ESTE CAPI VA DEDICADO A MI HERMANITA CECI, QUE ANDA CUMPLIENDO PRIMAVERAS (VERANOS, MEJOR DICHO)

MUCHÍSIMAS FELICIDADES CECI! Y RECUERDA EL CONSEJO DEWARS "Algunos envejecen, otros, maduran". Espero que la pases muy bien y que disfrutes mucho.

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Capítulo 38

Tergiversando Las Cosas

Luego del juicio de Yuuji, Rin se olvidó de todo. Su nueva vida y su esposo no le daban un segundo para pensar en tristezas. Sesshoumaru había dado un cambio tan grande, que Rin a veces pensaba que se había casado con el hombre equivocado.

Rin despertó con los besos de su marido en todo su cuerpo. Sonrió aún dormida y por el cambio de peso supo que estaba frente a ella. Al abrir los ojos se encontró con un despeinado, pero sonriente Sesshoumaru.

-Hola, mi amor…

-Buenos días, preciosa… le puedo pedir a la señora Hamasaki que se vista? Hay algo que quiero mostrarle…

-Mi amor, tengo sueño… dame 10 minutos más…

-Vamos, preciosa, no es algo que puedo detener.

-Todavía está oscuro!

-Rin…

-Bien, ya voy…

Como tenía el día libre Rin decidió levantarse, y luego continuaría con su sueño. Entró al baño unos minutos y sólo reía cuando Sesshoumaru la llamaba, como un niño pequeño. Salió con el pelo atado en una coleta baja y su yukata azul con la R bordada. Se detuvo frente a Sesshoumaru, que estaba sentado en la cama y tomando su rostro con sus manos lo besó.

-Estoy lista… pero no te vuelvo a hacer el amor cuando llegue de mis turnos…

-No estés tan segura de eso…

Rin sonrió y Sesshoumaru la tomó de la mano y la guió a la habitación en el extremo este de la casa, salieron al balcón, y allí, Sesshoumaru la hizo ver el amanecer. Por alguna razón una lágrima traviesa se escapó de sus ojos y rodó por su mejilla. Sesshoumaru la abrazaba por detrás y al verla, la besó atrapando aquella lágrima con sus labios.

-Qué te pasa, cariño?

-Perdóname, Sessh…

Rin se dio la vuelta y lo abrazó con fuerza.

-Rin…

-Me olvidé de tu cumpleaños…

Sesshoumaru no tuvo otra opción más que reír a carcajadas. La besó con ternura y la hizo girar, para que apreciara el paisaje. Como vivían en los suburbios, no se veía todo atestado de edificios, como es el verdadero Tokio, sino que podían divisar las zonas montañosas y los árboles. Luego, volvieron a la habitación.

-Sessh…

-Preciosa… no importa…

-Claro que importa! Vaya esposa la que te gastas, que se olvida de tu cumpleaños!

-Pues, sabes qué? Yo pienso que tengo la mejor esposa del mundo. Eres cariñosa, hermosa, atenta… eres perfecta mi amor… además, no es que el día se haya perdido, apenas son las 6 de la mañana…

Rin se acomodó en sus piernas y rodeando su cuello con sus brazos. Lo besó con los labios entreabiertos. Sesshoumaru sonrió y le acarició las mejillas sonrojadas.

-Olvidé mencionar que también eres increíblemente sexy…

-Qué quieres de regalo?

-Lo que tú quieras regalarme… como hoy es sábado, le diré a Inuyasha que venga a comer y haré una parrillada. Qué tal? O… tu regalo incluye el día a solas…

Rin sonrió y lo besó.

-Es tú día, amor… pero tengo una semana que no veo a Satoshi ni Kira…puedo darte un adelanto ahora y el resto esta noche…

-Suena justo para mí…

Rieron divertidos.

-Quiero darme un baño… y tengo hambre.

-Tienes hambre?

-Mucha hambre.

-Creo que quedan unas frutas que compré ayer…

-Podrías ponerle por encima miel y limón?

-Miel y limón?

-Sí…

-Está bien…

-Qué rico!

Mientras Sesshoumaru preparaba las frutas, Rin preparaba el baño.

-(Kami, no! Uy! 4 días… pero… tal vez era por el estrés… sí, pero hoy no… ahí si que afinco yo!)

Al buscar las sales y el jabón, vio lo que la podía ayudar. El baño estaba listo y el agua estaba tan buena, que Rin quería saltar de una vez.

-Preciosa, está listo…

-El baño primero.

Sesshoumaru fue con ella y la vio desvestirse con una tortuosa calma, dejando la yukata que resbalara por su piel, para luego quitar el nudo de la suya y desvestirlo de la misma manera, rozando con sus dedos la piel por la que pasaba. Sus ojos traviesos se desviaron un segundo y sonrió.

-Vaya, mi amor, qué fuerte estás!

Como pudo, logró unir dos palabras.

-S-sin ataduras…

Rin rió y lo besó jugando con sus labios y lengua. Una vez en la tina, tomó el jabón y se dedicó a masajear sus anchos pectorales y espalda, sus brazos, y por último sus manos que descansaban en su cintura, debajo del agua, luego de quitarles el jabón, las besó en las palmas. Lo vio a los ojos y notó que él estaba idiotizado, la veía embelesado, incapaz de hablar.

-Acaso el ratón te comió la lengua?

-Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida…

Rin rió y lo besó.

-Gracias!

Sin que se lo pidiera, Sesshoumaru tomó el jabón y la lavó con esmero. Al terminar, Rin se puso de pie, quedando su vientre a la altura del rostro de Sesshoumaru. Él la abrazó por la cintura y la besó sobre la marca rosada, que una vez trajera tanta tristeza, y que ahora era uno de sus puntos más sensibles, en especial, si lo acariciaba con su lengua, como ahora. Ella sonrió y pasó una mano por su rubia cabellera.

-No te adelantes el postre…

Sesshoumaru salió del agua y la cargó, la llevó a la cama y se acomodó sobre ella, sus piernas separadas y él entre ellas. Acarició con sus dedos desde sus mejillas, bajando por su cuello, pecho, vientre y hasta su intimidad, sonrió mientras la lujuria brillaba en sus ojos al sentirla húmeda y caliente. Ella rodeó su cuello con sus brazos y cedió a su peso cuando él, a la vez que la besaba, entraba en ella.

-Sessh…

Sesshoumaru disfrutaba de sus suspiros y gemidos cuando le hacía el amor de esa forma lenta y apasionada, le robaba el aliento con cada beso y sus cuerpos rozaban por completo. Dejó de apoyarse en el colchón y la abrazó, metiendo sus brazos bajo su espalda arqueada y le hizo el amor con todo su peso, ella, aferrada a su espalda, sólo gemía y llamaba a su esposo a medias.

-Sessh...

Aunque su excitación era máxima y se sentía tentado a hacerle el amor como una bestia en celo, se contuvo. Había algo que no lo dejaba, sentía cierta calidez envolver su corazón y un sentimiento sobreprotector hacia ella, como en la isla. Por más que la deseara, no quería hacerle el amor de otra forma.

Alcanzar el clímax de esa manera era como ver estrellas en pleno día. Se aferraron uno al otro mientras sus cuerpos temblaban, sensibles a cualquier estímulo. Cuando cada centímetro de sus cuerpos se había sacudido y vuelto a su reposo habitual, él se dispuso a salir de ella, y sin dejar de verla a los ojos, se movió para hacerlo, ella dejó escapar un gemido y sonrió. Se refugió en su pecho dispuesta a perderse en su aroma y disfrutar de su calor. La claridad les indicaba que la mañana avanzaba. Sesshoumaru sacrificó uno de los besos de su esposa por ver el reloj, al ver que eran las 9 sonrió.

-Nos quedaremos aquí todo el día?

-En 5 minutos comienzan las llamadas…

-Cómo lo sabes?

-Satoshi ya sabe marcar y se sabe el número de la casa…

Sesshoumaru sonrió y volvió a perderse en los besos de su mujer. No supo qué tan certera sería la predicción de Rin hasta que sonó el teléfono. Rin sonrió y dejando un beso a medias, contestó.

-Bueno?

-Tía!

-Hola, mi amor! Cómo estás?

-Bien… y tío? Está durmiendo?

-No, ya te lo paso.

Rin le pasó el teléfono a Sesshoumaru y se inclinó para tomar las frutas que él llevara horas antes. Mientras él hablaba con Satoshi le puso varios trozos en la boca. Luego de concertar con Inuyasha que fueran a comer, cerró la llamada. Abrazó a su esposa por la cintura y la besó en la mejilla.

-Iré a comprar la carne… llama a Sango y Kohaku…

-Está bien.

Sesshoumaru se dio un baño rápido y mientras lo hacía, Rin llamó. Para cuando salió con la toalla a la cintura, Rin lo besó y le confirmó que irían.

-Sabes algo, preciosa… hoy te ves hermosa…

-Gracias, mi amor…

Sesshoumaru se vistió y esperó a que Rin saliera del baño antes de irse. La besó con ternura y se despidió. Rin se vistió y recordó que aún tenía una duda, corrió al baño.

Sesshoumaru estaba frente a la mesita del recibidor, tomó sus llaves, pero se detuvo al escuchar a Rin gritar y llamarlo.

-Rin!

-Sessh!

Rin corrió escaleras abajo y brincó a los brazos de Sesshoumaru, rodeando su cintura con sus piernas y su cuello con sus brazos. Pero no hablaba. Sesshoumaru se preocupó al sentir su cuello húmedo. Aquella mezcla de reacciones lo tenía más que confundido.

-Preciosa, qué pasó? Pasó algo malo?

-No!

Sesshoumaru la abrazó y la llevó a la sala. Como ella no lo soltaba, se sentó con ella aún aferrada a él. Acariciaba su pelo y espalda esperando que se calmara y le dijera.

-Mi amor… estoy preocupado… te lastimé? Qué pasó?

Rin recobró la compostura y luego de secarse las lágrimas, lo besó larga y apasionadamente.

-Te amo, mi amor…

-Yo también te amo, preciosa…

-Mi amor… y-yo… tú… nosotros…

-Vas repasar todos los pronombres personales?

-Sí que sabes matar el romance!

Sesshoumaru rió y la besó con ternura, abrazándola con fuerza.

-Qué pasó?

-Sabes? Aún no te felicito…

-Preciosa…

-Feliz cumpleaños, mi amor…

-Gracias, cariño.

Rin lo besó y rió calladamente.

-Quieres un regalo ahora?

-Otro? Pero… ya les dijimos que…

Rin rió a la a vez que sellaba sus labios con un beso.

-No, mi amor… Estoy embarazada…

-QUÉ!

-Vamos a tener un bebé!

Sesshoumaru se puso de pie aún cargándola mientras la apretaba con fuerza y reía. Se detuvo de repente y acomodándola en el sillón, la llenó de besos, terminando con su oído contra su vientre. Ella acarició su rubia melena.

-Es muy pequeño, mi amor… todavía no se ve ni se siente nada…

-Pero está ahí… sí se siente… es lo que sentía…

Sesshoumaru la besó apasionadamente, sin apartar su mano de su vientre.

-TE AMO!

-Yo también te amo, mi amor… cómo que lo sentías?

-Sí… amor… lo comencé a sentir en Grecia…

Rin sonrió y lo besó. Sesshoumaru la abrazaba emocionado y la llenaba de tiernos besitos. Como pudo, Sesshoumaru se despidió y fue a comprar las cosas de la parrillada. Al regresar, ya todos se encontraban en la casa, Satoshi corrió a su encuentro y lo abrazó.

-Feliz cumpleaños, tío!

-Gracias, y tu tía?

-Atrás!

Sesshoumaru llevó los paquetes a la cocina y luego fue al patio donde todos estaban reunidos. Al verlo, iban a felicitarlo, pero como llevaba un ramo de rosas, esperaron. Sesshoumaru se acercó a su esposa y la besó con ternura.

-Dile que la quieres, tío!

Sesshoumaru rió.

-Te amo, preciosa.

Rin sonrió y recibió las rosas.

-Gracias, mi amor…

-Les dijiste?

-No, cómo crees…

-Ni a Kagome?

-Te estaba esperando.

Todos escuchaban atentos aquella conversación.

-Rin y yo tenemos algo que decirles… amor…

-Van a ser tíos!

-QUÉ!

Todos preguntaron en un coro.

-Estoy embarazada!

Las felicitaciones llovieron sobre ambos. Se pasaron el día entre fugas al estudio y miradas cómplices. Una vez que estuvieron solos, Sesshoumaru cargó a su esposa y la llevó a la habitación. La depositó en la cama con extremo cuidado, y se acomodó a su lado, la besó con ternura y puso su oreja contra su vientre.

-Hola, precioso, soy tu papi…

Rin no tuvo otra opción más que reír. Sesshoumaru la miró con una sonrisa.

-Qué te divierte tanto?

-Eres adorable como papá! Nunca te imaginé así… nunca te imaginé como esposo…

-Lo que pasa es, preciosa, que te falta imaginación. Acaso crees que no seré bueno como papá?

-Claro que sí, mi amor… serás el mejor papá del mundo!

Rin lo besó.

-Qué crees que sea?

-Hm… no sé… no me importa, mientras esté sano…

……………………

Sesshoumaru estaba en su oficina. Su secretaria le anunció un visitante y él le pidió que pasara. Una rubia espectacular, poseedora de peligrosas curvas, pasó a la oficina, Sesshoumaru, no se inmutó y simplemente la invitó a tomar asiento. Hizo a un lado el objeto de su distracción y le puso atención a su visita.

-En qué la puedo ayudar señorita…

-Wilson, Cat Wilson…

-Wilson…

-Soy reportera del periódico Okite, y me gustaría que me cediera una corta entrevista…

Sesshoumaru examinó su reloj.

-Tengo que salir en una hora…

-Será corta, se lo prometo…

-Bien.

La entrevista comenzó exclusiva del plano de negocios, pero terminando en el plano personal.

-Dicen que ha dejado de ser el soltero más codiciado de Tokio… alguna razón en específica?

Sesshoumaru rió.

-La verdad es que no sé… pero quizás el hecho de que me haya casado influye… digo, ya no soy soltero…

-Casado… cómo se llama su esposa?

En ese justo momento sonó el celular de Sesshoumaru, al ver el número de Rin, se disculpó y contestó.

-Hola…

-Hola, mi amor…

-Pasa algo?

-No, mi vida, no puedo llamar a mi esposo?

-Claro que sí… er-preciosa, aquí en mi oficina está una reportera y quieren saber de ti… no te molesta?

-Para nada, mi amor… vas a ir conmigo?

-Sí, me esperas en la casa?

Sesshoumaru cerró la llamada.

-Mi esposa… bien, su nombre es Rin Porter…

-Rin Hamasaki…

-No, Porter-Hamasaki…

Sesshomaru se estaba exasperando por tener que incursionar en su vida privada.

-Rin Porter… ah! Es la doctora, del artículo de París…

-Exacto.

-Según mis investigaciones ella estaba embarazada, cuando sufrieron el atentado…

La expresión del rostro de Sesshoumaru cambió por completo.

-No quiero hablar de eso.

-Pero es que…

-Sí, el niño era mío y sí, lo perdió.

La reportera se negaba a abandonar el tema y la sangre de Sesshoumaru empezó a hervir.

-Sabía que ella había perdido un embarazo previo?

-Esta entrevista está terminada.

Sesshoumaru se puso de pie y tomó lo que lo distraía al momento en que la reportera entró.

-Creo que se sabe el camino.

En las manos, Sesshoumaru tenía un fino portarretratos plateado y trataba de ponerle una foto de Rin, pero al parecer la foto era muy grande. Sacó la foto para evitar dañarla y la contempló. Rin le sonreía mientras señalaba una marcada pancita.

-Flashback-

Rin halaba a Sesshoumaru por los jardines de la casa de Nara.

-Vamos, mi amor, quiero una foto contigo, ahora…

-Pero Rin, déjame dormir…

-Para dormir tendrás la noche.

-Últimamente no, ya que tus antojos son de mí!

-Qué malo eres!

Sesshoumaru la abrazó y bajó sus manos a su vientre.

-Cómo está mi bebé?

-Tú bebé?

-Vamos, preciosa… nuestro bebé…

-Mejor… pues yo creo que está bien…

-Yo creo que está de maravilla, todo el día y toda la noche contigo…

Rin rió y lo besó en la mejilla, se alejó un poco y mientras le decía que la siguiera, que ella y el bebé tenían frío, Sesshoumaru tomó la foto.

-Fin del Flashback-

Sesshoumaru tomó su saco y sus llaves y salió de la oficina.

-Vete a las 4, Aria…

-Su esposa está en la línea 1…

-Dile que la llamo ahora mismo.

Sesshoumaru tomó su celular y en el momento en que Aria cerró la llamada, marcó el número, se alejó mientras timbraba.

-Mi amor…

-Qué pasa, preciosa?

-Me siento mal… te falta mucho?

-Ya estoy en el ascensor, qué sientes?

-Tengo muchas náuseas.

-Yo no he sentido nada…

-Suertudo.

-Quédate tranquila, ya voy en camino a mimarte…

Sesshoumaru cortó la llamada al momento en que salía del ascensor.

-Flashback-

Sesshoumaru despertó y como un resorte se puso de pie y corrió al baño. Rin entraba en la habitación en ese momento. Al salir del baño, Sesshoumaru se veía más pálido que de costumbre. Se acostó en la cama y abrazó a Rin por la cintura.

-Estabas vomitando?

-Sí… parece que no hice la digestión…

Rin lo besó en la frente.

-No, mi amor… es tu empatía. Yo tenía náuseas, por eso estaba abajo.

-Qué?

-Ya me dí cuenta de cómo es. Cuando es una náusea ligera, tú te pones frío. Si es muy fuerte, como ahora, tú te pones grave…

-No quiero saber qué me pasará si llegas a vomitar…

Rin rió y lo abrazó.

-Eres tan lindo, amor… compartes los síntomas del embarazo!

-No quiero hacerlo…

Rin volvió a reír.

-Como hoy es mi día libre, te voy a consentir todo el día…

-El plan era todo lo contrario, pero me siento como un muñeco de trapo…

-Vamos a comenzar por un baño. Estás todo sudado…

-Fin del Flashback-

Sesshoumaru llegó a la casa y fue directo a la habitación. Llevaba un ramo de rosas, pequeño en comparación a los usuales. Lo había comprado en un semáforo. Al entrar en la habitación, vio a Rin acostada, haciendo las flores a un lado, se sentó cerca.

-Preciosa…

-Mi amor… ya sé cómo te sientes…

-Como un muñeco de trapo?

-Como un trapo…

Sesshoumaru la abrazó y la besó en la frente.

-Vamos al doctor?

-No quiero salir…

-Te toca el ultrasonido…

-Vamos mañana…

-Y si mañana cruza las piernas? No quieres saber?

-No, para nada. Además, todavía no se ve, es a los 5 meses…

-Y si son dos?

-Dos! Te mato…

Rieron.

-Es imposible.

-Tú eres gemela, porqué no pueden ser dos?

-Porque los gemelos no tienen gemelos. Nuestros nietos sí pueden ser gemelos…

-Nietos, ah? Sólo que si los hijos salen a mí, no los conoceré nunca…

-Cómo que no?

-Esperar 40 años para tener el primer hijo? Tendré 80 o estaré lejos…

-Si yo no hubiera metido la pata, éste sería el tercero… tendríamos uno de 9…

Sesshoumaru la calló con un beso.

-Mi amor… lo que pasó fue inevitable… y no es culpa tuya, ni mía…

Acarició sus mejillas.

-Vamos al médico, cuando veas el ultrasonido, te sentirás mejor…

-Porqué sólo me siento mal cuando estoy libre? Mientras estoy trabajando, ni recuerdo que estoy embarazada.

-No que Kagome era igual?

-Todo lo contrario. En el hospital parecía un fantasma, pero desde que contemplaba la idea de dormir, irradiaba felicidad.

Sesshoumaru rió. Convenció a Rin de ir al doctor. Una vez en la sala de espera, Rin se recostó del hombro de Sesshoumaru. Él le levantó el rostro y le habló en un tono que sólo ella podía escuchar.

-Todavía te sientes mal?

-Debí quedarme en la casa…

-Vamos, preciosa… es sólo un rato…

-Creo que me vas a tener que cargar…

Sesshoumaru rió y acarició su mejilla. De pronto notó algo raro y es que era el único hombre en el lugar. Se sintió raro y aliviado al ver a Kagome entrar a la sala de espera, la seguía Inuyasha cargando a Kira.

-Mira amor, están aquí…

Satoshi se adelantó y abrazó a Rin.

-Tía! Estás enfermita?

-Hola, mi amor… no me siento bien… pero a que un besito tuyo me cura…

Satoshi le plantó sendo beso en la mejilla y saludo a Sesshoumaru por igual. Kagome tomó asiento frente a ellos, Inuyasha permanecía de pie.

-Qué sientes, Rin?

-Náuseas… me están matando… y me dejé convencer para venir.

-Ah, pero si se quitan fácil. Inu, comprarías de las galletas que siempre como?

-Está bien, y la soda?

-También.

Satoshi se fue con Inuyasha.

-Y qué haces aquí?

-No la puedo dejar sola así… como no sentí nada esta vez, no sabía que fuera tan fuerte… Me pasas a Kira?

Kagome sonrió y le pasó la niña que rió al ver a su tío.

-Hola, princesa…

-Sabes algo, Kagome? Es verdad lo que decían Sango y tú… lo amo… pero ya lo quiero fuera de mí!

Kagome rió.

-Mira que si te tienen mal acostumbrada. Al primer síntoma y te estás cayendo en pedazos…

-Es que no era yo… Sessh se caía en pedazos por mí… con razón ni se quería levantar…

-Ah! Cómo quisiera yo que Inu se sienta aunque sea mareado…

-Guarda las esperanzas para el tercero…

-Estás loco! A Kira no le salen ni los dientes, y tú ya me quieres planear un tercero!

-Yo no, Inuyasha. Dijo que cuando la princesa cumpla un año te lo dirá.

-Ya me lo dijo… y ustedes?

Rin se bufó mientras se incorporaba.

-Cuando olvide todo esto, contemplaré la idea de otro.

-Y quería 6…

Kagome rió.

-Yo quería 8.

Rin le hacía cosquillas a Kira y ésta estallo en carcajadas.

-Ya me siento mejor… qué tal si van a cenar a casa?

-Vaya que te recuperas rápido.

-Anda, vayan…

-Le preguntaré a Inu.

Minutos después, Inuyasha entró con una revista en las manos y el rostro rojo, Satoshi le entregó las galletas y la soda a Rin.

-Gracias, mi amor…

Kagome, con Kira en brazos, se puso de pie y salió con Inuyasha al pasillo.

-Qué te pasa?

Inuyasha le enseñó la revista con las fotos del choque de meses atrás.

-Dicen que las pérdidas de Rin las provocó Sesshoumaru… que es un abusivo y mira…

Le mostró una foto de Satoshi con un morete en el rostro. Kagome no lo pudo creer, esas fotos eran del secuestro.

-Dice que yo le hice esto a Satoshi…

-Kami, no! Inu, amor, cálmate… al menos aquí nadie sabe nada…

-Es que no podemos estar tranquilos?

-Cálmate… no les diremos nada ahora, Rin nos invitó a cenar. Esta noche, cuando está más tranquila, se lo decimos…

Volvieron a entrar a la sala, Sesshoumaru notó el cambio en Inuyasha, vio a Rin y supo que ella no se había dado cuenta de nada. Tenía a Satoshi en sus piernas y jugaba con él.

-Ya estás bien, preciosa?

-Sí amor, ya se me quitó…

Satoshi haló sus manos para llamar su atención.

-Tía, yo quiero dormir en tu casa hoy.

-Pero mi vida, mañana tienes clases.

Satoshi usó sus ojitos de cachorrito y Rin rió pasando una mano por su mejilla.

-Dile a tu tío… él te dirá si se puede.

Pronto llegó el turno de Rin, Satoshi se quedó con Inuyasha y Sesshoumaru pasó con ella. El doctor la examinó y asegurando que todo estaba bien, encendio la máquina de utrasonidos.

-Antes de comenzar, quieren saber el sexo?

-No es muy temprano?

-Aveces se ve.

-Mi amor, qué quieres?

-Yo? Pues…

Rin le aplicó la misma mirada que Satoshi a ella.

-Está bien, no.

El doctor encendió la máquina e hizo las medidas. Al poner el sonido, se escuchó el corazón. Rin estaba preguntándole algo al doctor sobre las náuseas.

-Está bien, señor?

Rin vio a su esposo que no separaba los ojos de la pantalla, en especial de aquel punto claro que se movía rítmicamente con los sonidos que emitía. Una lágrima solitaria corría por su mejilla. Rin sonrió y apretó la mano que le sujetaba.

-Mi amor…

-E-estoy bien… estoy bien… ese es el corazón?

-Sí…

Al salir del consultorio, se despidieron de Inuyasha y Kagome, y se fueron a la casa. Al llegar, Sesshoumaru se acostó en el sillón de la terraza, Rin pensó que queria estar sólo y se fue al estudio.

-Rin!

-Qué pasa?

-Qué estás haciendo?

-Nada, amor…

Sesshoumaru abrió sus brazos y la recibió sobre su pecho. Puso sus manos sobre su vientre.

-Te amo, preciosa…

-Yo también te amo, mi amor…

Sesshoumaru la acomodó en el sillón y él se recostó de su regazo, pegando su oído al vientre de su esposa. Sintió un golpe.

-Oye, preciosa, no me maltrates!

-Yo no fui…

-Pero si me acabas de dar… y arriba de, te ries!

Rin sonreía.

-Mi amor, fue el bebé, su primera patadita…

A Sesshoumaru le faltó poco para brincar de felicidad. Puso ambas manos sobre el vientre de su mujer y no pasó mucho antes de que diera otras dos. Pocos minutos después llegaron Inuyasha y Kagome. Sesshoumaru estaba tan feliz que cargó a Satoshi en sus hombros. Kagome sólo rió.

-Qué pasó?

-La primera patada del bebé… está eufórico!

Rin rió a la vez que se acariciaba el vientre.

-El bebé también…

-Ya saben qué es?

-No, decidimos no saber… bueno, yo decidí y Sessh…

-Ya no importa.

Después de la cena, Sesshoumaru jugaba con Satoshi y Kira como un niño más, Inuyasha sabía que no podía pasar de ese día.

-Sesshoumaru… tengo que hablar contigo…

El tono de Inuyasha le indicó a Sesshoumaru que tenía que ver con lo de la tarde.

-Vamos al estudio.

Besó a su esposa en la mejilla y siguió a Inuyasha.

-Tía, puedo oír al bebé?

-Claro que sí, mi amor.

Rin se acomodó de manera que él pudiera pegar su oído.

-Kagome, me ayudarías a comprar las cosas de la habitación?

-Pero y porqué no vas con Sesshoumaru?

-Porque mi bello esposo dice que es cosa únicamente de mujeres.

-Hm! Es un tonto! Si vieras lo meloso que se pone Inu en la tienda. Parece un niño…

-Trataré otra vez.

Escucharon un fuerte golpe, seguido por el sonido del cristal romperse, Rin se asustó tanto que perdió el color.

-Sesshoumaru!

-Rin, estás bien?

-Dónde está Sesshumaru?

-En el estudio...

Sesshoumaru fue con ella.

-Perdóname amor…

-Qué pasó?

-Perdí el control, es todo…

-Que perdiste el control? Qué pasó?

-Prométeme que no te vas a alterar…

-Sesshoumaru, qué pasó?

-La reportera de la que te hablé esta mañana… ya había publicad un artículo. Nos investigó a todos y cambió las cosas a su parecer. Sabe que perdiste dos embarazos, pero no sabe que estás embarazada ahora. Al parecer lo que sabe es a medias y llenó los baches con mentiras.

-Qué mentiras?

-Cosas como que yo golpeo a Satoshi y Kagome…

-No es posible!

-Y que tú has sido mi amante durante años y que soy el responsable de tus pérdidas…

-Qué!

-Dice que yo las provoqué…

Esta vez, Rin parecía que le habían drenado hasta la última gota de sangre. Sesshoumaru la abrazó preocupado.

-Amor…

-No me siento bien…

Rin sentía un sudor frío.

-Creo que será mejor que te acuestes…

-No… qué más dicen…

-Ya nada más…

-Sesshoumaru…

-Que yo… tengo varias amantes y que te golpeo…

-Pero acaso esa mujer esta loca? Qué no sabe el daño que hace?

-A ellos no les importa eso… sólo les importa vender…

Inuyasha le explicó todo lo que haría para desmentir aquellas cosas y que estuviera atenta de los reporteros. Ya estaban acostados. Sesshoumaru jugaba con un mechón del pelo azabache entre sus dedos. Ella se inclinó y comenzó a besarlo.

-Preciosa…

Rin continuó besándolo y bajó una mano desde su pecho hasta su virilidad que se tensó al contacto con sus dedos.

-Ah! Rin!

Rin rió calladamente y continuó la lluvia de besos. Le quitó la camisa del pijama y bajó por su cuello, besó todo su pecho mientras lo acariciaba en toda su extensión. Sesshoumaru permanecía inmóvil ante su iniciativa. Rin se detuvo y apoyó su barbilla en el centro de su pecho.

-Ne! amor… me dejarás sola?

Sesshoumaru sonrió y la besó mientras la acariciaba. Rin retomó su camino de besos y continuó bajando por su abdomen, pasó su lengua por las cercanías de su ombligo.

-Amor, esto te gustó?

Introdujo su lengua en el ombligo y las contracciones de la vez anterior se repitieron.

-Preciosa… e-eso…

Rin rió y continuó su camino hasta encontrarse con el pantalón del pijama.

-No sé por qué… pero cada vez que te veo con esta pijama quiero…

-Tú me la regalaste…

-Porque me imaginé quitándotela…

Lo besó en todo el borde del pantalón y procedió a halarlo para quitárselo. Al verlo, supo que estaba más que excitado. Él se incorporó y le sacó la blusa de su corta pijama.

-La tuya también me vuelve loco…

Rin lo empujó de vuelta al colchón. Él trató de volver a sentarse.

-Nunca me dejas jugar contigo!

-Eso es porque te deseo, preciosa…

-Si me dejas jugar ahora, te dejaré hacer lo que quieras después…

-Sólo quiero hacerte el amor…

Rin rió y puso un dedo sobre sus labios, lentamente lo fue bajando por su cuello y pecho hasta su virilidad. Realmente disfrutaba ver a Sesshoumaru en aquel estado de vulnerabilidad y con aquel grado tan evidente de excitación. Se inclinó sobre él y lo besó. Notó como todo su cuerpo se tensaba ante tal caricia. Y sabía que en cualquier momento, Sesshoumaru le brincaría arriba.

-Átame…

Ella rió y continuó su sesión de besos mientras lo oía gruñir de placer.

-RINN!

Rin sonrió mientras pasaba su lengua por sus labios y volvía a besar su pecho. Sesshoumaru aún no recuperaba el ritmo de su respiración. Rin ahogó una risita y se concentró en besar sus amplios pectorales.

-Eres una delicia, amor…

Sesshoumaru la abrazó y la hizo quedar bajo él, procurando no recargar ningún peso sobre ella. Acarició sus senos, en extremo sensibles y un poco más grandes debido a su estado.

-Ahh! SESSH!

Sesshoumaru sonrió y la besó, acomodándose a un lado, para no quedar sobre ella.

-Deliciosa…

La contempló desnuda, con aquella protuberancia en su vientre y lo besó.

-Papi y mami van a jugar, tú no tienes que asustarte.

Rin rió y se incorporó para besarlo.

-Será mejor que atiendas a mami…

Él rió y la besó mientras entraba en ella. Mientras le hacía el amor, Rin se conmovió al ver esta forma extraña para ellos. Sesshoumaru no recargaba ningún peso en ella, aún así, la llevó a la locura. Estaban abrazados, Rin hacía dibujitos en su pecho.

-Mi amor…

-Sí?

-Habías estado con una mujer embarazada antes de mí?

-No.

-Seguro?

-Preciosa, yo sólo salía con mujeres solteras. Una mujer embarazada es otra cosa, además de que esa responsabilidad, no la quería yo…

-Y ahora? Estoy embarazada…

-Es diferente, amor…

Puso una mano sobre su vientre y la besó.

-Tú eres mi esposa… y éste es mi bebé…

Sesshoumaru la besó nuevamente.

-Una pregunta… cuando vandalizaron tu auto… me dijiste que ya estabas enamorada de mí… pero qué era lo que querías y yo no tenía?

-Era algo estúpido, perdóname, mi amor…

-Solo si me dices…

-No quería volver a pasar por lo mismo… y si tenías tantas amantes, lo último que quería era que apareciera una diciendo que esperaba un hijo tuyo… ves? Es estúpido…

-Tal vez sí… pero ahora comprendo tus temores…

-Sí?

-Sí…

Rin sonrió y se acomodó entre sus brazos. Él haló las sábanas y la cubrió.

-No te me vayas a resfriar…

-Gracias, amor… no sé cómo alguien pueda pensar que eres capaz de golpearme… comenzando porque el día que lo hagas, dejas de verme…

Sesshoumaru rió.

-Yo nunca sería capaz de golpear a ninguna mujer… y mucho menos a ti…

Rin se acomodó en su pecho y se durmió mientras Sesshoumaru acariciaba su espalda.

…………………………

N/A: AAAh! Por fin! Jaja! Muy pronto terminará, no os desespereís…

Bueno, las/os adoro a todas/os y las quiero de todo corazón, lamentablemente tengo un horario muuy apretado y entre clases es que saco tiempo para preparar este cap. Así que un besote y un abrazote a todas y todos (me he enterado de que tengo lectores también).

P.D: Esme, gracias de todo corazón, me encantaaa!