Este capi va dedicado en especial a mi hermanita, que me ha amenazado y dado de guitarrazos por el msn a lo largo de todo el fic… perdón por los cuernitos, manita… y también al vaso de leche, (no vaya a ser que en un ataque de celos me mate, aprovechando de que vive conmigo).
Capítulo 36
Volver a Amar
Tras el umbral de mis temores
De mis errores, de mis fracasos
Tras las heridas del pasado
Y los amores ya olvidados
Decir que Sesshoumaru estaba destrozado, era poco. No distaba de un fantasma. Se paseaba por la enorme mansión recordándola en cada rincón. Sonreía tristemente al recordar que varios de esos rincones eran testigos mudos de su pasión.
Tras la inocencia que algun día
Tras la ironía de aquellos años
Sólo ha quedado un frío inmenso
Y la espina cruel del desengaño
Rin estaba completamente recuperada físicamente.
-Kami… nunca había visto algo parecido…
-Qué cosa?
-Rin, recuerdas toda tu vida, menos lo que incluye a Sesshoumaru…
-El hermano de Inuyasha? Y porqué debería recordarlo?
-Creo que mejor esperamos. Lo mejor sería que lo recuerdes por ti misma.
-Cuándo saldré de aquí?
-Tal vez mañana… dime algo… quién fue tu primer amor?
-Kagome!
-Rin, esto es importante…
-Debería recordar eso, verdad?
-Qué pasó cuando te fuiste a Inglaterra?
-No sé de qué me hablas... pero sí siento algo raro cuando pienso en Sesshoumaru… algo… no sé decirte… cuando lo vi… sus ojos… y su voz… me veía… como… como… como si me amara…
Kagome sonrió mientras asentía.
-Me ama? Sí siento algo cuando lo veo… no sé… como ganas de que nunca se valla… quiero que se quede y me dé calor cuando tenga frío…
-Sientes algo por él?
-Es ilógico, Kagome… cómo puedo amarlo si… Kami! Lo amo!
Kagome prácticamente estalló en risas.
-Sí, es así…
-Y estamos juntos?
-Viven juntos… Rin… sabes que la mejor manera de recuperar la memoria es volver a tu vida habitual…
-Sí… lo sé…
-Puedo darte de alta hoy… pero te irás con él?
-Tengo que hablar con él… hay algo… siento que me falta algo…
En ese justo instante, Sesshoumaru entró en la habitación. Después de todo, si él pudo recuperar sus recuerdos, ella también podía. Al verlo, Rin sintió algo parecido a mariposas en el estómago. De pronto nada importaba. Excepto la necesidad de tenerlo cerca. Sus ojos se encontraron y reconoció el calor que le brindaba su ambarina mirada. Kagome los dejó sólos unos minutos.
Llegas a mi vida como un sol
Como la suave transparencia del amor
Como el aroma de la brisa en la mañana
Borrando para siempre mi dolor
-Porqué cada vez que te veo siento tristeza? Qué pasó entre nosotros?
Aquello golpeó a Sesshoumaru en lo más profundo de su corazón.
-Has recordado algo?
-Fragmentos… distantes… una relación…
Sesshoumaru desvió la mirada. Algo parecido debió sentir ella cuando no la recordó. Un infinito dolor que lo atravesaba.
-Recuerdas que tenemos una relación…
-Sí… es algo confuso, por momentos te odio… otros te amo… ahora te necesito…
Sesshoumaru se sentó cerca.
-Aquí me tienes…
-Dime, qué ha pasado entre nosotros?
-Creo que lo mejor es que lo recuerdes por ti misma…
-Cuánto tiempo tenemos juntos?
-Mejor descansa… yo…
-Porqué no puedes responderme una simple pregunta?
-Porque me duele! Me duele tanto que no puedo pensar… ya no sé si son 2, 3 o 10!
-Sesshoumaru…
Sesshoumaru cerró los ojos. Volver a oír su nombre de sus labios, era una droga de la que no se podía liberar.
-No… no quise gritarte… pero créeme, cuando recuerdes todo, comprenderás porqué es mejor que no te diga nada…
-Me darán de alta hoy…
-Entonces supongo que te quedarás con Kagome…
-No… ella me dijo que vivimos juntos… y para recuperar la memoria, debo volver a mi vida habitual…
Sesshoumaru asintió. Poco a poco mientras hablaba con él, tenía destellos de recuerdos. Cenas, comidas, paseos, discusiones, caricias.
Por otro lado, Sesshoumaru se sentía derrotado. Ya estaban camino a la casa. Había un desvío, así que Sesshoumaru tomó otra calle.
-Éste no es el camino…
-Lo recuerdas?
-Es algo vago, pero no es por aquí… al menos tú nunca has tomado este camino…
-Es cierto, pero hay un desvío más adelante, por eso me fui por aquí…
Una vez en la casa, Sesshoumaru esperó con paciencia a que Rin la recorriera completa. Al llegar a la habitación principal, la examinó, en especial las fotografías de ellos dos juntos. Sentía cierta calidez apoderarse de su cuerpo.
-Quieres el álbum?
-Tenemos un álbum?
-Sí. Insististe en hacer uno.
Sesshoumaru se dejó caer sobre la cama, exhausto.
-Hace unos 10 años… yo perdí la memoria… no recordaba a nadie, excepto a Inuyasha… tú sufriste mucho…
-Tenemos 10 años juntos?
-Eso quisieramos… no… la verdad es que te fuiste a Inglaterra… te recordé casi 7 años después… desde entonces comenzamos a vernos y reestablecimos la antigua amistad que teníamos… pero…
-Entonces nos enamoramos…
Sesshoumaru sonrió.
-Ya nos amábamos… pero ambos teníamos tanto miedo… yo prefería tenerte como amiga a volver a perderte…
-Pero hace 3 años yo estaba con Yuuji…
-Y me moría cada noche al saberte con él…
-Yo nunca me acosté con Yuuji…
-No… me lo dijiste…
Sesshoumaru se puso de pie y tomó su pijama, luego abrió el armario de las sábanas y sacó un juego limpio.
-Prepararé la cena, tú debes descansar…
Sesshoumaru salió de la habitación con el pijama y las sábanas en mano. Rin se dio un baño y buscó el álbum.
Volver a amar una vez más
Nacer de nuevo en ti
En tu mirar
Llenando con tu luz
Las sombras de mi soledad
Con cada fotografía, Rin podía recordar algo. Leer de su propio puño y letra las descripciones de aquellas ocasiones le ayudaba mucho. Sesshoumaru tocó la puerta y entró con una bandeja. La dejó sobre la mesa de noche. Se disponía a salir de la habitación.
-No te vallas…
Sesshoumaru no sabía cómo comportarse. Estaba feliz de tenerla en la casa, y por sobre todo estaba deseoso por abrazarla y besarla, pero el que ella no lo recordara era un enorme muro que los separaba.
-Quédate conmigo…
Sesshoumaru se sentó en su lado de la cama, recostado del espaldar. Ella se fue acercando y quedó a su lado.
-Esta no tiene descripción…
Rin le mostró una fotografía donde Sesshoumaru y Rin se besaban, tomados de la mano. Sesshoumaru sonrió.
-Estás segura que no tiene?
-No la encuentro.
-Eso fue en Nara… en diciembre… nos pasamos las navidades allá. Esa la tomó Inuyasha…
-Inuyasha?
-Fuimos todos...
-Hay más fotografías de nosotros así?
-Sí…
Sesshoumaru se inclinó y de su mesa de noche sacó un sobre Manila.
-Éstas faltan por separar…
Eran las fotos de París. Donde más de un paparazzi los había fotografiado en uno de sus apasionados besos y Sesshoumaru terminara comprando el rollo.
-Fuimos a París…
Rin vio su mano. Estaba su anillo de graduación y una pieza de joyería que ella nunca ostentaría, sin embargo usaba.
-Este anillo…
Rin se lo sacó con un poco de dificultad, más sentimental que física. En su interior tenía un grabado. "Te amaré por siempre".
-En París… esto es de compromiso, me lo diste tú!
Sesshoumaru asintió mientras mostraba media sonrisa.
-Hace unos meses, me volviste loco cuando el anillo se te salió y no lo encontrabas.
-Y dónde estaba?
-Entre las sábanas… te decía que el seguro lo cubre, pero tu no querías uno igual… tu querías ese.
-Toda mi vida soñé con ir a París y tú me llevaste… me dijiste que me amas por primera vez en París… cuando me propusiste matrimonio…
-Lo recuerdas?
-Sí!
-Qué más?
-Interrumpimos la boda porque Sango entró en labor de parto… soy la madrina de Jiro… y tú me pediste un hijo…
-Vaya! Sí que tienes buena memoria!
Ambos rieron. Sesshoumaru le recomendó descansar.
-No debes abusar… vamos a dejarlo hasta aquí…
Sesshoumaru la cubrió con las sábanas y la besó en la frente.
-Buenas noches, cariño…
-Buenas noches…
Sesshoumaru salió de la habitación.
-(Al menos recuerda que la amo… pero no recuerda nada malo… será por eso que me olvidó? Estoy ligado a la mayoría de los eventos más tristes de su vida…)
Tras la inocencia que hubo un día
Tras la ironía de aquellos años
Sólo ha quedado un frío inmenso
Y la espina cruel del desengaño
A penas pasaban de la media noche cuando Sesshoumaru se levantó por los gritos de Rin llamándolo desesperada. Al verlo, lo abrazó con fuerza mientras temblaba.
-Qué paso!
-Mis bebés! Dónde están mis hijos?
Sesshoumaru sintió que se le encogía el corazón, la abrazó con fuerzas.
-Recuerdo estar embarazada dos veces… dónde están mis hijos?
Sesshoumaru negó con la cabeza mientras pensaba en una forma de decirle la cruel realidad.
-Qué pasa?
-Rin… no tenemos hijos…
-Pero… pero… yo recuerdo…
-Sí… estuviste embarazada, amor… pero no nacieron…
-Los perdí!
El silencio de Sesshoumaru lo decía todo. Rin se deshizo en llanto entre sus brazos, él la cargó y la llevó a la cama.
-Perdóname, preciosa… perdóname…
Sesshoumaru se sentía culpable por haberle causado tanto sufrimiento. La veía encorvarse y apretarse hecha un puñito mientras recordaba cómo había perdido a sus hijos. Logró calmarla hasta que dejara de llorar mientras ella seguía aferrada a él.
-Ya… ya lo recuerdo todo!
Sesshoumaru la abrazó con más fuerzas, sintiéndose impotente ante la situación. Le acariciaba la cabeza y la espalda mientras depositaba dulces besitos en su sien. Después de un largo rato, Rin se calmó y se quedó dormida. Sesshoumaru la acomodó y se iba a levantar cuando ella volvió a aferrarse a su torso.
-No me dejes sóla…
Sesshoumaru se volvió a acomodar a su lado y ella se refugió en su pecho. La vio dormir y llamarlo en sueños, como lo hiciera siempre.
Rin despertó y reconoció el firme abdómen de su prometido bajo ella. Sin embargo había un festival de olores en la habitación. El aroma de Sesshoumaru, flores y fresas. Con mucha pereza abrió los ojos para encontrarse con los dorados que esperaban pacientes su despertar.
-Buenos días, preciosa…
-Mi amor…
Sesshoumaru sonrió, ciertamente Rin era ya la misma de siempre. Se tomó la libertad de abrazarla con fuerzas y aspirar su aroma. Rin acarició sus labios curveados en una amplia sonrisa.
-Adoro tu sonrisa…
Sesshoumaru simplemente cerró los ojos mientras ella acariciaba todo su rostro.
-Siento que no te he visto en meses… te extraño tanto…
-Sesshoumaru conocía esa sensación, pero temía despertar malos recuerdos con sus preguntas.
-Qué es lo último que recuerdas?
-Me perseguían en el auto… te llamé… podía escuchar cuando acelerabas… te dije que te amo antes de saltar… creí que moriría…
-Yo también pensé que te había perdido…
-Sessh… ya no quiero esperar más… ya sólo quiero ser tu esposa y tener bebés preciosos…
Sesshoumaru rió y la besó en la frente, seguro de que todo volvería a la normalidad.
-Hoy es el primer día de nuestra vida juntos… qué tal si comenzamos por un baño?
-No podremos vivir en paz hasta que los atrapen…
-Ellos ya no volverán a hacernos daño… ni a nosotros, ni a nadie…
-Pero…
-Rin… una vida sin dolor…
Después de aquel delicioso baño lleno de besos y caricias, Rin salió, alegando que tenía hambre, entonces apreció la habitación.
-Sesshoumaru!
Llegas a mi vida como un sol
Como la suave transparencia del amor
Como el aroma de la brisa en la mañana
Borrando para siempre mi dolor
Toda la habitación llena de flores, muchas de ellas orquídeas exóticas y a un lado, una mesa con el desayuno servido. Sesshoumaru la abrazó por la espalda, rodeando su cintura.
-Te amo, preciosa…
Rin notó que no tenía el anillo de compromiso.
-Dónde está mi anillo?
-Te lo quitaste anoche.
Sesshoumaru lo sacó del bolsillo de su yukata.
-Nada me haría más feliz que verte con él nuevamente…
Rin sonrió y se dejó poner el anillo mientras se entregaba a un apasionado beso. Desayunaron pegados como esporas, entre besos y sonrisas. Sesshoumaru se dispuso a bajar los platos, pero aquella idea quedó desechada al instante en que Rin, apoyada en la mesa, lo acarició debajo de la cintura sabiendo que no traía puesto nada más que esa yukata negra.
Hizo todo a un lado y tomando su rostro entre sus manos la besó apasionadamente, aprisionándola entre la mesa y su sexo erecto. Se deshizo de la yukata, ella rodeó su cintura con sus piernas mientras dejaba sus fornidos hombros desnudos y luego todo su cuerpo. Lo tomó entre sus dedos mientras lo acariciaba suavemente. Haciendo que él la llamara en un tono ronco, suave y seductor.
-Rin!
-Tal y como lo recuerdo…
Sesshoumaru sonrió y mientras besaba sus senos, deslizó una mano hasta su entrepierna deseoso por irrumpir en ella y volver a escucharla llamarlo con la voz corrompida por el deseo. Ella acariciaba su rubia cabellera mientras echaba la cabeza hacia atrás dándole más libertad para que disfrutara de sus senos y así ella disfrutar a plenitud sus caricias.
-Sessh!
Fue todo lo que pudo decir cuando sintió sus largos dedos dentro de ella.
-Ah! Amor!
Aquellas exclamaciones sólo incitaban a Sesshoumaru a ir más rápido y con más fuerzas. Hasta que no controló sus propios impulsos y la penetró con fuerza y rapidez quedando completamente dentro de ella mientras ella emitía un grito resultado de la mezcla de su pasión, deseos y un poco de dolor.
-Sesshouma…
Sus labios se vieron sellados por un apasionado beso mientras sostenía su espalda con una mano completamente abierta. Mientras que con la otra, acariciaba su cuerpo. Tiró todo lo que estaba en la mesa al piso. Movía sus caderas con fuerza, entrando por completo en ella, sin guardar el mínimo cuidado. Estaba transformado en una bestia en celo. Los gritos de ella pidiéndole que siguiera así, lo incitaban a ir más rápido y con más fuerzas. Hasta que ella se soltó de él dejándose sobre la mesa mientras su cuerpo experimentaba la más sublime sensación de placer. Con los ojos cerrados, sintió como su cuerpo se estremecía y se derramaba dentro de ella. Lo sintió descansar sobre ella mientras besaba sus pechos. Abrió los ojos sonriendo y se encontró con la mirada ambarina.
Volver a amar una vez más
Nacer de nuevo en ti
En tu mirar
Llenando con tu luz
Las sombras de mi soledad
Él permanecía dentro de ella, ella lo sabía erecto, trató de separarse, pero ella lo aprisionó con sus piernas. Él sonrió y acarició sus piernas, sin necesidad para hablar. Las subió hasta sus hombros e inició nuevamente el baile de sus caderas. Rin gritaba y gemía llena de placer sin medirse. Sesshoumaru se medía en sus movimientos, sabiendo que de esta manera, lo sentía mucho más.
-MAS FUERTE!
Fue todo lo que Rin pudo decir y todo lo que Sesshoumaru deseaba oír. Sus movimientos parecían embestidas de un toro rabioso. Finalmente, Rin sintió que perdía la conciencia y dejo escapar un grito sin medida mientras Sesshoumaru se derramaba dentro de ella y ella sobre él, aprisionándolo en su interior.
-RIN!
Para él era indescriptible que ella lo aprisionara de esa manera en su momento de mayor sensibilidad. Una vez que pudo controlar su respiración, salió de ella y la llevó a la cama, donde se entregaron más besos y caricias. Rin se comenzó a quedar dormida y Sesshoumaru sonrió. Tocar el cielo, era como ella le llamaba al clímax, y vaya que lo habían tocado, pensó Sesshoumaru mientras acariciaba sus mejillas calientes y sonrojadas, la cubrió con las sábanas y le besó con dulzura. Ella abrió los ojos.
-Te amo, preciosa…
-Yo también te amo, mi amor…
Sesshoumaru la abrazó pegando sus cuerpos un poco más y Rin lo pudo sentir aún erecto. Aquellos pensamientos de dormir plácidamente pegada a él desaparecieron a medida que movía su mano bajo las sábanas, acarició su rostro y luego de un apasionado beso, desapareció entre las sábanas. Sesshoumaru sólo emitió un profundo suspiro a lo que Rin sonrió mientras lo besaba.
-Oh! Preciosa…
Sesshoumaru hizo a un lado las sábanas y la vio dándole placer con sus labios entregándose a sus caricias y deleitándose con sus besos. La tomó por la cintura y la acercó a él. Se dedicó a darle placer de la misma manera. Ella se vio obligada detenerse cuando lo sintió saboreándola y explorándola con su lengua.
-Sessh! Ah!
Sesshoumaru sonrió y agarró sus caderas con fuerza, para que ella no intentara cambiar.
-Sesshoumaru!
No pudiendo contenerse ante sus deseos y los gemidos de Rin. Sesshoumaru se incorporó asiéndola de las caderas. Quedando ella apoyada en sus manos y rodillas. Sesshoumaru acarició su espalda y se inclinó para besar el tatuaje, acariciándolo con su lengua.
-Sesshoumaru!
Rin movió sus caderas como invitándolo a tomarla. Sesshoumaru sonrió y la penetró sin más preámbulos. Con una mano asía sus caderas con fuerza mientras que deslizó la otra para acariciar su sexo, aquello hizo que Rin expresara su placer a todo pulmón.
Acostada bocabajo, lo sentía moverse sobre ella mientras le besaba la espalda y el cuello, ella sentía que se volvía loca con cada caricia y el vaivén de sus caderas.
-Seh… Sessh…
-Lo sientes?
-SI!
-Un poco más!
-Más fuerte, amor!
Sintieron que algo mucho más poderoso que ellos embargaba sus fuerzas y sus cuerpos.
Volver a amar sentir que ya
Te quedas junto a mi
Que no me dejarás
Y así podré vivir
El dulce amor que tu me das
Rin despertó entre los brazos de Sesshoumaru, con un poco de frío, buscó fallidamente las sábanas que brillaban por su ausencia, incluyendo la del colchón. Sesshoumaru la apretó entre sus brazos y la besó en el cuello.
-Mi amor…
-Cómo estás, preciosa?
-De las mil maravillas! Y tú?
-Mejor imposible!
Rieron mientras Sesshoumaru se incorporaba procurando una sábana para cubrirse.
Apenas Rin terminaba de vestirse cuando escucharon el timbre.
-Yo voy!
Sesshoumaru aún estaba en el baño. Cuando Rin abrió la puerta, Satoshi la abrazó con fuerza.
-Tía!
-Hola, mi amor!
Rin lo recibió con un gran beso en la mejilla. Kagome tenía a Kira en brazos, Rin la invitó a pasar.
-Cómo estás?
-Feliz… de maravilla!
-Ya si recuerdas a mi tío?
-Sí, mi amor! Lo recuerdo todo.
Kagome sonrió.
-Bueno, pues un chequeo rápido y te dejo para que sigas recordando.
-Kagome!
-No dudo que sean buenos los recuerdos que te faltan por recuperar…
-Maravillosos!
Las mujeres estallaron en risas. Sesshoumaru bajó las escaleras con Satoshi, cargó a Kira y la besó.
-Kagome… cariño…
-Hola Sesshoumaru…
……………………
NO SE PIERDA MUY PRONTO EL FINAL DE SU FIC
LA BELLA Y LA BESTIA
Tampoco es el proximo cap, para kienes asi piensan…
Muchas gracias de todo corazón a todas, las adoro y adoro sus reviews. Las de lejos, las de cerca, las compatriotas, las que escriben, las que no. Hahaha ando medio melodramatica no?
A todas…
Besitos
Mizuho
