Eres tu

Por Nian

N/A: Lo que no este en letras itálicas es narrado por Mitsui.

Capitulo II. Una tarde sin igual.

Al alba nuevamente compartimos la comida, y en esta ocasión de nuevo le permití asear la cocina, simplemente me parecio que siendo quien era y con su desagradable pasado, era obvio que se sentiría mejor si le permitía hacer algo a cambio de mi generosidad – soy muy modesto en algunas ocasiones – por lo menos así creí que el se sentía.

—Crees que te estén buscando? – le pregunte de repente y el me miro asustado, al parecer no quería pensar en eso, era notable que no le gustaba afrontar sus problemas por que simplemente no sabia como resolverlos.

—Tal vez si – recargo sus manos en la mesa acongojado con mi estúpido comentario y después puso su frente sobre ellas, suspiro muy cansado y nuevamente me conmovió, cosa muy difícil en mi, pues comenzó a sollozar temiendo lo peor – me iré ahora mismo – me lo dijo y se levanto dispuesto a irse, pero no se lo permití, y una vez mas sujete sus manos entre las mías, deteniéndolo y esperando a que me mirara, pero simplemente no lo lograba.

—Recuerdas lo que te dije anoche? – era obvio que no deseaba involucrarme en sus problemas, pero yo sabia demasiado como para dejarlo ir.

—Si, pero... – se mantenía cabizbajo y evitaba mirarme.

—Soy un hombre palabra y de verdad me gustaría ayudarte... – me mantuve firme e insistente y por primera vez me miro con sus ojos nublados.

—Pero... Como! – pregunto desesperado.

—Tengo un amigo que trabaja para la INTERPOL, además de que es detective y tiene buenos contactos. Estoy seguro de que él nos puede ayudar.

—Y si no puede? Y si me arresta por prostituirme y por haber visto un asesinato sin denunciar... – se tapo la boca en cuanto se dio cuenta de lo que había dicho.

—No debes preocuparte. – le hable bajito y tome sus delgados hombros entre mis manos – Le explicaremos la situación y el lo entenderá, no olvides que es mi amigo y tendrá consideración con nosotros – nuevamente me miró resignado a obedecer mi voluntad.

—De verdad no crees que me llevara a la cárcel? – llevo uno de sus dedos a la boca y se mordió la uña del dedo índice, era una mala costumbre, pero no podía tranquilizarse, por lo que lo intente nuevamente con mis palabras.

—Por lo que me has dicho, entiendo que tu trabajabas bajo amenazas de muerte, y en ese caso, tal vez solo te pedirán declarar todo lo que sabes – me miró con miedo y sus ojos se llenaron de agua salada nuevamente, y por primera vez a la luz del día, pude notar un parecido con uno de mis conocidos de preparatoria.

—Sé lo que les hacen a los homosexuales en la cárcel – cerro los ojos tratando de contener su llanto – Por favor!... no dejes que me lleven allá, me han dicho que es peor que... – nuevamente se cubrió la boca, simplemente no podía decir demasiado sobre lo que había vivido.

—No te preocupes – nuevamente lo rodee con mis brazos, y le permití refugiarse en mi pecho mientras desahogaba su miedo – todo estará bien... también conozco a un buen abogado sabes? – me miro con la esperanza reflejada en su rostro, cosa que me hizo sonreír – y también es mi amigo.

—Gracias – sonrió como un pequeño a quien le han prometido después de un castigo la mas grande de las paletas, por portarse bien – Ahora si puedo saber tu nombre? – se limpio las lagrimas de sus ojos, sin dejar de sonreír, y para mi su comportamiento comenzaba a parecerme adorable en todo momento.

—Mitsui Hisashi y tu? – tan pronto le pregunte su nombre me miro confundido.

—En, en... – dudo al responderme, pero por fin se decidió a hablarme mas sobre su anterior "morada" – En donde solía "trabajar", los jefes me llamaban "Kanagawa", supongo que debe ser por que aquí nací, pero eso es todo lo que sé.

—Que quieres decir? – pregunte con el ceño fruncido, simplemente no quería entender lo que estaba tratando de decirme.

—Solo sé que mi padre me vendió a los 17 años, y que desde entonces "modelaba", para mis "jefes", aunque en ocasiones me han dicho que no era mi padre sino mi padrastro la verdad yo no recuerdo – era difícil creerle sin más, pero al mirarlo a los ojos, supe que estaba siendo honesto.

—No comprendo – acaso me estaba diciendo que no recordaba nada sobre su pasado?.

—El tratamiento que reciben cada uno de los chicos que pertenecen a ese "club", es aplicado de acuerdo a su resistencia a olvidar y obedecer, yo no recuerdo nada de mi pasado, solo lo que me han dicho, y la fecha de mi cumpleaños.

—No sabes tu nombre?

—No, pero los demás chicos me llamaban "Rojo" – me hablaba tranquilamente, mirándome fugazmente a los ojos, supongo que también tenia curiosidad por conocer mi reacción al saber mas sobre su vida.

—Rojo, por que? – nuevamente recordé a mi primer gran amor.

—Por que mi cabello es rojo, pero ahora lo tengo teñido de castaño claro – se toco la cabeza, y arranco uno de sus cabellos – auch, míralo – me mostró la raíz y efectivamente, esta era roja.

—Siempre te lo pintas del mismo color? – le pregunte mientras sostenía su cabello entre mis dedos.

—No, en ocasiones negro y en otras rubio, lo hago por que pocas veces un cliente pide a un pelirrojo, por eso siempre lo tengo teñido, pero lo cuido mucho – me miro entusiasmado, orgulloso de los cuidados que le dedicaba a su hermosa cabellera – ¿Quieres tocarlo, espero algún día no tener que hacerlo mas – lo ultimo lo dijo con una mueca de molestia, dejándome ver que realmente estaba cansado de hacerle daño a su cabello y miedo de volver a donde solía pertenecer.

—Es muy suave – con una mano sobre su cabellera, nuevamente me refleje en sus cristalinas pupilas, sus ojos color chocolate me recuerdan a alguien más, pero no quiero llegar a una conclusión sin antes averiguar que fue lo que realmente sucedió con Sakuragi.

—Como crees que me llame de verdad? – me pregunto de repente sacándome de mis recuerdos.

—"Hanamichi" – lo dije sin pensarlo, simplemente su nombre se formo en mi mente y tuve que decirlo.

—Es bonito, me gusta – no lo consideró ni un segundo, y yo asentí satisfecho.

—Muy bien, entonces te llamare "Hanamichi" – me sonrió juguetón y nuevamente fue acercando su rostro al mió, cerrando los ojos y ofreciéndome tiernamente sus dulces labios, y yo en esta ocasión no pude rechazarlo.

Acerque mis labios a los suyos, hambriento de ellos, deseoso de probar su dulce néctar una vez mas, tocándolos al principio suavemente, solo para disfrutar su delicioso sabor a miel, mientras mis manos se posicionaban una sobre su espalda y la otra sobre su nuca, haciendo una suave presión, sin deseos de romper esa atmósfera de romanticismo que en segundos se había creado en la cocina de mi departamento.

El beso se profundizo al cabo de algunos segundos, y ahora mis brazos rodeaban posesivamente su cintura mientras sus manos acariciaban con deseo mi pecho, mis hombros y mi cuello.

Pero yo no quería que ese beso terminara, así que cuando el aire se me acabo, respire sobre su piel, olfateando el olor a jabón en su cuello y besándolo sin dejar de escuchar esos satisfactorios sonidos que emitía su garganta, la cual también bese con los mismos deseos que a sus gruesos labios.

Mi deseos por poseerlo se incrementaron con nuestra ardorosa sesión de besos, así que sin pensarlo mas, con mis manos apreté su trasero y lo levante para sentarlo rápidamente sobre la mesa cerca del fregadero, pero sin dejar de besar su boca, su cuello y sus hombros, que con nuestros insistentes roces comenzaron a mostrarse por sobre la holgada pijama que usaba y que además le quedaba demasiado grande.

—Será mejor que vayamos a tu habitación... Mitsui-Sama – su voz sonó ronca y sensual, excitándome como nunca, así que lo tome en mis brazos y de inmediato lo recosté sobre mi cama tan pronto llegamos allá, pero estaba conciente de que con un chico tan "experimentado", debía tener cuidado, así que antes de cualquier cosa, busque en el baño, protección.

Tenia unas ganas enormes de hacerle el amor, suavemente y después – si aun tenia energías para continuar – una vez mas pero imprimiendo un poco de salvajismo a nuestra sesión de sexo, solo que mis planes se arruinaron al comenzar el día, pues no encontré lo que afanosamente busque en todo mi departamento.

—Que pasa? – me esperaba desnudo sobre mi cama y cuando volví a mi habitación después de buscar por todas partes un miserable condón por lo menos, tuve que decirle que no podíamos continuar.

—No tengo condones – su expresión fue de sorpresa, era obvio para el que Yo buscaba protección para nuestro encuentro, pero estoy seguro de que Yo jamás me había sentido tan frustrado al no poder complacer mis deseos.

—Oh, vaya... – encogió sus piernas y las abrazo pensativo – Y no puedes comprarlos ahora? – nuevamente su semblante de inocencia me cautivo y su idea me hizo saber que tendríamos que dejar para mas tarde nuestro primer encuentro intimo, pero no parecía molestarle, cosa que me hizo dudar de sus deseos de estar conmigo.

—Supongo que si, pero... – suspire derrotado, era obvio que tenia que ir de compras, pero al pensar en ello, recordé que mi inquilino no tenia ropa, así que quise aprovechar la ocasión para salir con el y hacer las compras de la semana.

Suspire muchas veces, para quitarme la molestia que haber sido frustrado, y felizmente con la promesa de desquitar mis deseos mas tarde, lo logre.

Le pedí que se vistiera con algo de mi ropa, y lo hizo sin preguntas, pero cuando le pedí que me acompañara para ir de compras, me mostró solo un gesto de miedo.

—No sé si sea prudente que salga a esta hora, tal vez en la noche sea mas conveniente no crees? – me pregunto temeroso de mi respuesta y acertó.

—No, tu tienes que venir conmigo por que tienes que escoger ropa de tu talla y...

—No tienes que comprarme ropa, lavare la mía y no... – tuve que interrumpirlo y establecer mis reglas al asumir un nuevo papel en nuestra historia.

—Como tu protector – me acerque a el, mirándolo a los ojos seriamente – tengo lo obligación no solo de proveerte de un lugar para dormir y comer, sino también la responsabilidad de vestirte decentemente.

—Mitsui por favor... – nuevamente me llamo por mi apellido pero esta vez me hizo sentir como un extraño, y no me gusto esa sensación.

—Llámame Hisashi – toque su mejilla sonriéndole, tratando de infundirle un poco mas de confianza en mi, pero solo logre que se sonrojara nuevamente – Me gusta mas.

—Hisashi... por favor, no quiero salir... tengo miedo – me habría agradado mas si hubiera dicho mi nombre en el calor de nuestro intento de intimidad.

—Estando a mi lado no tienes nada que temer, por que... – me aleje un poco de el, y me puse en posición de defensa, según lo que aprendí cuando estudie Karate – Yo soy cinta negra... Hiii-aaa! – lance unos cuantos golpes al aire, y el solo rió con verdaderas ganas pero nuevamente sus carcajadas me recordaron a alguien mas – No me crees?

—M-jum – sonrió nuevamente y con mas confianza accedió a mis deseos por fin – Esta bien.

Su sonrisa fue como una caricia, y yo no pude mas que sonreír y abrazarlo protectivamente. Yo mismo me nombre su protector y estaba seguro de que tenia que asumir mi papel lo mas seriamente posible, por que mi "Hanamichi" estaba acostumbrado a ese tipo de trato. El chico castaño necesitaba también alguien a quien obedecer, lo supuse por sus comentarios, casi estaba seguro de que aquella costumbre que sus anteriores "jefes" le inculcaron, aun estaba muy arraigada en el.

Salimos tomados de la mano, y por primera vez en los últimos 6 días decidí conducir para salir al centro comercial.

Fue divertido después de todo, por que aunque no se despegaba de mi lado, reía de mis chistes tontos, de mis ocurrencias al hablar con las verduras, y mantenía un color rosado en sus mejillas, haciéndolo lucir como un pequeño de 6 años.

—Cuantos años tienes? – hablar de su vida y su pasado era necesario, y yo no podía evitar hacerle preguntas sobre su persona cada vez que me daba curiosidad.

—No estoy seguro, pero me han dicho que cumpliré 25, uno de mis jefes me dijo que yo cumplía años cada día de los inocentes en América.

—El 1de Abril? – pregunte sorprendido con su respuesta.

—Sip – su sonrisa me hizo creerle y nos dirigimos a la tienda de ropa masculina.

Eso si fue una aventura pues mientras "Hanamichi" buscaba ropa muy barata, Yo por el contrario buscaba lo más moderno y caro. La verdad era que desde que me dijo que realmente modelaba, y al ver que su ropa era elegante y cara, me nació la curiosidad por verlo caminar por una pasarela con un modelo único y sin poder evitar el deseo de satisfacer mi capricho, tome de la tienda todo lo que me parecio adecuado para una pasarela.

La verdad es que nunca había gastado tanto dinero en un chico, pero de solo imaginar que mi "Hanamichi" modelaría para mí, me parecía que valía la pena la inversión.

—No me gusta el tipo de ropa que estas escogiendo, así que llevaremos esto – le mostré todo lo que cargaba y lo puse sobre el carro de supermercado que ya estaba lleno.

—KamiSama! – Exclamo sorprendido y escandalizado – Mitsui, de verdad no tienes por que hacer esto, yo no necesito esa ropa además... – su semblante cambio a uno mas triste, y me hizo comprender que mis excentricidades eran sencillamente eso, banalidades que torturaban a mi protegido al traerle malos recuerdos.

—Perdón – musite cabizbajo, supuse que era ofensivo mi comportamiento, yo me autonombre su protector y ahora estaba actuando como un "dueño" o peor aun como un horrible "cliente" – no era mi intención recordarte todo lo que has tenido que pasar así que – le sonreí complaciente – llevaremos solo lo que tu quieras. – tome la ropa que llevaba en mis manos y la devolvía a su lugar de origen – Lastima, este si me hubiera gustado vérselo puesto – lo dije en voz alta y alce un hermoso traje lino de un color ámbar, un poco entallado, estaba seguro de que mi "Hanamichi" luciría precioso con el, pero me resigne a aceptar su decisión por primera vez.

—Parece cómodo – escuche su voz mientras observaba la suave tela de la camisa sin mangas con la que decidí completar el atuendo – Puedo modelarlo para ti... – me miro en busca de aprobación – Sí aun lo deseas – me pregunto tímido, como cada vez que me hablaba y yo asentí feliz de que el aprobara mi buen gusto.

El día termino mas tranquilo que el anterior, y convivimos como una pareja normal mientras veíamos la televisión al cenar en la sala, era una mala costumbre que adopte desde que decidí convertirme en escritor, me encantaba comer o beber cualquier cosa mientras escribía, y a mi "Hanamichi" no le molesto, simplemente parecía que todo le era divertido y agradable, y su rostro sonriente y lleno de luz me complacía cada vez que hacia algo que al parecer a mi chico castaño no le era posible o que jamás había podido hacer. Pero aun habían mil cosas que no me había dicho, y que yo deseaba y necesitaba saber, para poder ayudarlo.

Por fortuna tengo muchos amigos profesionistas, Akagi es un buen Abogado. Kogure es uno de los mejores doctores y Maki se ha convertido en uno de los mejores detectives de la INTERPOL, pues al hacerse esa ultima lesión en la rodilla dos años atrás, simplemente dejo de jugar para la NBA y cuando volvió a Kanagawa en una reunión de Basketbolistas retirados nos hicimos buenos amigos.

Ellos tres eran mis mejores amigos y confiaba plenamente en que ellos podrían ayudarme a ayudar a mi "Hanamichi", aunque al estudiar su caso me era cada vez mas fácil intuir que sus jefes eran una gran banda perteneciente al crimen organizado.

Según lo que mi "Hanamichi" me había dicho, sus jefes realmente reclutaban a jovencitos explotándolos como prostitutos, haciéndolos modelar no solo para quedarse con las ganancias de sus presentaciones en la pasarela, sino además para mostrarlos en aquellos eventos a los que asistían toda clase de personajes de la alta sociedad, ricos excéntricos que pagaban por los servicios de todos aquellos chicos marcados como "mercancía".

De solo imaginar el numero de pasarelas en las que "Hanamichi" tuvo que participar su estomago se contraia de molestia, impotencia y enojo, pues estaba seguro de que hubieron muchas cosas a las que su protegido tuvo que ser sometido para hacer lo que sus jefes le obligaban.

Pero existía otro misterio no resuelto aun, desde que había vuelto de América, busco a todos sus ex compañeros de preparatoria y a todos los encontró, excepto a Sakuragi, obviamente como todo ser curioso investigo todo lo que pudo sobre el, pero lo único que logro saber fue que tan pronto termino el segundo grado de preparatoria, el y su padrastro, se habían mudado a Tokio, eso fue lo que el profesor Anzai le había dicho, pero desafortunadamente, ni siquiera Youhei Mito supo la verdad sobre su verdadero paradero, pues nunca mas Hanamichi Sakuragi lo volvió a contactar, además de que nunca le dio alguna dirección o numero telefónico a donde pudieran pedir referencias sobre el.

La verdad nunca la supo, y aunque quiso investigar sobre su paradero, se convenció de que tal vez Sakuragi no quería tener contacto nunca mas con nadie en Kanagawa y aunque le molesto aceptarlo, tuvo que hacerlo, pues cada vez que se encontraba con Mito este jamás pudo decirle algo sobre el pelirrojo. Al cabo de algunos meses Mitsui simplemente se resigno a no volver a verlo, aunque gustoso lo hubiera buscado por mar y tierra, pero no lo hizo por miedo a que fuera el mono salvaje el que no quisiera saber nada sobre sus anteriores amigos.

Dejo el tema que llenaba sus pensamientos por unas horas hasta que en su hombro el chico castaño de ojos de chocolate se quedo dormido. A Mitsui no le molesto en lo más mínimo así que tomo al chico mas joven en sus brazos y lo llevo a su cama donde le quito el pantalon y su camisa blanca, pero al acomodarlo una marca en su muñeca llamo su atención.

Era un tatuaje, unas letras encimadas dentro de un circulo que no media mas un centímetro de diámetro, esa marca logro que su sangre hirviera de impotencia, el trato que había recibido su protegido había sido inhumano, era obvio para Hisashi que "Hanamichi" no solo había pasado por un acondicionamiento a través de algún tipo de droga sino que también había sido marcado para su comercialización como "modelo-rentable", era mas que indignante y de solo saber que había mas chicos y chicas en su anterior situación, sentía la necesidad de llegar al fondo del problema y arrancar la raíz de la maldad y del infierno que aquel jovencito tuvo que sufrir por culpa de su padre o padrastro, desde muy temprana edad.

Siguió acariciando el brazo del durmiente, y al llegar al hombro, noto al fin distintas cicatrices en su antebrazo, diminutos puntos rojos sobresalían en la rosada piel de su protegido, obviando lo adivinable, supo que "su Hanamichi" consumía drogas, aunque de momento asumió que no por su voluntad, simplemente se quedo con la duda y decidió ir a dormir al sofá nuevamente, olvidando por completo que había comprado preservativos justamente para ser usados esa noche.

TBC.

—————————————————————————————

N/A: Pues bien esto es para Shadir, Kaehana y caritademanga gracias chicas y espero que sigan leyendo este caprichito mió, ya estoy empezando el siguiente capitulo y ¿ya supieron quien es la pareja principal, je, je, hasta la próxima!