Capítulo 35

Un Trago Amargo

Miroku redujo la velocidad al llegar a las cercanías del templo de su familia, continuó hasta detenerse.

-Sango…

Sango tomó su mano y la apretó.

-Amor, qué es lo que tanto te preocupa?

-Que resultes herida…

-Miroku, más que por mí, preocúpate por tus hijos. Yo estaré bien…

-Quiero que en todo momento recuerdes que te amo.

-Te amo, mi amor…

Sango lo besó con ternura y le sonrió. Vio el asiento trasero y comprobó que los niños estuvieran bien.

-Están dormidos…

Miroku puso el auto en marcha y volvió a tomar el camino. Mientras entraban en los terrenos del templo, Miroku vio a Sango.

-Si te sientes incómoda, sólo dímelo y nos vamos de aquí.

-Miroku…

-Kami sabe que haré lo posible por tener una familia… pero no a expensas tuya.

Al detenerse frente a la casa, salieron varias personas, un anciano, un hombre un poco más joven, pero mayor y una mujer un poco más joven que el hombre.

-Éllos son mi abuelo y mis padres…

Miroku bajó del auto y una joven de unos 20 años corrió a sus brazos antes de que él pudiera pronunciar palabra.

-Karin!

Sango bajó y observó la escena. Miroku abrazó a la joven conla misma intensidad con que ella lo abrazaba. Y adivinó que sería su hermana menor. Miroku le había hablado muy poco de su familia. Sólo le decía que se había ido de aquella casa en términos de pocos amigos.

-Ba-ka onii-chan! Te he extrañado tanto!

-Yo también te he extrañado…

Tanto el viejo como los padres de Miroku no se movían ni hablaban. Todo aquello fue interrumpido por el llanto de Jiro. Sango se apresuró a cargarlo y calmarlo.

-Ese niño…

-Es mi hijo… Jiro… tu sobrino…

Karin se iba a acercar a Sango, pero entonces el anciano habló.

-Karin! Entra en la casa!

Karin no tuvo más opción que obedecer. Taro había despertado y Miroku lo cargó. Había un silencio incómodo entre todos.

-Sango, estás bien?

-Sí… pero tengo que darles de comer o se pondrán insoportables…

Miroku se acercó a ellos, Sango lo siguió.

-Qué es lo que quieres Miroku? No habías dicho que nunca volverías?

-Dije eso cuando era soltero, irresponsable y no tenía hijos… Dije eso 8 años atrás…

Miroku sentía el corazón oprimido. Su familia no daba pista de dar su brazo a torcer. Jiro comenzó a llorar. Sango le dijo algo en voz baja y se alejó con el niño.

-Calma, mi amor… en un rato te daré tu leche…

Jiro no paraba de llorar.

-Por favor, Jiro…

Sango hacía todo lo posible para calmar a su hijo. Sintió una mano en su hombro y giró. Era la madre de Miroku.

-Hiroko-sama!

-Calma, niña… éstos hombres son tercos, pero no son de piedra…

Jiro aún lloraba.

-Puedo?

La mujer extendió los brazos hacia el niño. Sango sonrió y le pasó el niño.

-Es hermoso… se parece mucho a ti…

-Más a mi padre y mi hermano…

-Son gemelos?

-Mellizos. Este es Jiro. Miroku tiene a Taro…

-A quién se parece Taro?

-A Miroku… tenemos una fotografía de Miroku bebé y son idénticos.

-Y mi hijo no piensa hacerse responsable?

-Disculpe, pero no sé de qué habla… Miroku no ha dejado a sus hijos solos ni un instante… es excelente como padre y como esposo… Hiroko-sama, Miroku y yo no nos casamos porque yo haya quedado embarazada. Quedé embarazada mucho después de estar comprometidos…

Jiro volvió a llorar, al no poder calmarlo Sango lo tomó nuevamente. Vio a Miroku que trataba con dificultad, calmar a Taro.

-Tienen hambre…

Hiroko se encaminó hacia la casa, indicándole a Sango que la siguiera. Sango sacó del auto un bulto y la siguió.

-Hiroko, qué haces?

-Ni ella, ni los niños tiene que ver con lo que Miroku hizo 8 años atrás…

-No importa…

-Son tus nietos, Saikotsu.

Hiroko tomó a Taro de los brazos de Miroku. Entraron en la casa.

-Mamá…

-Karin, deja que Sango lleve a los niños a tu habitación…

-Sí, por aquí…

Llegaron a la habitación.

-Puedo cargarlo?

-Claro que sí!

Sango le pasó a Jiro. Y Preparó las mezclas. Le pasó una botella a Karin y una Hiroko. Los niños se callaron al instante.

-Sí que tenían hombre!

-Por lo general son callados…

Sango sonrió.

-Sango-san…

-Dime Sango, por favor…

-Sango… éste es Jiro?

-Sí…

-Se parece mucho a ti… de Miroku no tiene nada!

-Taro se parece más a Miroku.

-Y qué hizo Miroku cuando lo supo? Me imagino que se aterró…

-Karin!

-Gomen!

Sango rió.

-No hay problema… la verdad es que estaba muy feliz. Claro que todo fue una sorpresa… pero Miroku se emocionó tanto que adelantó la boda, quería casarse al día siguiente…

-Cómo se casaron?

-Fue una sorpresa… Miroku lo planeó todo con nuestros amigos y me dijo que iríamos a una cena de gala. Cuando llegamos, todo estaba listo, tenían hasta el vestido… fue… perfecto…

-Y la luna de miel? Se quedaron en Japón?

-Karin!

-Déjela que pregunte, Hiroko-sama…

-Es que estos niños…

-Lo sé, tengo un hermano menor… hace poco más de un mes se casó… De luna de miel, Miroku me regaló un viaje a Roma…

-Vaya! Cómo pintas a mi hermano parece un príncipe!

-Es un príncipe!...

Las mujeres reían cuando Miroku abrió la puerta.

-Sango, nos vamos…

-Eh!

-No voy a soportar un minuto más. Mírenlos bien. Por que si yo morí 8 años atrás, mis hijos no existen para ustedes.

-Miroku, déjame hablar con ellos…

-No!

-Miroku, es demasiado tarde. No podemos pasarnos la noche en la carretera.

-Podemos y lo haremos. Conduciré toda la noche si es necesario…

-Piensa en tus hijos…

Miroku se detuvo en seco.

-Créeme, que es por mis hijos que lo hago…

El silencio reinó en la habitación. El anciano le pidió a Sango que hablara con él. Sango aceptó y antes de salir, besó a Miroku en la mejilla.

-Necesitas calmarte, mi amor.

Sango salió y el anciano la guió a una oficina, allí esperaba el padre de Miroku. Invitaron a Sango a tomar asiento.

-Houshi-sama…

-Qué te hace pensar que 8 años después, Miroku puede venir a esta casa?

-Disculpe?

-Si lo hace por ti, qué interés tienes en que sea bienvenido en esta casa?

-Le soy sincera? Absolutamente ninguno. En lo que a mí concierne, pueden decidir lo que quieran, es su familia. Pero… piense en su hijo… esto… viajar 6 horas en carretera… lo hice por él. Lo hice porque a él le molesta y no lo deja dormir el hecho de que sus hijos conozcan como tías a sus madrinas… que no tengan abuelos, porque mis padres sí están muertos… saben algo? No sé bien qué pasó hacen 8 años… pero sí estoy segura de que ustedes, no se merecen lo que Miroku está haciendo…

Sango apretó las manos y se calmó.

-Me extralimité… Houshi-sama, a mí no me interesa lo que hagan o dejen de hacer… no me afecta a mí, ni a mis hijos… pero sí a mi esposo…

-Porqué el padre de esos niños no los declaró?

-Qué! Miroku es el padre de mis hijos! Kami, si hubieran contestado al menos una vez de las veces que Miroku llamó, sabrían la verdad!

-Cuál es esa verdad?

-Saben? Cuando me embaracé, Miroku estaba feliz y lo próximo que hizo fue preocuparse porque su hijo, en ese momento no sabíamos que eran dos, se preocupó por que su hijo nacería en medio de una disputa familiar y me prometió resolverlo. Se enorgulleció de su herencia genética, al saber que eran dos. Y no les puedo describir lo que sintió al saber que Taro, el primogénito, como su nombre lo indica, es varón. Que tiene un primogénito al cual enseñar sus doctrinas tal y como a él…

-Eso no…

-Sí, ya sé, no es el punto. Pero si mis hijos no son el punto, entonces yo sólo estoy aquí para apoyar a mi esposo. Únicamente para eso. Con su permiso, dado que ni yo ni mis hijos somos bienvenidos, lo más prudente será salir de aquí lo más pronto posible…

Sango se puso de pie y estaba apunto de salir.

-Espera… si de verdad no tienes ningún interés… por qué lo defiendes?

-Porque lo amo. Es mi esposo y lo amo.

Miroku entró en ese mismo instante.

-Sango!

-Qué pasa?

-J-Jiro tiene una calentura.

Sango no dijo más y fue a buscar a sus hijos. Entró en la habitación de Karin y tomó a su hijo en brazos.

-Qué pasó?

-No sabemos… fue algo repentino… comenzó a llorar y le subió la temperatura.

-Miroku, en el bolsillo de la derecha está el termómetro. Pásamelo.

Sango le puso el termómetro.

-Kami! 38.5! Llama a Rin…

Miroku sacó su celular y llamó a Rin. Le explicó lo que pasaba.

-Quiere hablar contigo…

Sango tomó el celular.

-Bueno? … sí, 38.5…

-Tienes medicamentos contigo, verdad?

-Sí…

-Qué dosis indica?

-5 mililitros… para menores de 6 meses…

-Sí, pero… ese tiene gotero?

-Sí. Bien, dale la mitad del gotero y dale un baño en agua tibia. No le mojes la cabeza. Si en dos horas no baja la temperatura, me llamas.

-Bien, lo haré…

-Y Taro? Está bien?

-Sí, hasta está dormido.

-Estará bien, lo más seguro es por la vacuna.

-Es cierto. Gracias, Rin…

-No hay de qué…

Cerraron la llamada.

-Hiroko-sama, necesito agua caliente…

-Siempre hay…

-Puedo usar este baño?

-Sí, claro…

Sango le dio la medicina al niño y lo desvistió. Miroku la ayudó a pesar de los nervios. Sólo recordaba al momento en que nació. Era tan pequeño que tenía miedo de hacerle daño al cargarlo. Como estaba todo morado cuando Rin lo sacó y que no lloró. Sintió que debía exteriorzar su temor.

-Sango, tengo miedo…

-Va a estar bien… parece que es por la vacuna… esto es para que no le suba más… levántalo…

Miroku lo sacó del agua y Sango lo envolvió en la toalla. El niño le sonrió a Miroku y él sonrió un poco más aliviado. Lo besó en la cabeza.

-Te amo, pequeño… no vuelvas a asustarme así… Está más fresco…

-Habrá algún hotel cerca? Los niños necesitan descansar…

-No irán a ninguna parte.

Tanto Sango como Miroku voltearon a ver al anciano.

-Si no soy bienvenido en esta casa, mi familia tampoco lo es…

-No seas terco, muchacho, tus hijos están primero...

Miroku vio a su hijo en brazos y sabía bien que era un riesgo. Aceptó quedarse. Les facilitaron su antigua habitación, una vez que se vieron sólos, Sango acomodó a Taro para que siguiera durmiendo y a Jiro que se acababa de dormir, a su lado.

-Sango, perdóname…

Miroku estaba sentado en la cama, con la mirada fija al piso. Sango se sentó a su lado y lo besó en la mejilla.

-Qué pasa, amor?

Miroku se dejó recostar en su regazo. Ella acarició su pelo.

-No debí hacerlo, ni tú ni los niños se merecen esto… Debí dejar las cosas como estaban…

-Amor, qué pasó? Por qué te fuiste?

-Sólo tenía 20 años… me estaban obligando a casarme con una muchacha… Koharu… creo que apenas había cumplido los 18 años… Como me rehusé hasta el último minuto, me expulsaron de la casa, familia… en qué rayos pensaba cuando te traje aquí?

-Está bien… tenías que darle un cierre, lástima que no fue el que esperabas…

-Es que te arrastré…

-Miroku… eres mi esposo… el mejor esposo del mundo. Y como padre, te aseguro desde ahora que no puedo pedir absolutamente nada más… lo mejor que puedo hacer por ti es apoyarte y estar ahí para ti, como tú para mí…

Miroku la abrazó con fuerza y se refugió en su vientre.

-Perdóname!

Miroku se sentía culpable de la repentina enfermedad de Jiro. Era la verdadera razón de sus disculpas. Sango se acomodó a su lado aún acariciando su pelo. Miroku se pasó toda la noche despierto, cuidando que los niños estuvieran bien y que Sango descansara. Sango despertó en la madrugada y vio a Miroku despierto.

-Amor! Qué haces?

-Eh? Estoy bien…

-Cómo vas a estar bien? Si no has dormido… debes estar cansado… ven…

-No… los niños…

-Los niños están bien, ven a dormir…

-No…

-Miroku Houshi, o vienes a dormir en este instante, o mañana me voy con los niños. Sola!

Miroku vio a su mujer y supo que no era una broma. Se acostó en la cama y la abrazó.

-Bien, pero sólo por que tú lo dices...

Sango sonrió y lo besó con ternura.

-Mi amor…

…………………

Rin vio el reloj marcar las 3 de la mañana y se tapó la cara con la almohada. Se había pasado toda la noche llamando a Sesshoumaru y él no contestaba su celular ni llegaba a la casa.

3:30, no daba señales de vida. Rin estaba realmente preocupada. Escuchó la puerta principal.

-RIN! RIN! RIN!

Rin bajó las escaleras cerrando el lazo de la yukata.

-Qué es lo que pasa?

-PRECIOSA!

El olor a alcohol era impresionante. Sesshoumaru la quiso besar, pero ella se apartó.

-Estás borracho!

-SSHHH! Que… no se entere mi mujer! Se supone que no debo…!

-Muy tarde, ya se entero!

Rin volvió a acostarse. Sesshoumaru la siguió y se acostó sobre ella.

-Preciosa!

-Sesshoumaru, no! Quítate!

Rin trataba de quitárselo de encima y Sesshoumaru comenzó a tocarla.

-Que no!

Rin logró quitárselo de encima haciendo que cayera al piso. Se levantó y se fue a otra habitación. Estaba sentada en la cama de Satoshi abrazando su peluche, con el dorso de la mano se borró las lágrimas que intentaban rodar por su mejilla.

Eran cerca de las 9 de la mañana cuando Rin despertó, estaba en su cama. Toda la habitación estaba llena de flores. Al momento en que se sentó en la cama, Sesshoumaru entraba con una bandeja. Le llevaba el desayuno.

-Buenos días, preciosa…

Sesshoumaru dejó la bandeja a un lado y se acercó a Rin.

-Rin… lo que hice anoche estuvo mal… muy mal… debí llamarte en primer lugar…

-Llamarme? Acaso no recuerdas lo que trataste de hacer?

-Sí… y de verdad lo siento…

-Y te crees que un lo siento lo cura todo… estás muy equivocado!

-Rin, por favor… sé bien que no tengo ni una sola excusa que valga… pero no sé por dónde empezar! No sé…

-Eres un estúpido…

-Sí, lo soy… soy un estúpido al creer que de verdad me perdonarías… pero…

Sesshoumaru bajó la mirada. Recordó que era la segunda vez que trataba de forzarla.

-Me vas a dejar?

-Qué!

-Es la segunda vez que lo hago…

Rin se quedó inmóvil. No quería perdonarlo, se negaba a hacerlo. Sesshoumaru se notaba totalmente arrepentido.

-Qué manera de decirte que te amo! Forzarte a acostarte conmigo… no soy estúpido… soy un monstruo…

Sesshoumaru se puso de pie y se fue de la habitación. Rin lo siguió, lo encontró en el estudio, lo abrazó por la espalda, recostando su cabeza de su espalda.

-Rin…

-Si me prometes que nunca más volverás a tomar así…

-Te lo juro…

Sesshoumaru se dio la vuelta y la vio fijo a los ojos.

-Te lo prometo… mi amor… sólo dime, qué es lo que tengo que hacer… por favor…

Rin se refugió en su pecho y él la abrazó con fuerza, le llenó la cabeza de besitos.

-Te amo, Rin…

-Sessh!

Rin lo besó apasionadamente.

-Como me hagas algo así otra vez, te mato…

Sesshoumaru rió. Su preciosa estaba de vuelta. La apretó entre sus brazos y la llenó de besos.

…………………

Sango estaba amamantando a Taro cuando Miroku despertó. Sonrió y la besó en la mejilla.

-Hola, mi amor…

Miroku se levantó y fue al baño, al momento en que salió, Jiro despertó. Lo cargó y se sentó al lado de Sango.

-Está bien?

-Sí. Se despertó temprano y ya comió… son unos tragones…

Miroku lo vio sonreír y lo besó en la cabeza.

-Son perfectos… como su madre…

Miroku la besó con ternura.

-No necesito nada más…

Tocaron la puerta de la habitación. Miroku fue a atender, era Karin.

-Karin…

-Puedo hablar con ustedes?

-Es que ahora Sango está… espera… Sango, Karin quiere hablar con nosotros…

-Dile que pase, está bien.

Miroku la dejó entrar. Karin se quedó un rato en silencio y luego se decidió a hablar.

-Onii-chan… yo no quiero que te vuelvas a ir… no quiero que me vuelvas a dejar…

-Karin…

-Yo sé que el abuelo es un hueso difícil de roer… pero vuelve a tratar, no sé… haz algo!

-No sé qué puedo hacer, Karin, de no ser porque Jiro se enfermó anoche, nos hubiéramos tenido que ir…

-Cómo te hiciste en todo este tiempo?

-Qué?

-Al principio creía que estabas muerto, pero después encontré tus cartas…

Miroku dejó a Jiro sobre la cama y se acercó a su hermana, la abrazó, besándola en la sien.

-Karin… en ningún momento en éstos 8 años he dejado de pensar en ti…

…………………

Sango colocó a los niños en el auto y Miroku abrazaba a su hermana con todas sus fuerzas.

-Prométeme que me llamarás.

-Te lo prometo… y te enviaré fotos de los chicos y… si necesitas algo, sólo llámame…

Sango hablaba con la madre de Miroku.

-Niña, cuida mucho de mi hijo… se le nota que te ama mucho…

-Así como yo lo amo a él… Hiroko-sama, sepa que son bienvenidos en nuestra casa en todo momento… hay algo que le quiero decir a su esposo… cree que me lo permita?

-Nada cuesta el intento.

Sango cargó a Jiro y se lo pasó a su suegra, luego tomó a Taro en brazos. Entraron a la casa y hasta la oficina.

-Qué pasa aquí?

-Me gustaría que conociera a sus nietos.

Sango le facilitó que pudiera cargar a Taro, sabía que su carta bajo la manga era esa. Estaba segura que cargar a Taro le traería recuerdos de su propio hijo. El hombre tomó el niño y en pocos segundos su mirada dura se había esfumado. Aquella coraza tras la que se escondía se había derretido.

-Es- es idéntico a Miroku… cómo se llama?

-Taro…

-Taro?

El hombre acercó al niño a su rostro y lo besó en la cabeza. Luego de haber cargado a Jiro, salió al encuentro de su hijo. Sango sonrió mientras abrazaba a Jiro, había conseguido la reconciliación que tanto anhelaba su esposo.

…………………

Kagome llegó a la casa y escuchó risas. Las siguió y paró en la puerta de su habitación, donde Inuyasha, acostado en la cama, jugaba con su hija provocándole risas que llenaban todo el lugar.

-Parece que no me necesitan por aquí…

-Donde sea que yo esté, te necesitaré…

Kagome se sentó a su lado y lo besó en la mejilla.

-Cómo se portó?

-Bien, no quiso la fórmula, pero se tomó la que dejaste.

La niña rió. Kagome sonrió.

-Sólo tú haces que rían así… Con Satoshi era igual…

La niña bostezó y se metió el dedo pulgar en la boca.

-Tiene sueño…

Una vez que la niña se durmió, la llevaron a su cuna. Kagome se recostó de la cuna y la veía dormir. Inuyasha la abrazó y la besó en la mejilla.

-Es hermosa, mi amor…

-Tal y como su madre…

Kagome sonrió y lo besó. Al salir de la habitación, Satoshi corrió hacia ellos y se abrazó de las piernas de Kagome.

-Hola, dormilón!

-Hola, mami!

Kagome lo cargó y lo besó en la mejilla.

-Mami, quiero ir a la casa de tía.

-Sí? Vamos a llamar a tu tía, para saber si podemos ir.

-Sí!

Rin estaba frente a Sesshoumaru, comían frutas en trozos entre besos y caricias. Al sonar el teléfono, Sesshoumaru calculó si podía patearlo. Rin rió y después de darle un beso contestó.

-Bueno?

-Rin… es un mal momento?

-No! Cómo serás!... Ja ja ja! Sessh! No!... Es Kagome, espérate!

-Er-sí creo que es un mal momento...

-No, anda, dime, qué era?

-Pues que si quieren venir a comer?

-Ah! Te iba a llamar, Sessh quiere hacer una parrillada…

-Perfecto! Er- a qué hora sería prudente llegar?

Rin se sonrojó hasta las orejas.

-Cuando quieras…

-Satoshi quiere hablar contigo…

-Pásamelo.

-Tía!

-Hola, mi amor!

Al terminar la llamada, Rin estalló en risas.

-Ja ja ja! Te dije que no!

Sesshoumaru le hacía cosquillas.

-Eres un peligro cerca del teléfono! Kagome casi cree que hacíamos el amor!

-Y… tú quieres hacer el amor?

Sesshoumaru se deslizó sobre ella con una fresa entre los dientes, ella mordió la fresa y rozó sus labios con los suyos.

-Hm! Sabe mejor así! Pero aunque quisiera, no podemos… tengo que bañarme…

-Qué tal si te acompaño?

-Mi amor… te prometo que esta noche seré toda tuya.

-Como se te ocurra aceptar que Satoshi se quede, me las cobro con creces.

Rin sonrió y lo besó en la mejilla.

……………………

Sesshoumaru estaba preparando la parrilla y el carbón. Rin tomó un trozo y se lo puso en la nariz.

-Ya verás!

-No!

Rin corrió para alejarse de él. Pero la alcanzó y abrazó cayendo los dos al suelo abrazados y riendo. Sesshoumaru quedó sobre ella y la besó.

-Me provocas, preciosa? Hm! Hueles delicioso! A qué sabrás?

En ese momento tocaron la puerta. Sesshoumaru la abrazó con fuerza.

-No te muevas… quizás se vayan…

-Jajaja! Cómo serás!

Rin abrió la puerta y Satoshi la abrazó.

-Hola, mi amor!

Rin lo besó y Satoshi corrió hacia su tío. Inuyasha y Kagome venían más atrás con Kira. Rin la cargó y la llenó de besos.

-Hola, preciosa! La princesa de dos castillos!

Kira rió.

…………………

Sesshoumaru estaba preparando la carne junto con Inuyasha; Rin y Kagome estaban con los niños.

-Rin, cómo van las cosas?

-De maravilla!

-Entonces, la próxima semana…

-Con Dios mediante… Aunque por Sessh no querer esperar, estamos prácticamente casados. Aunque no quise, me metió en el testamento y ya firmé el prenupcial.

-Inu me habló de eso. Es el mismo que hizo para mí.

-Sí? Pues la verdad es que no se me da eso de prenupciales y esas cosas…

-No te preocupes. Es sólo para proteger la empresa. Y vas a comprar acciones?

-Ah?

-De la empresa, vas a comprar acciones?

-Kagome… no es secreto que estoy en quiebra, cómo voy a comprar acciones?

-No vendiste tu apartamento?

-Sí, pero sólo tengo eso.

-Entonces? Inviértelo! Además no me dirás que sólo tienes eso… tu herencia…

-Está invertida hasta el último centavo. Cuando papá murió, las cosas se apretaron en Inglaterra y yo invertí toda la herencia en las tierras y los caballos. Para que pudieran producir.

-Pero de eso hacen ya 10 años.

-Sí, pero se ha reciclado. Lo sigo invirtiendo. Sin vender nada, no tengo, nada.

-Hm! Y como cuánto deberías de tener ahora?

-Unos 3 millones de Euros…

-Qué!

-Están invertidos! Capital solvente sólo tengo como 500 mil…

-Rin, compra las acciones, créme, no te vas a arrepentir.

-Hablaré con Sessh.

Rin levantó a Kira sobre su cabeza y la niña reía.

-Yo quiero un angelito como tú! Se parece tanto a ti! Kami, de Inuyasha sólo los ojos y el pelo!

-Rin…

-Ay! Kagome, apenas puedo esperar! Quiero… no sé… 6 hijos…

Sesshoumaru e Inuyasha se acercaron riendo y les ofrecieron una bebida a sus mujeres.

-Con que quieres 6 hijos? Ah?

-Sí! Quiero la casa llena de niños!

-Te das cuenta que 6 hijos y tus dos sobrinos son 8? Más los gemelos de Sango, 10? Más los que tenga Kohaku?

-Mi amor, los quiero míos! Y quiero 6!

-Yo no tengo problemas…

Sesshoumaru cargó a Kira y la besó en la mejilla. La niña rió y alcanzó un mechón de pelo de Sesshoumaru.

-Rin, la mano! Vaya qué fuerza!

Rin rió y le abrió la manita a la niña.

-Sí que lo tenía bien agarrado.

-Mi amor, cómo quieres la carne?

-Término medio. Bien jugosita, tú sabes…

Sesshoumaru sonrió. Inuyasha abrazaba a su mujer y sonreía.

……………………

Kohaku y Aki paseaban tomados de la mano por los alrededores de Tokio.

-Dos meses y aún no me acostumbro…

-Cómo?

-Dos meses casados… y aún no me acostumbro…

-Y eso es malo?

-No, amor, es perfecto… es perfecto que me embriague en tu aroma, que celebre cada día que amaneces en mis brazos… cada vez que hacemos el amor…

Kohaku la abrazó en pleno parque y la besó con ternura.

-Mi flor del desierto…

Aki sonrió un poco sonrojada.

…………………

Una mujer se sienta en la cama mientras el hombre enciende un cigarillo. Todo el lugar está a oscuras y sólo se ven sus siluetas.

-Cuántas veces te tengo que decir que no fumes aquí? Detesto ese olor a cigarro barato.

El hombre le lanzó el humo a la cara, la mujer se levantó y encendió una luz.

-No te vayas lejos, Kagura… quién sabe si quiero más.

-Vete al infierno, Naraku!

-Ya estuve ahí! Un lugar encantador, por cierto… no te preocupes, allí irás a parar conmigo por toda la eternidad.

-Ya es hora. La perra sale temprano hoy y él no la va a buscar…

-Sí, ya lo sé, ya voy… estoy pensando en algo más…

-No me importa.

-Esa si que tiene un cuerpo exquisito!

Naraku rió mientras su mirada brillaba llena de maldad y sed de sangre.

……………………

Rin se despidió de sus compañeros y se detuvo a hablar con Kashimi.

-Rin… ya sé que te vas a casar con Sesshoumaru… pero hay algo que tengo que decirte…

Kashimi hizo una pausa para armarse de valor.

-Siempre te amé… y siempre tendrás un lugar especial en mi corazón… pero al por fín decírtelo, puedo darle un cierre a mi vida, a este capítulo… ya sé porqué nunca me aceptaste, nunca me diste esperanzas… y es que nunca lo olvidaste…

-Pero Kashimi…

-Sí, te brindé apoyo y muchas veces fui tu paño de lágrimas y consuelo… y aún sabiendo que sufrías por él, yo esperaba que lo olvidaras… ocupar su lugar…

Rin sonrió y lo besó en la mejilla.

-Casi siento pena… porque la verdad es que Sesshoumaru es mi otra mitad… pero espero de todo corazón que encuentres tu mitad, alguien que te ame como te lo mereces.

Rin se despidió de Kashimi y se marchó.

Apenas alcanzaba la avenida abierta cuando una camioneta empezó a acercársele peligrosamente. Rin cambió el carril y continuó. La camioneta volvió a pegársele, ésta vez sintió el roce. Rin pudo ver con claridad de quién se trataba, Kagura. Aceleró a todo dar, había descubierto sus intenciones. Con el handsfree al oído, presionó el pequeño botón plateado.

-Sesshoumaru!

No contestó.

-¡Rayos¡¿Dónde estás¡Remarcar!

Esta vez, Sesshoumaru contestó.

-Rin, estoy en una reunión.

-¡No hay tiempo para eso, Naraku y Kagura me persiguen por la central!

-¿Qué!

-¡Estoy alcanzando los 120 kilometros, por hora! No se me despegan!

-Desvíate!

-Fácil decirlo. Sabes lo que me pasaría si giro a esta velocidad!

-Estoy saliendo, no cortes la llamada!

Sesshoumaru dio instrucciones de llamar a la policía. Mientras, Rin continuaba a gran velocidad, esquivando autos y haciendo rebasos forzosos. En ese momento dio gracias por haber aprendido a conducir con Sesshoumaru, un adicto a la velocidad, y por su auto, que soportaba tales tratos.

-Sesshumaru, la carretera se estrecha! Tienen un tramo en reparación!

-Sé dónde es, no estoy lejos, sigue un poco más!

-Qué tanto!

-Sólo sigue y está atenta, hay unos baches. Mantén la velocidad y sujétate, no pasará nada.

Rin siguió las instrucciones de Sesshoumaru y logró pasar los baches sin perder el control, inmediatamente tuvo que esquivar varios autos que habían disminuido su velocidad por los baches.

-Sesshoumaru…

Su voz era distinta, calmada. Sesshoumaru se asustó al escucharla.

-Sessh, te amo…

Lo próximo que Sesshoumaru escuchó fue el chirrido de unas llantas y la corneta de un camión. Logró escuchar el vidrio romperse con el impacto y entonces se cortó la llamada.

-RIN!

Sesshoumaru hizo que el motor de su auto rugiera mientras lo hacía llegar a sus límites para llegar a ella lo más pronto posible. Llegó aun punto en que era imposible avanzar. Supo que era por el choque. Se bajó de su auto y corrió a toda velocidad hacia el lugar. No estaba equivocado. El furgón de un camión se había volcado en la vía, bloqueándola por completo. Era de los más grandes. Bajo aquél montón de chatarra, se veían dos autos, una camioneta y por la matrícula, Sesshoumaru identificó el Audi, cayó de rodillas rogando a Dios que lo dejara morir.

Un muchacho gritó pidiendo por ayuda.

-Está viva! Llamen una ambulacia! Oiga, señor, tiene celular?

Sesshoumaru alzó la vista y la vio en brazos de aquél joven. Corrió a su lado.

-Llama, rápido!

El muchacho no tardó en marcar el número, mientras Sesshoumaru la abrazaba y le rogaba que despertara.

-Rin, amor, despierta, por favor… Rin, no puedes dejarme…

En cuestión de segundos, un aguacero torrencial comenzó a caer, Sesshoumaru la protegió con su cuerpo y lavó el sucio de su rostro. Una vez fuera el lodo, pudo ver los raspones y lo que se comenzaba a notar como moretes. La ambulancia no tardó en llegar, junto con grupos de policías, bomberos, y uno que otro reportero.

…………………

Rin yacía en una cama de hospital, inerte. Ni Kagome, ni ningún otro médico sabía porqué ella no despertaba. Sesshoumaru no se despegaba de su lado ni por un segundo. El sueño lo había vencido. Al despertar, todo seguía igual. Kagome había ido a verla, estaba con Satoshi y Kira. Satoshi le pidió a Sesshoumaru que lo dejara verla. Él lo cargó y lo sentó al lado de Rin.

-Tía… te quiero mucho…

Satoshi la besó en la mejilla y se recostó en su pecho. Al verlos, Sesshoumaru sintió cómo se le partía el corazón.

-Tío, dile que la amas…

-No te oye, Satoshi, no importa lo que le digas…

-Díselo… ella quiere oírlo…

Sesshoumaru se acercó a Rin.

-Te amo, preciosa…

Sesshoumaru se inclinó sobre ella y la besó en la mejilla. Al apartarse, removió unos mechones de pelo que caían sobre sus ojos. Puso una mano sobre la cabeza de Satoshi.

-Tío… verdad que se va poner bien?

-Eso espero…

Sesshoumaru la volvió a besar. Ésta vez, rozó sus labios con los suyos.

-Tío!

Sesshoumaru sintió una suave caricia en su rostro.

-Preciosa!

Puso su mano sobre la de ella aún acariciando su mejilla.

-Rin, amor… estás bien?

-D-dare? (Q-quién eres?)

Sesshoumaru se sintió caer en un pozo sin fondo.

-Rin…

…………………

(ESTILO TELEVISA): NO SE PIERDA EL GRAN FINAL DE LA BELLA Y LA BESTIA, PRÓXIMAMENTE, POR FF…

N/A: No me maten, onegai! Primero que todo quiero agradecerles a todas mis lindas lectoras que me dejan review, CECI, que sé será la primera en la lista de matones (perdón por el cuernito). LOU… jeje, tal vez no vaya a Vzla, no me vayas a matar en el mismo aeropuerto… ELI… tal vez para cuando llegues aquí, ya sabrás lo que es tu bebé y yo también jijiji… ESME… creo ke serás la primera en matarme… rayos, no debí mostrarles dónde vivo! ANGIE... te adoro, no me mates...

FENIXGIRL, ya extrañaba tus reviews, que bueno verte…

Saya, me da gusto verte otra vez… espero que ya estés al día…

Kagi35, yo también te quiero…

Kagome 2412, wow! Sí que lees rápido! En especial por esos capitulitos en los que se me fue la mano…

Naru Urashima, ya casi termina, paciencia…

Gracias a: DarkwishSessho, HawkAngel, Claudia, Umino Megumi, Lig y ElenSess, ah! Y a la microminichibichisai! Que te deje de último no quiere decir que no me acuerdo de ti.