GRAN SORPRESA!


Capítulo 37

Amor Eterno

Kagome examinó a Rin.

-Kami! Tienes una suerte… cómo lo recordaste?

-Le pregunté… me dijo que me ama y cuándo me puso el anillo… yo sólo me dormí y… Kagome, lo recuerdo todo… pero no puedo creer que haya perdido dos embarazos… sabías que son las únicas veces que he visto a Sesshoumaru llorar? Estoy más que segura que Sesshoumaru será el mejor papá del mundo…

-Y cuándo piensas hacerlo papá?

-No depende de mí, depende de la suerte. Estoy esperando… sólo estoy esperando…

-Bueno, ya que estás bien, me iré para que sigas esperando.

-Kagome!

Kagome sonrió y le guiñó un ojo.

-Por favor, Rin! No somos niñas, además… aunque no lo esperaba para ese mes, pero yo planeé quedar embarazada…

-Sí?

-Sí… quería darle la sorpresa a Inu, pero me sorprendió más saberlo y en especial en las condiciones en las que estaba…

-Pero todo salió bien… afortunadamente…

Kagome sonrió.

-Ahora lo más importante es que te recuperes, para que finalmente te puedas casar con tu príncipe…

Rin sonrió.

-Rin, planeaste saltar del auto?

-Para nada. De hecho pensé que esta vez sí moriría… y a último momento… no sé, simplemente salté…

Sesshoumaru entró en la habitación y besó a Rin en la mejilla.

-Todo bien?

-Sí… perfectamente bien.

-Genial. Quieren venir a cenar esta noche?

-Creo que no sería…

-Kagome, estoy bien. Estoy perfectamente bien…

-Tuviste dos días inconsciente y perdiste la memoria…

-Y sólo tengo 3 raspones y dos moretes.

-Con razón no te pasó nada más! Mira que tienes la cabeza dura!

………………………

Varios días después, Sesshoumaru no perdía la atención en Rin.

-Amor! Me ahogas! Kami! Nunca pensé que te diría eso. Ya que no irás a trabajar al menos busca qué hacer.

Sesshoumaru rió.

-Es que no quiero que te vuelvas a deprimir o enfermar… quiero que estés como siempre… hermosa y radiante!

Sesshoumaru la besó con ternura.

-Si te sientes bien, está bien. Estaré en el estudio.

Sesshoumaru la besó en la mejilla y se dirigió al estudio. Rin hizo un sin fin de cosas, se asomó al estudio y vio a Sesshoumaru leyendo un libro. Se fue a la habitación y se vio en un espejo. Los moretes habían desaparecido, pero aún quedaba un raspón. Cerró los ojos tocándose la mejilla. Sintió cómo la rodeaba con sus brazos y apoyaba su cabeza en su cuello.

-Mi amor…

-Shh!

Se quedaron inertes unos minutos. Simplemente él la abrazaba desde atrás y sentía que no tenía fuerzas para dejarla ir.

-Te metes en tantos problemas que a veces quisiera encerrarte y no dejarte salir otra vez…

Rin rió y aún cautiva entre sus brazos, giró y lo besó con ternura, para luego refugiarse en su pecho.

-Crees que seré una buena esposa?

-Me puedes decir qué hace una esposa que tú no hagas? La diferencia es y será un papel… eres la mejor mujer, esposa, madre y sensual doctora que alguien pueda pedir… y ese alguien soy yo…

Sesshoumaru acarició sus mejillas y la besó con ternura.

-Te amo, preciosa… perderte sería algo parecido a la muerte…

-Yo también te amo, Sessh…

………………………………

Rin se detiene en lo alto de una pradera, cierra los ojos y deja que la brisa, un poco fría, por la época, acaricie su rostro y juegue con su pelo. Unos brazos la rodean por la cintura.

-Sessh!

-Te ves hermosa…

Rin se dio la vuelta para verlo e instantáneamente se colgó de su cuello para besarlo apasionadamente.

Habían pasado dos semanas desde que Rin se fuera a Inglaterra porque su abuela se enfermara. Ahora que estaba bien, Rin se quería quedar dos semanas más para asegurarse.

-Te extraño, preciosa…

-Yo también te extraño, mi amor… pero mi nana…

-Tu nana me llamó y me pidió que viniera por ti.

-Vieja terca!

Rin rió y se refugió en el pecho de Sesshoumaru.

-Qué bueno que viniste, mi amor…

Sesshoumaru sacó de su bolsillo unos pendientes de diamantes azules. Rin no pudo creer lo que veía.

-C-cómo…

-Porqué no me dijiste que los querías?

-Gracias!

Rin se colgó de su cuello y lo llenó de besos.

-Me encantan! Cómo los conseguiste? Cómo supiste?

-Pues resulta ser una enorme coincidencia que viera tu agenda en el estudio abierta y en esa página.

Rin sonrió y lo besó.

-Gracias…

-Te tengo una sorpresa, preciosa… vamos a la casa?

-Sólo si me llevas.

Sesshoumaru sonrió y la cargó. Rin se aferró a su cuello y se refugió en su pecho. Al entrar en la casa, Sesshoumaru se encontró con un bastón que apuntaba peligrosamente a su nariz. Al ver lo que pasaba, Rin se aferró a su cuello con todas sus fuerzas.

-Qué le hiciste esta vez, cabezón?

-Ah!

-Nana! Estoy bien! Baja eso!

Satoshi corrió hacia ellos.

-Tía!

-Mi amor!

Sesshoumaru la dejó sentada y Rin abrazó a Satoshi.

-Hola, mi amor! Sessh! Por qué no me dijiste que trajiste a Satoshi contigo?

-Keh! Esta mujer sólo tiene ojos para los enanos!

-Inuyasha!

A su lado estaba Kagome con Kira en brazos, Sango, Miroku y Kohaku y Aki con los gemelos en brazos. Rin los saludó a todos emocionada. Tenía a Kira en brazos que reía divertida con lo que Rin le hacía. Melissa le dio un bastonazo a Sesshoumaru. Todos rieron.

-Si te crees que pasará otro día sin que hagas de Megan una mujer respetable, estás muy equivocado!

Rin corrió a defenderlo.

-Nana! Cómo esperas que se case conmigo si lo matas a bastonazos! Me dejarás viuda antes de tiempo!

Rin le besó el golpe.

-Nana! Me lo vas a dejar inservible!

-Tengo intención de acomodarle un par de ideas!

-Nana!

-Bueno, ya que aquí están todos los que importamos. Mañana irás a un spa, comprarás el vestido y te confesarás.

Rin sonrió y abrazó a Sesshoumaru.

-Oiste eso, mi amor?

Sesshoumaru sonrió.

-Pero… nana, Sesshoumaru me regaló el vestido… pero esta en Japón…

-Está en mi maleta…

Rin llenó a Sesshoumaru de besitos por todo el rostro.

-Quieren verlo? Es precioso!

Rin dejó a Sesshoumaru y todas subieron a la habitación a ver el vestido. Rin lo sacó con cuidado de la maleta de Sesshoumaru. Vio una cajita de terciopelo junto al vestido y mientras las demás admiraban el vestido, ella abrió la caja. En su interior estaban los anillos. En ese justo momento, Sesshoumaru entró en la habitación. Estaba cubierto de algo blanco y pestilente.

-Qué te pasó!

-Taro…

-Qué!

-Le estaba dando la leche… pero el me la dio a mí…

Las mujeres salieron de la habitación. Rin guardó el vestido para prevenir accidentes.

-Uff! Apestas!

-Me daré un baño… te sientes tentada a pecar?

-Créeme, mi amor… con lo que te haré esta noche, me mandarán al monte Sinaí de rodillas.

Sesshoumaru se desvistió y entró en la ducha mientras Rin remojaba la ropa para sacarle la leche. Una mucama tocó la puerta y le pidió las ropas sucias. Una vez que se fuera, Rin cerró la puerta con seguro. Sesshoumaru dejaba que el agua cayera libremente sobre él. Reconoció la sutil caricia en su hombro y giró para encontrarse con Rin.

-Estás bien, mi amor?

-Ahora sí…

Sonrieron y se besaron. Satoshi tocaba la puerta de la habitación, Sesshoumaru abrazó a Rin con fuerza mientras reían. Rin se vistió y abrió la puerta, Satoshi la abrazó.

-Qué pasa, mi amor?

-Es tu cumpleaños?

-No… por que?

-Porque mami dijo que harán una fiesta para ti.

-Ah! Lo que pasa es que tu tío y yo, nos vamos a casar.

-Otra vez?

Rin rió y lo besó en la frente.

-Verdad que lo hemos hecho muchas veces? Pero no lo hemos logrado…

-Y cuando se casen van a tener bebés?

-Sí!

-Y va a ser varón?

-Pues eso yo no sé… pero la verdad, no importa…

Sesshoumaru salió del baño vestido y con el pelo mojado y peinado hacia atrás. Inuyasha estaba buscando a Satoshi y al ver a Rin y a Sesshoumaru con el pelo mojado, castigó a Satoshi.

-Vete a la habitación.

-Pero… papi…

-Satoshi, obedece.

Satoshi estaba asustado y se aferraba a Rin. Sesshoumaru se vio obligado a intervenir porque Inuyasha estaba al punto de gritar.

-Inuyasha…

-Tiene que aprender a respetar.

-Inuyasha, está bien, yo lo dejé entrar…

-No está bien, todos lo miman y le aceptan todas sus…

-Perdón, papa… no lo vuelvo a hacer…

Inuyasha lo recibió en sus brazos.

-Satoshi… qué te dije de hacer que te abran?

-Que tío y tía necesitan estar solos…

-Y qué hiciste?

-Creí que era el cumpleaños de tía…

Inuyasha lo besó en la sien y lo abrazó con fuerza.

-Vamos con tu mamá, te está buscando…

Salió de la habitación con el niño en brazos. Rin y Sesshoumaru cruzaron miradas. Rin lo abrazó y lo besó en la mejilla.

-Vamos a cenar… ya quiero mi postre…

-Y qué piensas comer?

-A ti… con crema batida… ah! Compré unas fresas esta mañana, deliciosas! Ya verás! Son jugositas.

-Hay algo que veo más jugoso que antes…

Dijo esto mientras delineaba sus senos con un dedo.

-Sessh!

-No sé qué hiciste, pero estás… deliciosa…

Rin sonrió y sólo rozó sus labios para luego alejarse de él con una sonrisa pícara. Sesshoumaru no tardó en alcanzarla y abrazarla mientras la alzaba por los aires.

-No!

Ambos reían.

-No te soltaré hasta que me des un beso que realmente valga la pena…

-Entonces no te besaré para que nunca más me sueltes!

Sesshoumaru rió y la dejó sobre la cama, quedando él sobre ella.

-Dame besos a medias, así yo saciaré mi sed y nunca será suficiente para dejarte ir.

Rin tomó su rostro entre sus manos y lo besó con ternura, aquellos besos intermedios se tornaron en besos apasionados entre risas y caricias.

-Quién dice que no podemos brincarnos la cena?

-Yo… tengo mucha hambre…

Sesshoumaru le dio un último beso y se sentó a su lado. Ella lo besó en la mejilla. Después de la cena, Rin tenía a Kira en brazos, mientras hablaban, la niña se dormía. Una vez que estuvo dormida.

-La llevaré a su camita…

-Es tarde, creo que todos deberíamos ir a dormir.

Rin subió las escaleras y Sesshoumaru la seguía. Inuyasha quiso ir, pero Kagome lo detuvo.

-Qué haces, mujer?

-Dales un tiempo a solas…

-Pero…

Inuyasha comprendió y besó a su mujer en la mejilla.

-Qué inteligente eres, mi amor…

Kagome sonrió y se recostó de su hombro.

-Dónde está Satoshi?

Kagome señaló a su lado, el pequeño dormía plácidamente. Inuyasha sonrió y lo cargó. Al llevarlo a la habitación donde dormía Kira, vio a Rin y Sesshoumaru entrar en la suya. Sesshoumaru la abrazaba.

-Mi amor… quiero un bebé…

Sesshoumaru sonrió.

-Yo también lo quiero, cariño…

-Sessh...

Su voz había cambiado, usaba un tono ronco y seductor. Sesshoumaru la veía fijo a los ojos y cierto brillo bailaba en los suyos.

-Eres hermosa…

Sesshoumaru la cargó y la dejó con cuidado en la cama quedando sobre ella. Le hizo el amor con una pasión tal que, una vez que su amor había sido consumado, Rin se quedó dormida víctima del cansancio. Luego de contemplarla dormir plácidamente pegada a su pecho, Sesshoumaru se entregó a los brazos de Morfeo.

Despertó al sentir cálidos besos en todo su pecho. La rodeó con sus brazos y sonrió.

-Hola…

-Mi amor… perdón… me dormí y ni cuenta me dí…

-Está bien, preciosa…

-Estaba muy cansada… y…

-Mi amor, está bien…

-Cómo puede estar bien? Si te dejé sólo con tu deseo…

Sesshoumaru rió y le dijo que su deseo estaba a raya.

-Pues si tu deseo está a raya, me voy a dormir…

Rin se acomodó en su pecho. Sesshoumaru la apretó entre sus brazos y giró dejándola debajo de él, a merced de sus labios.

-Ya volvió a desbordarse…

Rin rió, lo besó hasta que les faltó el aliento y luego se sentó en la cama.

-Qué haces, preciosa?

-Tengo hambre…

-Son las 3 de la madrugada.

-Vamos, amor… no puedo hacer el amor con hambre…

-Quieres apostar?

Sesshoumaru la besó mientras acariciaba su cuerpo. Un gruñido los separó.

-Qué fue eso?

-Te dije que tengo hambre!

Bajaron las escaleras con risas ahogadas y hasta la cocina. Rin sacó de la nevera las fresas que le había prometido antes. Sesshoumaru tomó una y la acercó a los labios de Rin, quien con una sonrisa la mordió y rozó sus dedos con sus labios.

-Me quieres provocar, preciosa?

La fresa era tan jugosa, que al morderla, el jugo se deslizó por sus labios y un poco por su barbilla, Sesshoumaru probó el dulce néctar que escapaba de sus labios. Sonrió.

-Delicioso…

Rin sonrió y lo besó rodeando su cuello con sus brazos, él la rodeaba por la cintura. Se besaban como queriendo que el beso fuera eterno. Kagome entró a la cocina con Kira en brazos, pero al verlos besándose, se apresuró a salir sin decir palabra. Al parecer Kira no estaba de acuerdo con que la dejaran sin comer y protestó enérgicamente. Rin y Sesshoumaru rompieron el beso al saber que había alguien cerca. Rin salió de la cocina y se encontró con una muy apurada Kagome y una inquieta Kira que lloraba a todo pulmón.

-Hola…

-Perdón, no quería interrumpirlos…

-No importa, ya nos vamos. Hasta mañana… Sessh, te espero arriba.

Sesshoumaru entró en la habitación y Rin prácticamente le voló encima completamente desnuda. Sesshoumaru sonrió y cerró la puerta de una patada. Rin le quitó la yukata de un tirón. Sesshoumaru la quiso llevar a la cama, pero ella protestó pidiéndole que le hiciera el amor allí mismo, de pie. Sesshomaru sonrió y cedió a complacer sus peticiones. Una vez que sus piernas no soportaron el peso, la llevó a la cama.

-Sessh!

Sesshoumaru se aferró a ella a la vez que ella lo soltaba y su cuerpo convulsionaba experimentando el éxtasis. Se quedó quieto mientras la sentía apretarlo en su interior. Ella se incorporó y se refugió en su pecho.

-Te amo, preciosa…

-Te amo, mi amor…

Sesshoumaru la rodeó con sus brazos y aún sentado, la cubrió con las sábanas al sentirla tiritar del frío. Acarició su melena azabache mientras le llenaba la cabeza de dulces besitos. Sesshoumaru salió de ella con cuidado, provocando que su cuerpo se estremeciera. Se acomodaron ya acostados, Rin se acomodó en su pecho nuevamente, se perdía en sus latidos. Sesshoumaru la apretó en sus brazos y ella lanzó una risita ahogada.

-Qué pasa?

-Nada… estoy cansada, pero extrañaba tanto esto…

-Ves? Y aún así eres capaz de dejarme solo…

-Tú me dejaste por un mes…

-Rin Hamasaki… hasta se oye bien… Doctora Hamasaki…

Rin sonrió y lo besó.

-Seguiré siendo Rin Porter.

-Qué?

-Mi amor, no puedo cambiar mi apellido…

-Pero… Kagome…

-Kagome se casó antes de graduarse, y su nombre profesional lo hizo así, pero mi nombre profesional es Porter, mi licencia y mis méritos… yo no puedo cambiarlo… puedo adicionarle…

-Cómo?

-Porter-Hamasaki…

-Porter o Hamasaki, con que seas mía, me basta…

Rin sonrió y lo besó con ternura.

……………………

Los hombres habían salido y las mujeres estaban reunidas en el jardín. Rin jugaba con Kira mientras Satoshi, Taro y Jiro dormían en una manta.

-Lady Porter…

-Dime Melissa… tus hijos son hermosos…

-Gracias, Melissa…

Kagome se acercó a Rin.

-Rin… qusiera que me perdonaras…

-Porqué?

-Porque yo… es que eres como la hermana que nunca tuve… y a veces me siento mal porque sin problemas obtuve lo que tanto deseas…

-Hablas de los niños, no?

-Pues sí…

-Cómo serás de tonta!

Las demás conversaciones cesaron y centraron su atención en Rin. Era muy inusual que ella usara ese tono de voz.

-Cómo es eso? Si yo estoy felíz de tener tantos sobrinos!

-Pero es que Rin…

-Es una estupidez. Mis sobrinos son lo que más quiero en todo el mundo… es verdad que sentí celos porque no he podido tener propios, pero nunca, jamás quise que se sintieran mal por ser felices…

-Acaso tú también, Aki, Sango?

-Pues la verdad me sentí rara cuando te dije que…

-No lo puedo creer!

-Recuerdas la primera patada de Kira? Fue en tu casa… Inuyasha no se dio cuenta y les contaba emocionado… pero yo sí… casi lloras…

-Estaba feliz! Kagome, es verdad que me entristezco a veces… pero perder dos hijos no es fácil… tener que decirle a Sesshoumaru que lo perdí, sin siquiera saber que lo esperaba… Kami… nunca he… nunca he sentido síntomas… ni lo he sentido moverse…

Rin se puso de pie y se alejó, en ese justo instante Sesshoumaru se bajaba del auto, al verlo corrió hacia él y lo abrazó. Kagome vio a Kira y luego a Melissa.

-No quería…

-Cuando se trata de niños, Megan es muy susceptible…

Sesshoumaru no vio otra opción más que abrazarla, confundido, al sentir su camisa mojada, la cargó y la llevó a la habitación. Le susurró al oído.

-Qué te pasa, preciosa?

Rin se negaba a hablar, simplemente se aferró a su pecho hasta quedarse dormida. Tocaron a la puerta de la habitación. Sesshoumaru la dejó con cuidado de no despertarla y fue a ver quién era. Kagome esperaba pacientemente, con las mejillas rojas de la vergüenza.

-Qué pasó?

-No te dijo?

-No me habla… hice algo?

-No… no fuiste tu… fui yo… quiero disculparme con ella…

-Acaba de dormirse, pero pasa…

-No… está bien… sólo… sólo dile que lo siento…

-Kagome…

-Dije algo que la hirió…

Sesshoumaru adivinó el tema.

-Tiene que ver con hijos… un pequeño secreto, Kagome… su fortaleza, ya no es la misma… estoy seguro de que te perdonará…

Rin despertó al sentir cierta calidez en sus mejillas. Eran besos de Sesshoumaru. Se pegó a su pecho buscando refugio como niña mimada durante una tormenta.

-Preciosa… Rin… Kagome quiere hablar contigo…

-No…

-Está arrepentida… y muy avergonzada…

-No.

-Pero qué te dijo? Debe ser demasiado para que no le quieras hablar…

-Que se siente mal porque ella tiene a Satoshi y Kira, mientras yo sufro por no poder tener hijos…

-Amor...

Sesshoumaru la abrazó y la besó en la sien.

-Acaso crees que lo dijo para hacerte mal?

-No… pero…

-Preciosa… sabes algo? Ella tiene razón… ella sólo piensa que tú no te mereces esto… yo también pienso igual… Tú no te mereces tanto sufrimiento… has pasado por cosas que no le desearía ni a mi peor enemigo…

La apretó en sus brazos.

-…Ellos, todos, te quieren… y piensan que no es justo que tú los veas realizarse en su vida… y la tuya siga estancada… y yo tengo la culpa… tengo la culpa de haberte dejado ir… de no ser capaz de decirte que te amo… de muchas cosas…

-Sessh… no…

Rin puso un dedo sobre sus labios.

-Yo sólo quiero un bebé… no que sientan lástima por mí…

-No es lástima, Rin… nunca será lástima…

Sesshoumaru la convenció de hablar con ella. Bajaron las escaleras, Kagome estaba en la terraza junto con Sango y Aki, cada una tenía un bebé y una botella en la mano. Sesshoumaru la besó en la mejilla y dijo que tenía que hablar con Inuyasha. Satoshi corrió hasta Rin y se abrazó a sus piernas, ella tomó asiento y sentó a Satoshi en su regazo.

-Rin…

-Está bien… no sé qué me pasó… espero que me perdonen…

-No… nosotras cometimos un error… yo cometí un error… me perdonas?

-Eres mi hermana…

Rin sonrió, Satoshi tomó su rostro entre sus manitas.

-Qué pasa mi amor?

-Nada…

Esa misma tarde, Rin montaba a Relámpago, llevaba a Satoshi bien sujeto a ella. Al volver al establo, Sesshumaru la esperaba junto con Inuyasha, quien se llevó a Satoshi una vez que bajó del caballo. Sesshoumaru tomó a Rin de la mano y la llevó un a un lugar un poco alejado de la casa y los establos.

-Qué hacemos aquí?

-Tenemos que volver a Japón…

-No…

-Preciosa…

-No, Sesshoumaru, o nos casamos aquí o no me caso contigo…

Sesshoumaru sonrió y la besó en la mejilla.

-Claro que nos iremos casados, eso algo que nadie evitará… pero la luna de miel será más corta de lo planeado…

-Y porqué tenemos que volver? Tengo un mes de licencia.

-Apresaron a Yuuji y lo van a procesar con cargos múltiples… necesitan que atestigües en el juicio… te citaron para dentro de 15 días…

-15 días? Pero…

-Ya todo está arreglado… preciosa, te quieres casar conmigo mañana?

Rin sonrió y lo besó rodeando su cuello con sus brazos.

-Cuando quieras, mi amor…

Ya en la noche, todo estaba listo para el gran día. Cuando se retiraron a dormir, Rin se sorprendió al ver a Satoshi en su cama. Sesshoumaru la abrazó por la espalda y la besó en el cuello, haciendo uso de su sensual voz le susurró al oído.

-La próxima vez que hagamos el amor, serás mi esposa.

Rin sonrió y lo besó apasionadamente. Como pudo y con mucho esfuerzo, Sesshoumaru se apartó y salió de la habitación. Apenas Rin se acomodó en la cama, aún con las mejillas sonrojadas, Satoshi la abrazó dormido, ella sonrió y lo besó en la frente.

…………………………

Sesshoumaru esperaba por Rin, estaban en la parte más alta del terreno. Stuart, sería quién entregaría a Rin esta vez, Jaken estaba en Estados Unidos y no pudo llegar a tiempo. Sesshoumaru podía jurar que era una visión, parecía como si un aura brillara a su alrededor haciendo que aquella imagen fuera aún más angelical que antes. Todo el tiempo, sus miradas permanecieron encadenadas, sus labios curvados en una sonrisa y sus corazones latiendo a toda su capacidad. Incluso Sesshoumaru estaba sonrojado y nunca sería capaz de describir la alegría que sintió al escuchar al sacerdote declararlos marido y mujer.

-Puede besar a la novia…

Sesshoumaru tomó su rostro entre sus manos y con sus pulgares removió las lágrimas que rodaban por su mejilla.

-Te amo…

La besó con tanta ternura y pasión, que Rin sintió que le fallaban las piernas. Rompieron el beso al escuchar a Satoshi gritar.

-YUPIIIIII!

Sonrieron aún abrazados y recibieron al pequeño que corrió hacia ellos.

-Ya sí se casaron!

-Sí, mi amor! Ya sí!

Rin lo había cargado, pero no entendía la expresión de su rostro. Miraba muy confundido a su tío, Rin, al verlo, comprendió. Sesshoumaru tenía lágrimas en sus ojos. Lo besó con ternura.

-Qué le pasa a mi tío?

-Son lágrimas de felicidad, así como las mías y las de tu mami…

Satoshi vio a su madre que se acercaba con el rostro mojado también. Kagome abrazó a Rin y tomó a Satoshi en sus brazos. Rin abrazó a Sesshoumaru, Melissa se les acercó y Rin la abrazó con fuerza. Melissa tomó su rostro entre sus manos.

-Es el final perfecto…

-No nana, no es final… apenas es el comienzo…

Melissa sonrió, su nieta tenía toda la razón. Como la boda había sido en la mañana, ya para la tarde, Rin y Sesshoumaru estaban en un vuelo privado a un lugar desconocido.

-Vamos, mi amor, dime a dónde vamos…

-Es una sorpresa, preciosa…

Sesshoumaru recordó que antes de marcharse, Melissa había hecho que Rin firmara unos papeles.

-Preciosa, de qué eran los papeles que firmaste con tu abuela?

Rin sonrió y lo besó en la mejilla.

-Eres el esposo de Lady Rin Megan Porter, creo que la 167ª heredera al trono inglés…

-Bromeas.

-No. Es mi título inglés, mi padre era un Lord, nunca te lo dije?

-Creo que olvidaste mencionarlo un par de veces.

Rin rió y lo besó apasionadamente.

-Nada de eso me importa… me importa más saber que soy tu esposa…

Sesshoumaru sonrió.

-Al fin eres sólo mía.

El piloto le notificó que ya habían llegado a su destino. Sesshoumaru sonrió y dándole un tierno beso en los labios le pidió que viera por la ventana. Rin se quedó sin palabras al ver que sobrevolaban el teatro de Epidauro.

-No!

-Sí, preciosa…

-Estamos en Grecia!

Sesshoumaru recibió una lluvia de besos de parte de su esposa.

-Gracias, mi amor!

Una vez que el avión había aterrizado, Rin lo besaba apasionadamente. Subieron a una limosina y el chofer levantó la división para darles privacidad. Al hacerlo, Sesshoumaru se entregó a los besos de su esposa. Varias veces se habían que dado sin aliento e hicieron falta otras más para Rin notar que el viaje no terminaba.

-Mi amor, dónde está ese hotel?

Sesshoumaru rió.

-No vamos a un hotel… vamos a un lugar donde puedo hacerte el amor sin nada ni nadie que nos interrumpa.

Rin se sonrojó. Llegaron a un puerto y allí abordaron un pequeño yate privado.

-No sabía que tienes un yate en Grecia…

-No tengo, es alquilado.

Una vez que partieron, Rin admiraba el horizonte y el sol que comenzaba a esconderse tras una espesa capa de nubes en la lejanía. Sesshoumaru se acercó y abrazándola por la espalda, le ofreció una copa de champán.

-Pasaremos la luna de miel en este yate?

-Ni locos. Ves esas palmeras allá?

Se divisaba una pequeña isla en el medio de la nada. Rin asintió y Sesshoumaru, tomándola por la cintura y besándola en el cuello, le confesó que ese sería su nido de amor. Rin se sonrojo y volteó a ver a su esposo algo incrédula, él acarició sus mejillas y acercó sus labios rozándolos con increíble dulzura.

-Eres hermosa, mi amor…

Rin sonrió y se entregó a los besos de su esposo, sintiendo cómo el la acercaba más a él y enredaba sus dedos en su pelo. Aquél ambiente era intoxicante, el amor que sentía uno por el otro, se percibía en el aire y cada tripulante del yate lo sentía. Disfrutaron del atardecer abrazados. Llegaron a la isla. Sólo tenía un pequeño puerto y una pequeña casita, de modelo antiguo con las paredes de barro y el techo de tejas. Una vez que el yate se alejó nuevamente de la costa, Sesshoumaru tomó a Rin en brazos y la llevó al interior de la casita. Todo estaba iluminado con velas y decorado con flores, la cena estaba servida. Luego de cenar, Rin dijo que se daría un baño y aunque Sesshoumaru se sintió tentado a acompañarla, ella le aseguró que le iría mejor si esperaba.

Sesshoumaru estaba sentado en la arena, sobre una manta, cuando sintió sus delicadas manos acariciar sus hombros.

-Mi amor…

Sonrió al verla. Tomándola de la mano, la invitó a sentarse en su regazo. Ella se sentó y rodeando su cuello con sus brazos se dedicó a regalarle extensos y apasionados besos a su marido. Pronto se dejaron llevar y sólo la luna era testigo de aquella pasión. Rin no lo podía creer, pero su realidad era esa, estaba haciendo el amor con su esposo. Era algo nuevo e intoxicante, una realidad excitante. Se sintió conmovida al ver cómo él protegía su cuerpo para no lastimarla. Siempre lo había hecho así, aún cuando fuera el más fiero de los amantes.

Una gran oscuridad se adueñó del cielo, sólo se escuchaba el suave bailoteo de las olas y los gemidos de Rin, más uno que otro grito llamando a su marido.

Sesshoumaru despertó, la luz lastimaba sus ojos, le tomó dos segundos recordar el increíble día anterior. Sintió sus dedos pesados. Justo en la mano que descansaba sobre el vientre de Rin, la levantó a la altura de su rostro y contempló con una sonrisa el objeto que sentía extraño. Su alianza matrimonial. Rin despertó y se encontró con un sonriente Sesshoumaru que la saludó con un apasionado beso. Apenas habían dormido dos horas.

-Hola, mi amor…

Rin sonrió al escuchar su saludo.

-Hm! Hola, mi amor…

-Cómo durmió mi reina?

-De maravilla… y mi rey?

-Sabes algo amor? Ahora sí soy feliz.

Rin sonrió al escuchar tal confesión y lo besó de la misma manera que él minutos antes.

-Sabes algo amor? Por hacerme esperar tanto tiempo por ti… creo que mereces un castigo… pero por otro lado… lo que hiciste por mí… y todo esto se merece un premio. Así que te castigaré y luego te premiaré.

Rin estaba sentada sobre el vientre de Sesshoumaru, completamente desnuda. Y es que después de hacer el amor a la luz de la luna, Sesshoumaru la cargó y la llevó adentro cuando su cuerpo temblaba del frío.

-Castígame con toda tu furia… pero prémiame con todo tu amor….

Rin sonrió y le llenó el rostro de besos, pero no lo besó en los labios, bajó por su cuello y besó todo su pecho, centímetro a centímetro, y justo como él le hacía, se concentró en sus tetillas y las apretó con sus labios.

-HSS! AAh! RIN!

Rin sonrió y saboreó todo su pecho.

-Bésame…

-Ah, ah!

-Rin! Bésame…

-No… estás castigado…

Sesshoumaru quiso robarle el beso.

-Si no te estás tranquilo, no hago nada.

Sesshoumaru se tranquilizó al instante. Rin tomó la cinta de su yukata y le ató las manos, con el sobrante de la cinta, lo ató al espaldar de la cama.

-Qué haces?

-Quiero jugar y no me dejas… ahora puedo disfrutarte a mis anchas…

Fijándose en que el espaldar era de hierro, Rin se volvió a acomodar, esta vez asegurándose de que sus sexos rozaran. Volvió a besar todo su rostro y cerca de los labios, pero no lo besó. Haciendo un ligero movimiento con sus caderas, supo el grado de excitación que ya tenía y se recostó sobre él, para mordisquear su oreja. Sesshoumaru forcejeaba para soltarse, pero no conseguía.

-Sabías que me fascinas? Adoro cada centímetro de tu cuerpo… y en especial esas pecas que te salen en el pecho… Diablos, cuando me llevaste a tu apartamento no sabía que hacer… acaso te paseabas sin camisa a propósito?

Sesshoumaru no podía articular palabra. Pero hizo de tripas corazón y armó un oración algo coherente.

-Y tú te metías en mi baño a propósito?

Rin sonrió. Y lo besó en la manzana de Adán.

-La verdad es que no… pero funcionó de igual manera… me encantas…

Rin continuó con la sesión de besos y esta vez, bajó hasta su abdomen y lo delineó con su lengua. Notó ciertas contracciones al acercarse al ombligo y con una sonrisa le introdujo la lengua. La contracción fue tal que Rin se apartó.

-Ah!

-Sessh…

-Ya terminaste? Suéltame, preciosa…

-No… no han pasado ni 12 minutos…

Rin bajó su mano hasta aquella musculosa extensión, la sentía palpitar entre sus manos.

-Vaya! Sí que estamos grandes, hoy!

-Rin!

Rin rió y acercó sus labios, al sentirla besándolo y la suave caricia de su lengua, cada músculo de su cuerpo se contrajo.

-Rin… ah! Suéltame! Hss!

Sesshoumaru hacía uso de todas sus fuerzas para soltarse de su amarre, pero tantos años como ortopeda, había aprendido a hacer unos nudos muy buenos. Se detuvo al escuchar un sonido proveniente de su muñeca derecha.

-Rin… mi mano…

-Rayos, Sessh, no puedo jugar contigo…

Rin lo desató y revisó sus manos.

-Perdón, preciosa…

-No, mi amor… es mi culpa…

Rin examinó sus manos con más detenimiento y probó cada ángulo de torsión.

-Están bien… pero mira cómo te lastimaste.

Tenía toda la piel roja, Rin las besó como una madre que cura a sus hijos. Tal ternura llegó al corazón de Sesshoumaru. Acarició sus mejillas y la besó con la misma ternura.

-Te duele?

-No…

Rin continuó mimándolo olvidándose de su estado. Sesshoumaru se vio obligado a recordárselo.

-Preciosa… recuerdas que hacíamos el amor?

Rin se sonrojó y lo vio aún erecto, Sesshoumaru sonrió y la abrazó haciéndola quedar acostada sobre él, la besó con ternura. Ella le respondió el beso con los labios entreabiertos y mordisqueando los suyos. No se dio cuenta de cuándo ella quedó abajo, sólo sabía que Sesshoumaru le hacía el amor de una manera tal que no le quedaba aliento ni para suspirar. Sucumbió al cansancio y su cuerpo colapsó sobre el suyo en el justo momento en que alcanzaban el clímax. Sonrieron. Era la primera vez que dsifrutabn de aquella descarga a la vez. Ambos cuerpos temblaban y convulsionaban mientras el placer se acomodaba por etapas en sus cuerpos.

-Te amo, preciosa…

Se entregaron a un sueño revitalizador. Al despertar Rin, se vio sola en la habitación.

-Sessh…

-Estoy aquí, preciosa…

Sesshoumaru salió vistiendo una yukata verde esmeralda con una S bordada en el bolsillo. Se sentó al lado de Rin y la besó con cariño mientras le cubría la espalda.

-Cómo estás?

-Con hambre…

-Eso es bueno… tengo frutas cortadas y un baño listo… cuál quieres primero?

-El que te incluya…

Sesshoumaru sonrió y la cargó, la llevó al baño. Ella soltó la coleta en la que él tenía su pelo atado.

-Me gusta suelto…

Sesshoumaru sonrió y la besó en la mejilla.

-Quieres que te lave el pelo?

-Me ayudarías? Está lleno de arena…

Sesshoumaru asintió y se dedicó a masajear su cabeza. Después de haber comido, Sesshoumaru estaba recostado de un ventanal. Rin se acercó y lo abrazó por la espalda.

……………………

ESTE CAPI VA DEDICADO A TODAS Y CADA UNA DE USTEDES QUE ME HA ROGADO DESDE EL PRIMER BESO QUE LOS CASE.

Qué tal me quedó? Por fis, dejen reviews! Buenos o malos, todos cuentan!

N/A: No se crean que esto ha terminado.