Capítulo 25

Nana! No es un tonto!

Inuyasha estaba jugando con Satoshi, las risas inundaban el apartamento. Kagome se recostó de la puerta y sonreía al verlos jugar.

-Mama! Ven!

-No, mi amor…

Inuyasha se detuvo con Satoshi sobre su pecho.

-Ven aquí, preciosa.

-Inu…

-Ven.

Kagome se sentó en la cama al lado de Inuyasha. Satoshi se puso de pie y la besó.

-S-satoshi… me estás pisando…

Kagome lo cargó y lo quitó de encima de Inuyasha.

-Estás bien?

-Sí, pero tú no deberías cargarlo. Será enano, pero pesa mucho.

-Yo no soy enano!

Kagome e Inuyasha rieron.

-La cena está lista.

-Qué hiciste?

-Raviolis.

-Si!

Kagome lo cargó y se puso de pie, Inuyasha la detuvo y le quitó al niño de sus brazos.

-No deberías cargarlo.

-Mama!

-Satoshi, tu mama no puede cargarte.

-Sí puedo, tú no me dejas. Vamos a cenar.

Después de cenar, estaban viendo televisión. Satoshi se recostó del pecho de Kagome.

-Mama, tengo sueño…

-Duérmete, mi amor. Que luego te llevaré a tu cama.

-Mama, te quiero mucho.

-Yo también te quiero mucho, mi amor.

Kagome lo besó y acarició su rubia cabellera mientras lo veía bostezar y perderse en sus latidos. Inuyasha la rodeó con sus brazos y la besó en la sien. Una vez que Satoshi se había dormido, Inuyasha lo cargó y lo llevó a su cama. Kagome lo besó y lo arropó. Al salir de la habitación, abrazó a Inuyasha con fuerza.

-Qué te pasa?

-No sé, pero presentí que algo malo va a pasar.

Inuyasha había aprendido con el paso de los años que los presentimientos de su esposa no se debían pasar por alto. La llevó a la habitación.

-Qué sentiste?

-Tiene que ver con Rin… no lo sé pero me sentí mal y pensé en ella…

Inuyasha la abrazó.

-Descansa, estás cansada, es todo.

Inuyasha se acomodó a su lado, ella no lo soltó, se notaba alterada. Inuyasha decidió llamar a Rin.

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Sesshoumaru miró al teléfono como queriendo estrellarlo contra la pared. Rin estalló en risas.

-Te parece gracioso?

-No es cuestión de gracioso… contesta o qué crees?

-Hmpf!

Sesshoumaru contestó con algo parecido a un ladrido. Rin tenía una risita ahogada y terminó por taparse con la almohada.

-Bueno?

-Sesshoumaru…

-Qué quieres imbécil?

-Rin esta bien?

-Sí, qué pasa?

Rin se calmó al escuchar cómo cambiaba el tono de Sesshoumaru, ya sabía que era Inuyasha.

-Pásamela, quiero hablar con ella.

-Tiene que ser ahora?

-Sí, tiene que ser ahora.

-Grrr! Toma, es Inuyasha.

Rin lo besó en la mejilla y tomó el teléfono.

-Hola…

-Acaso estaban discutiendo?

-No, pero no eres el más oportuno. Pasa algo?

-Kagome presintió algo y dice que tiene que ver contigo. Está bastante alterada…

-Yo estoy bien. Hoy no ha pasado nada fuera de lo común… Inuyasha, dile a Kagome que estoy bien, que la llamo mañana…

Sesshoumaru estaba sentado a sus espaldas y le estaba llenando el cuello y los hombros de besos.

-Inuyasha, de verdad estoy bien, te lo juro…

-Bien, hasta mañana…

-Adios…

Rin cerró la llamada y estalló en risas.

-Te encanta hacerme eso!

-Tú también me lo haces.

-Sí, pero tu hermano estaba preocupado.

-Y por qué? Si sabe que estás conmigo.

-Es algo muy complicado, te explico mañana.

Sesshoumaru la apretó por la cintura y se acostó halándola con él.

-Está bien.

-Mi amor… cuando esté en Inglaterra, te voy a hacer falta?

-Y lo dudas? Si 4 días me matan, imagínate dos semanas.

Rin rió y lo besó.

-Yo también te voy a extrañar, mi amor.

Sesshoumaru la besó.

-No te atrevas a llorar.

-No voy a llorar…

Rin vio a otro lado. Sesshoumaru rió. Tomó su rostro entre sus manos y la besó con ternura.

-Es sólo que no me gusta verte llorar. No importa la situación.

-Eres un tonto…

-Quizás sí…

-Pero eres mi tonto.

-Puedes estar segura de eso.

Rin sonrió y lo besó en la mejilla, se acomodó en su pecho.

-Que descanses, cariño.

-No tengo sueño… pero estoy cansada… y tengo miedo de preguntarte qué más quieres que firme.

-El traspaso del auto. Es tuyo, debe estar a tu nombre.

-Pero mi amor…

-También por eso vamos a discutir?

-No… gracias.

Rin lo besó. Le susurró al oído algo que lo hizo abrir los ojos como luna llena y apretarla entre sus brazos.

-Te voy a tomar la palabra.

Ella rió.

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Estaban reunidos en la casa de Kagome. Satoshi jugaba con Kohaku y Aki. Inuyasha, Miroku y Sesshoumaru hablaban de un proyecto y Sango, Kagome y Rin estaban en la cocina. Reían a la vez que organizaban los platos para llevarlos a la mesa. Satoshi entró corriendo y abrazó a Rin.

-Ten cuidado! En la cocina no se corre.

-Tía…

-Dime, mi amor.

-Cuándo vas a tener a tu bebé?

-Satoshi, yo no voy a tener ningún bebé.

-Sí, tu sí. Porque mami y tía Sango van a tener un bebé y tu no?

-Por que tu tío y yo no queremos tener bebés. Ahora vete a jugar, no deberías estar aquí.

Una vez que Satoshi salió de la cocina, Kagome y Sango se quedaron mirando a Rin. Rin les sonrió.

-Qué pasa?

-De verdad que no piensan tener hijos?

-No pensamos ni casarnos... simplemente viviremos juntos mientras Kami nos lo permita.

-Pero Rin… es cierto que lo de Miroku y yo fue a la velocidad de la luz…

-Elevado a la octava potencia.

Rieron.

-Sí… pero hace muchos años que escucho a Sesshoumaru mencionarte. Primero, cuando perdió la memoria, decía que había perdido a su pequeña. Un día me llamó y me dijo tu nombre, me dijo que eras su pequeña.

-Quizás conozcas mucho a Sesshoumaru. Pero no por completo. Es un hombre complicado y sólo él sabe lo que quiere. Yo estoy bien así, con sólo estar con él. Así que realmente no me importa, ya no… y dejemos eso para después.

Rin sonrió y tomó un plato. Sango y Kagome cruzaron miradas. Sesshoumaru se tomó unos segundos y fue al balcón. Dejaba que la fresca brisa primaveral acariciara su rostro. Satoshi haló sus manos y él lo cargó.

-Verdad que tu quieres mucho a mi tía?

-…-

Satoshi encontraba desesperante el silencio de su tío, así que lo haló de las orejas.

-Que si quieres a mi tía!

-Sí, la quiero. Ahora suéltame.

-Cuando yo sea grande quiero ser como tío Miroku.

Sesshoumaru lo vio alzando una ceja.

-Y cómo es…

Rin lo abrazó por la espalda y lo besó en la mejilla.

-La cena está lista, mi amor.

Satoshi fue con su mamá que lo estaba llamando. Sesshoumaru haló a Rin por la cintura.

-Preciosa…

-Qué pasa?

-Te quiero, lo sabes?

-Sí, lo sé, mi amor. Yo también te quiero.

Rin lo besó en los labios.

-Vamos a cenar.

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Después de la cena, Rin se despidió de todos, tenía a Satoshi en brazos que no la soltaba por nada.

-Mi amor, sólo son dos semanas. En dos sábados estaré aquí, te lo prometo.

-No te vayas, tía…

-Te traeré un gran regalo, te lo prometo.

Rin lo besó en la frente. A llegar al apartamento, Sesshoumaru la abrazó con fuerza hundiendo su nariz en su cuello.

-Sesshoumaru, sólo serán dos semanas, no dos años.

-Para mí se sienten cómo dos siglos.

-Mi amor…

Rin lo besó apasionadamente y él la cargó, ella rodeó su cintura con sus piernas.

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Sesshoumaru descansaba sobre el pecho de su preciosa. Ella lo rodeaba con sus brazos y acariciaba su cabellera.

-Te amo, Sesshoumaru.

Sesshoumaru sonrió y la besó apasionadamente. Volvió a acomodarse en su pecho.

-Te voy a extrañar…

Apenas había amanecido y Rin ya estaba despierta. No podía moverse porque Sesshoumaru aún estaba sobre su pecho. Sonrió y lo besó en la frente.

-Mi amor, me tengo que levantar…

-No…

-Vamos, mi amor. Te comportas como si nunca me volvieras a ver.

-Vamos a traer a tu nana.

Rin rió. Logró levantarse, ya salía del baño y recogía las últimas cosas antes de cerrar la maleta.

-Te llevaré al aeropuerto.

-No, eres capaz de comprar un boleto allá…Está bien.

Sesshoumaru la besó en la mejilla y se levantó. Mientras se bañaba, Rin revisó la maleta y fue al estudio por su pasaporte. Al abrir la caja, buscó por la bandeja de los pasaportes, pero no los encontró, continuó buscando y vio las joyas de la madre de Sesshoumaru. Hubo algo que le llamó la atención y era la cajita aterciopelada en una esquina, aparte de las demás joyas. La abrió y vio el anillo que Sesshoumaru había elegido para ella.

-(Sin duda la madre de Sesshoumaru tenía un gusto impecable en cuestión de joyas… de algún lado Sessh tenía que sacar su gusto, es muy parecido).

Sesshoumaru entró al estudio y se congeló al verla con el anillo en las manos.

-Rin…

-Mi amor… este anillo era de tu mamá, verdad? Es precioso. Tu mamá tenía muy buen gusto…

Rin cerró la caja y la puso en su lugar.

-No encuentro los pasaportes.

Sesshoumaru los buscó, estaban abajo del testamento.

-Con razón no los vi, qué es eso?

-No quieres saber.

Sesshoumaru cerró la caja fuerte. Rin ya tenía todo listo. Sesshoumaru tomó las llaves de su auto y se dirigieron al aeropuerto.

-El anillo que viste… te gustó?

-Sí, es precioso! Todas las joyas de tu mamá son preciosas.

Llegaron al aeropuerto y Sesshoumaru la besó apasionadamente, fue un beso que ninguno quería romper. Al separarse, Rin sonrió y lo besó nuevamente.

-Te prometo que te llamaré desde que llegue.

-Me saludas a tu nana de mi parte.

-Te amo…

-Te quiero, preciosa.

El beso no se hizo esperar. Rin terminó por salir corriendo para que el avión no la dejara. Al llegar a Inglaterra, un hombre con el pelo canoso, alto y bonachón esperaba afuera del gateway. Cuando Rin lo vio corrió a él.

-Tío!

El hombre la recibió con los brazos abiertos y un cálido abrazo.

-Puchi! Qué fuerza!

Rin estalló en risas entre lágrimas de emoción.

-No recuerdo cuándo fue la última vez que me llamaron así!

-Vamos a casa. Mamá está loca por verte.

-Y porqué no vino?

-Ya la conoces. No le gustan los aeropuertos.

Un joven la ayudó con la maleta.

-Bienvenida de vuelta, joven Porter.

-No es posible… Wayne?

-Sí.

Rin lo abrazó.

-No te reconocía! Vaya! Estás tan guapo y fuerte!

-Nada del flacucho que dejaste aquí!

-En lo absoluto!

En el camino.

-Puchi, estás preciosa.

-Gracias, tío.

-Y tu tonto?

-Tío!

-Lo siento, es que mamá lo llama así.

-Ah! Por eso no lo dejé venir conmigo.

-Quería venir?

-Sí. Apenas estuvimos dos días juntos. Estuve rotando por 4 días… Me da pena dejarlo solo tanto tiempo.

-Cada loco con su tema.

-Sí? Y cuál es el tuyo?

Rieron.

-Olvídelo, señor Porter. La joven está enamorada.

-Puedes gritarlo a los 4 vientos! Amo a ese hombre!

-Me alegro que al menos te haga feliz.

Luego de un buen rato de entretenida charla.

-Puchi, mira por la ventana…

-Waa! Es precioso! Nada de lo que recordaba!

-Ha vuelto a la vida.

-Es genial!

Apenas el auto se detuvo en el frente de la casa y Rin salió corriendo a la parte de los establos, no se equivocaba al pensar que allí estaría su nana.

-NANA!

-Megan!

Rin la abrazó y la cargó.

-Megan, por el amor de Dios!

La anciana tomó su rostro entre sus manos.

-Mírate… estás preciosa. Menos mal que el tonto ese te mantiene feliz.

-Nana!

-Es que te ves tan diferente! La última vez te la pasabas llorando en cada rincón y mira ahora… Irradias felicidad.

-Sí, nana, soy feliz.

Algo empujó a Rin suavemente, cuando se volteó a ver.

-Nana! Es Relámpago?

-El mismo.

Rin lo abrazó y le acarició la nariz. Llamó a Sesshoumaru, pero no pudo hablar con él.

-Debe estar en una reunión…

-Vamos adentro…

-Cómo estás, precioso? Y su silla?

-En el establo 5, al lado de Melaza.

-Nos vemos en un rato, nana, voy a montar un poco.

-Te esperaré para la cena. Quiero que me hables de este tonto.

-Nana! No es un tonto!

-Como quieras. Pero alguien que no se quiera casar contigo es un tonto!

-Cómo serás, nana.

En pocos minutos, Rin estaba montando su hermoso Mustang rubio de melena, cola y patas negras.

-Enséñame lo que tienes, Relámpago.

El animal empezó a correr a gran velocidad, se acercó a las vallas de salto y comenzó a saltar desde la más simple a la más complicada. Al terminar. Rin lo acarició en la cabeza.

-Bien hecho, precioso.

Rin bajó del animal y lo entregó a uno de los vaqueros.

-Bienvenida de vuelta, señorita Porter.

-Gracias.

-Es la primera que lo veo feliz en muchos años.

-Sí? Me extrañaste? Mañana temprano vengo a verte. Sí?

El animal dio dos golpes con una de sus patas delanteras y Rin sonrió.

-Hasta mañana.

Rin salió del establo y el caballo la siguió.

-Relámpago!

-Está bien, el volverá.

Rin montó sobre el animal que la llevó hasta la casa.

-Ahora vuelve al establo. Ve.

Relámpago relinchó y se fue dirección a los establos. Rin entró en la casa y besó a su nana en la mejilla.

-Apestas a caballo. Vete a dar un baño.

-No apesto, huelo a heno. Igual me voy a bañar. Ya vuelvo.

Rin subió las escaleras y encendió su celular. La abuela la escuchó saludar a Sesshoumaru.

-Hola, mi amor… perdona que no te llamé antes, es que me dejé llevar por estar aquí. Sí! El viaje estuvo bien. La casa está bellísima, quisiera que estuvieras aquí…

Los días pasaron. Rin pasaba dos horas todos los días contándole a Sesshoumaru el día anterior. Había momentos en los que Rin parecía divagar, pero aterrizaba cuando la llamaban. Faltaban 4 días para que Rin volviera a Japón. El tío de Rin se sentó en el sillón frente a la abuela.

-Puchi está feliz, mamá, debes aceptarlo.

-Stuart, Megan está feliz, sí. Pero quiero saber por cuánto tiempo. Ese muchacho es un tonto.

-Crees que sepa lo que le pasó?

En ese momento Rin bajó las escaleras.

-Si hablan de mi hijo, sí, lo sabe.

-Hija, ese hombre no te sabe apreciar…

-Nana, tío. Una cosa es que lo llamen tonto en broma, pero… soy feliz con él. Casada o sin casarme, con o sin hijos. Soy feliz sólo con él.

-Puchi, no queremos decir que no seas feliz. Pero no comprendemos cómo es que él no se da cuenta de lo que tiene contigo.

-Quiero que sepan que Sesshoumaru es mucho mejor de lo que fue 8 años atrás. Es un…

-Megan, no es a eso a lo que me refiero. Pero…

-Lo que pasó, está en el pasado. Y te diré algo. Fue mi culpa. Yo lo abandoné, yo casi lo obligué a casarse con esa mujer, y yo guardé el secreto por 8 años en Japón. Ni Kagome lo sabía. Y sabes qué, nana? Él me perdonó. Él me perdonó que lo abandonara, que casi lo mataran, que nunca le dije lo de nuestro hijo y que casi muere de un infarto por una estúpida escena de celos…

-Pero nunca te ha dicho que te ama…

-Y si fuera mudo? No importa, nana. No me lo ha dicho, pero me lo demuestra a diario. A cada segundo. Nana, Sesshoumaru no es un tonto. Y no lo dejé solo, para venir a escucharte insultarlo.

La nana se carcajeó con todas sus fuerzas.

-Stuart, Puchi ya no es una niña… Es igual a su padre. Debiste ser abogada, en lugar de médico.

-No! Adoro la medicina. Entonces, nana. Dejarás de decir que Sesshoumaru es un tonto?

-Tal vez.

-Nana, de verdad soy igual a papá?

La nana sonrió y acarició su rostro.

-Tienes la belleza de tu madre, pero el temple de tu padre.

-En ese caso, le tengo pena a tu tonto.

-Tío! Voy a montar con Nigel, vuelvo en un rato.

-Dile a ese tonto que no se olvide de los libros, es fin de mes.

-Aw! Tío! Dale vacaciones! Yo estoy aquí!

-Aunque pienses lo contrario, mi hijo busca todo tipo de excusas para no trabajar.

Rin rió y besó a su tío en la mejilla. En los establos la estaba esperando Wayne, una joven en avanzado estado de gestación y un muchacho más o menos de la misma edad que Rin.

-Hola, están listos?

-Megan, lo prometido es deuda. Mi esposa, Sara.

-Ah! Mucho gusto!

-El gusto es mío! Wayne no deja de hablar de ti!

-Sí! Pero hay unas cuantas cosas que no me dijo! Felicidades!

-Gracias! Bueno, en lo que ustedes montan, yo iré a la casa.

-Bien, nos veremos más tarde.

Con un silbido, Rin llamó a Relámpago que fue a su encuentro de inmediato. Al terminar, volvieron a los establos. Rin tomó de la mano a su primo.

-Rin!

Al escuchar esa voz, Rin hizo un movimiento brusco que asustó al animal.

-Calma, Relámpago… No!

Rin cayó del caballo. Nigel y Wayne se bajaron lo más rápido que pudieron. Vieron a un hombre rubio, vestido impecablemente con traje de diseñador correr hacia ellos.

-RIN!

Sesshoumaru se arrodilló a su lado y la cargó.

-Rin!

-Disculpa, pero quién eres?

-Wayne, es el novio de Puchi… V-vamos a la casa, llamaré al doctor.

Entraron a la casa y cuando la nana vio a Rin se enfureció.

-Qué pasó!

-Relámpago se asustó y Rin se cayó…

-Es el último a la izquierda.

Una vez en la habitación, Sesshoumaru la acomodó en la cama y la besó en la mejilla removiendo el pelo que tapaba su rostro.

-Preciosa, despierta…

Sesshoumaru bajó la cabeza.

-Cariño, perdóname…

La nana entró en el justo momento en que Rin despertó.

-Sessh…

-Aquí estoy, preciosa…

-Sessh!

Rin lo abrazó con fuerza.

-Preciosa, no te duele nada? Estás bien?

-Ahora sí!

-Me alegro… pero suéltame un poco, me vas a romper una costilla…

Rin lo soltó sonriendo. Pasó sus manos por sus mejillas y le llenó el rostro de besos.

-Mi amor, qué haces aquí? Sabes que nana…

-Vine a hablar con tu nana… estás segura que estás bien? Me diste un susto bien grande.

-A ver… imítame.

Rin comenzó a hacer muecas. Sesshoumaru sólo la veía.

-No muevo la cara?

-No pienso imitarte.

-Entonces dame un espejo. Es para evaluarme.

-Ya viene un médico en camino. Y además hiciste todas las muecas que te propusiste.

Rin sonrió y lo abrazó.

-Te extrañé tanto, mi amor!

-Yo también te extrañé, cariño…

Rin sonrió y lo besó apasionadamente. La nana se hizo notar.

-Megan…

Se separaron inmediatamente. Rin tenía una sonrisa pícara.

-Nana, estoy bien, te lo juro!

-Debes descansar. Ordené que te preparen el baño, estás llena de lodo.

Rin se fijó en Sesshoumaru que estaba parado en una esquina. Vestía uno de sus mejores trajes y ahora estaba todo lleno de lodo. Inservible.

-Nana, muchas gracias, pero estoy bien… Em… me darías un segundo a solas con Sesshoumaru? Por favor?

La nana se puso de pie y salió de la habitación. Rin llamó a Sesshoumaru y él se sentó a su lado.

-Mi amor… por qué estas así?

-Yo asusté al caballo… cuando te llamé…

-No… mi cielo… Relámpago es muy nervioso. Te asustaste?

-Te desmayaste. Qué crees?

Rin sonrió y lo besó con cariño.

-Estoy bien, mi amor. De verdad... y tus cosas?

-En el auto.

-Y por qué no las traes?

-Tu nana nos dejará dormir juntos? Sin armar un escándalo?

-Sesshoumaru, no soy una niña.

-Eso lo sé yo, pero tu nana…

-Olvida eso. O es que acaso le tienes miedo a mi nana?

-Cuando llegué, me golpeó con el periódico y luego me saludó. Me hizo varias preguntas y me dio como 7 carterazos… mi cabeza peligra en esta casa.

Rin rió. Y le habló en un tono consentidor, pero a la vez seductor.

-Te duele la cabeza? No importa, yo te haré sentir mejor…

Sesshoumaru la vio levantando una ceja. Rin rió y lo besó.

-Me puedes explicar el torpe ese que te estaba tomando de la mano?

-Hahaha! Es mi primo. No te habrás puesto celoso, o sí?

-Hm!

Rin rió al escucharlo susurrarle al oído que sólo un poquito.

-Y qué hay con eso de Puchi?

-Es como me llaman aquí. Desde que tengo memoria.

Tocaron la puerta y entraron la nana, Stuart y un joven alto y apuesto.

-Suerte que estaba cerca, Lady Porter.

El doctor se acercó a Rin para examinarla y Sesshoumaru se vio forzado a apartarse. Desde la ventana, gruñó todo el tiempo que el doctor la estuvo revisando.

-Lady Porter, su nieta está en perfectas condiciones… y es muy hermosa…

Esta vez el gruñido de Sesshoumaru fue audible. Rin sonrió.

-Sessh…

Una vez que confirmaron que Rin estaba bien, todos salieron de la habitación, dejándolos solos. Rin se levantó y abrazó a Sesshoumaru.

-Por qué estás tan celoso?

-Porque no quiero que nadie te toque. Nadie, excepto yo.

Rin sonrió y lo besó en la mejilla.

-Mi amor, no sé porqué te pones tan celoso. Si sabes que eres el único para mí.

-De verdad?

-Claro que sí, mi vida. Me acompañas a darme un baño? Tú lo necesitas.

-Iré por mis cosas.

En ese momento tocaron la puerta, cuando Rin abrió era el mayordomo.

-Joven Porter…

-Esas son las cosas de Sesshoumaru?

-Sí. Lady Melissa dijo que usted diría dónde se quedaría.

-Aquí. Déjalo sobre el sillón…

Una vez que el mayordomo dejó las cosas sobre el mueble. Al salir, Rin cerró la puerta con seguro. Sesshoumaru estaba preparando el baño.

-Mi amor…

-Estás segura que estás bien?

-Sí. Estoy bien. Quítate esa ropa, está toda llena de lodo…

-Ya no sirve… pero tú tienes lodo hasta en la cabeza.

-Es lo único que no me gusta de Inglaterra, llueve todos los dias.

Rin le quitó el saco y la corbata. Pasó sus manos por su rubia cabellera.

-Están largos.

-No te gusta?

-Me encanta, te ves bellísimo… Ehem!

-Somos dos locos celosos.

-Te extrañé mucho, mi amor.

Rin lo besó. Una vez que el agua estuvo buena, Rin se desvistió y entró al agua, Sesshoumaru la acompañó. La ayudó a lavarse el pelo. Al salir y mientras se vestían, Sesshoumaru descubrió un morete en la espalda de Rin.

-Y esto?

-Qué cosa?

-Tienes un morete casi del tamaño de mi mano.

-No me duele.

Sesshoumaru la abrazó y la besó en el cuello.

-Mi amor… sabes algo? Mataría por un masaje.

Sesshoumaru la tomó por los hombros y la hizo girar al tenerla de frente la besó apasionadamente. Ella rodeó su cuello con sus brazos y sintió derretirse entre los de él. Sonrió. Sesshoumaru la iba a volver a besar, pero tocaron la puerta. Cerró los ojos resignado. Ella lo besó en la mejilla y fue a la puerta.

-Megan, la cena está lista.

-Bien, iremos en un momento. Gracias nana.

Rin cerró la puerta y abrazó a Sesshoumaru. Se recostó de su pecho, él bajó la cabeza.

Preciosa, mírame.

Cuando ella levantó la mirada, sus labios rozaron y desencadenó en un largo y apasionado beso. Caminaron hasta el comedor tomados de la mano, con los dedos entrelazados. Antes de abrir la puerta Rin se soltó, pero Sesshoumaru le volvió a tomar la mano. Ella le sonrió y lo besó en la mejilla. Rin dio gracias que su familia, siendo inglesa, no diría cosas como sería capaz de decir Inuyasha.

Rin y Sesshoumaru estaban en un balcón, abrazados y veían al cielo. La nana se les acercó.

-Megan…

Rin se quiso apartar, pero Sesshoumaru no soltó el abrazo. Lo hizo suavemente.

-Nana, qué pasa?

-Quisiera hablar con Sesshoumaru, a solas.

Cruzaron miradas y Sesshoumaru asintió. Rin sonrió y lo besó en la mejilla.

-Estaré en la habitación. Nana, no me lo vayas a dejar chueco.

Se despidió de su nana con un beso en la mejilla y se marchó.

-Sígueme.

Fueron hasta una habitación exquisitamente decorada con unos enormes libreros desde el piso hasta el techo y en el centro un majestuoso escritorio de caoba. La nana lo invitó a tomar asiento. Sesshoumaru le obedeció.

-Sesshoumaru… Megan… Rin… tú le llamas Rin…

-También la llamo Megan.

-Bien… vamos al punto. Mi nieta… Stuart y yo somos la única familia de Megan y la hemos… Megan ha sufrido mucho…

-Es verdad. Pero…

-Si crees que vas a estar con ella hasta que ella se harte y te deje… Será mejor que la dejes ahora…

Sesshoumaru alzó una ceja un poco desubicado.

-Lady Porter…

-Qué es lo que pretendes? Megan me dejó bien claro que matrimonio e hijos no está en sus planes. Sabes el daño que le haces? Lo más importante para toda mujer son los hijos y mucho más para alguien como ella, que aparte de amar a los niños, perdió su primer hijo…

-Hay algo que está obviando aquí, yo también perdí mi primer hijo… era nuestro hijo… y no sé de dónde sacó esa idea de que no quiero hijos…

Sesshoumaru se puso de pie, iba a salir de la estancia pero se detuvo en seco al escuchar la pregunta.

-La amas?

Sesshoumaru dio media vuelta. Melissa repitió la pregunta.

-La amas? La amas lo suficiente como para hacerla feliz o dejarla libre si no puedes?

-Desde que conocí a Rin la quise, la perdí, me vi forzado a casarme con una estafadora, me golpearon la cabeza con un bate, me dieron por muerto e incendiaron mi apartamento conmigo adentro. Perdí la memoria y sufrí un infarto mientras conducía a toda velocidad detrás de ella. Y cuando pienso que nada más puede pasar, me entero que perdí mi primer hijo… Esto se lo dije a ella. Quizás sea lo más dañino que me ha pasado en toda la vida, y si seguimos con ese paso, no viviré por mucho tiempo. Pero estoy seguro de que si Rin me deja hoy, yo no viviré lo suficiente como para cruzar esa puerta.

Sesshoumaru salió de la estancia. Al entrar en la habitación, vio a Rin en el balcón. Su pelo suelto, bailaba con el viento. Se acercó a ella y la abrazó.

-No tienes frío?

-Un poco, pero tú te encargas de eso. Qué te dijo mi nana?

-Que te quiere mucho y más me vale cuidarte.

Rin sonrió.

-Mentiroso. Nana es en algunas cosas chapada a la antigua, pero fuera de ahí, es genial.

-Digamos que no soy santo de su devoción.

-Pero sí de la mía.

-Vamos adentro, me estoy congelando.

Entraron en la habitación, Rin estaba sentada en la cama y Sesshoumaru cerró la puerta. Se abalanzó sobre ella como una bestia hambrienta y se la comió a besos.

Rin descansaba sobre su pecho y hacía dibujitos con sus dedos. Sesshoumaru la abrazó con fuerza. Ella rió y lo besó en la mejilla.

-Creo que viajaré con más frecuencia.

-Ni se te ocurra.

Rin rió y lo besó en la mejilla.

-Ya sí me vas a decir a qué viniste?

-Te dije la verdad… Preciosa…

-Dime.

-Has ido a París?

-No. Estuve en Francia pero nos quedamos en Bruselas.

-Quienes?

Rin cerró los ojos y tomó aire, Sesshoumaru sintió que había cometido un error. Ella lo vio a los ojos y sonrió.

-Sabes? Ya no me duele tanto hablar de ellos… fui con mis padres, para celebrar mis 15 años…

-Lo siento…

-No, ya no… Y es gracias a ti.

Rin lo besó en la mejilla.

-Entonces, te gustaría ir a París?

-Sí. Algún día me gustaría ir a París?

-Conmigo?

-No hay nada que me gustaría más que ir contigo a París de luna de miel…

Rin se sentó en la cama como si fuera impulsada por un resorte. La palidez se apoderó de su rostro, parecía que se iba a desmayar. Sesshoumaru la besó en los hombros.

-Qué pasa?

-Perdón, se me escapó…

-Preciosa, estarías loca si no desearías tu luna de miel en la ciudad más romántica del mundo… Claro, eso es para los turistas, pero igual…

-Para los turistas? Comienzo a dudar de tu idea de romance.

-Sabes cuál es el lugar más romántico del mundo para mí?

-Cuál?

-En el que tú estés!

Sesshoumaru la abrazó y le mordisqueó el cuello a la vez que la halaba de vuelta al colchón.

-Sessh! Tus manos están frías!

-Caliéntalas!

-Sessh!

-Bromeaba… pero no me quejo si lo hicieras… Quieres ir a París conmigo?

-Ya te dije. Me encantaría ir algun día a París contigo.

-Qué tal el lunes?

-Qué!

-Quieres ir?

-Y mi trabajo?

-Tu jefe accedió a darte una semana de vacaciones.

-No!

-Sí. Qué dices? Vienes?

-Sí!

Rin se abalanzó sobre él besándolo por todas partes.

Era cerca de las dos de la madrugada cuando Rin despertó sonriendo.

-Qué es ese ruido?

-Margaritas de medianoche! Vístete!

-Qué?

-Están haciendo un asalto.

Rin se puso unos jeans y una camisa de Sesshoumaru.

-Por qué me queda grande?

-Porque es mi ropa.

Cuando llegaron a la cocina, Nigel los recibió con una copa a cada uno.

-Están listos para volarse de este mundo!

Después de un par de copas y varios chistes fuera de tono. La abuela de Rin entró en la cocina. Todos guardaron silencio.

-Y bien?

-Abuela…

-Dónde está mi copa?

-Nigel! Una copa para tu abuela!

-Doble?

-Te aseguro, muchachito que aguanto más dobles que tú.

Sesshoumaru alzó una ceja al escucharla hablar así. Rin rió y lo besó en la mejilla.

-Mi amor, ella es mi abuela. Lady Melissa Porter!

-Brindo por eso!

Rieron.

-Y la música?

-No tengo con quién bailar.

-Baila con Rin.

-Y su novio que me arranque la cabeza?

-Eso dalo por seguro.

Rin lo besó en la mejilla.

-Está bromeando. Nigel, ya sabes.

-Vieja pero buena! De la época de abuela…

-A quién le dices vieja?

Todos rieron. Nigel puso un rock de los años 60 y comenzaron a bailar. Sesshoumaru buscó entre las canciones que tenían y eligió la siguiente. Apretando los dientes vio a Rin bailar. Al terminar la canción.

-Preciosa, como siempre, bailas de maravilla. Pero este primo tuyo… tiene dos pies izquierdos y baila como si tuviera dos derechos.

Todos rieron.

-Todo en nombre de los celos.

Comenzó la canción que Sesshoumaru había elegido. "So Long Toots".

-Preciosa?

-Sessh, pero...

Rin apenas extendió su mano y Sesshoumaru la haló haciendo que diera una vuelta y de vuelta a sus brazos, sonrieron. Ri comenzó a mover sus hombros. Sesshoumaru la tomó por la cintura. Verlos bailar era todo un espectáculo, la manera de Rin y Sesshoumaru bailar swing no tenía igual. Al terminar, sus espectadores no tuvieron más opción que aplaudir.

-Y cúando aprendiste a bailar swing, Puchi?

-Ahh! Fue Sessh que me enseñó… hace mucho…

-Puchi? Me das otra copa?

-Cuántas llevas?

-Creo que tres…cuatro…

-Está bien, no tienen tanto alcohol.

-Oye, Puchi, lo tienes bien domado…

La mirada asesina de Sesshoumaru no se hizo esperar.

-Resulta que Sessh es también mi paciente.

-Y mi bella doctora, no me permite tomar hasta la inconciencia.

Más tarde.

-Nana, tío… hasta mañana… Nigel, te quedaron deliciosas…

Una vez en la habitación, Rin se aseguró de cerrar con seguro. Corrió hacia Sesshoumaru y lo abrazó con fuerza.

-Te adoran.

-Sí?

-Estoy orgullosa de ti! Excepto por que quieres matar a mi primo!

-Preciosa… tu familia y la mía, se quedan detrás de esa puerta… Mis manos aún están frías.

Rin sonrió y lo besó apasionadamente.

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Rin despertó con los besos de Sesshoumaru en todo su cuerpo. Sonrió y se quedó inmóvil disfrutando de la suave caricia. Sesshoumaru acarició su cuello y ella suspiró. Sonrió y rodeó su cuello con sus brazos.

-Mi amor…

-Hola, cariño.

Rin sonrió.

-Me encanta cuando me dices así!

-Cariño.

Rin lo besó.

-Vamos a pasear, te quiero enseñar el lugar.

-Vamos a caminar?

-Sí. Un poco de ejercicio, no te haría daño.

-Y todo el ejercicio que hicimos anoche?

-Sessh!

Cuando llegaron al comedor, Rin saludó a todos con un beso en la mejilla. Wayne y su esposa acababan de llegar.

-Buenos días.

-Hola Wayne, Sara.

-Ah! Megan, Wayne me dijo que querías ver el video de la boda.

-Sí!

-Bueno, aquí esta.

Le entregó un casete.

-Te prometo que lo veré más tarde.

Rin y Sesshoumaru estaban paseando por los jardines. Rin no sabe en qué momento Sesshoumaru la tomó de la mano, pero sintió una corriente correr su espalda cuando Sesshoumaru entrelazó sus dedos con los de ella. Ella lo vio con las mejillas como dos rosas y él curvó sus labios en algo que se podía calificar como una sonrisa. La besó en la mejilla.

Siguieron caminando en silencio y tomados de la mano. Estaban considerablemente lejos de la casa cuando Rin se acercó a un gran árbol. Sesshoumaru se sentó primero y Rin se sentó entre sus piernas. Él la rodeó con sus brazos y la besó en la mejilla.

-No tenemos estas cosas en Japón…

-En Tokio no. Pero en Nara tenemos esto y más.

Rin se refugió en su pecho. Se quedaron así, abrazados sin saber por cuánto tiempo. De repente comenzó a llover. Con calma, Sesshoumaru la besó en la mejilla y la cargó para dirigirse hacia la mansión. Rin se refugió en su pecho metiendo una mano dentro de su camisa. Sesshoumaru sintió como un corrientazo al sentir su mano directamente sobre su piel. Bajó la mirada y ella lo besó perdiéndose en los rincones de su boca.

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Gracias a mis amiguis del alma, Ceci (ke te mejores), Eli, (felicidades!), Lou, Esme, Lady Sesshoumaru, Syren888, Kagi35, Saya, FENIXGIRL, Lig, HawkAngel, Claudia, Hitomi Kansaki Fanel, Hanadark, Ariadna-chan… si olvido a alguien, me pueden decapitar.

Besos, Mizuho