Capitulo 33

Una Vida Plena

Rin despertó entre los brazos de Sesshoumaru y sintió su rostro caliente al recordar todo lo que había hecho la noche anterior. Como estaba de espaldas, no sabía que estaba despierto, hasta que lo escuchó ahogar la risa.

-Sessh…

-Buenos días, preciosa…

Rin cambió de lado para estar frente a él.

-Hola, mi amor…

Sesshoumaru la apretó entre sus brazos.

-No quiero que te vayas…

-Tengo que ir.

…………………………

Aki despertó y Kohaku la besaba por todas partes. Sonrió.

-Te faltó un lugar…

-Buenos días…

-Buenos días…

-Cómo amaneció la señora Taijii?

-No puedo creer que lo hiciéramos…

Aki levantó su mano hasta la altura de sus ojos y la examinó. Apreciando con mayor detenimiento aquella sortija lisa que resposaba junto a la ostentosa piedra de compromiso. Kohaku le mostró su mano con un sortija lisa un poco más ancha.

-Ya no hay marcha atrás. Eres mía y ni tu padre podrá alejarte de mí.

Aki rió abrazándolo.

-Es casi increíble!

-Sabía que olvidaba algo! Esto es tuyo…

Kohaku buscó entre sus cosas unos papeles y se los entregó a Aki.

-Qué es esto?

-Las escrituras…

-De qué?

-De nuestro apartamento…

-QUÉ!

-Ya que lo adoras, se lo compré a Sango. Ahora es nuestro…

-Amor!

Kohaku reía mientras Aki se lo comía a besos entre "gracias" y "te quiero".

-Tenshi… a dónde quieres ir de luna de miel?

-No lo sé…

-Cómo que no lo sabes? No hay algún sitio que quieras ir?

-E-es que cada vez que aparecía algo así, me regalaban el viaje… mejor elige tú…

-Hm! No creo que te guste el único sitio al que quiero ir…

-No? Por qué no?

-Porque no te gusta el desierto…

-Quieres ir a Egipto?

-Me gustaría…

-Pues vamos a Egipto.

-Pero, Tenshi... tú…

-Yo sólo quiero ir dónde tú vayas, y si quieres ir a Egipto, pues a Egipto vamos…

Kohaku sonrió y la besó apasionadamente. Pocos minutos después cayeron en cuenta de lo que implicaba todo eso.

-Pero… si vamos a Egipto, hay un pequeñísimo problema…

-Cuál?

-Mi padre.

-Dijiste que me dio la bienvenida a la familia…

-Sí, pero no de esta manera. Tendremos que casarnos allá.

-Por mí está bien… pero… no tenemos que seguir todas las costumbres…

-Una y cada una de ellas.

-Ehem! Aki… de dónde sacaremos una… tú no eres virgen!

-Y eso qué? Tampoco soy soltera.

-Disculpa mi ignorancia, amor, pero… no tienes que dar una prueba de tu virginidad?

-Sí…

-Y entonces?

-Es fácil amor. Soy enfermera, lo olvidas? Te saco un poco de sangre y problema resuelto.

Kohaku la vio unos instantes.

-Tenías todo esto planeado, no es así?

-Desde que me pediste casarme contigo.

Kohaku sonrió y la besó.

-No sólo es hermosa, sino inteligente también… qué suerte tenerte de esposa…

…………………………………

Aki estaba en el hospital con Kohaku. Se encontraron con Rin.

-Hola! Cómo va todo?... esperen… hay algo diferente aquí…

-Aparte de que ya no le quiero arrancar la cabeza?

Rin rió.

-Ya me daré cuenta. A ver qué era tan urgente?

-Pues es que…

Entraron a una sala de exámenes.

-Nos casamos ayer…

-Qué! Felicidades!

-Gracias!

-Bien, y qué necesitan?

-Queremos ir a Egipto y pues… no le diremos a mis padres que ya estamos casados. Sino que nos casaremos allá de acuerdo a la tradición…

-Ajá…

-Y necesito un certificado que diga que soy virgen…

-Y… esperas que yo lo falsifique?

Aki se sonrojó hasta las ojeras.

-Sube, te voy a examinar…

-Lo harás?

-Eso creo… sabes que estoy metiendo la pata, verdad?

-Y por eso te adoro!

-Y también sabes que si me descubren, puedo encarar demanda y hasta perder mi licencia…

-Harías eso por nosotros?

-Lo haré…

Rin examinó a Aki, Kohaku estaba al lado de Aki.

-Hay algo extraño…

-Qué cosa?

-No veo ni un signo de que uses anticonceptivos.

-N-no uso ninguno…

Kohaku la vio sorprendido y algo sonrojado.

-Y cómo exactamente pretendes explicar un embarazo si eres virgen?

Kohaku se puso de pie tan rápido que se mareó.

-E-está embarazada?

-Tú usaste algo?

-P-preservati… no siempre… Bien, nos vemos en un rato…

Kohaku cayó desmayado.

Kohaku despertó y Aki estaba a su lado.

-Tenshi…

-Estás bien?

-Sí… Kami! Estás embarazada! Tu padre me va a degollar… Aki, ya no estoy tan seguro de querer ir a Egipto…

-Estás…?

-E-estoy… no me lo esperaba… amor, es genial! E-estoy muerto…

-Kohaku…

-Tu padre me va matar… puedo sentir sus manos alrededor de mi cuello… estrangulándome…

-Kohaku! No estoy embarazada…

-P-pero…

Rin se acercó.

-Discúlpame. Sólo les quise ilustrar lo que me pasaría si yo firmo un certificado de virginidad y Aki sale embarazada. En medio oriente esto es algo muy serio y de verdad me veo en riesgo si se descubre. Así que deben ser lo menos negligentes posible.

-Rin, si representa tanto riesgo para tí, mejor no lo hagas. Aki me enfrentaré a tu padre…

Aki y Rin rieron.

-Ya está hecho. Cuándo se van?

-Tan pronto empaquemos…

-Entonces qué esperan?

……………………………………

Sesshoumaru llegó a la casa y llamó a Rin, había visto su auto en el garaje.

-Estoy en la terraza!

Sesshoumaru fue con ella. Estaba recostada en una manta, extendida sobre el césped, leyendo un libro. Sesshoumaru hizo el libro a un lado y la besó apasionadamente.

-Preciosa…

-Hola, amor… cómo fue tu día?

-No quiero hablar de eso…

-No? Y de qué quieres hablar?

Sesshoumaru estaba sobre ella con cada brazo y pierna a cada lado de su cuerpo. Continuaba besándola mientras comenzaba a acariciarla sugestivamente.

-Te parece a ti que quiero hablar?

-Sessh!

-Shh! Te deseo!

Justo allí mientras la noche se adueñaba del firmamento, Sesshoumaru le hizo el amor, y continuó hasta robarle la última gota de aliento, tanto así que ya no podía gemir, no podía suspirar, simplemente emitía un grito mudo al cielo sordo que era testigo de tal entrega. Cuando el frío les calaba los huesos, él la cargó y la llevó a la habitación y allí continuó amándola. No podía ni quería detenerse. Cuando al fin sus fuerzas se agotaron y su cuerpo sucumbió al cansancio, colapsó sobre ella, penetrándola con todo su peso por última vez. La sintió llegar y apretarlo en su interior y por primera vez, pudo volver a hablar.

-SESSHOUMARU!

Fue lo único que se escuchó esa noche. Hasta mucho después, luego de un sueño que repuso parte de sus fuerzas. Despertaron a la vez, abrazados y sonrieron.

-Cariño…

Sesshoumaru bajó sus manos hasta su vientre y la besó apasionadamente.

-Sessh…

-Te amo, Rin.

…………………………

Sango se acomodaba entre los brazos de su esposo lista para entregarse a los brazos de Morfeo.

-Sólo espero que esta noche la duerman completa…

-Haremos unos cambios.

-Qué cambios?

-Bueno, estás perdiendo tiempo por las noches. En vez de dormir te pones a lavar botellas y ropa de los bebés. Así que eso lo haré yo cuando llegue.

Sango sonrió y lo besó en la mejilla.

-Estoy bien, mi amor…

-No. Quiero ayudarte. Son mis hijos también.

-Si insistes, mañana te enseñaré.

Miroku sonrió y la besó.

-Descansa, amor.

La apretó en sus brazos y apenas se comenzó a relajar, uno de los bebés comenzó a llorar.

-Kami, ese es Taro…

-No te levantes, yo iré.

Miroku se cerró la yukata y se dirigió a la habitación de los bebés. Sango se dio cuenta de que había tomado la suya y rió.

-Qué es lo que pasa campeón? Tienes un sensor para mi espalda? Si no duele no duermes?

Miroku lo cargó y el niño lloraba a todo pulmón.

-Vamos a ver… vamos a mostrarle a mami que puedo cuidarte…

El llanto de Taro había despertado a Jiro.

-No es posible… vamos… su mami está muy cansada…

Miroku logró volver a dormir a Jiro. Y revisó el pañal de Taro, estaba limpio, le rechazó la botella con leche. Miroku se estaba desesperando cuando Sango entró en la habitación.

-Amor…

-No quería que te levantaras, lo siento…

-Está bien… Taro es un poco difícil hasta para mí.

Miroku se lo iba a pasar, pero ella no lo tomó.

-No, te enseñaré unos trucos. Lo primero es que lo estás cargando mal. A Jiro es a aquien le gusta estar acostado. A Taro te lo apoyas del hombro, como cuando le vas a sacar los gases, pero un poco más bajo.

Sango lo ayudó a acomodar a Taro.

-No des esos brinquitos, lo asustan. Haz equilibrio entre una pierna y otra, como cuando bailas.

-Se está calmando…

-Ves? Ahora relájate, si estás tenso, él lo siente.

Sango lo besó con ternura en los labios. De pronto, Taro había dejado de llorar.

-Ya no llora…

-Ves? Eres todo un papá experto…

-Cómo es que lo sabes todo?

-Soy su mamá, tengo que saberlo todo, o no?

Miroku sonrió y la besó.

-Te amo, Sango…

-Yo también, mi amor…

Sango se apoyó en su pecho y continuaron bailando sin música. Una vez que Taro se había dormido, Sango le enseñó a acomodarlo en la cunita.

-Porqué no boca arriba?

-Por que a veces regurgitan un poco de leche, y si lo hacen dormidos y están boca arriba, se podrían ahogar.

-Kami! No sé nada de bebés…

-Ya aprenderás, en vez de uno, tienes dos maestros…

-Sí, pero ya van a cumplir dos meses y yo no sé ni cargarlos…

-Últimamente sólo los ves dormidos...

Salieron de la habitación, una vez en la de ellos, Miroku se quedó sentado en la cama.

-Qué pasa?

-Si en dos meses no sé qué le gusta y qué no a mis hijos… eso me hace un mal padre?

-Amor…

-No fue lo que me enseñaron, Sango. En mi familia, los hombres son tan capaces como las mujeres para cuidar de los niños…

-Pues aprenderás. Y serás el mejor papá del mundo… Y sabes algo? Me alegra que te hayas dado cuenta hoy. Es una falta que ni yo había tomado en cuenta y lo más importante es que aún no hay daños.

Miroku abrazó a Sango y se dejó caer de espaldas en el colchón.

………………………

Kohaku y Aki abordaban el avión.

-Bien, ya no hay marcha atrás…

-Mi amor…

Aki lo besó tan pronto se sentaron. Kohaku sonrió.

-Tienes razón. Pase lo que pase, ya eres mi esposa…

-Sólo relájate, todo saldrá bien…

……………………

Inuyasha despertó con el llanto de su hija. Kagome ya se iba a levantar.

-Yo voy, tú descansa.

Inuyasha se levantó y encontró a Satoshi tratando de subir a la cuna de la bebé.

-Satoshi! Qué haces!

-P-pa… papa…

Satoshi estaba pálido y comenzó a sudar. Inuyasha pensó que lo había encontrado haciendo algo malo.

-Vete a tu habitación.

-Pero…

-Vete a tu habitación!

Inuyasha cargó a la bebé y le cambió el pañal. Fue a la habitación y vio a Satoshi abrazado a Kagome y llorando.

-Qué hace aquí? Le dije que se fuera a su habitación.

-Inuyasha!

-Qué?

-Qué es lo que piensas que estaba haciendo?

-No lo sé, pero…

-Baka!

Kagome abrazó a Satoshi y lo llenó de besos. Limpió sus lágrimas y lo abrazó con fuerza.

-Todo está bien, mi amor. Puedes entrar en la habitación de Kira todas las veces que quieras.

-Si papi quiere más a Kira más que a mí… entonces tú me quieres más que a Kira?

Kagome abrazó a Satoshi y le lanzó a Inuyasha una mirada fulminante.

-Mi amor. Yo no puedo querer a ninguno más que al otro… Kira y tú son mis bebés y los amo de igual manera.

-Entonces yo no soy bebé de papi?

Inuyasha se acercó con la bebita en brazos y se la pasó a Kagome, entonces él abrazó a Satoshi.

-También eres mi bebé… y te quiero igual que a Kira… me asusté cuando te vi en la cuna, es todo… qué era lo que querías?

-Como mami me besa para que deje de llorar, yo quería besarla…

Inuyasha sonrió y lo abrazó con fuerza. Lo besó en la cabeza.

-Quieres darle un beso a tu hermanita?

Inuyasha se sentó al lado de Kagome.

-Dáselo.

Satoshi la besó y acarició su cabeza.

-Te quiero Kira…

Kagome e Inuyasha sonrieron y besaron a Satoshi a la vez.

………………………

Aki y Kohaku estaban llegando a Egipto. Le había tomado 6 horas a Aki para quitarse los anillos.

-Aki…

-No me los quiero quitar…

-Amor, sólo será por unos días…

-Sólo hasta la noche… le dije a papá que nos casaríamos hoy.

Al bajar del avión, Aki se colocó un manto sobre la cabeza y se tapó la cara.

-Y eso? Creí que Egipto era un poco más liberal.

-Y lo es. Aquí puedo usar esta ropa, siempre y cuando no muestre mi vientre ni mis piernas…

-Tenshi, ni yo te dejaría salir a la calle así.

-Espero que recuerdes todo lo que te enseñé del corán.

-Al fin y al cabo vienen siendo las mismas leyes.

-Kohaku! Eso lo consideran blasfemia!

-Lo siento… mejor me limito a lo que me dijiste…

-Por favor… ya vi a mi padre. No me puedes tomar de la mano ni podemos besarnos en público. Siempre estaré con una dama de compañía que cuidará que mi virginidad esté intacta hasta la boda.

Kohaku rió.

-El que hayas sido mía no cuenta? Es decir… a fin de cuentas…

-No. Sería pecado, "harâm" y me exiliarían de la familia…

-Y sabiendo todo esto tú…

-Y quién te ha dicho que el corazón enamorado deja que reine la razón?

Aki corrió los últimos pasos hacia su padre y lo abrazó.

-Papá!

-Aki! Cómo estás!

-Feliz!

Kohaku llegó a su encuentro y de inmediato uno de los sirvientes de Cyrus tomó las maletas.

-Salâmaleicom!

-Maleicomsalâ.

Una vez en la casa, Aki tomó su antigua habitación y sonrió al ver cuál era la habitación de Kohaku. Abby los saludó con un fuerte abrazo a ambos.

-La verdad es que no pensé que se casarían… mucho menos que vendrían aquí.

En voz baja les comentó que la habitación más apartada había sido designada como la matrimonial. Aquél comentario hizo que Aki se sonrojara de inmediato. El padre de Kohaku lo invitó a conocer a los ancianos mientras empezaría a prepararse para la ceremonia. Más tarde se le pidió a Aki que entregara el certificado de virginidad.

-Bien… ahora será confirmado.

-Eh?

-Esto fue hecho en Japón. Y ayer. Debe ser confirmado.

-Bien, pero sólo mi madre y Abby, nadie más.

-Está decidido.

Las mujeres subieron a una habitación y Cyrus ordenó a Kohaku esperar en la suya.

-Sabes que si mi hija no es virgen te verás en serios problemas?

-Y-yo?

-Por supuesto. Eres el único que me ha desafiado. Y nadie desafía por un amor que nunca ha sido consumado. Es como apostar a un caballo ciego.

-Si está tan seguro que su hija no es pura, entonces para qué todo esto? Si duda de la integridad de su hija, para qué todo esto? Procure que su hija no se entere que usted duda de ella. De mi parte nunca lo sabrá, que no lo delaten sus actos.

Kohaku le dio una palmada en el hombro y se dirigió a su habitación. En la de Aki se desarrollaba otro cuadro completamente diferente.

-Mamá, Abby, por qué me tienen que revisar? Si ya tengo el certificado?

-Aki, si eres virgen, qué es lo que te…

-Mamá… no soy virgen…

-Qué! Quién fue? Kohaku lo sabe?

-Claro que lo sabe…

-Por Alá, Aki! Quién tomó tu virginidad?

-Kohaku…

-Entonces tu padre tenía razón…

-Qué! Mamá, Kohaku y yo estamos casados… él decidió hacer esto para evitarme problemas.

-Están casados?

-Sí, mamá… Kohaku es y será el único hombre en mi vida. Pero es porque ya estamos casados…

-Hace cuánto se casaron?

-Dos días.

-Y qué harás? Aki, la muestra…

-Kohaku está dispuesto a hacerlo…

Salieron de la habitación y toda la familia estaba reunida. Kohaku entró de último y vio a Aki a los ojos.

-Y bien… Hoshiko…

-Abby y yo examinamos a Aki y… es virgen.

-Bien entonces… que empiecen las celebraciones!

Entre cantos y bailes, Kohaku pudo apartarse un poco con Aki.

-Aki…

-La ceremonia será esta noche…

Kohaku la besó en las manos.

-Tengo una sorpresa para tí.

-Sí? Qué es?

-Ah-ah, esta noche…

-Tenshi…

El día avanzaba. Pronto la noche cayó y la ceremonia se llevó a cabo. Habían comido, bailado, todos reían. Kohaku se acercó a su ahora esposa.

-Tenshi, son las 2 de la mañana… estoy cansado…

-Quieres subir? Ellos seguirán festejando hasta que se cansen. Son 4 días de fiesta.

Lograron escabullirse entre los presentes hasta la habitación. Allí entre risas de complicidad, miradas lujuriosas, besos apasionados y suaves caricias, Kohaku la desvistió, cayeron sobre la cama y allí. Aki rompió el beso. Y con una sonrisa más sensual de la que usualmente le regalaba, haló unos pañuelos de seda de debajo de las almohadas.

Kohaku, idiotizado por el aroma, un poco de alcohol y la sensual figura sobre él, se dejó amarrar sin objeción alguna. Aki le había atado las manos a los postes de la cama. Le mostró dos espadas doradas.

-Acaso me harás picadillo?

-Quizás sí… pero no con las espadas…

Aki colocó las espadas sobre su pecho y con leves movimientos de su cuerpo, el filo de las espadas comenzaron a rozar su piel. Kohaku estaba idiotizado y no sabía dónde exactamente fijar sus ojos. Vagaban desde sus caderas, senos. Sentía que la piel bajo su cintura iba a explotar.

-Aki!

Aki rió e hizo las espadas a un lado. Aún atado vio como Aki le quitaba el pantalón y "jugaba con él". Acercó sus labios y lo besó. Kohaku parecía una bestia enjaulada. Aún estaba atado y Aki lo estaba volviendo loco. Nunca se había atrevido a algo así.

-A-aki… Aki…

Kohaku estaba conociendo su límite.

-AKI!

Kohaku no pudo contenerse un segundo más. Aki sonrió delineando sus labios con su lengua. Tomó un poco de champaña y derramó el resto sobre el pecho de Kohaku. Sabía que aún estaba erecto, pero quería "jugar". Acarició su cuerpo con su lengua recorriendo cada cauce que creó el champaña sobre su musculatura. Todo su cuerpo estaba tenso y cada músculo sobresalía bajo su piel. Entonces Aki decidió soltarlo.

Él inmediatamente la abrazó y le quitó lo que le quedaba de ropa de un tirón y la dejó de espaldas sobre la cama. La lujuria bailaba con un brillo oculto en sus ojos.

-Ahora me toca a mí…

-Qué! A-hh!

Kohaku saboreaba sus senos mientras con una mano acariciaba aquella guarida que quería morar eternamente. Con su lengua recorrió su cuerpo y la besó en aquél lugar, húmedo y caliente, haciendo que ella arqueara su espalda y tratara de ahogar un grito.

-Kohaku!

Aki se aferró a su cuello con tanta fuerza que lo rasgó con sus uñas.

-Amor… así no…

Kohaku se deslizó sobre ella y la besó apasionadamente. La acarició con los pañuelo de seda que hasta hace poco habían sido sus restrictores y la ató.

-Aún no quiero ser picadillo…

Lentamente bajó sus manos y separó sus piernas. Encontraba aquel sabor tan dulce que le parecía imposible dejarlo. Aquella imposibilidad de moverse con libertad, con las manos atadas y Kohaku presionando sus piernas una aparte de la otra.

-Koh-K-Koh… KOHAKU U U!

Kohaku sonrió y pensaba hacerlo otra vez hasta que la piel bajo su cintura le recordó su condición. Se deslizó sobre ella rozando su miembro con su intimidad, esperando que cesaran las convulsiones. Entre apasionados besos y ardientes caricias, desató sus manos que corrieron a encontrarse con su rostro, enredarse en su pelo y aferrarse a su espalda. Con sus piernas rodeó su cintura y lo hizo entrar en ella. Él, al principio hizo un poco de resistencia, sabía que estaba muy sensible, pero la fuerza que hizo ella con sus piernas, lo hizo entrar con fuerza.

-KOHAKU!

Kohaku no se movió. La besó con ternura.

-Amor… Aki…

Aki sonrió. Kohaku besó sus ojos y bebió las lágrimas que nacían en ellos.

-Debes tener calma, amor…

-Ya estoy bien…

Kohaku comenzó a moverse lentamente, pero no pudo controlarse al escucharla.

-Más!

Fue aumentando la profundidad y la rapidez de sus penetraciones, perdiéndose dentro de ella incontables veces. Los besos eran largos y apasionados. Ella había logrado quedar sobre él. Lo mantenía de espaldas al colchón. Entre largos suspiros y acallados gemidos logró decir unas palabras.

-Si…sih- no… te cal-mmas…. Te ataréhh… Ah!

Kohaku se aferró a las sábanas, cerrando sus puños. Aki sonrió y comenzó a hacer los mismos movimientos que hizo al danzar con las espadas.

-AKI!

El desierto se fundía en el horizonte con el anaranjado del cielo que mostraba el rostro de un nuevo día. Kohaku se perdía en el interior de su esposa.

-K-Koh…KOHAKU!

-TE AMO!

Kohaku colapsó sobre su esposa con todo su peso. La abrazó con fuerza renuente a abandonar su interior. La besaba apasionadamente y al salir de ella, lo mordió en el labio inferior. Sonrieron y en brazos del otro se entregaron a un sueño que repondría sus energías.

Despertaron al escuchar a alguien tocar la puerta. Sonrieron.

-Oh! Kami! La sábana! Debo entregar la sábana!

-No te preocupes, amor, sólo haz lo que planeabas…

Kohaku la besó en los labios. Aki se calmó un poco y alcanzó una bata, hizo las sábanas a un lado para levantarse. Kohaku estaba sentado en la cama.

-AKI!

-Qué! No me grites…

-Aki, te hice daño? Te lastimé?

-Claro que no, mi amor…

Kohaku le señaló la sábana, había una mancha de sangre. Aki sonrió, pero Kohaku estaba muy preocupado. Ella se acercó y lo abrazó por la espalda.

-Fui un bruto…

-No, mi amor… estoy bien… es la verdad. No me hiciste nada… Sólo llevarme al cielo y devolverme… varias veces… Amor… estoy bien…

Aki le entregó la sábana a la joven que esperaba pacientemente en la puerta. Al cerrarla y dar la vuelta se encontró con Kohaku que la abrazó y escondió su rostro en su cuello.

-Me perdonas?

-Kohaku… mi amor… estoy bien… sabes? Quiero que mi fuerte, atractivo y sexy esposo me acompañe en un rico baño…

Estaban en la tina. Aki acariciaba el rostro de Kohaku con sus manos mojadas.

-Te había dicho que adoro tus pecas?

-Mis pecas?

-Sí… son preciosas… y te resaltan los ojos…

-Tenshi… nunca hablamos de tener hijos…

-Qué… no… tienes razón… nunca hablamos de eso…

-Y bien… Quieres?

-Bebés? Claro que sí, mi amor! Quiero que se parezcan a ti y que tengan tus pecas… y tus ojos y tu sonrisa…

Kohaku sonrió.

-Justo como esa…

-Sí? Y qué hay de mí? Yo quiero una flor del desierto para consentir… que parezca un ángel, como su madre…

-Vamos a tener muchos bebés?

-Todos los que quieras…

-Pero… me gustaría esperar un poco… es decir, somos jóvenes amor… un par de años no nos hace daño… Ko-Kohaku? Por qué me miras así?

La mirada de Kohaku brillaba.

-Mejor para mí si esperamos. Así podremos viajar a todos los sitios que quiero conocer…

-Y qué sitios son esos?

-Todo el mundo… amor, crees que podríamos ir a las pirámides?

-Claro que sí, cariño, quieres salir mañana? Además, un viaje a Egipto no estaría completo sin las pirámides…

-Por qué presiento que sabes más de lo que aparentas?

-Cuando vivía aquí tenía un trabajo de medio tiempo de guía turístico… me echas agua en la cabeza?

Kohaku alcanzó un pequeño envase y derramó el agua con aroma a hierbas frescas sobre ella. Examinó su rostro mientras el agua caía creando cauces que morían en su mentón. Cuando al fin aquel chorro se había convertido en gotas, las vio caer una a una. La mayoría en el agua y sólo unas pocas en su pecho. Quiso cazar la última gota antes de que se encontrara con el resto y la besó en el pecho. Al saborear nuevamente la piel de su esposa, no se pudo contener y continuó disfrutando de aquella dulzura, hasta que se encontró con sus senos.

-K-Koh…

Aki sintió a su esposo rozarla, tenso, pulsante, sediento por ella.

…………………………

Sesshoumaru estaba en su oficina, acababa de salir de una reunión y estaba de evidente mal humor. Había ordenado que absolutamente nadie entrara en su oficina. Rin había decidido darle una sorpresa, pero la secretaria no la dejaba entrar.

-Por favor, déjeme avisarle… el señor esta de muy mal humor…

-Con más, razón, Ari, no le digas nada.

-E-es que…

-Si le avisas me enfadaré contigo.

-Y si me despide?

-No lo hará… verdad que no le avisarás? Así me gusta! Eres un amor!

Rin se apresuró por el pasillo, Ari sólo la vio alejarse y volvió a su trabajo. Rin entró en la oficina de Sesshoumaru. Estaba apretando una pelotita de goma que ella misma le había regalado.

-Mi amor…

-Rin!

La pelotita se resbaló de su mano y salió disparada.

-Cuidado!

Rin atrapó la pelotita a escasos centímetros de su rostro. Se acercó a él y dejando la pelotita sobre el escritorio, lo besó.

-Tienes un mal día?

-Tengo malas noticias…

-Qué pasa?

-Tengo que ir a Nagoya…

-Pero mi amor, si acabas de llegar…

-Sí? Bueno yo tampoco me quiero ir… serán unos días… una semana cuando mucho…

-Pero…

-Me harías un favor si te vas a la casa…

-Qué?

-Rin, por favor…

-Escúchame bien, tus problemas de oficina no los descargarás en mí…

-Rin, dónde te crees que estás? Estás en mí oficina!

-No me levantes la voz. Sabes algo? Tienes razón, no sé qué rayos busco en tu oficina…

Rin tomó sus cosas y se dirigió a la puerta.

-NO!

-Ahora qué?

-Perdóname…

Sesshoumaru la alcanzó y la tomó por los hombros.

-No era mi intención… cariño… lo siento…

Sesshoumaru la giró para que estuviera frente a él. Ella le sonrió y lo besó.

-Hay algo que me quieras decir?

-Nada, sólo vine a verte y saber si puedes almorzar conmigo?

-Sí… a dónde quieres ir?

-Iremos donde Kagome…

-Kagome está cocinando?

-No, yo lo hice…

-Te quiero, preciosa.

-Yo también te quiero, mi amor…

Sesshoumaru la besó con cariño y ternura. Se sentó en su silla y ella en sus piernas y se entregaron a apasionados besos. Sesshoumaru pasó sus manos por sus piernas y hasta poco más arriba de la rodilla. Donde se encontró con la falda, deslizó sus dedos por debajo de la falda y sonrió al escucharla suspirar.

-Seh-Sessh…

-Sh-h…

Continuaron con un besó aún más profundo. Sesshoumaru llegó a acariciar el algodón. Justo en ese momento sonó el teléfono. Sesshoumaru hundió su rostro en el cuello de Rin.

-Olvidé que estaba esperando una llamada… preciosa…

-Nos vemos más tarde…

-No. Espera… me iré contigo.

-Amor… voy a casa de Kagome…

-Lo sé…

Sesshoumaru la besó en la mejilla y contestó la llamada. Rin se iba a levantar, pero él no la dejó, sujetándola firme por la cintura. Una vez que Sesshoumaru terminó la larga y aburrida llamada, la abrazó con fuerza.

-Mi amor!

-Tendré que ir… no puedo evitarlo…

-Cuándo te vas?

-Mañana…

-Pero… Sesshoumaru!

-Rin, lo sé! Te prometo que te compensaré cuando vuelva…

-No quiero que me vengas regalando joyas ni nada por el estilo…

-No? Pero… preciosa…

-Mi amor… yo daría lo que fuera por estar contigo…

-Entonces ven conmigo…

-Eso no puedo hacerlo.

-Por qué no?

Rin lo besó.

-Porque aunque te amo… tengo mucho trabajo y no lo puedo dejar así por así…

-Pero te has ido conmigo antes…

-Porque coincidían con mis días libres. Lo siento, mi amor…

-Cuándo te toca?

-Hm… pues los cambie todos para cuando nos casemos… ya no tengo días libres hasta entonces…

-Y… cuántos días tendremos de luna de miel?

Sesshoumaru le dijo esto al oído mientras mordisqueaba su oreja de forma juguetona.

-S-Sessh… unos 15 días…

-Qué! Pero si es tan poco tiempo!

Rin rió y se puso de pie.

-Pues mejor nos vamos… tengo hambre y no es de ti…

Sesshoumaru tomó sus llaves y apagó su computador, se puso de pie y abrazó a Rin por la cintura.

-Vamos… quiero ver a mis sobrinos!

…………………………

Kohaku abrazaba a Aki durante la travesía en camello a través del vasto desierto.

-Mi amor… suéltame un poco… me estás apretando mucho…

-Alguna vez te dije que le tengo un poco de miedo a las alturas?

-Es muy raro que un camello se caiga…

-Te aseguro que uno o dos besos me podrían quitar el miedo…

Aki rió.

-Cuando nos detengamos…

-Sabes? No hay nadie en millas a la redonda… qué tal si nos detenemos aquí y…

-Tentador, pero peligroso.

-Porqué?

-Ves esas palmeras? Si no llegamos para el medio día, te ahogarás del calor.

-Yo? Y por qué tú no?

-Estoy acostumbrada. Pero tú te deshidratarás y apuesto lo que quieras a que ya te tomaste más de la mitad de tu agua.

-Pues sí… hace calor…

Aki volvió a reír divertida.

-No te preocupes, cariño… pasaremos la noche en una tienda…

Kohaku le susurró al oído que una de sus fantasías era hacer el amor en la arena. Aki rió y pasó sus manos sobre las suyas. Y con las mejillas coloradas le confesó que era la suya también.

…………………

Miroku llegó a su casa y entró en la habitación, donde sabía que encontraría a Sango. Ella se divertía con los bebés. Se sentó a su lado y la besó como saludo.

-Hola, mi amor… cómo estás?

-Feliz de estar en casa… Cómo estás tú?

-Feliz de verte. Adivina qué…

-Qué?

-Esta tarde, cuando me llamaste, puse el altavoz y Jiro te reconoció…

-Sí?

Miroku cargó al niño que sonrió al verlo.

-Sí me reconoce! Ya sabes quién es tu papi? Verdad? Sí!

-Taro también…

Miroku sonrió y los acomodo como los tenía Sango. Uno al lado del otro y los llenó de besos.

-Son preciosos, como su bella madre…

Sango sonrió y lo besó en la mejilla, luego se acostó al lado de los niños.

-Mi querida Sango, si quieres me quedo con los niños y tú duermes un buen rato…

-No… quiero estar contigo también…

Miroku sonrió y la besó.

-Dudo mucho que quieran dormir a esta hora…

-Ya no quieren dormir a ninguna hora… ni de día ni de noche! Mejor aprovecho y me doy un baño… no lo hago desde esta mañana…

-No han dormido hoy?

-Ni un segundo! Ya vengo, amor…

Miroku se quedó con los niños mientras Sango se daba un largo y merecido baño. Al salir se sentía fresca como una lechuga y no pudo hacer otra cosa más que reír al ver la escena frente a ella. Miroku estaba rendido rodeando a los niños con sus brazos de manera que no se podían mover. Sango lo besó en la mejilla y llevó a los niños a sus respectivas cunas. Volvió con Miroku que estaba despierto.

-Te ves… hermosa…

-Estás cansado?

-Pero no muerto, qué hacías?

-Pues mientras tomabas una siesta, yo alimenté y dormí a tus hijos…

Sango se había sentado sobre Miroku, con una pierna a cada costado de su esposo.

-Amor…

Sango sonrió y se recostó sobre él para besarlo. Sus besos eran apasionados y sus caricias candentes, Miroku recorrió sus piernas y comenzó a subir el vestido cuando escucharon un llanto.

-Taro…

Los dos dijeron a la vez y sonrieron. Sango se recostó unos segundos en su pecho y luego fue por el niño. Volvió con él sin éxito al tratar de calmar su llanto.

-No quiero que despierte a Jiro.

Miroku lo cargó y en pocos minutos el niño estaba casi dormido nuevamente.

-Ves? Y decías que no te quería…

Miroku sonrió.

-No me quiere… porque no deja que yo me divierta con su mami…

-Miroku! Eres un pervertido!

……………………

Sesshoumaru había tenido que volver a la oficina después del almuerzo en la casa de Kagome e Inuyasha. Al volver a la casa se encontró que todo estaba apagado y sólo unas velas que marcaban el camino a su habitación. Al subir las escaleras se encontró con varias prendas que reconoció Rin usaba en la mañana y sonrió. Al llegar a la habitación, Rin voló a sus brazos tomándolo desprevenido y haciendo que perdiera el equilibrio.

-Amor! R-Rin…

Rin lo besaba bebiendo sus energías a la vez que con increíble agilidad lo desvestía. Llegó a sus pantalones y no pudo evitar comentar acerca de la dureza que sentía.

-Qué es eso un tubo, o simplemente estás feliz de verme?

-Es un arma, y sí estoy feliz de verte.

Rin se apartó y Sesshoumaru se sacó el arma y la dejó sobre el estante. Era una mágnum 9mm.

-Para qué tienes eso?

-Pues me tengo que ir en la madrugada y me voy solo. Así que decidí traerla.

Rin se acostó en la cama.

-Preciosa…

-No la quiero en mi habitación, sácala de aquí.

-Le tienes miedo a una pistola? Si tiene el seguro…

-No le tengo miedo. Pero no quiero tener eso cerca, llévalo al estudio.

-Preciosa, sé que sufriste a causa de una pero…

-Lejos de mi experiencia personal, no me gustan las armas de fuego. Y no dormiré en la misma habitación en que esté una. Te quedó claro? Saca esa maldita cosa de mí habitación.

-Te estás extralimitando.

-Me estoy extralimitando? Sabes cuántas balas saco de un cuerpo al día? Sabes cuántas de todas esas son a niños? Sabes cuántos de esos fueron accidentales? Nunca me han gustado y ahora me gustan menos... Sesshoumaru, no quiero discutir contigo… sólo saca esa cosa de aquí y ven a hacerme el amor…

Sesshoumaru llevó el arma al estudio. Al volver, la besó en la mejilla y se acostó a su lado.

-Mi amor… me perdonas? No quería discutir contigo…

-Está bien.

Rin se inclinó sobre él y le llenó el rostro de besos.

-Sesshoumaru…

Sesshoumaru hacía su mejor esfuerzo para contenerse. Rin le hablaba en un tono consentido, como si fuera una niña que hizo algo malo.

-Sessh! Quiero hacer el amor!

-Tus deseos son órdenes, princesa!

Sesshoumaru la tomó por la cintura a la vez que la hacía quedar debajo de él. Ambos reían divertidos.

……………………

Kohaku veía divertido cómo su mujer hacía todo lo posible para no gritar, sabiendo que lo único que los separaba de todos era la fina tela de la tienda en la que dormían. Aquella posibilidad de que los encontraran haciendo el amor, los excitaba a sobre manera. Se perdía en su interior una y otra vez mientras la besaba apasionadamente para evitar sus gritos. Ella se aferraba a su espalda mientras sentía el inminente orgasmo apropiarse de su cuerpo. La repentina rigidez de su marido fue el detonante para dejarse llevar a sentir aquella placentera sacudida que recorría todo su cuerpo y se asentaba por etapas.

-A-Aki… Teh… amo…

Aki sonrió al verlo con la respiración tan entrecortada, ella no se diferenciaba mucho de él. "Te amo". Le dijo en un susurro mientras acariciaba su pelo y él descansaba en su pecho, aún dentro de ella.

…………………

N/A: Qué tal? Me disculpan si ya no les respondo sus reviews, pero está esta nueva regla y… más vale prevenir que lamentar. La verdad es que como dije en Onegai Teacher, ustedes son mis musas. A veces hasta me olvido de escribir aunque se lo que pondré y lo recuerdo cuando leo algún review. Veo que tengo nuevas lectoras que han hecho de todo por ponerse al día, espero sus reviews! Aún estoy escribiendo el próximo cap. Je j eje…. Veremos qué se me ocurre! Ji ji ji! Por lo pronto, no les prometo nada para la próxima semana como intento hacerlo, pues estoy en época de exámenes y… jeje… tengo la soga al cuello… demasiado material!

Espero que les guste este cap!

Besos

Mizuho!