ESTE CAPI VA DEDICADO A MI HERMANITA DE ARGENTINA, ANGIE. FELIZ CUMPLEAÑOS!
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Capítulo 39
Una Cita con mi Esposa
-Preciosa, despierta…
-No quiero!
Sesshoumaru hacía lo posible para despertarla, pero Rin se negaba.
-Rin, se nos hace tarde!
-Vete sólo… tengo sueño!
Rin se tapó la cara con la almohada. Sesshoumaru suspiró resignado. Desde el tercer mes, levantar a Rin antes de las 10 de la mañana se había convertido en toda una hazaña.
-Rin! Está bien, supongo que tampoco querrás comerte los waffles fríos…
Sesshoumaru se levantó y al menos que Rin estuviera muerta, se levantaría tras esos waffles. Se sentó solo en el desayunador y tomó el frasco de mermelada de fresas sonriendo. Antes de estar con Rin no le gustaban ni las fresas, pero la adicción de Rin por ellas y las mermeladas lo fueron envolviendo poco a poco.
Sintió sus delicadas manos buscar el calor de su pecho bajo la yukata. Se dio la vuelta y la saludó con un tierno beso en los labios.
-Hola, mi amor…
-Buenos días, cariño…
Rin sonrió tanto que se le cerraron los ojos. Buscó ver por sobre el hombro de Sesshoumaru, comprobando la existencia de los susodichos waffles. Sesshoumaru tomó su rostro entre sus manos y volvió a besarla.
-Me duele que te levantes por unos waffles y no por tu esposo.
-Pues esto…
Señaló su vientre.
-Que me está costando mi figura, es obra de mi esposo. Y me da muchas ganas de comer y mucho sueño…
Sesshoumaru sonrió y la besó con ternura.
-De verdad te arrepientes?
-Para nada, mi amor… Además, no estoy gorda, verdad?
Sesshoumaru sonrió.
-Para nada, preciosa… de hecho, hay algunas cosas que me gustan ahora más que antes…
Dijo esto delineando sus senos con un dedo.
-Eres un pervertido…
-Hm! Tal vez… pero sólo contigo…
-Pues te dejo bien claro que no son para ti! Son para el bebé…
-Es verdad, pero mientras, puedo entretenerme…
Sesshoumaru la besó en la mejilla con los labios entreabiertos y sonrió al escuchar su estómago rugir.
-Qué tal si te lo preparo y te lo llevo a la cama?
-Harías eso por mí?
Sesshoumaru rió y le dijo que subiera. A los pocos minutos, entró en la habitación con el desayuno en una bandeja.
-Pero mi amor… aquí sólo hay dos waffles…
-Como me dijiste que me fuera solo, para cuando bajaste, ya sólo me quedaba la mitad de uno.
-Perdón…
-Está bien, preciosa. Yo me quedaré aquí mientras tú disfrutas de tu desayuno.
Rin lo besó en la mejilla para agradecerle. Sesshoumaru se acomodó recostándose del espaldar. Rin se colocó entre sus piernas y la bandeja sobre las suyas. Él la abrazó descansando sus manos en su vientre y su barbilla en la curvatura de su cuello.
-Buen provecho…
-Está delicioso, amor… te quedó mejor que anteriores…
Rin lo besó en la mejilla. Y se sorprendió un poco cuando sintió una patada. Se llevó una mano al vientre sonriendo.
-Calma, mi amor… ya estoy comiendo…
Sesshoumaru sonrió y no movió sus manos. Cada vez que le sentía moverse, algo parecido a electricidad recorría su cuerpo y sacudía su corazón.
-Vendrás conmigo? Creo que mejor te quedas a descansar…
-No… iré contigo… Tenemos que comenzar a buscar la cuna y las cosas de la habitación, no quiero esperar a última hora…
-A eso iremos mañana. Hoy mi idea es muy diferente…
-Sí? Qué haremos?
-Saldremos… como si fuera una cita…
-Ah?
-Pues como me dijiste, ya casi no salimos, y es verdad, desde que nos casamos, no salimos sólo nosotros dos, como cuando éramos novios.
-Sessh!
-Qué dices?
-Que tengo suerte…
-No, preciosa, la suerte es mía…
Sesshoumaru la besó en la mejilla.
…………………………
Estaban en un centro comercial y caminaban tomados de la mano. Pasaron frente a una tienda de ropa para mujeres embarazadas. Sesshoumaru le señaló un vestido de lo más coqueto.
-Se vería perfecto en ti.
-Tu crees? Es muy lindo…
-Estoy seguro, lo quieres?
Rin sonrió y entraron en la tienda. Sesshoumaru vio a su alrededor.
-(Otra vez soy el único hombre en el lugar… lo estoy haciendo tan mal?)
Rin prácticamente leyó sus pensamientos y le contestó su pregunta.
-Sabes algo, amor? Eres el esposo perfecto.
Lo besó en la mejilla y se acercó a los vestidos. Eligió el mismo modelo del del aparador. Un vestido ligero, blanco, con frutas estampadas, este era sólo de manzanas verdes.
-Sabes algo, preciosa? Por cuánto tiempo más podrás usar tu ropa?
-No mucho, ya cambié los jeans… es cierto que es algo pequeña para el tiempo que tengo, pero ya no soy talla 2…
-Eres hermosa sin importar tu talla. Elige más. Al menos para este mes, ya cuando siga creciendo, compraremos más.
-Eres un amor!
Sesshoumaru tomo una canasta que tenía cerca y esperó paciente mientras Rin elegía varias cosas, la mayoría, exclusivamente para embarazadas. Había escogido una buena cantidad de ropa, para toda ocasión. Sesshoumaru se inclinó sobre ella y le susurró al oído si se quedaría usando las pijamas de él.
-…No me quejo… te ves genial cuando te quedas sólo con la camisa…
-Ejeje… está bien…
Rin eligió varias pijamas. Al momento de pagar, se sonrojó al escuchar el total de la compra, salieron de la tienda y Sesshoumaru notó que Rin iba algo cabiz baja.
-Qué te pasa, preciosa?
-Perdón… me dejé llevar y no me fijé en los precios…
Sesshoumaru rió.
-Mi amor, cuándo me has visto escatimar en precios? O en besos?
-Pero es que…
-Pero nada. Sólo quiero lo mejor para ti y mi bebé, y lógicamente, lo mejor no es barato. Así que olvidate de eso y compra lo que quieras.
-Como digas… pero es demasiado…
-Tengo una idea… gasta todo lo que quieras… y luego yo me las cobraré como quiera.
Dijo esto mientras disimuladamente le tocaba el trasero, Rin se sonrojó al sentir la caricia.
-Anda, preciosa, quiero verte como siempre, irradiando felicidad…
Después de un maravilloso día de compras, fueron a un restaurante en el mismo centro comercial.
-Vaya, no sabía que habían restaurantes tan buenos aquí.
-No? Pero si Inuyasha y Kagome vienen muchísimo.
-Me gusta… y esta esquina da cierta privacidad…
-Y para qué quieres privacidad tú?
-Para esto…
Sesshoumaru se inclinó sobre ella y la besó apasionadamente. Rin se separó riendo.
-Qué pasa?
-Tú bebé tiene hambre… ya está protestando…
Sesshoumaru puso una mano sobre su vientre y sintió toda la actividad que había.
-Vaya, pero si parece como si quisiera salir!
Rin sonrió y aprovechando la cercanía lo besó con ternura. Disfrutaron de la comida intercambiando cucharadas y besos. A Rin terminó por gustarle más lo que había pedido Sesshoumaru y cambiaron los platos. Al salir del restaurante iban tomados de la mano.
-Cariño, estás bien?
-Sí…
-No estás abusando?
-Estoy bien, amor…
Rin le sonrió. Le encantaba esta faceta sobre protectora de Sesshoumaru. Pero al mirar al frente, su sonrisa se borró.
-Qué pasa?
-Podríamos ir por otro lado?
-Preciosa, si te quiero llevar a la fuente…
-Ya lo sé… anda, amor no seas malo… busquemos otra vía…
Sesshoumaru examinó sus alrededores.
-No hay otra vía. Este pasillo sólo tiene tiendas… Rin, qué te pasa?
-(Sesshoumaru tiene razón… nada me tiene que importar… es sólo que no quiero hablar con Hakudoushi…)
Sesshoumaru examinó la expresión de su rostro y se dio media vuelta.
-Vamos…
-A dónde vamos?
-A la casa, es obvio que estás incómoda…
-No, amor…
-Entonces? No hay otra manera de llegar.
-Está bien… vamos, ya no importa…
No habían avanzado dos pasos cuando el hombre estuvo frente a ellos. Sesshoumaru aún tenía a Rin de la mano. El hombre rubio como él, un poco más bajo de estatura y ojos cafés se rió al ver a Rin.
-Vaya, vaya! Pero miren a quién tenemos aquí! Rin Porter…
-Hakudoushi, por favor…
-Al menos recuerdas mi nombre esta vez…
Sesshoumaru no aceptaría que le hablara así, pero tampoco armaría un escándalo en pleno centro comercial. Hakudoshi lo miró de arriba abajo.
-Y este?
-Este, tiene su nombre. Y te valdrá guardar más respeto hacia mi esposa…
-Esposa? De verdad encontraste un idiota que se casara contigo? No, espera, no me digas… está respondiendo por tu barriga…
La sangre de Sesshoumaru hirvió al instante y le lanzó un puñetazo que fue certero a la boca.
-A mí mujer la tratas con respeto o te parto lo irrompible, de acuerdo!
Rin lo haló por el hombro y le rogó que se detuviera.
-Sessh, por favor… no…
La mirada de Sesshoumaru de repente era dura y fría. Una mirada que ella creyó que nunca volvería a ver. Y mucho menos dirigida hacia ella. Retomó la compostura y dando media vuelta se dirigió a la salida. Rin no tuvo más opción que seguirlo en silencio. Todo el trayecto a la casa fue en absoluto silencio. Rin se contenía como podía para no estallar en llanto allí mismo. En más de una ocasión, se llevó la mano al vientre y lo acarició con su acostumbrada ternura. Se mordió el labio inferior y aunque quiso, no dijo una palabra. Al llegar a la casa, se fue a la habitación. Sesshoumaru se sentó en la sala y vio sus manos.
-(Es mi esposa… esto no es una riña de novios…)
Se dirigió a la habitación y antes de entrar la escuchó hablar con la voz evidentemente ahogada por el llanto.
-…No lo sé, Kagome… no lo sé… cuando lo vi, lo quise evitar, pero Sesshoumaru quería llegar a la fuente… Sí, claro que lo sabe… él simplemente se dedicó a insultarme y Sesshoumaru lo golpeó… pero me asusté tanto que lo detuve… no, nunca se lo dije… yo estaba preocupada por él y él… sólo…
Sesshoumaru entró en la habitación. Rin se quedó viéndolo, reaccionó de inmediato.
-Te llamo después…
Rin cortó la llamada. Sesshoumaru se sentó frente a ella.
-Qué pasó?
-A qué te refieres? A que Hakudoushi haya dicho tres disparates o que tú me ofendieras como lo hiciste.
-Yo te ofendí?
-Sí, tú!
-Cómo te pude ofender?
-Mirándome como lo hiciste, como lo haces ahora… me ves como… como si fuera poca cosa…
Sesshoumaru abrió los ojos sorprendido. Después de todo aún habían rastros del ogro al que se había acostumbrado a personificar. Bajó la cabeza.
-Perdóname… nunca fue, ni será mi intención ofenderte… decir que te veo como si fueses poca cosa es darme el golpe más bajo posible… cómo podría considerarte yo poca cosa? Si eres mi esposa… la única mujer a la que amo… la madre de mi hijo…
Sesshoumaru no levantaba la cabeza. Se veía las manos y se tocaba el anillo. Sintió algo cálido y frío a la vez en su mejilla. Rin lo besó, pero su rostro estaba frío por las lágrimas. Levantó la mirada y ella le ofreció una cálida sonrisa. La vio idiotizado.
-(Cómo es posible que después de todo ella simplemente me perdonara, me viera a los ojos y me sonriera? Kami, es cierto, su corazón es mucho más grande de lo que me puedo imaginar…)
-Sessh…
-Porqué lo defendiste?
-No defendí a nadie… temí por ti…
-Por mí?
-Lo que no sabes de Hakudoushi es que es un hombre muy peligroso… es descendiente de una familia de ninjas y su técnica es la circulación… te puede matar con un dedo…
-Yo me sé defender…
-Yo no quiero quedarme sola…
Rin desvió la mirada.
-Además… él tiene motivos para odiarme…
-Porqué? Si él te…
-Me engañó, sí… pero yo lo engañé a él primero… y más de una vez dije tu nombre estando con él…
-Rin…
-No sé si eres tú como amante o yo en mi mente… pero nunca he tenido un orgasmo con nadie más…
Sesshoumaru escuchaba atónito las confesiones de su mujer.
-La verdad es que nunca fui capaz de amar a nadie más… sólo pensaba en ti… en lo que pudo o no pudo ser…
Sesshoumaru sentía el corazón en la garganta, en las manos, en todo su cuerpo. Tomó aire y con una voz pausada y calmada empezó a hablar.
-Yo estaba celoso…
Rin abrió los ojos como luna llena.
-Todo el tiempo… desde que estabas con el imbécil… por las noches me moría de celos al pensar que estabas con él… de Miroku cuando lo conocí… y en especial de Kashimi… no es razón ni excusa, ni fui el mejor de los novios… ni soy el mejor de los espos…
Rin selló sus labios con sus dedos, una sonrisa adornaba sus labios. Negó con la cabeza mientras una lágrima rodaba por su mejilla.
-Cállate, por favor… no es cierto… fuiste el mejor novio que tuve… y es poco lo que dejas para desear como esposo… eres un hombre maravilloso, entregado a su trabajo y familia… no sólo soy feliz porque te amo… sino que estoy orgullosa de ti… como mujer, y como esposa… eres un hombre maravilloso… y lo repetiré hasta que te lo grabes… ojalá yo y que mis hijos aprendan a ser como tú…
Sesshoumaru la abrazó con fuerza mientras le llenaba la cabeza de besos.
-Te amo, Rin… perdóname…
Con un suave movimiento Rin buscó sus labios. Comenzó como un dulce beso de reconciliación, pero se fue convirtiendo en uno más apasionado e incitador, Rin rompió el beso riendo. Sesshoumaru no comprendió del todo hasta que ella llevó su mano a su vientre.
-Se está moviendo!
Sesshoumaru no sabía si aún estaba pisando en terreno peligroso, pero sus dudas desaparecieron cuando Rin tomó su mano y la puso contra su vientre.
-Dile hola a papi, amor…
Por respuesta hubo una patada, justo en el centro de la palma de Sesshoumaru.
-Ah! Tampoco así, mi cielo… me vas a desbaratar…
Sesshoumaru se inclinó sobre su vientre y lo besó. Aquella ternura le llegó al corazón a Rin. El bebé volvió a moverse. Sesshoumaru sonrió y besó a Rin. Desde dos semanas atrás, tenia un movimiento constante y a veces despertaba a Rin. Ella se puso de pie y se acomodó sobre sus piernas de frente a él. La proximidad no era la misma de antes, pero aún podía besarlo.
-Preciosa…
-Shh… sólo quiero hacer el amor…
Por un momento Sesshoumaru se dejó llevar, pero entonces el bebé pateó. Aquella proximidad hizo que él sintiera la patada en su estómago. Se separó de Rin.
-Sessh, qué pasa?
-Y-ya el bebé está muy grande… le haremos daño…
-El bebé está bien y no le pasará nada…
-Estás segura?
-Completamente.
-Aunque se mueva?
-Sessh… no quieres hacerme el amor?
Como respuesta, Sesshoumaru la besó mientras le quitaba la blusa. Una vez que se había liberado de ella y de su sostén, se regocijó en ver sus senos, deseando que no volvieran a su estado original. Viéndola como un cachorrito hambriento, rozó uno de sus pezones con su lengua y vio cómo se endurecía al contacto.
-Sessh!
……………………………
Inuyasha acababa de dormir a Kira cuando se puso de pie. Se escuchó un fuerte golpe y Satoshi empezó a llorar. Kagome salió de la cocina. Kira despertó y comenzó a llorar.
-Qué pasó?
-No lo sé, toma a Kira.
Kagome la cargó y logró calmarla mientras Inuyasha corría escaleras arriba. Encontró a Satoshi con la boca llena de sangre en el piso de su habitación.
-Qué paso!
Lo cargó y lo llevó al baño para lavarlo.
-Kagome!
Luego de dejar a Kira en su cuna, Kagome fue con ellos. Le limpió la sangre y logró controlar la salida de más. Tenía la marca de los dientes en el labio.
-Kami! Mi amor! Qué hacías!
Satoshi sólo lloraba ahora aferrado a su madre. Ella lo cargó y lo llevó a su habitación, se recostó en la cama y como cuando era más pequeño, lo arrulló.
-Ya, mi amor… todo va a estar bien…
-Pero… papi… papi me va a castigar…
-Qué fue lo que hiciste… Mi amor…
-Brinqué en la cama y me caí…
Kagome lo besó en la frente y lo abrazó.
-Voy a dejar que te castigue.
-No!
-Sí. Porque estoy cansada de decirte que es peligroso. Así que si no quieres obedecer, te toca castigo.
-No mami, no quiero! No quiero!
Cuando Inuyasha entró en la habitación a Satoshi le dio un ataque de histeria.
-No mami, no!
-Qué pasó?
-Satoshi, dile a tu papá lo que hacías.
-No, mami…
-Satoshi…
-Brinqué en mi cama y me cai… mami, no…
Inuyasha vio a Kagome.
-Si lo quieres castigar, hazlo…
-No, mami…
-No te quedarás a dormir donde Rin en un mes.
Kira despertó por los gritos de Satoshi, Inuyasha fue por ella. Satoshi aún abrazaba a Kagome quien le limpiaba la carita.
-Cuánto es un mes?
-Cuatro sabados…
Nuevamente sus ojos se llenaron de lágrimas. Kagome lo besó.
-Sabes porqué te castigamos?
-Porque no me quieren! Sólo quieren a Kira…
-No, mi amor… cómo dices eso si yo te amo! Y tu papá también… pero es que tú no quieres obedecer. Cuando te decimos que no hagas algo es porque te puedes hacer daño. Y sabes cómo me pongo cuando te haces daño.
Satoshi miraba al piso. Kagome tomó su rostro por la barbilla y lo obligó a verla a los ojos.
-Te amo, mi amor. Y te castigo porque te quiero. Más que la boca, te pudiste partir la cabeza, o un brazo…
Kagome lo llevó a su habitación.
-Quédate aquí. Cuando la cena esté lista te avisaré.
Inuyasha volvía a acostar a Kira. Kagome puso una mano en su hombro. Salieron de la habitación y fueron a la suya. Inuyasha se sentó en la cama.
-Siempre me toca a mí castigarlo…
Kagome se sentó en sus piernas.
-Perdóname mi amor, pero es que yo no doy para eso. Ni siquiera sé por dónde comenzar…
Kagome lo besó, él sonrió mientras acariciaba sus mejillas.
-Realmente eres la mejor mamá del mundo… una mamá que no sabe castigar…
-Sólo porque tengo al mejor papá del mundo, que me ayuda…
Inuyasha rodeó su cintura con sus brazos.
-Crees que me odie?
-Para nada… pero… no crees que un mes es demasiado?
Inuyasha hundió su rostro en su cuello.
-Tengo tanto de Sesshoumaru en mí?
-Cómo así, mi amor?
-Cuando nos quedamos solos… todos sus castigos eran de un mes.
Kagome rió.
-En ese caso me alegra.
-Qué?
-Ya sé cómo será Satoshi cuando crezca.
-Cómo?
-Igual a su papá…
Inuyasha rió y la besó en la mejilla. Kagome fue a la cocina y terminó de preparar la cena. Una vez que terminaron de comer, Inuyasha se puso de pie y le quitó los platos que ella estaba recogiendo.
-De esto me encargo yo.
Kagome sonrió y lo besó. Cargó a Satoshi y lo llevó a su cama, luego de prepararlo, lo acomodó.
-Mama, no te vayas…
-Qué pasa mi amor?
Satoshi se acomodó entre sus brazos.
-Mira, soy un bebé… como Kira…
Kagome sonrió y lo besó en la frente.
-Quieres que te arrulle como a Kira?
Satoshi se refugió en su pecho. Kagome lo arrulló hasta dormirlo. Inuyasha había visto todo y una vez que estuvo dormido entró en la habitación. Kagome lo acomodó en su cama y lo arropó. De inmediato, Satoshi se movió, tomando su acostumbrada posición. Inuyasha tenía una mano en el hombro y la otra en la cintura de su esposa, ella tocó la de su hombro y se recostó de él.
-Se parece tanto a ti, mi amor… mira que hasta duermen igual…
Lo vio por encima de su hombro y se besaron. Salieron de la habitación en silencio y fueron a la suya. Inuyasha la tomó por la cintura y la pegó a su cuerpo, besándola apasionadamente.
-Eres hermosa, mi amor…
Kagome sonrió y lo haló por el cuello mientras se dejaba acostar en la cama.
-Está bien, amor?
-Sí…
Inuyasha la besó a la vez que sus manos bajaban para encontrarse con el t-shirt y sacarlo. Removió los botones de la blusa con los dientes y se sorprendió un poco al verla sin sostén.
-Kira…
-Qué podemos hacer para que se queden de este tamaño?
Kagome rió.
-Eres un pervertido.
-A poco no te gusta lo que hago?
-Un poco…
-Un poco?
-Sí…
-Estás hiriendo mi orgullo.
-Me vuelves loca, mi amor…
-Mucho mejor… Prepárate que esta noche te voy a mostrar los aros de Saturno…
-Qué? Inu…h…
Inuyasha había metido su mano bajo el interior y la acariciaba mientras besaba su cuello dándole suaves mordiscos.
-Inuh…
-Adoro cuando me dices así…
Inuyasha fue dibujando un sendero de besos hasta sus senos. Rozó sus pezones con la lengua, mientras acariciaba uno con la mano libre, se divertía con el otro en su boca. Kagome enredaba sus dedos en su pelo.
-Inu… yah… Ih…
Inuyasha tomaba su pezón entre sus labios y lo apretaba con un poco de fuerza mientras movía la cabeza y emitía pequeños gruñidos, tal y como un cachorrito. Esto hacía que Kagome viera doble.
-I-inuu…
Sus manos no dejaban de moverse. Kagome sentía que si no se detenía, moriría allí mismo.
……………………
El tiempo vuela cuando uno se divierte y habia mucha diversión. Rin había a ayudado a Sango y Kagome a decorar las habitaciones de sus bebés y ahora ella las ayudaban a ella. Estaban en el interior de la habitación contemplando su trabajo. Acababan de poner una cenefa en la pared. Pero aún las cosas del babyshower y todos los artículos estaban en cajas.
-Les juro que si esta semana Sesshoumaru no va a comprar los muebles, lo decapito.
Sango y Kagome rieron.
-No sé porqué, pero Miroku tampoco quería.
-Y cómo lo convenciste?
-Hehe… le dije que no haríamos el amor hasta que los comprara. Creo que el fue quien abrió la tienda al día siguiente.
Las mujeres rieron. Rin se pasó una mano por el vientre.
-Calma, mi amor….
-Otra patada?
-Sí. Anoche Sessh me abrazó y la patada fue tan fuerte que él creyó que fui yo que le di.
-Uy! Igual a Satoshi! No le gustaba que durmiera.
-Ya ni sé lo que le gusta. Creo que será como Sessh.
Sango levantó una ceja y puso una mano en un hombro de Rin.
-Con ese mal genio? Buena suerte!
Rin rió.
-No sean malas. Vamos a comer algo. Eso es comida que me pide.
-Les dije que Taro y Jiro ya le están saliendo los dientes?
-Sí?
-Sí… pero de qué manera me dí cuenta. No se ven muy bien, pero sí se sienten. Jiro me mordió.
Kagome rió.
-También me dí cuenta así con Satoshi. En una semana dejé de amamantarlo, me estaba volviendo loca.
-Satoshi hizo todas las etapas?
-No, no gateó. Antes de darnos cuenta ya caminaba. Creo que fue como a los 8 meses y medio. Pero con las patadas que me daba, no me sorprendía que saliera caminando.
Estaban sentadas en la terraza cuando Rin escuchó la puerta principal, se disculpó con sus amigas y fue a saludar a su esposo.
-Hola, amor…
-Hola, preciosa.
Rin lo iba a besar, pero Sesshoumaru no la dejó.
-Qué te pasa?
-Estoy enfermo, no te me pegues…
Rin le puso una mano en la frente.
-Estás ardiendo!
-Te lo dije…
-Date un baño, ya voy contigo.
-No… sólo me recuesto y…
-Sesshoumaru, quién es el médico aquí?
Sesshoumaru sonrió y subió las escaleras. Rin volvió con sus amigas. Ambas se pusieron de pie para despedirse.
-Kira tiene que estar volviendo a mamá loca.
-Y no creo que Taro y Jiro le den tregua a Miroku.
-Bueno, entonces vamos de salida, tengo que ir a la farmacia.
-Qué pasa?
-Sesshoumaru tiene mucha fiebre.
Para cuando Rin volvió, Sesshoumaru estaba sentado en la cama con la pijama puesta. Rin entró en la habitación con una pequeño paquete y un vaso de agua, los puso sobre su mesita de noche.
-Vamos, amor, recuéstate.
-No… tengo que hacer un informe.
-Tú no harás nada. Estás enfermo.
Rin sacó de la gaveta de su mesa de noche, una pequeña linterna.
-Abre la boca.
-Rin!
-Abre la boca y no seas terco!
Rin le hizo un chequeo completo.
-Qué extraño!
-Qué pasa?
-No tienes nada más que la fiebre.
-Nada más.
-Tonto. Me refiero a que es raro porque la fiebre no se presenta porque sí. Tienes una infección, dónde es la pregunta. Habrá que esperar.
-Dame las pastillas.
-No, vamos a esperar. Quiero ver qué te hace la fiebre.
Rin subía las escaleras cuando sonó el teléfono. Sesshoumaru contestó. Para cuando Rin llegó a la habitación, ya había colgado.
-Quién era?
-Inuyasha, enciende el televisor.
Rin se sentó a su lado y tomó el control.
-Pon el canal de las noticias.
Rin así lo hizo, estaban pasando cortes comerciales. Sesshoumaru puso su cabeza en el regazo de Rin y tomó sus manos para besarlas.
-Gracias… la sopa estaba riquísima.
-De nada, mi amor…
Rin acariciaba su larga melena rubia.
-Mi amor, te gustaría que me cortara el pelo?
-Qué? Ni loco! De dónde se te ocurre eso?
-Sólo lo pensé…
-Pues no pienses. Qué no sabes que lo que más me gusta de ti es esa larga melena rubia? Te ves sexy…
Las noticias volvieron y Rin aumentó el volumen al ver una foto de Sesshoumaru.
-…El caso que había sido manejado hasta ahora en silencio sobre las falsas acusaciones de la reportera Cat Wilson, se ha dado público a petición del mismo Inuyasha Hamasaki, prestigioso abogado que se ha visto envuelto en el caso.
Presentaban un video donde mostraban varias fotos de Satoshi con un morete en el rostro al igual que Kagome y de Rin cuando salió del hospital la vez que Yuuji la golpeó. Sesshoumaru se sentó y la abrazó.
-Acaso esa mujer dice que tú me hiciste eso?
-No quería que te enteraras, pero sí.
Rin giró la cara al verse el día de la boda con el disparo en el estómago. Sesshoumaru la abrazó con fuerza. Luego, Inuyasha en la corte, refutaba cada evidencia leyendo el artículo lleno de mentiras y explicando la verdadera situación. El abogado de la contraparte pidió la presencia de Rin y Kagome como testigos al igual que interrogar a Satoshi. Inuyasha se opuso enérgicamente a que interrogaran a cualquiera de los tres, pero el juez pidió la presencia de Kagome y Rin. Dejando a Inuyasha con la razón sobre cuestionar a un niño. Sesshoumaru apagó el televisor.
-Ya vi suficiente.
-Porqué no me lo dijiste?
-Porque no quiero que te alteres.
-Para cuándo me citaron?
-Aún no sabemos.
Días después. Sesshoumaru y Rin volvían a la casa luego de haber comprado los muebles del bebé. En el justo momento en que bajaban del auto, un alguacil entró tras el camión con los muebles. Sesshoumaru le pidió a Rin que se encargara de decirle a los hombres del camión donde iría la cuna y lo demás.
Una vez que todos se fueron. Sesshoumaru entró en la habitación del bebé y encontró a Rin sacando cosas de las cajas y organizándolas.
-Rin.
-Sí?
-Deja eso.
-No, mi amor. Quiero hacerlo.
Vio unas sabanas dobladas sobre la cuna. Pero el colchón estaba envuelto en plástico.
-No se supone que todo esto se debe lavar primero?
-Ya lo hice, amor. Si el bebé quiere nacer hoy, puede hacerlo.
-No, no puede. Te faltan 3 meses.
-Dos.
-Tres.
-Sessh…
-No puedes hacer que se quede un mes mas?
-Estás loco!
Sesshoumaru rió y removió el plástico que envolvía el colchón para luego colocar las sábanas. Una vez que terminaron. Sesshoumaru abrazó a su esposa desde atrás.
-Te quedó preciosa, mi amor.
-De verdad?
-Claro que sí, preciosa. Pero me hubiera gustado saber qué es.
-De verdad quieres saberlo?
-Lo sabes?
-No me fijé mucho, pero creo que ví algo cuando el doctor medía las piernas.
-Qué es?
-Niña…
-Qué!
Sesshoumaru guardó silencio. Rin pensó que se sentía decepcionado porque su primer hijo no fuera varón. Giró aún entre sus brazos.
-No es seguro… puede que sea varón...
Sesshoumaru la abrazó con fuerza y la llenó de besos. Luego se arrodilló frente a ella y le besó el vientre.
-Te amo… te amo…
Rin sonreía y acarició su cabeza.
-Amor… de verdad quieres que sea varón?
-No, preciosa, rezaba por una niña… bella y hermosa, como su madre…
-Sessh!
…………………………………
Luego del juicio, el juez falló a favor de Inuyasha y la reportera debió pagar un millón de dólares por daños y perjuicios. Decidieron que Rin y Kagome harían lo que quisieran con ese dinero porque ellas eran las más afectadas.
Pocas semanas después, y durante la cena de cumpleaños de Rin, sintió las contracciones. Sesshoumaru estaba con ella en la sala de partos, mientras todos esperaban afuera. Tanto Rin como el obstetra sabían que lo mejor sería una cesárea, pero para cuando llegó al centro, ya había roto fuente. La entraron de inmediato en la sala de partos.
-Ya no se puede poner la epidural.
-Kami! No puedo!
-Puja, puja! Rin olvídate de eso y puja!
-Vamos, amor… tú puedes…
-No… no puedo…
-Sí, amor! Eres fuerte! Tú puedes!
-Sessh… te amo… cuida de nuestra hija…
-No, Rin… RIN!
Al momento en que el bebé salió, el doctor anunció que era una niña mientras Rin se desvanecía con una sonrisa. Sesshoumaru hacía todo lo posible para mantenerla despierta.
-Oíste eso amor? Es una niña… es una niña…
Sesshoumaru tenía lágrimas en los ojos, finalmente ambos tenían lo que más ansiaban, pero el precio a pagar era demasiado alto. El doctor ordenaba sangre y plasma para tranfusión mientras Sesshoumaru evitaba que perdiera la conciencia.
-Amor… aguanta… yo sé que puedes…
-Me gustaría que se llame Aiko… la pequeña amada…
-Será como quieras, pero al menos espera a conocerla…
-Sessh… celebra su cumpleaños…
-Diablos, RIN! No me puedes dejar solo! Yo ni sé cambiar pañales!
Rin sonrió y acarició su rostro.
-Serás el mejor papá que mi pequeña pueda imaginar…
La mano de Rin abandonó la caricia cayendo sin fuerzas.
-RIN!
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PROXIMO CAPITULO: EL GRAN FINAL DE LA BELLA Y LA BESTIA
Gracias a : Ceci, Lou, Eli, Esme, Angie, Hitomi Kansaki Fanel, HawkAngel XD (esta vez esta bien, verdad), Elen, FENIXGIRL, Miara Makisan, Darkwishsessho, Kagi35, Saya, Ladyhyoga, Grupo fans de sesshoumaru y clau.
Gracias de todo corazón! Nos vemos en el final!
