Bueno, la verdad no se que pasa… la historia es buenísima, y solo recibió un review…( por cierto, gracias )yo la voy a seguir publicando porque estoy segura de que va a empezar a tener éxito, porque, en serio, es excelente!
Capitulo 4. Ron
Hermione lleva dos días muy rara- Dijo Ron mirando a su amiga escribir sobre la gran mesa de la sala común. Harry y él estaban jugando ajedrez, como siempre.
¿A qué te refieres? – Dijo Harry, no muy atento a la conversación.
No se. Esta enfadada, como de mal humor. Y a veces se queda con la vista perdida, ausente, y cuando vuelve en sí parece más enfadada que antes.
Tal vez este preocupada por los exámenes- No sabía que si moviendo el alfil Ron notaría que en dos jugadas mas daría el jaque.
Ella siempre esta preocupada por los estudios. No creo que sea eso.
Al ver que Ron definitivamente no estaba concentrado en el juego, Harry se decidió a mover su alfil. Quizás esa fuera la oportunidad de ganar por fin a Ron en ajedrez.
¿Crees que tendríamos que hablar con ella?- movió descuidadamente la torre. Era lo que Harry esperaba, y casi con miedo deslizo su dama dos casillas hacia Ron, mientras contestaba.
Somos sus amigos, Ron. Si tuviese algún problema ella misma nos lo contaría.
No lo creo. Las chicas son muy raras, Harry. Mira a Ginny. A veces en casa se rompe a llorar sin ton ni son y si le preguntas se enfada- Ron movió su caballo y declaró- Yo voy a hablar con ella. Jaque mate.
Y se levantó del sillín dejando a un Harry sorprendido inclinado sobre el tablero de ajedrez. Según se acercaba al rincón, pudo ver que Hermione estaba de nuevo en sus momentos de distracción, pues miraba al fuego con ojos vidriosos, y la tinta de la pluma goteaba sobre el pergamino de sus deberes de… ¿Aritmancia?
Herm¿estás bien?- ella se sobresaltó.
Si, claro. ¿Por qué preguntas?
Has arruinado tu tarea- se limitó a decir.
¡Oh no! Otra vez, no- se lamentó ella, y dedicó su atención al pergamino.
Estas muy rara últimamente.
No te preocupaes, Ron. Estoy bien.
Sabes que si tienes cualquier problema, Harry y yo te ayudaremos enseguida. Siempre que no sea de estudios, que ahí nos ganas tu.
Ella sonrió y por un momento todo fue como antes. La antigua Hermione estaba de vuelta.
Tendrían que dedicar mas tiempo a sus estudios. Este año son los exámenes y saben que…
Vale, vale… ya he captado la idea.
Se miraron sonriendo a través de la mes, y Ron sintió un momento de gran ternura. No supo de donde brotaron las palabras que brotaron a continuación.
Se que yo no soy tan buen amigo tuyo como Harry, Hermione, pero también te… te estimo mucho, y si necesitas cualquier cosa de mi puede hablar conmigo siempre que quieras. Yo haría cualquier cosa que tu me pidieras.
Ella lo miró muy raro y se le llenaron los ojos de lágrimas.
Gracias, Ron. Eso es muy bonito, pero…- Parecía que iba a decir algo más, pero de golpe se levantó y tomó las cosas de la mesa sin ordenarla siquiera.
¿A dónde vas?
Subo a mi dormitorio- él alargó la mano y la tomó del brazo antes de que ella pudiera escapar.
¡Espera¿He dicho algo que te molestara?
No, no, de verdad que no.
Entonces¿Por qué lloras?
No estoy llorando, Ron, estoy emocionada, simplemente déjame ir.
El la soltó y ella subió corriendo las escaleras del ala de las chicas. Algo había salido mal. Él solo había querido ayudarla, y lo que había conseguido era hacerla llorar. No entendía nada.
Volvió a su sillón, y se sentó sin dejar de mirar la puerta por la que ella había desaparecido. Que cosa tan rara. No había visto llorar a Hermione casi nunca. No era como Ginny o las demás chicas Gryffindor. Ella nunca lloraba. Incluso cuando eran mas pequeños y esa maldita serpiente de Malfoy la llamaba sangre sucia ella aguantaba y le ignoraba. Hermione era fuerte, era casi como un muchacho más. Él la trataba igual que a Harry y quizás eso era el problema. A lo mejor tenía que tratarla con más delicadeza, mas como a una hermana que como a un colega. Si, eso sería lo que haría.
Harry aún estaba estupefacto, mirando el tablero. No creía que se hubiera dado cuenta de nada.
He hablado con Herm.
¿Sí?
Creo que se lo que le pasa.
¿De veras?- murmuró Harry, poco interesado.
Tenemos que tratarla con mucho cuidado, Harry- Ron habló con gran seguridad, y Harry no tuvo corazón para reírse.
Pues entonces así lo haremos, Ron.
Es por la cosa de la sensibilidad femenina, creo. Bueno¿jugamos otra partida?
Mientras colocaban las piezas sobre el tablero, Ginny miró al cielo con exasperación "Que idiota eres, hermanito. No te enteras de nada". Tomó su libro y subió a las escaleras hacia el dormitorio de Hermione. Menudo experto en psicología femenina.
