Hola! Capítulo 18 James es tan tierno! Y este capítulo me gusta mucho, bueno, gracias por los reviews, otra vez.
Saludos y que lo disfruen!
Capítulo 18. Primer Asalto
Draco hacía levitar a James para que pudiera alcanzar las manzanas del árbol. Con el crío era con quien mejor se sentía en toda la casa. Era el único que no le seguía con la mirada como si en cualquier momento fuera a lanzar un maleficio sobre la casa. Le bajó con cuidado.
Sentado junto a el estanque, mirando a James, sentado a su lado, comerse manzana, se preguntó si en algún momento de su vida él había compartido un momento así con su padre. Tal vez en su infancia… pero hasta donde podía recordar, no hallaba imágenes en su memoria. Sus recuerdos alegres empezaban con Hogwarts, lejos de la sombría mansión Malfoy. Los únicos sonidos que se escuchaban allí eran los gritos de su padre y los sollozos de su madre.
Siempre supo que no quería a su padre, desde muy joven. No le gustaba la forma en que abusaba de su pode sobre ellos y tampoco que les obligara a hacer cosas que no querían. Pero también estaba furioso con su madre. Por dejarse tratar así, por no hacer nada por remediarlo. Sabía que su madre había sido una bruja poderosa, pero en algún momento de su vida ella había acabado por desaparecer, dejando solo una cáscara vacía que su padre se encargaba de destrozar cada vez mas.
Según iba creciendo se hacía consciente de que había diferentes maneras de vivir. Que la manera elegida por su padre no solo no era la mejor, ni siquiera era de las correctas. Y sufría al ver el trato de otros padres con sus hijos, el cariño que se tenían. ¿Qué importancia tenías el ser o no de sangre limpia si lo que te une a las personas es el amor? Cuando aceptó que se había enamorado de Hermione nunca pensó que el precio que la vida iba a cobrarles sería tan alto.
Por supuesto esperaba que su padre se enfureciese si llegaba a enterarse. Pero no pensó que el saber que él mantuvo relaciones con una hija de Muggle le sentaría peor que su traición a los mortífagos. Oh, sí. Su padre había planeado cuidadosamente su futuro. Quería que él se convirtiera en el mejor de todos, la nueva mano derecha de Voldemort. Montó en cólera cuando le vio junto a Dumbledore en la batalla final, después de que les hubiera estado pasando información desde las reuniones secretas. Y la estúpida de Pansy le dijo que la razón sería que Hermione y él habían tenido relaciones. Y lo peor es que ni siquiera era verdad. Ella no había querido ni hablarle desde que lo dejaron en Navidad. Se preguntó la razón por la su padre detestaba tanto la idea de Hermione y él se quisieran. Debía de estar frenético, porque tras matar a su madre, se acercó a la casa de los señores Granger y los mató.
Recordó el momento en que las lechuzas llegaron a Hogwarts con la noticia. Ella estaba tan pálida que pensó que en ese momento simplemente moriría también. Y la mirada que le dirigió cuando supo quien los había matado se mantendría siempre fresca en su memoria. Estaba tan llena de desprecio… él no podías hacer nada más que marcharse. Sabía que era la única solución. Matar a su padre e intentar acabar con todo el mal que le había hecho.
Nunca penó que fuera a llevarle tanto tiempo. Su padre se escondía bien. Junto con alguno de sus compinches se ocultó en las montañas, y eso dificultaba su búsqueda. Pero el equipo de Krum era incansable. Le pareció una gran ironía del destino que el equipo fuera comandado por un pretendiente de Hermione. Había estado tan celoso de él cuando le vio bailar con ella en el baile del torneo… gracias a él a veces tenía noticias de cómo le iban las cosas a Hermione; pues se carteaba con Krum con relativa frecuencia. Debía darla las gracias Krum. Sin él, probablemente aún estaría en las grutas de los Cárpatos viviendo como un animal salvaje.
Su recuperación en Inglaterra había sido lenta, y de nuevo le destinaron a un equipo comandado por un pretendiente de Hermione. Pero no cualquier pretendiente. El más firme. El más peligroso. El primero. El único que aún seguía en su vida. Había odiado a Ron desde siempre. Envidiaba a su familia, pero desde que se dio cuenta de sus sentimientos por ella, detestó al pelirrojo profundamente. Envidiaba no ser él el destinatario de todas sus miradas. Cuando por fin pudo estar con Hermione como él realmente deseaba, dejó de odiarle. Era tan feliz que dejo de odiar a todo el mundo. Lástima que lo bueno nunca dure para siempre.
Ron le había ayudado mucho en su recuperación. Nunca acababan las ironías del destino. Le apreciaba. Después de cómo le torturó durante todo el colegio, ahora era Ron el que se encargaba de que saliera adelante.
Sentado mirando al niño, Draco deseó volver a tener su edad. En realidad deseó ser lo suficientemente fuerte o inteligente como para conservar a Hermione a su lado. Jamás podría explicarle la razón por la que no había sido capaz de seguir con ella. El destino no hace más que jugar con las personas.
James se terminó la manzana enterró cuidadosamente las pepitas en la tierra. Luego le miró con sus insondables ojos verdes y le preguntó:
- ¿Sabes vuelar en escoba?
- Un poco. Y se dice volar.
- Mi papi es el mejor volador del mundo. – dijo el niño con seguridad.
- Ya será menos. – los viejos hábitos tardaban en morir.
- Si tu me llevaras contigo en la escoba yo te diría si volas mejor que papi.
- Se dice vuelas, James.
- ¡Es un rollo! – se quejó - ¿Qué? ¿Me llevas?
- De acuerdo, pero iremos bajo.
Se acercaron a la casa, y Draco subió un momento a por su escoba. Cuando bajó, le pidió permiso a Ginny para llevarse al niño y ella accedió encantada a cambio de que James se pusiera una camiseta. El niño protestó, pero ya se sabe que las madres acababan ganando siempre.
Tan pronto como la escoba tomó altura, Draco se sintió aliviado. Con el pequeño cuerpo del niño firmemente sujeto con un brazo, se dio cuanta de que hacía demasiado tiempo que no volaba por puro placer. Y no había notado como lo había extrañado. No hacían nada mas que dar la vuelta a la casa, rodear el huerto, planear sobre el lago para que el niño se viera reflejado en las tranquilas aguas. En ese momento estaba siendo feliz.
De la parte trasera del jardín surgieron dos figuras y James gritó de felicidad.
- ¡Es papi! Vamos, vamos, llévame con Papi. Que me vea volar en escoba.- Draco accedió, y se acercó a ellos suavemente, volando apenas a un metro del suelo. Cuando frenó frente a ellos procuró evitar la mirada de Hermione- ¿Me viste papi? Vine volando con Draco.- se arrojó a los brazos de su padre, desestabilizando la escoba.
- ¿Te lo pasaste bien?
- Síiiii. Es un bueno volador, pero tú eres el mejor- dijo dándole a un abrazo a su padre.
- Es la historia de mi vida- repuso Draco con una sonrisa triste- Todos somos segundones en comparación contigo. Se bajó de la escoba. Le preguntó a Hermione- ¿Podemos hablar?
Ella no contestó. Miraba el suelo, removiendo la tierra con la punta del pie derecho.
- ¿No volamos mas? – James hacía pucheros.
- Papi te llevara a casa, ¿verdad, Potter?- Draco le tendió la escoba sin mirarle siquiera. Harry captó la indirecta.
- Iremos a casa y le daremos un susto a mamá en la ventana del despacho- tomó a un James sonriente y lo subió con él a la escoba.
- ¡Adios. 'Mione!- la voz del niño y sus risas se alejaron rápidamente. Harry volaba como siempre, desenvuelto, haciendo que la escoba y el parecieran uno solo.
- Parece como si se fundieran. Es como su hubiese nacido sobre ella.- comentó como al descuido. No esperaba respuesta, así que se sorprendió cuando ella habló.
- Siempre fuiste el mas elegante al volar. Harry volaba de otra manera. El disfrutaba el momento, se fundía con la escoba. Tú conseguías que verte volar fuera un espectáculo, pero siempre quedaba claro quien manejaba a quien. Lo tuyo era dominio, lo de Harry siempre parecía descontrol.
- Podía ser, pero el siempre atrapaba la Snitch. Tal vez o fuera mas elegante, mas ortodoxo, pero siempre ganó él. La única vez en que fui mas rápido y atrape mi premio, no fui lo suficientemente fuerte como para saber conservarlo.
- ¿Hablamos aún de Quidditch?- comentó sarcástica mientras caminaba hacia la casa.
- Sabes bien que no- él no se movió, y observó como ella caminaba unos pasos mas y luego se detenía. Se mantuvo inmóvil unos segundos y luego se giró hacia él.
- ¿Qué quieres, Malfoy? ¿Qué es lo que esperas?- él no supo que decir. Ella sonrió tristemente. - ¿No querías hablar? Habla entonces.
- No así. No con tanto rencor entre nosotros. No era esto lo que esperaba.
- ¿Y que esperabas exactamente? Porque yo no tengo mas rencor en mi. ¿Quieres que te perdone? Sigue adelante con tu vida, Malfoy, hace mucho que no te culpo de lo que pasó. Se perfectamente que no es tu culpa, sino mía.
- ¿Tuya? – la miró asombrado.
- Por supuesto que es mía. Nunca debí ceder. Mis padres seguirían con vida si no me hubiera involucrado contigo.
- No lo llames así. Involucrarse no es la palabra adecuada para referirse a lo que tuvimos.
- Ohhh. Perdona si te molesté. Buscaremos otra expresión. ¿Nos enrollamos? ¿Nos liamos?
¿Nos enredamos? ¿Tuvimos sexo?
- Haces que parezca sórdido.
- Es que fue sórdido, Malfoy. No mientras duró pero su cuando al día siguiente fuiste capaz de mirarme a los ojos y decirme que no había significado nada para ti.
- No me acuses, Granger, que esa misma noche, después de estar conmigo, te liaste con Ron.
Ella se río sin alegría.
- ¿Te creíste eso? Pensé que no había colado. Pero me alegro. Supongo que en realidad no importó, pero ojalá te hubiera hecho daño.
- Si que me lo hiciste.- No había querido decir eso, no debía mostrarle lo mucho que le había dañado pensar que estaban juntos. Ella seguía mirándole, ligeramente sorprendida. Pero pronto se rehizo.
- Seguramente Pansy estaría encantada de hacerte sentir mejor.
