Capítulo 24

Un Regalo Para Sango.

Rin y Kagome tenían una cantidad enorme de libros de novias sobre la mesa del comedor. Planeaban emocionada. Tocaron la puerta. Era Miroku.

-Hola, chicas.

-Hola.

-Kagome, felicidades.

-Gracias.

-Bien, chicas, tenemos un problema. Sango está embarazada, son gemelos. Éstas son las buenas noticias. Las malas son, aún no estamos casados, y peor aún, mi familia se enteró. Y como si eso no fuera suficiente, está pasando lo único que le prometí que no pasaría. Rumores en la calle de que la fiscal está embarazada y aún es soltera.

Rin sonrió.

-Miroku. Todo está listo. Ya Sango eligió el vestido?

-Eso creo.

-Pues asegúrate. Por que Sesshoumaru se hizo cargo de todo, tenemos hasta el juez. Sólo necesitamos la fecha.

-Este viernes.

-Perfecto. Este viernes, se casarán. Antes de eso, quiero que secuestres el vestido y me lo traigas.

-Está bien.

Miroku sacó su chequera.

-Cuánto has gastado?

Sesshoumaru llegó en ese justo momento.

-Olvida eso.

-Hola, Sesshoumaru… es para pagar los gastos…

-Rin no te dijo?

-Él no me ha dejado.

-Qué cosa?

-No pagarás ni un centavo.

-P-pero…

-Es nuestro regalo.

-Y una estadía en la habitación nupcial del hotel…

-Es demasiado…

-Es un regalo.

-Gracias, amigo.

Un apretón de manos no fue suficiente para Miroku y abrazó a Sesshoumaru. Rin y Kagome cruzaron miradas y sonrieron. Minutos después, Miroku se marchó y Kagome también. Sesshoumaru ojeaba curioso una de las revistas. Rin lo besó en la mejilla.

-Ya cenaste?

-No, quiero cenar contigo.

-Y qué quieres cenar?

-Me voy a cambiar y luego te digo.

Sesshoumaru fue a la habitación. Rin lo siguió y se acostó en la cama.

-Mi amor… daría lo que fuera por un masaje.

-Sí?

-Sí…

-Está bien, sólo por esta vez dejaré que te toquen.

-Eh! Sesshoumaru!

-Es una broma. No quiero que nadie te ponga ni un dedo encima. Pero tampoco te daré un masaje.

-Está bien, como quieras.

Rin se metió en el baño y salió con el pijama puesto. Había buscado la más corta que tenía. Sesshoumaru, al verla, se le secó la garganta. La vio ponerse la yukata azul.

-No me vas a acompañar a cenar?

-Me duele la espalda. Trae tu cena aquí.

Sesshoumaru la iba a besar, pero ella se acostó boca a bajo.

-Preciosa… así no te duele más?

-Sí, pero se pasa más rápido.

Sesshoumaru buscó algo qué comer, pero no había nada sin cocinar. Así que volvió a la habitación y se acostó.

-No vas a cenar?

-No quiero cocinar. Y no tengo tanta hambre. Te molesta si uso la laptop?

-No.

-Debo terminar unos cálculos para mañana…

-Está bien. (Si no me das ese masaje hoy, no comes en una semana).

Rin se levantó y buscó unas pastillas, las dejó sobre su mesita de noche y fue por un vaso de agua. Cuando volvió, Sesshoumaru tenía las pastillas en las manos.

-Qué es esto? Se ve que es fuerte.

-Es un relajante muscular. Es para mi espalda.

Sesshoumaru la abrazó y la besó en el cuello.

-Dónde está el aceite?

-No te preocupes, haz tu trabajo. Con esto se me pasa.

Sesshoumaru le quitó las pastillas y fue por el aceite.

-Curioso, está caliente…

Con calma, Sesshoumaru le abrió la yukata y la removió, viendo cómo resbalaba la seda sobre su piel. Puso una mano sobre su hombro y el diminuto tirante del pijama que cayó dejando el hombro al descubierto.

-Si no te lo quitas, no te puedo dar el masaje.

-Quítamelo tú.

El latigazo. La bestia despertó. Rin nunca lo había decepcionado y comenzaba a rezar porque no comenzara algo que no podía terminar. Con calma le quitó el top del pijama y la hizo acostarse en la cama. Se sentó a su lado y comenzó el masaje.

-Ah! Sessh! Sí!...

Sesshoumaru sentía que no podría contenerse y menos escuchándola así.

-Hm! Sessh!

La besó en el cuello y junto con el movimiento de sus manos, fue agregando besos. Llegó un momento que el masaje dejó de serlo para convertirse en besos y caricias a su espalda. Rin se dio la vuelta y Sesshoumaru la vio como idiotizado.

-Gracias, mi amor…

Se incorporó para besarlo y no se opuso cuando él la abrazó y la acostó sobre su espalda, suspiró al sentir sus manos sobre sus senos, acariciándolos, bajó de sus labios a sus senos dibujando una senda con sus besos. Él disfrutaba cada gemido y cada suspiro que le arrancaba con sus caricias.

-Sessh…

Sesshoumaru la continuó besando. No supo cómo ni cuándo, pero ya estaban haciendo el amor, los besos apasionados e interminables, el sudor de sus cuerpos y el aceite que había usado para el masaje, se habían convertido en un lubricante perfecto que facilitaba el roce de sus cuerpos. Ella se aferró a su espalda con fuerza a la vez que gritaba su nombre a todo pulmón.

-SESSHOUMARU!

Se quedaron abrazados, inertes. Sesshoumaru la sintió relajarse mientras la llenaba de besos en el cuello. Aún dentro de ella, alcanzó las sábanas y cubrió su cuerpo.

-Preciosa…

-No…

Selló sus labios con un beso y se refugió en su pecho. Sesshoumaru la vio dormida, pero sentía que algo la entristecía. Trató de conciliar el sueño, pero no pudo. Rin dormía pegada de su pecho. Sesshoumaru la trató de despertar con besos y caricias.

-Preciosa…

-Hm…

-Cariño.

Rin abrió los ojos.

-Qué pasa mi amor?

-Rin, te pasa algo?

-No, nada. Porqué?

-Te veo… te siento diferente. Te forcé? Sentiste dolor? Te hice daño?

-Pero, mi amor…

Rin sonrió y lo besó en la mejilla.

-Rin, es en serio…

-Mi amor. Estuviste maravilloso, estupendo, mejor que nunca.

-Pero?

-Pero nada. Sessh, te lo he dicho, eres un amante sin igual. Qué es lo que te molesta?

Sesshoumaru acarició sus mejillas. No encontraba las palabras para decir lo que no lo dejaba dormir. Lo que lo ahogaba. Al verla a los ojos, las palabras le salieron casi automáticamente.

-Siete quello e l'unico proprietario del mio cuore. (Eres la única dueña de mi corazón).

Rin sonrió y puso una mano sobre la que acariciaba su mejilla.

-So. (Lo sé).

Lo besó apasionadamente y volvió a refugiarse en su pecho.

-Sicchè null'altra veggio compagnia. (Sólo me interesa tu compañía).

Se besaron de una forma tal, bebiendo sus energías. Esta vez, Rin sonreía dormida y Sesshoumaru, al verla, pudo dormir.

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Sango iba camino a su oficina y no pudo evitar notar ciertos murmullos a su paso. Como era una mujer orgullosa, no le hizo caso a las sandeces que podrían decir. Entró a su oficina y le dio un mordisco a un panecillo. En ese momento entró en la oficina el jefe de Sango.

-Buenos días, Sango.

-Buenos días, señor.

-Sango… tenemos que hablar.

-Pasa algo?

El jefe puso sobre el escritorio un tabloide con la noticia de que la fiscal estaba embarazada.

-Y?

-Es verdad?

-Sí. También es cierto que…

-Que no sabes quién es el padre?

-Se equivoca, señor. Sí sé quién es el padre.

-Y bien?

-Con todo respeto, señor, no creo que sea de su incumbencia, pero si le importa tanto, el padre de mis hijos es mi prometido.

-Tus hijos? Cuántos exactamente tienes?

-Esto se está saliendo de contexto. Estoy embarazada de gemelos.

-Supongo entonces que te casarás.

-Sí, me voy a casar, pero no por haber quedado embarazada.

-Sango, debes comprender que la imagen lo es todo. Cómo puedo responder… cómo puedo dar la cara, si mi fiscal tiene un embarazo fuera del matrimonio.

-Eso no le tiene que importar a nadie!

-Pues me importa y me voy a cerciorar que el padre de las criaturas responda como debe ser. De lo contrario, prescindiremos de sus servicios.

-Sabe qué? No es necesario. Renuncio. Puede llamar a sus perros de la prensa y decírselo.

Sango tomó su maletín y salió de la oficina dejándolo con la palabra en la boca. Al llegar a su casa, se dio cuenta de que quizás había cometido un error. Su hermano aún dependía de ella. Sonó su celular.

-Hola?

-Sango… te pasa algo?

-No… estoy bien. Qué pasa?

-Pues que… Sango, tu voz…

-Estoy bien, mi amor. Puedes venir a la casa al mediodía? Yo haré la comida.

-Sí. Perfecto… un momento, estás en la casa?

-Sí.

-Y por qué?

-Eso no importa ahora…

-Bueno, mi amor, entonces hablamos al mediodía. Es mejor que hablemos de frente.

Cerraron la llamada. Miroku decidió ir al apartamento porque ni era normal que ella estuviera allí, ni era normal su voz. Al llegar la encontró en el estudio sacando unos cálculos.

-Mi amor…

-Miroku!

-Qué pasa? Por qué estabas llorando?

-No estaba llorando.

-No? Entonces quiero que me beses.

Sango sonrió y lo besó, luego se refugió en su pecho.

-Ves? Sabía que no estas bien. Qué pasó?

-Renuncié…

-Qué!

-Mi jefe me tiró un tabloide sobre el escritorio que decía que estoy embarazada y que no sé quien es el padre. Y me exigió que o me casaba o me despedirían… no lo pensé y renuncié…

-Eres demasiado impulsiva… pero sabes qué? Mejor. Prefiero que no trabajes a que te estés exponiendo todos los días, y ganándote enemigos cada 5 minutos.

-Pero…

-Pero nada. Sabes algo? Creo que ahora no tienes excusas para terminar de decorar la casa.

-Miroku. Hasta que vuelva a trabajar…

-No quiero que trabajes. Y ya el dinero no es problema. Los clientes que tenía volvieron conmigo y con las empresas de Sesshoumaru… puedes pedir lo que quieras.

-Miroku…

-Conocerte ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida.

Sango sonrió y lo besó. Lo guió a una habitación al lado de la suya.

-Esta va a ser la habitación de los bebés…

-Sí.

-Quiero pintarla de azul…

-Azul? Están tan segura que sean varones?

-Bueno, esperaremos el ultrasonido…

-En ese caso, yo no pisaré la habitación.

-Por qué no?

-Porque no quiero saber. Con saber que están sanos me basta.

-Yo apenas puedo esperar!

Miroku la abrazó por la espalda y la besó en el cuello.

-Puedes convencerme de lo contrario.

-O tú a mí…

-Suena tentador…

XXXXXXXXXXXXXXXXX

Era viernes en la noche y Miroku esperaba a Sango. Cuando ella salió de la habitación.

-Vaya! Te ves… preciosa! Encantadora!

-Gracias.

-Hm! Me haces pensarlo dos veces antes de salir.

-Comprendo que tengas que ir. Pero qué haré yo en una reunión estrictamente de negocios?

-Rin y Kagome irán.

-Está bien. Sólo porque no he podido verlas en esta semana.

Cuando llegaron al hotel. Se encontraron con Rin y Sesshoumaru que estaban llegando también.

-Rin.

-Sango, Miroku! Cómo están?

-Hola. Pues ya ves, los chicos van creciendo.

-Sí, ya se comienza a notar, es genial.

Al entrar al salón, Sango se dio cuenta de que la decoración no era de reunión de negocios.

-Mi amor… estamos en el salón correcto? Por que esto parece más para una boda.

-Es el correcto. Sango?

-Sí?

-Te casarías conmigo?

-Miroku…

-Te casarías conmigo aquí y ahora?

-Qué?

-Tenemos los permisos, el juez y los invitados… sólo falta un sí.

-E-esto es…

-Para ti.

-SÍ!

Miroku la abrazó y la besó en la mejilla.

-Dijo que sí!

Sesshoumaru e Inuyasha fueron los testigos. Sango casi lloraba de la emoción y reía cada vez que Rin le decía que si lloraba se le correría el maquillaje. Terminada la ceremonia, tanto Rin, Kagome y Sango ni se diga, tenían todo el maquillaje corrido. Al verse las caras se echaron a reír. Sesshoumaru se acercó a Rin.

-Pareces salida de un concierto de Rock.

-No te pongas necio. Ya vamos a arreglarnos.

Sango abrazó a Sesshoumaru y lo besó en la mejilla.

-Gracias!

-Un placer, señora Shouhi. Sólo espero que la mía no se ponga celosa por esto.

-Yo? No, son como hermanos.

-En eso tienes razón.

-Vamos a retocarnos.

Al salir del tocador, las mujeres iban sonriendo. Kohaku abrazó a Sango.

-Kohaku…

-Estoy muy felíz por ti, hermanita…

-Gracias, Kohaku…

Miroku se les acercó. Kohaku lo felicitó por igual.

-Quiero que sepas, que las condiciones en las que me conociste nunca se habían dado. Y nunca más se darán. Ella es todo para mí… es mi hermanita, mi mamá, y mi protectora. Es quien me crió. Me desvié, pero ella seguió creyendo en mí y mírame ahora…

-Estoy seguro, que si ella hace con nuestros hijos la mitad de lo que hizo contigo, serán lo mejor que pueda pedir como padre…

-Miroku, Kohaku, los amo a ambos, pero si se me corre el maquillaje otra vez, los mato.

Los tres rieron.

-Miroku, sé que la harás felíz.

Sesshoumaru miró su reloj. La una de la madrugada. Abrazó a Rin por la cintura.

-Sessh!

-Ya los novios se fueron y creo que tú me debes un muy buen masaje… completo…

Después de despedirse, ellos también desaparecieron.

-Sessh! No me irás a cobrar un masaje a esta hora?

-Me tomó hasta la ultima gota de cordura para no arrancarte ese vestido cuando te ví. Ya no respondo de lo que pueda pasar. Estás… simplemente irresistible…

Sesshoumaru la abrazó y la besó en el cuello. Pasó sus manos por su espalda y abrió el cierre.

-Preciosa…

-Sessh.

Sesshoumaru la apretó en sus brazos y la empujó suavemente sobre la cama.

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El sol comenzaba a mostrarse a través de la ventana. Miroku besaba todo el rostro, cuello y pecho de su esposa. Ella despertó sonriendo y lo rodeó con sus brazos.

-Buenos días, señora Shouhi…

-Hm! Qué rico! Dilo otra vez!

-Señora Shouhi…

-Creí que era un sueño…

-Espero que ahora ya todo vaya con más calma.

-Todo lo nuestro fue a la velocidad de la luz.

-Y me alegra, ya por fin eres sólo mía.

Sango sonrió. Miroku la besó en el vientre y pegó su oído.

-Quiero disfrutar de cada segundo contigo y mis hijos.

-Casi no lo puedo creer. Casada y embarazada y de ti! Un monje rebelde, mujeriego y lujurioso!

Miroku rió.

-De que sea un monje rebelde y lujurioso… pero mujeriego? No lo creo, mi querida Sango… soy un hombre devoto únicamente a mi hermosa esposa.

Sango sonrió y lo besó con ternura.

-Sabes cuándo me enamoré de ti?

-Sólo sé que yo me enamoré de ti entre el choque y la sarta de insultos que me gritaste… te veía y te quería como madre de mis hijos…

Sango rió.

-Cuándo te enamoraste de mí?

-En algún momento desde que me diste tu tarjeta de presentación y cuando evitaste que me cayera en la tintorería…

-Yo pensé que fue en la casa de Sesshoumaru…

-Hm! Cada vez que recuerdo cómo me hiciste el amor esa noche, siento escalofríos! No creí que alguien que apenas conocía, pudiera en realidad conocerme tan bien…

-Es que tienes un cuerpo exquisito, amor…

……………………

De luna de miel, se habían ido a Roma. Pasaron los días paseando por las calles de Roma, tomados de la mano, las tardes, entre besos furtivos y las noches llenas de amor, pasión, lujuria y deseo.

Paseaban por una de las callejuelas tomados de la mano cuando Sango se detuvo cuando algo en un ventanal le llamó la atención. Era una pequeña tienda para bebés y mujeres embarazadas. Sango estaba hipnotizada con unos hermosos trajes de bautizo.

-Mi amor…

-Lo quiero…

-Pero…

-Cuándo volveremos a Roma?

-Está bien…

Entraron en la tienda y Miroku compró los dos trajecitos de bautizo. De paso aprovecharon y Sango eligió varios vestidos de maternidad.

Al volver al hotel, Sango lo besó en la mejilla y dijo que se daría un baño. Miroku aprovechó y le preparó una sorpresa. Sango salió, secándose el pelo con una toalla y vistiendo un negligé color crema.

-Amor, por favor, trata de… Miroku?

Todo estaba apagado e iluminado por velas. Un dulce olor a jazmines inundaba el ambiente. La cama tenía pétalos de rosas que la cubrían por completo.

-Querida…

-Miro-ku…

Miroku se acercó y la besó apasionadamente.

-Eres hermosa, mi amor…

Cada noche, Miroku la sorprendía con algo diferente y excitante y esta noche no era la excepción. Hacían el amor toda la noche, hasta conocer los límites de sus cuerpos, liberando las expresiones de su amor.

………………………

Rin llegó al apartamento y con todo y bata puesta se quedó dormida sobre la cama. Cuando Sesshoumaru llegó, la besó en la mejilla, la desvistió y le puso la pijama. Rin despertó y Sesshoumaru estaba en el estudio trabajando en su laptop. Al verla, abrió los brazos, ella se sentó en su regazo, él la abrazó y la besó en la mejilla.

-Hola, cariño.

-Hola, mi amor. Cómo estás?

-Extrañándote.

-Sí?

-Mucho. No estás cansada?

-No. Gracias por cambiarme la ropa.

-Pensaba que no despertarías hasta mañana.

-En realidad desperté por que tengo mucha hambre.

-Y qué quieres comer?

-No sé… lo que quieras.

Rin lo besó en los labios y sonrió.

-No tengo hambre. Así que saldré por ti.

-No queda ramen?

-Creo que sí. Te lo preparo?

-En un rato. No me quiero mover ahora… pero estás trabajando…

-No, no es trabajo. Eso puede esperar unos días.

-Y qué es? Si se puede saber?

-Es una modificación de mi testamento.

-Sí que eres organizado!

-Izayoi me obligó a hacer el primero. Pero es mejor así.

-Y porqué lo vas a modificar?

-Porque hasta ahora, Inuyasha es mi único heredero. Quiero incluirte.

-No, yo no quiero nada que ver con eso.

Rin se puso de pie.

-Pero Rin…

-Te dije que no, no quiero ni un centavo. Y no me vuelvas a mencionar el tema, de acuerdo?

-Está bien.

Sesshoumaru guardó el documento y apagó la computadora. La siguió a la cocina.

-Estás molesta?

-No.

-Lo hice porque no quiero…

-Quizás esté en quiebra. Pero no me interesa tu dinero. Podrías estar más quebrado que yo y no me importaría.

Sesshoumaru sonrió y la besó en la mejilla.

-Eso lo sé, pero no es la situación. Y sabemos que estoy enfermo, debo dejar las…

-No estás enfermo. Y te dije que no me hables más de eso.

-Pero Rin, estás siendo irracional. Tengo 40 años y un problema cardíaco…

-Tienes 37 y mejor salud que alguien de 20, así que cállate. No me hables de eso, por favor Sesshoumaru, no quiero discutir contigo.

-Preciosa… está bien… Te espero en la habitación.

Sesshoumaru iba saliendo de la cocina. Rin lo haló por la manga de la camisa y lo besó, luego bajó la cabeza y se refugió en su pecho, él la abrazó.

-Qué pasa preciosa?

-No quiero pensar en perderte… no me hables de nada de eso, sólo quiero estar contigo mientras Kami me lo permita.

-Voy a estar contigo siempre…

Rin se aferró a él con fuerza. Sesshoumaru notó que no había encendido la estufa y la tomó en brazos y la llevó a la habitación. La acostó en la cama y la besó en la frente.

-Descansa.

Rin se quedó prendida de su cuello, no le quedó otra opción que acomodarse a su lado. Ella se ocultó en su pecho.

-Es demasiado…

-Qué cosa?

-Todo lo que hemos pasado para estar así, como estamos ahora…

-Rin. Eres felíz?

Rin levantó la mirada y se secó las lágrimas con el dorso de sus manos.

-Contigo soy tan felíz como nunca creí volver a serlo.

Sesshoumaru la besó con ternura.

-Quién te hizo tan felíz como yo? Por qué no eres más felíz conmigo?

Rin sonrió y lo besó en la mejilla.

-Dime, qué falta? Qué hago mal?

-Nada. Mi amor, eres perfecto.

-Y enton…

-Mi amor, sólo fui así de felíz cuando estuvimos juntos, la primera vez.

Sesshoumaru sonrió y la apretó en sus brazos susurrándole al oído.

-Te quiero, preciosa, mucho más de lo que crees!

Rin se aferró a su cuello y se lo comió a besos. Sesshoumaru trató de controlarse pensando que quizás Rin no estaría dispuesta, pero sus pensamientos cambiaron cuando ella abrió su camisa de un tirón y fue bajando por su cuello.

-RIN!

Rin se separó sonriendo. Sesshoumaru la veía sorprendido.

-Preciosa, qué crees que haces?

Rin lo había mordido en el cuello.

-Perdón, creo que me pasé…

-Está bien, pero lo hiciste muy duro y dolió un poco.

-Perdón…

-Te voy a enseñar cómo se hace…

Sesshoumaru la rodeó con sus brazos y giró quedando sobre ella, le comenzó a hacer cosquillas mientras la besaba en el cuello.

-No! Jajaja! Suéltame! Hm… Sessh…

Sesshoumaru disfrutaba cómo su voz cambiaba de divertida y jovial a sensual y provocadora. Cambio las cosquillas por caricias y las risas de ella fueron sustituídas por suspiros.

Sus cuerpos se acoplaban a la perfección. Hicieron el amor de una forma lenta y apasionada. Sesshoumaru la besaba en el cuello y el pecho, mientras ella lo rodeaba con sus brazos y enredaba sus dedos en su larga y rubia cabellera.

-Sesshoumaru… SESSH! SESSHOUMARU!

Sesshoumaru no pudo controlar la tentación y le hizo una pequeña marca en el cuello. Rin descansaba sobre su pecho y él la mantenía abrazada contra su cuerpo.

-Mi amor…

-Sí?

-Tengo mucho sueño…

-Que descanses, cariño.

Sesshoumaru la vio dormirse sobre su pecho cubierta únicamente por la sábana y rodeada por sus brazos.

XXXXXXXXXXXXXXXXX

Rin estaba en su consultorio cuando Kagome entró.

-Hola, no te había visto hoy…

-Estaba en una reunión. Quieren que de clases. Cómo estás?

-Yo? Bien. Qué me dices de ti?

-Felíz! Inuyasha va a comprar la casa que devolvió cuando nos separamos.

-De verdad!

-Sí. Dice que no es justo que Satoshi, que se acaba de acostumbrar a dormir sólo, tenga que compartir su habitación. Y además reza por que sea hembra.

Rin sonrió e invitó a a Kagome a tomar asiento.

-Tú te ves diferente… como radiante… qué pasó?

-Nada. No ha pasado nada diferente. Por cierto, me voy la semana que viene.

-Irás a casa a cenar o te vas a desaparecer con Sesshoumaru?

Rin se sonrojó.

-Iré a despedirme de Satoshi.

-Quisiera ir… quiero que Satoshi conozca a nana.

- Prepara las fotos que quieres que le lleve.

-Sí, claro. Y… ya le dijiste a Sesshoumaru?

-Él lo sabe, no me ha dicho nada…

Kagome rió.

-Quiero ver qué hará dos semanas solo.

-Nah! Se la pasará metido en su oficina. No lo conoceré.

-Veremos. Por qué usas la pijama?

-Estaba en cirugía y se me olvidó el bulto de ropa.

-Cómo serás de distraída.

-Ehehe…

Más tarde, Kagome se había marchado y Rin hacía unos cálculos en una libreta. Sesshoumaru entró en el consultorio.

-Preciosa…

-Sessh!

Rin cerró la libreta y la metió en una gaveta de su escritorio. Se acercó a Sesshoumaru y lo besó.

-Cómo estás? Qué haces por aquí?

-No puedo hacerte una visita sorpresa?

-Claro que sí. Pero creí que estarías todo el día en reuniones.

-No, llevé tu auto a que le dieran mantenimiento y encontré unas cajas en el baúl.

-Ah! Los pañales y los juguetes. Eso me recuerda decirte que hoy llego tarde.

-No sales a las 4?

-Sí, pero tengo que comprar varias cosas y traerlas al consultorio.

-Hm! Está bien…

Sesshoumaru guardó silencio y estudió sus facciones un segundo.

-Rin, hay algo que quieras decirme?

-De qué hablas?

-Nada, olvídalo.

Sesshoumaru la abrazó y la besó. Sintió algo en su corazón, algo que no pudo identificar, pero que lo hizo felíz. La volvió a besar con cariño y dulzura. Rin sonrió y él acarició sus mejillas.

-Te quiero, preciosa.

-Te quiero, mi amor.

XXXXXXXXXXXX

Rin llegó al apartamento con varias cajas. Sesshoumaru salía del estudio y al verla, la ayudó.

-Y todo esto?

-No pude volver al consultorio. Pondré esto en la habitación que era mía.

-Pañales? Juguetes? Fórmulas? Rin, para qué es todo esto? Acaso tú estás…

-Y si así fuera?

-Estás!

-No. Me ayudas con esta? Pesa mucho.

Luego de dejar las cajas en la habitación.

-Hice la cena.

-Delicioso, tengo mucha hambre.

Rin lo besó en la mejilla.

-(Por qué se pone así? Está como histérico desde que vio los pañales. Kami, mejor me acostumbro a la idea).

Sesshoumaru sirvió la cena. Al terminar, Rin lo besó en la mejilla y recogió los platos. Sesshoumaru se los quitó.

-No, deja eso. Yo lo hago.

Rin estaba sentada frente a la televisión. Cuando Sesshoumaru se sentó a su lado, ella se recostó en su regazo.

-Mi amor…

-Sí?

-Nunca te he pedido nada, pero necesito tu ayuda.

-Lo que quieras.

-Necesito 22000 yenes.

-200 dólares?

Sesshoumaru estalló en risas.

-Sólo eso?

-Sí.

-Ni me los tienes que pedir, usa la tarjeta que te dí… pero, ya que me los pediste, quisiera saber para qué es.

-Hm! Es que… es para comprar algo.

-No me quieres decir? Está bien.

Sesshoumaru la besó.

-Por qué eres tan adorable?

-Para que te enamores de mí.

Rin sonrió.

-Lo lograste. Ese dinero es para completar… todos los meses compro pañales, fórmulas y juguetes para mis pacientes de escasos recursos. Son familias muy pobres y creo que no cobrarles la consulta no es suficiente… hacen un gran sacrificio para venir a Tokio a mi consultorio… así que los ayudo…

-Y cuántos pacientes tienes así?

-12…

-Y qué te falta?

-Ya compré los pañales y 4 cajas de fórmula. Cometí el error de comprar los juguetes en la primera quincena y ahora la fórmula y los pañales están más caros.

Sesshoumaru la contemplo convencido de que Rin debía tener un corazón al menos de oro. Aún no comprendía cómo cabía tanto cariño, dulzura y amor en una sola persona. Con los ojos cerrados, la besó con ternura.

-Compra dos de cada cosa para cada uno.

-Sessh!

Rin se colgó de su cuello y comenzó a besarlo con locura.

-Mi amor…

-Ese tono sólo significa dos cosas.

-El viernes me voy a Inglaterra…

-Y no es la que esperaba… me puedes repetir por qué no puedo ir contigo?

-No es que no puedas. Pero tú mismo dijiste que tenías mucho trabajo y no puedo cambiar la fecha. Ya me aprobaron las vacaciones.

-Grr! Y porqué te tienes que que ir viernes? Vete el lunes!

-Te prometo que las próximas vacaciones te las dedico sólo a ti. Sólo me quedan dos meses para usarlas y son dos o tres semanas.

-Me estás sobornando?

-Está funcionando?

-Te digo en la mañana.

Sesshoumaru la besó.

-Por cierto, necesito que firmes unos documentos.

-Sí? De qué?

-Ve a mi oficina mañana.

-Pero de qué son los documentos.

-Una orden de restricción en contra del mastodonte con cerebro de ardilla…

Rin se carcajeó al escucharlo referirse a Yuuji.

-Eso está en el pasado…

-No, no lo está. Si el imbécil ese te vuelve a tocar o simplemente lo veo. Lo mato!

-Mi amor…

-No me vengas con eso. A esa habichuela subdesarrollada… tengo ganas de hacerle lo que te hizo…

La furia se reflejaba en los ojos de Sesshoumaru. Rin lo tomó de las manos y las besó en las palmas.

-Cómo te sentiste cuando me encontraste?

-No quiero ni recordarlo… eso es algo que olvidaría con gusto… cuando me llamaste, salí del avión como loco. Encontré a Inuyasha en el parqueó y le quité el auto… tenía el corazón a mil… cuando llegamos me sentí culpable y cuando te ví me quería morir… Te cargué para acostarte sobre la cama y de tu boca salió tanta sangre…

Sesshoumaru la abrazó con tanta fuerza que Rin sentía que le iba a partir una costilla.

-No quiero que nada te pase… no quiero volver a pasar por eso…

-Hay algo que tengo que saber… necesito saber…

-Qué cosa?

-A dónde ibas?

-…-

-Sesshoumaru, necesito saberlo…

-Iba a donde fuera lejos de ti… No te pido que me comprendas…

-Entonces… era verdad… me abandonaste…

-Rin… no te pido que me comprendas… según yo te estaba dejando libre, para que estuvieras con quien quisieras… no quería presionarte más…

Sesshoumaru la soltó de su abrazo y se fue al estudio. Rin lo siguió.

-Sesshoumaru…

-Rin, no quiero recordar eso, mucho menos ese día. Cometí un error… uno que casi te cuesta la vida…

Rin lo abrazó con fuerza.

-Preciosa…

-Supongo que entonces estamos a mano.

-Qué quieres decir?

-Cuando te dejé, también cometí un error que casi te mata…

Sesshoumaru sonrió y la besó con ternura.

-Nunca pienses así.

Rin apoyó su barbilla en el pecho de Sesshoumaru.

-De qué son los otros documentos?

-Mi testamento y…

-Te das cuenta las razones estúpidas por las que discutimos? Yo te dije bien claro que no quiero saber nada de ningún testamento. Te dejé claro que no quiero tu dinero y que no te vas a morir mañana!

-Debo hacerlo…

-No me hables de eso otra vez! Ba-ka!

Rin salió del estudio vuelta una furia. Sesshoumaru se resignó a no volver a tocar el tema. La siguió y la encontró preparando el baño.

-Rin…

-Por Kami! Sesshoumaru! No me hables de eso!

Sesshoumaru la tomó por los hombros y la hizo verlo de frente, sus ojos estaban cristalizados por las incipientes lágrimas que ella se negaba a soltar.

-Cariño, por qué te pones así? Es una realidad, estoy enfermo y si…

-No estás enfermo, maldición, Sesshoumaru deja de hablar estupideces.

-Tú misma lo dijiste. El área afectada es demasiado grande! Un segundo infarto me mataría al instante!

-Cállate!

-Es la verdad. Debes aceptarla quieras o no. O acaso crees que quiero morir?

-Cállate, Sesshoumaru, cállate…

-Eres médico, más que eso, eres mí médico… Porqué no lo aceptas?

-No quiero! No quiero pensar que te perderé a ti también! No quiero! Y firmar eso es aceptar que algún día te perderé!

-Pero Rin…

-ACASO CREES QUE ES JUSTO PERDER A CADA PERSONA QUE HAS AMADO EN TU VIDA! ES JUSTO!

Sesshoumaru la abrazó con fuerza. Rin tenía toda la razón. Había sufrido tanto que era feliz, pero temía porque esa felicidad se esfumara algún día.

-No podemos simplemente vivir juntos y preocuparnos únicamente de si queda café para la mañana? El día que algo te pase, yo moriré… ya no… dependo tanto de ti que ya no sé vivir sin tí…

-Quiero que me prometas que en caso… no que lo aceptes… pero si algún día no estoy… prométeme que te volverás a enamorar, que te casarás y que tendrás hijos hermosos como tú…

-No!

-Prométemelo.

-No! No quiero nada de eso! No quiero nada que no te incluya! Ya no me importa nada. Simplemente que yo sí te amo y lo he comprobado… sin ti, mi vida es un desastre… Pero yo sé que tú sientes algo… aunque no lo digas… porque… porque… Me estoy volviendo loca…

-Rin, cálmate. Perdóname… nunca más te volveré a tocar el tema. Te lo prometo…

Sesshoumaru le levantó el rostro y besó sus mejillas interrumpiendo el cauce de sus lágrimas. La besó con ternura.

-Yo sí te quiero. Mucho más de lo que te puedas imaginar. Mucho más de lo que esas palabras pueden significar. Y me duele que lo dudes.

Rin se refugió en su pecho. Sabía muy bien lo que Sesshoumaru quería decir, pero aún no se explicaba porqué no lo hacía.

-Mi vida también es un desastre sin ti. Eres mi ying…

Rin rió.

-No puedo creer que recuerdes eso.

Rin lo besó y se desvistió.

-Rin…

-Me voy a bañar… me acompañas?

-Con mucho gusto. Me vendría bien el agua caliente.

Sesshoumaru entró a la tina con Rin y la rodeó con sus brazos sorprendido con la rapidez con la que su preciosa podía cambiar de humor y sonreír como si nada hubiese pasado.

-Mi amor…

-Sí?

-Serías el príncipe encantador que me vuelve loca que me dará un masaje?

Sesshoumaru la abrazó riendo y la besó en la mejilla.

-Puedo darte mucho más que un masaje…

-Comienza con el masaje y veremos.

Sesshoumaru la besó en los hombros y comenzó a darle el masaje.

-Hm! Qué rico! Más… fuerte! Así…

-Preciosa…

Rin bajó sus manos dentro del agua y se dio cuenta que estaba excitado al máximo.

-Sessh!

-Me sacas de quicio cundo hablas en ese tono…

Rin se dio la vuelta para estar frente a él. Y se sentó sobre él arqueando la espalda al tenerlo por completo en su interior. Sesshoumaru miraba perplejo cómo ella se aferraba a sus hombros y confirmaba lo exigente que podía ser Rin al hacer el amor. Pasaba sus manos con calma desde sus hombros a su rostro y lo besaba apasionadamente sin dejar de moverse, enredaba sus dedos en su pelo rubio.

-RIN!

Las exigencias de Rin y la forma de hacerle el amor lo estaban llevando a su límite, no sabía cuánto más resistiría. La rodeó por la cintura y la apretó contra él a la vez que ella se aferraba a su cuello con fuerza.

-Argh! RIN!

-SESSH!

Se quedaron abrazados, inmóviles. Descansado sus cabezas en los hombros del otro. Sesshoumaru aún sentía a Rin apretarlo con cada contracción en su interior. La sintió relajarse por completo, pero permaneció abrazada a él.

Ella lo sentía en su interior, aferrado a su cintura, rodeándola con sus fuertes brazos, suspiró al sentir su lengua acariciar su cuello. Sabía que él aún estaba erecto y dentro de ella, lo sentía pulsante.

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Gracias a todos por seguir mi fic. Las adoro a todas y las llevo en mi corazón!