Capítulo 31
La Vida Apenas Comienza
Rin despertó y se encontraba sola. Sintió sed y se levantó. Bajaba las escaleras mientras se ajustaba la cinta de la yukata a su cintura. Sesshoumaru estaba en la cocina.
-Hola, amor…
-Preciosa.
Sesshoumaru la recibió con los brazos abiertos. Ella lo besó.
-Qué haces? Es demasiado temprano!
-Temprano? No que me toca sufrir?
-Amor, te golpeaste la cabeza? Ayer terminé un turno de 3 días. Me toca libre…
-Había algo hoy… qué era?
-Sessh! Hoy es viernes!
-Ah! Es viernes… y eso significa que…
-Sessh!
-Ya sé! Hoy es el día de tu cumpleaños…
-No! Y no te diré!
Sesshoumaru rió y la besó. Rin trató de soltarse de su abrazo fingiendo enfado.
-Estaba bromeando amor! Hoy es quizás el día más feliz de mi vida. Hoy es cuando finalmente serás mi mujer!
Rin lo besó sonriendo.
-Finalmente?
-Claro que sí! O no te das cuenta que ya parecemos una novela de Shakespeare?
Rin rió.
-En ese caso, creo que mejor me voy a la casa de Kagome.
-Qué? No! Ni siquiera ha amanecido!
Sesshoumaru la cargó.
-Te encerraré y no te dejaré salir hasta que seas mi mujer.
-Pero mi amor…
-Qué pasa?
-Es que…
-Rin…
-Quiero ser tu esposa la próxima vez que hagamos el amor… pero…
Sesshoumaru sonrió y la besó con ternura.
-Será como quieras, cariño…
Rin sonrió y rodeó su cuello con sus brazos.
-Sabes algo, mi amor? Quiero dormir. Aún tengo sueño… pero como me dejes sola otra vez, pasarás una luna de miel muy peculiar.
-Ah, sí? Cómo?
-Solo.
Sesshoumaru sonrió y aún cargándola, la llevó a la habitación. Una vez acostados, la besó en la mejilla y se acomodó a su lado. Acarició su rostro y apartó el pelo que le tapaba los ojos.
-Eres hermosa, amor…
Rin sonrió y Sesshoumaru la besó. Se acomodó en la cama y ella se acomodó en su pecho.
-Anoche, antes de que llegaras, tuve un sueño… y me gustó…
-Sí? Qué soñaste?
-Primero, yo estaba en la oficina… y cuando llegué, tú no me contestabas. Y subí a las habitaciones, pero tú no estabas y la puerta estaba abierta en la habitación de al lado…
-La de Satoshi?
-No, la otra… y estaba decorada y llena de juguetes… entonces escuché risas y bajé las escaleras. Tú estabas en el jardín, cerca de tus orquídeas. Tenías un manto extendido y estabas acostada. Estabas jugando con una bebita…
-Ya quiero que se cumpla…
-Y la bebita, hermosa… así, toda rosadita y… no sé bien a quién se parecía, pero me gustaría que se pareciera ti, preciosa… pero no dejaba de ser Hamasaki. Rubia como el sol…
-Una bebita, eh? Y qué más soñaste?
-Ahí es cuando me despertaste…
-Qué pena!
Sesshoumaru sonrió y besó a Rin. Apoyó su barbilla en su cabeza y la apretó entre sus brazos.
-Descansa, cariño…
………………………………
Kohaku despertó con una sonrisa. El perfume de Aki estaba en toda la habitación.
-Hola…
-Hola… cuándo despertaste?
-Hace poco, pero no quería despertarte…
-Cómo dormiste?
-De las mil maravillas!
-Me alegra…
Kohaku vio su reloj y volvió a abrazar a Aki.
-Todavía tengo sueño…
-Mi amor…
-Más tarde iré a entregar el motherboard. Vienes conmigo?
-De verdad quieres que vaya contigo?
-Claro que sí! O es que tú no quieres?
-Sí…
-Y luego me iré al barbero…
-Para qué?
-Tengo que cortarme el…
-Como te cortes el pelo, te dejo hasta que te crezca…
-Pero… Es que ya no puedo andar así. Tengo que asistir a juntas y reuniones. Y te imaginas si llego con el pelo en una coleta?
-Y? Eso no es excusa. Mira a Sesshoumaru, Inuyasha y Miroku…
Kohaku se apartó con brusquedad y se sentó. Buscó sus pantalones y se puso de pie.
-Qué pasa?
-No me compares. El que ellos lleven coletas no quiere decir que yo tenga que hacerlo. De ser así, el que alguien vuelva a las drogas, quiere decir que yo también lo haré?
-Claro que no! No te estaba comparando. Sólo te di ejemplos de empresarios que llevan coletas… mejor olvídalo. Tienes razón, yo no tengo nada que opinar… tú te verás como quieras verte.
Aki se levantó y fue al baño a vestirse. Kohaku se dio cuenta de que había actuado mal y que al levantarse pudo haber lastimado a Aki. La abrazó por la espalda, ella estaba aún desnuda.
-Perdóname…
-Suéltame…
-Perdóname, por favor… me salí de control por una estupidez…
Kohaku la hizo voltear para verla a los ojos y se horrorizó. Aki tenía una marca roja en la barbilla.
-Dime que yo no te hice eso…
-…-
-DIME QUE YO NO TE HICE ESO!
-Cuando te levantaste, me diste con tu hombro…
-Perdóname, por lo que más quieras…
-Lo que más quiero? Es que no comprendes que eres tú?
-Aki, nunca quise lastimarte. De ninguna manera, ni hablándote, mucho menos tocarte…
-Kohaku… basta…
-No! No me detendré hasta que me perdones… yo no quería lastimarte… ni me pasó por la mente…
-Sé que fue un accidente…
-De verdad lo siento… amor, perdóname…
Kohaku la abrazó con fuerza, mientras susurraba a su oído que la perdonara.
-Dime qué tengo que hacer para que me perdones?
Aki lo besó con ternura.
-Te juro que nunca fue mi intención… y nunca lo será…
-Lo sé, amor, lo sé…
Kohaku la cubrió con su camisa. Y la besó en la marca. Sus ojos reflejaban un infinito arrepentimiento. Aki lo abrazó y lo tomó de la mano. Volvieron a la cama. Estaban acostados y abrazados.
-Estás pensando en dejarme…
-Ja Ja Ja! Estás loco! Fue un accidente. Te alteraste sin razón… pero todos tenemos nuestros momentos…
Kohaku la apretó entre sus brazos.
-Tenshi… te amo…
Aki levantó la mirada y acarició su rostro.
-Yo también te amo, Kohaku…
Aki lo besó. Profundizaron el beso. Luego de largos minutos de besarse casi sin interrupciones, notaron que Kohaku estaba sobre ella. Trató de apartarse, pero ella lo rodeó con sus brazos y piernas.
-Aki…
-Shh!
Aki bajó una mano y tocó bajo su cintura. Lo sintió erecto y pulsante.
………………
Sesshoumaru y Rin llegaron al salón.
-Preciosa, esto se parece un poco…
Sango se les acercó.
-Sesshoumaru, Miroku y yo decidimos devolverte el favor… ustedes se casarán hoy.
Sesshoumaru sonrió y abrazó a Rin.
-Ya lo sabías, verdad?
-Desde la semana pasada…
Rieron.
Rin terminaba de cerrarse el vestido y soltarse el pelo.
-Estoy bien?
-Preciosa.
-Chicas… gracias…
Rin las abrazó. Sango sintió algo.
-Qué fue?
-Una patada… te aseguro que si siguen así, para cuando nazcan, no quedará mucho de mí…
Kagome rió.
-Pienso igual. Éste a veces me da unas patadas, que Inuyasha las siente cuando me abraza.
-Anoche, Miroku pegó su oído y lo patearon los dos. Uno le dio en el mismo oído y el otro en la nariz. Y para colmo, yo sentía que me iba a morir.
-Ya quisiera yo uno así, con los ojitos como los de Kohaku… yo no dije eso en voz alta, verdad?
Todas rieron.
-Ah! Ya tenemos quién será la próxima…
-Ja Ja Ja! Están locas! Sí, amo a Kohaku y todo va de maravilla…
-Hazme un favor y no hagas lo que yo hice. Creí conocer a Sesshoumaru y me la pasaba haciendo conjeturas y llegando a conclusiones. Cada una más ridícula que la otra. Ustedes son jóvenes…
Kagome y Sango asentían con cada palabra de Rin.
-Rin tiene toda la razón. O acaso crees que yo me imaginé casada con Inuyasha? Cuando nos conocimos, apenas lo soportaba.
-Yo pensaba que Miroku era un mujeriego a tiempo completo…
-Er- Sango, Miroku sí era un mujeriego a tiempo completo…
-Pero se reformó al conocerte.
-Y Sesshoumaru? Lo vi y pensé: Lo quiero como padre de mis hijos… Pero, eso fue hacen 13 años…
-Y eso, señoras, es lo que se llama perseverancia!
Las mujeres rieron. Sango volvió a sentir otra patada.
-Kami! Me van a matar! Aunque esa fue muy rara para ser una patada…
-Dónde fue?
-Eso es lo raro. Se sintió como en todos lados.
Aki levantó las cejas y Rin y Kagome cruzaron miradas.
-Ya tienes los 7 meses?
-Y dos semanas…
-Hoy tampoco me casaré con Sesshoumaru.
-Qué? Estás loca?
-No, pero tú estás en labor de parto…
-No seamos drásticos. Si en 5 minutos no se repite, es una falsa alarma…
Sango volvió a sentir la molestia.
-Tú seguirás adelante con tu matrimonio… yo llevaré a Sango al centro…
-No! No me quiero casar si tú no estás!
-Me iré sola… AH!
-Está decidido. Iré por Miroku.
Rin salió del cuarto y fue a donde se preparaban los hombres.
-Rin! Qué haces aquí?
-Se canceló todo.
-Qué pasó? Cómo que se canceló todo?
-Sango está en labor de parto…
-QUÉ?
Miroku prácticamente voló para ir con Sango, Inuyasha fue a hablar con el juez y Sesshoumaru estaba aún sorprendido. Rin se acercó a él.
-Mi amor…
-Al menos nadie está en peligro de muerte esta vez…
Rin sonrió y lo besó con dulzura.
-Vamos, quiero asistir al parto…
-Preciosa… algún día serás mi esposa…
-Puedes apostarlo, mi amor…
…………………
Miroku sostenía la mano de Sango en todo momento. Kagome estaba con Inuyasha, Satoshi y Sesshoumaru en la sala de esperas junto con Aki y Kohaku. Rin ayudaba a Sango mientras llegaba el obstetra.
-Rin, dónde está?
-Debe tener otro parto… no tarda en venir.
Sonó el celular de Rin.
-Porter… QUÉ? Kami… está bien. Asígname, pero sólo para eso. Y a Kagome y Aki.
Rin cortó la llamada.
-Qué pasa?
-Bueno, Sango. Parece que éstos bebés vendrán al mundo con su tía.
-Cómo así?
-El obstetra de turno tiene 3 partos y los demás están en un simposio fuera de la ciudad. Me asignaron.
……………
Rin, Kagome y Aki estaban listas. Rin examinó a Sango.
-Ya tienes 7 de dilatación…
-Rin, tengo miedo…
-Vas de maravilla, Sango. Los bebés están en posición, están calmados…
-Pero sólo tengo 7 meses!
-Confía en mí. Todo va a salir bien…
Aki le colocó dos monitores fetales. Kagome vio las primeras lecturas.
-Están bien.
-Te llevaremos a la sala de partos.
Ya era cerca de media noche y Sango no presentaba más avances.
-Rin, qué está pasando?
-Eres primeriza y son gemelos. Todo va bien. Los primeros 7 los dilataste muy rápido.
-Pero ya no se mueven…
-Por las contracciones.
Eran las dos de la madrugada. Kagome revisó los monitores fetales.
-Rin…
Rin los vio.
-Me lo temía… no ha avanzado. Vamos a suspender el Pitosín…
-Qué pasa?
-Te haremos una cesárea. Los bebés están estresados y pueden sufrir. Estás de acuerdo? O prefieres esperar?
-Cuánto tardará la cesárea?
-Para sacarlos? Unos 10 minutos…
-Está bien, hazla…
-Miroku…
-Sólo quiero que todo esto termine…
-Está bien, hazlo…
-Aki prepárala.
Rin se lavó y se vistió con ayuda de otra enfermera mientras Aki preparaba a Sango. Le estaba colocando un oxígeno. El anestesiólogo le dio la señal a Rin.
-Aki…
-He hecho esto cientos de veces con Rin. Sabe lo que hace, ten calma…
-Sango, dime qué sientes…
-Nada.
-Ni esto?
-Nada.
-Perfecto. Voy a comenzar.
Rin comenzó la cesárea.
-Ya veo al primero… papá… prepárate a conocer a tu hijo…
-Es varón?
-No sé, todavía no lo he visto…
Rin sacó al primer bebé.
-Es todo un hombrecito!
-Es varón! Amor! Es varón!
Miroku besó a Sango por encima de la mascarilla.
-Nos harías los honores?
Miroku cortó el cordón y una enfermera se llevó al bebé, que lloraba a todo pulmón, para limpiarlo. Kagome lo pesó y lo evaluó.
-Kagome…
-Está perfecto! Completamente sano!
Kagome les acercó el bebé.
-Conoce a tu hijo, Sango…
-Es precioso, amor…
-Kagome, te necesito aquí.
-Qué pasa?
-Cálmate, sólo necesito más manos de las que tengo.
Kagome se acercó a Rin.
-Meconio…
-Éste era el que estaba sufriendo… ayúdame, tiene el cordón en el cuello…
Al sacar al bebé, estaba con un tono un poco azulado, Kagome lo tomó de inmediato para que Miroku no lo viera.
-Miroku, qué pasa?
-Kagome lo está lavando… es otro varón, mi amor…
Aún sin quitarse la mascarilla. Miroku la besó en la frente.
-Te amo…
Los segundos parecían horas.
-Porqué no lo oigo llorar? Rin, qué pasa?
Entonces el silencio fue interrumpido por el débil llanto del bebé. Todos respiraron aliviados.
………………………
Rin salió de la sala de partos, Sesshoumaru estaba cerca, parado. Ella lo abrazó con fuerza.
-Qué pasó?
-Dos hermosos varones! Sango está bien, la llevarán a una habitación.
Sesshoumaru sonrió. Kohaku se había dormido sentado. Despertó cuando escuchó a Rin.
-Rin…
-Felicidades. Tienes dos sobrinitos…
Kohaku estaba emocionado. Aki salió y Kohaku corrió a abrazarla.
-Felicidades, amor…
-Y- y mi hermana?
-Está bien…
Sacaron a Sango, la llevaban a la habitación. Sango tomó a Rin de la mano.
-Gracias…
-No fue nada…
Miroku abrazó a Rin y luego a Kagome.
-Gracias!
Miroku lloraba de la emoción. Una vez que subieron, Kagome se acercó a Inuyasha que cargaba a Satoshi dormido. Besó al pequeño en la frente y besó a su esposo.
-Estoy orgulloso de ti, amor…
Kagome sonrió un poco sonrojada.
-Vamos a casa, estoy cansada.
……………………
Rin y Sesshoumaru estaban en el balcón de la habitación, acostados en el sillón, abrazados y cubiertos con una manta.
-El primero es grandote y estaba todo rosadito… casi digo que nació con los ojos abiertos, azulitos como los de Miroku… yo digo que se parece a Miroku…
Sesshoumaru la besó en la sien y la apretó entre sus brazos, entrelazó sus dedos con los de ella.
-El segundo me asustó mucho. Tenía el cordón alrededor del cuello y estaba algo azul… me temí que no sobreviviera… pero Kagome lo atendió de una vez y logró que respirara… es precioso… se parece a Kohaku…
Rin se movió quedando sobre Sesshoumaru apoyando su barbilla en el pecho de él.
-Estás aburrido?
-Para nada, preciosa… me lo estoy imaginando todo… y tengo un frío que me está matando. Vamos adentro.
Sesshoumaru la cargó y la llevó a la cama. Se acomodaron como estaban en el balcón. Sesshoumaru comenzó a mover sus dedos sobre la espalda de Rin.
-Sí pensé que me darían las 4 de la mañana despierto… pero en algo muy diferente…
-Yo también… pero estoy feliz… todo salió bien y ahora tenemos dos sobrinitos más…
-Estoy orgulloso de ti, preciosa…
Rin sonrió y lo besó.
-Será que ya me acostumbré… no siento que sea motivo para que estés orgulloso de mí…
-Qué sientes cada vez que salvas a alguien?
-Caliente. Siento que se me agranda el corazón y que la sangre se me calienta… los familiares celebran conmigo…
-Entonces, es verdad, no es motivo de que me sienta orgulloso… sólo hoy. Sino cada día. Cada vez que llegues de tus turnos, cada vez que me digas que estás en cirugía.
Rin sonrió.
-Yo también estoy orgullosa de ti.
-De mí? Pero…
-No te subestimes, mi amor…
Rin se acurrucó en su pecho.
-Tengo que ir a las 9…
-Debías decírmelo, ya son casi las 5… descansa, preciosa…
Sesshoumaru la vio quedarse dormida entre sus brazos. Cuando Rin despertó, estaba sola. Bajó a la cocina y encontró a Sesshoumaru preparando una bandeja. Lo besó en la mejilla y lo abrazó.
-Hola, amor…
-Preciosa! Me encontraste con las manos en la masa.
-Hm! Huele delicioso! Qué estás haciendo?
-Si me esperas en la habitación lo sabrás.
Rin subió las escaleras y esperó pacientemente hasta que Sesshoumaru entró con una bandeja.
-Para mi princesa.
-Sessh, no tenías que hacerlo.
Había de todo, desde tostadas con mermelada hasta frutas cortadas en trozos. Sesshoumaru se acomodó frente a ella y la besó. Tomó un pedazo de fruta, la deslizó por los labios de Rin y ella la tomó saboreando sus dedos. En medio de ese juego de besos y caricias, terminaron de comer. Sesshoumaru hizo la bandeja a un lado y la haló sobre él. La acomodó sobre sus piernas y removiendo el pelo de su rostro, continuaron su juego.
……………………
Llegaron a la habitación de Sango. Miroku le estaba acercando el desayuno a su esposa y Sesshoumaru entró detrás de Rin cargando dos enormes peluches.
-Hola, Rin!
-Nos vemos animados hoy! Cómo estás? Cómo te sientes?
-Bien. Aunque me molesta un poco del lado derecho…
-Sessh, Miroku, nos dejan a solas unos minutos?
Ellos salieron y Rin examinó la herida.
-Está perfecta. No se verá nada. Y si se ve, me puedes demandar.
Sango rió.
-No te voy a demandar… cómo que no se verá? Si siempre se nota algo…
-Verás. Las suturas son como la de las cirugías plásticas. Así que no se debe notar. Claro que en cirugía plástica no se cuenta con el factor hijos recién nacidos. Así que te pondrás unos cicatrizantes y usarás una faja un poco incómoda, al principio, pero será solo por dos semanas.
-Rin… quiero ver a mis hijos…
Rin sonrió.
-Iré a verlos… y luego te los traigo…
Rin salió de la habitación y fue a la sala de neonatos. Examinó a los bebés y sonrió al notar que los dos tenían los ojos azules. Le preguntó a la enfermera por cómo pasaron la noche y los llevó a la habitación.
-Mamá… aquí hay dos personitas que se mueren por conocerte!
Miroku se sentó al lado de Sango y la besó en la frente. Rin tomó al más pequeño y se lo pasó a Sango.
-Ya tienen nombres, verdad?
-Sí… mira, mi amor… es tan pequeño…
-Es precioso… Rin, cuál nació primero?
-Ése pequeñín.
-Entonces, tú eres Taro.
-Te gusta ese nombre mi amor?
El pequeño abrió sus ojitos.
-Taro estaba del lado derecho, y es el más pequeño de tamaño… sólo por unos días.
-Con que tú eras el futbolista, eh?
Sango lo besó y se lo pasó a Miroku. Rin le pasó el segundo bebé.
-Tú eres Jiro. Tú pateaste a tu papi…
-No son gemelos…
-No, son mellizos…
-Sí… Jiro se parece a mi papá y Taro a Miroku…
Kagome e Inuyasha entraron en la habitación.
-Hola!
-Hola! Kagome, ven a verlos… éste es Jiro…
-Y Taro…
-Es idéntico a ti! Y con los ojitos azules! Y Jiro… se parece a Kohaku… no tanto, a quién se parece?
-A mi papá…
-Son preciosos, felicidades!
-Gracias.
Satoshi haló la mano de Kagome para llamar su atención.
-Mama, quiero verlos! Quiero ver a mis primitos!
Inuyasha lo cargó para que pudiera verlos. Satoshi le pasó la mano por la cabeza a Taro y lo besó.
-Satoshi. Él es Taro y el que está con tu tía Sango, es Jiro.
-Son muy chiquitos! Cuándo podré jugar con ellos?
Todos rieron. Cuando Kohaku y Aki llegaron, Rin le hizo a Sesshoumaru señas para salir de la habitación que ya estaba muy concurrida. Una vez fuera, Sesshoumaru la abrazó.
-Te ves muy bien con esa bata…
-Sessh…
Sesshoumaru bajó sus manos a su vientre.
-Cuándo podemos comenzar a intentarlo?
-Sesshoumaru!
-Te he visto toda la mañana y no me puedo equivocar… quieres un hijo tanto o más que yo… preciosa… Rin…
Sesshoumaru le dio la vuelta para descubrir que tenía lágrimas luchando por salir de sus ojos. Sonrió acariciando sus mejillas y la besó con ternura.
-Sesshoumaru… yo… yo… mejor hablamos de esto en la casa, sí?
-Está bien.
Miroku salió de la habitación.
-Rin, Sesshoumaru, entrarían unos minutos, por favor?
-Sí…
Entraron en la habitación. Kohaku tenía a Jiro en brazos y se lo pasó a Rin.
-Hola, precioso…
-Rin, Kagome… Miroku y yo sentimos que de no ser por ustedes las cosas hubieran sido muy diferentes… y ni queremos imaginar lo que le pudo pasar a Jiro…
-Así que sería un honor para nosotros si ustedes aceptaran ser las madrinas de Taro y Jiro…
-Y que Inuyasha y Sesshoumaru sean los padrinos…
Rin sonrió y vio a Sesshoumaru por encima de su hombro, él le sonrió.
-Nos encantaría… y tú, Jiro? Quieres que tu tío Sessh y yo seamos tus padrinos?
-Adoro la idea…
Sango sonrió mientras se apoyaba en el hombro de su esposo. Una enfermera entró en la habitación.
-Es hora de que los pequeños vuelvan, debemos medicarlos.
Una vez que la enfermera se fue con los bebés, Rin se despidió.
-Vendré mañana, pero si necesitas algo, me llamas.
-Gracias.
-No hay de qué. Adiós…
-Tía! Quiero ir contigo…
-Lo siento, pero hoy no, mi amor. Estoy muy cansada y voy a dormir…
-Pero…
-Voy a dormir todo el día. No podré jugar contigo. Te prometo que después podrás ir.
Rin hizo de tripas corazón y dejó a un muy triste Satoshi abrazado a su madre. En el ascensor, abrazó a Sesshoumaru. Al llegar a la casa.
-Rin, pudo venir con nosotros, si querías…
-Sí quiero, pero no…
-Preciosa…
-Siento que le he dedicado tiempo a todo excepto a ti. A lo más importante en mi vida…
Sesshoumaru sonrió y la besó con ternura.
-Supongo que tendré que aprender a compartirte… ven, vamos a dormir, te notas cansada.
-Mi amor…
Sesshoumaru la cargó y la llevó a la habitación. Una vez que la dejó sobre la cama la besó con ternura.
-Sin peros.
Rin sonrió y lo abrazó halándolo por el cuello para que quedara sobre ella, él la abrazó y la besó en los parpados. Se quedaron dormidos abrazados. Sesshoumaru despertó y notó que se apoyaba en el pecho de Rin. Ella acariciaba su pelo suavemente.
-Hola, amor…
-Preciosa… pero… cómo si tú…
-Eso no importa, yo tampoco me di cuenta. Y la verdad que de todas las veces que me sirves de almohada, una que yo lo haga no es nada. Dormiste bien?
Sesshoumaru la abrazó y sonrió.
-Y lo dudas? Pero qué tal tú?
-De las mil maravillas.
-Me alegra…
……………………
Rin se vestía cuando Sesshoumaru salió del baño con una toalla secándose el pelo.
-Preciosa, qué quieres hacer?
-Este fin de semana soy toda tuya. Haré lo que tú quieras hacer…
Sesshoumaru sonrió y la besó en la mejilla.
-Ponte jeans.
-Ah?
-Cámbiate ese vestido por unos jeans.
Rin tenía un ligero vestido de algodón azul celeste, con pétalos de sakura estampados por todas partes.
-No te gusta? Es nuevo…
-Preciosa, te ves encantadora y me encanta, pero vamos a salir en la moto. Mañana la vienen a buscar.
-Para qué?
-La vendí.
-Qué! P-por qué? Si amas ese motor!
-Cuántas veces la uso? Casi nada, es mejor así. Prefiero venderla a que se dañe en el garaje. Además te imaginas? Tú con una panzota tratando de agarrarte? O cómo haremos con un bebé recién nacido?
Rin se sonrojó. Sesshoumaru estaba más que decidido a tener un hijo.
-Sólo prométeme que no la vendes por mí.
-No puedo hacer eso.
-Por qué no?
-Porque la vendo porque me voy a casar. Y es contigo, o no?
-No quiero que la vendas por mí… quiero que lo decidas por ti…
-Preciosa… la vendo porque soy un hombre de casi 40 años, a punto de formar mi familia y una moto ya no me es útil.
-Ya te ves con 40?
-3 años? Cuál es la gran diferencia?
-20 entre tú y yo…
-Rin…
-Qué? No me obsesiona la edad, pero si todo el mundo esta de acuerdo con que me veo más joven, no voy a sumarme más años de los que ya tengo. Y tú… no eres tan viejo, ni te ves así…
Rin lo besó y buscó sus jeans. Apenas se terminaba de vestir cuando Sesshoumaru la abrazó. Iban por la carretera a toda velocidad. Cada vez, Rin se aferraba más a Sesshoumaru y él sólo sonreía. Estaban en las montañas. Llegaron a una pequeña cabaña en medio de la nada.
-Mi amor…
-Es de un amigo. Me la prestó por el fin de semana…
-Es preciosa.
Sesshoumaru la tomó por la cintura y la besó en el cuello.
-Sessh…
-Vamos a dar una vuelta. Me dijo que la vista es increíble.
Se pasaron todo el día caminando los alrededores, habían llegado a la cima de una loma. Sesshoumaru la ayudó en el último tramo. Al contemplar el paisaje, Rin lo abrazó.
-Realmente es precioso, mi amor…
-Preciosa únicamente tú…
Rin sonrió y lo besó. Él comenzó a saborear sus labios ya mordisquearlos, una vez que ella los separó, él introdujo su lengua para saborear su boca. Era un beso apasionado, pero sobre todo calmado. No tenían prisa. Simplemente disfrutaban aquel placer de besarse sin que nadie los interrumpiera. Se separaron, dejando escapar en un suspiro el último gramo de oxígeno. Sesshoumaru sonreía acariciando sus mejillas. Ella llevó sus manos al rostro de él y delineó el ligero tono rosa que se apropiaba de sus mejillas.
-Te amo, preciosa…
-Yo también te amo, Sessh…
…………………………
N/A: Gracias a todas, por…sus amenazas? Ejeje (risita nerviosa) les prometo que en algun punto del fic habra boda… pero no les dire mas de ahí jijiji
Bueno las adoro un paqueton! Y perdonen la tardanza pero es que se me quemaron las dos compus y hasta ahora es que arreglo una.
Besitos
mizuho
