Uy! Estos capítulos estan cada vez mejores! xD

Muchas gracias por los reviews. Para alguien que hizo la pregunta: Draco tuvo que cortar la relación con Hermione porque Pansy, que sabía todo, lo amenazó con contarle a su papá lo que Draco estaba haciendo y él sabía que si su padre se enteraba la que iba a sufrir iba a ser su madre, porque era maltratada por él, así que decidió alejarse de Herm. Muy triste no?

Espero que haya quedado claro

Que lo disfruten!

Capítulo 19. La emboscada

No sabía bien que era lo que esperaba oír como respuesta. Pero no quería quedarse a averiguarlo. Se sentía asustada, débil… estaba dándole muchas pistas, demasiado sobre sus sentimientos. Él no se lo merecía.

- Dejémoslo, Malfoy. Esto no nos lleva a ninguna parte. Si lo que buscabas era perdón, ya lo tienes.

- Estas equivocada. No tienes que perdonarme tu, tengo que hacerlo yo mismo. Ya no puedo cambiar lo que le sucedió a tus padres. Durante mucho tiempo pensé que cuando encontrara a mi padre y consiguiera hacerle pagar por lo que hizo, me sentiría mejor. Pero no fue así. Seguía sin poder dormir. A pesar de que estaba muerto, lo que me impedía descansar era tu rostro al mirarme con desprecio cuando te enteraste de lo que te había hecho.

Ella no decía nada. Nunca imaginó que también Draco sufriera pesadillas.

- Había depositado todas mis esperanzas en la venganza, y cuando esta por fin llegó, no me trajo el alivio que esperaba. Él ya no estaba, pero no te devolvía a tus padres, y jamás lograría que volvieras a…- se detuvo, y ella deseó que el continuara, quería oírlo, y dio un paso hacia él. Pero Draco le hurtó la mirada, dirigiéndola al suelo. Continuó hablando- No había servido de nada. Todo estaba igual que antes, incluso peor porque jamás olvidarías que tus padres murieron a manos del mío. Y yo… yo no soy más que un parricida. Creí que me volvería loco. De hecho –sonrió irónicamente- creo que lo estuve, por lo que me cuentan. No lo recuerdo muy bien. Fue una temporada un poco oscura. Lo único que se es que de algún lugar saqué la fuerza suficiente para dar un paso adelante, y quiero volver a una vida normal.

Ella no habló. Solo le miraba.

- Espero que lo consigas.- dijo por fin.

- Hermione, también tu debes intentarlo. Nada te los puede devolver.

- Cállate.

- Es cierto, aunque te duela.

- ¿Qué sabes tu de dolor?

- No te comportes así. No eres justa. No sabes nada de mí.

- Se lo que necesito saber. Draco Malfoy, el último de una larga estirpe de magos de Sangre Pura, prefecto de la casa de la serpiente, orgullo de Slytherin. Todo el dinero del mundo, todas las posibilidades, todas las oportunidades. Tenías todo lo que querías, y se te antojó la única chica imposible. No pensaste en las consecuencias, era divertido tener una muesca mas en tu lista de conquistas, una muesca preciada porque era difícil, porque era la amiga de Harry Potter, era tu enemiga y encima prohibida por tener la sangre sucia. No te resultó difícil después de todo, porque caí rendida a tus pies con bastante facilidad. Reconozco que me deslumbraste, que para mí también tenía un encanto especial el sabor de lo prohibido. No tengo excusas. Lo hice porque quise, estaba preparada. Pero tú… - se acercó un paso mas y le clavó los ojos oscuros en los suyos grises- tu tenías que saber que tu padre montaría en cólera, que jamás permitiría que su preciado heredero le humillara así. Tenías que haberlo imaginado, tenías que haberlo previsto. Tenías que haberlo pensado antes de ponernos en peligro.- estaban frente a frente y pronto ella no se contuvo más. Le pegó una bofetada y luego golpeó su pecho con los puños mientras rompía a llorar- ¡Tenías que haber sabido! ¡Se que sabías que tendría un precio muy alto! ¡Tenías que habérmelo dicho! ¿Por qué no me lo dijiste?

Draco permitió que siguiera golpeándolo hasta que se cansó y se derrumbó llorando de rodillas sobre la hierba. No le hacían daño los golpes, ella estaba demasiado aturdida para golpear con fuerza, pero las apalabras… se le habían clavado una a una en el corazón. Ella tenía razón. Debía haberlo previsto. Tendría que haber imaginado las consecuencias que esa traición traería en la mente retorcida de su padre. Se sintió enfermo. Estaba tan asqueado de si mismo que no fue capaz de moverse, ni siquiera se inclinó para alzar a Hermione. Se mantuvo en silencio con la mirada perdida en la imagen de Harry sobrevolando la casa con su hijo entre los brazos, mientras una Ginny feliz les perseguía en su propia escoba.

Había sido estúpido. No quería reconocer que se había hecho la idea de que tal vez existía una lejana posibilidad de que ella le perdonara. Se había aferrado a la esperanza de una segunda oportunidad, simplemente porque seguía loco por ella, porque nunca había dejado de amarla. Pero el amor no es suficiente. Sobre todo si existe una historia de destrucción y muerte tan potente detrás. Ahora sí que se había acabado. Después de tanto tiempo había cerrado por fin la puerta. Y se sentía tan vacío que pensó que jamás volvería a sentir calor.

Hermione lloró. Lloró de una manera que nunca pensó que fuera posible. Sentía rabia, arrepentimiento, odio, culpa, pena… todo junto, potenciado por tantos años de contención. Lloró mucho tiempo, odiando todo. Odiándose a si misma… deseosa de odiarlo a él. Sin conseguirlo. Había comenzado llorando por sus padres, por su muerte, por su ausencia. Pero ahora lloraba de vergüenza, porque sabía que por mucho que quisiera esconderlo, lo quería a pesar de todo. Pero sabía que era imposible. Que jamás estarían juntos. Que nada podía borrar las heridas que llevaban en el alma.

Cuando se calmó lo suficiente decidió levantarse. Él le tendió la mano, ausente. No la había mirado, no la había consolado. Hizo bien en no intentarlo. Ella no le hubiera permitido tocarla. Estaban juntos, hombro con hombro, mirando en direcciones opuestas. Se mantuvo a su lado, impasible. Ella observó el paisaje detrás de él. Una ráfaga de viento alzó el largo cabello rubio y arrastró unos mechones al rostro de ella. Envolviéndola con su perfume. Ligero y evasivo, olor a fruta prohibida. Y el aroma nunca olvidado le trajo recuerdos que ella prefería no recordar. Susurros y besos en largos pasillos vacíos. Abrazos robados entre los estantes de la vieja biblioteca, el roce de la piel marfileña de Draco sobre la suya, sus labios recorriendo su cuello, sus pálidas y fuertes manos acariciando la sensible piel que Hermione tenía en el interior de los brazos. Y con cada recuerdo aumentaba el dolor sordo en el pecho, la angustiosa sensación de no poder respirar, las lágrimas amenazaban por ahogarla de nuevo. Todo su cuerpo estaba reclamando su roce. Y él no se daba cuenta.

Apartó el mechón platinado de su cara, reteniéndolo entre sus dedos, una caricia lenta e imperceptible.

- ¿Sabes?- ahora que sabía que ya no tenían ninguna oportunidad, se sentía lo suficientemente fuerte como para decirle la verdad.- Te amé mucho.

Él no dijo nada. Seguía mirando hacia la casa. Su voz le llegó en un susurro tan bajo que hubiera podido creer que lo había imaginado.

- Estaba loco por ti. Hubiera hecho cualquier cosa para estar contigo. Me sentí morir cuando te hablé en la biblioteca. Estaba destrozado, deseando que me miraras a los ojos y te dieras cuenta de todo. Quería abrazarte y pedirte que no me hicieras caso, que no te creyeras nada de lo que te decía. Pero tampoco quería que mi padre torturara a mi madre. No podía permitir eso. Pansy se enteró y me amenazó con contárselo. No tuve otra opción.

- Pudiste contármelo.

- No hubiera servido de nada. No sentía miedo por mi, pero si por mi madre. Sabía que Lucius no podría acercase a nosotros porque Dumbledore nos protegía, pero ella estaba a su merced, en su propia casa. Y yo… yo no quise arriesgarme. Cuando pro fin llegó la batalla no creía que lo nuestro fuera mas importante que el hecho de haber traicionado a Voldemort. Pero era una traición personal a su modo de vida, supongo que a todas sus enseñanzas. Nunca calibré su odio, Hermione, ni siquiera se me ocurrió que iría contra tus padres. Nunca lo imaginé.

- Lo se.

No había nada más que decir. Él se alejo y se llevo consigo el aroma del pasado, y la dejó

sola y triste. Solo se detuvo para hablar por última vez.

- Lamento mucho haberte vuelto a hacer daño. Nunca he querido que sufrieras. – esta vez si que se fue.

Hermione esperó un buen rato a que el aire refrescara su rostro congestionado. Tenía el corazón roto aún en más pedazos. Y le parecía que si respiraba demasiado fuerte tal vez alguno de los trozos se le clavaría dentro haciendo aún mayor el dolor. Caminó hacia la casa, procurando concentrarse en pequeños detalles, como el olor de la hierba aplastada, el color de las flores, el tacto de su pelo sobre sus mejillas enrojecidas… cuando llegó a la entrada, oyó los gritos de James en el salón.

- ¡NOOOO! ¡No te vayas!

Había gente allí. Harry intentaba que su hijo se soltara del cuello de Draco, mientras Ginny se retorcía las manos, impotente. Fred y George no parecían entender muy bien de que iba el asunto, mientras que Ron estaba claramente enfadado, con los brazos cruzados.

- Draco tiene que volver a su casa, James.- Intentaba razonar Harry.

- Tengo mucho que hacer – la voz de Draco sonaba ligeramente estrangulada, y eso al hizo sonreír imperceptiblemente. El pequeño le estaba apretando realmente fuerte.

- Te estás portando muy mal, James. Déjalo tranquilo.- Ginny estaba empezando a enfadarse.- Te castigaré.

Ron la miró en el umbral, y sonrió de golpe. Socarrón, como solía hacerlo cuando tramaba algo en la escuela. A ella no le gustó esa mirada, y se preguntó que pasaba por la mente del pelirrojo.

- ¡James! – el niño dejo de ahogar a Draco, que estaba un poco morado, y miró a Ron- ¿Sabes que Draco no se iría si 'Mione le pide que se quede?- Todos se pararon y la miraron, todos menos Draco. Ella enrojeció, pero Ron no quería callar – Dile a 'Mione que le pida que se quede a tu fiesta.

- 'Mione, Draco se quiere ir antes de la torta, y se llevará la escoba y no me dará mas vueltas. Dile que se quede, dile. Que mañana es mi fiesta. – Harry había soltado al pequeño que corrió a abrazarse a sus piernas. Solo para ganar algo de tiempo, ella se inclinó para alzarlo en brazos - ¿Tu que dices? va a haber juegos y globos y vendrán los abuelos y tía Fleur. ¡Dile! ¡Dile!- Hermione tomaba con sus manitas la cara de Hermione, forzándola a mirar a Draco.

Ella no sabía que hacer. Estaba nerviosa, pero James no dejaba demasiadas opciones. Tragó aire y procuró sonar casual. Todos contenían la respiración.

- Seguro que Draco se quedara para la fiesta, cariño.- pero eso no parecía contentar a James.

- No, pídeselo, anda.

No iba a librarse, y Draco la miraba, impasible, pero con un fondo de malicia en sus claros ojos grises.

Quédate… pro favor. No te vayas.