No! No lloren, no lloren, que estoy tiene muchos capítulos màs. Gracias por los reviews! Un beso.

Capitulo 13. Separados

Tan pronto como cruzó la puerta del comedor y buscó a Draco con la mirada, supo que algo iba mal. Tenía la casa seria, ojeras profundas, y parecía intranquilo. Aquello no era una buena señal. Tal vez debía esperar al lunes para hablar con él. Sí, eso haría. Sería lo mejor.

Se sentó y se inclinó hacia Ginny.

- Creo que hoy no es un buen día, Ginny. Parece preocupado por algo.

- Nos hemos pasado la noche con ese discurso, 'Mione. Mañana es día clases. Estaréis muy liados. Es mejor que aproveches después de desayunar.- al ver el gesto de su amiga, la pelirroja se rió.- ¡Pero si no vas a tener problema! Verás como te dice que te quiere.

- Eso espero, amiga. Eso espero

Pero la intranquilidad no se le pasaba. Sabía que algo iba mal. Durante todo el desayuno, él no miró ni una vez en su dirección. El diario juegos de miraditas y sonrisas en las comidas se había interrumpido súbitamente. Aquello estaba cada vez peor.

No quería que llegara el momento, y a la vez estaba loca por abrazarle, y en esa dualidad de sentimientos llegó la hora de ir a la biblioteca. Tras el desayuno de los domingos, poca gente tenía ánimo para estudiar, e incluso la bibliotecaria solía ausentarse por los rincones, así que tenían la biblioteca para ellos solos.

- Deséame suerte, Ginny.

- Mucha suerte.- Ginny observó a Hermione tomar aire y levantarse. Y sintió que debía acompañarla. Nunca supo porque pero decidió seguir su impulso.

El pasillo estaba desierto. Solo se oían los pasos de Hermione. ¿Dónde estaba? Ella lo había visto salir y no dudaba de que iba hacia allí.

A pesar de esperarlo, el corazón le dio un vuelvo cuando lo divisó, cabizbajo, apoyado en la puerta. Algunos mechones de pelo rubio escapaban sobre su cara, y ella recordó como apenas la noche anterior ella había enterrado sus dedos en ellos. Con el rostro enrojecido, se paro delante de él.

- Hola.- La voz le sonó temblorosa. Se sentía insegura.- Quería hablar contigo.

- ¿Qué quieres, Granger? – el tono de voz de Draco era tan Malfoy, que por un segundo ella pensó que estaba de broma.

- ¿Qué?- como el no la miraba, ella alzó la mano para subirle la cara. Nunca llegó a hacerlo.

- No me toques.- Draco quería que sonara como una orden, pero solo le salió un tembloroso quejido.

- ¿Qué sucede¿Qué te pasa? Estas extraño.

- Estoy como siempre.- la miro a la cara y en ese momento sintió como el corazón se le partía físicamente. Una opresión enorme se alojaba en su pecho, y amenazaba con ahogarlo. Ella estaba preciosa, mas aún que la noche anterior, y Draco adivinó que así sería el resto de su vida, encontrándola mas y mas hermosa cada día, sabiendo que nunca mas podría tenerla, porque ella jamás le perdonaría lo que estaba a punto de hacerle.

- No te entiendo.

- ¡Pues esta claro! No sé que mas pistas quieres, Granger.- se acercó amenazadoramente a ella.- Lo de anoche estuvo bien, creo que disfrutamos los dos, pero no creerás que significó algo¿verdad?

- ¿Cómo dices?- ella estaba tan estupefacta que ni siquiera estaba enfadada.

- Vamos, Granger… ¿pretendes hacerme creer que pensabas que era posible una relación entre un Malfoy y una sangre sucia?- la mirada de los ojos de Hermione le perseguiría hasta el resto de sus días. "No me creas" suplicó lentamente, "no creas nada de lo que digo. Acuérdate de todos los momentos juntos, acuérdate de anoche, de cómo nos quisimos anoche. No te creas nada de lo que te digo". Ella pareció entenderlo, porque negó suavemente la cabeza.

- No te creo. – dudando entre seguir con la farsa o mandarlo todo al diablo y tomarla en brazos; Draco apenas tuvo unos momentos para decidirse. Pero no hizo falta, Pansy salió de la biblioteca y los observó maliciosamente.

- Draco, cielo, estoy atorada con los deberes de pociones. Se que siempre nos… distraemos cuando me ayudas, pero esta vez necesito que me eches una mano. Pero nada de picardías como siempre ¿eh? – rió fuertemente y volvió adentro. - ¡No tardes!

- Vaya, parece que has estado ocupado.- La voz de Hermione sonaba fría como la muerte.

- ¿Qué puedo decirte? – Intentó parecer despreocupado- no soy un hombre de una sola mujer. Me gusta diversificar.

Se mantuvieron en silencio. Draco la miraba con total desfachatez, y desde donde estaba Ginny pudo ver que Hermione estaba a punto de llorar. Había escuchado todo, y sintió que tenía que ayudar a Hermione. Tomo aire y llego corriendo hacia ellos.

- ¡'Mione! Ron te busca, esta desesperado. Dice que no puede estar sin su novia ni un segundo más. ¿Qué haces ahí con ese? Ron te está esperando.

A Draco se le marcó una vena en la sien. Más que pronunciar, mordió las palabras.

- Ron Weasley¿Desde cuando sois novios?

- No creo que te interese, pero te contestaré igualmente. Anoche al volver a mi torre me sentía… ¿Cómo lo diría? Insatisfecha, eso es. Y Ron amablemente encontró la solución para mí. Es un amor ¡Taaaan cariñoso!- A ella no se le había movido ni un músculo de la cara al contar esa mentira, y Ginny sabía lo que le estaba costando decirlo. Draco estaba pálido, y apretaba los puños contra su cuerpo. Pero Hermione miraba con desfachatez hacia ella y decía resuelta- ¿Nos vamos? No quiero hacer esperar a tu hermano.

Y se alejaron rápidamente por el pasillo. A Hermione le caían lágrimas por la cara, y Ginny le susurró:

- Llora, llora ahora. Pero a la larga, quien llorará será él.