así me ves? Como una chiquilla?
-No, nunca, te lo he dicho, eres una mujer sensual y vibrante que me vuelve loco con cada movimiento.
-Sessh…
Sesshoumaru la besó apasionadamente a la vez que la halaba sobre él y quedaban acostados nuevamente. Sonrieron.
-Mi yukata está de tu lado, me la pasas?
-Claro, mi amor.
Sesshoumaru se cubrió con la yukata y se levantó.
-Quiero que cierres los ojos.
-Sí?
Rin cerró los ojos, Sesshoumaru se sentó detrás de ella y la llenó de besos en el cuello.
-Ya puedes abrirlos.
-Ya?
Rin abrió los ojos y no notó nada diferente. Pensando que los besos eran el regalo lo besó con cariño en los labios.
-No me diras si te gusta?
-Me encantan, como siempre…
-Rin…
Rin removió el pelo que le tapaba el rostro y sintió algo en su cuello, al tocarlo adivinó que se trataba de una cadena. De inmediato se puso de pie y corrió frente a un espejo. Era la cadena que había visto con los socios de Sesshoumaru. Una fina cadena de oro blanco con un pendiente solitario de un diamante de un quilate.
-Sessh!
Rin corrió a sus brazos y a penas lo alcanzó se lo comió a besos.
-Gracias, mi amor! Me encanta! Lo adoro! Te adoro!
-Sabía que te habías enamorado de ella desde que la viste.
-Síi!
Rin aún estaba completamente desnuda y estaba sobre Sesshoumaru, rodeando su cintura con sus piernas. Aunque trató de evitarlo, aquella extensión parecía tener vida propia y no escuchaba razones. Le respondió los besos con la misma intensidad. No podía controlarse, ahora que Rin era suya, no quería alejarla de él. Y afirmando la decisión de hacerla la madre de sus hijos, disfrutó de verla y acariciarla a la vez que ella le hacía el amor.
-RIN!
……………
Gracias a: Ceci, Eli, Lou, Mary (Felíz cumpleaños), Aki-chan, Syren888, Kagi35 (Yo también te quiero), Inusesshogirl, Lig, FENIXGIRL, Ishi-dora, Keyg, Hitomi Kansaki Fanel, Denisse (Te voy a regalar otro pollito!) Lesly-Radcliffe, Kaori-sama, Michiyo, Lady Sesshoumaru, Saya, Miri, Hana faija fujimi, Ariadna-chan, Skade, SexySesshGirl (curioso, ese es mi mail de yahoo), Kathleen Potter Lupin…
Si olvide a alguien pueden matarme…
Bueno, gracias a todas por seguir mi fic! Las adoro a todas!
Besos y abrazos
Mizuho.
