Holaaaa! Bueno aquí está otro capi más! Espero que les guste!
Capítulo 23
Kagome & Inuyasha
Sesshoumaru esperaba por su masaje cuando sonó el teléfono.
-Recuérdame quitar esa línea.
-Es temprano, mi amor. Apenas si son las 8 de la noche.
Rin contestó.
-Sí… Hola! Cómo estás! Mi amor, es Miroku… sí, aquí estoy… No! En serio!... Felicidades!... Sí!... Seguro!... Me felicitas a Sango de mi parte. Bien, adiós…
Rin cerró la llamada y Sesshoumaru se vio forzado a girar para verle la cara por que ciertamente su voz se oía emocionada. Estaba sonriente y feliz.
-Qué pasó?
-Sango va a tener gemelos!
-Qué!
-Lo que oíste! Sango va a tener gemelos!
-Vaya! Es eso es…
-Genial! Es- es…
Rin estaba tan emocionada que no podía hablar. Sesshoumaru al verla así no dudaba que ella sintiera como si fuera ella la madre. Rin lo abrazó y se aferró a su pecho.
-Qué te pasa, preciosa?
-Es que me siento tan feliz y tan culpable a la vez… No debería sentir celos por mis amigos… pero es que tienen lo que yo no tengo…
Rin se separó de Sesshoumaru de inmediato. No podía creer lo que acababa de decir. Se puso de pie y salió de la habitación. Sesshoumaru la siguió. La abrazó por la espalda.
-Qué es lo que no tienes?
-Sesshoumaru, déjame sola por favor…
-Preciosa, dime qué es lo que no tienes?
-Y qué harás si te digo? Saldrás ahora mismo a buscarlo?
-Probablemente sí…
-Eso… eso es un problema… lo que quiero no se compra con dinero.
-Dime qué es lo que quieres.
-Quiero lo único que quizás nunca me des. Déjame sola por favor.
-Te prometí que nunca más estarías sola. Y creo que es hora de que cumpla mi palabra.
Tomando en cuenta de lo que hablaban y el repentino cambio de humor de Rin, Sesshoumaru supo de qué hablaba Rin ahora.
-…te refieres a algo que ni tú ni yo tenemos… Hablas de una familia…
-Tú tienes tu familia, tienes a tu hermano, un sobrino que te adora y te admira… pero… Kami! No puedo creer que te diga esto!
Rin le dio la espalda, Sesshoumaru volvió a hacerla darle el frente.
-Di todo lo que piensas.
-Siento vergüenza… Kami! Tengo celos de ti! Tengo celos de mi propio novio!
-Rin, la verdad es que no te entiendo…
-Todo el mundo tiene a alguien! Hasta tú que finges ser frío y calculador tienes un hermano y un sobrino! Yo estoy sola, Sesshoumaru! Lo perdí todo! Ahora mismo no tengo absolutamente nada que pueda llamar mío!
-Sí lo tienes…
-Dime qué es? Mi apartamento o los escombros? O quizás la chatarra en la que quedó convertida mi auto? Y lo material no me importa, pero ni eso tengo…
-Me tienes a mí!
-Sessh…
-No estás sola, estoy aquí… tienes una familia… Te aseguro que mi hermano me cambiaría sin pensarlo por ti… mi sobrino te ama y mi cuñada es como tu hermana… pero lejos de eso, me sigues teniendo a mí.
-Sesshoumaru!
Rin lo abrazó con fuerza. Las palabras de Sesshoumaru le hicieron entender que nunca había estado realmente sola, ni aunque quisiera, estaba rodeada de amigos que realmente la apreciaban y la acogían como parte de sus familias y lejos de tener una familia normal, tenía una gran familia.
-Te quiero, preciosa… te quiero tanto que me ofende que pienses que aún estás sola.
-Te amo, Sesshoumaru…
Sesshoumaru la apartó lo suficiente como para ver su rostro, acarició sus mejillas borrando las lágrimas que la humedecían, sonrió.
-Quiero que sepas que cada vez que lloras por mi culpa, siento un dolor parecido al del infarto…
-Sessh…
Selló sus labios con su dedo índice y lo sustituyó con los suyos. Al romper el beso, Sesshoumaru la cargó y la llevó a la habitación.
-Creo que has pasado por demasiadas emociones en un día. Descansa, preciosa.
-Pero Sessh…
-Pero nada. Quiero que te duermas en este instante.
Sesshoumaru la cubrió con las sábanas y la besó en la mejilla.
-Mi amor…
-Sí?
-Tengo hambre…
Sesshoumaru rió a carcajadas y la abrazó.
-Qué quieres comer?
-Qué comiste tú?
-Encontré un ramen que tenías escondido.
-Ahh! Warui! Ese era el último!
-Y por eso soy el malo? Qué tal si salimos a comer algo?
-Está bien… quiero hamburguesas.
-Cuántas?
-No, comeremos en el restaurante. Si la traes luego se te antoja comer aquí y ese olor dura horas.
Rin se levantó y lo besó en la mejilla. Llegaron a un restaurante de comida rápida.
-Antes de entrar… creo que mejor le pregunto a mi médico si puedo comer…
-Déjame revisarte…
Rin lo besó apasionadamente mientras lo sujetaba por el cuello. Al romper el beso sonrió.
-Sí, estás bien, puedes comer…
-Y eso lo puedes saber sólo con un beso?
-Tengo mis secretos, como médico y como mujer…
-Como médico, no sé… como mujer, no lo dudo.
Sesshoumaru veía la factura perplejo mientras esperaban que le llamaran su número.
-Preciosa… dónde pretendes que te quepa todo esto?
-Qué? Piensas que es mucho?
-Una hamburguesa triple, con queso, tocineta, papas y refresco grandes…
-Y? No he comido nada hoy. Vete a buscarlo, ya está listo.
Sesshoumaru volvió a la mesa con las hamburguesas. Al terminarlas.
-Quiero pastel de manzana.
-Rin!
-Qué?
-Aún tienes hambre?
-Sí! Quieres la mitad?
-Y puedo comer eso?
-Sí. Por supuesto.
Al salir del restaurante, Sesshoumaru condujo hacia la carretera.
-Mi amor… vivimos en vía contraria…
-Vamos al cabo.
-De verdad?
-Sí.
-Pero no olvides que me debes un masaje.
-Claro que no…
Rin lo besó en la mejilla.
-Mi amor, haciendo uso de tus contactos… qué tan pronto puedes reservar un salón de hotel?
-Hm!... para cuándo lo quieres?
-Lo más pronto posible.
-Bien, lo tienes para mañana.
-Ma-mañana!
-Recuerdas el hotel al que fuimos en tu cumpleaños?
-Verdad! Es tuyo!
-No es mío, soy accionista. Pero tengo las acciones suficientes como para halar algunas cuerdas.
-Genial! Pero para mañana no… en dos semanas, para el viernes.
-Decídete.
-Para el viernes dentro de dos semanas.
-Para qué necesitas ese salón?
-Miroku quiere organizar la boda como una sorpresa para Sango.
-Muy original… pero… y los permisos?
-Ya los tienen.
-Y qué les vas a regalar?
-No lo sé. Veré la lista de la tienda.
-Tengo una idea. Vamos a regalarles los gastos.
-Qué!
-Todos los gastos de comida, bebida y decoración corren por mi cuenta. Y la primera noche en la suite nupcial del hotel.
-Sessh! Eso es genial!
Rin iba a abrazarlo, pero Sesshoumaru le recordó que estaban en la carretera.
-Lo siento…
-Te dejaste llevar… como siempre…
-Eres malo!
-Pero así de malo me quieres, o no?
-Sí!
Llegaron al cabo y apenas Sesshoumaru abrió la puerta, Rin se lanzó a sus brazos y se lo comió a besos.
-Con calma, preciosa, me voy a caer!
-Mi amor!
-Qué pasa?
-Sabes? Cuando te lo propones, eres adorable…
-Sí? Y qué tanto me lo propongo?
-Lo suficiente como para nunca dejar de besarte!
-Vamos, preciosa.
Sesshoumaru la guió hasta la playa y se sentaron en la arena. Rin se recostó de su hombro y él la rodeó con sus brazos.
-Por qué me trajiste aquí?
-No quieres estar aquí?
-Sí… pero…
-Porque no te veo en 4 días y te quiero sólo para mí aunque sea unos minutos. No pudiste negociar esa rotación?
-Lo hice. Estos 4 días por el fin de semana.
-Este fin de semana?
-Sí. Sabía que estás libre este fin de semana pero yo tenía que rotar.
-Y bien… planeaste algo?
-Te iba a sugerir desaparecer. Eres tan bueno en eso…
-Sí? Qué te parece Okinawa?
-Okinawa?
-Sí. En ésta época es perfecta, ni muy frío ni muy caliente. Qué dices? Nos vamos mañana temprano?
-Sí!
Rin lo besó y lo empujó. Quedaron acostados en la arena.
-Vamos a casa, quiero mi masaje.
-Vamos, que si no me lo cobras con creces.
Sesshoumaru la apretó contra él y la besó. Al llegar al apartamento, salieron del ascensor abrazados y riendo. Sesshoumaru la cargó y la llevó a la habitación. Al dejarla en la cama se tambaleó un poco.
-Sessh!
-Estoy bien… sólo me mareé…
-Estás cansado?
-Mucho… lo siento, preciosa.
-Dame un beso.
-Sólo uno?
-Uno y veremos.
Sesshoumaru la besó a la vez que se acomodaba a su lado. Al romper el beso, acarició sus mejillas.
-Mou!
-Qué pasa?
-Nos acostamos en la cama llenos de arena!
-Pues cambia las sábanas.
-Yo? Ayúdame!
-No, yo no. Hazlo tú.
-Cómo serás de haragán!
Rin lo empujó y Sesshoumaru cayó al piso.
-Sessh! Estas bien?
Sesshoumaru la haló sobre él y la abrazó. Rin reía divertida.
-Está bien. Te ayudaré a arreglar la cama.
-Más te vale, porque si no, duermes en la sala.
-Si yo duermo en la sala…
-A-Ah! Si terminas esa oración, no duermes conmigo.
-Si yo duermo en la sala, tú no dormirás bien.
-Yo? Y por qué no?
-Porque no pasa una sola noche en la que no me abraces, dormida o despierta, que no me pellizques si estás incómoda, que no me quites la camisa si la tengo puesta…
-Quée!
-Sabes algo, preciosa? Sólo sé que yo no puedo dormir bien si tú no haces al menos una de esas cosas.
-Entonces te gustan mis mañas.
-Costumbres… y me gustas entera.
Rin se sonrojó y sonrió.
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Aki abrió la puerta ante un golpeteo constante y algo desesperado, no tuvo tiempo a hablar, porque Kohaku la cargó y la besó.
-Mi amor!
-A!
-Qué?
-Mi exámen! A!
-Felicidades!
-Gracias.
Kohaku la tenía presa en un abrazo por la espalda.
-Creí que tenías clases hasta tarde hoy.
-Son las 10 de la noche.
-Cierto…
-Qué hacías?
-Me preparaba un baño.
-Ya está listo?
-Sí.
-Quieres que te acompañe?
La besó en el cuello y la sintió temblar, sonrió.
-Qué dices?
Aki asintió mientras su rostro se adornaba con un profundo escarlata.
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Sesshoumaru mantenía los ojos cerrados mientras Rin lo llenaba de besos.
-Me siento culpable.
-Por qué?
-Porque nos fuimos sin decir nada a nadie.
-Llamas desde el hotel.
-Todavía tienes sueño, verdad mi amor?
-Un poco. No me dejaste dormir casi nada.
-Eres malo! Si me dormí primero que tú! Y además… anoche no…
-Por eso es que no dormí bien.
-Bien, entonces, te dejo dormir.
Rin se apartó de él y tomó el periódico. Él la besó en la mejilla.
-No puedo dormir si estás lejos de mí.
-Sessh…
-Te quiero, preciosa.
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Kagome despertó con Satoshi halándole las manos.
-Mama, colegio! Mama!
-Mi amor, hoy no tienes clases.
-Iie! Ikanakerebanarimasen! (No! Tengo que ir!)
Kagome se sentó y lo abrazó.
-Satoshi, hoy tus profesores tienen una reunión.
-Cómo papi?
-Sí, como tu papá y por eso no hay clases. Y yo tengo el día libre, así mejor dormimos un ratito, sí?
-Y papi?
-Se fue muy temprano. Tú estabas durmiendo pero el te dio un beso ahí.
Le señaló la mejilla.
-Y tú?
-Yo… pues te daré muchos…
Le comenzó a hacer cosquillas, Satoshi reía sin control.
-Mi amor, mami está cansada, vamos a dormir un rato, y te prometo que después hago todo lo que quieras.
-Galletas!
-Te prometo que te haré galletas.
Satoshi se pegó a ella y se hizo el dormido. Kagome rió y se acomodó abrazándolo.
-Mami…
-Dime.
-Te quiero muuucho.
-Yo también te quiero mucho, mi amor.
-Mami…
-Sí?
-Te amo.
Satoshi tomó su rostro con sus manitas y le dio un gran beso. Kagome sonrió y lo abrazó a la vez que lo llenaba de beso.
-Te amo, Satoshi.
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Sesshoumaru despertó en la habitación del hotel y sonrió al ver a Rin pegarse a su pecho y llamarlo entre sueños.
-Sesshoumaru…
Decidió dejarla dormir un poco más. No sólo el viaje había sido largo y extenuante, sino que Rin también le había dado las gracias por el maravilloso viaje, en más de una manera.
-Sesshoumaru… Sessh…
Rin había despertado, sonrió al verlo despierto.
-Hola, mi amor…
-Hola, cariño. Cómo dormiste.
-De maravilla. Iremos a la playa?
-Es medio día. No quieres comer primero?
-Sí.
-Oye, preciosa… podré ver tu tatuaje con tu traje de baño?
Rin sonrió un poco sonrojada.
-No lo creo.
-Mejor así.
-Ah?
-Eso es algo que sólo yo puedo ver.
-Te ha gustado, verdad?
-Me encanta.
-Entonces, no me lo quito?
-Ni en un millón de años.
Después de haber comido fueron a la playa. Y aunque Rin no hacía caso, Sesshoumaru miraba como queriendo fulminar a cada uno de los admiradores de Rin. Encontraron un buen sitio para quedarse y Sesshoumaru no la soltaba ni un segundo.
-Mi amor. Quiero que te calmes.
-Estoy calmado.
-Sí? Tanto que ya tengo tus dedos marcados en mi brazo.
-Es que son unos pasados. Hay demasiadas mujeres en esta playa para que le pongan el ojo a la mía.
Rin sonrió y lo besó en los labios con dulzura. Sabía que no era su intención el haberlo dicho, pero la noción de que él la considerara su mujer, la hacia felíz.
-Olvida eso, mi amor. No te cambiaría por nada en el mundo.
-En serio?
-Bueno, quizás por Brad Pitt…
El rostro de Sesshoumaru cambió a una expresión difícil de describir. Entre dolor y desconcierto.
-Es mentira, mi amor! No te cambiaría por absolutamente nada, ni en éste, ni en ningún otro mundo.
-Ya lo dijiste…
-Era broma, Sessh…
Rin lo besó y lo hizo verla a los ojos.
-Sabes que te amo, mi amor. Verdad?
En sus labios se dibujó una media sonrisa y la abrazó a la vez que la besaba. Le puso el bronceador y la besó en el cuello.
-Vamos al agua…
-Ve tú.
-Pero mi amor…
-Yo no me baño ni en playa, ni en piscina.
-Porqué no?
-Porque no tiene sentido.
-Ah no? Y qué vas a hacer si alguien me habla adentro del agua. No puedo huírle a todo el mundo.
-…-
Sesshoumaru no le contestó.
-Entra conmigo, y si no te gusta, te sales. Sí?
Rin lo besó en la mejilla. Se puso de pie y se fue al agua. Apenas el agua le llegaba a las rodillas cuando sintió una mano halarla. Era Sesshoumaru, ella quedó apoyada sobre su pecho.
-De verdad piensas dejarme solo, preciosa?
-Sessh!
-Vamos.
Entraron al agua, Sesshoumaru la abrazó una vez que el agua les dio al pecho.
-Te gusta?
-Qué es lo que tiene?
Rin le dio el frente, rodeando su cintura con sus piernas y su cuello con sus brazos.
-Y ahora? No te gusta?
-Er-sí…
Rin rió y lo besó.
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Era domingo en la noche y Sesshoumaru y Rin llegaban de su escapada con un ligero bronceado. Revisaron la contestadora y estaba atestada de mensajes. La mayoría de los mensajes eran de parte de Inuyasha insultando a Sesshoumaru por haberse desaparecido sin avisar. Rin reía divertida colgada del cuello de Sesshoumaru y lo besaba en la mejilla. Hasta el mensaje del sábado en la noche.
-"Kagome está interna, habitación 2213".
Al escuchar esto, a Rin se le congeló la sangre.
-Qué pasó!
Sesshoumaru no esperó y tomó las llaves de su auto. Antes de notarlo, estaban en el hospital. Corrieron a la habitación y se encontraron con Inuyasha cargando a Satoshi, tratando de que se durmiera, mientras él lloraba llamando a su mamá que yacía inconsciente.
-Inuyasha!...
-Rin…
-Qué paso?
-No lo sé… la atacaron al terminar su turno o… no lo sé…
Rin lo abrazó. No era difícil adivinar que Inuyasha estaba al borde de las lágrimas. Se acercó a Kagome y al ver su rostro lleno de moretes y horribles golpes, sintió cómo la invadía el terror y los recuerdos de su propio ataque.
-Sessh!
Sesshoumaru se acercó y la abrazó, no podía creer el estado en que se encontraba su cuñada. Una mujer alegre, fuerte de cuerpo, alma y corazón. Nada la detenía, ni siquiera las circunstancias en las que había dado a luz a su hijo.
-Cálmate, cariño…
-Sesshoumaru, nunca te he pedido nada en mi vida… sólo dime si estará bien…
-Inuyasha…
-Sólo por esta vez…
Sesshoumaru colocó sus manos sobre su vientre y su frente. Y luego de unos instantes, cerró los ojos y bajó la cabeza.
-Y bien?
-Está muy mal…
-Eso lo sé! Quiero saber si se recuperará!
-No lo sé!
Esas palabras fueron el golpe final para Inuyasha. Se dejó caer en un sillón y Satoshi aún lloraba entre sus brazos. Rin cargó a Satoshi y logró calmarlo un poco. Una vez que Satoshi estuvo dormido se sentó al lado de Inuyasha.
-Rin… qué va a pasar?
-Todo va a estar bien…
-Si algo le pasa a Kagome yo me muero…
-No… tienes un hijo… qué va a pasar con él? Debes ser fuerte…
-No comprendes, Rin… Es que la amo!
Sesshoumaru veía a su hermano sufrir, impotente, nunca, desde la muerte de Izayoi había visto a Inuyasha en ese estado y eso era tomando en cuenta que era un niño cuando su madre murió.
-Inuyasha!
Su voz gruesa y firme. Inuyasha levantó la cabeza al escucharlo.
-Sabes que tu mujer es fuerte. Se pondrá bien.
-Tú no lo sabes!
-Te doy mi palabra…
Fueron interrumpidos por la misma Kagome que comenzaba a despertar.
-Inu…
Inuyasha prácticamente voló a su lado.
-Mi amor… qué pasó? Estás bien?
-Sato… shi…
-Está bien, está dormido… Kagome, quién te hizo esto?
-K-Kouga…
-Qué! Ese maldito volvió!
-Inu… Inuyasha… no hagas nada…
-Qué no haga nada! Estás loca!
-Inuyasha, por favor!
Inuyasha se detuvo al verla con lágrimas en su rostro. La besó en la mejilla.
-Está bien… lo que tú digas…
Inuyasha limpió sus lágrimas y la llenó de besos.
-Rin, te quedarías con Satoshi?
-Claro que sí.
Rin ordenó a Kagome descansar. Llegaron al apartamento con Satoshi dormido en sus brazos. Rin lo acomodó en la cama que era suya y lo besó en la mejilla antes de arroparlo. Sesshoumaru no estaba muy lejos y contemplaba la escena con una sonrisa dibujada en su rostro de oreja a oreja. Cuando Rin iba saliendo de la habitación, le sonrió y lo besó en la mejilla. Él la rodeó con sus brazos y caminaron en silencio a la habitación. Una vez acostados, Rin se recostó de su pecho.
-Rin… recuerdo que Inuyasha y Kagome casi se divorcian y que tuvo problemas cuando Satoshi nació… pero no recuerdo al tal Kouga…
-Kouga fue novio de Kagome antes que Inuyasha. Aunque parecía un buen muchacho y todo lo demás, sus intenciones no eran tan buenas y sólo le insistía a Kagome para que tuvieran relaciones. La mayoría de las veces se extralimitaba y peleaban, por eso rompieron. Poco tiempo después Kagome se dio cuenta de que le gustaba Inuyasha…
-Se dio cuenta?
-Sí, ya se conocían. En realidad, cada vez que Inuyasha los veía, se deprimía. Era adorable.
-No recuerdo nada de eso… sí recuerdo que Inuyasha parecía un fantasma y se la pasaba medio raro hasta que Kagome fue su novia.
-Debe ser algo de familia.
-Qué? Qué quieres decir con eso?
-Pues que tú ya te parecías a Inuyasha como lo describes.
-No lo niego. No soy nada sin ti, preciosa.
Rin sonrió y lo besó.
-Yo también, mi amor.
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Inuyasha estaba al lado de Kagome. Kagome volvió a despertar.
-Inu…
-Mi amor… Estás bien?
-Me duele todo…
-Vas a estar bien. Y el imbécil ese me las va a pagar.
-No. Inuyasha, no, por favor. No lo busques…
-Pero…
-Hazlo por tu hijo! Si no lo haces por mí, hazlo por tu hijo…
Nuevamente las lágrimas estaban empapando sus mejillas. Inuyasha le limpió las lágrimas.
-Está bien...
-Te amo, Inuyasha!
-Te amo, Kagome.
Inuyasha la besó tiernamente en los labios. Y acarició sus mejillas.
-Debo verme como desecho…
-Hermosa, como siempre…
-Inu…
Inuyasha sonrió y puso un dedo sobre sus labios.
-Será mejor que descanses.
-No me dejes sola.
-No iré a ninguna parte. Cuando despiertes, estaré justo aquí.
-Inuyasha, dime la verdad…
-Te estoy diciendo la verdad.
-Me duele la cara…
-Kagome, eres hermosa… olvida eso. Descansa.
Inuyasha la besó en la frente y sonrió.
-Descansa.
La vio dormir y sonrió al recordar su primer beso con Kagome.
-Flashback.-
Inuyasha había recibido una llamada de Kagome, que había tenido problemas y necesitaba que fueran por ella al lugar en que estaba. Había salido de donde estaba como un rayo y sin dar explicaciones a su acompañante. Al llegar al lugar donde se encontraba Kagome, ella se lanzó a sus brazos al verlo.
-Inuyasha!
-Estás bien?
-S-sí…
-Keh! Eres una tonta! Cómo se te ocurre venir por estos lares? O es que no sabes que es muy peligroso!
-Cállate, yo no quería venir!
-Keh! Sube al auto!
Inuyasha arrancó en dirección a la casa. Disminuyó la velocidad al sentir a Kagome llorando.
-Y el estúpido de tu novio? Porqué no lo llamaste a él?
-Déjame aquí!
-Estás loca? Esto es mucho más peligroso que donde te recogí… Un momento… ese pervertido no planeaba llevarte a un motel, o sí?
El silencio de Kagome lo decía todo.
-Te llamé a ti, porque sólo puedo confiar en ti!
-Para todo lo que necesites. Espero que no vuelvas a ver al imbécil ese.
-No quiero volver a verlo.
Una vez que estuvieron en un área segura, Inuyasha se detuvo y calmó a Kagome, luego la llevó a su casa. Durante las próximas semanas y debido a la cercanía de sus casas, Inuyasha la iba a buscar a su casa y la llevaba a la universidad.
Kagome se negaba a aceptar a un nuevo hombre en su vida, aunque ya habían pasado dos meses. Hasta que vio a su exnovio con otra mujer. Entonces, comprendió que estaba siendo irracional al negar que sintiera algo por este hombre que siempre había formado parte su vida. Que era amable y cariñoso, protector y muy buen amigo. Su confidente.
Inuyasha la había invitado a ver una película y ella había aceptado con gusto. Al salir de ver la película, iban tomados de la mano. Inuyasha casi no cabía en sí de la felicidad. Desde que la había conocido le había gustado y nunca había tenido la oportunidad de decírselo. Pero estaba decidido a no dejar pasar esta noche.
-Tienes hambre?
-Un poco.
-Qué quieres comer?
-Lo que decidas.
-En realidad sólo quiero algo dulce.
-Sí? Como qué?
-Hay algo por lo que quiero apostar. Entras en la apuesta?
-Sí? Qué gano yo?
-Ganes o pierdas, te compraré lo que pidas.
-Y cuál es la apuesta?
En un rápido movimiento, Inuyasha la haló por la mano que aún sujetaba y la pegó a él besándola apasionadamente. Al romper el beso sonrió acariciando sus mejillas.
-Tenía razón.
-Qué?
-Gané la apuesta…
Kagome se enfureció, pero su furia se esfumó al escuchar las razones de Inuyasha.
-Había apostado conmigo mismo que nunca probaría labios más dulces que los tuyos y estoy seguro de que no lo haré.
Kagome sonrió y lo besó en la mejilla. Inuyasha volvió a tomarla de la mano.
-Quiero que seas mi novia… y así estar seguro de nunca volver a perderme de la dulzura de tus labios.
Kagome sonrió y se colgó de su cuello a la vez que lo besaba apasionadamente.
-Fin del flashback.-
XXXXXXXXXXXXXX
Inuyasha despertó y Kagome no estaba en la cama. La vio salir del baño con una pijama de mangas y pantalón largos, azul celeste, tenía el suero en las manos.
-Qué haces levantada?
-Quise bañarme.
-Vuelve a acostarte, no estás trabajando.
Kagome sonrió y lo besó en la mejilla. Inuyasha volvió a colocar el suero en su lugar y la cubrió con las sábanas.
-Gracias, mi amor.
-Eres una tonta. Cómo se te ocurre levantarte sin avisar?
-Con calma, Inuyasha, no me presiones.
Una enfermera entró con los medicamentos para Kagome. Luego de medicarla, la enfermera se marchó deseándole una pronta recuperación. Una vez que se vieron solos, Inuyasha se concentró en su esposa.
-Deja esa sonrisa falsa. Qué te pasa?
-Ah?
-Te conozco muy bien. Estas fingiendo. Qué te pasa?
-Me has visto la cara?
-Son sólo moretes, desparecerán… sabes algo?
Inuyasha se sentó a su lado y tomó sus manos y las besó.
-Anoche recordé nuestra primera cita… cuando nos besamos por primera vez… y sabes algo? Aún pienso que tus labios son los más dulces que jamás he probado.
Kagome sonrió. Inuyasha acarició sus mejillas y la besó con ternura.
-Sabía que te pondrías bien… porque no estoy listo para vivir sin tí.
-Mi amor…
-Por qué peleamos antes de casarnos? Antes de que te lo propusiera?
-No lo recuerdo… pero quizás porque eras un idiota.
-Kagome…
Kagome sonrió y se recostó con los ojos cerrados. Inuyasha la vio y guardó silencio.
-Flashback.-
Rin y Kagome estaban preparándose para ir a un concierto. Pero Kagome no estaba tan animada.
-Vamos, Kagome. Hacen 6 meses que planeamos esto…
-Rin… yo no quería hacerlo, pero me enamoré de él…
-Mira, están hechos el uno para el otro y no te digo que no volverán. Pero sí que te arrpepentirás si no llegas a ese concierto.
-Rin!
-Kagome, mírame a los ojos. Sé que lo amas y él también te ama. Pero créeme que te arrepentirás si no vamos a ese concierto…
-Es que no quiero!
-A ver… tienes el corazón roto… Vamos a un concierto de Bryan Adams! No es que lo olvidarás, pero es mejor cura que un cubo de helado.
-Rin… no me quisiste decir lo que te pasó cuando te fuiste a Inglaterra, pero sé bien que fue por un hombre…
-Por eso te digo. Tú al menos tienes la oportunidad de volver con él. Yo creo que nunca más lo volveré a ver. O no de la misma manera…
-Rin…
-Por eso me quería quedar en Inglaterra, si lo veo… debo olvidarme de lo que siento por él, estoy segura de que él lo olvidó. Quiero salir! Han pasado 2 años!
Kagome sonrió y se terminó de arreglar. Rin acababa de salir de una gran depresión y lo menos que podía hacer por ella era acompañarla a aquel concierto.
-Rin, lo que aún no me explico es cómo conseguiste los asientos VIP.
-Me debían más de un favor. Ahora estamos a mano.
Rin sonrió a la vez que le picaba un ojo. Ya estaban en el concierto y Kagome y Rin se sabían hasta las canciones nuevas. Durante la canción Heaven. Apareció un anuncio en la pantalla principal.
"Quiero que seas mi esposa…"
Todas las mujeres gritaban emocionadas y preguntándose a quién estaba dirigida aquella proposición.
Kagome sintió que alguien la abrazaba por la espalda, la besó en el cuello.
-Quiero que seas mi esposa, tener hijos y hacernos viejitos juntos…
-Inu…
Kagome dio la vuelta para encontrarse con Inuyasha arrodillado y con un anillo en las manos. Y Rin ni se decía, emocionadísima esperando su respuesta mucho más que Inuyasha.
-Sí!
Inuyasha se puso de pie de un brinco y la besó apasionadamente. Nunca supo en qué momento exacto le había puesto el anillo, pero al romper aquel beso, ya era parte de su mano.
Pasaron el resto del concierto abrazados y más de una vez Kagome abrazó a Rin agradeciéndole todo lo que había hecho. Desde organizar lo de la pantalla hasta lo que Inuyasha le debía decir, incluyendo sacarle a la misma Kagome cómo era el anillo que le gustaría tener.
-Fin del Flashback.-
Kagome sonreía y se inclinó hacia Inuyasha para besarlo en los labios. Una vez que lo hizo, abrió los ojos sonriendo.
-Qué te pasa?
-Puedes ser menos romántico?
-Estamos en un hospital. De verdad que no entiendo a las mujeres.
-Tonto… Recordé cuando me propusiste matrimonio…
-Por qué?
-Porque lo mencionaste. Realmente puedes ser un bruto cuando te lo propones, lo sabías? Hace unos minutos eras encantador.
Inuyasha rió.
-De nor ser por Rin… dónde estaríamos?
-No lo sé, pero no sería feliz. Por que de no ser por Rin, no tendría a Satoshi.
-Er-Creo que eso fue mi culpa…
-No…
-Yo te cambié el ciclo de las pastillas…
-Qué!
-Le rogué a Rin para que me dijera cómo.
-Por eso no me dejaba entrar a rayos X antes de saberlo. Era posible… Uy! Inuyasha! Y si tú me lo provocaste, por qué actuaste como un perfecto imbécil?
-Porque me habían dicho algo, no me lo creí, pero guardé mis dudas y… todo encajó, te encontré llorando y lo primero que haces es pedirme perdón por estar embarazada… me volví loco… Nunca voy a dejar de pedirte perdón por eso…
-Tú…
Inuyasha se esperaba lo peor del temperamento de su mujer. Pero en lugar de eso, recibió una lluvia de besos.
-K-Kagome…
-Me diste a Satoshi…
Sonrieron, estaban próximos a besarse cuando Satoshi entró corriendo.
-Mama!
-Mi amor!
Inuyasha lo cargó y lo sentó a su lado. Kagome lo abrazó y lo llenó de besos. Rin, al verla, rió.
-Te daré de alta para que te vayas a tu casa.
-Rin…
-Te ves bien, pasaré por allá al salir.
Rin se acercó para besar a Satoshi de despedida. Kagome la abrazó.
-Gracias, hermana…
-Para mí es un placer cuidar de mi sobrinito.
-No es por eso. Es por todo lo que has hecho por mí.
-Kag…
-Rin, ya lo sabe, se lo tuve que decir.
-Qué sabe?
-Que me dijiste cómo cambiarle el ciclo de las pastillas…
Rin sonrió.
-Gomen…
-No! Para nada! Gracias.
-Un placer, hermanita…
Rieron. Rin se marchó. Inuyasha besó a Kagome en la mejilla.
-A dónde vas?
-Vuelvo en una hora, estás bien cuidada. Tengo que hacerme cargo de algo antes de que vayas a la casa.
-Está bien.
-La cuidas por mí?
-Sí!
Inuyasha sonrió y lo besó en la frente. Una vez que se quedaron solos, Satoshi la abrazó.
-Mami, qué le pasó a mi tío?
-No sé. De qué hablas mi amor?
-Anoche, cuando tía me llevó a dormir y me arropó y me dio mi beso. Tío estaba así y puso la cara así.
Satoshi cruzó los brazos y sonrió. Kagome sonrió comprendiendo que su hijo nunca había visto en un estado de felicidad tan tangible a su tío, y debía confesar que ella tampoco.
-Y tu tía lo vio?
-No. Qué tiene?
-Lo que tiene tu tío es que está enamorado de tu tía.
-Como tú y papi?
-Hm! Creo que un poco más. (Tu papá y yo no hemos tenido tantos problemas para estar juntos como ellos…)
-Mami…
-Sí?
-Cómo yo nací?
Kagome sonrió.
-Como nacen todos los bebés. Eras un bebé grandote y fuerte, todo rosadito y cachetón.
-Flashback.-
Kagome estaba en el consultorio de su médico.
-Tienes la presión muy alta, te recomiendo que guardes cama hasta el parto.
-Y eso es?
-Con 35 semanas nacen bien, pero 40 son mejores.
-No puedo estan en cama de 5 a 10 semanas! Perderé los parciales.
-Prefieres perder a tu bebé? Odio ponértelo así, pero o los exámenes o tu bebé. Piénsalo bien.
-Está bien. No necesito ni pensarlo.
El doctor sonrió.
-Todavía no quieren saber el sexo?
-No. Inuyasha se niega. Con saber que está sano, le basta.
-Pues está muy sano. Todo va bien. Sólo debes reposar hasta que sus pulmones estén listos.
-Sí, claro.
-Dado el problema de tu presión, habla con él de la posibilidad de una cesárea. No me gustaría hacerte pasar por un parto natural.
-He tenido mis dudas acerca de hacerlo…
-Bueno, es mi primera opción. Pero para ti, ni siquiera es una opción.
-Está bien. Cuando llegue hablaré con él. Creo que llega hoy.
Kagome se despidió de su doctor y se fue a su apartamento. Cuando Inuyasha viajaba Rin la acompañaba y ahora en su estado, la ayudaba con las cosas que no podía hacer.
Había pasado un mes cuando Inuyasha llegó cerca de la medianoche con un pie enyesado.
-Dónde rayos estabas!
-Mi amor…
-No me vengas con eso! Tengo más de tres horas llamándote!
-Me robaron el celular!
-Tú…
-Mírame bien! Me asaltaron! Me rompí un maldito pie!
Kagome cayó desmayada.
-Kagome! Mi amor… Kagome…
Como pudo, la cargó y la llevó a la cama. Justo en ese momento despertó.
-Inu…
-Kagome, perdóname… no quería gritarte… estás bien?
-Sí… eso creo…
-Me perdonas?
-Sólo si me das un beso…
Inuyasha sonrió y la besó.
-No te llamé porque sabía que no te calmarías.
-Estoy bien…
Inuyasha no se le apartó ni un segundo. Se durmió con la cabeza en su regazo y el oído pegado de su vientre. Kagome despertó con un dolor increíble.
-Inuyasha!
-Qué! Qué pasa?
-El bebé…
-Qué pasa?
-C-creo que va a nacer!
-No, no. Todavía no!
Inuyasha llamó a una ambulancia. Para cuando llegaron al hospital, el doctor de Kagome los estaba esperando. La examinó sólo para confirmar lo que más temía.
-Inuyasha… Kagome te habló de su condición…
-Sí, la cesárea…
-No será posible… Kagome, vas a tener a tu hijo natural. De hecho, ya está listo para nacer. Si en 5 minutos no rompes la fuente…
Kagome rompió fuente.
-Tendrás a tu hijo en una media hora.
-Quéee! P-pero… Inuyashaaaa!
-Esto es lo más extraño. Tuviste dos contracciones mientras te examinaba.
-Pues las quiero como esa!
-Vamos a ponerte la epidural.
En menos de 25 minutos, Kagome había dado a luz. También había perdido mucha sangre y estaba pálida. Inuyasha estaba feliz, tenía un hijo. Había cortado el cordón umbilical y no paraba de sonreír. Hasta que se detuvo y verdaderamente vio al niño. Pequeño, indefenso y no lloraba.
-Por qué no llora? Inuyasha… Inu…
-Está bien, mi amor. Lo estan limpiando…
-No… Inu…
-Es un varón, mi amor… tenemos un varón… es hermoso, como tú…
La besó en la frente y fingió una sonrisa.
-Quiero verlo… Inu, quiero ver a mi hijo…
-Espera, mi amor, lo están limpiando…
El rostro de Kagome estaba empapado en lágrimas.
-Inuyasha…
-Cálmate mi amor, está bien.
-Te amo…
Kagome se desmayó.
-Kagome!
-Ha perdido demasiada sangre. Tendremos que hacerle una transfusión.
-S-somos compatibles… del mismo tipo…
Una vez que le realizaron la transfusión a Kagome, sólo quedó esperar por que despertara. Inuyasha veía desesperado cómo por un lado, su esposa luchaba por vivir y por el otro, su hijo luchaba por respirar. Tres días después Kagome salió por completo del peligro y estaba completamente consciente.
-Inuyasha…
-Mi amor… estás bien?
-Sí… Inu, y mi hijo?
Inuyasha la besó en la frente.
-Qué pasa?
-Tiene problemas para respirar…
-No!
Inuyasha se sentó a su lado y la abrazó.
-Está mucho mejor que ayer… cálmate, mi amor…
-Quiero verlo. Dónde está?
-En cuidados intensivos.
-Lo viste?
-Sí. Es hermoso… igual a ti… abrió sus ojitos una vez, son como los míos…
-Cuándo abrió los ojos?
-Ayer, cuando le hablé…
Los doctores le dieron permiso a Kagome para ir a ver al niño.
-Mi amor… me pidieron que elija un nombre… necesitan un nombre…
-No lo sé… sólo quiero verlo…
Una vez que lo vieron, Kagome no pudo evitar llorar. Podía ver dentro de la incubadora aquella cosa pequeña con lo que parecía cientos de alambres en su cuerpecito.
-Inu!
Una doctora se le acercó.
-Quiere cargarlo?
-Puedo?
-Claro que sí. Está respirando solo y ya casi a un ritmo normal.
-Es tan pequeño…
-Pero es muy fuerte.
-Quiero cargarlo.
La doctora hizo que Kagome se sentara y le pasó el bebé. Una vez en sus brazos, lo besó en la cabeza.
-Satoshi…
-Qué?
-Inu, quiero que se llame Satoshi…
-Como quieras, mi amor.
-No te gusta?
-Sí, me gusta… Satoshi…
-Satoshi. Mi amor. Yo soy tu mami… no vas a abrir tus ojitos para tu mami?
El pequeño movió su cabecita hacia la voz y abrió sus ojitos ambarinos. Kagome sonrió.
-Inuyasha…
-Es precioso…
-Sí, lo es… mi amor, Satoshi. Te vas a poner bien… y vas a ser un niño fuerte, inteligente y guapo como tu papá… Mi amor, quieres cargarlo?
-Y-yo no sé cargar un niño tan pequeño…
-Mi amor, no es un niño cualquiera. Es tu hijo…
Kagome se puso de pie y le pasó el niño a Inuyasha.
-Cuidado con la cabecita… así…
-E-es… es mi hijo… nuestro hijo…
Inuyasha sonreía.
-Te amo, Kagome.
Habían pasado tres días en los que Inuyasha no dormía, apenas comía y se la pasaba entre la habitación de Kagome y Cuidados Intensivos Neonatales. Pero ahora, al tener a su pequeño en sus brazos, sentía que todo había valido la pena. Pronto estarían todos en la casa y serían una familia. Ya eran una familia. Kagome lo besó en la mejilla.
Satoshi mantenía la mirada fija en Kagome. Cuando la doctora lo tomó para volverlo a poner en la cunita, el niño comenzó a llorar. Kagome sonrió y tocó su manita.
-Calma, mi amor. Mami te va a dejar con la doctora para que te sanes. Quieres irte a casa con papi y mami?
El niño se quedó dormido mientras Kagome hablaba. Volvieron a la habitación. Kagome abrazó a Inuyasha.
-Gracias, mi amor…
-Kagome…
-Gracias por darme el mejor de los regalos… por hacerme mamá…
-Te amo, mi amor… yo soy quién debe darte las gracias por darme un hijo…
Inuyasha la besó y la acomodó en la cama.
-Debes descansar, mi amor…
-Fin del flashback.-
-…Mama…
Kagome sonrió y lo besó en la frente.
-Qué pasó, mi amor?
-Porqué estas llorando, mama?
-Porque te tengo.
Satoshi la abrazó. A media mañana, Rin fue a la habitación con unas frutas picadas.
-Kagome… lo siento, pero estás fuera del proyecto.
-Qué!
-Me enviaron a decírtelo. No puedes trabajar en el proyecto. Lo siento.
-Pero es que acaso están locos? Quién me sacó?
-Yo.
-QUÉ! Por qué?
-Te quieres calmar? Antes de darte de alta, quiero preguntarte unas cosas.
-Me quitas del proyecto y quieres hablar!
-Tienes la presión alta. Cállate que después hablamos de trabajo. Ahora. Tengo que llenar esto antes de darte la alta
-Está bien.
-Cuándo fue tu último período?
-No lo recuerdo, un mes… tal vez…
-Cuando te debe llegar el próximo?
-Ya debería tenerlo… me volví a atrasar.
-Cuándo fue tu último retraso?
-Creo que hacen 5 meses. Por dos semanas.
Rin escribía algo en una planilla.
-En el ataque, dónde recuerdas los golpes?
-La mayoría fueron a la cara… y uno en la espalda.
-Te tomaron rayos X?
-No. Yo estaba consciente. Me internaron por la equimosis.
-Hemorragia nasal. Pero no está rota. Recuerdas que te realizaron un ultrasonido?
-Sí. Buscaban hemorragias internas.
-Tu última inyección fue…
-Ya me toca la próxima…
Inuyasha entró en ese momento. Se sentó con Satoshi esperando que Rin terminara.
-Está bien. Tus análisis salen bien. Como quién te recibió fue un interno, yo soy tu tratante. En pocos días se borrarán esos moretes. Así que puedes irte. Te daré la alta. Quiero que guardes reposo por estos días, te daré una licencia de una semana y quiero total y completo reposo. De acuerdo? Te doy de alta, pero en observación.
-Está bien. Kami sabe que es mejor hacerte caso a llevarte la contraria.
Inuyasha rió, tenía experiencia como paciente de Rin.
-Y bien, me dirás dónde estuviste todo el fin de semana?
Rin se sonrojó.
-Estaba con Sesshoumaru…
-Eso no es noticia. Dónde es la pregunta.
-En Okinawa. Nos fugamos este fin de semana.
-Se fugaron? Sesshoumaru… cómo lo convenciste?
-Era una escapada romántica… Inuyasha, como abras la boca, te mato.
-Yo lo sabía.
-Qué?
-Lo que no sabía era que no estaban dispuestos a recibir llamadas. Por eso me incomodé tanto. Además que se suponía que era desde el viernes, no desde el jueves.
Rin sonrió.
-Me explicarás porqué me sacaste del proyecto?
-Ah! Sí! Pero primero…
-Que la sacaste del proyecto? Es que acaso no sabes que esta mujer está obsesionada con eso? Y… hasta cuándo?
-Es sólo por un año. Y no la saqué por completo. Darás la teoría.
-Pero creí que tú harías eso.
-Sí, pero yo no estoy embarazada.
-Yo tampoco.
-Oh, sí! Tú si!
-Qué!
-Felicidades.
Inuyasha estaba como congelado, no se movía. Kagome por igual. Rin sonreía.
-Rin… no bromees…
-No puedo estar más felíz por ti. Estás embarazada. Felicidades.
Kagome la abrazó, pero aún no aceptaba que fuera verdad. Rin le mostró el ultrasonido.
-Lo ves? Creo que ya tienes un mes.
-Inu! Es verdad! E-estoy embarazada…
-Papi, qué es eso?
-Significa que vas a tener un hermanito…
-SÍIIIII!
Todos rieron. Inuyasha se acercó a Kagome y la besó.
-Te amo, mi amor.
-Bien, los dejaré, tórtolos. Tengo mucho trabajo todavía…
-Rin… Gracias…
-Todo por mi hermana.
Rin sonrió y se despidió de Satoshi con un beso. Inuyasha la vio salir e la habitación mientras abrazaba a su mujer.
-Espero que tu hermano la haga cuando menos la mitad de felíz de lo que soy. Ella se merece mucho más. Pero no puede vivir sin él.
-Ese idiota no sabe lo que tiene.
XXXXXXXXXXXXX
Cuando Rin terminó su turno, pasó por la casa de Kagome, para ver cómo seguía.
-Te quedas a cenar con nosotros?
-Está bien. Sesshoumaru está en una reunión y no sé a que hora saldrá.
Rin llegó a eso de las 10 de la noche. Sesshoumaru la esperaba en la sala.
-Hola, mi amor…
-Dónde estabas?
-Cuando salí fui a casa de Kagome.
-Te he dicho que tengas cuidado. Son las 10 de la noche…
-Sesshoumaru, no soy una niña y odio que me trates como una.
-Perdóname por preocuparme.
Rin sonrió, se sentó a su lado y lo besó.
-No es eso. Pero te preocupas demasiado. Te tengo buenas noticias.
-Sí? Cuáles?
-Kagome está embarazada.
-Bromeas.
-No. Hoy la saqué del proyecto. Por suerte no había trabajado con los rayos x. Por el momento todo está bien, le di de alta esta mañana.
-Cómo lo tomó Inuyasha?
-Está que no cabe en sí de la felicidad. Y Satoshi comenzó a brincar gritando: "Siiii".
-Me alegro por ellos. Es difícil aceptarlo, pero a Inuyasha le sienta el papel de padre.
-Sí. Me daré un baño, estoy exhausta. Ya cenaste?
-Sí. Y tú?
-Sí.
Rin se levantó y lo besó en la mejilla. Cuando salió del baño, esperaba ver a Sesshoumaru acostado, pero no estaba en la habitación. Lo encontró en el estudio guardando algo en la caja fuerte.
-Mi amor?
-Sí?
-Me harías el favor de guardar mis pasaportes con el tuyo?
-Cuántos tienes?
-Dos. El de la Unión Europea y el japonés.
-Búscalos.
-Ya vengo.
Pocos minutos después, Rin le entregó los pasaportes. Sesshoumaru le enseñó dónde estaba el suyo y los puso allí.
-Qué es todo esto?
-Acciones, inversiones, bonos…
-Y esas joyas?
-…-
Rin lo besó en la mejilla y le dio las gracias por guardarle los pasaportes. Se disponía a salir de la biblioteca, pero Sesshoumaru la detuvo halándola por una mano.
-Suéltame… qué te pasa?
-Esas, son las joyas que no se dañaron con el fuego… esas eran las joyas de mi madre. Las tenía en Nara y las traje en el último viaje.
-No me tienes que dar explicaciones, Sesshoumaru. No estamos casados.
-Quizás no, pero eres mi mujer… Rin, estás actuando muy extraño.
-Es sólo que estoy cansada. El día ha sido muy largo. Me perdonas?
-Claro que sí, preciosa.
-Van a pasar una película que me gusta mucho, la ves conmigo?
-No que estás cansada?
-Sí, pero no tengo sueño. Vienes?
Se acomodaron en la sala. Rin estaba sentada entre los brazos y piernas de Sesshoumaru, que se apoyaba en el surco entre su cuello y su hombro. Sesshoumaru puso la televisión en silencio.
-Qué pasa?
-Lo he pensado mucho y no quiero que estés trabajando con esos químicos.
-Por qué no?
-Kagome está embarazada. Y este embarazo no fue provocado por Inuyasha. Lo que quiere decir que fue accidental…
-No quedaré embarazada, te lo prometo, olvida eso.
-Rin, me vas a escuchar?
-No. Quiero una noche en paz. Y cada vez que hablamos de eso, discutimos. Lo único que te pido, es que no me toques ese tema. De acuerdo? Vamos a vivir el momento y a ser felices mientras se pueda.
-Está bien. Como quieras.
Sesshoumaru volvió a ponerle volumen a la televisión. Rin se puso de pie y se sentó de frente a él en sus piernas.
-Perdóname mi amor… es que…
-Rin, está bien… no soy el más oportuno…
Rin acarició el rostro de Sesshoumaru apartando varios flequillos que caían sobre sus ojos, lo veía fijo a los ojos y pasaba sus dedos recorriendo el contorno de su rostro, llegó a sus labios y él los besó.
-Cuando vi a Kagome… me sentí como cuando me vi al espejo la primera vez… en mi mente se repitió el ataque… pude ver otra vez cómo bajaba su puño a encontrarse conmigo…
-Rin, no hables de eso…
-Tengo que hacerlo! Sino, creo que me volveré loca…
-Entonces habla, dime todo lo que tengas que decir…
-Hay heridas que no viste… moretes en todo el cuerpo…
-Rin… lo recuerdas todo?
-Sí…
Sesshoumaru cerró los ojos y negó con la cabeza.
-Pero cómo es posible que resistieras tantos golpes? Kagome no recibió ni la mitad y…
-Yo quería que me viera a los ojos. Que supiera que de esa no se libraría…
-Perdóname…
-Por qué?
-Por irme… por fallarte… por…
-No, amor… toda la culpa es mía por haber estado con él sin amarlo… por…
-Nunca te culpes por una cosa así! De acuerdo? NUNCA!
Sesshoumaru la abrazó con fuerza, estrujándola contra él.
-No es tu culpa!
En ese momento sonó el celular de Rin.
-Es Inuyasha.
Contestó y dijo pocas palabras. Al cerrar la llamada sonrió y besó a Sesshoumaru.
-Qué pasó?
-Apresaron a Kouga.
-Vaya! No te dijo dónde?
-En su casa. Su esposa, lo denunció porque la golpeó a ella también.
-Un momento… estaba casado y buscó a Kagome?
-La esposa dijo que estaba obsesionado con ella. En fin, según Inuyasha, no le tocan menos de 15 años.
-Tanto?
-Intentó matar a Kagome y a su esposa la dio por muerta. Es doble, le toca una condena bien larga.
Sesshoumaru la abrazó. Rin supo que era mejor guardar silencio. Le respondió el abrazo y se quedaron imóviles.
N.A: Qué tal? Les gustó? una pregunta (Mizuho se sonroja con vergüenza), les parece que mis capis se han hecho muy largos? Por favor me avisan...
Las gracias a: Ceci, Lou (apareciste!), Eli, Mary (te extraño), Syren888, Kagi35, Aki-chan, HawkAngel, Skade, Claudia, Hitomi Kansaki Fanel, esme102, Saya, Lig, Kaorisama, FENIXGIRL, Lady Sesshoumaru, Denisse... waa! si me falta alguien, me pueden matar. Ja-ne!
