Ya se, ya se! No tengo perdón de Dios!. Les pido mil disculpas a todas las personas que siguen esta historia. Estuve muy ocupada y no pude pasarlo a mi computadora. Perdón, otra vez.
Espero que disfruten este capítulo, que a mi me gusta mucho. Gracias por los reviews!
Capítulo 23. Ron, de Nuevo.
Se había ido a la cama después de haber permanecido en el salón un tiempo prudencial.
Nadie había notado que ellos habían salido, o al menos nadie hizo comentario alguno. Se sentó inmediatamente con Fred y George, compartiendo risas de su época de colegio. Pero en cuento pudo, se escabulló pretextando cansancio. Y ahora estaba dando vueltas en la cama, sin saber que sacar en claro de la tensa conversación de esa noche. ¿Qué era lo que Draco pretendía? ¿Qué olvidará todo y actuara como su nunca hubiera sucedido? Aunque si era sincera consigo misma, ganas no le faltaban y quería y no quería ceder, no sabía bien lo que quería, en realidad. Y eso la estaba matando, porque Hermione Granger si se caracterizaba por algo era por tener claras sus prioridades.
Pero siempre estaba ahí, esa maldita costumbre suya de estropearlo todo. Justo en el momento en el que pensaba lo magnifico que sería volver a abrazarlo, esa voz estúpida en su cabeza le gritaba que parara, que le hiciera daño, que no olvidara el odio que la había sustentado, porque sin ese rencor, ella no sería nada.
¿Era tan sincera consigo misma como quería creer? Porque sabía que a pesar de todo lo que había pasado, de todos los años maldiciéndolo, la manera que su cuerpo reaccionaba como si los años no hubieran pasado.
Bueno… a su mal humor contribuía el hecho de que en esos momentos ella estaba retorciéndose en la cama y no sabía si a él le pasaba lo mismo. Esperaba que sí. Por lo menos no se merecía dormir. Se levantó. ¿Y si se tomaba una de las pociones de Ginny?
Casi sin pensarlo se bajó a la cocina. Claro que no había previsto el pequeño problema de que no tenía idea de cual de los tarros era. De pie frente al armario, observaba todos los pequeños frasco, y sabía perfectamente que no podía tomar uno al azar porque corría el riesgo de que le salieran alas, o le brotaran otro par de brazos.
Estaba tan abstraída que no notó los pasos que se acercaban. Cuando sintió la mano que se apoyó en su hombro no pudo contener un grito.
- Solo soy yo.
- ¡Ron! ¿Es que pretendes matarme?
- No te hubiera asustado si no hubieras estado vagando por la casa como alma en pena. ¿A
dónde se supone que vas?
- Quería tomarme algo para dormir. Estoy nerviosa.
Ron dio un salto y se encaramó al mueble de la cocina. Ella se apoyó a su lado.
- ¿Nerviosa? Diría yo que más bien angustiada.
- Ron Weasley, el nuevo psicólogo de la comunidad mágica- bromeó ella.
- ¿Qué es un psicólogo?- preguntó Ron, interesado.
- Déjalo, no lo entenderías.- él la seguía mirando y al final ella cedió- De acuerdo, un psicólogo es una persona, en realidad un doctor, al que tu le cuentas tus problemas y él te los soluciona.
- ¿Cómo cuando necesitas una escoba nueva y no tienes dinero para pagarla?
- No, idiota. Problemas serios, cosas importantes.
- Bueno, la importancia de los problemas va en relación directa con la edad que tengas- al ver la cara de impresión de ella, se apresuró a aclarar. Veamos, a los diez años es tan importante una escoba nueva, como a los 24 años ser incapaz de relacionarse con los demás.
Ella se quedó en silencio. Le miraba fijamente.
- Es un comentario muy agudo, Ron. Pero detecto una no muy leve nota de crítica en tus palabras, así que mejor me voy.- Cuando intentó separarse de él, Ron la detuvo.
- Tienes un problema, 'Mione. Y tienes que solucionarlo.
- Eso es asunto mío.
- No, no lo es. Nos preocupamos por ti. Somos tu familia.
- Yo ya tenía una familia.
- Pero está muerta.- Ella volvió a intentar separarse, pero la retuvo más fuerte.- Se que estoy siendo duro, pero es que esto empieza a preocuparme en serio. Llevas muchos años negando la realidad. Negándote a ti misma. Tienes que volver con nosotros. No perteneces al mundo Muggle, ese no es tu lugar. No te niegues a ver lo mucho que te necesitamos, el daño que nos haces cuando pasan meses sin que sepamos nada de ti. A veces para verte debemos pedir hora. ¿Crees que eso es lógico?
- Tu no sabes nada.
- Es cierto. Nunca he sido demasiado inteligente. ¿Verdad? Pero si tengo sentido común. Te estás torturando. Ahora tienes la ocasión de dar un paso adelante hacia la felicidad.- ella le miró, sonriendo a pesar de la seriedad del momento.
- Eso es una cursilada, Ron.- él se echo a reír y la abrazó.
- Lo se, es que nunca he sido muy bueno con esto de dar sermones. Escucha, no dejes pasar esa oportunidad, no creo que Draco este dispuesto a esperar mucho mas.
- ¿Qué.. que dices?
- No te hagas la tonta. Sabes muy bien que esta interesado en ti. Desde cuando, no lo sé.
Pero por lo que mencionó esta tarde, probablemente mucho tiempo.
- ¿Dijo que estaba interesado en mi?- Intentó que no se le notara la alegría.
- No.- ella sintió que el alma se le caía a los pies.- Dijo que llevaba amándote mas tiempo del que nosotros podríamos creer. Creo que estaba pidiéndonos permiso o algo así. – Hermione sonreía, encantada.- por eso creo que es mejor que te lo pienses bien, pero que no te arrepientas nunca de haberlo intentado. Puede ser tu última oportunidad. ¿Qué hubiera pasado si no me hubiera atrevido a hablar con Fleur? Quizás nunca nos hubiéramos casado. Y yo estaría ahora maldiciéndome por no haberlo intentado.
- Pero… pero ¿y si ya no quiere nada conmigo?
- ¿Desde esta tarde? Algo muy horrible tendrías que haberle hecho para que no quisiera estar contigo. Y si te ama como dijo, lo mas probable es que eso no pase. ¿Qué vas a hacer?
Hermione le miró a los ojos. Mientras en su cabeza daba vueltas a mil por hora, se mordió el labio pensativamente.
- No me atrevo, Ron. No se como acercarme a él.
Ron giró la cabeza hacia la puerta.
- ¿No has sentido un ruido?- Ella miró también. Lo único que noto fue que las sombras del salón parecían menos oscuras.
- No, no oí nada.
- Supongo que deben figuraciones mías. ¿Cómo que no te atreves? Esa no es la Hermione que yo conozco.
- No sé que hacer.
- Bueno, chica, a mi se me ocurren un par de maneras muy gráficas que incluyen a un auror rubio dormido en su habitación y a la primera chica ministro de magia en camisón.
Ella enrojeció, y le dio un empujoncito entre risas.
- Tienes la mente muy sucia, Ron Weasley.
- Supongo que sí. Pero te aseguro que no va a fallar.- Se bajó con otro leve salto, y le dio un beso en la frente- Te dejo. Recapacita sobre lo que te he dicho… y mañana me entregas un pergamino de 75cms sobre el tema. Rió de buen humor mientras salía de la cocina.
Hermione se quedó en la cocina, pensando. ¿Se atrevería? Ron tenía razón. Ella debía reconocer que llevaba enamorada de Draco desde los 17 años, y que a pesar de todo lo sucedido no había podido olvidarle. Lo importante en realidad no era si ella lo amaba o no, lo importante era si estaba dispuesta a dejar todo atrás, porque a veces el amor no es suficiente para sacar adelante una relación si los problemas son tantos. Se examinó a si misma, con la vista fija en la imagen que le devolvía el cristal de la ventana. Iba a hacerlo. Porque quería. Porque no estaba dispuesta a pasar otros siete años pensando en él, y preguntándose que hubiera podido pasar.
Ahora que ya había tomado una resolución, estaba mas tranquila. Lavó una manzana y la mordió, pensativa. Iba a hacerlo, pero… ¿Cómo? La idea de Ron en realidad no estaba mal, pero le daba algo de vergüenza meterse en su dormitorio, como había visto en algunas películas de la tele. Como idea, tenía fantásticas posibilidades, pero no sabía como tomaría el una intromisión de ese tipo después de la forman en la que había acabado esa tarde. Se comió la manzana pensando en otras opciones. Tenía todo el día siguiente, no había porque apresurarse. Ahora que ya lo tenía claro seguramente podría dormir más tranquila, y tras una noche de descanso, las cosas se verían mas claras por la mañana.
Si, naturalmente, eso haría. Tenía que tener claro lo que iba a hacer, ella siempre había sido una persona muy organizada. Y no iba a meterse en el dormitorio de Draco sin haber hecho un análisis cuidadoso de los pros y los contras de su decisión. Subió la escalera totalmente segura.
Lo que nunca supo es porqué, si lo tenía tan claro, en vez e entrar en su dormitorio siguió adelante y se metió en el de él.
