Aquella voz. Aquel acento. Nunca me lo había podido sacar de la cabeza. Pero aunque pudiera parecer un sueño, sabía que no lo era. Era Viktor. Giré sobre mis talones y ahí estaba. Igual que en aquel cuarto curso, igual a como le imaginaba. Ligeramente encorvado hacia delante, pero con esa sonrisa.
-Viktor- no pude evitarlo, llevaba mucho tiempo sin verle, así que me lancé a sus brazos. Volví a fijarme en su cara. Sonreía.
-Estás muy guapa Herrmione. Hace tanto tiempo… tenemos muchas cosas de que hablarr.
Comenzó a sonar una música… ¡la boda! Apenas había podido notar que la gente que se encontraba en la sala había salido fuera. Estábamos solos.
-Vamos, será mejor que salgamos. Seguro que Harry y Ron se alegran de verte –sabía que no era verdad, pero quería ir con ellos.
-¿Están aquí? Bueno, clarro, Ron es el herrmano de Bill, y Harry…
Le agarré del brazo, ya tendríamos tiempo luego para hablar de todo. Las chicas estaban a punto de bajar, así que teníamos que salir de allí.
A pesar de que no eran muchos los invitados, quedaban pocas sillas libres. Fui buscando entre la gente a los chicos, y no me costó mucho encontrarles. Estaban en las primeras filas. Los gemelos, Charlie, Ron y Harry. Me puse junto a él, y entonces me di cuenta de que seguía agarrando a Viktor por el brazo. Aunque ya sabían que Krum estaba invitado, la cara de Ron parecía un mosaico. Una mezcla entre sorpresa y… ¿celos? Bueno, eso entonces daba igual… ¿o no?
-¡Ahí están!
No supe muy bien quién había dicho aquello, pero había conseguido el efecto deseado.
Todos miramos hacia atrás. Allí venían las chicas, al son de la música, que por cierto, ¿de dónde venía? Gabrielle iba la primera, sonriendo, y con cierto rubor en sus mejillas. Cuando pasó a la altura de Harry se puso completamente roja y estuvo a punto de caer. Detrás venía Ginny, tan guapa como la había dejado antes de bajar, pero con un colgante dorado precioso. Bueno, sería de la familia. O de Harry. Le miré por si conseguía disipar la duda. Merlín… ¡se le caía la baba! En el fondo estaba muy enamorado de ella, aunque no quisiera aparentarlo. Ella pareció darse cuenta, porque cuando se fijó en nosotros, se echó a reír. Y por último, ahí estaba Fleur. En momentos como aquel era cuando indiscutiblemente salía a relucir su lado más veela. Llevaba el pelo recogido, una pequeña diadema de brillantes y un vestido muy parecido a los de las damas de honor.
Todos los chicos se quedaron completamente anonadados, mirándola fijamente. Parecía tan feliz… Así viendo a Fleur y Bill juntos, hacían una estupenda pareja. Era realmente impresionante ver algo tan bonito en unas circunstancias tan horribles. Los mortífagos actuando sin cesar, Lord Voldemort que seguía sin dar señales de vida desde el ataque en el Departamento de Misterios. Pero desgraciadamente seguía vivo, seguramente maquinando un plan para acabar con todos. No podía evitar sentir miedo ante aquello, porque siempre me quedaba la posibilidad de volver a mi casa, con mi familia, donde estaría segura. Pero Harry nos necesitaba, y no estaba dispuesta a abandonarle en un momento como este. No sería fácil hallar los Horcruxes y destruirlos, teniendo en cuenta que están protegidos por todo tipo de hechizos.
Si Dumbledore acabó con un brazo muerto… él, que era quien mejor conocía lo que son los Horcruxes… como para dejar a Harry solo. Con lo impulsivo que es acabaría metido en problemas en cuanto saliera de la Madriguera.
Sólo espero que por una vez Ron le ayude a pensar las cosas antes de hacerlas, aunque él también… es demasiado vehemente. Lo raro es que no hayan tenido apenas problemas, porque aquel año que robaron el coche de su padre, podría haberles pasado de todo, y por supuesto nada bueno, pero se libraron… bueno, excepto por aquellos rasguños que les hizo el Sauce Boxeador. Es que ya es mala suerte, ir a aterrizar justo sobre él. Vaya susto cuando les vi con tantos arañazos. Lo cierto es que las historias de arañazos han sido bastante frecuentes. En primero con el Trol y las siete pruebas, en segundo con el coche y la Cámara, en tercero con el Sauce Boxeador, en cuarto con el Torneo de los 3 Magos, en quinto en el Departamento de Misterios, y en el sexto con la legada de los mortífagos. Fui una estúpida dejando escapar a Snape, ese maldito…
Noté un roce en mi mano, era Krum. Ya ni me acordaba de que le tenía a mi lado. Estaba más guapo que nunca, a pesar de que en estos dos años apenas había cambiado. Era tan diferente de Ron. Era maduro; a pesar de ser conocido no se creía superior a nadie, son todo lo contrario, tenía muchos complejos; sabía cuándo tenía que actuar y cuándo esperar; y me había tratado como jamás lo había hecho ningún chico. Siempre estaba pendiente de mí, de si estaba bien, de si necesitaba algo… Mientras que Ron era como un niño: cabezota, impulsivo, y sin ningún tipo de tacto. Pero… ni Krum ni McClaggen, ninguno ha podido conseguir que deje de pesar en él como algo más que un amigo. Ahora tenemos un año muy duro por delante, pero si todo sale bien, tal vez decida confesarle lo que siento. Porque ya he llegado al punto en el que todo me da igual. Si he estado todo este tiempo esperando ha sido porque no quería perder su amistad. Y sigo sin quererlo, pero por lo menos tengo que decirle lo que siento.
-Ohh…
Varios suspiros me hicieron reaccionar. Había estado mucho tiempo pensando, aunque no me había parecido tanto. Fleur y Bill se estaban besando, así que parecía que la ceremonia había terminado. Volvió a sonar música. Todos nos levantamos, y las sillas se retiraron hacia las mesas. Poco a poco nos fuimos colocando hasta formar un círculo. La pareja comenzó a bailar en el centro, bajo la atenta mirada de los invitados. En apenas unos segundos se sumaron al baile los padres de Fleur y los señores Weasley. Todos eran pura felicidad. Más parejas comenzaron a bailar, entre ellas Tonks y Lupin. Parecía que no les importaba que se les viera juntos, así que su relación seguía avanzando. Noté que Viktor me llevaba a mí también hacia el centro del círculo. Me agarró por la cintura, cogió mi mano y empezó a guiarme con sus pasos. Estaba sonriendo de nuevo. Merecía la pena volver a verle.
-Has cambiado mucho en este tiempo- me dijo.
-Tu sigues muy parecido a como te recordaba.
-Dejaste de escribirrme…
-Oh, lo siento mucho, de verdad, pero las cosas se complicaron. Ya sabes, el Ministerio, el ataque en Hogwarts… no pude contarte nada por si interceptaban la lechuza, y teníamos tantas cosas que hacer…
-No pasa nada, lo imporrtante es que estés bien.
-Sí, por ahora todos seguimos bien, aunque Ron estuvo apunto de morir envenenado. Menos mal que Harry le dio la piedra de bezoar.
-Ron y Harry. Seguís siendo muy amigos.
-Siempre seremos amigos- no me gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación, parecíamos a punto de empezar a discutir, así que corté de manera tajante la situación.- Voy por algo para beber.
-Está bien.
