Gracias por los reviews.

Este capítulo me emociona muchisimo! Por el final mas o menos… hay una parte que la leo y la releo… y me encanta! Un beso y gracias.

Cáp. 8. Juntos.

Luego, Hermione habló con la voz temblándole de indignación.

No se el tipo de chicas con el que te relacionas, Malfoy. Dada tu calaña, debe ser con el peor. Me da igual lo que puedas pensar de mí, siempre me ha importado poco. Hace muchos años que tus insultos han dejado de hacer mella en mi. Pero lo que no te permito- dijo adelantándose un paso y apuntándole con un dedo- óyeme bien, es que intentes convertir lo que Harry, Ron y yo tenemos en algo tan asqueroso como tu sucia mente. Su ti vida es tan triste y miserable que no entiendes lo que es la amistad, mala suerte. Pero nunca más vuelvas a insinuar nada de lo que acabas de decir. Porque no habrá lugar lo suficientemente alejado como para que puedas esconderte.

La amenaza quedo flotando en el aire. A pesar del enfado, Hermione pudo ver la clara marca de sus dedos sobre la mejilla de él, y se sintió avergonzada. No debió comportarse así. Sabía que él se lo merecía, pero ella nunca se había rebajado a esos niveles. Se dirigió a la puerta esquivando su mirada. Pero su voz la detuvo.

Lo siento. No quería insultarte. –ella se mantuvo con la mano en la empuñadura. Estaban de espaldas, y su voz era tan baja que casi creyó haberla imaginado.- No quise que te sintieras mal.

Permíteme que lo dude. Desde que entramos en este colegio te has dedicado a martirizarnos a mis amigos y a mí. ¿O imaginé todos aquellos cariñosos apodos que tú y tus secuaces nos ponían? El mío era particularmente agradable: Sangre Sucia. No creo que lo olvide.

Estaba equivocado. Era un crío. No entendía nada. No sabía nada.

Sonaba cansado, triste. Algo en su tono de voz hizo que ella no se atreviese a abrir la puerta. Sentía que tenía que marcharse mientras aún tenía ventaja, porque algo le decía que si ella perdía el control y caía en las redes de Malfoy… la recuperación sería lenta. Pero tenía que aclarar algo. Aquello no debía seguir. No se estaba concentrado, estaba ausente, y no quería que eso le pasara.

¿Qué quieres, Malfoy¿Qué quieres de mi?- ella pudo oír cómo se daba la vuelta. Apretó con mas fuerza la mano sobre el metal de la empuñadura. Pero él no dijo nada. Tampoco intento acercarse. Mejor. Si estaba demasiado cerca ella no razonaba bien. – Esto no nos lleva a ninguna parte. Es como si…

Dime.

¡No digo nada! Tu empezaste esto. ¿No quería que viniese aquí para que habláramos? Pues venga, empieza. Te escucho.

¿Porque estas enfadada?- le preguntó con suavidad. Quería que ella se diera cuenta.

No estoy enfadada. Estoy aburrida. Estoy cansada. Quiero irme y que la situación termine. Quiero que dejes de buscarme, quiero ir tranquila por el colegio sin tener que encontrarte por los pasillos mirándome de la manera en que lo haces últimamente.- "Quiero poder sentarme a estudiar sin pasar las horas pensando en ti y en lo que me haces sentir. Quiero dejar de imaginar el momento en el que te veré de nuevo. Quiero mi vida antes de ti." Pero no se atrevió a decírselo. Se limitó a apoyar la cabeza en la madera de la puerta.

Eso no es posible..- una mano se deslizo por su pelo enredado, y acabó deteniéndose en la base de su espalda.- yo no puedo evitarlo. Llevo mucho tiempo conteniéndome, y no lo haré mas ahora que sé que…

Ella se volvió hecha una furia. La mano con la que Draco la acariciaba quedó suspendida en al aire.

Ahora que sabes ¿qué?

Tú ya lo sabes…

No, no lo sé. Dilo.- Draco perdió la paciencia y acercó su cara al rostro de Hermione. Clavó sus ojos grises en ella.

La razón por la que estas enfadada es por que te sientes atraída por mi. Y te molesta reconocerlo, y haces todo lo posible por negarlo. Pero no puedes hacerlo porque a pesar de todo, te gusta como te sientes cuando estamos juntos. A pesar de que es imposible, de que no es conveniente. Quieres estar conmigo a pesar de que esta prohibido. A pesar de que esté mal.

Ella tembló. Su voz la estremecía. Sus palabras la cabían sentir débil. No quería que tuviera ese poder sobre ella.

¿Cómo… cómo lo sabes?

Ya he pasado por esto. He tenido mas tiempo que tu para hacerme la idea.- su mano volvió a subir hacia su rostro, acariciándola con suavidad. Ella no sabía si debía creerle, pero cada vez se sentía mas cerca de él.- ¡te crees que ha sido fácil para mi aceptarlo? Después de como te he tratado todo este tiempo lo mas probable era que me humillaras si te dijese que estaba… que me sentía atraído por ti. Somos enemigos¿recuerdas?- concluyó sonriendo.

Suavemente, sin movimientos bruscos, Draco se fue inclinando hacia ella. Esta vez no había urgencia, él quería darle tiempo para que ella se negara, para que se retirara si eso no era lo que deseaba. Quería que esta vez Hermione deseara ese beso tanto como él. Y ella lo entendió así. Si cedía, si lo besaba, entonces ya no podría objetar la sorpresa o la indecisión para justificarse mas tarde. Si ella cedía, comenzarían algo que tal vez les hiciese daño al estallar. Pero sería una decisión conjunta. Y no podría echarse atrás.

Los ojos de él no se apartaban de los suyos mientras se acercaba, milímetro a milímetro, a la boca de Hermione. Ella estaba clavada en la mirada metálica de él, con el cerebro a mil por hora, sopesando los pros y los contras. Sentía que se le acababa el tiempo, y los nervios se anudaban en la boca del estomago. Buscó desesperada algo que objetar, abrió la boca sin saber exactamente que decir, sin que ningún sonido saliese de ella. Draco no la dejó hablar.

Ya no, Hermione. El tiempo pasó.

Pues no se a que esperas- repuso ella, tendiendo sus brazos hacia el cuello de él, acercando su cabeza a la suya y besándolo con ansia.