Capítulo 29
Mama! Dasukete!
-INUYASHA!
Kagome se arrodilló al lado de Inuyasha que permanecía inconsciente en el piso. Escuchó el clic que se produce al cargar un arma.
-Levántate!
-Dónde está mi hijo?
-Cállate y muévete!
-Dónde esta mi hijo!
Kikyou le dio una bofetada a Kagome.
-No hay nada que me complazca más que pegarte un tiro, así que no me tientes. Harás lo que yo diga o la vida no te alcanzará para arrepentirte.
Kagome se levantó, la mirada fija en aquella mujer dispuesta a arruinar, sino, a acabar con su vida. Kikyou se acercó a Inuyasha y lo acarició. Se comenzó a escuchar un llanto ahogado, Kagome lo reconoció al instante.
-SATOSHI!
-MAMA!
-Vete a callar al mocoso. Si lo mato ahora no me sirve. Y no intentes nada extraño.
Kagome fue a la habitación y lo encontró amarrado sobre la cama. Corrió a él y le quitó las sogas que le ataban. El niño la abrazó aún llorando.
-Mama!
-Mi amor. Estás bien? No te hizo nada malo?
Kagome lo examinó y lo besó en la cabeza y lo abrazó con fuerza. Le descubrió un morete en la mejilla y lo besó.
-Cálmate, mi amor… todo va a estar bien…
-Mama…
-Shh! Te lo prometo, no dejaré que nada malo te pase.
Cuando Satoshi logró calmarse. Vio a Kagome y limpió sus lágrimas de su rostro.
-Mama, quién es ella? Por qué se parece a ti?
-Es una mujer mala… y no sé porqué se parece a mí…
Inuyasha entró en la habitación, Satoshi al verlo quiso correr a él, pero Kagome lo detuvo. Kikyou lo seguía con el arma cargada y pegada a su cabeza. Una vez que Inuyasha estaba sentado al lado de Kagome, ella le revisó la cabeza.
-Estás bien? Ves bien?
-Sí, estoy bien… y tú? Satoshi?
-Estamos…
-Que lindos, la familia unida otra vez!
-Qué es lo que quieres!
-Es fácil mi querido Inuyasha… muy fácil! Ya que esta perra te perdona hasta las infidelidades…
-Maldita…
-Te callas! Me vas a escuchar!
-QUÉ CARAJOS QUIERES!
-TE QUIERO MUERTO MALDITO! SI YO NO PUEDO TENERTE, NADIE TE TENDRÁ!
Satoshi se pegó a Kagome, refugiándose en su pecho.
-Mama!
Por más que Kagome trató, no pudo controlar los llantos de su pequeño. Su mirada ya no mostraba miedo, sino más bien odio. Un odio infinito hacia aquella mujer que no dudaba planeaba acabar con su vida. Sino que se atrevió a lastimar a su pequeño. Un hijo que no sólo amaba con locura como era natural, sino que le había costado lágrimas de sangre, había arriesgado su propia vida por dársela a su hijo y que cada día luchaba para que tuviera la mejor posible.
Kikyou se acercó al niño y le dio una bofetada ordenándole que se callara. Kagome olvidó todo y se levantó dispuesta a matarla. Entonces ella le pegó el arma del vientre.
-Respira y mato a éste!
-KAGOME!
-Mama!
-Ahora te sientas o comienzo por ellos. Aunque contigo se van dos pájaros de un tiro…
Kagome se mantuvo de pie, no se movió ni un centímetro. Kikyou la golpeó con la culata en la boca. La fuerza del golpe la hizo caer sentada. Tenía la boca llena de sangre y al volverse a poner de pie, la escupió en la cara.
-Si quieres mi sangre, ahí la tienes!
Un estruendo se apoderó de la habitación, un disparo.
Incertidumbre…
La sangre cubría el rostro de Inuyasha.
Dolor…
Satoshi lloraba desconsoladamente sin saber a qué atenerse.
Angustia…
-INUYASHA!
Inuyasha sentía cómo sus fuerzas lo abandonaban, segundo tras segundo. Kagome se arrodilló a su lado con el rostro lleno de lágrimas.
-Porqué lo hiciste!
-Estás bien?
Inuyasha se había interpuesto entre ellas y recibió el disparo en su hombro. Había demasiada sangre y por la localización de la herida, Kagome supo que Inuyasha se desangraría en pocos minutos. Bloqueó la herida de entrada y la de salida con sus manos ejerciendo presión.
-Aléjate de él!
-Te va a valer matarme, porque no lo haré.
Hubo otro disparo, esta vez, fue el cuerpo de Kikyou el que calló al piso. Había sido un tiro certero y mortal. Kagome levantó la mirada por la ventana rota y vio a un francotirador que le hacía señas. Ella asintió y alguien rompió la puerta de la habitación. Era un equipo de fuerzas especiales. Detrás de ellos, Sesshoumaru y Rin. Sesshoumaru cargó a Satoshi y Rin se apresuró a atender a Inuyasha.
-Te… amo… K-ka-go-me…
La palidez, y la inconsciencia se apoderaron de su cuerpo y la mano que acarició el rostro de Kagome por última vez caía ya sin fuerzas y fría.
-INUYASHA!
XXXXXXXXXXX
14 horas después. Rin salía de la sala de operaciones. En la sala de esperas. Sesshoumaru tenía a Satoshi en el regazo, profundamente dormido y Kagome caminando de un lado hacia otro.
-Le harás un surco al piso!
-Rin!
Kagome se apresuró hacia ella y tomó sus manos.
-Estará bien. La bala le tocó una arteria, pero la arreglamos y le reemplazamos la clavícula con una prótesis. Unas semanas de terapia y estará como nuevo.
-Gracias!
Kagome la abrazó con todas sus fuerzas, que ya eran pocas.
-No tienes que darme las gracias… Es más de medianoche, no despertará hasta mañana. Así que vete a descansar…
-No quiero dormir en esa casa.
-Entonces te irás con Sesshoumaru. No permitiré que te quedes aquí. Recuerda que estás embarazada, no abuses.
Kagome sabía que no le ganaría a Rin así que aceptó.
-Mi amor…
Rin se acercó a Sesshoumaru para decirle lo que ya sabía.
-Me quedaré aquí esta noche. Quiero vigilarlo de cerca…
-Gracias, preciosa…
La besó en la mejilla y la vio a los ojos con tal intensidad que ella sólo sonrió. Lo besó con ternura en los labios y luego a Satoshi que aún dormía.
-Cualquier cosa, llamaré… Kagome. Él está bien. Confía en mí! Ahora sólo quiero que te cuides y cuides a mi futuro sobrinito. De acuerdo?
-Está bien.
-Váyanse…
Camino al apartamento, Kagome abrazaba a Satoshi. Sesshoumaru la vio.
-Kagome, sabes que estará bien…
-Sí, lo sé… donde Rin mete las manos, todo se arregla… mira que revivirte después de 15 minutos…
-Si lo sabes, entonces cálmate un poco, ya el peligro pasó… Sé que no soy médico, pero este estado en que te mantienes, no le hace daño al bebé? A Satoshi? Es muy sensible, se da cuenta de todo…
-Lo sé…
Una vez en el apartamento. Sesshoumaru le facilitó a Kagome unas ropas que Rin le indicó y le mostró algunas que tenían de Satoshi.
-Gracias, Sesshoumaru.
-No hay de qué.
Eran las 4 de la mañana. Kagome se levantó cuidando de no despertar a Satoshi. Salió a buscar agua y notó que la puerta del balcón estaba abierta. Se acercó y vio a Sesshoumaru sentado.
-Sesshoumaru?
-Qué haces despierta?
-Te podría preguntar lo mismo.
-Hm! Ya no es secreto. No puedo dormir sin Rin…
-Eso no es secreto alguno, ni para nadie.
Sesshoumaru se bufó.
-Tan obvio era?
-Por favor, Sesshoumaru. Cuánto tiempo nos conocemos? Quizás no nos enteramos de su relación. Pero ustedes no se juntaron antes porque no la recordabas y ella es una boba.
-No… ella quería olvidarme…
-Estás loco!
-Me lo dijo, Kagome. Quería olvidarme, tanto que fue a parar con el imbécil ese…
-No lo creo, aunque no sabía que eras tú, ella se la pasaba suspirando por un hombre misterioso… a veces me hablaba de esa relación…
-Hm! Recuerdo haberlas interrumpido en partes cruciales de sus charlas. Kagome… en algún momento Rin te habló de dejarme?
-Jajaja! Qué tonterías hablas! La falta de sueño te está haciendo demasiado daño!
-Es que parecía como si estuviera hastiada de mí. En París hasta me dio un ultimátum, claro que todo estaba planeado para la noche siguiente…
-De lo único que Rin estaba cansada era de esperar por ti.
-Quería que le dijera que la amo…
-Exacto…
-No pudo simplemente decírmelo?
-Jajaja! Eres una cura hasta para el dolor de cabeza! Cómo esperas que te digan eso?
-Tú pudiste decírmelo y ahorrarme muchos dolores de cabeza. Algunos provocados por ti!
-Ah! Mi querido cuñadito. El que estés con una no significa que entiendas a las mujeres. Pero para que lo sepas. Si yo le hubiera dicho a Inuyasha lo que quería, me estuviera preguntando si estamos juntos porque el hizo lo que yo quería o porque él quiso… Por eso la gran pregunta rodeada de tabúes comienza con quieres…
-Curioso, si lo pones así todo se reduce a que he sido un perfecto idiota.
-No olvidemos lo mujeriego.
-Gracias! Faltan 4 horas para que puedas ir a ver a Inuyasha. Así que mejor vete a dormir. Lo necesitas.
-Tú también.
-Sí, lo sé. Yo también iré a dormir un rato.
XXXXXXXXXXX
Habían pasado varios días y ya Inuyasha estaba estable, así que Rin decidió darle de alta. Ya que se negaban en volver a habitar aquel apartamento. Sesshoumaru mando por sus pertenencias y habilitó la tercera habitación de su apartamento para ellos.
Inuyasha estaba en la nueva cama y Satoshi, a su lado le contaba lo que había hecho en el colegio ese día. Sesshoumaru entró en la habitación.
-Cómo te sientes?
-No me puedo quejar. Estar bajo los cuidados de dos ángeles no deja mucho que desear.
Sesshoumaru examinó el rostro de Satoshi que estaba ya mostrando sus marcas verdosas.
-Tiene suerte de que la mató el francotirador, sino, lo hubiera hecho yo.
-Te juro que me sentí tentado a hacerlo… ya llegaron?
-No. Rin llamó y dijo que harían otra prueba…
La mirada de Inuyasha se opacó.
-No sé qué haré si Kagome lo llega a perder…
-Créeme, es un dolor que no le deseo ni a mi peor enemigo…
-Tú que sabes? Tú…
-Rin y yo perdimos uno…
-QUÉ! C-cuando? Por qué no me dijeron nada?
-Yo tampoco sabía nada… Rin y yo estuvimos juntos antes de que perdiera la memoria… cuando la mujer esa se apareció… Rin me dejó, dijo que tenía que cumplir con mi deber y se fue a Inglaterra… cuando fui, su abuela me explicó que Rin pasó por una fuerte depresión que se agravó cuando lo perdió…
-Y tú?
-Lo supe hace poco. Después de volver de Nara…
-Después de volver de Nara? Acércate…
Sesshoumaru se acercó e Inuyasha hizo uso de su brazo sano para darle un puñetazo que seguramente le acomodó un par de ideas fuera de sitio.
-Sí, me lo merecía.
-Imbécil! No tienes idea de todo lo que Rin pasó por ti! No te la mereces!
La herida de Inuyasha comenzó a sangrar y pronto la venda se tiñó. Rin y Kagome entraron en la habitación. Satoshi se hizo a un lado para que Kagome se recostara.
-Qué te pasó!
-…-
Los hombres guardaron silencio. Rin vio a Satoshi y le exigió una respuesta.
-Pelearon…
Rin se puso roja como un tomate de la furia y haló a Sesshoumaru fuera de la habitación. Cerró la puerta al entrar en la suya.
-Estás loco! O ciego? Qué no ves que está herido?
-No fui yo! Él me golpeó! Kami, me escucho como un niño, no tengo que justificarme.
-Sesshoumaru! Como vuelvas a actuar así, te arranco la cabeza!
-Primero que todo, me enteré de algo que tú no me has dicho. Y por esa misma razón, tu querido cuñado me desencajó la mandíbula. Estará herido de un brazo, pero tiene bastante fuerza en el otro…
-De qué te enteraste?
-Que estabas tan deprimida cuando no te recordé que dejaste de comer… que parecías un fantasma y él no sabía qué hacer… Inuyasha te quiere como si fueras su hermana… Me golpeó cundo supo que yo era el miserable que te arruinó la vida. Dijo que te lo había jurado…
-Sí, lo hizo… me perdonas? Tenía en mente devolverte la mandíbula a su lugar…
-Y no dudo que lo hubieras logrado. Por qué te enfadaste tan rápido?
-No lo sé… estoy muy preocupada… estos días no han sido fáciles… necesito que me ayudes…
-Qué pasa? Sabes que aquí me tienes?
-Kagome está en riesgo. Se negó a internarse, pero debe guardar completo reposo…
-Así que los dos deben estar en cama…
-Sí… Mi jefe me dio una licencia conociendo el caso. Y… Kami…
Sesshoumaru la abrazó.
-Es demasiado para ti sola. Dime lo que necesites, yo te ayudaré.
-Por lo pronto necesito que Inuyasha y tú convivan sin querer matarse.
Rin lo besó en la mejilla y acarició el lugar del golpe. Volvieron a la habitación de Inuyasha y vieron a Satoshi totalmente confundido y cada uno viendo a otro lado.
-Qué pasa aquí?
-Pelearon…
-Por amor a mi hijo no me levanto y me voy!
-Ya, se calman…
Satoshi se bajó de la cama y salió de la habitación.
-Todos pelean! Todos pelean! Ya estoy cansado de tanta pelea!
Todos rieron al ver la actitud del pequeño ante sus discusiones. Rin se acercó a Inuyasha para cambiarle las vendas y Sesshoumaru fue por Satoshi. Al terminar el día, cuando ya todos dormían, Rin se sentó en la sala, al lado de Sesshoumaru.
-Necesitas descansar.
-Sí…
Rin se veía pálida.
-Rin, está bien que quieras cuidar de ellos, pero no que te lleves a éstos límites. Quiero que comas algo.
Sesshoumaru buscó una fuente con frutas cortadas y se las dio a Rin.
-Qué rico es que me consientan después de todo el día de consentir a otros…
-Quieres un masaje?
-Me lo darías?
-Claro que sí, preciosa.
Sesshoumaru ya tenía el aceite caliente y todo listo en la habitación. Se puso una venda en los ojos y Rin rió al verlo.
-Y eso?
Necesitas un masaje no que yo salte sobre ti como una bestia que no se controle.
-Y cómo es eso que no te controlas?
-Alguna vez te he dicho que no? Alguna vez algún hombre te ha dicho que no?
Rin rió y lo besó en la mejilla.
-No me importa lo que haya pasado antes. Sólo contigo! Y a ti? Alguna vez te han dicho que no? Digo sólo una loca lo haría… quién no querría estar con un papazote como tú.
Sesshoumaru rió divertido.
-Tú! A ver… sólo hay una mujer digna de recordar… TÚ!
La abrazó y la llenó de besos. Mientras le daba el masaje, ella dejaba escapar suspiros y gemidos de alivio y alguno que otro de placer. Llegó un momento en que los suspiros no se escucharon más. Sesshoumaru se inclinó para comprobar lo obvio, Rin estaba dormida. La besó en la mejilla y se acomodó a su lado. No terminaba de acomodarse bien cuando ella se había apoyado en su pecho. Sonrió y la abrazó.
………………
Rin se había despertado después de que Sesshoumaru saliera a hacer ejercicios. Sintió a alguien en el pasillo y se levantó creyendo que era él.
-Hola, mi… Kagome…
-Hola, Rin…
-Pasa algo?
-No, es que no puedo dormir, así que iré por un poco de leche tibia…
-Voy contigo.
Rin se apretó el nudo de la yukata y la acompañó a la cocina. Rin hizo que Kagome se sentara mientras ella preparaba la leche.
-Cómo te sientes?
-Me siento bien. Pero no duermo desde las 3 y algo.
-La cama te molesta?
-No, para nada, pero… me da insomnio durante el embarazo. Con Satoshi fue igual.
-Ya veo…
-Rin… dónde está Sesshoumaru?
-En la azotea. Hace ejercicios en la azotea de 4 a 5.
-Creíste que yo era él.
-Tampoco puedo dormir. Cómo está Inuyasha?
-Está tranquilo. Duerme como un bebé… oye Rin… esto de que tú nos estés cuidando…
-Olvídalo. Ustedes son mi familia.
Rin sonrió a la vez que servía la leche en dos tazas y le agregaba un poco de miel.
-Miel?
-Mamá siempre le ponía miel. Decía que así se endulzaban los sueños.
Kagome sonrió y probó la leche.
-Está deliciosa… de esta es que le das a Satoshi?
-Si.
-Ahora sé, por que él me decía que la quería como la tuya. Y yo sin saber qué hacer.
-Me hubieras llamado…
-A las 2 de la mañana?
Sesshoumaru llegó empapado en sudor. Las escuchó y se acercó a la cocina.
-Qué hacen levantadas?
-Hay una epidemia de insomnio. Hola, amor…
-Hola, cariño.
Sesshoumaru la besó en la mejilla.
-Vienes o te quedarás despierta?
-Cuando termine mi leche.
-Queda más?
-Quieres ahora?
-No, para mi desayuno… Kagome, te sientes bien?
-Mejor, gracias.
-Me alegro… mejor me voy a bañar…
Sesshoumaru se fue Rin y Kagome rieron.
-Dime tú si no es un bombón.
-Delicioso… como Inu…
-Sí, no se queda atrás. En cirugía me sorprendí. Tiene muy poca grasa. Es todo músculos.
Kagome sonrió. Al terminarse la leche, cada una volvió a su habitación. Rin cerró la puerta y justo en ese momento salía Sesshoumaru del baño con la toalla envuelta a la cintura y otra secándose el pelo. Rin se acercó y lo besó, él la tomó por la cintura y la mantuvo pegada a él.
-Quién quisiera ser toalla?
-Qué?
-Que te ves genial. Me tocará estar atenta…
-Para nada. Tus celos no es algo con lo que quiero volver a lidiar.
Rin se sonrojó.
-De verdad, perdóname.
-Claro que sí. Preciosa… La casa está lista. Quiero que tan pronto Inuyasha se recupere te dediques a ti.
-Que me dedique a mí?
-Quiero casarme contigo, Rin y creo que ya hemos esperado demasiado.
Rin sonrió y lo besó.
-Te juro que si estuviéramos solos…
-Preciosa, no me provoques. Vamos a dormir un rato más.
-Pero no me dejes sola.
-Nunca…
Sesshoumaru la abrazó y se dejó caer sobre la cama con ella.
-Cuándo te tienes que levantar?
-Como a las 8 para inyectar a Inuyasha.
La apretó entre sus brazos y la besó en el cuello.
-Vas a decorar la casa tú? O contrataremos un decorador?
-No creo que tenga mucho tiempo. Mejor será un decorador.
Rin se dio la vuelta y lo vio a los ojos. Pasó una mano por su mejilla, él cerró los ojos y dejó que ella acariciara su rostro, sus labios curvados en una sonrisa. Sintió la tibieza de sus labios sobre los suyos. Abrió los ojos y le sonrió.
-Cada vez que sonríes me enamoro más de ti.
-Te amo, Rin…
-Yo también te amo, Sessh…
Los días pasaron y poco a poco, Inuyasha se fue recuperando. Utilizaba un cabestrillo y estaba cerrando las negociaciones de la casa nueva. Rin le estaba tomando la presión a Kagome.
-Está alta. Será mejor que no que te muevas hoy.
-Rin, dime la verdad. Qué tan probable es que llegue a término?
-Kagome, quién te está atendiendo?
-Tienes razón…
-Ya verás que vas a tener una bebita fuerte y saludable… y preciosa…
-Hembra?
-No es por eso que Inuyasha reza todas las noches?
-Sí, pero…
-Pero nada. 50 y 50. Nadie sabe…
Rin sonrió.
-Además ya es hora de que me des una sobrinita para consentir…
-Y que tal los propios?
-Ah! Hm! Pues no sé… ya si sé que Sessh quiere… pero cuándo… bueno, pues…
-Uff! Me desesperas! Cómo es que cuando hablamos de ti y Sesshoumaru según tú nunca hay nada seguro?
-No lo sé… es que… sí hablamos de tener hijos…
-Hm! Me desesperas!
-Kagome!
Inuyasha y Sesshoumaru entraron en la habitación. Inuyasha se acomodó en la cama.
-Cómo te sientes, Kagome?
-Mejor, gracias…
-Inuyasha, no la molestes. Tiene la presión alta.
-Me acabo de tomar un calmante, voy a dormir.
Rin y Sesshoumaru salieron de la habitación. Satoshi estaba jugando en la suya, ellos fueron al estudio. Sesshoumaru la haló por la cintura y la besó apasionadamente.
-Hm! Ya me hacía falta!
-Todo está listo…
-Listo? Para qué?
-Tengo los permisos, el salón...
-Pero mi amor…
-Qué pasa?
-Pues te iba a preguntar esta noche… pero me gustaría casarme en Inglaterra…
-Por la iglesia?
-Tú no? Está bien…
-Rin, porqué saltas a conclusiones sin mí? Esto es lo que haremos… aquí por el civil, tan pronto sea posible… y luego, iremos a Inglaterra, tendremos una boda grandiosa, todo lo que quieras… te prometo que será la boda de tus sueños…
-Mi amor, ya es la boda de mis sueños… me casaré con el hombre de mis sueños.
Sesshoumaru sonrió a la vez que la rodeaba con sus brazos pegándola a él.
-Sí? Y quién es ese?
-El dueño de mi corazón…
-Y quién es ese?
-No sabes? Pues te diré… Es un rubio con melena de seda y ojos dorados como el sol, sus besos son dulces como la miel, pero calientes como hierro fundido y es el único hombre que me ha hecho el amor cada vez como si fuera la última vez…
-Creo que mejor te detienes ahí…
-Estás celoso mi amor?
-Un poquito.
-Estás celoso de ti mismo…
-Mejor dicho de tus recuerdos… has atendido a todos en esta casa menos a mí.
-Eres malo! Te diré qué, si te portas bien, quizás juegue contigo esta noche.
Nunca sospecharon que su pequeño sobrinito tenía planeado jugar con ellos. Rin lo besó en la mejilla.
-Te portarás bien?
-Te lo prometo.
XXXXXXXXXXXXX
Aki medicaba a sus pacientes de pediatría cuando un apuesto joven de pelo castaño entró en la sala con un enorme ramo de rosas rojas. Varios de los niños rieron al verlo, pero Kohaku les hizo señas de guardar silencio, claro que la sorpresa no se le dio por que justo en ese momento Aki volteó.
-Kohaku!
-Date la vuelta otra vez!
Aki rió y lo saludó con un beso en la mejilla. Los chiquillos los abuchearon. Ambos rieron un poco sonrojados.
-Aki, él es tu esposo?
Kohaku sintió que la sangre se acumuló de golpe en su rostro. Aki rió igual o más sonrojada que él.
-No, pero sí es mi novio.
-Pero tú eres mi novia!
-Te quiero igual.
Kohaku frunció el ceño. Pocos minutos después Aki se despidió de sus niños y se marcharon. Llegaron al apartamento de Kohaku que ya no aguantaba ni un segundo más. La abrazó por la espalda y la besó en el cuello.
-Me puedes decir cuántos novios más tienes?
-Mi amor…
-No. Dime cuántos novios más tienes? Quizás tengas uno que quieras más que a mí.
-Claro que no, mi amor… a ellos los quiero… pero a ti te amo…
Kohaku sonrió haciéndola darle el frente.
-Sí? Yo también te amo… qué quieres? Cena, juego y postre? Juego, cena y postre? Prefiero la segunda.
-Qué tal si nos brincamos la cena y mezclamos el juego y el postre?
-Qué sabia eres, mi bella Aki! Me gusta más tu opción.
Aki rió y se separó un poco de Kohaku.
-Pero no me podré quedar, no traje ropa…
-Olvidaste unas ropas hace una semana, las lavé, están en mi gaveta…
-Ay, no! Qué vergüenza! Cómo que las olvidé? Y las tuviste que lavar?
-Y vergüenza porqué?
-Es un descuido de…
-Aki, son del día de la tormenta. Además eso qué importa? Se va a acabar el mundo porque lavé la ropa de mi novia?
-Se supone que no deberías…
Aki no pudo continuar, Kohaku la besaba apasionadamente mientras la cargaba. Al romper el beso sonrió y la besó en la mejilla.
-Vas a ahogarte en un vaso de agua o vamos a hacer el amor?
-Kohaku!
Kohaku rió divertido mientras iba camino a la habitación.
XXXXXXX
Una vez que todos estuvieron dormidos y Rin se había dado un relajante, largo y merecido baño caliente. Se acostó solo para descubrir que Sesshoumaru estaba dormido. Sonrió y lo besó en la mejilla. Él abrió los ojos y los mismos brillaron.
-Ni se te ocurra que te me vas a escapar tan fácilmente.
-Estabas dormido.
-No. Estaba pensando.
-En qué?
-En ti y cuánto te extraño…
-Eres insaciable!
-Sólo cuando se trata de ti.
Sesshoumaru la haló y se colocó sobre ella. Los besos no se hicieron esperar, largos, apasionados arrancando suspiros y gemidos de sus gargantas que morían en los labios del otro.
-Tía, yo quiero jugar!
Satoshi tocaba la puerta de la habitación con insistencia. Sesshoumaru se dejó caer sobre Rin hundiendo su rostro en su cuello.
-No puede ser menos oportuno?
-Es sólo un bebé.
Rin rió ante la evidente frustración de su prometido. Él se levantó.
-A dónde vas?
-A tirarme agua fría!
Rin abrió la puerta y el pequeño levantó sus brazos demandando que lo cargara.
-Tía, yo quiero jugar con ustedes.
-Pero mi amor, si no estábamos jugando…
-Tío se portó mal?
Rin de inmediato comprendió que Satoshi los había escuchado hablar en la mañana.
-Lo que pasa es que ya jugamos, estábamos durmiendo.
Sesshoumaru salió del baño y se acostó.
-Te llevaré a tu cama…
-No me puedo quedar con ustedes?
-Satoshi…
Satoshi hizo uso de su herencia genética, poniendo los ojitos como de cachorrito adorable (Tal y como el gato con botas en Shrek 2). Rin se sintió entre la espada y la pared. Vio a Sesshoumaru como esperando que él decidiera. Él resopló y abrió los brazos. Rin se acercó y lo besó en la mejilla.
-No vamos a jugar?
-No, te dije que estábamos durmiendo.
-Te quiero mucho, tío.
Satoshi lo besó en la mejilla y se acomodó en su pecho. Sesshoumaru no pudo continuar con su fingida seriedad y sonrió.
-Yo también te quiero mucho…
Rin sonrió y lo besó y besó a Satoshi en la frente.
-Dulces, sueños, mi amor…
Sesshoumaru se sorprendió de la rapidez con la que Satoshi se durmió. Rin sonrió.
-También logras ese efecto en mí.
-No era precisamente lo que tenía planeado… Dime algo… Nuestros hijos serán así?
Rin sonrió y le brillaron los ojos.
-No lo sé. Pero si eres así de adorable con ellos, me parece que yo tendré que ser quién imponga las reglas.
Sesshoumaru rió.
-Tú? Imponiendo reglas? Qué sigue? El fin del mundo?
-Oye! Soy perfectamente capaz de mantener un niño a raya. Por si no lo sabías.
-Casi no puedo esperar para ver eso. Si con Satoshi eres pura melcocha…
-Es que cuando me mira con esos ojazos dorados, así como los tuyos… sabes que no me puedo resistir a tus ojos.
-No te preocupes, preciosa. Tú serás tan dulce como te lo propongas y yo seré el cascacarrabias que los haga obedecerte.
Rin sonrió y lo besó en la mejilla, luego se acomodó en el pequeño espacio de su pecho que Satoshi no cubrió con su abrazo de oso. Sesshoumaru la rodeó con su brazo libre y la besó en la frente. Si así se sentía tener una familia con Rin, la quería lo más pronto posible.
XXXXXX
Rin estaba preparando el desayuno. Sesshoumaru se levantó cuidando de no despertar a Satoshi. Abrazó a Rin por sorpresa.
-No me hagas eso! Tengo un chuchillo en la mano!
-Perdón. Hola, mi amor.
-Ya te había dicho que adoro que me digas así?
-Mhm! Huele delicioso!
-Son sólo waffles.
-Y cóctel de frutas y… qué fecha es hoy?
-Para qué quieres saber la fecha?
-Cocinas mi favorito y coincide con que no recuerdo la fecha? Dime, sólo el número.
-De verdad no recuerdas la fecha?
-Ya vengo.
Sesshoumaru la besó en la mejilla y fue por su reloj. Cuando volvió, la cargó y la besó apasionadamente.
-Porqué no me dijiste que hoy es 24? Querías que no me diera cuenta para luego reclamarme…
-Claro que no! Mi amor…
-Nunca me olvidaré de esta fecha. Ni con amnesia la olvidé.
-No me recordabas, pero sí el día?
-Recordaba a una hermosa mujer que hice mía por primera vez, que me convirtió en su primero y entre sueños me regaló un te quiero.
Rin sonreía, Sesshoumaru la volvió a besar apretándola contra él.
-Te amo, Rin…
Rin sonrió y lo besó.
-Lo malo es que tengo una reunión. Así que no me podré quedar hoy. Pero… Kagome ya se puede levantar?
-Sí.
-Bien, iremos a almorzar a un restaurante.
-Te adoro! A qué hora es tu reunión?
-A las 9. Ya está listo? Tengo hambre… qué tal si digo que debes ir conmigo a alguna reunión y… nos escapamos?
-Sessh!
-No me harás rogarte, o sí?
-Claro que no!
Rin sonrió y lo besó en la mejilla. Lo pensó un instante y aceptó. Sesshoumaru sonrió y la besó en la mejilla.
-Ese olor me está volviendo loco. De verdad tengo hambre.
Rin rió y le sirvió el desayuno. Él la haló por la cintura y la hizo comer al lado de él, entre besos y caricias.
-Te juro que así sabe mucho mejor.
-Sí? Me gusta más. Por cierto, mi amor, tenemos que buscar al decorador.
-Mi secretaria se encarga de eso. Debes sacar algo de tiempo para que se encuentren y le digas lo que quieras.
-Primero tengo que ver algunas revistas contigo…
Sesshoumaru puso cara de pocos amigos.
-Bueno, mi amor. Resulta que no sólo será mi casa. Será nuestra. Y vivirás allí siempre y te tiene que gustar lo que se vaya a hacer.
-Preciosa, ésas son cosas de mujeres y el decorador… no te puedes juntar con tus amigas y elegir entre ustedes?
-Sesshoumaru. Vas a dejar que completos extraños elijan lo que verás cada día cuando te despiertes y antes de dormir? Lo que uses?
-No son extraños, hablo de Kagome y Sango y Aki…
-No sabía que me iba a casar con ellas.
-Tú ayudaste en los apartamentos de Sango y Kagome…
-Sí. Pero ya ellas habían elegido con sus esposos las opciones. Lo demás fue sólo elegir entre lo que a ellos les gustó.
-Así que en pocas palabras, quieres que tu esposo, o sea yo, elija contigo primero lo que se va a hacer?
-Que inteligente eres, mi amor! Y sí, eso exactamente lo que quiero.
Sesshoumaru sonrió y la besó.
-Busca las revistas.
Rin lo abrazó sonriendo y lo llenó de besos.
-Ya verás!
Kagome entró en el comedor y los encontró besándose.
-Lo siento!
Salió de inmediato y Rin y Sesshoumaru rieron.
-Pasa, Kagome.
-Perdón, no quería interrumpirlos…
-No pasa nada.
-Cómo estás?
-De maravilla. Creo que ya podré comenzar a empacar…
-No, aún no. Ahora la única doctora soy yo y te lo prohíbo.
Kagome sonrió.
-Me lo temía…
-Kagome, crees que puedes quedarte sola con Satoshi esta tarde?
-Inuyasha dijo que volverá después del mediodía.
-Perfecto, Rin y yo tenemos que salir. Y por cierto, iremos a un restaurante.
-Cuál es el motivo?
-Aniversario.
-Ah? Pero si hoy estamos a 24… no fue el 10?
-Es otro aniversario.
-Es de cuando Sessh y yo estuvimos juntos.
-Vaya! Felicidades!
-Gracias.
-Rin… y Satoshi? No lo vi en su habitación…
-Olvidé pasarlo. No quería que se despertara…
-Ay no! Otra vez! Qué pena con ustedes…
Sesshoumaru sonrió.
-No tiene remedio…
-Que Inuyasha no se entere, por favor. Se pondría como loco… Perdonen que nos hayamos convertido en una moles…
-Ni se te ocurra terminar esa oración!
-Sessh!
-Son familia. Yo tampoco quisiera vivir donde haya muerto alguien.
-Pero es que…
-Kagome. La familia no se separa. Cuando su casa esté lista, se mudarán, ni un día antes.
Kagome se sonrojó y Rin le dio un ligero codazo a Sesshoumaru.
-Lo que Sesshoumaru, quiere decirte es que son bienvenidos todo el tiempo que sea necesario.
-Y no fue lo que dije? Contigo nunca tengo las de ganar, verdad?
-Sesshoumaru!
-Mejor me voy a preparar… preciosa, te quedó delicioso, gracias.
Sesshoumaru la besó en la mejilla y se dirigió a la habitación. No pasó mucho cuando volvió con Satoshi en brazos.
-Miren quién despertó!
-Hola, mi amor!
Rin lo cargó y lo besó en la mejilla.
-Mama!
-Hola, cariño…
Kagome lo tomó de la mano y lo llevó a la habitación. Rin sonrió y abrazó a Sesshoumaru.
-Me acompañas en mi baño?
-Me encantaría.
Rin sonrió y entraron a la habitación aún abrazados. Sesshoumaru puso seguro en la puerta y luego en la del baño.
-No quiero que nadie nos interrumpa.
Rin sonrió. Pensaba que tanto ella como Sesshoumaru eran dos insaciables. Luego se auto-justificó al recordar que ya había pasado poco más de un mes.
-Te extraño, preciosa…
-Sessh…
Se besaban abrazados mientras el agua corría entre ellos, empapando sus cuerpos y sirviendo como lubricante para el roce de sus cuerpos y caricias. Sesshoumaru estaba extremadamente excitado. Pero se negaban a separar sus labios. Habían perdido la noción del placer de besarse sin ser interrumpidos.
-Tío! TÍO!
Sesshoumaru hundió su rostro en el cuello de Rin mientras la pegaba más a él.
-Esto me está sacando de quicio!
-Debes tenerle paciencia, es sólo un bebé…
-Pues este bebé tiene mejor puntería que una mira láser!
Escucharon a Inuyasha llamándole la atención a Satoshi.
-Sólo por esta vez, me siento tentado a dejarlo.
-Pues yo no. Lo siento, mi amor. Tendremos esta tarde para nosotros.
-Está bien… ve por él…
-Yo? Te llamó a ti.
Sesshoumaru viró los ojos.
-Rin, te lo dije anoche, te lo he dicho cientos de veces. Adoro a mi sobrino, pero todo tiene un límite.
Rin ya se cerraba la yukata y Sesshoumaru continuaba bajo el chorro de agua.
-No todo, Sesshoumaru… tu cariño tendrá un límite… el mío no…
Rin salió del baño. Sesshoumaru sintió una presión en su pecho y la siguió. Cuando la vio, ella abrazaba a Satoshi mientras limpiaba las lágrimas de su pequeño rostro.
-Cálmate, mi amor…
Sesshoumaru se sentó a su lado y Satoshi al verlo, cruzó a sus brazos. Sesshoumaru sólo pudo responderle el abrazo.
-Qué pasa, pequeño?
-Feliz cumpleaños, tío…
Sesshoumaru se sintió caer en un pozo sin fondo. Apretó al pequeño entre sus brazos.
-Gracias… pero no es mi cumpleaños…
-Pero mama dijo que…
-Aniversario. Tu tía y yo cumplimos años de estar juntos… No llores, eso me hace triste…
Satoshi se hizo un puñito entre sus brazos y entonces Sesshoumaru comprendió lo que Rin le decía. Podría tener 3 años, pero aún era un pequeño bebé. Que sin él saberlo, le había robado el corazón. El niño se quedó dormido. Sesshoumaru miró a Rin.
-Lo que me dijiste… nunca lo repitas. Me escuhas? Nunca más…
-Lo siento, mi amor… me perdonas?
La mirada de Sesshoumaru era dura. Rin se dispuso a vestirse cuando Sesshoumaru la abrazó.
-Eso me dolió…
-Perdóname… lo dije sin pensar… Kami! Sesshoumaru, sé bien que amas a Satoshi…
-Entonces nunca más lo pongas en tela de juicio. Porque duele.
Sesshoumaru la besó en la mejilla.
-También te amo a ti…
-Lo sé, mi amor. Yo también…
-En tres días es el cumpleaños de ya sabes quién…
-Ya vi el juguete que quiere. También cumplimos 6 meses…
-Es cierto y ya vi el juguete que quiero.
Dijo esto abrazándola y bajando sus manos a su cintura.
……………
Inuyasha entró en la oficina de Sesshoumaru.
-Estás ocupado?
-No realmente.
-Oye, lo de Satoshi está fuera de control. De no ser porque temo que patee a Kagome…
-Eso no importa.
-Sí importa. Kagome y yo pasamos por eso… y ustedes no tienen porqué sacrficarse, no es su hijo…
-Donde Rin te oiga, te convierte en un Picasso original.
Inuyasha rió.
-No importa. Comprendo que no pueda enviarlo con ustedes. Tu hombro aún te molesta y Kagome… pues ya sabes… Pero la verdad, es que aunque se merece una medalla en oportunidades… a veces me gusta cómo se comporta…
Inuyasha lo escuchaba hablar y no podía creer que ese mismo hombre fuese su hermano, que meses atrás era comparado con un témpano de hielo, era ahora un hombre de corazón cálido. Pensó sin dudas que esos cambios eran obra de Rin.
-Estoy apresurando las cosas de la casa…
-Puede que esté lista mañana. Pero tú aún necesitas cuidados y Kagome aún está bajo riesgo. Así que no te peocupes.
-Gracias, hermano…
Inuyasha iba saliendo de la oficina.
-Oye! Siempre… hermano…
Inuyasha sonrió y salió de la oficina.
…………………
N/A: Se rumora que no se pueden dejar más agradecimientos a los lectores. Obviamente estoy en contra de esto, porque hay muchas de las que no tengo su mail. Así que sólo daré un GRACIAS de corazón a todas y cada una, y sepan que adoro sus reviews.
P.D. Dasukete Ayuda
