Capítulo 30

Una Serie de Eventos.

Rin y Sesshoumaru bajaron del auto. Caminaron hacia el ascensor tomados de la mano. Rin estaba evidentemente sonrojada y Sesshoumaru sonreía cada vez que la veía. Una vez en el ascensor, Sesshoumaru la abrazó por la espalda y la besó en la mejilla.

-Estuviste estupenda, amor…

El tono escarlata se adueñó del rostro de la chica. Ya que sus noches estaban destinadas a compartirlas con su sobrino, optaron por una pequeña escapada a media mañana. Pasaban de las 6 de la tarde. Apenas se abrieron las puertas del ascensor, Satoshi corrió a ellos.

-Tía!

-Hola, mi amor!

Sesshoumaru sonrió mientras salía con el chiquillo en brazos.

-Tenemos una casa nueva!

-Sí?

-Sí! Y es grande! Y tiene muchas habitaciones…

-Satoshi!

Inuyasha no paraba de reclamarle que su hijo no les daba espacio.

-Inuyasha, no importa.

-Como quieran.

Rin sonrió y lo besó en la mejilla.

-Dime, qué más hiciste hoy?

-Fuimos al médico de mami y me enseño una foto del bebé. Y fuimos a la terapia de papi, pero no pudo hacerla.

-Porqué no?

-Por mi culpa…

Inuyasha estaba cerca y pasó una mano sobre su cabeza.

-No es tu culpa. Vete a jugar a tu habitación.

Sesshoumaru se había ido al estudio y Satoshi lo siguió.

-Qué pasó?

-Quería que lo cargaran y como Kagome no podía, lo hice yo. Me lastimé el músculo…

-Tú tampoco puedes.

-Kashimi me puso un analgésico, ya estoy bien. Mañana volveré a la terapia.

-Y Kagome?

-Está descansando. El doctor dijo que está bien fijado. Así que la próxima semana podrá volver a trabajar.

-No lo creo. En realidad tanto Kato como yo pensamos que no debería hasta el tercer mes.

Inuyasha puso un mano sobre el hombro de Rin y bajó el tono de voz considerablemente.

-Rin, dime la verdad. Qué tan probable es que todo salga bien?

-Tan problable como que Satoshi cumple años mañana.

Inuyasha sonrió y fue con su mujer que lo llamaba. Rin fue al estudio. Satoshi hablaba con Sesshoumaru.

-…Y va a ser varón?

-De eso no sé… pero sabes algo? Yo quiero que sea una niña.

-No! Así no puedo jugar!

Sesshoumaru rió y vio a Rin. Satoshi salió corriendo hacia la puerta, se detuvo frente a Rin.

-Tiene que ser varón!

Continuó su camino. Rin sonrió y se acercó a Sesshoumaru.

-De qué hablaban, amor?

-Tu sobrino me demandó un primo como regalo de cumpleaños.

Rin se sonrojó y Sesshoumaru la pegó a él en un abrazo posesivo.

-Qué crees? Se lo damos?

-Sessh!

-La verdad es preciosa, que me he acostumbrado tanto a tener a Satoshi con nosotros, que cuando se muden, la casa se sentirá vacía… mucho más porque ya no será el apartamento, sino la casa… Qué dices? Me das una bebita de ojos esmeraldas y sonrisa de arco iris?

-Sesshoumaru, de verdad quieres…

-Claro que sí. No importa si nos casamos o no… bueno, nos casaremos en dos meses…

-Dos meses? Pero si no hemos planeado nada!

-Ya elegiste el vestido?

-Sí…

-Y las invitaciones?

-Sí…

-Qué falta por planear?

-E-es que el vestido se toma más de dos meses…

-Eso no es problema. Preciosa. En dos meses serás mi esposa, quieras o no…

Sesshoumaru no la dejó contestarle, la besaba apasionadamente y la sentía derretirse en sus brazos como horas antes.

-Preciosa, hablamos de un bebé, qué es lo que tanto piensas?

-No me lo esperaba… y mucho menos de ti…

-Gracias!

-Sabes a lo que me refiero, amor…

-Entonces? Sí?

-Claro que sí!

Sesshoumaru sonrió y la volvió a besar.

-El próximo mes…

-No… Sessh… es que… me inyecté ayer…

-Tienes razón, con la mudanza y eso… pero tres meses…

-Me puse una de 6 meses…

-Qué!

-No sabía que…

Sesshoumaru le levantó el rostro.

-Con saber que están en planes, me basta.

Rin sonrió y lo abrazó con fuerza.

-Te amo!

…………………………

A pesar del maquillaje, Rin se notaba pálida. Estaba sentada con el pelo recogido y una muchacha la maquillaba.

-Megan, relájate un poco…

-No puedo nana! Es hoy!

Melissa sonrió. Tanto Kagome como Sango estaban maquilladas y esperaban por Rin.

-Estás segura de que me veo bien?

-Te ves perfecta!

Sango resopló. Kagome rió.

-Sé lo que piensas.

-Qué cosa?

-Amo a mis hijos, pero los amaría aún más si ya estuvieran fuera de mi!

Todas rieron.

-Es que me patean los dos a la vez! Sabes lo que es eso?

Satoshi entró en la habitación.

-Tía! Mira!

-Qué guapo estás!

Satoshi vestía un smoking de cola negro, los pantalones grises, camisa blanca y una corbata de rayas negras y grises. Inuyasha lo había peinado hacia atrás con gel y el pelo le quedó como spikes hacia arriba.

-Verdad que me parezco a mi papi y a mi tío?

-Sí!

-Mi amor, ve con tu papi y dile que en unos minutos estaremos listas.

-Sí. Mami, están lindas…

-Gracias, mi amor.

Satoshi salió de la habitación.

-Kagome, gracias por prestarnos el templo de tu familia…

-De nada.

-Siempre quise casarme aquí…

-Y todos tus deseos se cumplieron. En el lugar que quieres, con el hombre que amas…

-Y con mi nana cerca.

-Megan, ya basta. Se me correrá el maquillaje.

-Es a prueba de agua…

Aki entró en la habitación.

-Lo siento! Siento llegar tarde!

-Al menos estás lista. Retócate el maquillaje.

Rin ya estaba lista. Kagome sacó unos pendientes de su estuche.

-Algo nuevo.

Melissa le puso un fino collar de perlas que curiosamente combinaban con los pendientes que le dio Kagome.

-Algo viejo. Esto perteneció a tu madre y me pidió que sólo te lo diera el día de tu boda.

Sango le puso un brazalete que también hacía juego.

-Algo prestado.

Aki le entregó una liga azul celeste.

-Algo azul.

Rin estaba al borde de las lágrimas.

-Chicas…

-Teníamos que dárselo antes de que la maquillaran!

Todas rieron.

…………………………

Sesshoumaru tenía los nervios de punta, caminaba de un lado a otro. Inuyasha, Miroku Kohaku y Jaken trataban de calmarlo.

-Sesshoumaru, cálmate. Respira…

Satoshi entró.

-Dicen que en unos minutos estarán listas.

-Viste a Rin? Cómo se ve?

-Sí. Está linda. Parece una princesa!

Sesshoumaru sonrió y se sentó. Todos vestían igual que Satoshi. Inuyasha y Jaken se pararon a cada lado de Sesshoumaru.

-De lo único que te tienes que preocupar es de hacerla feliz por el resto de su vida.

-O, nosotros nos encargaremos de hacer la tuya miserable.

-Gracias! No se imaginan cuánto me calman!

-No te preocupes, hermano… Todo estará bien.

Sesshoumaru esperaba en el altar junto con sus padrinos, todos excepto Jaken. Una sobrina de Miroku era la niña de las flores. Recorrió el pasillo arrojando pétalos de rosas. Detrás de ella venía la gemela de la primera, llevaba las arras y detrás venía Satoshi con las alianzas.

Una vez que Kagome, Sango y Aki estuvieron a frente a ellos. Jaken guió a Rin al altar. Sesshoumaru sintió el corazón latir con todas sus fuerzas. Era como una visión. Rin realmente parecía una princesa. Sonrió y pensó que desde ese día, sería su responsiblidad hacerla enteramente feliz, sería su diaria tarea y nada le alegraba más. Al llegar al altar, se saludaron con señas.

-Quién entrega esta mujer a este hombre?

-Yo…

Sesshoumaru la tomó de las manos y Jaken tomó su lugar junto a Inuyasha. El sacerdote dio inicio a la misa…

……………………………

Todo está negro. Se escucha un pitido constante, de inmediato lo reconoció. Estaba en un hospital, sentía un dolor insoportable en el abdomen.

Una mujer con un arma.

Sentía algo cálido en su rostro, una mano.

Una discusión.

Tenía un tubo en la garganta. Le ayudaba a respirar.

-Te pondrás bien, amor…

Esa voz. Abrió los ojos, la luz hirió sus pupilas. Volvió a cerrarlos.

-Te amo…

Sus labios acariciaron su frente. Apretó su mano.

-Amor! KAGOME, DESPERTÓ!

-Rin! Puedes abrir los ojos?

Rin abrió los ojos. Sesshoumaru sonrió. Ella hizo señas para que le sacaran el tubo. Kagome se acercó.

-Tose cuando te diga… Ahora…

Le sacaron el tubo y Sesshoumaru la abrazó.

-Nunca me vuelvas a hacer algo así! Casi me da otro infarto!

Rin sabía que no podía hablar, así que no hizo el esfuerzo. Kagome le entregó una libreta. -Qué pasó? –Escribió en la libreta.

-Me salvaste la vida… eso es lo que pasó?

-Están todos bien? –Preguntó mientras la preocupación se adueñaba de su rostro.

-Preocúpate por ti primero… sí todos estamos bien… esos malditos escaparon, pero la policía los está buscando…

-No me hables de eso. -Escribió con letras grandes. Nos llegamos a casar?

-No…

-Y mi abuela?

-Está en la casa, descansando…

-Cuánto tiempo ha pasado? –La mano le temblaba.

-4 días…

No pudo evitar llorar al instante. Se tocó la herida.

-No tocó ningún órgano, estaba justo debajo del hígado…

Le pidió a Sesshoumaru que la dejara sola con Kagome. Él la complació dándole un beso en la mejilla antes de salir.

-Qué pasa, Rin?

-Me llegó el período, verdad? –Escribió con letra temblorosa.

-Sí…

Rin abrió la boca en un grito sordo. Las lágrimas empapaban su rostro. Kagome la abrazó.

-Rin, te duele? Qué te pasa?

-Estaba embarazada… -La hoja tenía grandes gotas de lágrimas que habían caído desde su barbilla. Kagome se tapó la boca en negación.

-No! Rin? Estás segura?

Ella asintió con la cabeza. Kagome la abrazó sin poder expresar su pesar.

-No se lo digas a Sesshoumaru, no lo sabe. –Volvió a escribir.

-No se lo diré… Rin… pero cómo es posible? Dijiste que te habías inyectado… la de los 6 meses!

-Me la puse fuera de fecha. Hizo el efecto contrario… -Sesshoumaru entró en la habitación. Rin se fijó en él, todo desaliñado, con una barba descuidada y la falta de sueño se evidenciaba en sus ojos. Kagome se hizo a un lado y Rin abrió los brazos para recibir a Sesshoumaru, que la abrazó con fuerza, le llenó el rostro de besos.

…………………

Habían pasado tres semanas. Sesshoumaru discutía con Rin porque ella se negaba a comer. Aún no sabía la causa de su depresión.

-Déjame sola!

Le gritó mientras le tiraba un cojín. Sesshoumaru salio de la habitación ardiendo de la furia. Melissa, salió de la habitación que le habían facilitado.

-Vaya y hable con su nieta! Yo ya no puedo seguir en éste jueguito!

Melissa entró en la habitación y Sesshoumaru se encerró en el estudio.

-Megan…

-Nana!

Rin se refugió en su regazo como cuando era pequeña. Melissa acarició su pelo.

-Qué es lo que pasa? Megan, debes comer…

-Ya no me quiere, nana, ya no me quiere…

-Tonterías! Sesshoumaru te ama!

-No, nana, ya no… Nunca me había hablado así!

-Megan, aún no se recupera del susto que pasó. Tú te sentirás bien físicamente. Pero los dos están exhaustos mentalmente. Lloras todas la noches y no le dices la razón, no quieres comer, no duermen juntos… qué es lo que pasa?

-Él ya no me quiere… se va a ir…

Sesshoumaru estaba en la puerta de la habitación. Melissa los dejó solos.

-Rin, porqué dices eso? Si yo te amo. Me desespero, sí, pero es que te niegas a comer y no has recuperado tus fuerzas. Algo pasó y me has dejado fuera…

Le limpió las lágrimas.

-Recuerda que cada vez que te veo llorar, quiero hacerlo yo también.

-Volvió a pasar!

-Qué cosa?

Ya no había marcha atrás. Debía decírselo.

-Y-yo… estaba… embarazada…

-QUE!

-Te iba a decir cuando estuviéramos solos…

Sesshoumaru no supo qué hacer más que lanzar un puñetazo al vacío, pero no quedó en el vacío, alcanzó la pared. Abrazó a Rin con fuerza tratando de esconder en su pelo, sus propias lágrimas.

-Perdóname, Sesshoumaru…

-Amor, no es tu culpa… no es tu culpa…

El dolor era indescriptible. No sólo estaban viviendo la pérdida de un hijo, sino de dos. Sesshoumaru sentía cómo se le encogía el corazón y entonces supo la razón. Rin estaba destrozada. Se aferró a ella como si no existiera nada más.

El destino, pensó. El destino le había arrebatado todo. No, el destino no. Kagura. Kagura le había arrebatado dos hijos. De repente su sangre hirvió y de ese dolor nació un infinito odio hacia esa mujer.

………………………………

Sesshoumaru despertó, sus ojos le ardían. No sólo no estaba acostumbrado a llorar, mucho menos a llorar hasta quedarse dormido. Rin había dejado salir todo su dolor, esparciendo sus lágrimas llenas de pesar sobre su pecho. Allí mismo descansaba. Refugiada entre sus brazos.

-Rin, preciosa…

Rin abrió los ojos.

-Hola…

-Cómo dormiste?

-Mejor…

-Tengo que llevar a tu nana al aeropuerto… Quieres venir?

-No quiero salir…

-Entonces te dejaré donde Kagome…

-No quiero salir.

Sesshoumaru se sentó en la cama y la abrazó.

-Amor… me duele… también era mío… pero no te puedes echar a morir… créeme que… sería mucho mejor si comieras y te recuperaras… y volveríamos a intentarlo… pero no te puedes echar a morir…

-No… ya no quiero… nunca más… tengo miedo…

-Alguien muy sabio me dijo una vez, que nadie aprende a caminar en un día. Que hay que levantarse para volver a caer… Tú sí quieres, tú no tienes miedo… y si nuestras vidas se enlazaron en una y yo también quiero, tú lo tendrás…

-Sessh…

Rin le había dicho eso 9 años atrás.

-Nunca digas nunca, preciosa. Vamos, levántate…

-No entiendes… mi hijo está muerto…

-No, la que no entiede eres tú. Nuestro hijo se fue. Quizás algún día lo vea si vuelvo a soñar con mi madre… pero se fue. Está con ella ahora… pero tú y yo estamos aquí… y no se fue… ninguno de los dos. Están aquí…

Señaló su pecho y el suyo.

-No pierdes a todos los que amas. Tienes una familia muy peculiar. Nadie comparte tu sangre… pero sí sus corazones con el tuyo. Y me tienes a mí. Nunca lo olvides, me tienes a mí.

Rin lo abrazó con fuerza, pero esta vez, en lugar de llorar, sonrió.

-Dí que soy egoísta. Pero yo no puedo vivir sin tí. Y como no quiero morir, tampoco te dejaré hacerlo.

La única respuesta de Rin, fue besarlo en la mejilla.

-Qué haremos?

-Vivir la vida que nuestros hijos no pudieron…

……………………

Volvían del aeropuerto. Dado que Melissa odiaba las despedidas, fue algo corto y rápido. Un fuerte abrazo, un te quiero y un te llamaré cuando llegue fue todo lo que dijeron. Sesshoumaru giró en una esquina para tomar la calle del apartamento.

-No. Quiero ir a casa.

-A Inglaterra?

-A nuestra casa…

Sesshoumaru sonrió y fueron a la nueva casa. Todo estaba impecablemente decorado y organizado. Sesshoumaru la había entrado cargada y así la llevó a la habitación.

-Tadaima…

-Okaerinasai…

Sonrieron y se besaron.

-Rin… estás lista para seguir viviendo?

-Estoy lista para vivir… sólo si es contigo.

Sesshoumaru la apretó contra su pecho.

………………

Rin tuvo varios altibajos. El ver a sus amigas en avanzado estado de gestación, sólo le recordaba que nunca había llegado allí. Otro mes se hizo presente. Mediados de primavera. Rin había vuelto a trabajar normalmente al igual que Sesshoumaru. Ese día había llegado temprano y estaba en el jardín trasero. Cuidaba de sus orquídeas.

-Rin! Tadaima!

Lo hizo todo a un lado y corrió al interior de la casa, se lanzó a sus brazos y lo llenó de besos. Él la cargó.

-Okaerinasai.

-Creí que ibas a amanecer hoy también.

-Ni loca! Cómo te fue hoy?

-Lo mismo de siempre, reuniones desde que entro hasta que me voy… qué es lo que huele?

-No son para ti!

-No? Y para quién?

-Para Sango.

-Ya me lo temía. Adivina quién me llamó al celular?

-Santa Claus? Quién?

-Satoshi. Rogándome que lo deje quedarse con nosotros el fin de semana…

-Tengo una idea mejor.

-Sí? Cuál?

-Vamos todos a la playa. Yo no tengo que volver hasta el lunes.

-Y Kagome?

-Tampoco. Aki sale en dos horas y le toca este fin de semana libre.

Con una condición.

-Cuál?

-Al volver, el lunes en la tarde, iremos al registro civil y nos casaremos.

-No.

-No? Porqué no?

-Porque… mejor te lo digo. Recuerdas lo que le hicimos a Sango? Te lo íbamos a hacer a ti.

-Cuándo?

-La próxima semana.

Sesshoumaru sonrió y la volvió a besar.

-Me haré el sorprendido.

-Hm! Tú actuando? Qué quieres cenar?

-Vamos a cenar sushi.

-Me voy a dar un baño.

-Llamaré a Inuyasha.

Rin tenía el cuerpo lleno de jabón, cuando dio la vuelta, vio a Sesshoumaru espiándola.

-Ecchi!

Le tiró la esponja en la cara.

-Mmm! Vainilla!

-Estás loco!

Sesshoumaru la abrazó y la besó en la mejilla.

-Pero por ti…

Rieron mientras dejaban que el agua cayera sobre ellos.

-Si antes te veías bien, ahora te ves mejor.

-Gracias, amor.

-Te ves tan bien, que es milagro que no te haya saltado arriba…

Rin sonrió. Sesshoumaru detalló su vientre.

-Ya no se ve.

-Qué? Ah! Es que me hicieron una cirugía plástica.

-Pero aún sabes dónde es.

-Sí. Aquí.

Señaló con su dedo en la región media a la derecha de su abdomen. Sesshoumaru la besó en el lugar que ella señaló.

-Daría mi vida por cambiar lo que pasó ese día… casi te pierdo…

Rin pasó sus manos por su cabellera y por su rostro, lo hizo verla a los ojos.

-Pero estoy aquí! Y estoy para ti…

Sesshoumaru la abrazó con fuerza.

……………………………

Kohaku estaba concentrado en sus libros y tenía partes de computadora sobre la mesa, al lado un soldador y alambre dulce. No escuchó cuando abrieron la puerta. Le taparon los ojos.

-Aki?

-Hola, mi amor.

Lo besó en la mejilla y lo abrazó por el cuello.

-Hola…

-Te ves pálido. Cuándo comiste por última vez?

-Esta tarde me comí un ramen.

-Eso no es comida. Prepararé cena.

-Gracias.

-Y todo esto?

-Ah? Nada, es sólo un motherboard.

-Y qué le tienes que hacer?

-Ensamblarlo.

-Quieres que te deje solo?

-No, ya lo voy a recoger. Es para dentro de 3 semanas.

-Entonces es difícil, mejor me voy.

-No, yo lo armo en dos días. Estaba verificando que no me falten piezas. Lo haré el martes, cuando me abandones a mi suerte.

-Eres malo!

-No, pero ya se porqué Inuyasha y Sesshoumaru se quejan tanto. Anoche tenía un frío que me llegaba hasta los huesos y tú tan lejos de mí.

Kohaku se puso de pie y la besó.

-Qué vas a hacer?

-Pues lo más rápido que veo aquí es pasta.

-Rico… pero no más que tú…

La besó en el cuello.

-Qué tal si sigues estudiando y yo te aviso cuando esté lista?

-Sí… ya sé bien lo que quiero estudiar…

La tomó por la cintura y la besó apasionadamente.

-Vamos a saltar la cena…

-Kohaku!

………………………

Satoshi abrazaba a Rin y la llenaba de besos, Rin sólo sonreía y lo abrazaba.

-Te quiero mucho, tía!

-Yo también te quiero mucho…

-Ya no estás enfermita?

-No, ya no…

Satoshi continuó besándola. Los demás sólo sonreían. Al volver a la casa, Sesshoumaru cargó a Satoshi que se había dormido en el asiento trasero. Subieron las escaleras y Rin abrió la puerta de una habitación decorada en especial para Satoshi. Lo dejaron en su cama y lo arroparon. Rin estaba sentada en la cama y Sesshoumaru la abrazó por la espalda.

-En qué piensas, amor?

-Nada… tengo sueño…

-Pues vamos a dormir.

Rin le sonrió y se dejó llevar por los brazos de Sesshoumaru. Estaban abrazados, sus piernas entrelazadas y Sesshoumaru hacía dibujitos en su espalda sobre la suave seda de su pijama. Rin hacía lo mismo en el pecho de Sesshoumaru.

-Cómo quisiera ser tuya!

-Todo a su tiempo… prefiero esperar a hacerte soportar más dolor…

-Pero es que tú…

-Siempre te he deseado… no bien termino de hacerte mía cuando ya te estoy deseando otra vez…

Rin sonrió y lo besó en la mejilla.

-Es bueno saber que te tengo amarrado…

-Ni te imaginas cuánto!

Rieron aún abrazados. Rin tenía las alianzas sobre su mesa de noche, tomó una.

-Porqué? Sesshoumaru, porqué?

-De qué hablas preciosa?

-Sabes? Cuando te vi por primera vez… tenía 15 años… y sólo pensé cuánto deseaba que fueras el padre de mis hijos…

-15 años?

-Sí, 15 años… pero te conocí cuando Jaken y Shina se hicieron novios… a fin de cuentas, llevo 12 años esperando por ti… y a segundos…

-Rin… porqué piensas en eso?

-Sólo me pregunto porqué no puedo ser feliz contigo. Si yo te amo con todo… tú eres mi vida…

-Yo también te amo, preciosa…

Rin sonrió y lo besó dulcemente.

-Me amas… y si es así… porqué?

-Rin, estás aquí… estamos aquí. Vivimos en esta casa que compré para ti y nuestros hijos… no sé qué es lo que te tortura.

-Tienes razón…

Sesshoumaru la apretó entre sus brazos.

………………………

Sesshoumaru sonreía, veía a Rin caminar hacia él, con un hermoso vestido blanco, ella también sonreía. Al tenerla frente a él.

-Te ves hermosa…

-Gracias, amor…

Sentía su corazón a mil por hora, la ceremonia había comenzado. Y de repente todo se detuvo, silencio sepulcral. Una mujer se puso de pie.

Sesshoumaru se pone frente a Rin. Un disparo. Rin cae al suelo.

-RIN!

Sesshoumaru la abraza y la sangre lo empapa al instante, la llena de besos.

-Preciosa, te vas a poner bien… RIN!

Ella hace uso de sus fuerzas para acariciar su rostro.

-Moriré como quise vivir… entre tus brazos…

-Rin, no… vas a estar bien… preciosa…

-Te amo, Sessh…

Su mano cae fría y sin vida. Sesshoumaru la sostiene en contra de su cuerpo mientras Kagome la declara muerta.

-NOOOOO! RIN, NO ME DEJES! NO ME DEJES! NO!

………………………

Sesshoumaru se sienta de golpe en la cama mientras el sudor cubre su cuerpo. Rin despierta por el brusco movimiento que la aparta de su pecho.

-Sesshoumaru? Qué pasa?

-RIN!

La abrazó con fuerza.

-Estás bien!

-Sí, amor, estoy bien…

-Te amo, Rin… no lo olvides… no lo olvides…

-Lo sé, mi amor…

Rin acariciaba su larga cabellera mientras él se aferraba a su cintura.

-Sessh… Sesshoumaru, estás bien? Fue una pesadilla, amor…

-La peor de todas…

-Todo está bien… Creo que mejor te das un baño… estás empapado en sudor…

-No. No quiero dejarte…

Sesshoumaru la abraza aún con más fuerzas. Rin lo convenció de tomar el baño prometiéndole tomarlo con él. Estaban dentro del agua y Sesshoumaru la abrazaba con fuerza.

-Amor, suéltame un poco. Me estás lastimando.

-Lo siento.

Rin se puso de pie y su herida reapareció, tornándose roja el área de la cirugía.

-Perdóname…

-Está bien…

Se sentó frente a él en sus piernas y lo besó tiernamente.

-Qué fue lo que soñaste? Nunca te he visto tan alterado…

-Fue una pesadilla…

-Eso ya lo sé, amor…

-Nos estábamos casando… y justo cuando me ibas a poner la sortija… una mujer sin rostro se puso de pie y disparó… traté de interponerme, pero no sirvió. Y tú me dijiste algo… luego Kagome te declaraba…

Sesshoumaru hundió su nariz en su cuello, apretándola contra él.

-Al menos moriré como quise vivir… entre tus brazos…

Sesshoumaru la vio sorprendido.

-Eso fue lo que me dijiste en el sueño!

-Cuando perdí el conocimiento, en la ambulancia… que tú sostenías mi mano… pensé eso… no sé por qué… sólo sé que me quería morir…

-Quisiera cerrar los ojos y olvidar todo…. Creo que es algo contagioso. Pero apenas puedo esperar por todo lo que me dijiste que quieres.

-Y qué fue eso?

-Hm!

Sesshoumaru cerró los ojos con una sonrisa en sus labios.

-Niños… la casa llena de niños, corriendo por todas partes… y que cuando llegues después de tus turnos, te daré un rico masaje…

Rin sonrió.

-Mi amor…

-Ya pensé en varios nombres…

-No. El primero, si es varón, se llamará, como su bello padre. Sesshoumaru…

-La verdad, preciosa? Detesto mi nombre, no pude pronunciarlo bien como hasta los 7 años y me decían "Chechomadu". Me prometí no hacerles eso a mis hijos.

Rin rió divertida.

-Chechomadu… eso no le va a pasar a mi bebé…

-Porque no le pondrás ese nombre. No importa cuando nazca, pero la hembra se llamará Megan…

-Hagamos un trato. Ni tu nombre, ni el mío…

-Está bien. El nombre no me importa, sólo quiero que sean fuertes y saludables…

-Y se parezcan a tí.

-A mí? Pero, Rin, si soy feo…

-En qué espejo te ves? En uno chueco? Mi amor, eres el hombre más apuesto… no, apuesto no… eres el hombre más bello que he visto en toda mi vida… por eso te llueven las mujeres!

Ahora fue el turno de Sesshoumaru para reír.

-No me importa. Ya tengo a la única que me interesa.

Sesshoumaru acariciaba su espalda con sus dedos. Notó que ella temblaba y que el agua estaba fría. La cargó fuera de allí y la cubrió con una yukata.

-No quiero que te enfermes.

Rin sonrió y lo besó rodeando su cuello con sus brazos. Bajó sus manos a su cintura y deshizo el nudo de la yukata. Apenas comenzó a acariciarlo y ya se encontraba tenso. Sesshoumaru rompió el beso. La deseaba tanto que temía hacerle daño.

-Hazme el amor, Sessh…

-Preciosa…

Sus ojos se encontraron. Rin pudo ver aquél brillo que dominaba su mirada dorada logrando que ella se derritiera ante él, pero también un dejo de preocupación.

-Estaré bien…

-Pero aún te duele.

-…Sólo ten cuidado…

Rin lo besó a la vez que quedaba de espaldas sobre el colchón, halando a Sesshoumaru por el cuello sobre ella. Pasó sus manos por sus pectorales removiendo la yukata que cubría su cuerpo. Sesshoumaru acarició su cuerpo desnudándola al paso de sus manos.

La besaba y acariciaba con suavidad y ternura mezclados con una infinita pasión. De esa misma manera le hizo el amor. Sus cuerpos sudorosos aún eran uno. La besaba como si no habría un mañana. La marcaba con sus besos, caricias. Disfrutaba sus gemidos y su rostro, destilando placer. Sus miradas se encontraron y sonrieron.

-Te amo, preciosa…

-Te amo, Sessh…

Rin dormía acomodada en el pecho de Sesshoumaru. Él la rodeaba con sus brazos y la contemplaba dormida mientras la besaba. Despertaron cuando el sol se colaba entre las cortinas y les acariciaba el rostro.

-Hola, mi amor…

-Buenos días, preciosa…

Sesshoumaru la abrazó con fuerza sonriendo.

-Estás bien?

-Sí… estoy bien… estoy de maravilla!

-Sí?

-Sí!

Le llenó el rostro de besos. Mientras él reía por las cosquillas que le hacía a los costados.

-Te había dicho que adoro tu sonrisa?

-Te había dicho que te adoro completa?

Rin estaba en la cocina, preparaba el desayuno. Se servía un vaso de jugo cuando Satoshi la abrazó por las piernas.

-Tía!

-Hola, mi amor!

Rin lo pensó un poco, pero de igual manera, cargó a Satoshi. De inmediato se dio cuenta de que había sido una muy mala idea. Lo sentó en una de las sillas altas y lo besó en la frente.

-Te ves diferente, tía…

-Sí? Cómo?

-No sé… feliz…

Rin sonrió y lo volvió a besar.

-Verdad que sí! Ehem! Sí, estoy muy feliz…

-Me alegra escucharte hablar así!

Sesshoumaru se acercó y la besó tomándola de la cintura. Satoshi rió. Sesshoumaru lo vio aún abrazando a Rin.

-No tienes que jugar o algo así?

-No. Tengo hambre!

-Yo también! Y me voy a comer a tu tía!

-No…!

Sesshoumaru había inclinado a Rin hacia atrás y mientras hacía sonidos de gruñidos le besaba el cuello. Tanto Rin como Satoshi reían.

-Iré a preparar todo…

Sesshoumaru salió de la cocina.

-Tía?

-Dime.

-Tío y tú ya son esposos?

-No, mi amor… recuerdas cuando me enfermé?

-Sí… me asusté mucho…

-Ese día yo iba a ser la esposa de tu tío, pero no pude…

-Y si no son esposos no tienen bebés?

Rin sonrió. Sesshoumaru entró nuevamente en la cocina y abrazó a Rin por la espalda apoyando su cabeza en la curvatura de su cuello.

-Está lloviendo. Las playas están cerradas…

-No!

-Sí…

-Y qué haremos?

-Quedarnos aquí. Es una tormenta.

Mientras desayunaban, comenzaron los truenos y relámpagos. Satoshi temblaba un poco ante cada relámpago y se tapaba los oídos con los truenos. Sesshoumaru lo cargó y se lo sentó en las piernas. Acercó el desayuno de Satoshi y continuó comiendo. Al terminar de desayunar, Rin se levantó y tomó los platos. Satoshi se acomodó en el pecho de Sesshoumaru.

-Tengo sueño, tío…

-Sueño? Pero si te acabas de despertar!

-Porque tenía hambre.

Sesshoumaru rió.

-Te llevaré a tu cama.

-No… con tía.

-Ni tu tía ni yo vamos a dormir.

Tocaron a la puerta.

-Quién será a estas horas?

Rin vio que era Inuyasha.

-Hola, Rin.

-Hola. Pasa algo?

-No… es sólo que Kagome me volvió loco anoche…

Kagome lo pellizcó en la espalda.

-Ve por Satoshi.

Inuyasha fue con Sesshoumaru. Rin le preguntó a Kagome qué pasaba.

-… No es nada. Es sólo que pensé que ahora que estás bien… pues que querrías pasar un tiempo exclusivamente a solas con Sesshoumaru… y seamos realistas. Satoshi…

Rin se sonrojó y sonrió.

-Kagome, Satoshi duerme en su habitación y nosotros en la nuestra…

-Osea que…

-Sí es inoportuno, pero eso no importa… bueno, sólo cuando ha pasado más de una semana. Sesshoumaru se impacienta.

Las mujeres rieron mientras Sesshoumaru e Inuyasha se acercaban.

-Rin…

-No es nada. Sólo fue un malentendido.

-Mama!

Kagome lo besó y lo abrazó.

-Hola, mi amor…

-Mama, tú y papa se van a quedar aquí?

-No, amor. Tu papá y yo vamos a la casa.

Satoshi se vio entre las dos parejas y se frustró por su indecisión.

-Pero yo quiero que se queden!

-No podemos quedarnos todo el día aquí.

-Por qué no podemos vivir juntos otra vez?

Kagome sonrió y lo besó nuevamente.

-Te quieres quedar con tus tíos?

-Pero también quiero estar contigo… y con papa…

-Bueno, no hay opción. Se quedarán a comer. Espero que estén de ánimos para comer pasta.

A Inuyasha le brillaron los ojos.

-Qué harás?

-No sé… qué quieres mi amor?

-Hay tiempo, luego te digo…

-Bueno, como no esperaba a nadie… mejor me voy a dar un baño…

Rin subió las escaleras. Kagome llevó a Satoshi a la sala junto con Inuyasha y Sesshoumaru siguió a Rin. Entró a la ducha y la abrazó.

-Estás loco!

-Sólo por ti, preciosa…

-Tendré que ponerle seguro a la puerta. Sal de aquí!

-No quiero…

Su voz era ronca y seductora, su aliento tibio rozaba sus oídos como una suave caricia y sus manos, completamente abiertas, acariciaban su cuerpo, moldeándose a sus curvas.

-Se-Seh…

-Shh!

Sesshoumaru bajó una mano hasta su intimidad mientras con la otra acariciaba sus senos. La sintió caliente y húmeda, la besó en el cuello, justo detrás de la oreja.

-Sessh… no sigas…

-Si es lo que quieres…

Sesshoumaru retiró sus manos. La besó en la mejilla.

-No es justo!

-Qué cosa, preciosa?

Rin lo empujó contra la pared y lo besó mientras se recargaba sobre el y lo sentía contra ella. Él acarició su cuerpo con una tortuosa calma, como lo había hecho antes y lo volvía a hacer. Ella lo haló fuera de la ducha y tropezó al salir. Y allí, sobre la alfombra, le hizo el amor. Él sentía que no se podía contener. Ella se notaba diferente y esa diferencia se notaba en su cuerpo, en sus movimientos.

Se estaban vistiendo y Rin aún estaba sonrojada. Sesshoumaru estaba sentado en la cama, aún sin camisa. Sólo el pantalón. Ella pasó cerca y él la haló por una mano, la hizo caer en su regazo y la besó en el cuello.

-La próxima vez que me hagas algo así, te juro que me las cobraré.

-Qué te hice?

-Y lo preguntas? Tenemos visitas, por el amor de Dios y tú te comportas como adolescente…

-Disculpa, preciosa. Pero quién le hizo qué a quién? Yo iba a salir cuando tú me pegaste contra la pared. No hice nada que no quisieras…

Rin lo miró con la boca hecha una trompa. No podía creer que él le dijera eso. Él simplemente le sonrió y la besó en los labios.

-Preciosa…

Rin se puso de pie y salió de la habitación. Sesshoumaru no sabía si estaba feliz o enfadada. Cuando llegó a la sala, Rin tenía a Satoshi sentado en sus piernas, notó que aún estaba sonrojada. Decidió arreglar las cosas de la mejor manera posible y tomó las llaves de su auto y se acercó a Rin, la besó en la mejilla.

-Preciosa, vuelvo al rato…

-Puedo ir contigo tío?

-Sí.

Satoshi besó a Rin en la mejilla y luego a Kagome, se detuvo al lado de Sesshoumaru.

-Inu… ve con ellos…

-Qué?

Inuyasha leyó la mirada de su esposa y se puso de pie como impulsado por un resorte. Una vez que los hombres se fueron, Kagome se acercó a Rin.

-Qué pasó?

-De qué hablas?

-O discutieron o…

El rostro de Rin se tornó completamente escarlata.

-Rin!

-Kagome… es que no se! De repente pienso como que no soy suficiente…

Kagome fijó su mirada en ella alzando una ceja.

-Que no eres suficiente para qué? Estás loca!

-O no soy suficiente o ese hombre es insaciable. Una de dos!

Kagome estalló en risas recordando la gran experiencia que tenía su amiga.

-Por Kami, Rin! Te estás escuchando? Parece que tuvieras 15 otra vez!

-No te burles! E-es que…

-Rin… te estás escuchando? Acaso estás dudando?

-NO! Kami, nunca!

-Entonces, amiga... Cuándo volvieron a hacerlo?

-Anoche…

-Y le dices insaciable! Rin has sacado cuentas? Han pasado 4 meses desde que Inuyasha y yo nos mudamos! A petición de él esperaron hasta casarse y dos meses desde el disparo… Rin, es Sesshoumaru… mucho esperó que pasaran estos 4 meses…

-Yo sé bien… pero es que no le importó que estuvieran aquí…

-Y? A ti tampoco. Así que te estás ahogando en un vaso de agua.

-Verdad que sí? Pero sí tengo algo de miedo…

-A qué?

-A que todo cambie cuando nos hayamos casado…

Kagome rió.

-Estarán bien… y dígame de esta mañana?

-Qué te digo?

-Satoshi nos contó del beso de buenos días…

-Qué les dijo?

-Pues hoy nos enteramos de que el pilluelo nos espía y sabe cómo Inu me besa cuando él no está cerca. El caso es que dijo que se besaron como nosotros.

Rin sonrió, el escarlata no abandonaba su rostro.

-Qué haremos con este pillo!

-Oye… y cuándo iremos a comprar el vestido?

-El lunes… la cosa es que tengo que convencerlo de que se compre un traje…

-Ah-ah!

Kagome le mostró una tarjeta de invitación.

-Lo pensaste en todo!

-Claro, querida! Le dirás que es extraño, pero que llegó hoy en el correo.

Satoshi entró corriendo y abrazó a Kagome, le dio un beso en la mejilla y le entregó una rosa color chocolate.

-Te quiero mucho, mami!

-Yo también te quiero, mi amor!

Fue con Rin y también la besó y abrazó, pero le entregó un chocolate.

-Gracias, mi amor!

-Te quiero mucho, tía!

-Uy! Te quiero, mi amor!

Rin lo llenó de besos mientras le hacía cosquillas.

-Guarda un poco para mí!

-Sessh!

Sesshoumaru tenía un enorme arreglo de rosas color chocolate. Kagome e Inuyasha los dejaron solos. Inuyasha también tenía un ramo de rosas, pero las suyas tenían un tono anaranjado.

-Sessh…

-Perdóname si actué mal esta mañana…

-Pero, mi amor…

-Te amo, preciosa…

Rin sonrió y lo abrazó. Se estaban besando cuando Satoshi los interrumpió con una de sus risitas. Sonrieron abrazados. Kagome e Inuyasha estaban en la sala contigua.

-Me encantan, gracias, mi amor! Pero… por qué?

-Cuándo he necesitado razones para regalarle flores a mi bella esposa?

Kagome sonrió y lo besó. Inuyasha la abrazó y sintió algo en el estómago, Kagome estaba entre sorprendida y radiante de felicidad.

-Lo sentiste?

-Qué fue eso?

-El bebé! Su primera patadita… Ay! Si así es la primera, me va a matar!

Inuyasha rió y la besó en el vientre.

-Tienes que ser bueno con tu mami… lo harás?

El bebé volvió a patear y Kagome rió. Puso la mano donde le había pateado.

-Está decidido. Niño o niña, será futbolista.

Inuyasha la abrazó por la espalda y colocó sus manos en su vientre. La besó en la mejilla.

-Quiero sentirlo.

-Pero… Inu…

El bebé volvió a patear justo donde Inuyasha tenía una mano. Inuyasha se emocionó y la llenó de besos.

-Te amo!

Debido a la algarabía de Inuyasha, Sesshoumaru y Rin fueron con ellos.

-Qué pasa?

-Pateó! El bebé! Y no solo la primera, sino como 5 y…

Inuyasha contaba emocionado cómo se sentía la primera patadita en su mano. Sesshoumaru y Rin sonreían emocionados, estaban seguros de que ese bebé sería tanto sino mucho más consentido que Satoshi. Kagome notó la tristeza en los ojos de Rin y decidió cambiar el tema. Ellas estaban en la cocina.

-Rin? Estás bien?

-Sí! Estoy tan feliz por ti!

-Gracias… pero y qué hay de ti?

-Estoy bien…

Rin cortaba las verduras mientras Kagome sacaba la carne del congelador.

-Sabes? Me gustaría que mi primer bebé sea hembra…

-Sí? Te gustan más?

-No… pero así Sessh no me diría que lo estoy mal acostumbrando.

-Tu crees que te diga eso? Si con Satoshi es pura melcocha…

-Sí, pero a veces se pone algo… gruñón, y cuando Satoshi va conmigo, dice que lo estoy mal acostumbrando.

Kagome río.

-No te preocupes. Créeme, hembra o varón, Sesshoumaru será aún más melcochoso que con Satoshi.

-Tú crees?

-Yo creo? Estoy segura! Sólo piénsalo. Tú, será natural, será tu hijo, con Sesshoumaru es lo mismo. Inuyasha y su primer sobrinito… el típico tío consentidor y yo, ni se diga…

-En otras palabras mis hijos crecerán sin control. Todo el mundo los mimará.

Rieron.

-Sólo espero durar lo suficiente como para decírselo a Sesshoumaru.

…………………………

N/A: ESTOY EN CONTRA DE ESA REGLA ESTUPIDA!

PERO USTEDES, MIS QUERIDAS LECTORAS, SABEN QUE ADORO SUS REVIEWS, ALGUNOS ME HACEN TEMER POR MI VIDA, OTROS, CAERME DE LA RISA.

Me da penita anunciar que La Bella y La Bestia esta en sus capitulos finales. Asi que esten atentas, no se lo vayan a perder. Y no les dire cuantos son! Al menos por ahora.

Dejen sus reviews!

Besitos

Mizuho