Mmm, mmm, que interesante!
Gracias por los reviews. Porque hago esto? No se…, me parecía importante que este en esta página… y la verdad que no me cuesta mucho…
Que lo disfruten!
Capítulo 17. La conversación
- Si son capaces de hacerme esto, obviamente no son mis amigos. – a pesar de la indignación logró que su voz sonara firme. O al menos eso pensaba.
Se miraron a la luz del día. Él estaba perfectamente ataviado. Como siempre solía estarlo. Pantalón negro, camisa negra… túnica negra descuidadamente abierta. Contra el negro de sus ropas, su pelo platino destacaba el doble. Supuso que era un aspecto buscado conscientemente. Llevaba una taza de té en las manos, y tomó un sorbo. Aquello la irritó. No tenía derecho a estar tan cómodo, a sentirse tan a gusto en casa de sus amigos. Deseó haber traído su varita para hacerle brotar tentáculos de la cara, o algo así… pero se la había dejado en el ministerio. Ya no solía usarla fuera de allí.
James entró corriendo en el salón, sin camiseta. Se paró en seco al verla quieta en la enorme chimenea.
- ¿Qué haces ahí, 'Mione?- "Oh mierda, estoy metida en la chimenea como una estúpida"
- Pateo las cenizas para asegurarme que están apagadas, cariño.- dijo mientras salía de la chimenea y sacudía los pies contra la piedra. No era conveniente que esa pequeña fiera supiera que la chimenea servía para viajar. Con esa mente tan perversa como la de sus tíos los gemelos, en cualquier momento saldría corriendo hacia la chimenea y aparecería en el otro extremo del mundo. O podría incluso quemarse confundiendo un fuego normal con unos mágicos.
- ¡Ahhhh!- exclamó la criatura como si fuera lo más normal del mundo. Ella se alegró de haberlo engañado. – Pensé que te ibas a casa de los abuelos. Mami y yo siempre vamos por la chimenea.
Draco ahogó la risa escondiendo su boca en la taza de té. Ella parecía mortificada. Tomó aire.
- ¿Dónde esta mami, James?
- Me prepara la ropa, pero yo no me la pondré. Quiero mi uniforme de Quidditch de los Cannons.
- Es la mejor vestimenta para un sábado a la mañana.- declaró Draco con seguridad.
- Lo sé.- contestó el pequeño.- Oye –le llamó tirando de la túnica- ¿No te vas a cortar el
pelo? Pareces una niña.
Ahora fue la carcajada de Hermione la que sonó en la habitación. Pero ella trató de sofocarla rápidamente. Draco enrojeció y murmuró alguna respuesta, con la misma mueca que solía usar Snape cuando ella respondía bien en clase de pociones y él tenía que darle 5 puntos a Gryffindor.
- Me voy. No quiero que mi mamá me atrape o me pondrá una camisa. – Y el niño salió corriendo, dejándolos solos.
Ella aún se sonreía cuando pasó junto a él y se acercó a la mesa de la cocina. Había té y café, magdalenas, tortas, fruta… se sirvió un té y se lo bebió lentamente, intentando ignorarle. O al menos intentando fingir que le ignoraba.
- No pareces enfadada.
- Lo estoy.
- Pensé que armarías un escándalo al saber que habían desconectado la chimenea.
- Hay más de un modo de salir de aquí.
- ¿Ah, si? – ante el tono sarcástico, ella se giró.
- Pero creo que quien tendrá que irse eres tú. Esta es la casa de mis amigos.
- Amigos que me han invitado a mi también.
- Yo llegué primero.
- Vamos, Hermione, crece un poco. Yo no tengo problemas en que estés aquí. Quién esta asustada eres tú.
Sintió una rabia tan grande que se planteó lanzarle la taza a la cabeza.
- No te tengo miedo, Malfoy. Tengo asco.
- Si, ya. La misma canción de siempre.
Le miró con fijeza.
- ¿Qué pretendes¿A que has venido?
- Me dijeron que es el cumpleaños de James.
- No me tomes por estúpida, no me creo que…
- ¿Qué¿Qué no te crees¿Qué yo también tengo derecho a olvidar por un momento?
¿Qué merezco la oportunidad de dejar el pasado atrás?
- Lo dices con seguridad. Tal vez sea mas fácil para ti que para mi. Después de todo, no son tus padres los que murieron. Quizá si tus padres murieran asesinados por mi culpa pensarías de diferente manera.
Él la miró con sus ojos plateados. No dijo nada mientras dejaba la taza de té sobre la mesa. Luego, la furia de sus ojos desmintió el tono casual de sus palabras.
- Bueno, supongo que mi caso es diferente al tuyo. Yo sólo tengo que convivir diariamente con el hecho d que a mi padre, que también asesinó a mi madre, le maté yo.
Y salió de la cocina dejándola perpleja.
¿Dónde estaba? No entendía porque James era tan escurridizo. Sólo tenía cuatro años, pro favor. Nadie era un experto en camuflaje a esa edad, Harry caminó lentamente por el jardín, inclinándose tras los setos para poder espiar. Llevaba una camiseta en las manos. Según Ginny, hasta que no se la pusiera al niño, no valía la pena que se molestara en volver a casa. Él opto por no enfurecerla. Había pasado horas disculpándose con ella la noche anterior. A final, habían hecho las paces, e incluso la misma Ginny había optado por evitar que Hermione pudiera escapara por la chimenea. Pero él prefería no enfadarla más. Por ningún motivo.
Al dar la vuelta a un árbol, descubrió a Hermione sentada a la sombra. Ella no parecía haberle visto. Pero sabía que antes o después tendría que hablar con ella. Y lo mejor era aprovechar este momento de soledad.
- Hola – dijo sentándose a su lado.
- Hola.
- ¿Aún me hablas? Eso es buena señal.
- No debería de hacerlo, lo sé. Pero eres el anfitrión, y estaría feo ser tan descortés. Después de todo, no es como si me hubieras preparado una encerrona con la persona que mas odio en el universo.
- Lo siento, 'Mione. Nunca lo ví como una encerrona.
- Y yo no esperaba que me hicieras esto, Harry.
No había mucho que el pudiera decir. Pero lo intentó de todos modos.
- Hace un par de meses, Draco se presentó en la central. Hacía años que no le veía, prácticamente desde el entierro de tus padres. Pidió el traslado a Cárpatos, y fue admitido en el grupo de Victor Krum. Nunca volvió a casa¿lo sabías? Ni siquiera en vacaciones. No tenía por qué. Después de la muerte de su madre, no había vuelto a poner los pies en la mansión Malfoy. Llevaba cerrada hace siete años.
- ¿Pretendes que sienta pena?
- No, solo quiero que comprendas algo. Cada vez que el grupo terminaba una misión exterminando el núcleo de mortífagos rebeldes, Draco usaba sus días libres para seguir buscando. ¿Nunca te preguntaste por que alguien tan brillante como él no ascendía en el escalafón? Siempre quiso trabajar de campo. Y no en cualquier parte. Tenía que ser allí. Porque sabía que allí estaban escondidos mas acérrimos defensores de Voldemort. Su núcleo más selecto. Sus seguidores más fieles. Su padre.
- Su padre. – Repitió Hermione.
- Este mismo año encontró su pista. Y hace cuatro meses que localizaron su emplazamiento. Él le mató, Hermione. Solo piensa por un momento lo que debe haber supuesto para él llevar a cabo esa acción. Piénsalo al menos una vez antes de despreciar sus intentos de acercarse a ti. Porque hace falta mucho valor para enfrentarse contigo, Hermione.
Se mantuvieron en silencio. Luego Harry retomó la palabra.
- Cuando llegó parecía un animal salvaje. No hablaba, no decía nada. Le dejaron en una de las habitaciones de la central durante una semana porque no quería ver a nadie. Solo le llevaban comida. Victor le trajo. Dijo que tras el enfrentamiento Draco no pronunció ni una palabra mas, que se había quedado en trance. No sabía que debía hacer y los trajo de vuelta. Luego, poco a poso se ha ido recuperando. Hace apenas un par de semanas que ha comenzado a llevar a cabo misiones. Esta en el equipo de Ron. Cuando supe que preparábamos una fiesta para el niño decidí invitarle.
- ¿Y no se te ocurrió consultarle a nadie? – No quería que su voz sonara salpicada por el rencor, pero no podía evitarlo.
- Le comenté a Ron. Y a él le pareció bien.
- Por supuesto- repuso sarcástica.- El bueno de Ron, siempre tan sensible.
- Mira, 'Mione. Nosotros te queremos. Pero estamos hartos de que vivas torturándote, de que te castigues por la muerte de tus padres. Descansa de una vez. Intenta vivir.
- ¿Cómo te atreves a hablarme así?- Ella tenía lagrimas en los ojos, y a él se le rompía el corazón.
- Debes encontrar la manera de librarte de tus fantasmas. Draco lo había hecho. Esta dispuesto a comenzar de nuevo. Pero para ello necesita tu perdón. Si tu no quieres dejar atrás tu pasado, esa es tu decisión. Pero espero que no seas tan egoísta como para no perdonarle.
Harry se levantó y la dejó sola. ¿Perdonar a Draco? Lo difícil no era perdonarle a él, sino a si misma.
