Eres tú

Por Nian

Capitulo III. Más preguntas, más recuerdos.

Intente dormir después de observar el brazo de mi "Hana", pero mas preguntas se formaron en mi cabeza, la curiosidad por conocer su historia completa me llenaba la mente de cuestionamientos, de los cuales solo un 10 por ciento pude contestar, pero mis conjeturas aun debían ser comprobadas y la verdad era que la noche me estaba pareciendo interminable.

No pude dormir, así que para relajarme un poco tome una ducha en la tina del baño de mi habitación, claro que intentando no hacer mucho ruido para no despertar al bello durmiente.

Me quede recostado en la tina por unos minutos, mirando hacia el techo de la habitación, pensando en los últimos acontecimientos, y me sorprendí de mi entereza, jamás me había imaginado en una situación como la que vivía en esos momentos aunque aun no había hecho gran cosa. Hasta ese instante me había comportado como un hombre responsable y valiente pues cualquiera diría que me estaba enfrentando a algo peligroso y desconocido por primera vez, sin considerar el abandonar mi protegido a su suerte ni siquiera por un segundo, seguía firme en mi decisión de ayudarlo a salir de aquel infierno el cual estaba seguro, aun lo torturaba.

Cerré los ojos por unos cuantos minutos, la cerveza que tenia en mi mano se había acabado así que me mantuve despierto hasta que la inconciencia me invadió de repente y solté la botella, pero el ruido que hice me despertó y afortunadamente tan pronto abrí los ojos pude ver la silueta de mi "Hanamichi" abandonando el cuarto de baño, y lo llame.

—Hanamichi! – alce la voz un poco para que volviera, pero al parecer lo asuste e imagine que posiblemente el me contemplaba mientras pensaba que dormía, lo cual me hizo preguntarme que era lo que el pensaba mientras me observaba.

—Lo siento, no quería molestarte y por eso...

—No lo hiciste – le sonreí contento de que estuviera ahí, invitándolo con un movimiento de mi mano a entrar a la tina conmigo. Era bastante grande y estaba seguro de que cabríamos los dos muy cómodos.

El solo me sonrió confirmándome su decisión de acompañarme en la tina, cosa que me hizo muy feliz.

Aun usaba algunas prendas de la ropa que le preste por la mañana así que frente a mí, comenzó a despojarse de las últimas lentamente, haciendo que nuevamente mi imaginación volara en segundos al país de sexolandia.

Su timidez al caminar hacia mi, me excitaba de sobremanera, francamente no podía entender como era posible que cada paso que daba lo hacia no solo mas hermoso sino mas sensual ante mis ojos, y tampoco podía entender que después de haber sido lo que fue por tanto tiempo y de haberlo hecho con tantas personas, pudiera aun tener ese aire de inocencia al mirar.

—Como lo logras? – lo mire con el entrecejo fruncido y le pregunte al sentarse sobre mis caderas con las piernas abiertas, mientras acariciaba mi pecho con sus manos, tan suavemente que me hacia dudar de sus verdaderas intenciones.

—A que te refieres? – antes de mi pregunta me sonreía tímidamente y casi no me miraba a los ojos, pero lo mejor de todo era que sus mejillas estaban enrojecidas.

—A que logras excitarme en cuestión de segundos – se inclino y me beso con los ojos cerrados, era tan dulce su forma de seducirme que no podía creer que esa parte de el no fuera actuada.

—Creí que lo sabrías – puso su mejilla izquierda sobre mi pecho y me acaricio nuevamente mientras suspiraba, era como un gatito tierno en mis brazos que deseaba mi calor y yo francamente deseaba darle eso y mas.

—A veces lo olvido, pero es que no puedo acostumbrarme a pensar en que tu... – me miro de repente y olvide lo que quería decirle.

—Si piensas que hago esto solo por agradecimiento, te equivocas – me miro mostrándose tan sincero que no tuve otra opción más que creerle.

—No es que no quiera creer que tu interés en mi es genuino pero hay algo que me inquieta y si no te hago esta pregunta... estoy seguro de que voy a enloquecer.

—Pregunta lo que quieras – me lo dijo con una tranquilidad que me parecía ajena a su personalidad pero no me miraba, así que nunca supe cual fue su gesto.

Tome su rostro entre mis manos olvidando que aun deseaba hacerle el amor dulcemente y me decidí a hacerle aquella pregunta que me surgió desde esa mañana.

—Como sabes que realmente eres gay, como, si solo te entrenaron para satisfacer a los hombres sin darte la oportunidad de decidir tu identidad sexual, o es que acaso también has estado con mujeres y no te ha gustado estar con ellas tanto como cuando tienes sexo con los hombres o que...? – necesitaba una respuesta pronto.

—No lo se – miro hacia otro lado y por fin me contesto algo que no satisfizo mi curiosidad.

—Necesito una respuesta – tuve que exigirle una verdadera contestación, pero solo pude ver confusión en su perfecto rostro.

—Es que... – se cubrió la cara con una de sus manos, y nuevamente me miro pero algo no estaba bien, había lagrimas en sus ojos y por lo que pude observar le dolía expresar su respuesta con palabras – Mitsui yo... – dos lagrimas cayeron de sus ojos y respiro nuevamente con dificultad y yo no podía decir nada – Creo que... que me estoy enamorando de ti.

Mas lagrimas cayeron de sus castañas orbes haciéndome recordar nuevamente a Sakuragi, por lo que no pude más que sentirme como el malo del cuento. Mi "Hanamichi" estaba abriendo su corazón, diciendo algo difícil de confesar, con lágrimas en sus ojos, con la sinceridad a flor de piel y yo pensaba en alguien más.

—Es muy pronto para pensar en eso, no crees? – tan pronto lo dije supe que no fue lo correcto, por lo menos no lo que él esperaba.

—Tienes razón – bajo el rostro avergonzado, me parecía que se decía así mismo en ese instante que había sido muy tonto al decir lo que con tanto trabajo me había confesado hacia solo unos segundos, y que ya le había pasado en mas de una ocasión – Pero es la única respuesta que encuentro para tu pregunta y... – me sentí tan culpable que simplemente lo abrace intentando con eso disculparme de alguna manera por tomar a la ligera sus palabras.

—Lo siento – me consideré tan culpable que sentí la necesidad de expresarlo en mas de una manera.

Todo me parecía tan raro, tan inusual, es decir, yo sabia que los prostitutos por lo regular tienen un mismo comportamiento, que son totalmente apáticos, y que solo les interesa el dinero que puedan obtener de un cliente, pero olvide algo muy importante, que yo no era un cliente de mi "Rojo".

Después de unos segundos de estar así, y de escucharlo sollozar en mi pecho, algo cambio en mi forma de pensar, y comencé a creer que tal vez ese afán de protegerlo y de ayudarle a salir del infierno en el que estaba, era en realidad el comienzo de algo hermoso y ¿que hay mas hermoso que el amor, nada según mi apreciación hasta ese momento.

—No era mi intención lastimar tus sentimientos, por que aunque no lo creas... – levante su rostro con mis manos y lo hice mirarme – Yo te respeto – cuando dije eso me sentí ridículo pero el me sonrió agradecido – Es solo que realmente creo que es demasiado pronto para pensar en que algo así pueda sucederte conmigo y no por que no lo desee, sino por que es posible que estés confundido...

—Pero ya te dije que no es solo agradecimiento por lo que quisiera estar contigo... así – acaricio mi pecho nuevamente, totalmente ruborizado, pero llanamente no podía creer que yo fuera capaz de provocar la clase de sentimientos, que mi "Hanamichi" me confeso sentir en ese momento por mi.

Yo seguí inmerso en mis pensamientos, valorando cada una de sus palabras, cada una de sus miradas y cada uno de sus gestos, esperando encontrar no solo la verdad sino también aquel amor que había nacido en el, en un día y una noche.

Se relajo al no escuchar nada mas de mi y levanto su rostro buscado mi mirada, yo solo pude sonreírle y me beso, acaricio nuevamente mi pecho, no se como supo que eso me gustaba y se restregó contra mi buscando mi calor.

Correspondí a cada uno de sus estímulos y cuando me sentí listo para consumar nuestra primera noche de intimidad, busque aquellos condones para por fin continuar con lo que esa mañana deje pendiente con mi chico de ojos de chocolate.

—Déjame hacerlo – me dijo y yo asentí.

Una vez que volvimos a la misma posición, el sentado sobre mis caderas con las piernas abiertas, comenzó a lubricar su ano como imagino estaba acostumbrado a hacerlo, mientras Yo, deseoso de sentir su cuerpo no hacia mas que besar su cuello, su pecho y de morder de vez en cuanto sus apetecibles tetillas.

Cuando estuvo listo me lo indico poniendo sus manos sobre mis hombros, y me miro con un sensualidad que jamás creí ver en la mirada de un chico. Cerró los ojos y guió mi miembro erguido hacia sus nalgas deslizándolo entre ellas al bajar lentamente, intentando restringir una mueca de dolor en su ruborizado rostro.

—No te cohíbas – le hable al oído y el solo asintió, con los ojos cerrados y espero un poco conmigo dentro de el, a que sus músculos se habituaran al invasor en su interior.

Antes de que lo notara comenzó a moverse de arriba hacia abajo, era un movimiento sutil, muy suave, jamás había sentido tanto placer, en su estreches me sentía morir poco a poco, llegando a un punto desconocido hasta ahora para mi pues aunque ya había estado con un numero considerable de personas en mi vida, jamás había experimentado tanto placer con nadie.

Su ritmo al moverse era cada vez mas rápido, y mis deseos de sentir su interior también, así que me parecio que ya era hora de hacer algo mas que solo besarlo y tome sus caderas con mis manos sin presionar muy fuerte – no quería dejarle mis dedos marcados en su piel – y comencé a moverlo cada vez mas rápido hasta lograr el mejor de los orgasmos en cuestión de segundos, pero el aun no terminaba así que me di a la tarea de ayudarle a terminar con mucho gusto.

—No tienes que... hacer eso uhm... ah... – me miro con los ojos entrecerrados, y el cuello hacia atrás, pero ya era demasiado tarde y mientras lo masturbaba con mis manos besaba sus hombros, su cuello, hambriento nuevamente de su piel y de sus labios, y algo me decía que esta no seria la única vez de la noche.

Pero me equivoque, pues mi chico al consumar su orgasmo se dejo caer sobre mi, respirando con dificultad y temblando no sé si de frío, de calor o de placer, el hecho fue que cerro los ojos y conmigo aun dentro de el, se quedo dormido.

No se bien como llegue a la cama, ni como logre llevarlo conmigo, pero lo hice y esa noche decidí dormir a su lado. Lo abrace toda la noche de forma cariñosa y el se acurruco en mis brazos totalmente sin vergüenza.

Al día siguiente continuamos conviviendo como una pareja normal, y la realidad me mostró que podía ser mas cursi de lo que alguna vez creí ser. Era gracioso mi comportamiento en todo momento, pues no me permitía dejar de tocarlo, se convirtió en una adicción tenerlo cerca de mi, y lo mejor de todo era que a el parecía gustarle mi forma de tratarlo.

Sonreía cada vez que me miraba y yo correspondía a sus sonrisas, observando como crecía ese raro sentimiento que solo podía comparar con el que alguna vez sentí por Sakuragi, y nuevamente me determine a no parar hasta dar con su paradero.

Solo habían pasado dos noches y un día, desde que conocí a este hermoso chico, pero me parecía una vida entera, nuestra convivencia era cada vez más intima y agradable aunque hasta ese momento Yo estaba seguro de que su intención era satisfacerme hasta en el más mínimo detalle y eso no me gustaba tanto.

—Crees que alguna vez recuerdes tu vida anterior? – lo tome por sorpresa mientras tomábamos el te en la terraza de mi habitación.

—No lo creo. – se limpio los labios con elegancia y miro hacia ningún lado, recordando. – Una vez escuche que dos de los subordinados del jefe charlaban entre si y su conversación era sobre las drogas que les daban a los recién llegados – suspiro y me miro en busca de curiosidad tal vez – Ellos decían que la perdida de memoria era irreversible, pero también escuche que hablaron de mi y lo que dijeron me quito la esperanza de recordar algo mas que a mis jefes, mis clientes y mis compañeros... – se bebió el ultimo sorbo de su te con resignación y tristeza – Dijeron que mi caso había sido drástico, que me habían suministrado mas de lo normal por que al parecer solía ser muy rebelde y fuerte, ja, ja, no se de donde sacan que "Yo" era fuerte – cerro los ojos y se recargo en el respaldo de la silla, sus ojos estaba nuevamente acuosos – Creo que ahora cualquiera podría someterme fácilmente, por que ya no puedo defenderme de nadie – lo ultimo lo dijo con dificultad y sus lagrimas cayeron, rápidamente me acerque a consolarlo un poco, sin lograr mucho.

—Perdóname, mi intención no es hacerte llorar cada vez que te pregunto algo, pero necesito saber – lo abrace a mi pecho, y nuevamente descargo su pena ávido de consuelo y calor.

—No es necesario que te disculpes, sé que solo lo haces para ayudarme, sé que la vida no me alcanzara para agradecerte lo que estas haciendo por mi – me miro esperanzado haciéndome reforzar el compromiso de ayudarlo.

—Y lo que falta, ja, ja – reí y el me sonrió. Yo me estaba convirtiendo en un adicto a sus sonrisas y al mirarlo dos palabras salieron de mi boca sin darme cuenta, hasta que su mirada cambio – Te amo.

—Que? – se reincorporo, me parecio que dije algo sorpresivo pero no estaba conciente de que era.

—Que de que? – le conteste distraído limpiando sus lagrimas y sonriendo como idiota, sin notar que mi "Hanamichi" sonreía tristemente, como pensando en que había escuchado mal.

—Na-nada, solo... – suspiro y me sonrió – Nada – y ya no insistí mas.

Casi dos días habían pasado desde que nos conocimos, jamás el tiempo me parecio tan corto y comprobé que es relativo pues cuando estaba con el todo era mágico, siempre y cuando no le preguntara nada de su pasado. Solo mientras le hablaba sobre mi, el sonreía y escuchaba atento cada una de mis palabras sin quitar su vista de mis gesticulaciones y riendo de mis locuras ocasionales.

Comenzaba a gustarme la compañía de mi "Hanamichi", aunque aun no estaba seguro de que era quien yo quería que fuera, y aunque este chico no lo fuera – que era poco probable – yo estaba dispuesto a ayudarle y tal vez en el futuro si el lo deseaba podríamos formalizar nuestra relación y posiblemente en unos cuantos años mas tener una hermosa familia. Era la primera vez que pensaba en eso en serio, y sonreía cada vez que me imaginaba compartiendo los cuidados de dos pequeños con mi adorado pelirrojo.

La tarde llego demasiado rápido como lo esperaba, comenzaba a impacientarme al no hacer nada por resolver los problemas que me había decidido a solucionar con la ayuda de mis amigos, de cualquier forma había mucho que no sabia y mucho que quería saber, así que con todo el dolor de mi corazón y sabiendo el dolor que le causaba me parecio que ya era tiempo de que por fin me revelara cada detalle de sus anteriores "dueños".

Tal vez algún nombre podría llevarnos a la raíz de toda esta cadena de corrupción, lo cual me daba un gusto enorme pues seria un héroe, además de que en el futuro podría escribir un best seller, lo cual elevaría mi popularidad y el dinero además de las oportunidades que llegarían a mi nuevamente con mas proyectos. Ya había escrito dos libros relativamente buenos, pero no me había ganado la suficiente reputación de gran escritor – uno de mis mas grandes sueños en la vida – así que me decidí a escribir cada una de las ideas que se formaban en mi mente cada vez que "Hanamichi" me revelaba algo de su pasado, me parecía la mejor forma de construir una nueva historia, cambiándola tanto como me fuera posible al convertirla en algo mió, pues yo realmente no deseaba que nadie se enterara de que parte de esa historia había sido basada en un hecho real, no me gustaría que nadie tomara represalias en contra de mi "Hanamichi" o en contra mía.

Entre lo mucho de lo que aun no me había atrevido a preguntarle, se encontraba la razón de esas pequeñas cicatrices en su brazo y esas dudas comenzaban a preocuparme. Solo esperaba que en cualquier momento mi castaño protegido no comenzara a tener alguna crisis con respecto a aquella adicción de la que Yo no estaba seguro existiera.

Silenciosamente le pedía a Kamisama que esos puntos que descubrí en su brazo fueran obra de aquellas drogas que le suministraron para olvidar. La idea de que fuera adicto a cualquier estupefaciente me preocupaba de sobre manera, así que después de la cena por fin se lo pregunte directamente.

Veíamos cómodamente la televisión en el sofá mas grande la sala de estar. Yo me había recostado por completo boca arriba y "Hanamichi" se había recostado sobre mi pecho de forma cómoda. Cualquiera diría que un hombre de su altura pesaría mucho, pero era demasiado ligero y su respiración jamás me distrajo. Era demasiado complaciente y nunca me reprochaba nada, jamás se quejaba y nunca me decía que no a nada. Estaba seguro de que si en ese momento Yo me decidía a disfrutar de su cuerpo una vez mas el no haría nada por impedirlo ni siquiera se negaría y eso me hacia sentir insatisfecho.

Suspire para despejar mi mente de mas análisis en su comportamiento y acaricie su brazo derecho con disimulo, hasta tocar con suavidad aquellos puntitos rojos en su piel.

—De que son estas marcas? – lo mire a los ojos demandante como siempre y espere a que me respondiera, notando de inmediato su nerviosismo repentino.

—De verdad no lo sabes? – suspiro y cerro los ojos, el sabia que yo sabia.

—Tengo una ligera sospecha de lo que puede ser, pero necesito que tu me lo confirmes – con un movimiento le indique que deseaba que se sentara, al mismo tiempo que yo lo hacia.

Suspiro como cada vez que era hora de hablar de algo serio, y después con una rara mueca de resignación, me dijo aquello que yo temía escuchar.

—Aunque no lo creas – me miro fugazmente – no soy adicto a nada – quiso mirarme de nuevo pero no pudo – me inyectaban de vez en cuando, pero jamás me sentí necesitado de esa "cosa", nunca supe que era, pero no siempre era del mismo color – quiso reír, pero yo no lo hice, así que continuo su relato – En algunas ocasiones después de que volvía de alguna larga estancia con un cliente, despertaba en una habitación con nuevos puntos, en una ocasión me atreví a preguntarle a Youkai el porque, y el solo me decía que había sido necesario sedarme para tratar mis heridas y para que no tuviera ningún dolor tenían que inyectarme, pero jamás me volví adicto, lo se por que Kay me lo dijo un día muy sorprendido, dijo que Yo nunca le pedí "alivio" – me miro nuevamente pero yo estaba ausente.

Finalizo su pequeño relato y me toco en busca de alguna reacción, además de esa cara seria que yo solía mostrar después de escucharlo con atención, pero yo solo analizaba cada una de sus palabras imaginando mil cosas y deseando saber más.

—No me crees, verdad? – me pregunto preocupado, y toco mi mejilla para que por fin lo mirara, cosa que hice al darme cuenta de que no había dicho nada.

—Si, si te creo, pero cuanto tiempo has pasado sin ese... "alivio"? – pregunte mas tranquilo pero aun tenia que esperar.

—No estoy seguro, pero cuando Kay se sorprendió, escuche que dijo que había pasado casi un mes en que nadie me había inyectado nada – me lo dijo pensativo, y yo no dude de el, no podía, sus ojos eran un libro abierto en todo momento.

Había leído por ahí que no todos tenemos la misma disposición adictiva a las drogas y que así como existen personas que con una sola vez se vuelven adictos, existen personas que no necesitan tratamientos para dejar de beber o drogarse en este caso.

—Tu... – no pude continuar con mi pregunta por que el teléfono sonó.

Una invitación a una fiesta de bienvenida llego a mis oídos por nada más y nada menos que Sendoh, un antiguo amigo con el que había jugado en muchos partidos cuando pertenecía a los Nicks en los Estados Unidos.

En primera instancia me parecio justo ir, y de hecho acepte en segundos, necesitaba despejarme de mis problemas nuevos y lo mejor para mi relajamiento en ese momento era embriagarme un poco y divertirme bailando con mi "Hanamichi" y... Rayos, me olvide de que mi Hanamichi estaba ahí. Me parecio cómico en ese momento pero necesitaba una excusa o una careta para el, aunque ni siquiera le había preguntado si deseaba ir conmigo a esa fiesta de bienvenida, porque yo quería llevarlo conmigo como mi pareja esa noche.

—Te gustaría salir esta noche? – aborde el tema suavemente.

—Ja, ja, bromeas, no creo que eso se posible... – su suave risa me relajo.

—Y si te inventamos una nueva personalidad? – las ideas en ese momento llegaron en forma de lluvia a mi cabeza.

—Pero... – la duda y la turbación nublaron su rostro. Después pensé en que tal vez su miedo a salir era por que aun creía que alguien lo estaba buscando, sus razones tenían fundamento, pero yo insistí.

—Te llamaras Kano Kurumada – ese fue el primer nombre que se me ocurrió – Y... serás un modelo que llego de Tokio para tomar unas vacaciones y... – me sentí como un genio al inventar en cuestión de segundos una vida – Nosotros nos conocimos en... en el centro comercial y pues nos gustamos, nos enamoramos y ahora vivimos juntos en mi departamento y... – el abrió los ojos y solo me miraba sin parpadear – Tu ahora trabajas como vendedor de productos de belleza por teléfono... por que obviamente me amas tanto que decidiste dejar tu vida de... – para ese momento yo ya estaba riendo era demasiado cursi y un tanto inverosímil mi historia de amor inventada.

—Pero... – nuevamente quiso negarse pero yo no estaba dispuesto a ceder.

—Vamos... – tome sus manos suavemente y sus mejillas enrojecieron nuevamente – Esta será la mejor ocasión para ponerte la ropa que te compre, que dices? – sonrió con una simple ilusión y yo me sentí satisfecho – Será divertido, te gusta bailar?

—S-si – contesto dudoso, era obvio que si, que cliente en este mundo no querría que mi Hanamichi bailara para su diversión.

—Pues ya esta, si alguien te pregunta quien eres, que les dirás? – era maravilloso escuchar su voz confiada.

—Ore Wa Kano Kurumada y... y que?

—Y ya, con eso será suficiente, ok, bien pues arréglate que yo haré lo mismo.

Sí, salir para despejarme y conseguir mas ideas para mi nueva novela me parecio genial, además las fiestas de Sendoh por lo regular eran locas, divertidas y había de todo, bueno casi, pero el tipo era el mejor para organizar reuniones y me parecio la mejor opción en una noche relativamente tranquila.


N/A: Hey pues gracias por continuar leyendo a Shadir(Elena preciosa), kaehana9 (cuando continuaras tu fic?), caritademanga (me encanta que te guste este fic), Lensaiak (gracias por los halagos, cuando continuaras tu fic?), Morgana of Avallon (gracias por leer mis locuras) y a lluna kori saishi (jamas creí que te gustara alguno de mis fics je, je, bueno espero que sigas leyendo este), de verdad espero que no les parezca muy raro, y que no se aburran, que ya estoy trabajando en el siguiente capitulo, por que quiero terminar rápido este fic. Gracias también a todas las que no me comentan nada pero leen y pues hasta la próxima!