Pensé en dirigirme a la mesa más cercana, pero me acerqué hasta donde estaban los chicos. Desde allí pude ver como Viktor saludaba a Fleur y Bill. Ginny estaba con Fred y George, parecían reírse de algo, y no tardé en darme cuenta de qué. Finalmente Percy había aparecido, y su madre le abrazaba con tanta fuerza que apenas podía respirar. Harry también parecía divertido con la situación. En cambio Ron apenas mostraba una sonrisa.

Vestía bastante mejor que la última vez. Seguramente se habría desecho de la vieja túnica. Llevaba aquella que le regalaron los gemelos hacía unos meses. Además, había algo más… pero, ¿qué era? El pelo… lo llevaba echado hacia atrás, y dejaba ver su cara.

-¿Ya te cansaste de Vicky?

Vaya… con lo guapo que estaba calladito.

-Deja de llamarle Vicky, sabes que no me gusta. No entiendo por qué tienes que llamarle así.

-Lo que sería raro es que no salieras en su defensa, como siempre.

-¿Pero qué es lo que te pasa? Siempre estás igual, y ya estoy cansada de discutir.

-Esto… yo voy con Ginny, ¿vale?-Harry intentaba dejarnos solos.

-Si, claro.

¿Qué podía decirle, que intentara hacer que Ron dejara de comportarse como un crío? Así que Harry se fue, pero una de las amigas de Fleur venía hacia nosotros. No, no, no podía ser…

-¡Hola! – miraba únicamente a Ron- Me llamo Sophie, soy amiga de Fleug…

-¿Te apetece bailar?- esas tres palabras habían salido de la boca de Ron.

-Oh… ¡clago! Segá estupendo…

Así que se fueron juntos. A bailar. No me lo podía creer… ¿Por qué siempre hacía lo mismo? Yo intentaba arreglarlo todo, y él pasaba de mí y se iba a bailar con una desconocida. Se acabó. Esto superaba lo suyo con Lavender.

-Herrmione… ¿estás bien?

No me había dado cuenta, pero una lágrima resbalaba por mi mejilla. Es que ahí estaba, bailando con esa tal Sophie, tan contento… ¿por qué nunca se ponía en mi lugar?

-Sí, Viktor. Estoy bien.

Por más que lo intentaba, no podía ocultar que una vez más estaba destrozada. Miré a Viktor por primera vez desde que había llegado. Miraba hacia Ron y su acompañante.

-No sé que tendrrá él, perro…

Se acercó hacia ellos, decidido.

-¡Viktor, espera! ¿Qué vas a hacer?

-Quédate ahí.

¿Se había vuelto loco? Él parecía bastante maduro, no creo que pudiera… oh, no, eso no. No en la boda. No delante de todo el mundo. Miré la escena, completamente rígida. Ni siquiera pude darme cuenta de que Harry y Ginny se habían acercado a mi lado. Vi que Viktor hablaba con Ron, Ron asentía, y los dos iban hacia la casa.

-No… no –fue lo único que salió de mi boca.

-Hermione, ¿a dónde vas?

¿Cómo iba a dejarles solos? Ginny tal vez no terminara de entenderlo, pero no estaba segura de lo que podrían ser capaces de hacer. Lo último que quería era una pelea en medio de tanta alegría, y de tanta gente. Entraron en la sala, intenté llegar lo más rápido que pude. Desde la puerta oí hablar a Viktor.

-Necesito hablarr contigo antes de parrtirr- hablaba a Ron. Pero no pude menos que interrumpir.

-¿Viktor, qué…?

-Herrmione, déjame hablarr con él.

-Pero…

-Déjame, Herrmione –ahora me miraba a mí.- Sabes que podía habérrtelo dado todo, absolutamente todo. Erres una mujerr marravillosa, lo sabes. Siempre que me necesites estarré ahí. Y tú- ahora miraba a Ron- sólo quierro decirte algo antes de marcharr. No sé qué es lo que ella ha visto en ti, perro… necesito saberr que la cuidarrás, y que intentarrás que siemprre esté feliz. ¿Lo harrás?

No… no podía creerlo. Krum lo sabía… Bueno, supongo que se lo habría imaginado con esas cartas, en las que siempre hablaba de Harry, pero sobre todo de Ron. Y antes, cuando le vi bailar con aquella chica, yo estaba llorando…

-Viktor, yo…

-No hace falta que digas nada Herrmione. Está clarro que me equivoqué. Harry y tú sois buenos amigos. Y corren tiempos oscuros. Vais a necesitarr todo el apoyo que podáis darros. Siento mucho tenerr que marcharr de esta forrma, perro…

-¿Te vas ya?- me fui acercando a ellos.- Pero si apenas acabas de llegar.

-Prométeme que me escribirrás, y que si necesitas algo me lo pedirrás, me enviarrás una lechuza.

-Claro que sí, Viktor- fui hasta él y le abracé, con mucha fuerza. De nuevo volví a emocionarme. Eran demasiadas sensaciones en tan poco tiempo.

-Cuídala, porr favorr. Se merrece lo mejorr.- Ron solo pudo mirarle y asentir con la cabeza.- Despídete de mi parrte de Harry. Dile que se cuide.

-Lo haré-le dije.

Me miró una vez más, y se dirigió hacia la chimenea. Cogió un puñado de polvos Flu, y casi susurrando dijo el destino. Desapareció entre las llamas verdes.

Tomé aire. Suspiré. Sentía que llegaba la parte de las explicaciones, aunque tal vez Ron no se hubiera dado cuenta. Lo cierto es que no solía captar este tipo de cosas a la primera.

-¿A qué se refería con…?

Estaba en lo cierto. Me di la vuelta, y le vi, plantado y mirando al suelo. Iba a ser más difícil de lo que pensaba.

-Bueno, ¿con qué?

-Era como si… yo…

Tomé aire una vez más.

-Verás Ron, yo…

-No, déjame a mí- no levantaba la mirada del suelo, pero su cara comenzó a tomar un color rojizo.- Yo... quería pedirte disculpas, por la discusión de antes. Supongo que me he pasado un poco.

-Bueno, no hace falta que…

-Espera, aún no he acabado- me miró lo que pareció una décima de segundo, para volver a perder la mirada en el suelo.- Hoy… estás muy guapa. – Pasaron diez segundos que se hicieron eternos, pero mereció la pena esperar.- Siempre me has gustado.

Mi cerebro no terminaba de asumirlo.

-¿Qué…?

-Lo de Lavender lo hice para darte celos. Bueno, es que Ginny me dijo que tú y Krum os habíais liado y…

-¿Y por eso te liaste con Lavender?- este chico no tiene remedio.

-Lo siento mucho.

-Mira, Ron, lo que quieras hacer con tu vida es cosa tuya- ¿pero por qué me ponía a la defensiva?

-No, ya no. Hermione, yo… necesito que olvides lo que ha pasado hasta ahora.

-Es que no puedo, Ron. No puedo oírte decir que… te gusto, y que te liaste con Lavender. Simplemente no me entra en la cabeza. Te lo dije, te lo dije en cuarto. Pensé que lo entenderías, pero está claro que no fue así.

-¿A qué te refieres?- me miró, y esta vez sus ojos se quedaron fijos en mí. Comencé a ponerme nerviosa.

-La próxima vez que haya un baile, pídeme que sea tu pareja antes que ningún otro, y no como último recurso.- Recordaba las palabras exactas. Habían resonado una y otra vez en mi cabeza desde aquella noche.

Silencio. Sólo había un leve rumor de la fiesta del jardín, un suave tintineo musical. Seguramente Harry y los demás ya se estuvieran preguntando dónde estábamos. Estaba a punto de irme de allí cuando Ron volvió a hablar.

-¿Te apetece bailar?

-¿Cómo? ¿Aquí? ¿Y si entrara…?- volví a mirarle. No pude resistirme- Está bien.