Hola! Nuevamente Mizuho al ataque! Bueno… un cap más cerca del final…

Les recomiendo que escuchen la canción Si tu supieras – Alejandro Fernandez, ya que formará parte de este suculento capitulo. Espero que lo disfruten!

………………………………..

Capítulo 32

Un Mar de Celos

Kohaku estaba acostado en el sillón de la sala viendo el canal de los deportes. Aki estaba llegando.

-Aw! Estás aquí!

-Er- es mi casa…

-Ja Ja Ja! Claro que sí, mi amor. Es que te iba a preparar una sorpresa.

Kohaku abrió los brazos y Aki se acercó sonriendo. Se sentó a su lado y lo besó.

-Mi amor, estás hirviendo de calentura!

-Me siento bien.

-No te puedes sentir bien, si tienes una fiebre tan alta!

Kohaku la abrazó por la cintura.

-De verdad me siento bien…

Aki sonrió y lo besó en la frente.

-Bueno, te prepararé una sopa. Y Te darás un buen baño a ver si te baja…

-Me bañé hace una hora. Y no lo volveré a hacer si no vienes conmigo!

-Kohaku, es en serio. Estás enfermo. Te prepararé el baño…

De algna manera, Kohaku convenció a Aki de que lo acompañara. Estaba descansando en su pecho. Jugaba con sus dedos.

-Tenshi… estuve pensando… y estoy cansado de todo esto…

-Cansado de qué?

-Todo esto… tú y yo…

Aki sintió que se le detenía el corazón. No le encontraba sentido a sus palabas y mucho menos a la situación.

-De vivir separados… Aki, quiero que vengas a vivir aquí…

-QUÉ!

-Quiero vivir contigo…

-Baka! No juegues así conmigo!

Aki dijo esto dándole un suave golpe en el pecho.

-Qué dices?

-Me encantaría vivir contigo, mi amor…

Kohaku sonrió y la besó apasionadamente. Aki le había preparado la sopa. Después de tomarla, Kohaku se acomodó en su regazo.

-Gracias, amor…

-Te sientes mejor?

-Como nuevo… tanto… que mi motor necesita un pequeño desajuste…

-Kohaku!

-Ah! Quieres postre? Compré tres leches…

-Tres leches?

-Sí. Está en el refrigerador.

Aki se levantó y fue por los dulces. Kohaku sonrió al ver que ella tenía el envase marcado. Al destaparlo, en el lugar de la cereza estaba un delicado anillo de oro con un diamante rosa.

-K-Kohaku!

-Aki, te casarías conmigo?

-Y-yo… Sí!

Lo abrazó con fuerza lanzándose sobre él y llenándolo de besos.

-Te amo, tenshi…

-Te amo, Kohaku!

Kohaku la haló por la cintura quedando ella bajo él. Comenzó a besarla jugueteando con sus labios, mordisqueándolos y saboreándolos. Poco a poco y entre caricias, la fue desvistiendo. Tomó el dulce y colocó un poco sobre su vientre.

-Está demasiado frío!

Como respuesta inmediata a aquella gélida sensación, sus pezones se endurecieron. Él sonrió al verla y degustó del dulce y su piel.

-Sabe mucho mejor de esta manera…

-K-Koh…

Se deslizó dentro de ella como cuchillo caliente entre mantequilla. Ella sólo pudo aferrarse a él con todas sus fuerzas. Podía jurar que nunca lo había sentido tan grande o tan grueso. Se sentía como su primera vez, incluyendo aquel dolor que fue sustituído por una marejada de placer. Kohaku la sentía atraparlo y apretarlo una y otra vez. Descansaba sobre su pecho mientras ella jugueteaba con su pelo.

La cargó y la llevó a la habitación. Se veían a los ojos sonriendo y se quedaron abrazados.

…………………………

Rin despertó y vio a Sesshoumaru que sonreía. Sonrió y se refugió en su pecho.

-Todavía tengo sueño…

Sesshoumaru la apretó entre sus brazos y la besó en la frente.

-Tenemos tiempo.

Rin se sentó de repente. Sesshoumaru cubrió su cuerpo desnudo con la sábana.

-Qué pasa?

Rin vio su mano horrorizada.

-No esta!

-Qué cosa?

-El anillo! Sesshoumaru! Mi anillo no está!

-Por Kami, casi me das un infarto! Dónde lo dejaste?

-Sesshoumaru, sólo me lo quito cuando voy a cirugía y lo pongo en la cadena. Y Sé bien que cuando llegué lo tenía puesto.

-Cómo puedes estar tan segura?

-Porque…

-Por que, qué?

-Me tropecé y rayé la pintura del carro cerca del llavín…

-Eso no importa…

Rin se levantó y comenzó a buscar por todas partes el anillo. Fue al baño, trató de revisar el drenaje, el lavabo. Había buscado por toda la casa y no encontraba el anillo en ninguna parte. Terminó por dejarse caer sobre la cama tapándose la cara.

-Perdóname, Sesshoumaru… no sé dónde se me pudo caer…

-Rin, el seguro lo repone… no te preocupes…

-No quiero ningún otro que no sea ese! Quiero mí anillo!

Sesshoumaru notó que Rin se estaba alterando. Se sentó a su lado y la abrazó.

-Preciosa, si tanto te gustaba ese anillo, el seguro lo repone, exactamente igual…

-Quizás sí… pero ese anillo sólo me recodará que boté el primero… no que es el anillo que elegiste especialmente para mí, como me dijiste, ni con el que me propusiste matrimonio en París y mucho menos con el que me dijiste que me amas por primera vez…

-Preciosa…

-No! Sesshoumaru! Sólo quiero ese…

Rin se refugió en su pecho. Sesshoumaru no se explicaba cómo, pero ese anillo ya tenía un gran valor sentimental para Rin.

-Pero cómo se te pudo caer, si yo lo mandé a hacer a la medida… lo copie de tu anillo de graduación…

Rin recordó el único lugar en que no había buscado a fondo. La misma cama.

-Ayúdame. Tiene que estar entre las sábanas.

-Pero Rin…

-Antes de hacer el amor estaba dándote un masaje, tenía aceite en las manos y estábamos aquí. Se me debió resbalar…

Rin extendió la primera sábana, no había nada. Movió las almohadas y las sacudio, tampoco había nada. Quitó el cubre colchón y lo extendió, tampoco había nada.

-Kami! Sé que lo tenía puesto cuando llegué!

Recogió la yukata que había usado la noche anterior y escuchó un metal tocar el piso. El anillo había estado en la yukata todo el tiempo.

-Aquí esta!

Fue con Sesshoumaru que doblaba las sábanas.

-Lo encontré, mi amor…

Sesshoumaru sonrió y tomó el anillo, alcanzó su mano y le volvió a poner el anillo.

-Te amo, preciosa…

-Te amo, Sessh…

Rin sonrió y se enganchó de su cuello besándolo apasionadamente. Sesshoumaru examinó su mano con el anillo puesto.

-Ahora te queda grande…

-Qué?

-Sí, mira… creo que tienes una talla completa menos… por eso se te salió… y no sólo los dedos, has perdido mucho peso… cuánto?

-No lo sé…

-Rin…

-3… 5… 10 libras…

-10 LIBRAS!

-No me grites…

-Rin, sabes lo que acabas de decir? Estamos hablando de 10 libras… estás en los huesos…

Rin vio a Sesshoumaru entre sorprendida y asustada.

-Se nota tanto?

-Creí que era por que no querías comer, pero ya todo está bien… y sin embargo…

-Me veo mal?

-No es que te veas bien o mal… preciosa, estabas perfecta, qué fue lo que pasó? Ha sido como de repente…

-Ya pasaron 6 meses…

-Qué?

-Ya pasaron 6 meses, ya no tengo anticonceptivos, no tengo esas hormonas… me hacían retener agua…

-Por eso hacías dietas?

-Sí…

Sesshoumaru la besó en la mejilla.

-También pensé que era porque haces los mismos ejercicios que yo…

Rin bajó la mirada.

-Sesshoumaru… no te gusta como estoy?

-Amor, eres hermosa. Me preocupé por que perdiste peso muy rápido… en realidad pienso que tu peso anterior es el ideal para ti… Rin… Rin, mírame…

Rin lo vio a los ojos. Sesshoumaru tomó su rostro entre sus manos y la besó con ternura.

-Vas a recuperar tu peso, verdad?

-Sí…

Sesshoumaru sonrió.

-Mejor que eso… ya podemos intentarlo…

-Qué cosa?... Ah!

Rin sonrió un poco sonrojada. Sesshoumaru la abrazó con fuerza y se echó hacia atrás quedando él de espaldas en el colchón y Rin sobre él.

-Ya sí puedes, verdad?

-Sí…

Sesshoumaru se inclinó para besarla, pronto él estaba sobre ella y le hacía el amor de una forma lenta y apasionada.

Rin se vestía con dificultad, porque Sesshoumaru, comportándose como un niño, le quitaba la ropa y le hacía cosquillas.

-Sesshoumaru! Ya!

-No quiero que te vayas!

-Vamos, amor… hoy vengo temprano…

-Bien, yo haré la cena. A qué hora vienes?

-Como a las 5…

Rin lo besó y tomó sus cosas.

-Ya me voy.

Sesshoumaru la besó apasionadamente. Con dos onzas de aliento y las pocas fuerzas que le quedaban, Rin se soltó de su abrazo y se marchó.

-(Por Kami! Sesshoumaru es insaciable! Si lo dejaba, capaz de que lo hiciéramos otra vez… yo no me quejaría… Waa! Cómo estoy pensando eso? Ya si estoy segura de que parecemos conejos…)

Al llegar al lounge, Aki y Kagome celebraban.

-Hola…

Por la mirada de sus amigas, Rin pudo adivinar que estaba más que sonrojada.

-Rin! Kohaku me pidió matrimonio!

-Waaa! Qué? Felicidades!

-Gracias!

-Pero calladito que se lo tenía, Rin, fue hace una semana.

-Hm! Y porqué tanto silencio?

-No lo sé… Kohaku me dijo que no lo dijera de una vez, que él me avisaba.

-Y cómo fue? Anda dinos!

-Primero me pidió que me mudara con él… y después… puso el anillo en un dulce de tres leches. Estaba en el lugar de la cereza…

Rin sonrió como si fuera cómplice de aquel plan.

-Tú lo sabías!

-Yo? Yo no sé nada!

-No… te conozco. Tú lo sabías!

-Me dijo que no era tan inmediato. Pero que quería tiempo para planearlo.

Aki sonrió.

-Gracias!

Le daba a Rin un abrazo de osos. Rin acomodaba sus cosas en su casillero cuando Kagome decidió romper la discreción.

-Oye Rin, que vienes como un tomate? Qué te pasó?

-A mí? Nada!

Kagome rió divertida mientras acariciaba su enorme vientre.

-Rin… tiene que ver con Sesshoumaru, verdad?

-Kagome! Lo que yo haga con Sessh, no te incumbe…

Kagome volvió a reír. Rin había cantado más claro que un pájaro. El tono escarlata se intensificó.

-Cómo van las cosas? Ya fijaron una nueva fecha?

-Sí. Cuando sea después de tu parto.

Kagome sonrió algo sonrojada.

-Oye no es mi culpa…

-Lo sé. Pero Sessh dijo que o nos casamos por las bueno o por las malas.

Rin sonrió y puso una mano en el vientre de Kagome.

-Te va a valer nacer pronto… y como me dañes la boda yo… pero qué digo? Igual te comería a besos…

-Contrario a lo que pienses, esas patadas duelen bastante. Ya vas a ver, cuando estés así te haré lo mismo.

-Yo encantada te dejaría…

-Ehem y cómo estás?

-Bien… yo no quería pero Sesshoumaru está tan entusiasmado que… creo que estaré embarazada antes de casarme…

-Quee!

-Ya estamos tratando…

-AY! Sí! Rin, estoy tan feliz por ti!

Kagome la abrazó emocionada dando pequeños brinquitos.

-Quiero un sobrinito pronto! Para ver si dejo de ser la mamá regañona y paso a ser la tía consentidora.

-Nah! Tu serás la tía regañona y yo la mamá y la tía consentidora!

Las mujeres rieron.

………………………

Kohaku tenía planeado darle una sorpresa a Aki. En la estación de enfermeras le dijeron que estaba en la cafetería. Cuando llegó se quedó paralizado. Aki hablaba con un hombre que la tenía de las manos. Ella sonreía. Para Kohaku, la estocada final fue aquel beso que aunque no lo vio de frente, no tenía que ser adinivino para saber dónde fue. Salió furioso del lugar, no necesitaba seguir viendo nada más.

Aki llegó al apartamento cerca de 3 horas después. Kohaku estaba ensamblando una computadora.

-Hola, mi amor…

Lo besó en la mejilla.

-Dónde estabas?

-Trabajando… Salí hace un rato, me econtré con alguien y nos quedamos en la cafetería… ya cenaste?

-No.

-Oye, qué te pasa? Porqué usas ese tono conmigo?

-Eres una… acaso me crees estúpido o qué?

-Kohaku…

-Te ví! Fui al hospital y te ví! TE VI BESÁNDOLO!

Kohaku tiró el destornillador que tenía en la mano.

-Qué es lo que sientes? Pena? No… LASTIMA! LE TIENES LÁSTIMA A ESTE MALDITO DROGADICTO! POR ESO NO ME DEJASTE! PARA QUE NO VOLVIERA A DOPARME! Pero si me querías dejar, qué carajo te importa lo que yo haga con mi vida!

La única reacción de Aki fue darle tremenda bofetada que pareció resonar en todo el lugar.

-CÁLLATE LA BOCA! NO SABES LO QUE DICES!

-Quizás no, pero sí sé lo que ví! Vi como te reías y cómo el te tocaba las manos y ví CUANDO LO BESASTE!

-Sabes lo que dices?… ni siquiera me voy a molestar en discutir contigo…

-Eres una…

-Como termines esa frase, te arrepentirás por el resto de tu vida!

Aki tomó sus cosas y se fue del apartamento. No supo cómo pero llegó al suyo casi sin fuerzas y sólo con ganas de llorar. Sóno su celular.

-Bueno…

-Aki, es Rin… llamo en mal momento?

-Se acabó Rin… se acabó…

-Qué pasa? Dónde estás?

Rin llegó lo más rápido que pudo al apartamento de Aki.

-Qué pasó? Porqué estas aquí?

-K-Kohaku… sus malditos celos! Recuerdas que te presenté a mi primo hoy? El que viene a vivir a Tokio?

-Claro…

-El imbécil de Kohaku se cree que lo engaño con Jitten…

-Qué! Me va a escuchar!

-No! Oh! Kami, Jitten y su esposa van para allá!

Kohaku aún furioso fue a abrir la puerta. Era Jitten. Al reconocerlo le lanzó un puñetazo.

-Infelíz! Ella no está aquí!

-JITTEN!

Una mujer rubia de ojos azules se acaercó a Jitten.

-Cariño, estás bien?

-C-cariño?

-Tú debes ser Kohaku…

-S-sí…

-Soy el primo de Aki, Jitten, ella es mi esposa…

-KAMI!

Sin dar explicaciones Kohaku salió como un rayo. Conducía a toda velocidad, esquivándolo todo. Llegó al apartamento de Aki en el momento en que Rin salía.

-Está dormida…

-Metí la pata…

-Y bien hondo…

-Rin, no sabes lo arrepentido que estoy… tengo que hablar con ella…

-Para qué? Para reclamarle por abrazar a su primo?

-Lo conoces?

-Me lo presentó esta tarde…

-Por favor, Rin, tengo que verla antes de que sea muy tarde…

Rin pudo ver el arrepentimiento en sus ojos, lo dejó entrar y se marchó. Kohaku entró a la habitación y se sintió desfallecer cuando vio el anillo sobre la mesita de noche. Dejó las flores a un lado y se arrodilló frente a ella. La despertó acariciando su mejilla por encima de sus lágrimas.

-Kohaku!

-Tenshi, de verdad lo siento… amor, no quise decir nada de lo que dije… yo te amo… te amo tanto que… no tengo razón para estar celoso…

-Qué haces aquí?

-Tenshi…

-No me llames así! Vete de aquí!

-No…

-No te quiero ver!

-Aki… amor…

-Tu… tu no sabes el significado de esa palabra… no te quiero ver. Vete y llevate tu anillo…

Aki se levantó y se encerró en el baño, pero Kohaku no pensaba darse por vencido.

-Sabes algo? Tienes razón… qué haces conmigo? Un perdedor, drogadicto… un fracasado…

Aki lo escuchaba recostada de la puerta llorando a todo dar.

-Cuando alguien como yo fracasa hasta en amar… Aki… yo te amo… no me digas que no sé qué significa… que si amar no es querer despertar contigo a mi lado cada mañana, no es cerrar los ojos y ver tu rostro en el vacío, escuchar en el silencio tu melodiosa voz…

Aki no salió. Nunca, sólo lloró toda la noche mientras escuchaba su voz del otro lado de la puerta. Pero su orgullo herido por cada palabra que le dijo antes, no la dejaban abrir la puerta.

-Sólo… si tú supieras…

Kohaku se marchó derrotado. Nada de lo que había dicho había sido útil. A su parecer, la había perdido. Al llegar a su apartamento lanzó las llaves del auto lo más lejos que pudo, vio a su alrededor. Un lujoso apartamento que ella misma había decorado al gusto de ambos, pero de qué valía tanto lujo si no la tenía allí?

Si tú supieras

Que tu recuerdo me acaricia como el viento,

Que el corazón se me ha quedado sin palabras

Para decirte que es tan grande lo que siento.

Durante los siguientes días, Kohaku le enviaba enormes ramos de rosas al hospital, al apartamento, llamaba a Rin para que lo dejara hablar con él. En las noches, Aki se veía rodeada de tantas flores y con lágrimas en los ojos borraba las llamadas de Kohaku ese día. 42.

-Baka!

Si tú supieras

Cómo te ansia cada espacio de mi cuerpo,

Como palpitan tus recuerdos en el alma

Cuando se queda tu presencia aquí en mi pecho.

Se había quedado dormida, abrazada a un osito de felpa que él le había enviado, el osito tenía un corazón en las manos que decía "Te amo", sabía que lo había elegido él porque tenía su perfume impregnado. El mismo que incontables noches se quedó en su piel.

Ven, entrégame tu amor

Para calmar este dolor de no tenerte

Para borrar con tus caricias mis lamentos,

Para sembrar mil rosas nuevas en tu vientre.

Ven, entrégame tu amor

Que está mi vida en cada beso para darte

Y que se pierda en el pasado este tormento

Que no me basta el mundo entero para amarte.

Kohaku parecía un fantasma. Había optado por no salir de la casa. Lo último que quería era recurrir al alcohol o peor aún a las drogas. Tenía una barba descuidada, el pelo alborotado, no se había molestado en arreglarse. Toda la casa a oscuras.

-(2 semanas… Aki… porqué?...)

Sintió algo que resbala por sus mejillas. Lágrimas. Por primera vez en su vida comprendió la razón por la que su hermana lloró más de una vez al terminar con algún novio. Tenía el corazón roto.

Si tú supieras

Que es como un grito

Que se estrella en el silencio

Este vacío de tenerte solo en sueños

Mientras me clama el corazón por ser tu dueño.

Kohaku estaba dispuesto a jugarse el todo por el todo, la forzaría a hablar con él sin importar las consecuencias. Había hablado con su cuñado que más de una vez que fueron a un karaoke había podido apreciar sus cualidades como cantante.

Si tu supieras

Cómo desangran en tus ojos mis anhelos

Cuando me miran sin saber que estoy muriendo

Por entregarte la pasión que llevo dentro.

-AKI!

Como estaban en el hospital aquello era inaceptable, así que luego de unos minutos alguien había llamado a seguridad. Una de las amigas de Aki había ido por ella. La encontró en la sala de cirugías asistiendo a Rin. Le habló por un intercom.

-Aki, está aquí…

-Qué?

-Kohaku está aquí, lo van a arrestar…

-Qué!

-Si no vas ahora, lo arrestarán!

-Y qué está haciendo?

-Te trajo serenata…

Aki sintió que el corazón le dio un vuelco. Tenía el rostro caliente, no le hizo falta adivinar qué así mismo estaba de sonrojada.

-Qué esperas? Vete!

-P-pero… Rin…

-Es que ya no lo amas?

-Ni loca…

-Entonces ve! Vete! LARGO DE AQUÍ!

Aki salió corriendo y junto con la otra enfermera llegaron a donde Kohaku luchaba por permanecer en el mismo lugar.

-Está bajo arresto por…

-AKI! TE AMO!

Habían recurrido a esposarlo cuando Aki los detuvo.

-Esperen!

-Lo conoce?

Aki guardó silencio. Se lo iban a llevar preso.

Ven, entrégame tu amor

Que sin medida estoy dispuesto a enamorarte

Borra por siempre de mi vida

Todas las lágrimas que habitan

En cada noche sin tus besos

En el rincón de mis lamentos.

-Esperen… sí lo conozco…

-Identifíquelo.

Aki sabía que sólo lo salvaría si era su familiar. Decir que era su novio no sería suficiente.

-E-es mi esposo…

El guardia lo soltó y Kohaku se apresuró a abrazarla. La apretó contra su pecho.

-Kohaku…

-Aki, perdóname por favor…

-N-no…

-A-amor…

-Kohaku, vete, por favor…

-Aki…

-Vete o te apresarán…

Aki luchaba para no dejar escapar las lágrimas de sus ojos. Kohaku la vio a los ojos sosteniéndola por los hombros.

-Sólo me iré de aquí si me dices que no me amas…

Aki desvió la mirada.

-No… y-ya no te amo…

-Aki…

Aki lo vio a los ojos.

-Y-yo…yo… te amo…

Kohaku sonrió y la abrazó cargándola, la llenó de besos y le decía al oído cuánto la amaba.

Ven, entrégame tu amor

Que está mi vida en cada beso para darte

Y que se pierda en el pasado este tormento

Que no me basta todo el tiempo para amarte.

Si tú supieras

-No, Kohaku… dije que te amo, no que te perdonaba…

-Por qué! Dime qué tengo que hacer para que me perdones!

-Kohaku…

-Aki, de verdad lo siento… fui un estúpido, un imbécil… ya ni sé qué fui… sólo sé que el error más grande de mi vida ha sido dudar de ti…

Entre sus brazos, Aki se sentía derretirse, no podía mentirle y sólo su orgullo le impedía perdonarlo. Kohaku le había demostrado de todas las maneras imaginables lo arrepentido que estaba. Incluso su primo, que había resultado afectado, había hablado con ella para que lo perdonara.

-…Como vuelvas a hacerme algo así…

-No volverá a pasar… Amor… me perdonas?

Aki asintió y Kohaku sin poder contenerse la besó apasionadamente. La tomó de la mano y huyeron del lugar. Rin salía de la sala de cirugías y sólo vio la sombra de ellos al doblar la esquina. Se encontró con Miroku que aún estaba retenido.

-Pueden soltarlo.

-Lo conoce?

-Es mi cuñado.

Los guardias se fueron y Miroku le comentó todo lo que se había perdido. Rin sólo sonrió.

-Ya terminé mi turno. Quieres un café?

-Sí, gracias… pero me gustaría ver a Kagome primero…

-Claro!

Se dirigieron al ascensor. Al entrar a la habitación de Kagome, la vieron alimentando a su pequeña bebita.

-Hola…

-Miroku! Cómo estás?

-Yo debería preguntarte eso.

-Yo estoy bien… de maravilla. No habías visto a la bebé, verdad?

-Sólo en la sala de neonatos…

-La quieres cargar?

Miroku se quitó la chaqueta y Kagome le pasó la bebita.

-Ya la nombraron? O aún siguen buscando?

-Kira…

-Hermoso nombre para una hermosa niña…

Rin y Kagome rieron.

-Y el orgulloso papá?

-Inu fue a buscar a Sesshoumaru al aeropuerto. Quiso venir tan pronto lo supo, pero no pudo. En cualquier momento deben llegar. Cómo está Sango?

-Está bien… en el día logra descansar lo que en la noche no pudo. El de la mala suerte soy yo.

-No digas eso…

-Sólo hacemos poner la cabeza en la almohada para que comiencen a llorar. Toda la noche. Taro no me soporta y Jiro no me suelta…

Rin y Kagome rieron.

-Cómo que no te soporta?

-Se los digo, apenas me le acerco y comienza a llorar. Será que le parezco feo?

Las mujeres rieron aún con más fuerzas.

-Eso pasa casi siempre. Cuando lo cargues, en vez de usar un paño nuevo, usa el mismo que tenga Sango.

-Qué?

-Satoshi hizo lo mismo con Inuyasha.

-Lo intentaré… creen que sería prudente viajar con ellos?

-A dónde?

-A Hokkaido, para que mi familia los conozca.

-Ellos sí, ya estan bien. Pero Sango aún está un poco delicada. Podrías esperar algunos 15 días?

-Sí… bueno, señoras, me tengo que ir. De lo contrario, mí señora me asesinará.

Pocos minutos después de que Miroku se fuera, Inuyasha y Sesshoumaru llegaron. Contrario a lo que todos esperaban Sesshoumaru tomó el rostro de Rin y sin decir palabra, la besó apasionadamente.

-Te extrañé, preciosa…

Rin, roja hasta las orejas, musitó un yo también. Inuyasha y Kagome sonrieron. Inuyasha la besó en la mejilla y a la bebé en la cabeza. Satoshi haló su mano.

-Quiero verla, papi.

Inuyasha lo cargó y Satoshi pasó sus deditos por las mejillas de su hermanita.

-Te gusta tu hermanita?

-Es muy bonita, se parece a mami…

Inuyasha y Kagome sonrieron.

-Cuándo iremos a casa?

-Hoy.

-Hoy?

-Sí, hoy tu hermanita y yo volveremos a casa…

Sesshoumaru se acercó.

-Puedo conocer a mi sobrinita?

Inuyasha le pasó la bebita. Sesshoumaru la vio y vio a Rin.

-Es preciosa… cómo te sientes, Kagome?

-Estoy bien. Por suerte todo salió bien esta vez.

Sesshoumaru sonrió y le devolvió la niña.

-Felicidades.

-Te ves cansado. Estás bien?

-Sí, nada que no arregle una noche de sueño.

……………………………

Rin y Sesshoumaru llegaron a la casa.

-Quieres que te prepare algo de comer?

-No… en realidad he comido demasiado en estos dos últimos días…

-Entonces tengo lo que necesitas. Quieres un baño mientras lo preparo?

-No, quiero un baño contigo en él.

Rin sonrió y lo besó.

-Como están las cosas por aquí?

-Todo tranquilo… pero no me vuelvas a dejar un mes… esta casa es muy grande para quedarme sola…

Sesshoumaru sonrió y la besó.

-No por lo pronto. Qué me ibas a preparar? Me siento pesado.

-Tú pesado? Qué es lo que has comido?

-Me sorprende que no haya aumentado de peso. Todo el tiempo fue entre desayunos, almuerzos, cenas y cocteles. Te sorprenderías de todo lo que comen.

Rin le preparó un té y a los pocos minutos de tomárselo, se sintió mucho mejor.

-Vaya! Es como si no hubiera comido… gracias.

Sesshoumaru la besó en la mejilla.

-Qué me dices? Me acompañas?

Rin estaba entre los brazos de Sesshoumaru.

-Hm! Esto sí que me hacía falta!

-Dímelo a mí! Y qué pasó con Aki y Kohaku? Siguen peleando?

-No. Hoy se reconciliaron. Kohaku convenció a Miroku y le llevó serenata al hospital.

-Tú me harías eso?

-Qué cosa?

-Me dejarías por dos semanas por una escena de celos?

-Así como él lo hizo? No… te dejo y no vuelvo. Estás loco?

-Hm! Supongo que debo tomar notas en esto… dado que la señorita celos, será mi señora celos…

-Ya te dije que lo siento! Sessh…

Rin bajó la cabeza. Sesshoumaru la apretó entre sus brazos.

-No quise molestarte, preciosa.

Rin lo vio a los ojos y notó que estaban opacos.

-Mi amor, qué te pasa? Desde que llegaste estás algo raro…

-La hija de Kagome e Inuyasha…

-Qué pasa? Kira está bien…

-Sí… eso sí… pero… recuerdas el sueño que te conté? Que te veía jugando con una bebita? Es ella…

-Qué? Y eso te entristece?

-No… pero… esperaba que esa bebé con la que soñé fuera nuestra…

Rin sonrió y lo besó con ternura.

-Hemos pasado por mucho… pero todo estará bien…

-Nada nos lo garantiza.

-La vida no tiene garantías…

-Pero no todo el mundo tiene a dos locos persiguiéndolo… Rin, no quiero que salgas sola. Cuando te toque salir tarde del hospital, me llamarás y yo iré por ti.

-Según la policía puede ser que no estén en el país… así que no te preocupes tanto por eso… tienes cosas más importantes que atender.

-Cómo qué?

-Como en hacerme el amor después de un viaje de un mes.

-Te amo, Rin…

Rin sonrió y lo besó apasionadamente.

-Antes de eso…

Rin le tomó la temperatura a Sesshoumaru.

-Estás bien?

Sesshoumaru rió.

-Sí, estoy bien, preciosa. Pero ya que nuestra hermosa sobrina nació, no corremos el riesgo de un cuarto intento frustrado. Así que quiero casarme ya!

Rin sonrió y lo besó en la mejilla.

-Te diré qué. Dame un mes…

-Un mes!

-Sí, un mes. Buscaré el vestido, le pediré a mi nana que venga y… no sé… quiero algo sencillo…

-Sencillo?

-Mi amor, ya no me importa cómo, sólo quiero que las personas más importantes para mí estén ahí y que sea contigo con quien me case.

-Ya te di tu regalo? Ni siquiera he desempacado. Ven, quiero mostrarte algo.

-Sessh…

Rin se secaba el pelo mientras Sesshoumaru revisaba su maleta.

-Hace una semana, pasé por Nara. Todos te mandan saludos y quieren que vuelvas pronto.

-Hm! Sí, quiero volver!

-Tú sólo dime cuándo, amor…

-Qué tal si nos vamos a Nara de luna de miel?

-A Nara?

-Sí. Qué dices?

-Iré donde tú quieras ir. Con una condición.

-Cuál?

-La última vez, que fuimos, te dejaste envolver en el pasado y tuvimos varios altibajos. Prométeme que eso no volverá a pasar.

-Sesshoumaru! Eres cruel! Todo porque recordé a mis papás!

-Preciosa. Yo nací en Nara, cada recuerdo con mi madre está en Nara, la vi morir dos habitaciones al lado de la mía, vi morir a mi padre y a la madre de Inuyasha y crié a Inuyasha en Nara… y tengo muchos recuerdos felices y tristes en Nara, pero no me ves sufrir por los tristes.

-Pero es que…

-Sabes? Me he dado cuenta de algo. Te aferras demasiado al pasado y no a las cosas buenas del pasado, sino a todo lo triste, a todo lo hiriente… tienes que dejarlo ir… todo eso…

-Sessh…

-Preciosa… tienes que saber que los que amaste y se fueron… no se fueron en realidad. Vieven aquí…

Señaló su corazón.

-Así es como lo haces…

-Qué cosa?

-No es que entierras todo y te olvidas… lo cargas… pero…

-El olvido no es la manera de sanar… si te cortas y te olvidas que pasó, lo más probable es que se te infecte la herida y duela más. O no? Es verdad, yo no olvido. Pero en vez de recordar cómo murieron… recuerdo cómo vivieron y si tengo ganas de llorar, no será de tristeza, sino de alegría.

Rin se lanzó a sus brazos. Una única pregunta rodeaba su mente. Quién era este hombre? Ciertamente no era el mismo que se había marchado un mes atrás. Y de repente descubrió la verdad. Tantos, años! Le tomó tantos años! Sesshoumaru no era callado porque se lo propusiera, ni porque fuera un hombre misterioso con un pasado doloroso. Simplemente era callado porque no tenía razón para hablar.

-Estuvo frente a mí todo el tiempo!

-Qué cosa, preciosa?

-Eres tú! Eres tú!

Rin lo llenó de besos. Sesshoumaru sonreía.

-No quieres tu regalo?

-Hm! Preferiría que me hicieras el amor. Pero, ya que insistes tanto… dámelo.

Sesshoumaru rió y sacó un paquete de su maleta. Estaba envuelto con cuidado en papel y atado con un delicado nudo. Firme, pero no apretado. Tomó el paquete y se sentó frente a Rin en la cama.

-Como te dije, pasé por Nara. Y esto, es algo que me gustaría mucho que tuvieras…

Abrió el paquete con extremo cuidado y dejó expuesto un kimono blanco, de la más exquisita y fina seda. Rin extendió una mano algo tímida y Sesshoumaru la invitó a tocarlo.

-Mi amor… es bellísimo!

Rin extendió el vestido. Era completamente blanco y tenía unos detalles de sakura y pétalos en el cuello y en las mangas bordados en hilo plateado.

-Dónde encontraste esto! Es- es… hermoso!

-Éste es el vestido de bodas de mi madre… y me gustaría que tú lo usaras para nuestra boda…

-P-pero… Sessh, no podría… es decir… míralo!

-No te gusta?

-Que no me gusta? Me encanta! Pero…

Sesshoumaru lo dobló con extremo cuidado y lo guardó.

-Está bien… compra el que quieras…

-NO! Sesshoumaru… estás seguro?

-Claro que estoy seguro! De lo contrario no te lo daría… la verdad es que lo había olvidado… había olvidado mi promesa…

-Qué promesa?

-La única que ella me pidió aunque el mundo se me viniera arriba… ser feliz…

-Sesshoumaru, sería un honor para mí casarme contigo usando ese traje…

-Rin!

-Me encantaría…

Sesshoumaru sonrió y se lanzó sobre ella para llenarla de besos.

………………..

N/A: No saben lo agradecida que estoy por sus reviews. Es algo que nunca pense que tendria, tanto apoyo por parte de ustedes. Cada uno me hace querer hacer el proximo capitulo mejor que el anterior. Los adoro a todos!

Besos

Mizuho