Hola! Sí! Aquí estoy con oootro cap mas y no, no es el final! Anunque un poco salidito de época… bueno, ahora es cuando encaja… jajaja. Les pido mil disculpas por no publicar antes, pero es que la uni me está matando. Si vieran la loma de deberes… uuf! Les juro que de una sola materia tengo mas trabajos de los que hice para las 5 del semestre pasado! Pero, aquí está, jugosito, y un poco más largo para compensar la demora. Espero que lo disfruten!
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Capítulo 21
Navidad en Nara
Rin se despierta entre los brazos de su sensual novio. Recuerda la confesión no intencionada y sonrió. Con extremo cuidado se quiso levantar, pero él la haló a la cama nuevamente.
-Qué piensas que haces?
-Levantarme…
-No, quédate conmigo…
-Sessh…
-Rin.
Su voz esta fue firme y decidida. Aún no había abierto los ojos. Rin sonrió y se acostó de nuevo besándolo en la mejilla.
-Todavía tengo sueño… mucho sueño…
-Pero quiero bañarme… déjame darme un baño y vuelvo y me acuesto contigo.
-No me quieres dejar dormir, verdad?
Sesshoumaru abrió los ojos y le sonrió.
-Qué hice para merecer una de tus sonrisas?
-Ser mía, no te mereces una, te las mereces todas… sé que no sonrío muy a menudo…
-Así me enamoré de ti, además te da un toque de misterio que me encanta!
Sesshoumaru la besó en la mejilla y acomodó su rostro en la curvatura de su cuello.
-Cariño… vamos a dormir…
-Pero Sessh… sólo si me prometes que pondremos un árbol de navidad…
-Rin, esta es tu casa. Puedes hacer lo que quieras.
-Qué calor te transmite la navidad!
Rin se cubrió con las sábanas. Sesshoumaru la besó en la mejilla y rodeó su cintura.
-Preciosa…
-Está bien, no pondré nada…
-Preciosa… no es lo que quería decirte… quería decirte que sí, pondremos el árbol, del tamaño que quieras.
-De verdad?
-Sí.
Rin se emocionó y lo besó, lo abrazó con fuerza.
-Gracias!
-Por qué? Si esta es tu casa.
-No, es como me dijiste anoche, nuestra casa.
-Me gusta cómo se oye… ahora… de verdad tengo sueño, preciosa, me vas a dejar dormir?
-No comprendo que estés cansado… yo me siento como nueva.
-Preciosa, anoche me sonsacaste 5 veces. Quiero dormir todo el día, si fuese posible.
Rin se sonrojó a más no poder. Sesshoumaru la besó y antes de notarlo, se quedó dormido, ella sonrió, lo besó y se acomodó en su pecho.
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Kagome despertó al sentir un peso sobre ella.
-Mama!
-Hola, mi amor.
Lo abrazó y lo besó en la frente, notó que Inuyasha no estaba.
-Y tu papi?
-No sé… por qué mama no tiene ropa?
Kagome se apresuró a taparse con las sábanas.
-Tienes hambre?
-Sí.
-Entonces me voy a bañar y te preparo desayuno sí?
-Sí.
Kagome tomó una ducha, pero cuando salió encontró a Satoshi dormido sobre su cama. Lo besó en la mejilla y fue a la cocina. Estaba preparando unos waffles cuando Inuyasha la abrazó por la espalda metiendo sus manos bajo su blusa.
-Inu! Estan frías!
-Caliéntalas…
La hizo girar y la besó apasionadamente. Metió un dedo en la mezcla y la probó.
-Sabes? Anoche estuviste excepcional…
-Tú también, mi vida…
-Pero ahora me dio hambre.
-Dónde estabas?
-Amor, son las 10 de la mañana.
-Eso lo sé. Pero no me vas a decir?
-Tuve que ir a una de las joyerías, Sesshoumaru no aparece y anoche trataron de entrar.
-Kami! Se llevaron algo?
-No. Sólo trataron de abrir la puerta. Aunque me dijeron que falta un anillo. Pero estaba en caja fuerte…
-Un anillo? Crees que…
-Creo que Sesshoumaru lo tiene.
Kagome sonrió ante la idea que sugería aquel hecho. Inuyasha la besó en la mejilla a la vez que volvía a meter los dedos en la mezcla, Kagome lo golpeó en la mano.
-Oye!
-Espera que termine.
-Me gusta crudo.
-Inuyasha.
-Grr! Nunca me das lo que quiero.
-Te pueden salir bien caras esas palabras.
-Mi amor, mi vida, mi cielo…
-Hm! Te me estás endulzando mucho.
-Tú eres el azúcar de mi vida.
Estaban a punto de unir sus labios cuando fueron interrumpidos por su pequeño hijo.
-Mama!
Inuyasha se refugió en su cuello sonriendo.
-No pudo dormirse por 5 minutos más…
Volvió con el niño en brazos. Kagome lo besó en la mejilla.
-Qué tal si lo bañas en lo que termino el desayuno?
-Está bien.
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Aki estaba en una ronda, medicando a los pacientes, pero su mente estaba en su despertar, con su peluche, el que Kohaku había escogido para ella. Y en el beso que de repente había aumentado, sino creado sentimientos en un abrir y cerrar de ojos.
-…Aki…
-Ah? Lo siento…
-Te sientes bien? Estás toda enrojecida.
-Er-sí… suerte que me voy temprano hoy.
Luego de terminar su ronda, se aseguró de que todos los expedientes estuvieran firmados y con la dosis que les acababa de administrar. Estaba inmersa en sus cálculos y no notó la presencia delante de ella.
-Mi flor del desierto…
-Kohaku!
-Cómo estás?
-Bien… y tú?
-De maravilla.
-Er- ya termino con esto y…
Se acercó una enfermera más o menos de la misma edad de Aki y le quitó las planillas.
-Las has revisado 7 veces, vete.
-P-pero…
-Yo te cubro, vete antes de que me arrepienta.
-Gracias.
Salieron del centro y estaban caminando en un parque cercano, Aki no sabía cuándo sucedió, pero sí sabía que iban tomados de la mano. Sonó el celular de Kohaku, se sintió tentado a no contestar, pero dado el hecho de que sólo su hermana tenía el número, lo hizo.
-Sango?
-Kohaku, quieres venir a comer con nosotros? Iremos a un restaurante.
-No estoy solo…
-Puedes traerla, no importa.
-Espera.
Se alejó el celular del rostro.
-Mi hermana nos invita a comer. Quieres ir?
-Sí…
-Sango, está bien. Dónde es?
Sango le dio el nombre el lugar. Al llegar, se sorprendió al ver que no era sólo Sango y Miroku, estaban Rin, Kagome dos hombres y un niño entre ellas. Se acercaron a la mesa. Sango les indicó un lugar donde podían sentarse.
-Sango, Miroku, ella es…
-Aki, la conocemos del centro.
-Verdad…
-Kohaku, no creo que conozcas a mi esposo, Inuyasha y mi hijo, Satoshi.
-Inuyasha… te recuerdo de cuando era chico… mi papá tuvo un caso por tu custodia…
-Sí, recuerdas a mi hermano Sesshoumaru?
-Sí, claro… Ustedes también están casados?
Rin se sonrojó al instante, Sesshoumaru la vio y curvó sus labios en una disimulada sonrisa que sólo Satoshi notó. Rin contestó.
-No, somos novios.
Satoshi examinaba a Sango con detenimiento. Cuando Sango lo notó, le preguntó si pasaba algo.
-Eres muy bonita.
-Gracias…
Miroku sonrió pensando que si se descuidaba el pequeño le podría robar el amor de Sango, rió al descubrirse celoso de un niño.
-De qué te ríes?
-No sé por qué, pero me vino a la mente que me podrías dejar por Satoshi.
-Tonto.
-Sango. Y a qué se debe esta reunión?
-Bueno, no sé, Sesshoumaru nos invitó a todos.
-Es hora de que hable…
-Sessh y yo estamos celebrando que hoy cumplimos 3 meses juntos…
Kohaku se sorprendió. Aki le prometió que luego le explicaba la razón.
-Y… también, Miroku tiene una sorpresa para Sango.
-Sessh…
-Yo? No he dicho nada. Miroku.
-Sango, Sesshoumaru, Inuyasha y yo a partir de esta mañana, somos socios.
-Es genial, amor!
-Abriré mi propia publicitaria… bueno, no mía… nuestra…
-Felicidades…
-Esto se merece un brindis.
Sesshoumaru pidió el mejor champán de la que el restaurante disponía. Después de la comida, mientras las mujeres esperaban por los hombres, Rin decidió decirle a Sango los resultados de los análisis.
-Sango… ayer me dieron los resultados de tus análisis y… bueno…
-No me digas que estoy enferma. Ya Miroku está paranoico porque me enfermé esta mañana.
-Te enfermase? Qué te pasó?
-Pues me levanté con unas náuseas terribles. Pero se me quitaron cuando me comí unas galletas saladas.
Rin sonrió.
-Sango, querida, no tienes nada que no se quite…
-Gracias a Kami. Voy a tu consultorio por una receta?
-No, no será necesario, eso se quita solo. No tienes nada que no se quite en 9 meses. 8 en tu caso, sigues retrasada, verdad?
-3 Semanas… espera, de qué me hablas? Ay! Kami! Es eso?
-Estás embarazada…
-QUÉ!
-Lo que sientes, son síntomas del embarazo… por los síntomas que presentas calculo que tienes casi 2 meses.
-No es posible… si yo… pero… las pastillas…no…pero tú me inyectaste!
-Sango, yo también quedé embarazada usando las pastillas…
-Y las inyecciones tampoco son completamente efectivas…
-Crees que esto te traiga problemas con Miroku?
-No! Kami, si se va a emocionar muchísimo… pero… Gracias!
Sango abrazó a Rin, la emoción abordó a las mujeres incluyendo a Aki y a Kagome.
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Al llegar a su apartamento, Sango brincó a los brazos de Miroku. Se había pasado todo el camino besándolo en la mejilla.
-Amor, cálmate un poco, casi me haces chocar dos veces.
-Es que estoy feliz!
-Estás feliz? O eres feliz?
-Soy feliz! Muy feliz!
-Y se puede saber la razón? Tengo algo que ver?
-Todo! Tenemos esta casa… nos vamos casar…
-Te amo, mi amor.
-Y yo a ti.
Se besaron. Miroku se sentó en la sala y Sango se recostó en su regazo. Miroku le quitó los mechones de pelo de su rostro y la besó.
-Miroku… no hemos vuelto a hablar del tema… y pues…
-De qué hablas?
-De hijos…
-No hay nada de qué hablar, una vez que estemos casados, tendremos todos los hijos que quieras…
-Qué tal antes?
-Qué tal si nos casamos antes? Pero aunque adoro los niños, ahora no quiero, vamos a esperar un poquito sí?
-E-EH! Pero tú dijiste…
-Sé bien lo que te dije. Pero te quiero para mí solito por un tiempo antes de compartirte.
-Entonces no quieres tener un hijo ahora…
-Espera… tu quieres tener un hijo ahora?
-Eso no importa. Ya me quedó claro, tú no. Vengo ahora.
Sango se levantó y se fue a la habitación. Miroku se quedó desconcertado, se dio cuenta de algo y de repente sus palabras le cayeron como un balde de agua fría.
-Sango!
Corrió a la habitación, estaba cerrada con seguro.
-Sango!
-Qué quieres?
-Ábreme la puerta.
-No quiero verte.
-Sango, amor ábreme, de verdad lo siento, lo dije todo sin pensar.
-Cuando no lo piensas, es lo que sientes.
Miroku sabía que nada de lo que hiciera conseguiría que Sango abriera la puerta, fue al estudio y buscó las llaves de la habitación. Cuando abrió, Sango le tiró una almohada a la cara, Miroku se acercó y sentó a su lado.
-Amor…
-Miroku, qué es lo que quieres?
-Que me perdones.
-No tengo nada que perdonarte…
-Fuiste al médico, verdad? Fuiste a hacerte unas pruebas con Rin.
-Sí.
-Y estás embarazada?
-Qué harías si así fuera?
-Ya por el simple hecho de vivir juntos, me eché a mi familia en mi contra. Así que si estás embarazada, nos casaremos lo más pronto posible…
-Tu familia me odia…
-Eso no me importa. Lo que me importa es que te veas afectada. Ellos pueden hacer lo que les de la gana.
-Miroku…
-Seré el hombre más feliz del mundo.
La besó en la mejilla.
-Mi amor? Estás embarazada?
-Sí…
Miroku la cargó y la llenó de besos.
-TE AMO! TE AMO!
La dejó sobre la cama y continuó con los besos, bajando hasta su vientre, le levantó la blusa y pegó su oído. Ella rió acariciando su pelo.
-Nos casaremos mañana.
-Mañana?
-Sí, mañana. No quiero esperar. Quiero que seas mía por completo. Que no te torture. Además de que no quiero que se toque el tema de que la fiscal tiene un embarazo fuera del matrimonio.
-Y tu familia?
-Que se vayan a freír espárragos!
-Vamos a tener un bebé…
La felicidad de Sango era tal que no puedo evitar unas lágrimas furtivas rodar por sus mejillas. Miroku la besó interrumpiendo el cauce de sus lágrimas.
-Te amo, mi cielo.
-Nos casaremos mañana?
-No tenemos los permisos… moveré unos contactos para conseguirlo lo más rápido posible.
-Ya sabía yo que hacía bien casándome con una mujer atractiva, inteligente e influyente.
-Tonto…
-Pero tuyo.
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Sesshoumaru notaba algo diferente en Rin desde que subió al auto, se mostró feliz y emocionada al hablarle del embarazo de Sango, pero una vez que terminó se quedó pensativa. Hacía más de una hora que habían llegado y Rin ni hablaba, parecía en las nubes. Sesshoumaru estaba en el estudio y Rin en la habitación.
-(Kami, a dónde irá todo esto con Sesshoumaru? Cuánto tiempo más me podré aguantar sin que me lo diga?... Estoy feliz por Sango… Kagome, ni se diga… pero en el fondo siento un poco de envidia… ellas tienen lo único que no tengo ni puedo… Kami! Qué egoísta me oigo! Pero creo que yo también me merezco un poco… no es que estaré joven y fértil para siempre… y con lo que me gustan los niños! Pero tampoco puedo acelerar las cosas con Sessh… apenas tenemos 3 meses. Hacerlo cambiar de opinión es más difícil que esperar un milagro… sería un milagro que cambiara de opinión…)
Rin se quedó dormida entre sus pensamientos. Sesshoumaru entró buscándola y la vio dormida atravesada en la cama.
-(Debe estar exhausta… se emocionó tanto con lo de Sango… parecía tan feliz como si fuese ella…)
Se sentó a su lado, al sentirlo se acurrucó contra él murmurando su nombre. Él sonrió y la abrazó, ella se acomodó en su pecho.
-Preciosa…
-Hmm…
-Olvídalo…
la besó en la mejilla y la vio dormir. Cuando ella despertó se encontró con aquella mirada ambarina estudiando sus facciones. Sonrió y lo saludó con un beso.
-Hola…
-Hola preciosa, dormiste bien?
-Sí, gracias…
-Te vine a buscar para salir, pero estabas rendida.
-Lo siento, a dónde iremos?
-Íbamos. Está lloviendo a cántaros y era en la motocicleta.
-Ah! Tu regalo!
-Regalo?
-Sí, te compré un regalo.
-Preciosa, no era necesario…
-Sabes? Creo que no es justo.
-Qué cosa?
-Primero que siempre me regales cosas, extremadamente caras y yo nunca te de nada.
-Estás conmigo, no quiero nada más.
-Eres adorable. Pero tampoco es justo, ni tiene excusas que un empresario de tu nivel use plumas baratas.
-Rin…
-Sólo mírala, si no te gusta, la devuelvo o me quedo con ella porque me encantó.
Rin se incorporó y sacó de la gaveta de su mesita de noche una cajita negra, alargada. Sesshoumaru se sentó a su lado y la besó en la mejilla.
-De verdad que no era necesario…
-Sesshoumaru, me vas rechazar todos los regalos que te haga?
-Eso suena a mí… cuándo te dije eso?
-Cuando me regalaste tu auto.
Sesshoumaru abrió la cajita y se impresionó al ver una finísima pluma de oro con sus iniciales grabadas a un lado. Rin se quedó esperando su reacción. Sin esperarlo, ni presentirlo, Sesshoumaru se lanzó sobre ella y los besos fueron tan intensos que la hicieron sonrojarse.
-Gracias, cariño, es perfecto…
-De verdad te gustó?
-Sí, de ahora en adelante sólo usaré esta pluma.
Rin sonrió emocionada y lo abrazó.
-Gracias, preciosa.
Sesshoumaru la besó apasionadamente.
-Vamos a salir.
-Qué?
-Vamos a salir, anda, levántate.
A pesar de la lluvia, salieron, Sesshoumaru la llevó a la joyería principal.
-Qué hacemos aquí?
-Ya verás.
Entraron y Sesshoumaru la guió a un privado, una vasta colección de exquisitas piedras se exhibían sólo para sus ojos. Sesshoumaru examinó la cadena en el cuello de Rin y buscó unos pendientes que hacían juego con el solitario.
-La verdad es que no pensaba en regalos. Así que improvisaremos…
-Sessh…
-Sé que los pendientes no compiten con la pluma…
-Es genial… gracias!
Rin lo besó apasionadamente, al romper el beso, Sesshoumaru acarició sus mejillas.
-Elije lo que quieras.
-QUÉ!
-Los pendientes fueron tu regalo. Pero quiero que elijas lo que quieras.
-Mi amor, pero si…
-Rin…
-No sé… elije tú… Tú sabes mejor lo que me queda bien…
-Segura?
-Sí.
-Supongo que tendré que cambiar el regalo de navidad entonces.
-Por qué?
-Porque esto, es tuyo.
Sesshoumaru le entregó un fino reloj de oro blanco, inmediatamente reconoció el modelo. Era la versión femenina del reloj de Sesshoumaru. En la parte trasera tenía un grabado. "Con cariño para mi preciosa."
-Sesshoumaru!
-Te gusta?
-Me encanta! Gracias, mi amor!
Rin lo besó, lo abrazó, desbordaba de felicidad, más que el hecho de regalarle joyas, era lo que leía en su mirada, el tono en que hablaba, la gentileza con la que la tocaba.
-Te quiero, mi preciosa…
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Inuyasha escuchaba a Kagome jugando con Satoshi y sonrió, salió del estudio cuando las risas cesaron. Encontró a Satoshi recostado en el pecho de su madre.
-Mami, ese es tu corazón?
-Sí, mi amor.
-Y si tu corazón es papi… cómo es que está adentro de ti?
Kagome rió.
-Es una forma de decir que lo amo. Así como te amo a ti.
-Mami…
Inuyasha se sentó a su lado y la besó. Satoshi sonrió.
-Voy a tener un hermanito!
Inuyasha y Kagome rieron.
-De dónde sacas eso?
-Tía me dijo que cuando los esposos se besan tienen bebés.
-Voy a matar a Rin… Satoshi, es con un beso diferente.
-Dénselo! Yo quiero uno!
-Qué cosa? Un hermanito?
-Sí! Lo quiero de navidad!
-Es tarde, qué tal si te vas a dormir y veremos qué se puede hacer.
-No, con mami!
-Eres un bebé o un niño grande?
-Niño grande.
-Todos los niños grandes duermen solos.
Kagome lo besó y lo abrazó. En pocos minutos Satoshi se había dormido, lo llevaron a su cama, al volver a la habitación, Inuyasha se cambio la ropa por la pijama, aún no se había puesto la camisa.
-Qué harás?
-Con qué?
-Tu hijo te acaba de pedir un hermanito. Y yo, no haré nada para impedirlo, ni le diré que no.
-Oye! Sabes bien que no puedo! Quedamos en que esperaríamos.
-No. Tú decidiste que yo esperaría, porque no quieres…
-Que no quiero qué? Dilo…
-Olvídalo… contigo no se puede…
-Ahora soy egoísta e imposible! Bien hecho Inuyasha, sigue así, a ver si duermes en el garaje.
-Yo sólo te digo lo que pienso. Si yo hubiera querido estar tan viejo como para que cuando cargue a mi hijo me duela la espalda, me hubiera quedado soltero como Sesshoumaru. Ahora es cuando puedo disfrutar…
-A expensas de mi carrera! Y sigue hablando, que no vas a dormir ni en el mismo edificio.
-Sí, eso lo que mejor sabes hacer, amenazarme…
-Te estás pasando de la raya!
-Que tal si me termino de pasar? Estoy harto de estar después de tu trabajo! Después de Satoshi no me importa y es lógico, pero no después de tu trabajo!
La sangre de Kagome hirvió al instante.
-No eres más que un estúpido!
Satoshi estaba parado en la puerta con lágrimas en los ojos.
-Mami! Ya!
-Satoshi…
Kagome se arrodilló frente a él y lo abrazó.
-Perdóname, mi amor, no tenías que ver esto… Espero que estés feliz, Inuyasha, ya tienes lo que querías?
-No puedo seguir con esto…
-Pelean por lo que dije…
-No mi amor, no tienes la culpa de nada.
-Sí… yo te pedí un hermanito…
-Mi amor… no es eso…
-Ustedes ya no se quieren?
Inuyasha se acercó a ellos y se arrodilló frente a ella.
-Claro que sí, y te amamos…
-Pero le dijiste cosas feas a mami…
Inuyasha bajó la mirada.
-Perdóname…
-Inuyasha…
-Kagome, perdóname…
-No… yo lo siento…
-Ya no quiero un hermanito… no si van a pelear…
-Lo siento, mi amor… Inu… Satoshi… me perdonan?
Inuyasha la besó en la mejilla.
-Todo está bien… vamos, te llevaré a tu cama.
-Ya no van a pelear?
-No.
-Lo prometes?
-Te lo prometo.
Al rato, Inuyasha volvió a la habitación. Kagome lo abrazó como queriendo fundirse en su pecho. Él la rodeó con sus brazos y la besó en la sien.
-Todo está bien, amor…
-De verdad prefieres haberte quedado soltero a casarte conmigo?
-No… jamás! Quizás lo único bueno que he hecho en esta vida es casarme contigo. Y no sabes la suerte que tengo de que me hayas dicho que sí. Jamás me arrepentiré ni de un segundo contigo. Te amo, Kagome…
-Inuyasha… hazme tuya…
Inuyasha la besó apasionadamente y la cargó hasta la cama.
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Rin colapsa extasiada de placer y exhausta físicamente sobre Sesshoumaru, él la besa y la abraza. Rin sonríe y él también.
-Te quiero, Rin…
-Sessh…
Rin se estaba quedando dormida. Él la besó y acarició sus mejillas.
-Dulces sueños, preciosa.
-Te amo, Sessh…
-Yo también…
Rin ya estaba profundamente dormida, no lo había oído y no era para menos si ella le hizo el amor dos veces. Reconocía que la energía de Rin parecía no tener fin. Sonrió y la besó en la frente.
-De verdad te amo, Rin… Sólo tengo que ser capaz de decírtelo de frente…
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Sesshoumaru esta en su oficina hablando con Miroku e invitándolo a pasar las navidades con ellos en la mansión de Nara.
-Le preguntaré a Sango, pero creo que sí… pero su hermano…
-Claro que puede venir. Y si quiere llevar a Aki, también. Sólo que no le digan nada a Rin, es una sorpresa para ella.
-No hay problemas.
20 de diciembre.
Sesshoumaru está sentado en el estudio.
-Sesshoumaru! Me prometiste que pondríamos un árbol de navidad y faltan cuatro días para nochebuena.
-Para qué vas a poner un árbol aquí, si nos vamos a Nara mañana en la mañana? No lo vas a disfrutar.
-Uy! No puedo contigo!
-Eso lo sé…
-Sesshoumaru!
La haló sobre él haciendo que cayera sentada en sus piernas. La besó en la mejilla.
-Qué si te digo que mandé a poner un árbol en Nara?
-Es mentira?
-No, ya debe estar listo…
-Eres el mejor!
Rin lo abrazó y lo llenó de besos.
-Empaca abrigos, en Nara está nevando.
-Cómo es la casa de Nara?
-Es un castillo. La parte norte es mía y el ala sur de Inuyasha.
-Por qué lo dividieron?
-Por que Izayoi nunca quiso tocar las cosas de mi madre, para que yo tuviera una manera de recordarla, y como no me gustaba el ala sur, le dije que podía hacer todos sus cambios allí, que no me molestaba.
-Entonces ese castillo es como un santuario de tu madre y la de Inuyasha.
-Algo así. Pero si quieres cambiar algo, puedes hacerlo.
-Mi amor, qué tanto recuerdas a tu mamá?
-Recuerdo mucho… poco a poco he recordado algo más…
-Me hablarías de ella?
-Era hermosa… cuando yo tenía la edad de Satoshi le tenía pavor a los truenos y relámpagos. Cada vez que comenzaba una tormenta, ella me iba a buscar y se sentaba y me abrazaba hasta que me dormía… le gustaba tanto la ciencia que si no hubiese muerto, quizás yo sería médico.
-Uno muy malo por cierto…
-Oye!
-Es broma, si hubieses sido médico, serías el mejor, la gente viajaría a Japón sólo para una consulta…
-Ella decía eso. Pero yo nunca se lo prometí. Le decía que no me gustaba la química.
-Dime más.
-Aparte de los juegos, sólo recuerdo cuando enfermó…
Rin lo besó en la mejilla.
-Entonces no me digas nada más.
Sesshoumaru la apretó entre sus brazos.
-Voy a salir, volveré más tarde.
-A dónde vas, preciosa?
-A comprar varias cosas.
-No quieres que vaya contigo?
-No me gusta cómo te ven las mujeres del centro comercial.
-Estás celosa?
-Es que coquetean contigo. Y la última vez te dieron su teléfono frente a mí.
-Pero viste que los boté.
-No… va y aparece una que sí te gusta.
-Está bien.
Sesshoumaru sacó una tarjeta dorada de su billetera.
-No escatimes.
-Sessh… está bien, ven conmigo.
-Qué te hizo cambiar de opinión?
-Con una condición.
-Cuál?
-No virarás los ojos cuando te bese en la mejilla.
-Yo nunca he virado los ojos cuando me besas.
-Sessh.
-Nunca más, te lo prometo. Qué es lo que vas a comprar?
-El año pasado regalé mi ropa de invierno y sólo tengo dos abrigos, aquí en Tokio no ha hecho tanto frío como para comprar más, pero si en Nara está nevando, lo que tengo, no me sirve.
-Yo también debo comprar una gabardina.
-Vamos.
Llegaron al centro comercial, Sesshoumaru le abrió la puerta y la ayudó a bajar del auto, la besó en la mejilla y ella se sorprendió.
-Sessh…
Pasaron por varias tiendas y frente a una en especial, que por alguna razón estaba llena de jóvenes de la edad de Rin, apuestos y como en cadena de comando, uno vio a Rin y le avisó al de al lado y así sucesivamente. Sesshoumaru notó el comportamiento poco común y que algunos comenzaron a saludarla a distancia. Aceleró el paso y se paró a su lado tomándola de la mano.
-Conoces a esos hombres?
-No.
-Y por qué les devuelves el saludo?
-No voy a ser descortés. Además tú me gustas mucho más. Estás celoso, mi amor?
-No!… no…
Rin estaba viendo los abrigos. Sesshoumaru buscaba uno para hombres.
-Sessh no me gustan estos abrigos. Me hacen ver como con 40 kilos de más.
-Preciosa, se supone que te vas a proteger del frío. No a modelar.
-Y saldré gorda en todas las fotos?
-Quieres una de cuero?
-Sintético?
-De vaca. Es la mejor, dura años y es fácil de limpiar.
-Y porqué tú no tienes uno?
-Tenía, duró 11 años.
-Entonces, sí, quiero una.
Fueron a una tienda de artículos de piel y Sesshoumaru eligió las dos chaquetas. Rin se la midió y le quedaba perfecta.
-Me encanta!
-Tenemos caballos en Nara, no quieres unas botas?
-Sessh…
-No sabes montar caballo?
-Sí… hacen muchos años que no monto uno, pero sí. Supongo que es como la bicicleta, no se olvida.
Sesshoumaru se acercó peligrosamente por la espalda, poniendo sus manos en sus caderas.
-Eso es algo que quiero ver.
-Hidoi!
-Yo? Pero preciosa…
-Eres malo conmigo.
-Eso crees?
-Quiero café.
-No me cambies el tema, preciosa.
-No, eres maravilloso. Pero quiero café.
Sesshoumaru pagó por los abrigos y las botas divertido por la jovialidad de Rin, era refrescante y ciertamente lo hacía sentirse mucho más joven. Fueron a un café. Rin se sentó y Sesshoumaru fue a buscar los cafés. Un joven se acercó a la mesa que ocupaba Rin, señaló una de las 3 sillas libres y le preguntó que si estaba ocupada, Rin le contestó que no y el joven se sentó en la mesa.
-Hola, linda…
-Disculpa, me pediste una silla…
-Lo sé, pero es una lástima que una belleza como tú esté solita…
-No estoy sola…
-No? Yo no veo a nadie…
Rin sentía que el muchacho ya estaba algo impertinente y quería que se fuera antes de que Sesshoumaru volviera.
-Qué tal si nos acompañas en nuestra mesa? De seguro encontrarás algo que te guste…
-Mira, será mejor que te vayas con tus amigos, ya te dije que no estoy sola…
-Qué? Acaso soy poca cosa para ti? Te crees mucho?
Rin se resignó no queriendo contestar y empeorar las cosas. De la nada Satoshi llegó corriendo y la abrazó.
-Tía!
-Hola, mi amor! Con quién estas aquí?
-Con mami.
-Y dónde está ella?
-Con tío…
El muchacho aún no se movía. Kagome y Sesshoumaru llegaron a la mesa. Al ver a Sesshoumaru el muchacho sudó frío, estaba petrificado.
-Hola.
-Hola, cómo estás?
-Todo bien.
-Mama, mis galletas.
Rin tenía a Satoshi sentado en sus piernas, le abrió el paquete de las galletas.
-Preciosa, y la bolsa?
-Está abajo, a mi lado.
-Disculpa estaba distraído, tu amigo es…
-Tío…
-Bueno, resulta que él…
-Sesshoumaru-sama…
-Te conozco?
-No… nunca nos habíamos visto en persona… trabajo en la financiera…
-En ese caso, mucho gusto…
-Bueno, mejor me voy…
Antes de que Sesshoumaru dijera nada, el muchacho desapareció.
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Llegaron a Nara y Rin estaba maravillada con la vista frontal de la casa.
-Sessh, es bellísima!
-Ves el balcón central? Esa es nuestra habitación.
-No he entrado y ya me gusta.
-Los sirvientes están aquí desde que mi padre compró la casa para mi madre. Nyoko y Rafu son los más antiguos. Nyoko era mi nana y de Inuyasha.
-Voy a conocer a tu nana!
-Y porqué te emocionas?
-Bueno, ya que te crió es lo más cercano a un familiar después de Inuyasha…
Sesshoumaru la abrazó imaginando que la iba a bombardear de preguntas sobre su infancia.
El auto se detuvo en la puerta del castillo. Un sirviente abrió la puerta de la limosina y una ráfaga de viento frío invadió el interior del auto. Se pusieron los abrigos y salieron del auto.
-Bienvenido, Sesshoumaru-sama…
-Gracias.
-Joven Hamasaki…
-Rafu!
Sesshoumaru abrazó al viejo como un hijo a su padre. Rin se sorprendió del despliegue de emociones que revelaba Sesshoumaru. Saludó con la misma calidez a la anciana que se acercó y adivinó que sería la nana. Rin se le acercó tímidamente.
-Rafu, Nyoko, ella es Rin.
-Bienvenida a casa, Rin-sama.
Rin sonrió y vio a Sesshoumaru.
-Me siento un poco rara cuando me llaman Rin-sama… díganme sólo Rin.
-Vamos adentro, hace demasiado frío.
-Su habitación está lista, joven Hamasaki…
-Gracias.
En el recibidor había un enorme árbol de navidad. Rin, al verlo se emocionó tanto que abrazó a Sesshoumaru casi por reflejo.
-Mi amor! Es precioso!
-Te gusta?
-Gustarme? Me encanta! Es genial! Es… es increíble…
-Vamos a ponernos cómodos.
Rin estaba segura que algo había cambiado en Sesshoumaru, desde el choque no era el mismo. Al momento de entrar en la habitación se lanzó a sus brazos, Sesshoumaru la recibió en su pecho.
-No verás la habitación primero?
-Claro, espera…
Lo único que lo torturaba era que no podía decir lo que realmente sentía por su preciosa. El verla tan feliz y emocionada, en especial cuando llamaba todo lo suyo "nuestro" y le daba la noción de pareja a cada instante, lo calmaba un poco, estaba seguro que si no se lo había dicho de frente al menos no paraba de demostrárselo. Así como la tenía entre sus brazos, se sentía completo, sentía que Rin encajaba en su vida como la última pieza del rompecabezas y ahora, casi a los 40 años de edad estaba logrando la promesa que le hizo a su madre, la que se juró nunca olvidar y llevar a cabo sin importar el precio. Ser feliz.
Con Rin a su lado, Sesshoumaru era tan feliz que había vuelto a sonreír aunque en contadas ocasiones, que salía de la oficina temprano sólo para volver a verla en vez de quedarse como hacía antes, hasta media noche. Para así evitar la soledad de su apartamento, un lugar antes frío y ahora lleno de vida y colores, de risas infantiles y en especial, del amor de su preciosa.
-Le preparo el baño? Sesshoumaru-sama?
-No, yo lo haré, no necesito nada más por el momento, puedes retirarte.
-Sí, señor.
Una vez que las puertas se cerraron Rin tomó el rostro de Sesshoumaru entre sus manos y lo acercó a ella para besarlo.
-Te gusta el lugar?
-Bromeas? Toda mi vida soñé con un lugar como este, en verdad es un castillo.
-Bueno, ya lo tienes. Así como el apartamento es nuestro, este castillo también lo es.
-No, esto es tuyo y de Inuyasha…
-Preciosa, este castillo es la herencia de mi madre. Le cedí el ala sur a Inuyasha…
Rin, aún entre sus brazos se dio la vuelta y examinó la habitación. Sesshoumaru la guió a una segunda puerta. Entraron al dormitorio.
-Sessh! Es…
-La puerta a tu izquierda es el baño y a la derecha es el clóset. Y aquí…
La llevó al balcón, abrazándola con fuerza por el frió que hacia.
-Vamos a entrar…
-No, espera.
-Preciosa, hace demasiado frío.
-No importa, yo no tengo frío, tú sí?
Sesshoumaru la besó en la mejilla y decidió sacrificarse unos minutos para que su preciosa disfrutara de la vista de los jardines y las copas de los árboles llenas de nieve, así como las montañas que se apreciaban en un horizonte no tan lejano. La cargó y la entró al sentirla llorar, la sentó en la cama y se arrodilló frente a ella, limpió las lágrimas de su rostro con sus pulgares.
-Qué pasa, preciosa?
-No es nada… es que de repente recordé a mi familia…
-Eso es algo, es mucho…
Se sentó a su lado y la besó en la sien.
-Qué recordaste?
-Siempre para navidad íbamos a Londres, y Shina y yo hacíamos guerras de bolas de nieve y un muñeco de nieve… Mi mamá nos preparaba galletas con chispas de chocolate y chocolate caliente con malvaviscos.
-Demasiado chocolate.
-Sí… pero es que los cuatro éramos amantes del chocolate, nunca era suficiente…
-Y ver la nieve te recordó todo eso?
-Los jardines se parecen mucho a los de la casa de Londres… y no sé porqué, pero recordé el accidente…
Sesshoumaru la apretó entre sus brazos de manera protectora.
-No pienses en eso… no quiero que llores de tristeza… por si no te has dado cuenta, cada vez que lo haces o me desvanezco o me da un infarto.
-Sessh…
-Toda la idea de traerte era para hacerte feliz…
Rin rió y se secó las lágrimas con las mangas de su sweater.
-Es tarde, qué tal un baño caliente y mandaré a preparar el chocolate que tanto te gusta?
-Pero a ti no te gusta el chocolate…
-Lo probaré por ti. Le das la receta Nyoko en lo que preparo el baño?
-Sí.
Sesshoumaru presionó un botón e instantes después la nana estaba en la puerta de la habitación. Tocó dos veces y Sesshoumaru le dio permiso para entrar.
-Haz lo que te diga al pie de la letra.
-Por supuesto, joven.
Sesshoumaru se puso de pie y fue al baño. Rin le dio la receta a la nana y luego fue con Sesshoumaru. Tenía puesta una yukata azul marino con una S bordada en el bolsillo del pecho en hilo blanco.
-Qué? No la interrogaste?
-Después, estaremos aquí 15 días, no hay prisa. No había visto esta yukata.
-Es nueva, en ese armario, del lado derecho está la tuya.
-Sí? Igual a la tuya?
-Sí.
Rin sacó la yukata del armario, pero jamás esperó lo que vio. Su yukata también estaba bordada, pero con una R en el bolsillo.
-Sessh!
-Póntela, quiero ver cómo te queda…
Justo allí fente a él, Rin se desvistió y se puso la yukata, claro que aquel acto había excitado a Sesshoumaru en más de una manera.
-Qué tal?
-Perfecta.
-Gracias!
Rin se pegó a él y lo besó.
-No me lo agradezcas a mí, a Nyoko.
-Lo recordaré.
-Bueno está listo… pero creo que está un poco caliente para ti.
-Vamos a ver.
Rin se quitó la yukata y la dobló con cuidado. Entró al agua y se sumergió.
-Deliciosa.
Acababa de recordar que ella y Sesshoumaru nunca habían compartido un baño, no así. Al momento en que Sesshoumaru entró al agua y la rodeó con sus brazos ella sintió algo moverse en su interior y un tono rojizo se adueñó de su rostro.
-Está muy caliente para ti.
-No, está perfecto…
Lo vio a los ojos y vio que él también estaba sonrojado, sonrió y lo besó en la mejilla. Sesshoumaru la hizo darle la espalda y sin explicaciones comenzó a darle un masaje, ella dejaba escapar uno que otro suspiro cada vez que sus fuertes manos acariciaban su piel.
-Qué rico! Sessh!
Minutos después, Rin estaba completamente relajada y descansaba recostada del pecho de Sesshoumaru. Sus manos estaban entrelazadas y él las soltó para acariciarla. Puso sus manos sobre sus caderas y la comenzó a besar en el cuello dándole entre besos pequeños mordiscos.
-Sessh! No me marques!
-En 14 días nunca sabrán lo que te hice…
-Ahhh!
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Rin terminó de secarse el pelo con un secador, Sesshoumaru estaba sentado sobre la cama con la toalla sobre la cabeza.
-Si no hiciera tanto frío me lo dejara mojado.
Rin le pasó el secador y lo besó en la mejilla.
-Ni se te ocurra cortártelo, adoro cómo te ves.
-No he dicho nada de eso.
Más tarde, Sesshoumaru la guió a la cocina.
-Nyoko…
-La cena está servida, joven…
-Gracias.
Llegaron al comedor y el aroma de varias delicias inundaba el ambiente.
-Huele delicioso!
-Verás Nyoko, es una excelente cocinera. Y puede cocinar lo que se te antoje, así que eres libre de pedir como si estuvieras en un hotel.
-Creo saber de dónde aprendiste.
-Sí?
-Me equivoco, Nyoko-sama?
-Ninguno de los jóvenes salía de la cocina. Decían que era su lugar favorito.
Durante la cena, Sesshoumaru pidió que encendieran la chimenea de la habitación y la del aposento. Luego de haberle mostrado gran parte de la casa, Rin se apoyó de él.
-Me la terminas de mostrar mañana? estoy cansada… este lugar es enorme…
-Está bien.
Fueron caminando hasta que Rin se detuvo, lo besó en la mejilla.
-Qué pasa?
-No hay una habitación aquí? Realmente estoy cansada…
Sesshoumaru la cargó y ella pasó sus brazos alrededor de su cuello.
-El chocolate debe estar listo…
-Qué delicia! Ojalá le haya quedado como a mi mamá…
Rin se refugió en su pecho hasta que llegaron a la habitación. Al entrar en el dormitorio, Rin quedó maravillada, de por sí la habitación era hermosa, pero a la luz del fuego era mucho más de lo que las palabras podrían describir. Sesshoumaru la dejó sobre el sofá frente a la chimenea. Le dio una taza con chocolate y tomó una para él. Rin se sentó en el piso, en la alfombra, Sesshoumaru, extrañado, se sentó a su lado.
-No hay nada como el calor del fuego.
-Preciosa…
-El chocolate quedó exquisito… pero no como ella lo hacía… supongo que hay algo que nunca me dijo…
Rin se recostó sobre Sesshoumaru, él la besó y la rodeó con sus brazos. No sabe por cuánto tiempo estuvieron así, pero cuando se dio cuenta, Rin estaba dormida entre sus brazos. La llevó a la cama y la besó en la mejilla antes de arroparla, trató de soltarse de su abrazo, pero ella lo apretó.
-No te vallas…
-No iré a ninguna parte, preciosa…
Sesshoumaru se acomodó a su lado y ella lo abrazó con fuerza, la escuchó hablar en inglés mientras se aferraba a él como si su vida dependiera de ello.
-Rin, preciosa…
-I'll never tell him the truth!
-Cariño…
Rin despertó, estaba sudando y su respiración agitada.
-Sesshoumaru!
-Preciosa, qué te pasó? Era una pesadilla?
-S-sí… dije algo?
-Siempre hablas en inglés… pero… qué soñaste?
-No era nada. Me buscarías un poco de agua? Por favor…
-Está bien, ya vengo…
Sesshoumaru salió de la habitación y Rin se tapó la cara con las manos.
-(No puede ser! Debo hacer algo! El día que Sesshoumaru se entere, me matará! Kami… debí decírselo… pero yo sólo era una chiquilla… y ahora él es tan atento y maravilloso… no quiero decírselo… no quiero que pase por lo mismo que yo… Además… el día que se entere, me dejará…)
Sesshoumaru volvió a la habitación con el agua.
-Aquí tienes.
-Gracias, mi amor.
-Ya te sientes mejor?
-Sí, gracias.
Rin tomó un poco de agua y se pegó como lapa del pecho de su novio.
-Sesshoumaru…
-Sí? Preciosa?
Le encantaba escucharla entonar su nombre como una niña consentida.
-Sessh, qué me vas a regalar de navidad?
-No seas tan curiosa…
-No… no es eso… es que no lo quiero… te lo quiero cambiar… quiero que en vez de ese regalo, me perdones todo lo que hice cuando estuvimos juntos la primera vez…
-Preciosa, te he dicho más de 100 veces que te perdono…
-Recuérdalo… (Nunca se lo diré… no quiero que sufra más…)
Sesshoumaru la abrazó y la arrulló.
XXXXXXXXXXXXXXX
Rin despertó al sentir algo frío en su rostro y notar que era muy pequeño para ser de Sesshoumaru.
-Tia!
-Satoshi!
Lo abrazó con fuerza y lo llenó de besos.
-Y tu tío?
-Afuera.
-Espérame aquí.
Rin se bañó y se vistió, tomó su abrigo y cargó a Satoshi. Cuando llegó al recibidor, se encontró con todos sus amigos, incluyendo a Jaken que se suponía estaba de viaje.
-Jaken!
Corrió a él y lo abrazó con todas sus fuerzas.
-Vaya! Estás hermosa!
-Gracias! Y tú? No que estabas en California?
-Ya no, volví para quedarme. Pero me iré en un rato, sólo vine a saludarte…
-No! Quédate!
-Lo siento, linda pero me esperan en París.
-París, ah? Òh la là!
Jaken sonrió.
-Ya que llegaron tan temprano, vamos a desayunar.
-Sí, por favor, muero de hambre!
Todos rieron y Miroku abrazó a Sango.
-Vamos con prisa, que no la quieren conocer con hambre.
-Keh! Esta mujer me hacía salir medianoche a buscarle helado y una vez se le ocurrió comer helado de pistacho con anchoas y alcaparras!
Todos rieron nuevamente.
-Tienes un gusto extraño, Kagome.
-Lo más raro es que me supo bien.
-Rafu los guiará al comedor.
Lo demás siguieron al viejo y Sesshoumaru detuvo a Rin, agarrándola por la cintura.
-Mi amor!
-No me vas a saludar?
-Claro que sí…
Rodeó su cuello con sus brazos y le plantó sendo beso en los labios.
-Hola, mi amor…
-Dormiste bien?
-Sí, me gustó mucho lo que hiciste anoche!
-Y eso fue?
-Como me arrullaste… Etto… Sessh, perdóname, pero es que ayer estaba exhausta…
Sesshoumaru la apretó por la cintura y la besó.
-No importa… ésta noche me las cobro…
Rin se sonrojó y sonrió.
-Tengo hambre, vamos a comer.
-Está bien.
Se unieron con los demás en el comedor, todos estaban riendo.
-Rin… qué consideras como el más raro de los antojos?
-Hm! Pizza de espárragos, hongos y huevo cocido…
-Tenemos un ganador!
-Sessh! No me vas a defender?
-Lo siento, pero esa es una mezcla muy rara.
-No más que helado con anchoas.
-Creo que sí.
-Mou!
Después del desayuno, todos fueron a organizar sus cosas. Rin estaba con Aki.
-Y bien?
-Bien qué?
-Kohaku y tú?
-Es un amor! Es una conjugación de perfección…
Rin rió.
-Fui una tonta, él me preguntó que cuántas habitaciones pedía y yo le dije que dos. Si hubieras visto cómo se puso, me dio una pena…
Sesshoumaru tocó la puerta.
-Rin…
-Nos veremos más tarde.
Rin salió de la habitación, Satoshi corrió a la habitación de sus padres. Sesshoumaru tenía su abrigo en las manos.
-Qué pasa mi amor?
-Acompáñame.
Rin se puso el abrigo y salieron a los jardines.
-Mi amor, a dónde vamos? Tengo frío.
Sesshoumaru la abrazó y continuaron caminando hasta estar considerablemente lejos de la casa.
-Hm! Qué rico se siente!
Sesshoumaru la hizo girar y la besó apasionadamente apretándola contra su cuerpo. Rompió el beso acarició sus mejillas.
-Te quiero, preciosa…
-Sessh…
XXXXXXXXXXXXXXXXX
Kohaku y Aki caminaban por los jardines agarrados de las manos, llegaron a un lago congelado y se sentaron en unos bancos en la cercanía. Aki apoyó su cabeza del hombro de Kohaku, él pasó su brazo atrayéndola más a él. Se notaba nervioso.
-Kohaku?
-Sí?
-Qué te pasa? Estás bien?
-S-sí… es que tengo un poco de frío.
Aki lo rodeó con sus brazos y lo besó en la mejilla.
-Mejor?
-Sí, gracias.
-Siempre…
-Tenshi… quizás creas que voy muy rápido… pero creo que si no te lo digo voy a explotar…
Aki rió.
-De qué hablas?
-Sabes por qué te digo tenshi?
-No…
-Cuando te vi por primera vez, me di cuenta de que los ángeles no tienen que vivir en el cielo, ni existen sólo para los cristianos, ni deben ser rubios… Cuando te vi por primera vez, te comparé con un ángel, eso me pareciste… y cada vez que sonríes, pienso que eres uno…
-Kohaku…
-Y la verdad es que no sé qué hice para merecer que Kami me enviara un ángel, uno de los más bellos, sino es el más bello que he visto… Y ese ángel eres tú…
-K-Kohaku…
-No sería la primera vez que me equivoque, pero esta vez estoy feliz de haberme equivocado… Uno no está supuesto a enamorarse de su ángel guardián… pero yo sí lo hice… Te amo, Aki…
El rostro de Kohaku se adornaba con un profundo escarlata. Aki terminó de procesar toda la información que acababa de recibir. Siempre pudo leer las intenciones de las personas, pero esta vez no hacía caso a las señales, no le importaban si eran buenas o no, lo vio a los ojos y supo que estaba en lo correcto. Lo besó apasionadamente a la vez que la emoción la embargaba.
-Te amo, Kohaku…
Kohaku sonrió y la apretó entre sus brazos.
Noche Buena
Estaban sentados a la mesa, disfrutando de un banquete de víspera de navidad. Todos reían y disfrutaban de la charla. Al terminar la cena, pasaron a un gran salón de descanso. Satoshi se quedó dormido en los brazos de Kagome. Inuyasha lo cargó y lo llevó a su habitación. Pasada la media noche, las parejas se comenzaron a excusar, comenzando por Inuyasha y Kagome. Alegando que Satoshi estaba solo en el ala sur. Al final sólo quedaron Aki y Kohaku.
-Te acompaño…
-Gracias.
Al llegar a la puerta de la habitación de Aki, Kohaku se despidió con un tierno beso en los labios.
-Dulces sueños, tenshi…
Kohaku se separó luego de besar sus manos y luego de que ella cerrara su puerta, se marchó a su habitación. No se había cerrado los botones de su pijama cuando tocaron a su puerta. Se sorprendió un poco al ver a Aki.
-Tenshi!
Aki no lo dejó hablar y lo abrazó, metiendo sus manos bajo la camisa y pegándose a su piel. Lo besó cerrando la puerta a su paso y colgándose de su cuello.
-Aki…
-Es sólo que tengo mucho frío…
Kohaku la guió hasta estar frente a la chimenea y se sentaron muy cerca.
-Es extraño, mi habitación está bien…
Estaban abrazados frente al fuego. Kohaku la besó en la mejilla.
-Sabes algo? Estoy algo nervioso. Cuando vuelva a Tokio, será enero y comenzaré a estudiar…
-Estoy segura de que serás el mejor de tu clase…
-Gracias…
Se quedaron viendo fijo a los ojos y lentamente se fueron acercando y se besaron, buscando comodidad, comenzaron a moverse, hasta que Kohaku quedó sobre ella, él mantenía sus manos fijas en sus caderas, pero las de ella, temblorosas, recorrieron su torso hasta librarlo de la camisa. Kohaku se detuvo y se apartó un poco.
-Qué pasa?
-Tenshi… no quiero que lo hagas porque te dije que te amo… porque sería una estupidez… muy precipitado, hacer el amor nunca es un estupidez… yo sabré esperar a que estés lista…
-Déjame tomar mis propias decisiones.
Aki lo volvió a besar. Kohaku la cargó y la llevó al dormitorio, la depositó sobre la cama con cuidado, se sentó a su lado. Ella se incorporó y lo haló por el cuello sobre ella. Él, con extrema calma, fue abriendo su pijama. Para ella era como una tortura china.
Su calma tenía razón, iba a hacerle el amor a la mujer que amaba. No era lo mismo, nunca se podría comparar, hacer el amor con sexo, una versión vulgar, carente de sentimientos. Sentía el corazón en la garganta. Se recostó a su lado a la vez que contemplaba su pecho descubierto, sus senos, nunca imaginó que él sería el primero en tocarlos, en besarlos, saborearlos.
-Realmente eres hermosa, Aki.
Ella sólo sonrió y lo besó, en su beso, él sintió una entrega total. Puso su mano sobre su vientre descubierto y la sintió estremecerse, su piel se sentía caliente, así que adivinó que sus manos estarían frías. Desvió sus besos a su cuello y poco a poco fue bajando hasta sus firmes y jugosos senos.
Ella sintió como si una corriente eléctrica sacudiera todo su cuerpo. Él comenzó a saborear sus pezones y a juguetear con ellos en su boca, eso la llevaba a un punto más allá de la locura. Continuó con sus senos a la vez que la escuchaba suspirar, sonrió y pensó que ya tenía suficiente de ellos por el momento. Volvió a besarla mientras sus manos recorrían su cuerpo y la hacia estremecer ante cada caricia. Bajó hasta su vientre dibujando una senda con sus besos. Removió los pantalones del pijama pasó sus manos sobre el interior de encaje blanco.
-K-Kohaku!
-Tranquila, sabes que no hay prisas…
La besó y ella pareció olvidarse de su mano en aquel lugar, pero sólo por un instante, sólo el tiempo que le tomó meter su mano bajo el interior y acariciar su sexo. Ella rompió el beso al sentir sus dedos entre los pliegues de su intimidad. Él no podía equivocarse, ella estaba lista, su humedad y su calor se lo gritaban. Bajó hasta su vientre y la besó justo debajo del ombligo y se deshizo del interior con una sonrisa.
-Ya no necesitarás esto…
Se colocó sobre ella listo para entrar en ella y la besó apasionadamente.
-Prométeme que tendrás cuidado…
-Te lo prometo.
Pensó que su temor se debía a alguna mala relación, aún así cumplió su promesa y la penetró con extremo cuidado. No sin antes sentir cierta resistencia que desapareció al aplicar un poco más de presión. No estaba listo para lo que venía, ella se aferró a su espalda soltando un gemido y una lágrima rodó por su mejilla.
-A-Aki!
-Espera un poco…
-Estás bien?
-Sí… espera…
Kohaku la llenó de besos. Estaba feliz, era su primero, la mujer que él amaba, lo había convertido en su primero. La continuó besando y le susurró al oído.
-Te amo…
Comenzó a moverse lentamente y pronto su dolor se había convertido en placer, en el placer de sentir al hombre que amaba dentro de ella, haciéndole el amor y susurrándole dulces palabras a su oído.
Cuando tuvo control suficiente sobre su cuerpo, rodeó sus caderas con sus piernas y lo hizo cambiar la posición. Ahora ella estaba sobre él. Se irguió y él, apoyado en sus codos la vio moverse y descubrió que aunque fuese su primera vez, era muy exigente, se incorporó y la besó en la unión de sus senos mientras acariciaba su espalda y ella continuaba haciéndole el amor.
-Kohaku!
Ella arqueó su espalda hacia atrás sintiendo como todo su cuerpo se embriagaba de esta nueva sensación.
-Aki!
Kohaku nunca lo pensó, pero ya era demasiado tarde, había esparcido su semilla dentro de ella. Recuperándose de las sorpresas de la noche, la besó a la vez que la rodeaba con sus brazos. Luego de una extensa sesión de besos y caricias.
-Aki… porqué no me lo dijiste? Debiste hacerlo.
-Kohaku, te amo… no importa…
-Por eso es que importa…
-Estás molesto por eso?
-No… todo lo contrario, estoy feliz… pero eso es más que una sorpresa.
-Feliz navidad, mi amor.
-Feliz navidad, tenshi.
Aki se ocultó en su pecho, él le levantó el rostro y la besó con ternura.
-Tienes sueño?
-Sí…
-Dulces sueños, tenshi.
Antes de notarlo Aki se había dormido entre sus brazos, sonrió y la besó antes de quedar dormido contemplándola.
Navidad
Satoshi se despertó al despuntar el alba y corrió hacia el gran árbol que estaba en la entrada. Al comprobar que había cajas que pesaban, supo que no eran las decorativas que había osado abrir el primer día. Corrió a la habitación de sus padres.
-Papa! Mama! Okite!
Inuyasha despertó con Kagome entre sus brazos, sonrió y la besó para despertarla.
-Hm? Hola, mi amor.
-Feliz navidad…
-Feliz navidad.
Sonrieron y rozaron sus labios. Satoshi continuaba tocando la puerta.
-Ya te oí! Espera!
Inuyasha se puso unos pantalones largos y una yukata y esperó que Kagome se pusiera la suya. Al abrir la puerta, un desaliñado Satoshi levantó los brazos demandando que lo cargaran. Inuyasha sonrió y lo besó en la mejilla.
-Feliz navidad, papa!
-Feliz navidad, hijo!
Kagome se acercó y lo besó.
-Feliz navidad, mi amor.
-Hay muchos regalos!
-Sí? Pues vamos a ver…
Rin despertó con los besos de Sesshoumaru en todo su rostro, sonrió y lo abrazó.
-Felíz navidad, mi amor…
-Feliz navidad, cariño.
Rin se refugió en su pecho.
-Tengo mucho sueño, amor…
-Pero Satoshi ya se levantó. Y hay regalos bajo el árbol.
-Me estás sobornando?
-No quieres saber qué te regalé?
-Me regalaste algo?
-Pero claro que sí, preciosa… tú no?
-Sí. Sólo que como me dijiste que el brazalete era mi regalo…
Sesshoumaru rió.
-Vamos a bajar. Quiero ver a Satoshi cuando abra sus regalos.
Al salir de la habitación se encontraron con Aki y Kohaku saliendo de la misma tomados de la mano. Cuando Aki vio a Rin, se sonrojó al instante, Rin rió. Sango y Miroku también salían de la suya. Se encontraron frente al árbol todos reunidos. Kagome sostenía a Satoshi en sus brazos para que no destrozara cada caja. Luego de una cálida felicitación entre todos.
-Rin, nos haces los honores?
-Yo? Y porqué?
-Sabía que olvidaba algo!
-Es tradición! Esta casa es de Sesshoumaru y tú como su mujer debes abrir o entregar el primer regalo de navidad.
Rin se sonrojó. Sesshoumaru tomó su mano y la apretó. Rin asintió y tomó el primer regalo. Sonrió al leer el nombre.
-Éste es de parte de Kohaku para Aki.
Aki recibió la cajita alargada, la abrió un poco nerviosa. En su interior habían dos cadenas y sus dijes, de jade, estaban unidos formando un ala de ángel. Kohaku tomó una de las mitades. En la parte trasera se leía "Shuugo no tenshi". Le puso la cadena.
-Siempre serás mi ángel guardián…
La besó en la mejilla. Ella contempló su regalo ya colgando de su cuello y sonrió mientras un profundo escarlata se apropiaba de su rostro. Le puso a Kohaku la otra cadena e igualmente lo besó en la mejilla.
-Gracias, mi amor. Es precioso.
Todos sonreían.
-Ya sí puedo abrir los míos, mami!
Todos rieron. Rin le entregó uno.
-Éste te lo dejó papá Noel.
Satoshi destrozó el papel de envoltura y Kagome lo ayudó con la caja. En realidad era el regalo de Rin y Sesshoumaru, un modelo de avioneta. El niño, emocionado comenzó a imitar el sonido del motor y a mover su avioneta frente a sus ojos. El siguiente regalo que se abrió fue el de Miroku para Sango.
-No tenías que molestarte mi amor.
-Claro que sí, mi bella Sango.
Sango abrió su regalo y su única reacción fue aferrarse al cuello de su prometido.
-Miroku!
Miroku sonrió, sabía que ella había estado obsesionada con un reloj, el problema era que al ser una edición limitada, se había convertido en algo casi imposible de adquirir. Había un segundo regalo para Sango. Un mameluco para recién nacidos.
-Gracias amor, pero creo que aún falta mucho para esto.
-Es tradición en mi familia. El padre debe dar el primer regalo del bebé.
-Son preciosos, gracias.
Rin se sorprendió al ver que Sesshoumaru le entregaba un sobre.
-Qué es esto?
-Sólo ábrelo, ya verás…
Inuyasha vio a Sesshoumaru con cara de pocos amigos por la falta de detalles. Pensaba que siendo el dueño de una joyería, no tenía excusas para ninguna ocasión. Kagome lucía una gargantilla con un pendiente de rubí en forma de lágrima. Un exquisito corte que Inuyasha mandó a hacer exclusivamente para su esposa. Rin abrió el sobre y al instante abrazó a Sesshoumaru con las lágrimas amenazando con salir en cualquier momento. Con letra cursiva y perfecta y pulcra caligrafía se leía "Perdón concedido." De su bolsillo Sesshoumaru sacó una bolsita de terciopelo y de ella un brazalete de oro blanco con pequeñas chispas de diamantes.
-Sessh!
-Considéralo algo extra.
-Gracias, mi amor! Me encanta!
Inuyasha se calmó al ver que su hermano ya no se mostraba como un monstruo insensible carente de detalles.
……………………..
Quien se crea que éste es el final, le espera una gran sorpresa!
N.A: Qué les pareció? Espero que les haya gustado porque a mi me encanta!
Las gracias a mis amiguis que me han seguido desde el principio, Ceci, Lou y Mary (me haces falta amigui), a mi sensei que logra sacar tiempo para leer el trabajo de esta humilde sempai, Eli. Aki-chan, ya ves que valió la pena la espera?
Lady Sesshoumaru, espero que ya estés recuperada y verdad que ahora sí que matarías por ser Rin?
Hitomi Kansaki Fanel, Ay! Amiguis ni te imaginas! Todo lo que falta!
HawkAngel. Aquí está otro cap, nuevamente, perdonen la demora.
Kaorisama: Te gustó la "enfermedad"de Sango? De lo otro… mejor no te digo! Te prometo que trataré de simplificar las palabras, es que como las uso a diario, para mí no son raras.
FENIXGIRL: Me dañaste la sorpresa, pero creo que lo hice demasiado obvio. Bueno, en fin, me alegra que te guste tanto mi fic.
Skade: Ya ves que Mushu no se me fue! Pero la uni trató de espantarlo. (sacaba una libreta a mitad de clases y anotaba las ideas).
Saya: Mi pequeña amiga, qué te digo? Sólo me quedó reír cuado leí tu review. No te asesinaría. Gracias por seguir mi fic.
Kagi35: no, no me olvidé de ti. Pero yo también te quiero (7 pies bajo tierra) pero te quiero.
Syren888: Si no publico la semana que viene, tú tienes la culpa! Ya saben a quién agradecerle!
